La Cesta’13 me trae un libro muy baqueteado, parece que ha visto muchas lecturas y ha viajado mucho. A su manera se hace entrañable. En este caso, se trata del libro Nº 75 de la Cesta’13
Título: Carta del más alláAutor:
Torcuato Luca de Tena
“<<Introduje la llave en la cerradura de la portezuela. La posición de la luz permitía que la ventanilla hiciera las veces de un pálido espejo y, mientras cerraba el coche, me vi reflejado en ella... Fue la última vez que me contemplé vivo. Inesperadamente el cristal de la portezuela estalló ante mis ojos hecho añicos y oí un disparo... Así comienza su relato Sebastián Casares, en el momento preciso en que termina su vida terrenal. Una idea obsesiona su espíritu: ¿Quién le ha disparado? Y en ese paso hacia el más allá, su vida entera se presenta ante él “de golpe completa y estática...>> Sebastián escribirá desde su purgatorio, que será regresar a la tierra en espíritu y vagar entre los hombres hasta saber quién ha sido su asesino. Verá entonces muy claro el mal que hizo en su vida, el bien que dejó de hacer, lo que le provocará inmenso sufrimiento. Estará junto a las personas que amó, a sus amigos, a sus colaboradores, y verá de cerca el dolor sin poder remediarlo.”
Ante todo, debo decir que este libro me ha sorprendido. No me esperaba un libro de novela negra desde el más allá en que un fantasma deba investigar – con medios fantasmiles – su propio asesinato. Esta inusual investigación se centra no tanto en saber quién le ha disparado sino en escudriñar sobre los motivos del mismo. ¿Cómo puede ser que él, que siempre ha sido un marido ejemplar, un padre amantísimo y un empleado modelo, tenga enemigos que le odien tanto como para dispararle? Su muerte le servirá para repasar cómo ha sido su vida, visitándola desde el exterior, lo que le permitirá comprender que sus actos no eran tan inocuos y, también, le permitirá ser testigo del dolor – y alivio – que deja su marcha, aprendiendo mucho sobre sus errores y aciertos.
Este juego de fantasmas le sirve a Luca de Tena
para retratar la sociedad del momento (1978). España se abre al mundo y se
lanza a la modernidad, pero atrapada en su estrechez de miras, las
consecuencias de años de inmovilidad y las contradicciones propias de cualquier
estructura humana. Su periplo le llevará a “conocer” a personajes de todo
pelaje, pero principalmente centrado en gente normal, a los que la vida debería
sonreír, pero que, por unas cosas u otras, sufren y lamentan los problemas del
día a día. Es especialmente importante el énfasis que pone en la indiferencia
hacia el dolor ajeno y lo poco que hacemos ya no por ayudar al prójimo sino
simplemente en ser amables (que no educados).
La trama sorprende por lo enrevesada que es, con giros y regiros causados por los problemas del fantasma para adaptarse a su nueva situación, las diferencias que hay entre lo que ve y lo que nos cuenta, lo que sabe y lo que desconoce y, también, por los prejuicios que éste arrastra y nos transmite. Siempre es agradable que jueguen con un narrador poco fiable con el que tenemos que estrujarnos (bien) el cerebro para entender los entresijos de lo que está ocurriendo, con información parcial de la jugada. Aparte, se permite de vez en cuando jugar con la metafísica y reflexionar sobre el Más Allá desde la ventaja y la perspectiva de ya estar muerto. Ahí el autor aprovecha y nos mete multitud de referencias a obras clásicas como quién no quiere la cosa, algo que hará las delicias de los lectores más curtidos sin que por ello la narración se resienta, ya que se hayan bien introducidas.
Se hace difícil hablar sobre personajes. Primero porque hay un montón en apenas 200 páginas, por lo que no se les dedica apenas espacio. Segundo porque el punto de vista es el de un fantasma ya fenecido que, la verdad, no se fija demasiado en estos detalles. Todos los nombres que aparecen son funcionales, sirven para reflejar un aspecto de la sociedad o para aportar un dato relevante para el propio caso.
Lo que sí tenemos es una resolución satisfactoria del caso. Hay un culpable, hay unos motivos y, sobre todo, una reflexión curiosa sobre la vida y las consecuencias de nuestros actos. Al final, nuestro fantasma puede trascender (no creo que os chafe nada en ese sentido), agradeciendo al lector su paciencia mientras encontraba una redención, que quizás no merece, pero desde luego necesitaba. Yo, al menos, me he quedado muy a gustete con este inusual viaje.
Carta del más allá es un libro que se lee en nada, destila frescura
pese a sus años y supone un acercamiento curioso a la novela negra. Funciona
estupendamente dentro de su género, sabiéndose inusual y jugando muy bien con
las restricciones que se autoimpone. Lo dicho, no siempre uno puede ver como un
fantasma investiga su propio asesinato.
Nota: 8
Nota goodreads: 4.01