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sábado, 18 de julio de 2026

La poderosa Thor (Jason Aaron, Rusell Dauterman)

En 2015, una sucesión de eventos provocó que Thor se volviera indigno de portar su martillo, que desapareció y quedó sin dueño. Un secreto (a voces) circuló por las viñetas de Marvel: el poderoso martillo dormía en la Luna, incapaz de ser trasladado por Thor ni Odín.

Al poco tiempo, un nuevo Thor empezó a verse aquí y allá. No podía ser más diferente del icono que habíamos conocido siempre, pues para empezar, era una mujer. Mucho menos corpulenta que su predecesor, parecía igual de poderosa. Sin embargo, su cara estaba casi completamente tapada por un casco que impedía conocer su  identidad. ¿Quién sería esta nueva Thor? Durante unos cuantos meses, la editorial jugó (muy bien) a la hora de emitir sospechosas y posibles identidades: Roz Solomon, Ladi Sif, Jane Foster, Freyja, Ángela e incluso un Loki cambiado de sexo…

Pronto supimos que se trataba de Jane Foster que, por un lado se debatía luchando contra un cáncer terminal y por el otro protegía a su gente de la invasión de Malekith y sus gigantes de Hielo. Posteriormente, nuevas luchas contra Laufey (protagonista de God of War), Dario Agger (CEO de Roxxon), Gorr (el carnicero de Dioses) y muchos más obligarán a La Poderosa Thor a esforzarse más y más en una lucha continua y sin descanso.


Esta etapa duró entre 2015 y 2018, siendo publicada en España en nueve tochos:

La diosa del Trueno

¿Quién maneja el martillo?

Thors

El trueno en sus venas

Señores de Midgard

La guerra Asgard / Shi’tar

El indigno Thor

El Thor de la Guerra

La muerte de la poderosa Thor

Posteriormente se reeditó en formato Omnibús (tres tochámenes) que es cómo he disfrutado de su lectura. Unas 1200 paginitas de nada.

Si algo ha caracterizado la carrera de Jason Aaron como guionista es que pocos manejan tan bien el “vamos a fliparnos”. Cuando se trata de venirse arriba, lo hace a lo grande. Sí, no sabe ser cotidiano y a veces se le va demasiado (esos Vengadores…), pero en toda esta etapa eleva la epicidad hasta el infinito mientras maneja el desarrollo de personajes y prepara el retorno al status quo sin asomo de impostura. Con pocas dudas, lo mejor que le he leído.

Me gusta cuando Marvel rompe el status quo a lo grande y se pone juguetona durante unos años. Recordad al Superior Spiderman. ¿Y si Otto Octavius fuera Spiderman? Suena de locos, pero resultó ser una de las mejores sagas de Spiderman en mucho tiempo (¡y encima derivó en el Spiderverso!). Lo mismo con Thor. ¿Y si fuera Jane Foster? ¡Brillante!



Se agradece el detalle que el cambio mantuviera el nombre de Thor. Nada de Thorina, Thora o Thorrija: Thor. Es tan dura como debe ser, pega los martillazos tan a lo bestia como se requiere y sus cómics están tan llenos de acción como cualquier otra historia de Thor. Simplemente, es Jane Foster con un casco enorme que le tapa la cara y el mismo uniforme que hemos conocido todos estos años. Me gusta como se adelantó a las criticas del público haciendo que los malos de la historia se quejaran (que si feminismos, que si has roto mi infancia) agitando bien fuerte los puñitos - años antes de lo woke existiera como término – para luego recibir un señor martillazo en los morros.

Russell Dauterman se mantiene fiel en los pinceles durante (casi) toda la saga, constituyendo para mí lo que debería ser el canon de un cómic de acción. No importa si es un bufete de abogados, una batalla de valkyrias o un despliegue espacial, es enérgico y brillante. No lo había visto anteriormente, pero voy a estar atento a otras obras suyas para disfrutar de sus dibujos. Tiene buen ojo cinematográfico y un gran sentido del estilo que luce estupendamente en cada entrega. Ya sea con los diálogos o cuando se desata la acción, las viñetas despiden energía, muy a la par con el guión de Aaron.

Respecto al juego incial de saber quién era esta Thor, yo empecé el libro ya sabiendo que era Jane Foster, así que no me pilló de sorpresa. Sin embargo, la revelación funcionó estupendamente. Había las pistas suficientes para que te hicieras a la idea pero sin que fuera evidente, juguetea bien con todas las posibilidades… Seis mesecitos muy divertidos para los creadores, sin duda.

Asimismo, reaccioné con un poco de hastío cuando ambos Thor se encuentran y su primera reacción es la de pegarse toñas. Por suerte, Aaron lo maneja bien y pronto se transforma en una parodia del tropo, lo que me hizo especial gracia.

Lo que más me gusta es que cada arco salta de Midgard a Asgaard sin que la acción o la molabilidad se resientan. Además de entretenerse en tramas repletas de epicidad, sabe contentar al fan contándonos el origen de Mjolnir, se acuerda del Hulk Gladiador, se inventa a un nuevo Thor, trae a Mangog, Malekith la lía por todos lados, se vuelve romántica con Odín y el Fénix... Y luego baja a la tierra para luchar con Roxxon, Stane International, Industrias Shaw o Alchemax, malvados más mundanos que ponen en pelígro solamente un planeta.

A mitad de camino, más o menos, hacemos un intermedio de La poderosa Thor para entretenemos con El Indigno Thor, que analiza los hechos posteriores a las Secret Wars y nos explica qué ha estado haciendo Thor Odinson durante todo este tiempo (Capturado junto a Bill Rayos Beta por el Coleccionista, dando lugar a una saga espacial la mar de molona).

Y luego tenemos el final. La muerte de la poderosa Thor. Hemos visto su origen, los motivos por qué es digna y su lucha interna. SPOILER. Si Jane Foster no hubiera sido Thor, la quimioterapia habría sido suficiente para curarla, pero cada vez que toma el martillo, éste limpia a Jane de la quimio, empeorando su estado cuando recupera la normalidad. Así, se le pide continuamente que deje “descansar” un rato a Thor para curarse, pero la llamada del deber es más fuerte y no puede evitar llamar a Mjolnir una última vez, y otra, y otra…Así, se llega al momento de No retorno, completando la historia más emotiva que ha escrito Aaron en los cómics de súpers. Después de un buen jaleo, toca un “back to basics” y recuperar el status quo, cosa que esta vez se recupera con bastante naturalidad.  Que sí, que sabemos que es Marvel y un personaje nunca muere del todo, pero emociona despedirse de ella. FIN DEL SPOILER

La poderosa Thor es uno de los cómics que se adaptan – de aquella manera – en Thor: Love and Thunder. Cogen al personaje y parte de la historia, moviéndola para coincidir con la trama de El Carnicero de Dioses en vez de la del Magog. Moló un puñado volver a ver a Natalie Portman en pantalla (y gozándolo a tope), pero el tono jovial y dicharachero no acababa de casar del todo con el trama de un paciente oncológico terminal, provocando una disonancia muy rara. Un poco cómo le pasaba a la película, con retazos muy extraños que variaban continuamente el tono.



En fin, el cómic de La Poderosa Thor es una de las etapas más divertidas y disfrutables que ha tenido el Dios del Trueno de Asgaard en lo que llevamos de siglo. Tiene de todo, y lo tiene bonito: Aventuras a lo grande (cósmicas y cotidianas), personajes que molan, referencias para el fan acérrimo y momentazos plenamente disfrutables. Además, poder reírse en su momento de los que agitaban fuerte los puñitos porque su orgullo de Machito McMachez se veía atormentado era muy divertido…

 

Nota: 9

Nota goodreads: 4.03/5

  

viernes, 1 de mayo de 2026

Los Nuevos Mutantes - La saga del oso místico (Chris Claremont, Bill Sienkiewicz)

En mi idea de seguir trayendo cómics por aquí de vez en cuando – que ya se están pasando bastante últimamente – traigo hoy a un nuevo grupo en una de sus aventuras más reconocidas: Los nuevos mutantes y la Saga del Oso Místico.


Así que antes de nada, ¿Quiénes son los nuevos mutantes? Constituyen el primer inteto serio de Marvel de provocar un relevo generacional en una de sus franquicias gordas, la Patrulla X. Estos últimos ya tenían veinte años de trama a sus espaldas, con un montón de historias, traumas y trasfondo que hacía agotador para cualquier nuevo lector el mero hecho de ponerse al día. Además, los personajes habían evolucionado tanto de tantas maneras que ya se hacía difícil encontrar historias nuevas. Así, se procedió a crear a un nuevo grupo con la idea de tener personajes jóvenes con los que hacer evolucionar. Así, se dio un descanso a la Patrulla X, y se crearon dos cómics como remplazo. Mientras que X-Factor reuniría al grupo original bajo un nuevo paraguas (más o menos), los Nuevos Mutantes volverían a las raíces de la franquicia, emparejando al Profesor Xavier con un nuevo grupo de mutantes en edad escolar.

Sin embargo, dentro de esta saga, el Profesor está fuera por “razones” y los chicos tienen que apañárselas solos. Además, en vez de tener cierto cariño por Xavier como líder (como tenía la patrulla original), estos chicos son más raros e introvertidos. No son del tipo rebelde, sino que tienen sus traumitas internos y muchos problemas con el deber y la responsabilidad. Como es habitual dentro de la era de Claremont, todos estos mutantes son “otros”, es decir, estereotipos de personajes no WASP, los cuales tienen muchas diferencias, pero como son mutantes, se comprenden.

Panini tiene publicado un Must-Have que comprende toda la saga, pero si alguien quiere seguirlo por su cuenta, corresponde a (EEUU) Los Nuevos Mutantes (18-21), X-Force (99) y Archivos de la Patrulla X (1). Haciendo así un total de seis números.

Después de un puñado de aventuras más o menos satisfactorias, el grupo se ha reunido y celebran felices su primer fin de semana sin “profe”. Estas prometedoras “vacaciones” se transforman pronto en una pesadilla cuando un Oso Demoníaco ataca y persigue a la mutante nativa americana Dani Moonstar. Aunque el grupo no está del todo cohesionado, dedicarán sus esfuerzos para protegerla, a pesar de que pronto se hace patente que se enfrentan a un enemigo que les supera, sin posibilidad de pedir ayuda.

Lo más interesante de esta historia es que el acercamiento que se hace no es el típico superhéroe adolescente, con sus aventuras, sus peleas y sus poderes. Claremont y Sienkiwicz deciden enfocar la historia desde el punto de vista del terror. Hay monstruos, magia, demonios y, sobretodo, gente asustada y pasando miedo. Los personajes acaban de conocerse, no confían del todo los unos en los otros, no dominan sus poderes y, sobretodo, no confían en ellos mismos. No hay nada particularmente heroico en este puñado de adolescentes con poderes: simplemente, se han metido en un follón enormérrimo y están haciendo todo lo que pueden para seguir vivos una noche más. Estas inseguridades contribuyen a crear incomodidad, intrigando sobre cómo van a conseguir salir de ésta.

A ello contribuye el experimental diseño de personajes y viñetas que realiza Bill Sinkiewicz en toda la obra. Capta muy bien el ambiente malsano en que se mueve la obra, rompiendo con muchas normas del momento a la hora de abordar la composición de la página, lo que genera incomodidad al jugar – y muy bien – con lo que te enseña y lo que no: abstracciones para hablar de miedos, espacios vacíos para hablar de traumas y momentos cubistas que uno no sabe muy bien qué hacer con ellos.

Con esta saga de apuntalaba un nuevo supergrupo, dándoles un buen espaldarazo en las ventas y popularidad. Lástima que, como siempre, Marvel se achantara cuando tocó dar el relevo generacional definitivo, provocando que los Nuevos Mutantes quedaran en un extraño limbo del que no creo que vayan a salir a corto plazo.

La mayoría de personajes se ha perdido en la memoria del marasmo de mutantes que han poblado las páginas de la patrulla X a lo largo de los años. De ellos sólo recordamos – y cómo – a Magik, la hermana pequeña de Coloso que ya se ha convertido en uno de los mutantes más icónicos que podemos echarnos a la vista. Aquí está en una de sus primeras apariciones, todavía traumatizada por su pasado demoníaco, sus delirios paranoicos y su enfoque salvaje ante cualquier situación. El resto de personajes eran “nuevos” para mí y apenas los he visto en otras obras, con lo cual podía acercarme a la lectura de esta saga sin filias y fobias. De la misma manera, sin saber qué hacía cada uno, las sorpresas estaban a la vuelta de la esquina. Esta novedad también provoca que ninguno de los grandes nombres esté presente. Si bien es justo la intención de los autores, también conlleva que mucho fan no tenga interés en acercarse si no sale su súper favorito.


Esta saga fue justamente la que decidió usarse como base para su adaptación a película, un proyecto que pasó mil vicisitudes como expliqué aquí. El resultado fue algo irregular, con sus cosas buenas y malas, pero explicables viendo su gestación.

Es un suspiro disfrutón, pero sobretodo es una obra con personalidad, diferente a casi cualquier cosa de súpers que te puedes echar en cara en cualquiera de las dos grandes casas. Su osada puesta en escena y su sombría temática sorprende en un cómic publicado a mediados de los ochenta.

 

 

Nota: 8

Nota goodreads: 3.81/5 

martes, 17 de marzo de 2026

Siete días de julio (Jordi Sierra i Fabra)

Aunque le quedaba bastante para que le llegara su turno, tenía ganas de leer más Mascarell, así que priorizo y acometo el libro Nº86 de la Cesta’13. Ya quedan menos.

Título: Siete días de Julio

Autor: Jordi Sierra i Fabra

“1947. Miquel Mascarell, el último policía de la Barcelona republicana, sale en libertad después de ser indultado de la pena de muerte y de haber pasado los últimos años de su vida en el Valle de los Caídos. De vuelta a casa, a una ciudad casi irreconocible en la que ya no tiene nada ni le queda nadie, recibe un misterioso sobre con una fotografía, dinero y una dirección que su instinto de policía no puede ignorar. A lo largo de una semana descubrirá los nuevos caminos que la dictadura está entretejiendo en Barcelona y en España: el estraperlo y sus grandes riquezas floreciendo entre los vencedores: el hambre y la miseria sepultando todavía a los vencidos. Con una fiel y detallada recreación del ambiente de la ciudad y la época, Siete días de julio nos habla de la condición humana llevada al límite, y también de su resistencia y su inagotable esperanza.”

Siete días de julio es la segunda parte de las aventuras del Inspector Mascarell, que nos trae un nuevo caso a investigar en la Barcelona de la posguerra. Después de unos años en el Valle de los Caídos (por no ser fascista), Mascarell es repentinamente indultado. Confuso por los motivos que pueden haber ocasionado su liberación, regresa a casa y contempla, desolado, los cambios que ha sufrido su vida, su barrio y su ciudad. Un día, recibe un sobre que contiene indicios sobre un asunto turbio sucedido durante los primeros días de la llegada del Ejército Golpista a Barcelona. Alguien ha liberado al Inspector y pronto le ha dado un cebo para que meta las narices en un asunto turbio. Éste no puede contener sus ganas de meterse dónde no le llaman e indagar asuntos que más valdría mantener ocultos. ¿Quién está moviendo los hilos tras nuestro inspector favorito? ¿Cuánto puede éste menear el avispero sin que se le hinchen las narices a algún alto cargo?

Lo que más me ha gustado del libro ha sido el retrato de Barcelona que nos presenta. Se aprecia un ambiente sometido y vencido, lleno de pesimismo en el que los vencedores, como conquistadores, se enriquecen mientras aplastan a los vencidos. Se hace patente la impotencia ante los abusos de los poderosos y las miserias de la gente que hace lo que puede para sobrevivir. Pero la vida sigue, hay un caso que investigar y los taxistas siguen siendo igual de pesados. Incluso en el peor de los momentos, hay cosas que nunca cambian. Mascarell pasea la ciudad de cabo a rabo, lo que le sirve a Sierra y Fabra para presentarnos (casi) todos los barrios y su día a día, desde la Barceloneta hasta Pedralbes, mostrando como llevan unos y otros el peso de la derrota.

Mascarell, por su parte, está en un estado lamentable, desolado por la pérdida de su mujer de la que no se pudo despedir, impotente ante el montón de injusticias que tiene a su alrededor, pero incapaz de quedarse al margen y viviendo de pequeñas resistencias que los fascistas nunca le quitarán. Cuando ya todo parece perdido, la aparición de un caso que investigar despierta algo que creía apagado y, entonces, ya no puede evitar convertirse en ese luchador ya derrotado, melancólico ante una pelea que sabe que va a perder, pero que se muestra incapaz de evitar levantarse una y otra vez, aunque sólo sea para recibir más duro todavía.

Como si de un cameo se tratara, se produce el retorno de La Patro (que luego se convertirá en un personaje más de la saga). La adolescente descarada que conocimos en la primera parte, sea ha convertido ahora en una prostituta con abundante clientela que hace lo que sea para sobrevivir. Las circunstancias harán que coincida más de una vez con Mascarell, del que sabe que ante todo es un buen hombre, lo que irá provocando que se forje un vínculo inesperado entre dos personas tan diferentes (y que, a buen seguro no se habría producido si no fuera por la guerra).

No voy a destripar el argumento, porque tiene su miga. ¿Qué hacer cuando las lealtades entran en conflicto? Da vueltas sobre la misma temática que en la entrega anterior, como si de una versión mejorada se tratara: Cómo los poderosos usan sus riquezas para conseguir lo que quieren – del régimen fascista, de los demás y de las mujeres – causando males y desgracias por puro capricho personal.

Sierra y Fabra consigue una novela que se desarrolla a buen ritmo, con diálogos bien introducidos, un manejo de la emoción notable y un retrato costumbrista de la época. No es habitual encontrar un equilibrio tan notable entre el propio caso a resolver y la necesidad de retratar (denunciar) los abusos cometidos en un momento determinada, mezclando así emoción, indignación y pena.

Esta continuación mejora a su predecesora y nos ofrece una estupenda novela negra ambientada en mi ciudad favorita. Quiero más Mascarell.

 

Nota: 8

Nota goodreads: 4.01/5 

miércoles, 28 de enero de 2026

Top Gun: Maverick

Top Gun es un referente icónico de los 80, catapultando a la fama imperecedera a un jovencísimo Tom Cruise, que hacía aquí uno de sus primeros papeles como protagonista absoluto. Dentro del marasmo de retornos a los grandes éxitos ochenteros que hemos tenido últimamente (John Rambo, Cazafantasmas, etc.), éste me pareció uno más de ellos, con lo que me aproximé a Top Gun: Maverick con una pereza extrema.

Cuando se estrenó, no salía de mi asombro ante el exitazo de taquilla (más de 1.000M€!!). No sólo es que un chillón de gente fuera a verla, ¡es que salían muy contentos y la recomendaban! La verdad, no lo entendía. Más allá de la nostalgia, no entendía como la secuela tardía de una película icónica pero no especialmente buena de hace cuarenta años podía hacer estos números. Igualmente, pasé un poco de ella en los cines y bueno, algún día había que ponerse.

El argumento es simple: Tom Cruise vive semi-retirado de los aviones de combate, pero la necesidad obliga a que salga de su exilio para forjar a una nueva generación de pilotos de élite para una misión (casi) suicida con la que evitar el fin del mundo y tal y tal.

Algo que no me esperaba. La película es bien consciente de sus limitaciones argumentales – o quizás lo abraza con ganas – y no se dedica a otra cosa que a MOLAR. Y le sale a la perfección. Toma la americanada como un género propio y la lleva al extremo con un sentido del espectáculo magnífico. Coge lo justo de la anterior entrega para que los fans de la misma se queden tranquilos (el homenaje a Val Kilmer, la escena del bar y poco más) y se constituye como una película propia con su propia mitología. En ese sentido, recuerda mucho a Creed, que es consciente de la existencia de Rocky, pero no va “exactamente” de ello, como sí ocurría por ejemplo con Cazafantasmas. Además, se saltan un montón de cosas argumentales de manera bastante consciente: No sabemos qué país están bombardeando, no vemos al enemigo, lo del hijo de… se pasa de calzador, etc. Estos deslices en la trama podrían ser catastróficos y quizás los primeros diez minutos no son del todo tranquilizadores, pero qué demonios, es empezar a volar y la adrenalina se empieza a desbordar. Top gun Maverick despega a las estrellas, sin bajar hasta el final. Un blockbuster como hace tiempo que no teníamos.

Las coreografías aéreas son muy viscerales, consiguiendo que te metas dentro de la película desde el primer despegue. Quizás por la cabezonería de Tom Cruise de que todas las escenas se rodaran en el aire (sin ordenador ni cámaras simuladas) o por el estupendo sentido del espectáculo del director Joseph Kosinski, pero las escenas tienen una fisicidad inusual en estos días. Las acrobacias son imaginativas y vibrantes, sucediéndose además con un ritmo muy bien medido, con las pausas perfectas para coger impulso. Con ello, pegan al espectador al asiento con un espléndido manejo de la tensión de lo más satisfactorio. Maneja espléndidamente el más difícil todavía para dar una media hora final de auténtico infarto.

Que sí, que no sabemos porqué hay que pegar tiros (ni nos importa). Top Gun Maverick es tan gloriosamente delirante que uno no puede sino sentirse atrapado en esta montaña rusa. Cuando consigues molar de esta manera, se te perdonan muchas cosas (y, por lo que parece, ha repetido fórmula en F1: nulidad argumental, pero un espectáculo tan grande que da igual).  Asimismo, el trabajo actoral ni está ni se le espera. El protagonismo recae en un Tom Cruise que se dedica a hacer de Tom Cruise y un puñado de secundarios que bastante hacen con saberse los diálogos.

Los interprétes de verdad están en otro lado: Los AVIONES. Por favor, ponte la película en el aparato de sonido más impresionante que tengas a tu alcance. Podrás gozar con el sonido de los motores, notando cómo se mueven de un lado a otro, desde dónde se acercan y adónde se alejan. La visceralidad de las imágenes se complementa con este sonido estruendoso y envolvente, dando la sensación de que estás realmente dentro del avión, sufriendo y gozando con los pilotos. El espectáculo por bandera, con una grandiosidad al alcance de muy pocos.

Antes de verla, me quedé alucinando por su lluvia de nominaciones. Desde mejor película a guión adaptado, montaje, canción, efectos visuales y sonido. Ganando el último de ellos. Es una muestra de una parte técnica espléndidamente realizada. Tiene sus cosas con las que podemos torcer el morro, pero lo que tiene de bueno, es MUY bueno. Podríamos decir que ya no me sorprende tanto su reputación.

Top Gun Maverick es la mejor americanada que he visto en un puñado de años. Técnicamente brillante a pesar de “sus cosas”, con un sentido del espectáculo y un abrazo por la acción apabullante que te aplasta al asiento hasta el final. En sí, una fantástica película con la que apagar el cerebro y disfrutar, superando en mucho a su predecesora en todos los aspectos que le interesan. Nunca hubiera esperado disfrutar tanto con esta película.

 

Nota: 8

Nota filmaffinity: 7.0 

lunes, 8 de diciembre de 2025

La ballena

¡Cómo le gusta a Hollywood las historias de redención y vuelta a los infiernos! Brendan Fraser fue un sex-symbol a los veinte, desapareció del mapa y ahora a los cincuenta es bienvenido de nuevo en la industria en una película que lo recuperó del anonimato y le permitió recoger un Oscar (parece que nadie se acuerda de los abusos sexuales recibidos, las depresiones ocasionadas, etc.).

Como suele ser habitual en las películas de Darren Aronofsky, tenemos a un sufridor protagonista en una situación límite (Cisne Negro, Requiem por un sueño), del que contemplamos la degradación que la ha llevado la vida y cómo se arroja (o no) por el sumidero de la locura. Aquí tenemos a Charlie, un profesor de creación literaria (a distancia) homosexual y obeso mórbido. Parece haber tirado la toalla en su vida, lanzado hacia un viaje de autodestricción sin retorno. Como en Leaving Las Vegas, no tiene planes más allá de esta cena. Le anclan a este mundo sus alumnos (que no le han visto nunca), su única amiga y cuidadora Liz y el repartidor de comida a domicilio, que le aportan un mínimo de propósito para seguir vivo un día más.

Este dramonazo sería bastante insoportable sino fuera por el morrocotudo trabajo de Brendan Fraser. En uno de los Oscars más cantados de los últimos años, se las arregla para transmitir su sensibilidad, sus miedos, haciéndote partícipe del infierno que ha sido su vida y las pocas esperanzas que tiene para su futuro. Fascina al espectador y transforma la pornografía emocional en un espectáculo digno de verse. No podemos olvidar de ninguna manera el trabajo de Hong Chau, la única amiga que le queda a Fraser, que soporta vejaciones y humillaciones sólo por el aprecio que le tiene a su compañero. Conmueve su impotencia la hora de no poder evitar que Fraser se hunda cada vez más y más en la mierda. Detacaría también el papel de Sadie Sink como hija del protagonista, que no sabe gestionar el amor/repulsión que siente por su padre. Aranovsky sabe qué quiere y sabe dirigir a su elenco, no es algo nuevo en ese sentido.

 

Lo que también tiene el director es gusto por mostrar la degradación y el sufrimiento. Se le ha acusado numerosas veces (y con razón) de acercarse más a la pornografía emocional o al terror más que al drama. Tira de efectismos para retorcer tus emociones, como la extraña relación con el pizzero, los problemas para ir al lavabo o la manera de castigarse devorando la comida. Fraser es quién marca la diferencia y cautiva a pesar de las manipulaciones de la película. Compro su sufrimiento, la culpa que desprende el personaje, su autoodio y la incapacidad del mismo que creerse merecedor de un mínimo de afecto. Para él la redención hace mucho que quedó atrás y sólo queda dar un carpetazo con un mínimo (o no) de dignidad. Asimismo, esto no impide que veamos la bondad del personaje, cuyo brillo de los ojos que se le aparece cada vez que se habla de Moby Dick o su hija parece apreciarle por unos segundos es enternecedor.

También hay que destacar el trabajo de maquillaje que se realiza con Fraser. No estaba TAN gordo en la realidad, pero se le añaden quilos de lorzas para aumentar la desolación. Eso no impide que Fraser se mueva con naturalidad (ejem) o gesticule todo lo necesario para su actuación.

Y luego está el final SPOILER Parece claro que muere. Pero ¿Cuándo? ¿Le da tiempo a oír el ensayo de Ellie? ¿Ya está muerto y esto es sólo una despedida tierna de su alma? Aronovsky juega a ser críptico con ello, pero yo voto con que es a la conclusión que se deja ir. O al menos eso me gusta creer. FIN DEL SPOILER

¿Quieres ver a un actor hacer las cosas BIEN? ¿Eres capaz de soportar 2h con las desventuras de un hombre que se autodestruye porque es incapaz de no hacerlo? La ballena impresiona, deja una sensación desoladora y contiene tantos efectismos que es fácil salir volando de la película. Por otro lado, Fraser hace un trabajo tan bueno que compensa casi cualquier sufrimiento. Otra cosa es que esto no sea lo que quieres ver, pero bueno.


 Nota: N/A

Nota filmaffinity: 7.1 

sábado, 4 de octubre de 2025

Hulk - Planeta Hulk (Greg Pak, Carlo Pagulayan, Aaron Lopresti)

¿Hace cuanto que no se pasaban los cómics por aquí? Intentaré (otra vez) remediar esto un poco. Hoy traigo una propuesta de mi monstruo verde favorito.

Planeta Hulk nos sitúa a un Hulk muy traumado que llega a un planeta desconocido. Su rabia tiene un buen motivo, pues ha sido traicionado por los Vengadores, aquellos en los que confiaba y expulsado de la Tierra por el bien de la humanidad. En este nuevo planeta, es capturado por el Emperador local que, viendo su capacidad de lucha, decide convertirlo en gladiador para el disfrute de la plebe. Por estas cosas que pasan, Hulk se convertirá en el líder de una rebelión para liberar a la gente de una tiranía. Sin embargo, lo que le mueve no es el deseo de justicia, sino la rabia por la traición sufrida, saciando sus ansias de venganza con la oligarquía del planeta.

Editorialmente, este cómic se publica durante el evento de la Civil War de Marvel. Como la presencia del monstruo verde en cualquiera de los bandos desequilibraría la balanza, se decidió que lo mejor era mandarlo a pasear y que todo ocurriera mientras él “estaba fuera”. Esto otorgó a sus autores una oportunidad inusual: 12 números para hacer lo que les venga en gana en un mundo aparte, sin tener en cuenta interacciones con ningún otro personaje de la franquicia. Así que se vinieron muy arriba. Y sí. Es Gladiator, en versión Marvel. Hulk está más enfadado que Máximo, pero el planteamiento y el desarrollo es similar: tenemos nuestro héroe, una plebe que vive con miedo, un emperador medio zumbado, combates en el Coliseo (galáctico), amores imposibles, etc.

Puede que suene ha visto, pero lo más importante: este cómic mola un montón. Pone a Hulk en una situación en la que no puede limitarse a romper todo, la trama le supera y tiene, con sus limitaciones, pensar qué es lo correcto y qué cabeza debe aplastar. A medida que pasan las páginas, podemos entender los remordimientos que le carcomen por dentro, su necesidad de redención y su rebeldía ante una injusticia tan similar a la que él vive cada día. No tenemos aquí a una bestia sin cerebro, ni a una mente maestra que ha hecho las paces con su cuerpo. Banner vive dentro de Hulk, pero es consciente de que ésta no es su lucha, y las pocas veces que sale a la luz, se percibe en su timidez que lo único que desea es salir de en medio. Después de todo, aquí tenemos a un líder, a un gladiador. Una vez se “despierta”, tenemos a Máximo el Hispano, capaz de decidir el destino de un planeta a partir de su fuerza de voluntad.

Puede que el avance de la trama peque de predecible, pues se copia lo que se copia, pero no le impide tener un buen número de momentazos y diálogos bien encontrados. Así, se disfruta de una historia divertida, ingeniosa y, sobre todo, muy épica. Se hace ideal para engorilarse y ver hasta dónde puede llegar la siguiente vuelta de tuerca y cómo van a subir las apuestas una y otra vez.

El apartado gráfico corre a cuenta de Carlo Pagulayan y Aaron Lapestri (principalmente), a los que debo felicitar por su trabajo. Da vida al planeta Sakaar con las dosis de carisma que merece y, sobretodo, son capaces de transmitir la fuerza brutal con la que se mueve el protagonista. No tendremos aquí splash pages mega espectaculares, pero hay una visceralidad en la acción que encaja a la perfección con la historia que se está contando, transmitiendo la tensión y el carácter de los personajes de manera impecable. Pagulayan es sustituido en un capítulo por Gary Frank. Se nota el cambio en los lápices, pero no descoloca ni defrauda en ningún momento.

De aquella manera, pero este cómic ha sido trasladado a la gran pantalla como parte del MCU. Dentro de Thor: Ragnarok se produce la aparición inesperada de Hulk en un coliseo de gladiadores, después de un buen tiempo sin aparecer en ninguna de las películas. Lleva el mismo uniforme que en Planeta Hulk y, por las pocas cosas que se nos describen, podemos entender que argumentalmente está sucediendo lo mismo que en el cómic. No obstante, en la película el tono es de spoof movie y es Thor quien arregla todo, pero bueno. Asimismo, en la serie de Hulka también se vieron consecuencias de su estancia interplanetaria. No me gusta, pero quizás una traslación más literal hubiera sido problemática ^^


Así pues, Planeta Hulk es uno de los cómics más divertidos del personaje. Con menos trasfondo filosófico que otras historias entre el hombre y el monstruo y mucha más aventura, tenemos 400 páginas de acción, aplastamientos e historias épicas con las que molarnos a lo grande.

 

Nota: 9

Nota goodreads: 4.2/5 

viernes, 5 de septiembre de 2025

Cuatro días de enero (Jordi Sierra i Fabra)

Éste es uno de esos libros que andaba por casa y que de vez en cuando hay que acordarse de leerlos que si no se acumulan mirándote solitarios desde la estantería.

Título: Cuatro días de enero

Autor: Jordi Sierra i Fabra

“Barcelona, 1939: cuatro días antes de la ocupación franquista, un inspector republicano deberá resolver su último caso.

En pleno caos previo a la inminente entrada de los nacionales en Barcelona, el inspector Mascarell afrontará el caso de la misteriosa desaparición de una joven. Aunque todo está perdido, el inspector pretende llegar hasta el fondo del asunto, pero se topará con las altas esferas de la ciudad, que están preparando la llegada de los vencedores# Un intenso retrato de una Barcelona hambrienta, triste y aterrorizada, y una hermosa historia de amor en medio de la desolación.”

Se trata del primer libro de la larguísima saga de los casos del Inspector Mascarell, que ya tiene más de diez entregas. En él, seguimos a un inspector de policía jubilado en la Barcelona de la post-guerra civil. Éste, como si de un Colombo cualquiera se tratara, se ve implicado en casos que debe resolver a contrarreloj, siempre de un lugar a otro de la ciudad.

Y es que en este caso la ciudad se convierte en un personaje más. Mascarell tiene que pateársela de cabo a rabo infinidad de veces en sus novelas. O va en taxi, encontrándose conductores cada vez más extravagantes de los que siempre se entretiene a hacerte un informe completo cada vez que coge uno. Como alguien que se ha criado en Barcelona, me hace mucha gracia reconocer los sitios adónde va y comprobar cómo han cambiado las cosas en este puñado de años. En este caso, tenemos a una ciudad en pánico. La guerra se ha perdido y los golpistas están a días de llegar a Barcelona y tomar el poder. La gente huye con lo que puede, las ratas salen de sus escondrijos y ya nada importa en un mundo que se acaba.

No es ni mucho menos el mejor momento para investigar un asesinato – uno de tantos – pero para eso está el Inspector Mascarell. Se trata de un policía honesto - ¿el último que queda en la ciudad? – que, en un mundo que se desmorona, no puede evitar hacer otra cosa que hacer su trabajo y desentrañar un caso de asesinato. A medio camino entre su incapacidad de hacer otra cosa, servir como una muda forma de resistencia o su estúpida necesidad de hacer lo correcto, sabe que tiene un caso que resolver y eso es lo que importa. Aunque los nacionales estén a la vuelta de la esquina, él es un policía y hace lo que debe hacer la policía.

Hay varios personajes secundarios, como la mujer del Inspector, un periodista que ha decidido quedarse en la ciudad y sobrevivir como pueda, la portera del edificio… Pero es sobretodo Charo la que acapara más atención. Servirá como personaje recursivo en el futuro (ya os voy dando pistas), pero aquí se trata de una chiquilla de apenas dieciséis años a la que le han tocado malas cartas en la vida. Son malos tiempos para todos, pero sin padres, sin trabajo, una hermana pequeña a la que cuidar y una guerra a la vuelta de la esquina es más que suficiente para desmoralizar a quién fuera. Pero Charo está dispuesta a lo que sea necesario para prosperar. Siempre manteniendo su callada dignidad y lo que ella considera decencia, es muy echá’palante, metiéndose en más follones de lo que debería.

La acción se sitúa justo antes de que el ejército tome la ciudad. Así, todos los personajes se mueven con fatalismo, como una comunidad que se sabe derrotada y deambula sin rumbo, habiendo perdido cualquier objetivo en la vida. Esa desesperanza se halla reflejada con brillantez, contrastando con la callada tozudez de Mascarell, que busca resolver un último caso. Choca ante la incomprensión del resto de la gente, que no concibe como puede “perder el tiempo” ocupándose de ello cuando la guerra está perdida y bastante podrá hacer con sobrevivir una semana más. Me hace especial gracia cómo él se muestra incapaz de explicar el motivo, más allá de que “es lo que debe hacerse”.

Luego está el caso en sí, lo que sería un “simple” asesinato se vuelve una tarea contrarreloj ante la ominosa amenaza de la llegada del ejército golpista, que dará al traste con cualquier esperanza de encontrar al culpable. Se percibe la intensidad y la desesperación del inspector por el poco tiempo disponible y su búsqueda de hacer justicia, a su modo. Quizás su resolución peca de obvia, pero podemos entender que el fulcro del libro no se haya en quién lo hizo, sino en aprovechar el discurrir de Mascarell por las calles de Barcelona para describir el ambiente de la ciudad.

Esto no quita que el ritmo al que se mueva la novela es muy vivo, pasando rápidamente de un lado al otro, siempre ante sucesos que tienen interés. Así, nos invita a seguir leyendo y pasar páginas rápidamente, lo que permite acabar el libro en un suspiro.

Una novela negra ambientada en mi ciudad, con un personaje interesante, un caso a desentrañar y una amenaza inusual. Esta primera entrega me ha vendido la saga. Vendrán más aventuras del Inspector Mascarell, seguro.


Nota: 8

Nota goodreads: 3.89/5 

sábado, 21 de junio de 2025

Lazarillo de Tormes (Anónimo)

Mira tú que libros que aparecen en la Cesta’13 (Nº73).

Título: Lazarillo de Tormes

Autor: Lázaro de Tormes (Anónimo)

“Lázaro es un muchacho desarrapado a quien la miseria obliga a emplearse como sirviente. Las inocentes y a veces justificadas burlas con las que Lázaro se defiende de sus amos son castigadas con una crueldad brutal. Así, garrotazo a garrotazo, la simpleza y credulidad del Lázaro de las primeras páginas ceden paso a la sagacidad y a la astucia propias del más clásico y típico de los pícaros.”

El Lazarillo es uno de los libros de cabecera que todos los chavales tienen que leer en el instituto. Como no puede ser de otra manera, me tocó leerlo con gran placer, recordándolo con gran cariño. Después de todo, fue de los pocos libros que disfruté de su año.

Veinte años después y con unos cuantos años más a la espalda, ¿habrá cambiado mi opinión sobre ella?

Este libro es la primera novela “picaresca” de la literatura castellana. Algo ya de por si un hecho de gran importancia literaria, sino que también es un buen libro por mérito propio. Escrito en 1553 (casi nada), es el pistoletazo de salida a un género que caracterizó el siguiente siglo. Este tipo de libros seguían un esquema común: tenemos a un chico pequeño, muchas veces el bastardo de una prostituta, que hace lo que puede en la vida que le ha tocado vivir, llena de privaciones, de un amo cruel a otro, con mil vicisitudes de todo pelaje. Afronta con ingenuo optimismo los reveses de seres ambiciosos, pretenciosos y detestables. Siempre pasa mucha hambre, pero como sabe ser ingenioso, acaba por salir adelante.

La historia – contada en este caso por un Lázaro ya adulto – no intenta ser divertida, ya que sólo retrata la hipocresía de la sociedad, pero se las arregla para contener un buen puñado de chistes  que harán reír a más de uno. La atmósfera es realista y deprimente, poblada de un puñado de personajes memorables (mi cariño para ese ciego cabrón y al escudero que prefiere pasar hambre a revelar que es pobre y pasa apuros). El tono es deliciosamente irónico, muy propio de la picaresca castellana.

Lázaro empieza con un amo ciego que le maltrata, salta de ahí a un clérigo que sólo le da cebollas mientras guarda el pan bajo llave, un escudero más pobre que las ratas, un fraile corrupto… pero poco a poco su vida va mejorando, aprende a leer, prospera y consigue un trabajo honrado y una mujer que le es fiel (jé). Siempre mejorando, pero siempre mostrando una sociedad llena de trapicheos, hambre y gente que hace lo que sea para salir adelante.

Leyendolo hoy en día, sorprende lo fácil que entra. A pesar de las burradas que propone, no se pierde en ningún momento un tono de comedia muy bien encontrado. Después de todo, si no es por los chistes, costaría soportar según qué barbaridades. Aunque hay versiones más actualizadas, lo leí en castellano antiguo. Entendible a la que pones un poco de atención. Además, apenas dura 80 paginitas, por lo que te lo puedes ventilar en una tarde.

El lazarillo es un libro que te saca la sonrisilla cómplice, con algún chistaco bien metido, pero se lee con agrado. Con casi 500 años a sus espaldas, las aventuras de este desharrapado siguen siendo divertidas.

 

Nota: 8

Nota goodreads: 3.5/5