Como cualquier friki de los 80-90, la cantidad de horas que un servidor ha dedicado a Dragones y Mazmorras (y sucedáneos) es incontable. Así que, indudablemente, siempre he tenido ilusión por una adaptación de un Universo en el que me he sumergido tardes y tardes. Si bien tuvimos una serie de dibujos bastante decentilla (a la que guardo un cariño inmenso, pero no intentéis verla hoy en día), la película que tuvimos en el 2000 era una cosa TAN mala que cuando se anunció un nuevo intento, un servidor tenía mucho miedo a qué podía salir.
Y bueno, tenemos una nueva película de D&D. Conocemos a un nuevo grupo de aventureros, dirigidos por un bardo con más cara que espalda y una bárbara con un pronto un poco bestia. Como no puede ser de otra manera, se metén en más follones de los que se pueden permitir, el destino del Reino está en sus manos, etc. Etc.
Y me he llevado una sorpresa más que agradable. Todo funciona estupendamente. La historia podría funcionar como una campaña de D&D, está bien introducida, sin dejarse un tópico o un tropo de cualquier Dungeon Master. Los actores están simpáticos, bien escogidos para sus papeles y se nota que se lo han pasado en grande rodando. Además, tiene los cameos justoa para hacer el guiño sin que la escena se resienta y el malvado está a la altura de la tontería que estamos viendo. Así da gusto estarse una tardecita veraniega viendo una película.
Mira que había muchas cosas a las que tenía miedo. Chris Pine como protagonista no me auguraba nada bueno, pero su bardo cachondo funciona estupendamente, con el morro que pide el personaje y una sonrisa de cemento armado que abre puerta tras puerta. Michelle Rodriguez es también una inesperada bárbara que, sin embargo, destila la mala leche que el personaje requiere. El resto de la banda son quizás más funcionales, pero ninguno me desagrada en absoluto. De los secundarios, no puedo sino destacar a Hugh Grant – que se nota que lo ha gozado a muerte – cuyo comerciante capaz de vender a su madre por un beneficio se hacer querer cosa mala, y a Bradley Cooper como inesperado halfling fetichista que te arranca un puñado de carcajadas.
No destacará por sus efectos especiales, que no pasan de funcionales, pero
en ningún momento se hacen molestos ni parecen de baratillo. Uno estaba muy
asustado cuando salió el trailer, ya que salía una escena que no había
presagiar nada bueno: el vídeo de Chris Pine al que se le derrite la cara tenía
una pinta de lo más horrible, cosa que se convierte en un chistaco buenísimo al
subvertir expectativas y ser testigos de una pifia y un hechizo que sale mal.
Por el resto, tenemos dragones, rayos, bolas de fuego y portales con mucha
chorrada y poca queja.
Lo que me parece más cachondo es que cada escena de la película puede relacionarse con la traslación a película de lo que sería una campaña cualquiera de D&D. Casi cada diálogo o reacción de la película permite deducir qué ha hecho el máster, cuál es la treta que ha usado el jugador para salir del paso, incluso puedes oír los dados caer y ver las consecuencias de las tiradas. A mí que no me nieguen que el Paladín es un NPC que usa el máster para encauzar a la banda, que la aparición de persona-pájaro es una improvisación del bardo o todo lo que tiene que ver con el dragón de lava. Sketches que funcionan a la perfección para el iniciado y no dejan fuera de juego al profano por todos lados. Incluso el cameo de la banda de la serie de dibujos hace gracia
En fin, una película que desborda simpatía por todos lados, de las que gusta ver para relajarse el cerebro. Lástima que se pegara una ostia morrocotuda en los cines, lo que nos impidió disfrutar de una segunda parte que me hubiera hecho mucha ilusión.
Una comedia de fantasía como hacía tiempo que no veía. Actores pasándoselo
en grande con un guión muy juguetón en una película de lo más divertida. Ideal
para que el friki pase una tarde entretenido mientras el profano disfruta
igualmente de un buen rato.
Nota: 7
Nota filmaffinity: 6.5