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sábado, 21 de febrero de 2026

El monstruo marino

Repasando las nominadas a animación de su año, aquí una que se me había pasado. Tal como sale los Mitchell contra las máquinas o K-pop cazadoras de demonios, en 2022 Netflix intentó ganar el premio gordo con El monstruo marino.

Como si de un Como entrenar a tu dragón se tratara, un grupo de marinos vive por y para la caza de monstruos, pero es derrotado por el monstruo legendario. Las circunstancias harán que el prometedor sucesor del capitán y una niña conozcan a un cachorro de monstruo marino, comprendiendo en el proceso que los monstruos no son malos y sólo hay que saber convivir con ellos. Esto me suena a visto, ¿no?

A pesar de las similitudes, El monstruo marino se sostiene como una estupenda película de aventuras para toda la familia con el corazón muy bien puesto en su sitio.

Dirigida por Chris Williams (Bolt, Big Hero 6), cambia a los vikingos por los Piratas del Caribe y los deriva para hacer una imaginería propia y reconocible, desde la que se podría haber sacado (muy) fácilmente una saga de películas y algún remake de acción real y todo. El argumento está trillado, pero el diseño de escenarios (la isla tropical, el palacio, los barcos… ) y de monstruos es novedoso, bien trabajado, con una página de originalidad que le sienta estupendamente a su visionado. La animación destaca por su fluidez, lo que ayuda a coreografiar las escenas de acción, que se aprecian trabajadas, esforzándose por evitar ser repetitivas. Maneja bien el sentido de la maravilla para que los pequeños puedan disfrutar de una aventura a lo grande y es suficientemente bonita para que un adulto aprecie un trabajo bien hecho.

El obvio problema es que es un sucedáneo de los Cazadores de Dragones, con lo que vemos venir todos los quiebros de guión y el desarrollo de todos los personajes. Esto no impide que se desarrolle correctamente, con todo situado en el punto adecuado para que funciona con efectividad. Un puñado de diálogos ingeniosos y un clímax bien encontrado complementan una película que quizás no aporte nada nuevo, pero de la que apenas se puede decir algo malo.

Es una propuesta de aventuras para todos los públicos que ofrece lo que se le requiere. Todo muy bien puesto en su sitio, con acrobacias, personajes carismáticos y un poco de corazoncito. Su trama peca de ser demasiado similar a otras películas del mismo pelaje, pero el mimo en el diseño y la animación compensan un poco este problema.

 

Nota: 6

Nota filmaffinity: 6.6


lunes, 11 de agosto de 2025

Pinocho de Guillermo del Toro

A pesar del parón de verano, continuamos por aquí. Después de una película que es pura cotidianeidad, hoy nos detenemos en una de las obras más bonitas que la animación ha dado en los últimos años.

No creo que haga falta presentar mucho una historia tan conocida como la de Pinocho: la marioneta de madera que cobra vida y sueña con ser un niño de verdad. Entremedias, pasará mil aventuras y se meterá en chorropotocientos follones.

Del Toro no inventa nada (o casi) en cuanto a su adaptación. La mueve un poco temporalmente y la sitúa en la Italia pre-fascista, por lo que las vicisitudes de Pinocho y sus amigos se entremezclaran con las del propio país, con aparición de Mussolini incluida. Lo que sí hace es contar cada entuerto con un virtuosismo tal que consigue maravillarnos con escenas que hemos visto mil veces.



Siguiendo una narración exageradamente episódica, cogemos rápido odio y cariño a los personajes que ya conocemos. Aquí el diseño de cada escena coge un tinte más oscuro (incluso) del esperado, pues la dura bota del fascismo se hace patente. El pueblo sufre los abusos de los poderosos, el miedo corre por las calles y la gente sin escrúpulos hace su agosto con los ingenuos como Pinocho. Después de todo, el detonante de toda la historia es un bombardeo sobre el pueblo de Gepetto.

Cada detalle que aparece en pantalla merece una felicitación por su trabajo de orfebrería en una animación que mezcla ordenador y stop-motion. El gusto en el detalle se aprecia en su meticulosidad a la hora de complementar la trama que se está desplegando, dando una pátina de tangibilidad a un cuento imposible. Nunca habíamos visto a Pinocho y sus amigos moverse en un lienzo tan bello y desasosegante como en este cuento tétrico que Del Toro ha creado.

Y es que este Pinocho tiene muy mala idea. Del Toro nos mete temas oscuros en vena, los adereza con un humor incómodo y la ingenuidad de un niño inconsciente de la trascendencia de las decisiones que toma. Se aborda el hecho de morir, la necesidad de guardar duelo y la posibilidad de redención (o falta de ella). Todo ello a un ritmo vivo, que no deja descansar y en un torrente de belleza que distrae de las brutalidades que se muestran en pantalla (o justo fuera de ella).

Se complementa con una partitura bellísima a cargo de Alexandre Desplat, que capta el tono melancólico del metraje. Saben emocionar como deben, profundizando en los sentimientos de los personajes, acompañando sin por ello decirte cómo debes sentir.

Pinocho fue uno de los Oscar de animación más cantados y obvios en bastante tiempo. Proponía una versión muy distintiva de una historia que conocemos, la contaba con mimo y además brindaba una obra de arte en cada encuadre. Simplemente magnífica.

La lástima es que El gato con botas – El último deseo coincidiera justo ese año. Nuestro peludo amigo habría ganado casi cualquier otro año.

 

Nota: 9

Nota filmaffinity: 7.0 

viernes, 27 de junio de 2025

El gato con botas - El último deseo

Como quince años después de su anterior entrega, el segundo Banderas más sexy se vuelve a enfundar el traje de furro. No es que nadie hubiera pedido una secuela a estas alturas, por lo que mi enarcamiento de cejas cuando se anunció fue bastante considerable. Pero bueno, uno devora (casi) todo lo de animación, así que…

El gato con botas, secundario de lujo en las películas de Shrek y meme andante, había provocado risas estupendas cuando estaba de estrella invitada, pero se había estampado con ganas cuando tuvo su propia película. Así que uno no iba con muchas expectativas al empezar esta secuela tardía, consciente de que me iba a encontrar algo bastante malillo

Y voy y me encuentro con este videoclip inicial que me pone el ánimo por las nubes.

El último deseo se sitúa bastante tiempo después de las anteriores entregas. Aquí encontramos a un Gato con Botas muy veterano que empieza a ver demasiado cerca la muerte. Después de haber combatido ese miedo con una huida desesperada hacia ninguna parte, llega a la conclusión de que sus mejores tiempos han pasado y lo mejor que puede hacer es retirarse y vivir tranquilo el resto de sus días. Pero bueno, el destino tiene otras ideas y se ve obligado a cursar una última aventura, con la muerte pisándoles los talones y la posibilidad de redimir una vida repleta de excesos con un último acto de integridad.

No hubiera esperado yo juntar El gato con botas y formidable, pero es lo que encontramos aquí. El último deseo es una película simpatiquísima donde todo funciona a las mil maravillas. Con un argumento que hila las aventuras que nos  han hecho disfrutar durante tantos años con versiones irreverentes de los cuentos de hadas más populares, tenemos un festival de ingenio repleto de humor bien encontrado, chistacos afiladísimos y personajes entrañables que se hacen querer.

El argumento abraza el más difícil todavía con muchísimas ganas en una cabriola imposible que se abre melones como si no hubiera un mañana: la importancia de la familia en quienes somos, los amigos son la familia que construimos, saber aceptar que el tiempo pasa y los buenos tiempos no volverán, carpe diem, todo ello aderezado con traumas, problemas de ansiedad y cómo lidiar con ellos. No se olvida de añadir un MONTÓN de asesinatos, construyendo encima un mundo de fantasía que recoge un montón de referencias a los cuentos clásicos que desborda ingenio, y encima lo hilvana bien con la trama. ¿Se puede pedir más?

Por si fuera poco, tienes al prota más carismático que uno pueda encontrar. Tanto la animación como Antionio Banderas dan el do de pecho y Gato se hace querer con ganas. Además, a su alrededor hay un elenco de secundarios que son capaces de echarse la película a las espaldas sin inmutarse: Gatita Garrassuaves, Perrito (cómo le quiero), los tres Ositos o el Lobo Feroz (cómo le quiero). Para terminar, tenemos a Jack Horner como unn antagonista de los que no se olvidan, con una mala idea y un colmillo retorcido que sorprende en una película “para todos los públicos”.

La animación – muy deudora del Spiderverso combina estupendamente el 2D y el 3D reforzando tanto las escenas de acción (no hay más que ver el vídeo de arriba) como los momentos más emotivos (todo lo referente al Lobo Feroz, por ejemplo). El mundo que se crea es vibrante, se percibe vivo y tiene profusión de detalles que hacen un montón de gracia, tanto en los castillos como en las prueba épicas. Y no olvidemos toda la secuencia final, que sabe homenajear a lo grande a los grandes dibujos animados de siempre.

El peor defecto de la película está en su poco oportuno año de estreno. A quien se le ocurre sacar una película tan redonda justo el año de Pinocho. Casi cualquier otro año, El gato con botas – el último deseo se habría llevado el premio gordo en los Oscar de Animación, pero se tuvo que conformar con la nominación. No le dio suficiente con ser una estupenda y encantadora película de aventuras, repleta de creatividad, atractiva, divertida, con un colorido y enérgico lenguaje visual, una notable evolución de personaje, y mucho más cargada de madurez y profundidad de lo que parece a simple vista


Quizás por lo poco que esperaba de ella y lo mucho que me ha dado, pero El gato con botas – El último deseo es una estupendísima película de aventuras en la que todo funciona a la perfección: personajes carismáticos y tridimensionales, una trama madura y trascendente sin perder un épica de diversión, acción a lo grande, chistes bien metidos y una animación de bandera. 100 minutitos divertidísimos.

Nota: 10

Nota filmaffinity: 7.0 

miércoles, 9 de abril de 2025

Los siete pecados capitales - Prisioneros del cielo

Se junta otra película facilita que cumple con lo que quiere. Se trata de Prisioneros del cielo, que pertenece al anime de Los siete pecados capitales.

Para los que hayan disfrutado del anime, se sitúa en algún punto entre la temporada 2 y 3, haciendo que los protagonistas vayan a una isla voladora donde la lían parda, aparece un nuevo puñado de malos a los que atizar, completando así una aventurilla más de nuestros “héroes favoritos”.

Este tipo de películas de relleno que gustan tanto en Japón, basadas en los shonen de éxito, tienen un problema común: al estar al margen de la línea temporal, están pensadas para poder saltártela sin perder nada de la trama general de la historia. Así, sabes que no va a ocurrir nada vital o trascendente y responden siempre al mismo esquema, pues los protagonistas suelen tener que enfrentarse a un enemigo muy poderoso del que nadie sabía nada que está al otro lado del mundo (en una de Naruto se van a la Luna, directamente), dando la excusa argumental para tener buenas escenas de acción con un presupuesto (y una animación) más importantes de lo normal y un momentito para que cada personaje se luzca. Prisioneros del cielo es una muestra más de este tipo de películas.

En este caso, una de las cosas buenas que tiene la película es que arregla el mayor problema del anime. Los siete pecados capitales tiene mucha tendencia a divagar dentro de las temporadas, provocando problemas de ritmo y de desarrollo de la trama. Me refiero, que es fácil perder el hilo o aburrirse porque no pasa nada o pasan demasiadas cosas. Aquí tienen que meter toda la trama que normalmente ocuparía una temporada en 2h, así que no tienen tiempo de tonterías y van a lo que van: están los buenos, están los malos y se atizan.

Con ello se consigue una película que está mucho mejor que sus dos temporadas sucesoras (cosa que tampoco era difícil). Se busca una excusa tonta para empezar a arrearse y a gozar de las buenas coreografías, ayudadas por un presupuesto mayor que el habitual en el anime semanal. Además se las arreglan para dar una pelea chula a cada personaje principal, aumentando en mucho la molabilidad del conjunto.

Obviamente, no vamos a tener ningún desarrollo de personajes ni se van a molestar en presentarlos. Se da por supuesto que los conoces y estamos en un relleno, así que nada de la historia general debe cambiar. Lo mismo ocurre con la inexistente trascendencia de la trama. Los protagonistas han ido a un lugar donde nunca habían estado ni tampoco habían nombrado, al que no van a regresar y del que no van a tener  memoria de haber ido.

Prisioneros del cielo cumple a la hora de ser un relleno entretenido, que ya es más que muchas cosas del estilo. ¿Te gusta la serie y quieres más? Aquí hay un bocadito extra. ¿No te gusta o no conoces la serie? Busca otro entretenimiento.

 

Nota: 5

Nota filmaffinity: 5.8 

sábado, 11 de enero de 2025

DC Liga de supermascotas

Y después de ver una película llena de trascendencia, en la que cada escena es una obra de arte, vamos a una cosita bastante más chorra.

Después del tráiler de Superman, todos sabemos que éste tiene un perro que se llama Krypto y tiene sus mismos superpoderes. Y si no lo sabías, no sé dónde te has metido últimamente, pero ahora lo sabes.

Pues un día, por estas cosas que pasan, toda la Liga de la Justicia es capturada. La única esperanza de la humanidad pasa por las patas de Krypto. Sin embargo, este buen chico sólo sabe obedecer a Superman y no conoce apenas nada de la vida. La desesperación le obligará a reclutar a un puñado de animales callejeros para formar la “Liga de las Supermascotas” con las que ganar a los malos y salvar el día (con jocosos resultados).

Esta película forma parte de la sección de animación de los proyectos que tiene DC dentro de la HBO-MAX pre-Zaslav. Debido a su exiguo presupuesto y a la poca trascedencia de la trama, se lo han tomado como un estreno menor, lo que le ha permitido gozar de mayor libertad, sin quedar sometida a los enormes bandazos que ha pegado la franquicia en los últimos años. Ahora parece que con Gunn se han centrado un poco, pero veremos cuánto tardan en dar el primer volantazo. Sin embargo, esta libertad le ha sentado muy bien. Un tráiler que invita a pensar que tenemos Mascotas con súper poderes esconde una película que es mucho más de lo que parece. No deja de ser una chorrada bien grande, pero se nota que se le ha puesto cariño y la gente quería llevar el proyecto a buen puerto.

Quizás buscando alejarse de la muy seria y muy trascendente versión de los cómics de DC de la pantalla grande, esta comedieta sabe que es una tontá y lo utiliza en su beneficio, convirtiéndose en una cosita muy simpática que se ve sin ningún esfuerzo. Ofrece un guión sencillo, sin complicaciones gratuitas, que cualquier retoño puede seguir sin esforzarse. Puede que el argumento peque de obvio y predecible (mucho), pero Stern y Wittington han rodeado este armazón con una plétora de humor absurdo y chistacos ingensiosos que le hacen mucho bien. Así como la mayor cantidad de referencias autoconscientes que he visto desde la Batman-LEGO-película (que sigue siendo mi película de Batman favorita).

La liga de Supermascotas no está intentando romper las normas del género o poner en duda un mundo más que establecido. Lo que intenta es encontrar su hueco para jugar con personajes que conocemos de toda la vida, añadirle un poco de un sentido de la maravilla infantil y moralejas en medio de un montón de chistes. Tan adorable como cómico, esta película de animación encuentra su camino a la hora de entretener a toda la familia, sirviendo como puerta de entrada con la que introducir a los más pequeños de la casa en el vicio. Además, su esfuerzo para esconder referencias para los más veteranos de los cómics (sin que por ello la coherencia salte por la ventana) sirve para que los progenitores más dedicados puedan entretenerse más allá de los porrazos y las absurdeces que se nos muestra.

DC La liga de supermascotas es una tontada sin pretensiones que cumple al entretener. Es un soplo de aire fresco para el trasfondo de DC que debería satisfacer a los fans de ayer y hoy. Quizás a DC le venía bien una propuesta que sólo busque divertir, una película refrescante y divertida sin más.

 

Nota: 6

Nota filmaffinity: 5.8 

lunes, 16 de diciembre de 2024

Atrapa la bandera

 Como pasa tantas veces, encuentro películas que llevan años dentro de mi lista de pendientes y uno ya no recuerda como fueron a parar ahí. En este caso, había olvidado completamente cualquier dato sobre Atrapa la bandera, así que me llevé una buena sorpresa al ver que se trataba de una película de animación española cuya existencia había borrado de mi memoria.

La primera escena nos presenta al protagonista y sus amigos, que disfrutan de una competición de surf. Así, vemos que cada uno de ellos tiene sus características distintivas: uno es inventor, otra es inteligente, el último es valiente pero cabezahueca… Pero nuesto ínclito protagonista – que bien podría haber salido en los Goonies o cualquier propuesta de la misma época – sueña con ser astronauta. Las circunstancias provocan que se haga necesario hacer un viaje a la Luna un poco porque patata, así que el zagal no tendrá otro objetivo que meterse de polizón en la misión para cumplir sus sueños. De fondo, tendremos como trama secundaria la inexistente relación entre el padre y el abuelo del protagonista, que no se hablan por agravios del pasado. Obviamente, la excusión espacial provocará que se vean obligados a entrar en contacto, arreglando sus diferencias en pos de la exploración espacial.

Atrapa la bandera es una peliculilla de aventuras muy agradable y fácil de digerir. Espeicalmente en su primera hora, transcurre correctamente por todos los tópicos del género, permitiendo disfrutar sin estridencias por todo su metraje. Los giritos de guión se mueven a buen ritmo, llevando a un desenlace un poco forzado pero que no desbarra en exceso. Un entretenimiento correcto para los más pequeños que no costará mucho esfuerzo a sus mayores.

Esta corrección, evitando errores fáciles, es buena prueba de la experiencia de un estudio que ya llevaba la saga Tadeo Jones a sus espaldas. Quizás no tendrá la calidad de los grandes estudios de la animación mundial, pero saben bien qué se traen entre manos, creando ya un puñado de películas funcionales a las que el público patrio ya le ha cogido cierto cariño.

Sí, no inventan nada y – como otras veces – Atrapa la bandera tiene un argumento previsible. Por otro lado, no tiene apenas diálogos estúpidos, ningún personaje causa vergüenza ajena y la trama se desarrolla sin necesidad de que debamos hacernos los tontos en exceso. Quizás se abusa un poco de las pistolas de Chéjov, pero a grandes rasgos se trata de un guión que no se sale del camino marcado en una propuesta de este estilo, sin alardes pero también sin errores. Además, tiene una duración de apenas 90 minutos muy bien ajustaditos, sin alargar innecesariamente. Saben lo que quieren contar y lo cuentan bien. A veces menos es mejor.

Se debe destacar, eso sí, lo bien que refleja el sentido de la maravilla: Su protagonista vive fascinado por el espacio, por la posibilidad de ir allí donde un humano no ha pisado jamás, como aquel explorador que se haya en tierra ignota. No es algo tan fácil de reflejar y la película consigue transmitir la emoción que trae consigo el hacer de un sueño realidad. Será la de veces que hemos visto propuestas similares caer en maniqueísmos o lugares comunes que aquí saben evitar.

Por otro lado, no podemos olvidar que la película es española y se mueve con un presupuesto 20 veces inferior al que mueven estudios como Pixar. Esto se nota en las capacidades técnicas del estudio. Si bien se mueven en una estética deliberadamente cartoon para evitarse problemas, el conjunto bien podría pasar por una serie secundaria de Disney Channel. Ni la fluidez de los movimientos, detalles en pantalla o el diseño de los escenarios destaca por su brillantez, constituyendo el peor aspecto de la película. Se nota una mejora respecto a los peinados de gomaespuma de Tadeo Jones, pero no pasan en ningún momento de una discreta corrección que hace ver el reducido presupuesto con el que se mueve el proyecto.

Como nota aparte, alucinado del cameo TAN gratuito que hacen con Kubrick. Oye, se quiere al cineasta y mola mil, pero es tan porque sí que me dejó muy boquiabierto.

En fin, Atrapa la bandera es una agradable película de aventuras para toda la familia con temática espacial. Si bien no es nada del otro mundo, no aburre ni provoca vergüenza ajena ni a mayores ni a pequeños.

 

Nota: 6

Nota filmaffinity: 5.3


domingo, 29 de septiembre de 2024

Detective Conan - La novia de Halloween

Detective Conan es una saga que cumple con su cita anual en los cines. Después de La Bala Escarlata, que nos había hecho gracia dentro de sus limitaciones, decidimos cumplir con nuestra parte y acudir a La Novia de Halloween que se estrenó al año siguiente. Es la película 25º de la saga, ríete tú de James Bond.

Aparentemente, no hay nada extraño en la boda de un par de inspectores de policía amigos de Conan Edogawa. Nadie podía esperar que durante los ensayos se produjera un altercado en el que el novio quedara malherido. Como nuestro detective infantil favorito no puede quedarse quieto, empieza a meter las narices donde no le llaman, implicándose en un asunto de liberación de rehenes, terroristas muy malotes y una conspiración para provocar un incidente muy gordo en Shibuya durante la celebración de Halloween.

Quizás el planteamiento es tan peregrino como siempre, pero esta película está BIEN. No esperaba yo salir tan contento de la película. No se trata de un producto alimenticio, sino que, por una vez, tiene algo que contar, componiendo un producto la mar de entretenido. Lo que, en un principio es una historia infantil de detectives (quién ha saboteado la boda) se transforma de pronto en una trama de terroristas y contraespionaje en que los protas se ven implicados de una manera “lógica”. La novia de Halloween se mueve bien dentro del género de espías sin venirse tan arriba como es típico en la serie. Se mantiene con los pies en el suelo, maneja bien la tensión y es capaz de intrigarte (¡SI!) sobre cómo se las arreglará Conan para salir del desaguisado en el que se ha tirado de cabeza.

En todo momento mantiene un buen sentido a la hora de desarrollar la trama, con sus giritos más o menos funcionales en el momento adecuado, casi pudiéndose verse sin problemas por un profano de la saga sin enarcar mucho las cejas. Aquí tenemos detectives que hacen cosas de detectives (nada de francotiradores que aciertan a monedas a kilómetros de distancia de un tren en movimiento y atravesando tres paredes). Además, por una vez no se olvida que los protagonistas son niños que se encuentran con algo que, efectivamente, les viene grande y no les queda otra que hacer lo que pueden. Que si te vienen con ametralladoras, ¡no queda otra que salir por patas y llamar a la policía! Se agradece que hayan buscado hacer una película diferente (adentrándose en las historias de espías) y que les salga bien la cosa.

Otra cosa a destacar es que en la película el presupuesto es más holgado que el de la serie, así que siempre se aprovecha para tener una animación más cuidada y unos diseños más complejos. Se nota que los movimientos fluyen mejor, con unos fondos localizados en un barrio concreto de Tokyo plasmado con mimo. No estamos en un lugar anónimo de una ciudad cualquiera, pues en muchos casos, es posible saber en qué calle de Shibuya están en cada momento, siguiendo incluso sus movimientos en un mapa. Son detalles que se agradecen y contribuyen a redondear el conjunto.

A pesar de que la trama de espías tiene algo de mala leche, no dejamos de estar ante una película infantil, por lo que el final peca de suavecito y falto de mordiente. Es el apartado más flojo del proyecto, pues se nota que el argumento se fuerza para que todo acabe bien. Estos arreglos contrastan con todo el mimo que se ha puesto en el guión durante los anteriores noventa minutos, pero bueno, si lo comparamos con los engendros lisérgicos que hemos visto en casi cualquiera de las veinte películas anteriores de Detective Conan, ni tan mal.

Se me hace raro hablar de una película de Detective Conan que no es un producto para fans, sino que está BIEN. Sus antagonistas tienen motivaciones y sentidos. El argumento tiene cierto sentido, sabe crecerse con la tensión, provee de buenas escenas de acción y mantiene la intriga con acierto. No va a cambiarte la vida, pero sabe dar dos horas de buena mandanga. Toda una sorpresa.

 

Nota: 7

Nota filmaffinity: 6.7 

domingo, 18 de agosto de 2024

Lightyear

Entre esta plaga de secuelas, precuelas y a ver si cuela, Pixar nos trajo su quinto producto dentro del paraguas de Toy Story, prometiéndonos la película que inspiró al juguete de Buzz Lightyear. ¿Es esto lo que nos ha traído? Bueno, no.

Principalmente, porque no me creo que ésta fuera la película que Andy (con sus 7 años de edad) fuera a ver en 1995 ^^. Encima, tampoco tiene en cuenta la serie de animación (que no estaba nada mal) que pudimos ver durante años en el Canal Disney, con su propio set de muñecos en nuestro mundo, no. A Andy le hubiera gustado Una nueva esperanza o En busca del arca perdida, pero este Lightyear se aleja mucho de una sencilla historia sobre el camino del héroe.

Porque uno esperaría un poco de aventuras espaciales, triscando de planeta de aquí para allá, con un Emperador Zorg que quiere conquistar el universo y un puñado de aguerridos Guardianes de la Galaxia impidéndolo de manera chistosa. Pero no, la película empieza mostrándote a Buzz Lightyear con un auténtico Marine Espacial que disfruta rebanando cabezas como si estuviéramos en un WH40k para niños durante unos buenos veinte minutos. Tras una primera aventura, la desgracia sacude a la expedición por un error del propio Buzz, que no puede soportar no ser el más perfecto soldado. A partir de ahí, empezará un camino de redención que le llevará por caminos inesperados.

Y en casi ningún momento tenemos un escenario de soap opera futurista, no. Aquí tenemos ciencia-ficción dura, de la que se vuelve desasosegante cuando uno se para a pensar en las implicaciones de lo que está ocurriendo. Lightyear tiene que redimirse de su error pilotando una nave a velocidades cercanas a la luz, para probar así un combustible experimental con el que lograr sacar a toda la gente que le acompaña de un planeta peligroso. La gracia es que cada vez que hace una prueba de, digamos, pocos minutos, en el planeta pasan varios y varios años. Así, tan obcecado intentando arreglar lo que ha hecho, ve cómo pierde a sus seres queridos, todo cambia, y al final ve que es alguien prescindible. Y es que esa es la gracia de la cinta. Cómo a veces, cegarnos en algo, en intentar reparar nuestros errores, puede pasarnos factura.

Aunque no tenga nada que un niño no pueda ver, el tono en que está rodada es cercano a 2001, los chascarrillos brillan por su ausencia en la primera hora, en la que el tono desesperado es cada vez más marcado. Es en su desenlace que el film ya toma unos senderos más conocidos y pueden ser disfrutados por todos, mezclando las aventuras con un humor facilón y un desenlace curioso que, por lo menos deja cierto buen sabor de boca al ganar al malo maloso de turno y permitir la redención del protagonista.

Así, tenemos una película dividida en tres episodios que no casan tonalmente bien entre ellos: Acción seca (casi) para adultos, Ciencia-ficción hardcore y aventuras para toda la familia. Durante más de una hora, el tono es seco, oscuro, ciertamente ominoso. De repente, entra la luz y se vuelve luminoso y divertido, contrastando con todo lo que hemos visto hasta entonces.  Demasiado serio para los más pequeños, pero demasiado tonto para los más curtidos, se queda en tierra de nadie pese a que los episodios individualmente funcionen.

Lightyear intenta además un par de bromas meta – el mensaje inicial y la escena tras créditos,  por ejemplo – que no acaban de funcionar. Se agradece el intento, pero fallan a lo grande. Lo contrario ocurre con todo lo que tiene que ver con el gato, que roba todas las escenas desde que aparece y tiene a su bien los mejores chistes de toda la película, con desternillantes resultados. Jus, que me he pasado repitiendo sus frases un mes o más.

La animación tiene la calidad marca de la casa. Tanto a nivel técnico como artístico demuestra una factura excelente, al alcance de ningún otro estudio del momento. La fluidez de los movimientos, la calidad de las texturas y el diseño de su imaginería funcionan perfectamente tanto para los adultos como para los más pequeños. Esto es algo que la casa nunca ha perdido y no pierde oportunidad para mostrarte lo que saben hacer.

En cuanto al final, he visto que ha enfadado a más de uno, pero a mí me parece muy bien hilvanado. Sí, es del estilo de cierto director que gusta de hacer cosas raras con los finales, sí, pero se lo he comprado con creces. Juega con la moraleja de saber cuándo es necesario darlo todo por un ideal y cuando hay que evitar obsesionarse con un imposible, siendo consciente de la necesidad de “dejar ir” cuando toca. Todo ello rodeado de chistacos felinos, que es bien. Quiera que no, es una vuelta de tuerca curiosa al “si te esfuerzas, lo conseguirás” tan típico de estas producciones.

Lightyear es un buen intento de película que falla al centrar el tono en que busca contar la historia. Se aleja de las propuestas típicas de la franquicia, pero no equilibra nada bien lo que quiere contar. Así, se vuelve demasiado infantil para los adultos, pero demasiado densa para los peques. Eso no quita que sea una historia de ciencia-ficción bien parida, que intenta un par de cabriolas bastante originales y sale con cierta gracia del brete. Irregular en su conjunto, pero aprovechable.

 

Nota: 6

Nota filmaffinity: 5.8

 

  

miércoles, 13 de marzo de 2024

Belle

Cualquier película de Hosoda es digna de atención y cuando Belle apareció con un videoclip de bellísima factura, me tuvo ya compradísimo. (eso, que lo veáis, mirad qué pedazo de inicio de película). ¿Qué depararía este prodigio de la fantasía?

Estamos en U, un mundo virtual en el que cualquiera puede ser aquel que sueña ser. El inicio de la película nos muestra un apabullante desfile que desborda imaginación por los cuatro costados. Con una animación exquisita, seguiremos a la cabeza del desfile, una ballena azul cubierta de altavoces. Sobre ella está Belle, la cantante más importante de U, capaz de alegrar los ánimos de todos aquellos que escuchan su delicada voz. Pocos sospechan que tras esta celebridad mundial se esconde una tímida chiquilla de instituto que arrastra un trauma que le impide cantar en público. Es U lo que le permite vivir su sueño de ser una estrella de la canción. Un día que se acerca a uno de los pocos lugares sombríos de U, conocerá allí a una Bestia que expulsa a todos aquellos que se acercan. Intrigada, investigará quién se esconde tras esa misteriosa bestia, imbuida ante la necesidad de hacer de este mundo un lugar mejor. Allí, se verá arrastrada a una vida marcada por la culpa y los remordimientos en una aventura repleta de canciones que no sólo pondrá en peligro su vida, sino la propia existencia de U.



Y es que Mamoru Hosoda ha hecho un remiendo vertiginoso de La Bella y la Bestia, pero nos lo ha engarzado con una suerte de cabriolas argumentales repletas de dulzura, videoclips de elegancia sin igual y un desarrollo impredecible para dar lugar a una de las ñoñadas más potitas que os podéis encontrar. ¿Está bien? Es espectacular. Cada fotograma contiene un número absurdamente grande de detalles, personajes y profundidad, componiendo una continua obra de orfebrería. Además, su animación es precisa, repleta de viveza y colorido.

La trama es quizás la parte más delicada. Si bien presenta bien la problemática de todos los personajes – tanto dentro como fuera de la pantalla – con acierto, comprendiendo porqué cada uno de ellos hace lo que hace y los condicionantes que marcan su personalidad, la película va por todos lados, quiere abarcar demasiadas cosas a la vez y, como le suele pasar a Hosoda, se emburulla en su dispersión por querer contar demasiadas cosas en poco tiempo. Eso no impide que se trate de una película de lo más disfrutable, todo un gozo para los sentidos y una buena comida para el alma.

Principalmente porque volvemos a estar en una película repleta de canciones perfectamente integradas dentro de la trama. Historia y música se complementan a la perfección, haciendo avanzar la historia y explicando los porqués con una naturalidad pasmosa. Ello se complementa con la delicadísima animación que realza todavía más el conjunto, tanto cuando quiere ser exultante como si se decanta por la ominosidad. No es, quizás, una propuesta para quién busque emociones fuertes, sino que le expliquen un cuentecito de la manera más bella (jé) posible.

Sorprende, pues, que una propuesta de tanta calidad no llamase la atención de las nominaciones a los Oscars de animación de su año. Y más cuando se sabe que estaba en la prelista. ¿Qué motivó a los académicos a olvidarse de ella? Es incluso más sangrante el hecho de que se trató de un año de una cosecha bastante flojita, con algunas nominadas de calidad más justita, ganado además por una película que no me entusiasmó en exceso. El principal motivo que le veo es que su reducido estreno en EEUU lastrara su popularidad y le impidiera llegar a la mente de más gente con derecho a voto.

En fin, Belle es una modernización de La Bella y la Bestia, que además es un alegato a favor de la amabilidad como motor de la sociedad, la capacidad de redención por los errores del pasado y el peso de los remordimientos. Viene complementado por unas canciones vibrantes, llenas de vida y, sobretodo, una animación de primerísima calidad que no deja de deslumbrar ni un momento. Le pesa una trama que muerde más de lo que puede tragar, pero eso no le impide ser un espectáculo de primera, presto a fascinar a cualquiera que quiera acercarse a la película.

 

Nota: 9

Nota filmaffinity: 6.8 

sábado, 16 de diciembre de 2023

Red

Red es una entrega de Pixar que Disney tuvo a bien meter directamente en su plataforma de streaming en vez de estrenar en los cines (con el consiguiente enfado de los directivos de Pixar), por lo que ha pasado bastante desapercibida para mucha gente. Sin embargo, no es ni mucho menos una propuesta a desdeñar.

El tráiler ya dejaba claro de que iba. Mei Lee es nuestra protagonista, una niña de lo más normal, con su colegio, su grupo de amigas y los problemas cotidianos que cualquier chiquilla puede tener. Quizás su madre es un poco (muy) exigente y ella vive aterrada ante la idea de decepcionarla, pero nada que pueda calificarse como extraordinario. ¿Qué da pie a que tengamos una película? Pues que un buen día Mei Lee se encuentra con que se transforma en un panda rojo gigante cuando se avergüenza o se emociona demasiado. Hace lo posible para ocultárselo a su madre, pero cuando ésta se entera, en vez de abroncarla, empieza a adiestrarla para convivir con su “maldición”. Pero Mei lee lo único que quiere es ser una chica normal…

Pues podríamos decir que estamos ante el primer anime que ha firmado Pixar. Si bien no es la primera vez que tenemos esa ambientación cultural (que ya habíamos visto en Big Hero 6 o Bao, por ejemplo), el tratamiento de todos los aspectos de la película es el propio del género: El desarrollo de los personajes a lo largo de la trama, los caretos que meten de cuendo en cuando, la capacidad de parar la acción para hacer el chistaco y luego volver a la película como si nada hubiera pasado… No sé si es una idea preconcebida con la propuesta, pero tengo muy claro con qué se ha criado la gran mayoría de los diseñadores//animadores del proyecto, la influencia es clara. Además, se percibe cierto cambio de estilo en su imaginería, pues Red se aleja del fotorrealismo habitual en el estudio, acercándose hacia un diseño más caricaturesco, como si de una versión 3D de un dibujo japonés se tratara.

Las aventuras (desventuras) de Mei Lee son más que suficientes para divertir a los más pequeños sin asomo de duda. Eso no impide tener un subtexto bastante evidente para los más crecidos. Es fácil interpretar su roja transformación como la llegada de la menstruación, y supongo que en los primeros minutos de metraje cuadran bastante con el simbolismo, pero el devenir de la trama ya deja claro que por ahí no van los tiros. Es más correcto considerar las transformaciones de Mei Lee con problemas para lidiar con la ansiedad y los problemas que te comporta cuando esto te sobrepasa, relacionándolo con los antecedentes familiares y las liadas que ha causado a diferentes generaciones de la familia. En todo momento se realiza un repaso de lo que fue la infancia en los noventa, no tanto abusando de nostalgia (ejem, Stranger Things, ejem) sino con cariño y respeto, recordando los tiempos en que todo era más simple hasta que dejó de serlo.

Estaremos también de acuerdo que la película es una oda al amor furry. Dejemos todos salir al animal de nuestro interior y sintámonos furros para amarnos hasta siempre. ^^

Un poco más en serio, me encanta lo reconocible que es la pandilla adolescente de la época, con toneladas de diversión, algo de rebeldía y su correspondiente vital búsqueda de un lugar en el mundo. ¡Qué bien traída está la Boy Band y todo lo que ocurre en torno a ella! Cada uno de los personajes del grupete se hace querer a su modo (mejorando a la Banda del Patio), encarnando tropos muy propios y reconocibles de su momento. No puedo sino quedarme con la protagonista Mei Lee (y sus momentos salidorros), sus encontronazos con una madre excesivamente protectora y la obsesión de Mei Lee de complacerla en todo lo que pueda (estuve un tiempo saliendo con una chica que tenía el mismo tipo de relación con su madre y, aunque se querían mucho, ¡cuánto daño se hacían!). Asimismo, me hace mucha gracia que se hable abiertamente de tampones y compresas, o que las chicas gusten de ver el baloncesto (aunque sea para ver tíos buenos) con total desvergüenza y naturalidad. En fin, un grupete de adolescentes que se mueven entre la obediencia a sus padres, las locuras de la inconsciencia y las ganas de vivir la vida.

Puede que no cuente una historia realmente diferente, pues no deja de ser un coming of age bastante canónico ambientado en los 90-2000. Los mismos tropos de siempre son bien visibles,  pero cuenta todo lo que desea con acierto, desarrolla la trama a buen ritmo, no considera estúpido a ningún espectador y permitirá que cualquier zagalillo de 10-12 años se vea reconocido en los problemas de las protagonistas. Tiene el añadido de que los protagonistas no son del estrato social habitual de estas propuestas que vienen de EEUU, lo que le añade cierta novedad y frescura (tal como hizo fantásticamente Amphibia, por ejemplo).

La banda sonora no destaca por su virtuosismo, pero encaja impecable con la acción, presta a dar el toque de naturalidad y realismo que cada escena requiere. Mención especial a la creación de la Boy Band y su puñado de canciones inventadas que perfectamente podrían haber existido. Lo mismo ocurre con la animación. El diseño es tan bueno como siempre, pero no busca alardear, sino servir a su historia con fruición, insuflando vida a unos personajes bien construidos. Visualmente bien diseñada, tiene sus puntos de originalidad, mezclando hábilmente la imaginería en un ambiente más cartoon del que estamos acostumbrados. No tiene la grandilocuencia que puede tener Coco o Up, pero se disfruta cosa mala, especialmente si tienes churumbeles de la edad adecuada (con los cuales quizás habrá que hablar al acabar).

Hay rumores (a día de hoy) de que Disney va a aprovechar que no tiene nada especial para Navidad y estrenarla en los cines aunque la película ya tenga un par de años. No voy a ir a verla, pero seguro que atraerá suficientes espectadores como para que el intento valga la pena.

Se llevó su correspondiente nominación al Oscar a película de animación, pero un año en el que tenía que combatir con Pinocho fue demasiado para ella.

Red es una película deliciosamente simpática que pasó mucho más desapercibida de lo que debía. Aventuras para toda la familia a través de una propuesta original, alejada de los cánones que Pixar nos ha venido trayendo estos años. Quizás menor y poco ambiciosa, pero definitivamente entretenida.

 

Nota: 7

Nota filmaffinity: 6.3