martes, 22 de agosto de 2023

La princesa del Sol (Antoine B. Daniel)

Con la idea de leer algo de novela histórica, que hace demasiado que no cae, empiezo una trilogía que gira en torno a la conquista española del Perú. 

Título: La princesa del sol

Autor: Antoine B. Daniel

Título original: Princess du Soleil

Traducción: Mar Vidal

“Un arrebatador relato de esplendor y salvajismo que desvela como la ancestral civilización Inca está maldita por los presagios, agitada por la guerra civil, devastada por la conquista Europea... y transformada a través del amor definitivo.

Anamaya ha vivido siempre como una cautiva, esperando conocer cuándo y cómo será ofrecida como sacrificio a los dioses. Pero cuando el moribundo emperador, Huayna Capac, la convoca, obtiene un destino manifiesto, no la muerte. Sus ojos, tan azules como las aguas sagradas del Lago Titicaca, son una señal inequívoca de haber sido enviada por Quilla, la Diosa de la Luna, para garantizar el viaje del Emperador hacia el Mundo del Otro Lado. Así, es confiada con las últimas palabras del Emperador: los secretos del pasado y el futuro del Imperio Inca.

El nuevo rol de Anamaya como guardiana del Emperador-Doble la arroja al torbellino de las intrigas políticas más peligrosas, a la guerra más despiadada.. y a la pasión del bello noble Español Gabriel de Montelucar y Flores, un extranjero marcado con el símbolo del Puma, representación de espiritualidad y poder. Viajando con el Conquistador Don Francisco Pizarro, Gabriel está ávido de grandes aventuras, maravillas exóticas, grandes riquezas. No es consciente de que su destino se entrelazará con el de Anamaya, cambiando los mundos de ambos para siempre."

El inicio del libro es el que pudiéramos esperar en una novela histórica a partir del resumen de la contraportada. Tenemos dos tramas separadas que nos explican la vida de los protagonistas antes de encontrarse, explicándonos los motivos que les llevan a ir a Cuzco justo en aquel momento. No parecen tener nada que ver, pero acabarán colisionando en una historia de amor imposible que pretende captar nuestro interés para que nos emocionemos todavía más con el resto de la historia. Partiendo del hecho que se trata del InstaLove más bestia que he visto en un buen puñado de años, no es fácil que te enganche especialmente este aspecto. Sin embargo, el desarrollo de las dos tramas principales se hace con corrección (y con total previsibilidad), por lo que no se hace pesado de leer en ningún momento.

No puedo sino destacar la cantidad de tiempo que dedica al libro a poner en contexto cómo se encuentra el pueblo Inca antes de la llegada de los Conquistadores: Se parte de una guerra civil muy sangrienta que se cierra en falso, en la que las inquinas y las ganas de revancha no se han aquietado. Entonces, empiezan a oírse rumores de que unos extranjeros muy raros han llegado en barcos gigantes. Rumores que al principio son descartados por fantásticos y, poco a poco, van tomando forma y transformándose en una invasión, pues la presencia de los españoles en cualquier bando del campo de batalla hace decantar el resultado de la contienda. De mercenarios de prestigio pasan a tomar las riendas de las decisiones, con miles de Incas bajo su mando y de ahí el resto es historia.

Por parte de los Conquistadores, se hace especial hincapié no sólo en los motivos que tiene Gabriel para hacer las Américas, sino también qué mueve a los hermanos Pizarro, artífices de la expedición. Cada uno de ellos de un carácter bien diferenciado y con diferentes objetivos a conseguir. Me gusta mucho cómo consigue transmitir el sentimiento de maravilla ante un nuevo mundo que se abre ante los ojos de los protagonistas, al más puro estilo de las novelas clásicas de Julio Verne. Posteriormente ya se mete en berenjenales políticos más convencionales, pero en ningún momento se hace pesado de leer.

Evidentemente, los protagonistas nombrados en la contraportada son los que más páginas gozan para lucirse. Gabriel es el prototípico héroe de novela de aventuras. Noble y apocado, siempre dispuesto a ayudar a sus compañeros, con el destino de su lado para salir airoso de cualquier entuerto que el destino le depara. Me recuerda mucho al D'artagan de los Mosqueteros: él siempre tiene dispuesto un ardid con el que engañar a sus enemigos, pero él es bueno, no como los otros que son muy malos y nunca dicen la verdad.

Por su parte, Anamaya hace las veces de punto de vista del lector para que "se nos enseñe" el mundo Inca. Como ella es una extranjera que ha sido instalada en un sitio de privilegio de la sociedad, es necesario explicarle todo el funcionamiento de la misma y así nos enteremos de todo lo que debemos. Lástima que en cuanto al desarrollo de su carácter no hace el mismo esfuerzo, limitándose a ser un espejo asustadizo que ve cómo los demás actúan a su alrededor sin realizar ninguna acción. Por lo menos, cuando se enamora de Gabriel a los tres segundos de conocerle, empieza a reaccionar, aunque sea movido por sus humedades interiores (sic) para buscar un futuro en que ambos puedan estar juntos.



Más trabajo hay en que conozcamos a los hermanos Pizarro y sus motivos para entrar con todo en el Imperio Inca. El famoso Francisco Pizarro es el líder carismático sobre el que orbita toda la expedición. Ante todo, es alguien tocado por el ansia del explorador. Ávido de estar allí donde nadie (europeo) haya estado jamás, hollar una costa nueva y conocer un atardecer distinto cada día. Se trata de un ser inquieto incapaz de estarse quieto, pero al mismo tiempo es un disciplinado caballero español al que sus reyes le han encomendado tomar posesión de los tesoros disponibles. Con el pragmatismo que caracteriza este tipo de personas, es capaz de matar con la misma ligereza con la que respira, sin desplegar con ello una crueldad innecesaria (Si se puede hacer pacíficamente, mejor, pero si no... bueno, es lo que hay, él no va a achantarse). Lo que más le caracteriza también es el amor que profesa hacia sus hermanos y los muchos desmanes que les tolera, porque, después de todo, son familia y todos tienen sus defectillos.

De sus hermanos, el más reseñable es Gonzalo Pizarro, un auténtico malnacido que se ha unido a la expedición porque le ofrece la oportunidad de satisfacer sus más oscuros deseos: matar, violar y destruir. Al principio, su hermano le utiliza de perro de presa con una correa bien prieta, que libera cuando es necesario ser especialmente expeditivo. Con el tiempo su ardor guerrero y su valía en el campo de batalla le dotan del liderazgo suficiente para rodearse de soldados con sus mismas prioridades que Francisco no es capaz (ni quiere excesivamente) de controlar.


Está siempre ayudado por su hermano Juan Pizarro. Su carácter refinado le aleja de la animalidad que desprende Gonzalo, lo que podría hacer pensar que es alguien más decente, pero nada más lejos de la realidad. Esconde un carácter depravado que disfruta torturando y humillando, siempre presto a encontrar un nuevo inca del que abusar. Ha venido a enriquecerse y pasará por delante de quien sea para conseguir su objetivo. Por si fuera poco, se encapricha de Anamaya, por lo que se convertirá en el antagonista ideal para el futuro de Gabriel, con el que entablará una "bonita" enemistad desde casi el primer momento.

Pero no todos los hermanos son unos malvados. Tenemos también a Hernando Pizarro, el mayor de todos ellos y el que menos ganas tiene de estar ahí. Ha vivido siempre a la sombra de su hermano Francisco, sin su arrollador carisma ni sus sueños de grandeza, se conforma con gestionar los proyectos de su hermano, organizando las expediciones, contratando soldados y ordenando los cofres provenientes de los saqueos. No se siente especialmente cómodo ante las matanzas e intenta hacer todo lo posible por ignorarlas, pues dice ser el único en mantener un mínimo de dignidad en esta invasión. En un primer momento, el mayor protector de Gabriel, pero pronto se ve incapaz de proteger al díscolo aventurero,

Con mucho menos protagonismo tenemos a la flor y nata de la corte Inca: Huayna Capac, Huáscar, Manco... Sin mucho desarrollo. El único que destaca es el líder Atahualpa, ganador de una guerra civil que no quería librar, al que le pesan los años y los remordimientos de las matanzas innecesarias. El alcoholismo y la depresión han hecho estragos en su persona y cuando aparecen los españoles, al principio los desdeña, usándolos de aliados de conveniencia, pero luego se muestra incapaz de comprender sus capacidades, comportándose como un necio en los hechos que dan lugar al "cambio de poderes".



Finalmente, de fondo tenemos, a modo de voz de la conciencia, a Fray Bartolomé de las Casas, una de las primeras voces importantes que clamaron contra los desmanes que los españoles hacían contra los indios. Aquí es un monje maduro que busca almas a las que convertir. A medida que es testigo de más y más abusos, pronto olvida su propósito inicial y busca ayudar al que lo necesita, intentando pacificar cualquier situación. No tiene especial protagonismo, pero es bueno contemplar que alguno de los personajes es capaz de racionar un poco.

La princesa del Sol es una novela estupendamente descriptiva. Entre la ignorancia de Anamaya por los usos y costumbres de unos y otros y los descubrimientos que los conquistadores van realizando, nos enteramos de la mitología, los ropajes y las tradiciones de ambos bandos, sirviendo de ilustración de una época que no suele ser recordara. Resulta curioso ver como unos mismos hechos son relatados desde ambos puntos de vista (inca/conquistador) y, muchas veces, lo que a uno le parece lógico, al otro le parece una barbaridad.

La ligereza de la trama y la poca trascendencia de sus personajes permiten pasar páginas sin esfuerzo. Es de especial destacar que Daniel evita la narración de las batallas. Un buen número de veces vemos cómo marchan a la guerra y en la página siguiente, simplemente, vemos cómo vuelven (los que vuelven) y nos enteramos de las consecuencias de la disputa.  Además, me hace especial gracia que ambas religiones son "ciertas", pues todos los Dioses tienen poder, sus monjes pueden entender sus mensajes y reaccionar en torno a ello. No se hace hincapié en el pagano vs cristiano, sino que son dos culturas y dos maneras de entender el mundo "válidas" que se enfrentan entre ellas.

Uno de los problemas que uno se encuentra con el libro es que su argumento es voluntariamente deudor de la realidad histórica. Va realizando saltos temporales y de lugar en función de los hechos conocidos, sin atender a los ritmos y a los desarrollos habituales de una trama. Esto puede llevar a cierta confusión, especialmente porque no hace un especial esfuerzo en situarte, obligando al lector a estar atento a cualquier cambio en el contexto. Además, a lo largo del libro se relatan hechos bastante increíbles, que uno diría que no tienen sentido y parecen una auténtica patillada - si sabéis algo de historia, sabréis a qué me refiero - pero que luego resultan ser verídicos de acuerdo con las crónicas. A veces es sorprendente las cosas que fueron y no nos creeríamos.

A ratos novela romántica, en otros momentos, histórica y en gran parte de intriga política, La princesa del Sol es una novela ligera con la que entretenerse en momentos de poca exigencia. Ideal para llevarse a la playita y leer al sol sin exigir mucho al cerebro. Goza de una ambientación inusual, que desarrolla con respeto, lo que ayuda a paliar sus defectos y su poca trascendencia.

 

Nota: 5

Nota goodreads: 3.53/5 

domingo, 20 de agosto de 2023

Blackwood

Y hete aquí que Rodrigo Cortés y el guionista Chris Sparling se habían hecho amigos mientras rodaban Buried. Así que cuando Sparling se vio en la necesidad de encontrar (y rapidito) un director para que sacara adelante el proyecto que tenía entre manos, recurrió a su antiguo amigo para ello. A pesar de que llevaba bastante tiempo sin ponerse tras la cámara, nuestro todopoderoso director fue el escogido por los productores para transportar el guión de Sparling a la gran pantalla.

Blackwood es un instituto / escuela especial de Charles Xavier para jovenes talentos, destinada para que gente escogida pueda desarrollar sus habilidades ocultas y maravillar al mundo. Nuestra protagonista, que siempre ha notado que hay algo que no encaja en su vida, es enviada allí. Pronto se dará cuenta de que hay algo que no encaja con la realidad, pues el tenebroso edificio oculta secretos que más vale no sacar a la luz...

Esta película es la adaptación a la gran pantalla de Down a Dark Hall, una novela de terror adolescente, ya casi clásico dentro del mundo anglosajón, donde cosechó gran éxito a lo largo de diversas generaciones desde su publicación a mediados de los 70. Escrito por Lois Duncan, veterana en este tipo de propuestas al más puro estilo R. L. Stine, siendo su libro más famoso Se lo que hicisteis el último verano. A alguien se le ocurrió rodar una película de bajo presupuesto aprovechando uno de sus libros referencia y así nació este Blackwood que tenemos hoy en pantalla.

Así, tenemos la enésima academia victoriana para enderezar caracteres problemáticos que, obviamente, tiene los secretos paranormales de rigor, un poco de esclavización de almas, algún ritual satánico y portales al más allá. Mucho más importante en el libro y aquí apenas esbozado, tenemos una pequeña vuelta de tuerca sobre el papel del talento en la vida de las personas, sobre si aquellas que brillan más se apagan antes y los sacrificios que tenemos que hacer para llegar al éxito. Vendida como película de terror, se acerca mucho más a propuestas de thriller sobrenatural, jugando más con las atmósferas malsanas que con los sustos gratuitos.

Lo más destacable de la película es su brillante (jé) puesta en escena. A pesar de contar con un presupuesto ridículo, Cortés hace su trabajo con pulcritud y recrea unos escenarios barrocos y sombríos. Juega con las iluminaciones y los colores para transmitirnos con intensidad (quizás demasiada) que hay algo que no cuadra en la Academia Blackwood y, cuando la cosa se sale de madre, mantiene una imaginería muy resultona. Hay que perdonarle un par de gazapos gordos de montaje y se nota que faltan cuartos por todos lados, pero sirve como escenario para una buena historia de terror gótico. Podríamos pasarlo incluso como una versión de baratillo de La Cumbre Escarlata, incluso, con sus mismas virtudes y mismos defectos.

Defectos que, en el caso de Blackwood, no son pocos. Además de su falta de presupuesto, adolece de tener un guión bastante flojete que no brinda a sus personajes de carácter ni de diálogos que valgan la pena. Después de un inicio al ralentí, el ritmo mejora agradablemente al llegar a la academia, llegando a rematar la función con un mínimo de gracia. Sin embargo, no es capaz de tener algo distintivo que la permita separarse de la miriada de propuestas similares que existen sobre el mismo tema, olvidándose tan pronto como se ve.

Conscientes del proyecto en el que están, el elenco actoral no hace gran cosa por levantar el tinglado. A diferencia de Luces Rojas, el tener aquí algunos nombre conocidos no sirve para levantar el proyecto. Se debe destacar a una inexplicable Uma Thurman, que apostaría que ha rodado todas sus escenas el mismo día para irse a su casa con el cheque y olvidar que ha trabajado aquí. Lo mismo ocurre con AnnaSophia Robb, antaño estrella infantil que al hacerse adulta ha sufrido una carrera más que irregular. Ni ellas dos ni el resto de actores llegan siquiera al aprobado, sufriendo también lo poco que el guión les ofrece.


Blackwood está bien realizada desde el punto de vista técnico. La fotografía es buena y los decorados resultones. El montaje provee de un ritmo decente que se complementa con la música sin estridencias. Sin embargo, el flojísimo guión no es capaz de tener nada mínimamente memorable, los diálogos son pobres y la trama peca de genérica y previsible, sin tener nada que la haga destacar dentro del sub-género de "Academia maligna". Si además lo complementamos con unas actrices principales que trabajan con el automático puesto durante todo el metraje, tenemos una propuesta que puede servir para pasar una tarde agradable, pero que no deja el más mínimo poso en la memoria.

 

nota: 3

Nota filmaffinity: 4.6

viernes, 11 de agosto de 2023

Buried (Enterrado)

Sigo con el maratón de Rodrigo Cortés. Hoy toca la más famosa de sus películas, por la que casi todos le conocen y le hizo saltar a la fama.

Un mechero encendiéndose nos muestra a un hombre encerrado en una caja de madera. Pronto nos enteraremos de que se trata de un contratista de EEUU que ha sido secuestrado durante la guerra de Irak para cobrar un rescate. El límite al mismo lo pone el oxígeno que contiene el ataúd donde está enterrado. Empieza así una carrera desesperada por la supervivencia con un teléfono móvil como única conexión con el exterior y un aire que se agotará de un momento a otro.

Tal como indica el título, con Buried estaremos 90 minutos encerrados en un ataúd. Sin salir en ningún momento de la caja (tamaño desafío), tendremos un thriller vibrante como el mejor. Te hace ser uno más en ese “encierro” y te sorprende continuamente con cada nueva vicisitud que le acontece al protagonista.


A pesar de una propuesta tan reducida, un guión (a cargo de un brillante Chris Sparling) brillante e imaginativo se las arregla para tenerte hora y media bien pegado al asiento. Las situaciones que se plantean son inesperadamente diversas, las condiciones del encierro varían cada dos por tres y sorprende en muchos aspectos. La película empieza con mucha fuerza, y durante los 30 primero minutos te ves metido en el papel de un hombre que juega contrarreloj para salvar su vida. Luego, ya tienes tiempo de indignarte ante la pasividad de unos y el pitorreo de otros ante una situación desesperada, para al final angustiarte con lo que parece un final inevitable.

Para que todo el percal sea mínimamente digerible, se hace necesario un gran trabajo de planificación y una puesta en escena mucho más compleja de lo que pudiera parecer. La intención es, en todo momento, buscar una manera distinta de enseñar la situación. Además como Cortés siempre tiene que gustarse a sí mismo con algún que otro plano imposible que te obliga a pensar cómo se ha rodado (buscadlo, que la sacada de chorra tiene su gracia). Esta variedad contribuye a aumentar el ritmo de una trama que tiene más giros de los esperables. Además, para aquellos con un buen equipo de sonido, podrán apreciar todo el juego de sonidos que llegan de fondo, los ecos de la caja, las llamadas de teléfono y los ansiosos mensajes que se intuyen antes que oírse.

Lo más curioso es conocer cómo has liado a un actor conocido en Hollywood para hacer de protagonista en una obra independiente de capital español. Vale que todavía no había hecho Deadpool, pero Ryan Reynolds tampoco era un cualquiera y tenías que convencerle bien. Con todo el interés puesto en el proyecto, lo da todo para hacer un personaje creíble y achuchable, sin escamotear ningún esfuerzo para sacar la película adelante. Cualquiera que vea el “cómo se hizo” (segunda vez que lo recomiendo) comprobará lo implicado del actor y cómo se tiró más de dos meses rodando en una caja con una cámara a menos de un palmo de su cara.

Y bueno, el final. ¿Qué ocurre? Si le preguntas a Cortés, te dará una respuesta diferente según le apetezca (ya le he oído tres diferentes). Si me preguntas a mí, yo creo que SPOILER Al final le rescatan. Hecho una mierda y habiendo tragado una buena cantidad de arena, pero sí llegan a tiempo. Si bien en el teléfono le dicen que han encontrado la caja de otro desparecido, es el nombre que él había escrito en la tabla que acaban de retirar y en ningún momento dicen que han encontrado un cadáver. Así que deduzco que le han encontrado, pero al leer el nombre, creen que están ante otro "enterrado". Un pequeño consuelo, o no.  FIN DEL SPOILER

Buried dura apenas 90 minutos, pero es hora y media que te va a mantener con el culo pegado al asiento como pocos saben hacer. Una puesta en escena inesperadamente compleja, un guión bien hilvanado y un Ryan Reynolds muy implicado complementan el buen hacer de Cortés con el thriller. El argumento te propone la claustrofobia de un tío encerrado en un ataúd mientras lucha por su vida y es lo que te da.  Muy recomendable.

 

Nota: 8

Nota filmaffinity: 6.8 

miércoles, 9 de agosto de 2023

Luces Rojas

Continuamos en el resumen de las diferentes películas de Rodrigo Cortés para el especial de Cinéfagos. Así, seguirán pasándose por aquí algunas de sus películas y no siempre en orden cronológico. Le llega el turno a Luces Rojas.

Aquí le seguimos la pista a un equipo de expertos en lo paranormal que se dedica a desenmascarar a todos aquellos farsantes que viven de la credulidad de la gente. A pesar de que no hacen sino mostrar todas las trampas y argucias que los artistas del engaño ponen ante sus ojos, se nota que desearían, por una vez, estar equivocados y encontrar alguien con poderes de verdad. Un día, ese sueño se puede hacer realidad, pues un antiguo mago vuelve del retiro y es capaz de superar cualquier reto que los científicos le proponen.

La mayor sorpresa de esta película viene de su propio póster promocional. Uno no espera encontrarse con un director español casi novato dirigiendo a estrellas de primer nivel como Sigourney Weaver o Robert deNiro. ¡Si es que ellos solos te sacan adelante (casi) cualquier historia! El origen del proyecto viene a raíz del éxito de Buried en el circuito de películas independientes de EEUU. De repente, el nombre de Rodrigo Cortés pasó a ser conocido como autor de películas de intriga y alguien pensó que podría tener cierto provecho rodar una película de género en España.

Así, rodearon al director con un elenco de buenos actores. Además de los mencionados, tenemos a Cillian Murphy en un papel muy logrado y una Elizabeth Olsen que pasaba por allí. Me hace gracia encontrar también a Leonardo Sbaraglia, protagonista de Concursante, supongo que su presencia es un favor a devolver y tiene un papel de apenas cinco minutos, pero lo defiende con solidez, que siempre se agradece.

Siguiendo la estela que había caracterizado a Cortés, tenemos entre manos un thriller que busca pegarte al asiento. Aquí lo que entramos es en un juego de mentiras con fachada cientifista lleno de trampitas de guión (información que se te escamotea, montaje confuso, etc.) en el que se hace difícil saber qué va a ocurrir a continuación o cuál es el siguiente engaño que ha preparado el guionista. La película funciona con empaque durante su inicio, pero se emburulla a medida que avanza el metraje y se confunde sobre qué película quiere ser, dudando si parecerse a El sexto sentido, El truco final o a Abre los ojos. El viaje podrá valer la pena, pero el resultado final deja lugar a cierta sensación de estafa que no todo el mundo comprará, con un guionista que, quizás, ha querido pasarse de listo mordiendo más de lo que puede abarcar.

Ocurre lo mismo con la trama romántica que sobrevuela el metraje. Totalmente innecesaria, sin más motivo que ocupar minutos de película, existiendo probablemente porque el manual dicta que “tiene que haber un romance”. Podrías haber sacado a Olsen de la película y no habría cambiado nada.

Por suerte, tenemos a un Cortés que sabe bien qué quiere hacer con la cámara, distrayendo al espectador de las incoherencias de un guión no del todo redondo al mostrarse juguetón con la puesta en escena. Tal como ocurría en Concursante, hay muchos enfoques inusuales, escenas que recuerdan a grandes obras maestras y otras herramientas molonas que contribuyen a dar ritmo a una película de “gente hablando” que tampoco tiene nada muy interesante que decir. La imaginería y los escenarios se aprovechan con acierto, además de tener una atmósfera llena de intriga que funciona estupendamente. Quizás a veces se pasa de obvio (la manera en que muestra la ceguera de DeNiro) y otras veces de confuso (todo el desenlace).

La película no tuvo un éxito excesivo (más bien bastante poco) y Cortés tardó en volver a trabajar en una propuesta de este estilo, pero eso no nos impidió disfrutar del Todopoderoso con el pelo más bonito por estos lares.

Como anécdota curiosa, se debe destacar que gran parte de la película se rodó en Barcelona. La Universidad en la que Weaver ejerce es, en realidad, la Facultad de Económicas de la UB y justo la clase en la que ella imparte cátedra es en la que yo hice la Selectividad hace ya muchísimos años. Ni que decir tiene que estos detallitos me sacaron completamente de la película, pues obviamente, había pasillos movidos de sitio en su paseo y YO LO SABÍA.

Respecto al final SPOILER el giro al estilo Shyamalan tiene el problema de siempre. O lo compras o uno se siente timado. Suelo ser de los que disfruta de estos quiebros inesperados como en este caso, en el que el personaje de Cillian Murphy sea el que tiene poderes y nadie se ha dado cuenta hasta entonces. Sin embargo, esta vez no ha sido así y me ha sentado bastante mal. FIN DEL SPOILER

Luces rojas es una película de encargo que hace un poti-poti de varios thrillers de éxito no del todo bien equilibrados. El buen hacer de los protagonistas y una correcta puesta en escena sacan adelante un guión que se pasa de tramposo, cuyo polémico final enfadará a más de uno. Deja la sensación de que has visto esta película más veces, pero mejor hecha.

 

Nota: 5

Nota filmaffinity: 6.1 

sábado, 29 de julio de 2023

Spiderman - Sin camino a casa

Pues hoy nos ponemos con la reseña de la película que culmina la trilogía de Tom Holland como Spiderman, en uno de los melocotonazos que la “decadente” Marvel es capaz de hacer, pasando de los chorrocientos millones en taquilla sin despeinarse.

¿Dónde habíamos dejado a nuestro trepamuros favorito? La escena post-créditos de la anterior entrega nos mostraba a J. J. Jameson (a sus pies) desenmascaraba a Peter Parker. Así, ahora todos saben quién es Spiderman, lo que ha convertido la vida de los Parker y la de MJ en un infierno. En un momento de desesperación, Spiderman decide recurrir al Dr. Extraño para que haga un encantamiento en que la gente olvide su identidad secreta. La cosa sale mal y ahora lo que tenemos es una cochinadita multiversal que hay que arreglar, para jolgorio del fan y el nostálgico de realidades pasadas.

Sin camino a casa es la película que empezó el festival de propuestas multiversales que no han dejado de salir en los últimos dos años. Quizás ahora ya estemos un poco hasta las narices, pero en aquel momento, se trataba de una propuesta fresca, inusual y – por qué no decirlo – interesante para explorar. Después, vinieron un buen puñado de propuestas casi clónicas sobre el tema, pero si nos paramos a ver las fechas de producción, la mayoría de estos mejunjes de universos comparten tiempos y fechas. Es decir, no son inspiraciones a raíz del exitazo de ésta, sino que, como suele ocurrir en los grandes estudios, parecen ponerse de acuerdo para tratar un tema durante un año concreto en que nos bombardean con propuestas similares (no dudo que comparten compañía para los estudios de mercado). Por poner un ejemplo, The Flash,  que ha sido la última en llegar, fue la primera en empezar a rodarse, aunque luego pasó DC.

Lo que sí hay que felicitar es la campaña de publicidad tan exitosa que se diseñó para Sin camino a casa. Una vez se supo que íbamos a tener visitantes de otros universos arácnidos, empezó un juego de spoilers, cameos, chistacos y comeduras de tarro que tuvo a todos los fans entretenidos durante meses. Marvel manejó como pocas veces se ha visto cualquier posible filtración, chorrada o paja mental que fuera más o menos viral. Para todos los que esperaban con ansia la película, cualquier cosa era posible (y encima, era un juego que nos venía de nuevas).

En medio de toda la expectación generada, la película fue un éxito morrocotudo que se arrojaba con todas las ganas por un festival de fan-service y nostalgia bien entendida. De la misma manera que ya se había hecho con Miles y compañía, Watts se pega el gustazo de recuperar a los anteriores Spideys y juntarlos para un torrente de momentazos. La química entre McGuire, Garfield y Holland es estupenda, provocando subidones continuos cada vez que alguno la lía. ¡Si hasta en la película se dejan huecos para aplaudir en su presentación en pantalla! (Y sí, en mi cine se aplaudió con ansia).

El argumento en sí es una tontada, una mera excusa para juntar las tres sagas como hemos visto hacer una y otra vez en los cómics. Pero bueno, funciona y entretiente, que es lo que cuenta. Además, se permite retomar a los Spideys antiguos “un poco de tiempo después” de sus últimas entregas, con lo que han tenido tiempo de evolucionar, haciendo patente la redención (¡ay, esa Gwen!) de todos los temas que quedaron inconclusos en las anteriores sagas, siempre cerradas a destiempo. Creo tener todas ellas reseñadas (y ya son un puñado de películas), por lo que ya podéis imaginar el cariño que le tengo al personaje.

Quizás porque saben que se hayan ante una oportunidad bastante inusual (hay un Universo Spiderman Sony por ahí…), sorprende la motivación con que todo el elenco se toma la película. No me refiero a gente que con el automático puesto destacan sobre casi cualquiera (Cumberbatch, Bacon, Tomey…) sino a actores como Tobey McGuire y Andrew Garfield, por los cuales parecía que se les había pasado el arroz y se lo toman muy en serio. Al final parece que todo quedó en nada, pero bueno, por lo menos nos permitió disfrutar de la estupenda química que hubo entre todo el elenco.

Además, después de un par de entregas algo flojillas en efectos especiales, volvemos a tener una propuesta que se ha retrasado “un poco” para permitir al CGI hacer su trabajo sin que cante por soleares. Tenemos acción, coreografías vistosas, fuegos artificiales y tres Spideys atizando (que siempre es un gustazo). Cero quejas por aquí.

Dentro del estado general del MCU, esta entrega sirve para dar una pequeña patada a la Línea Sagrada Temporal (sic), cuyos problemas se iniciaron en Loki, continuaron en la película del Dr. Extraño y, se supone, desembocarán en la saga de Kang el Conquistador con unas Guerras Secretas que significarán el reinicio del Universo (o no), y que algún día sacarán (o no). Aquí todavía estábamos imberbes en cuando a cochinaditas multiversales y con que nos dieran nostalgia bien entendida y fanservice ordenadito, todos estuvimos contentos (no hay más que ver los datos de taquilla…).

Y bueno, el desenlace SPOILERS. A ver qué hacen con Holland y el futuro del personaje. En principio, hay firmada para una película más y yo esperaba que Spiderman fuera a ser la base para hacer unos Nuevos Vengadores, pero cada vez más parece que los intereses del MCU no van por estos pastos, especialmente con el guirigay de derechos tan bonito que tienen con Sony. Quizás ese es el motivo por el que prefieren no darle protagonismo (por ahora) y simplemente, dejan las puertas abiertas a cualquier cosa que pudiera pasar en el futuro. Por lo menos, nos permiten hacer una despedida de MJ de lo más bonito (cómo se nota que ella tiene más talento, jué), la escena del cementerio que me toca la patata cosa fina y un reinicio del personaje como un adulto anónimo alejado del glamour de Tony Stark. FIN DEL SPOILER

Sin camino a casa es un gozo para el fan y para el que ha crecido con todas las películas que se homenajean. Aventuras y acción bien conjuntadas que, quizás, adolece que puede saber a poco al profano, que se perderá el chillón de referencias que contiene. Si esto es la decadencia de Marvel, a muchos les vendría muy bien este nivel de “decadencia”.

 

 

Nota: 7

Nota filmaffinity: 7.0

  

martes, 25 de julio de 2023

Concursante

En Cinéfagos nos propusimos a hacer un especial de todas las películas de Rodrigo Cortés (que podéis escuchar AQUÍ), lo que provocó el tener que repasar toda su filmografía, que no tenía especialmente fresca. Ésta la llegué a ver (seguro que fui de los pocos) en los cines. Como había pasado un buen puñado de años, no la tenía especialmente fresca, más allá de que me había gustado, así que tenía ciertas ganas de revisitarla.


Concursante  nos muestra a un profesor de economía con ínfulas de grandeza que recibe el mayor premio de la historia de la televisión. Como es el puto amo, decide empezar a vivir a lo grande, pero las cosas no son tan fáciles para los nuevos ricos, pues a la que fallas una decisión, los buitres están preparados para acabar contigo.

La película sabe muy bien qué quiere hacer: MOLAR. Y eso es lo que hace, básicamente. Desde un primer momento te lleva  a toda leche por un torrente de encuadres molones, una puesta en escena bastante onanista y un continuo de homenajes a los directores que le gustan a Rodrigo Cortés. Se puede percibir al director novel que tiene ganas de meter todo lo que le gusta en su primera película, alardeando de lo bueno que es en cada segundo de metraje. Estos envites suelen ser engendros presuntuosos, pero no negaremos que le ha quedado bastante bien. El experimento visual puede cansar, pero no falta tensión, algo de indignación y la típica capacidad de reconocernos en los pringaos que se piensan que lo saben todo (como nos suele ocurrir).



La carga salvaje (y un poquito torticera) contra los bancos te hace salir del cine bastante indignado. Vale, viva el mal y viva el capital, pero a la que sabes un poco del tema, podrás apreciar que se pasa un poco de frenada y resulta maniquea en exceso. Eso no quita que busca lo que consigue: encabronar. Eso sí, más allá de algunos detalles propios de la falta de experiencia, poco hay que criticar al director. La película va a toda leche (quizás demasiado) hacia un final que se cuenta en el primer minuto, en el que sólo has de ser testigo de la cuesta abajo y sin frenos por la que se está arrojando el protagonista. A pesar de su exceso de visceralidad, posee aciertos visuales por todos lados, mientras se mantiene con acierto en la fina línea entre el thriller y la comedia negrísima.

Parte de su éxito se debe al sorprendente buen hacer de Sbaraglia como protagonista. Clava el personaje de tío sobrado y hostiable que se ve superado por las circunstancias. Siempre se agradece comprobar como un actor consagrado confía y cree en un proyecto de un director novel y levanta la película (y una carrera) como nadie a lo grande. Mención aparte tengo que hacer para Miryam Gallego, pues recuerdo lo muy enamorao que estaba de ella cuando vi la película hará hace más de quince años. El verla de Femme fatale en aquella época me dejó tó loco. Ahora, ya más curtido, no puedo sino apreciar su papel de “he pegado el pelotazo y ahora voy a vivir como Dios”, que encarna con suficiencia.

Oir esto me produjo escalofríos como pocas películas de terror me han causado:

"Lo común: tipo fijo. Un plazo de amortización de 36 meses con un TAE operativo del 6,7%, sistema francés, cuota constante de pago.

Poco más de tres millones...al mes"

Es una primera película que casi cualquier director gustaría de tener. A pesar de ser el debut de Rodrigo Cortés, éste tiene muy claro qué quiere contar y cómo quiera hacerlo. Concursante es un thriller que se pasa algo de pretencioso y quiere molar quizás más de lo que se puede permitir. También te pega al asiento, va a toda leche y sabe no dejar indiferente a nadie. No es poca cosa.

 

Nota: 7

Nota filmaffinity: 6.5 

miércoles, 19 de julio de 2023

Red or dead (David Peace)

Red or dead es uno de los libros más reputados de la literatura futbolística, que cayó en mis manos por motivo de un  Sant Jordi (gracias). Aunque ahora está traducido, en aquel momento todavía no se había editado en castellano, por lo que lo leí en el inglés original.

Título: Red or dead

Autor: David Peace

“En 1959, el Liverpool Football Club estaba en Segunda División. El Liverpool Football Club nunca había ganado la Copa FA. Quince temporadas después, el Liverpool Football Lcub había ganado tres Ligas, dos Copas FA y la Copa de la UEFA. El Liverpool Football Club se había convertido en el club más consistentemente exitoso de Inglaterra. Y el club con la afición más fervorosa. Su Entrenador era reverenciado como un dios. Destinado a la inmortalidad. Su Entrenador era Bill Shankly. Su trabajo era su vida. Su vida era el fútbol. Su fútbol, una forma de socialism. Bill Shankly inspiró a gente. Bill Shankly transform a gente. Los jugadores y los aficionados. Su legado reverberaría a través de los años.

En 1974, El Liverpool Football Club y Bill Shankly se quedaron a las puertas de un éxito todavía mayor. En Inglaterra y en Europa. Pero en 1974, Bill Shankly sorprendío a Liverpool y al fútbol. Bill Shankly dimitió. Bill Shankly se retiró.

Red or dead es la historia del surgimiento del Liverpool Footbal Club y de Bill Shankly. Y la historia de la retirada de Bill Shankly. De un hombre y su trabajo. Y del hombre después de ese trabajo. Y de un hombre en dos partes. En casa y Fuera. Red or dead.”

Quizás con este título y esta contraportada yo esperaba una biografía de Shankly, con sus luces y sombras, que nos explicara cómo llegó a ser quién fue, sus grandes hechos y su legado. Pero no, eso son temas que no le interesan. Red or dead sólo cubre 15 años de esa vida, los años que dedicó al que, según el propio Shankly, era el mejor club del mundo. Pero tampoco se mete a explicar sus métodos de trabajo, el secreto de su éxito o las tácticas que le llevaron a la gloria. Aunque tenemos muchos partidos dentro de la narración, nunca se detiene a contarnos porqué un jugador hace un buen partido, o qué disciplinas tácticas permiten contrarrestar la estrategia rival. A primera vista es quizás lo que querrías ver en un libro de “deportes”, pero lo que realiza el libro es detallar una aséptica crónica de todos los años que transcurren con él al mando, con sus éxitos y fracasos detallados evitando cualquier implicación emocional. En muchos casos se centra en la reacción del excéntrico entrenador a los hechos que van ocurriendo, lo cual le permite plasmar su personalidad, reflejando sus pensamientos en torno a la importancia del fútbol en la vida de la gente (“es la cosa más importante de aquellas que no tienen ninguna importancia”) y la responsabilidad que tiene un club como representante de la gente de su ciudad y sus seguidores.

Lo más destacable del libro es su inusual estilo. Si habéis leído el resumen de la contraportada, podréis haceros a la idea de ello, pero pondré un ejemplo. <<Red or dead tiene un estilo inusual. Un estilo basado en la repetición. Repetición de frases simples. Frases simples que hacen avanzar la trama. Frases simples que hacen avanzar la historia de Bill Shankly. Bill Shankly del Liverpool Football Club. Bill Shankly, el entrenador del Liverpool Football Club. Frases simples que cuentan la historia de Bill Shankly, el entrenador del Liverpool Football Club. La repetición de frases simples que cuentan la historia de Bill Shankly. La repetición de frases simples que reflejan los métodos de entrenamiento de Bill Shankly. Bill Shankly, el entrenador del Liverpool Football Club. Entrenamiento basado en la repetición de rutinas simples>>.

Creo que os podéis hacer una idea. Creo que esta aproximación funciona para esta historia, pero también tienes que hacer pases rápidos y atacar al espacio. Necesitas leer cogiendo el ritmo y así poder pasar las páginas con gracia. Indudablemente, el conocer el fútbol inglés de la época es una ventaja, ya que te permite conocer nombres y referencias. No es indispensable para conocer la historia de Bill Shankly, el entrenador del Liverpool Football club, ya que se nos narra cada temporada con pelos y señales, pudiendo sorprenderte ante las victorias y las derrotas, añadiendo emoción a la lectura. En ese sentido, cada temporada dura alrededor de unas 50-60 páginas detallando el resultado de cada partido. Peace guarda lo mejor de lo mejor para los partidos más importantes, que se narran con todo lujo de detalles. Para que veáis que voy en serio, pongo una transcripción del partido que inaugura la temporada en la que el Liverpool asciende a primera división.

El sábado 19 de agosto de 1961, en el primer sábado de la nueva temporada, el Liverpool Football Club viajó al estadio Eastville, en Bristol.

Y antes del silbido, el primer silbido de la nueva temporada. En el vestuario, el vestuario visitante. Los jugadores del Liverpool Football Club miraron a Bill Shankly, Bill Shankly en el centro del vestuario, del vestuario visitante. Bill Shankly mirando a su alrededor en el vestuario, en el vestuario visitante. De jugador a jugador. De jugador del Liverpool a jugador del Liverpool. De Slater a White, de White a Byrne, de Byrne a Milne, de Milne a Yeats, de Yeats a Leishman, de Leishman a Lewis, de Lewis a Hunt, de Hunt a St John, de St John a Melia, de Melia a A’Court. Y Bill Shankly se frotó las manos.

Eso es, dijo Bill Shankly, ¡Eso es, chicos! Todo lo que hemos hecho, todo por lo que hemos trabajado, chicos. Todo ha sido para este momento, todo por este partido. El primer partido de la temporada, chicos. Esta temporada será la nuestra. Nuestra temporada, chicos…

En el minute siete de este primer partido de la nueva temporada, Kevin Lewis anotó. Y en el minuto cincuenta y cinco, Hill marcó en propia. Y el Liverpool Football Club ganó al Bristol Rovers 2-0. Lejos de casa, lejos de Anfield. En el primer partido de la temporada.

Y así todo el rato. Algunos partidos los despacha en una sola línea, mientras que en otros se está una página entera, según la importancia de unos y otros. Siempre girando en torno a Bill Shankly. Lo que hace y deja de hacer y las entrevistas y declaraciones que va haciendo. La documentación que realiza el autor es brutalmente exhaustiva, por lo que estoy bastante seguro de que casi cada palabra que se nos relata es una transcripción de lo que recuerda uno u otro jugador, o de las muchísimas entrevistas que dio a lo largo de los años.

A grandes rasgos, se puede estructurar el libro en tres grandes partes.

En la primera, seremos testigos de cómo Shankly toma el equipo en segunda división, cerca del descenso y sorprende a todo el mundo al proporcionar estabilidad y estructura al proyecto. La sorpresa que vive la gente de Liverpool por la revolución que sufre su equipo es proporcional a la que encontramos con el modo de escribir del autor. Poco a poco, vamos cogiendo el ritmo y disfrutando con el extraño paso de las jornadas y las páginas, disfrutando con su esquema cíclico y sus repeticiones. Esta parte culmina con una temporada que desborda optimismo y grandeza, hasta que confirman su ascenso a primera división.

Después de unos apuros para mantenerse, las temporadas se suceden y el Liverpool se va transformando en un equipo ganador. Con el paso de los años, veremos como consiguen su primera liga y Shankly es reconocido como uno de los grandes entrenadores de las Islas. Es el momento más exultante del libro, en el que se nota que el autor se lo pasa en grande describiendo la felicidad que vive la ciudad y los trabajadores del Liverpool. Los adjetivos grandilocuentes se suceden y el aroma a triunfalismo es glorioso. Las temporadas van y vienen, las alegrías y los disgustos se suceden, incluso se adentra en los mejores años del equipo en el siglo XX. Sin embargo, el esquema provoca ciertos problemas de redundancia, especialmente cuando las temporadas son demasiado parecidas y cuesta distinguir una de otra (aparte de volverse repetitivas). Finalmente, también está el problema de conocer en qué temporada ganan qué, lo que resta un poco de emoción a la lectura, pues ya sabes desde un inicio si tal o cual partido se ganará o perderá.


Finalmente, entramos en una tercera parte en la que Shankly se empieza a ver mayor y es consciente de que los tiempos están cambiando. Cada verano es una época de peleas, frustración y el inicio de un nuevo ciclo que cada vez se ve con menos fuerzas para acometer. Es quizás uno de los momentos que más logrados del libro: cuando se da cuenta, lleno de pena, de que ya no es el entrenador ideal del equipo que más ama y de que debe dar un paso a un lado y retirarse para dejar hueco para jóvenes con nuevas ideas y fuerzas renovadas. Una vez tomada la decisión, viene el momento de decidir qué hacer con su vida post-retirada. Por primera vez en muchos años, tiene tiempo de sobras para hacer lo que desee, pero lo único que le gustaría hacer es justo lo que no hará más: entrenar al Liverpool. Esta frustración se mezcla con la alegría que supone ser una de las fuerzas vivas de una ciudad que le adora, y a la que adora él también. Se transpira cariño y admiración por todos lados.

Red or dead concluye con un pequeño epitafio y un recordatorio de todos los que le conocieron, expresando el cariño que tenían por este personaje.

Así, tenemos una hagiografía que se percibe hecha con cariño. Una biografía puede hacerse de manera más o menos crítica, pero desde un primer momento se nota que la intención del libro es la de homenajear al objeto de la historia y dejar en buen lugar a un personaje histórico de la ciudad y del fútbol mundial. Se pasa muy por encima de los aspectos más controvertidos de Shankly, incluso poniendo como virtudes su obsesión por las repeticiones, su cabezonería y su mala leche. Al final, lo que queda es el mensaje que queda en su estatua homenaje: “Hizo feliz a mucha gente”.

Lo que me ha sorprendido es la profusa documentación que se incluye con el libro. Al final tenemos un listado con todas las citas y el número es realmente abrumador (ojo, que acaba bastante antes de lo que parece), dejando claro que Peace ha trabajado bien. Lo que más ha llamado mi atención es la extraña cadencia con la que Shankly habla en cada uno de sus diálogos. Sin embargo, si alguna vez has oído alguna entrevista suya, podrás comprobar que está MUY bien representado. No me extrañaría que en muchos casos, lo que encontramos en el libro son transcripciones casi literales de las entrevistas reales.

Red or dead es un verdadero ejercicio de estilo en la que la elección de su extraño ritmo y su abuso de frases simples es perfecto para lo que el autor quiere conseguir. Y no dudo ni por un segundo de que tiene éxito en ello. No dudo que Peace se habrá encontrado cientos de  veces en la situación de haber terminado una frase particularmente compleja y luego teniendo que realizar un esfuerzo consciente para transformarla en frases de un hombre de las cavernas. Toma un riesgo enorme con un estilo que expulsará automáticamente al 75% de los lectores, pero creo que artísticamente, Red or dead lo clava. Y cuando un trabajo cumple unas intenciones artísticas tan complejas sin por ello descuidar el contenido, es justo reconocer el mérito de su propuesta.

No obstante, sus 700 páginas de letra diminuta se pueden hacer difíciles de acabar. La reiteración de las temporadas se puede hacer algo pesada, especialmente en las temporadas finales en las que es obvio que ya no hay novedad alguna, la sorpresa por el modo de escribir se halla ya lejos y las reiteraciones empiezan a cobrar su peaje. Pero claro, el autor se ha autoimpuesto una serie de limitaciones y no quiere renunciar a ellas…

Lo que debo reconocer es que nunca había leído un libro como éste. Que no es poca cosa. Como alguien que gusta del fútbol, de la ficción basada en la realidad y de los tochámenes, me he hallado gozando como un gorrinote. Su propuesta tan extrema provocará muchos más odios que amores, pero si eres de los últimos, éste es de los libros que nunca vas a olvidar. Quién lo iba a decir de la simple biografía de un mero entrenador de fútbol.

Si eres de los que supuran amor por el fútbol, sabes apreciar el fanatismo casi incondicional por la mística que éste genera y tienes unos mínimos conocimientos sobre la Premier League (y buenas dosis de paciencia), éste puede ser tu libro.

Nota: 8

Nota goodreads: 3.75/5