No hace tanto de la última vez, y Mascarell vuelve a pasarse por aquí.
Título: Cinco días de octubre
Autor: Jordi Sierra i Fabra
“1948. Un año después de abandonar el Valle de los Caídos tras su indulto, Miquel Mascarell, el último policía de la Barcelona republicana, ha rehecho su vida al lado de Patro, la joven a quien ya ha salvado dos veces. La visita de un hombre temible y su extraño encargo, buscar la tumba de su sobrino muerto el 18 de julio del 36, volverá a poner al viejo inspector en el disparadero, enfrentado a sus fantasmas, su supervivencia y moviéndose por una ciudad extraña que vive la posguerra en busca de un nuevo futuro. En esos mismos días, en Madrid, un consejo de guerra juzga al grupo de los 80, los maquis que siguen la lucha contra la dictadura. ¿Qué secreto esconde el cadáver de aquel joven cuya tumba busca Mascarell, en un cara y cruz con la vida y la muerte, doce años después y sin testigos vivos de aquel incidente? Ambientada con exactitud y precisión en la España de su tiempo, Cinco días de octubre es una novela que nos hace retroceder al pasado para comprender, quizá, nuestro presente y la forma en qué sobrevivimos.”
Después de los hechos del segundo libro, Mascarell se a arrejuntado con la
Patro y tienen fondos suficientes para no preocuparse mucho por su futuro
cercano. Como no puede ser de otra manera, las sombras del pasado vuelven a
hacer de las suyas para que Mascarell no pueda descansar tranquilo. Un
potentado del régimen tiene unos trapos sucios que quiere limpiar y le contrata
– le invita a ofrecerse voluntario – para saber más sobre un asesinato del
pasado.
El tema en si, es el mismo de las dos entregas anteriores: como los poderosos utilizan su riqueza para conseguir lo que desean, ya sea del régimen, de los demás o de las mujeres. Aquí tenemos a un cacique motivado por la ambición, pero se observa rápido que hay asuntos de faldas por medio, de la misma manera que hemos leído antes. De fondo también tenemos a los maquis y las bolsas de resistencia que quedan en las montañas, como una piedra en el zapato de la dictadura que en algún momento tocará quitarse.
De los tres libros que he leído hasta ahora es el que se mueve más en los parajes de lo procedimental, con menos desarrollo de personajes. Mascarell es el inspector que hemos conocido: algo gruñón, pero esforzado, justo e inteligente, incapaz de no meter las narices en un caso a resolver. Patro es una mujer muy echá p’alante que ha visto tantas cosas que ya no se arruga ante nada. Luego del resto de secundarios, no pasan del simple arquetipo: El periodista malhumorado pero íntegro a su modo, el fascista del régimen con tanta mala leche como hipocresía, el comisario chusquero que hace y deshace en sus dominios…Así, la recurrencia de temas y lo obvio de su desenlace lo hacen muy previsible, pero entra tan fácil que sigues con ganas de leer el siguiente.
Ahí está la gracia, como si de un capítulo de CSI se tratara, Cinco días de octubre entra finísimo: el caso mola, los interrogatorios tienen su punto, el juego de si / no soy policía tiene su qué y se guarda un puñado de revelaciones y giritos puestos dónde toca. Además, la narrativa es ágil, permitiendo pasar páginas y páginas sin ningún esfuerzo. Quizás no es nada del otro mundo ni inventa la rueda, pero entretiene sin ningún esfuerzo.
Tan fácil de leer como de olvidar, esta novela negra tiene a personajes
bien engrasados, un ambiente conocido y una prosa que entra finísima. Una
historia de oficio en la que todo está en su sitio sin especiales alardes.
Nota: 6
Nota goodreads: 4.04
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