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viernes, 5 de septiembre de 2025

Cuatro días de enero (Jordi Sierra i Fabra)

Éste es uno de esos libros que andaba por casa y que de vez en cuando hay que acordarse de leerlos que si no se acumulan mirándote solitarios desde la estantería.

Título: Cuatro días de enero

Autor: Jordi Sierra i Fabra

“Barcelona, 1939: cuatro días antes de la ocupación franquista, un inspector republicano deberá resolver su último caso.

En pleno caos previo a la inminente entrada de los nacionales en Barcelona, el inspector Mascarell afrontará el caso de la misteriosa desaparición de una joven. Aunque todo está perdido, el inspector pretende llegar hasta el fondo del asunto, pero se topará con las altas esferas de la ciudad, que están preparando la llegada de los vencedores# Un intenso retrato de una Barcelona hambrienta, triste y aterrorizada, y una hermosa historia de amor en medio de la desolación.”

Se trata del primer libro de la larguísima saga de los casos del Inspector Mascarell, que ya tiene más de diez entregas. En él, seguimos a un inspector de policía jubilado en la Barcelona de la post-guerra civil. Éste, como si de un Colombo cualquiera se tratara, se ve implicado en casos que debe resolver a contrarreloj, siempre de un lugar a otro de la ciudad.

Y es que en este caso la ciudad se convierte en un personaje más. Mascarell tiene que pateársela de cabo a rabo infinidad de veces en sus novelas. O va en taxi, encontrándose conductores cada vez más extravagantes de los que siempre se entretiene a hacerte un informe completo cada vez que coge uno. Como alguien que se ha criado en Barcelona, me hace mucha gracia reconocer los sitios adónde va y comprobar cómo han cambiado las cosas en este puñado de años. En este caso, tenemos a una ciudad en pánico. La guerra se ha perdido y los golpistas están a días de llegar a Barcelona y tomar el poder. La gente huye con lo que puede, las ratas salen de sus escondrijos y ya nada importa en un mundo que se acaba.

No es ni mucho menos el mejor momento para investigar un asesinato – uno de tantos – pero para eso está el Inspector Mascarell. Se trata de un policía honesto - ¿el último que queda en la ciudad? – que, en un mundo que se desmorona, no puede evitar hacer otra cosa que hacer su trabajo y desentrañar un caso de asesinato. A medio camino entre su incapacidad de hacer otra cosa, servir como una muda forma de resistencia o su estúpida necesidad de hacer lo correcto, sabe que tiene un caso que resolver y eso es lo que importa. Aunque los nacionales estén a la vuelta de la esquina, él es un policía y hace lo que debe hacer la policía.

Hay varios personajes secundarios, como la mujer del Inspector, un periodista que ha decidido quedarse en la ciudad y sobrevivir como pueda, la portera del edificio… Pero es sobretodo Charo la que acapara más atención. Servirá como personaje recursivo en el futuro (ya os voy dando pistas), pero aquí se trata de una chiquilla de apenas dieciséis años a la que le han tocado malas cartas en la vida. Son malos tiempos para todos, pero sin padres, sin trabajo, una hermana pequeña a la que cuidar y una guerra a la vuelta de la esquina es más que suficiente para desmoralizar a quién fuera. Pero Charo está dispuesta a lo que sea necesario para prosperar. Siempre manteniendo su callada dignidad y lo que ella considera decencia, es muy echá’palante, metiéndose en más follones de lo que debería.

La acción se sitúa justo antes de que el ejército tome la ciudad. Así, todos los personajes se mueven con fatalismo, como una comunidad que se sabe derrotada y deambula sin rumbo, habiendo perdido cualquier objetivo en la vida. Esa desesperanza se halla reflejada con brillantez, contrastando con la callada tozudez de Mascarell, que busca resolver un último caso. Choca ante la incomprensión del resto de la gente, que no concibe como puede “perder el tiempo” ocupándose de ello cuando la guerra está perdida y bastante podrá hacer con sobrevivir una semana más. Me hace especial gracia cómo él se muestra incapaz de explicar el motivo, más allá de que “es lo que debe hacerse”.

Luego está el caso en sí, lo que sería un “simple” asesinato se vuelve una tarea contrarreloj ante la ominosa amenaza de la llegada del ejército golpista, que dará al traste con cualquier esperanza de encontrar al culpable. Se percibe la intensidad y la desesperación del inspector por el poco tiempo disponible y su búsqueda de hacer justicia, a su modo. Quizás su resolución peca de obvia, pero podemos entender que el fulcro del libro no se haya en quién lo hizo, sino en aprovechar el discurrir de Mascarell por las calles de Barcelona para describir el ambiente de la ciudad.

Esto no quita que el ritmo al que se mueva la novela es muy vivo, pasando rápidamente de un lado al otro, siempre ante sucesos que tienen interés. Así, nos invita a seguir leyendo y pasar páginas rápidamente, lo que permite acabar el libro en un suspiro.

Una novela negra ambientada en mi ciudad, con un personaje interesante, un caso a desentrañar y una amenaza inusual. Esta primera entrega me ha vendido la saga. Vendrán más aventuras del Inspector Mascarell, seguro.


Nota: 8

Nota goodreads: 3.89/5 

domingo, 29 de septiembre de 2024

Detective Conan - La novia de Halloween

Detective Conan es una saga que cumple con su cita anual en los cines. Después de La Bala Escarlata, que nos había hecho gracia dentro de sus limitaciones, decidimos cumplir con nuestra parte y acudir a La Novia de Halloween que se estrenó al año siguiente. Es la película 25º de la saga, ríete tú de James Bond.

Aparentemente, no hay nada extraño en la boda de un par de inspectores de policía amigos de Conan Edogawa. Nadie podía esperar que durante los ensayos se produjera un altercado en el que el novio quedara malherido. Como nuestro detective infantil favorito no puede quedarse quieto, empieza a meter las narices donde no le llaman, implicándose en un asunto de liberación de rehenes, terroristas muy malotes y una conspiración para provocar un incidente muy gordo en Shibuya durante la celebración de Halloween.

Quizás el planteamiento es tan peregrino como siempre, pero esta película está BIEN. No esperaba yo salir tan contento de la película. No se trata de un producto alimenticio, sino que, por una vez, tiene algo que contar, componiendo un producto la mar de entretenido. Lo que, en un principio es una historia infantil de detectives (quién ha saboteado la boda) se transforma de pronto en una trama de terroristas y contraespionaje en que los protas se ven implicados de una manera “lógica”. La novia de Halloween se mueve bien dentro del género de espías sin venirse tan arriba como es típico en la serie. Se mantiene con los pies en el suelo, maneja bien la tensión y es capaz de intrigarte (¡SI!) sobre cómo se las arreglará Conan para salir del desaguisado en el que se ha tirado de cabeza.

En todo momento mantiene un buen sentido a la hora de desarrollar la trama, con sus giritos más o menos funcionales en el momento adecuado, casi pudiéndose verse sin problemas por un profano de la saga sin enarcar mucho las cejas. Aquí tenemos detectives que hacen cosas de detectives (nada de francotiradores que aciertan a monedas a kilómetros de distancia de un tren en movimiento y atravesando tres paredes). Además, por una vez no se olvida que los protagonistas son niños que se encuentran con algo que, efectivamente, les viene grande y no les queda otra que hacer lo que pueden. Que si te vienen con ametralladoras, ¡no queda otra que salir por patas y llamar a la policía! Se agradece que hayan buscado hacer una película diferente (adentrándose en las historias de espías) y que les salga bien la cosa.

Otra cosa a destacar es que en la película el presupuesto es más holgado que el de la serie, así que siempre se aprovecha para tener una animación más cuidada y unos diseños más complejos. Se nota que los movimientos fluyen mejor, con unos fondos localizados en un barrio concreto de Tokyo plasmado con mimo. No estamos en un lugar anónimo de una ciudad cualquiera, pues en muchos casos, es posible saber en qué calle de Shibuya están en cada momento, siguiendo incluso sus movimientos en un mapa. Son detalles que se agradecen y contribuyen a redondear el conjunto.

A pesar de que la trama de espías tiene algo de mala leche, no dejamos de estar ante una película infantil, por lo que el final peca de suavecito y falto de mordiente. Es el apartado más flojo del proyecto, pues se nota que el argumento se fuerza para que todo acabe bien. Estos arreglos contrastan con todo el mimo que se ha puesto en el guión durante los anteriores noventa minutos, pero bueno, si lo comparamos con los engendros lisérgicos que hemos visto en casi cualquiera de las veinte películas anteriores de Detective Conan, ni tan mal.

Se me hace raro hablar de una película de Detective Conan que no es un producto para fans, sino que está BIEN. Sus antagonistas tienen motivaciones y sentidos. El argumento tiene cierto sentido, sabe crecerse con la tensión, provee de buenas escenas de acción y mantiene la intriga con acierto. No va a cambiarte la vida, pero sabe dar dos horas de buena mandanga. Toda una sorpresa.

 

Nota: 7

Nota filmaffinity: 6.7 

domingo, 10 de septiembre de 2023

El dueño del secreto (Antonio Muñoz Molina)

Seguimos avanzando en la Cesta’13. Llegamos al Nº62, en este caso, una cosita delgada que promete emociones fuertes, a juzgar por su resumen de contraportada.

Título: El dueño del secreto

Autor: Antonio Muñoz Molina

“Es la primera novela corta de Muñoz Molina y se enmarca dentro de su segunda etapa literaria. En esta novela el autor cuenta la historia de un joven de provincias llegado a Madrid para estudiar Periodismo, que se ve involucrado en una conspiración que pretende acabar con el franquismo en pocas semanas. El autor nos refiere, diecinueve años después, en un emocionado relato, los sucesos acaecidos en esta importante etapa de la historia de España, los primeros meses del 74, en que se vivían, sin saberlo, los últimos meses del franquismo y el advenimiento de la democracia.”

El dueño del secreto es un libro MUY cortito. Apenas 140 paginitas que auguran que se acabará antes de darme cuenta que lo he empezado. Hacía mucho que no tenía entre manos una cosita tan pequeñita, que pudiera caer en una tarde. Y si encima tenemos en el argumento una posible conspiración para acabar con la vida de Franco, pues ya tiene algo más de interés para mí.


Sin embargo, no es que se haya leído con especial disfrute. Mi sensación es que tenemos un personaje que se ha equivocado de novela, con un tono que no acaba de saber si quiere ser una comedia, una historia de espías o novela negra. El protagonista parece salido de una novela de Eduardo Mendoza, el cual, como un loco sin nombre cualquiera, reacciona impasible ante cualquier burrada que ocurre ante sus ojos sin importarle lo disparatado que ésta pueda ser. Ese ambiente de comedia bufa no cuadra con las aventuras (pretendidamente) trascendentes que se ven a su alrededor, con personajes que se juegan la vida, que luchan contra la historia y se toman muy en serio lo que hacen. Este contraste destaca especialmente en las escenas que suceden en la  universidad, dónde se coge una ambientación cercana a la novela negra más clásica que capta muy bien el ambiente tardofranquista. Así, tenemos a un payaso suelto en una novela de Bogart, sin que el autor sepa equilibrar mucho (ni poco) dos elementos que casan tan poco como estos.

Este contraste se junta con la reducida caracterización de los personajes que pueblan la novela. Si bien en 140 paginitas no hay espacio para entretenerse, el único que es algo más que un nombre que hace cosas es el protagonista. Pero no se hace tampoco un esfuerzo por dotarle de carácter. Dice que va a estudiar pero sólo se lamenta de lo poco que estudia, se mete a comunista para mojar el churro, está de rebote en la manifestación, se encuentra “el secreto” en los morros y no deja de presumir su participación en una conspiración clandestina cada vez que se encuentra con alguien que no conoce. Como dicen algunos, no hace gracia ni cuando se mea encima.



Me fastidia este pasotismo a la hora de caracterizar a sus personajes en comparación con el esfuerzo para dar vida a la sociedad de los últimos días del franquismo. Me hace especial gracia como se palpa que la bota aplastante está empezando a ser incapaz de contener todo lo que se cuece en la ciudad. Se notan ganas de vivir por fin en libertad pero el miedo a acabar en la cárcel a la que digas lo que no toca sigue en el ambiente. Con Madrid viviendo aromas de cambio en medio del terror, la posibilidad de una conspiración para acabar con la vida de Franco antes de hora es un tema que tiene su punto. Obviamente, la historia es la que es y sabemos como va a acabar, pero eso no impide que esta parte resulte bien entretenida.

Lo que tiene poca gracia es todo el follón sobre los misterios que guarda el protagonista (que te está contando desde la distancia, ya cerca de la vejez). Da vueltas y revueltas sobre el tema y su importancia para que SPOILER el primero sea una conspiración que el prota se encuentra, que contribuye a que fracase y que le viene grande desde el segundo uno, y el otro es un desnudo (que también se encuentra) que quizás a él le hizo mucha gracia, pero que al resto del mundo no le dice nada FIN DEL SPOILER.

De este autor he leído también Plenilunio (que nunca reseñé), un thriller de mayor madurez con más empaque y gracia. No me había fijado que eran del mismo autor hasta que he revisado mi base de datos de libros leídos. Es que quizás hace veinte años que la leí, normal que no recordara.


El dueño del secreto tiene un problema muy gordo con una mezcla de tonos que no le sienta nada bien. Se le añade un protagonista-espectador y una trama bastante escuálida. Por otro lado, el retrato del Madrid del momento está muy bien hecho y se lee fácilmente, por lo que te lo ventilas en una tarde y media bastante entretenidas a la que no te pongas a analizar mucho lo que lees. Después de todo, la posibilidad de matar a Franco siempre hace gracia.

 

Nota: 3

Nota filmaffinity: 3.28/5 

domingo, 26 de marzo de 2023

La chica del tren

La chica del tren fue uno de estos fenómenos literarios que nadie sabe cómo aparecen pero que a la que te despistas ha vendido un chillón de libros y todo el mundo se lo ha leído. Evidentemente, la adaptación a película no iba a tardar demasiado, no sea que se pase la moda y la gente se olvide de este título.

Así, tenemos a una chica que cada día hace el mismo trayecto en tren. Cada día ve a los mismos vecinos que viven cerca de las vías e imagina cómo serán sus vidas. Un día, cree ser testigo de un asesinato y, cómo la policía no la cree, tendrá que investigar por su cuenta para encontrar (o no) al culpable de un crimen que quizás sólo ha ocurrido en su febril mente.

Lo que nos ofrece es un thriller de oficio, con muchas trampitas y giritos inesperados, pero que no se mete en más follones de los imprescindibles. Desde un primer momento te avisa que estás ante un narrador poco fiable y, por tanto, hemos venido a jugar.

Sin embargo, esto no evita la sensación de que se trata de un producto hecho por hacer, sin otro motivo que un balance de cuentas decía que era adecuado y no porque alguien tuviera ganas de hacerlo. Se encarga el proyecto a la directora Tate Taylor, que ya ha destacado por saber dirigir a mujeres y, también, porque vende muy bien decir que la tienes tras las cámaras. Aquí hace uno de sus trabajos más anodinos, limitándose a hacer de mercenaria rodando rápido sin molestarse mucho. Mantiene bien el ritmo y sabe manejar la tensión que demanda un thriller de este estilo, pero no tiene nada que la haga destacable.

Lo mismo ocurre con el elenco actoral. Conscientes del proyecto en el que están, ponen el piloto automático, limitándose a hacer su papel y poner la chequera. Si acaso la protagonista Emily Blunt hace amago de darle un poco de empaque, pero lo que son Rebecca Ferguson y Haley Bennett, pues la verdá… Como cosa curiosa, he leído por ahí que la protagonista del libro debería ser algo regordeta y no especialmente bella, pero no creo que Emily Blunt tenga esas características.

Así, tenemos una película de domingo tarde rodada con buenos actores. Que sí, que no se esfuerzan mucho, pero ya es mucho mejor de lo que tendríamos, y se nota. No deja ser una película de domingo tarde, pero no aburre y a veces basta con eso. No puedo evitar compararla con Perdida, que va en la misma onda, pero está mucho mejor.

Cada best-seller debe tener su adaptación al cine y ésta no es una excepción. Hecha a todo correr para atraer incautos que se vean atraídos por el nombre, sin nada más especial o novedoso que cumplir el trámite y no liarla demasiado. La chicha del tren es un thriller de oficio, hecho por encargo con un elenco principal no muy interesado en el proyecto. Sin tener nada destacable ni cagarla demasiado, tampoco la caga en exceso. Funcionó aceptablemente en taquilla, especialmente destacable por los dos duros que costó.

 

Nota: 4

Nota filmaffinity: 5.4 

miércoles, 18 de enero de 2023

ZigZag (José Carlos Somoza)

Hoy nos ponemos con un tochete que constituye el libro Nº 59 de la Cesta’13. Intrigado por el resumen de la contraportada, procedí a leerla con intriga.

Título: ZigZag

Autor: José Carlos Somoza

“Elisa Robledo, joven profesora de física teórica, guarda un secreto terrible. Un secreto que se remonta a diez años atrás, pero que no ha dejado de atormentarla desde entonces. Hasta esa mañana, cuando comprende que tendrá que huir para salvar su vida y que necesitaría la ayuda de su único amigo, un colega de su departamento.

Junto a él, Elisa comenzará a recordar las claves de lo sucedido cuando era alumna del prestigioso científico David Blanes, cuyos análisis, basados en la <<teoría de cuerdas>>, quizás harían posible contemplar el pasado de la humanidad, convertirla en testigo de la crucifixión de Cristo o vislumbrar la Tierra en pleno período Jurásico, pero acabaron ofreciendo un resultado insospechado y escalofriante.

Ahora, años después, Elisa intentará evitar el peligro letal que se cierne sobre ella y todos los que estuvieron relacionados con aquellos experimentos. Un peligro fruto de una implacable persecución…”

Y bueno, ha sido un viaje bastante extraño por una novela que se adentra decididamente en el terror malsano, con gran cantidad de momentos de los que dejan mal cuerpo y te hacen dudar sobre las ganas de querer seguir leyendo. Quizás es que no estoy acostumbrado a este género, pero realmente me ha impresionado en bastantes páginas. Desde aquí ya avisamos que los estómagos sensibles pueden verse afectados.

El mayor defecto que le puede encontrar, que ha llegado incluso a molestarme, es que todo el mundo está calentísimo con la protagonista. Todos le tiran fichas como si no hubiera un mañana y no dejan de repetir lo buena que está y las ganas que tienen de hacer cosas turbias con ella. Como tropo es algo que cansa y te hace poner los ojos en blanco un buen puñado de veces. Vale que luego se las arregla para dar una explicación argumental al hecho (sí, lo hace, si le compras la explicación, claro), pero ¡buf! Se hace cansino.

Así pues, a lo largo de las páginas se va manteniendo una historia en tres momentos temporales en que se te va relatando el desarrollo de una investigación científica que salió muy mal. La propia protagonista tiene recuerdos residuales sobre lo que ocurrió en el pasado, más allá de que fueron realmente tremebundos y, por ello, arrastra los traumas que arrastra. Pronto nos enteraremos que se trató de unos experimentos que permitían salir de la realidad y del tiempo, explorando qué pudiera haber ahí fuera. Y claro, estas cosas no siempre salen como uno quiere. Las influencias lovecraftianas se mezclan con las de Alien en un desarrollo de las páginas que no siempre va donde uno espera, especialmente ante una trama quizás excesivamente liada.

Somoza se esfuerza en vender una cientificidad muy resultona, trabajando mucho para que todo suene lógico y correcto, tal como hace Michael Chrichton en sus novelas. Hay mucha matemática, mucha física cuántica y teorías de cuerdas, pero el libro sabe enganchar y generar sus buenas dosis de terror. Las explicaciones pseudocientíficas (aunque haya que hacerse un poco el tonto a veces) están muy bien pensadas y justificadas dentro de la lógica que plantea. Si bien a veces se le va un poco la castaña, me encantan esos momentos en que se juntan todos los súper científicos y cada uno enumera sus teorías y elucubraciones sobre lo que está ocurriendo, fallando casi todas las veces ^^.

Siendo deudor de la influencia de Chrichton, encontramos también un similar tratamiento de personajes, destacando todos por su pedantería, sus grandes conocimientos científicos y su tendencia a soltar chapas bien grandotas sobre una gran variedad de temas.

La protagonista es la joven Elisa Robledo, estudiante de doctorado en física, que siempre ha tenido que luchar entre la imagen que proyecta su prodigiosa inteligencia y su exuberante cuerpo, siempre dando la impresión equivocada de las cosas. A primera vista parece una persona normal con “manías”, pero pronto veremos una serie de traumas que la convierten en un personaje más interesante que el inicialmente perfilado. Este descubrimiento se convierte en uno de los motores de la trama, aumentando las ganas de vicio en la lectura.

A su alrededor hay un puñado de científicos de no mucha profundidad, destacando quizás David Blanes y Víctor Lopera. El primero es el típico científico no muy cercano a la realidad para el que la ciencia y la investigación lo son todo y no se detendrá ante nada y ante nadie para poner luz ante los interrogantes que se amontonan frente a él. El segundo es un físico torpón y apocado, enamoradísimo hasta las trancas de Elisa, se ha metido en un follón que le viene muy grande, pero como está tan caliente, no puede evitar verse arrastrado por la trama. Aunque estudioso, es de un nivel inferior al resto de sus compañeros, por lo que hace las veces del “lector” a la hora de interrogar a los científicos y permitirles exponer sus puntos de vista.

Los secretos, las cosas que no se cuentan y algo que está cazando a los investigadores constituyen los engranajes de un thriller muy bien parido en el que las páginas pasan rápido. Aunque a veces se pierde en vericuetos innecesarios, en conjunto entra con una facilidad inesperada frente a su longitud. La escritura de Somoza es frenética, incómoda, atmosférica y oscura, con toneladas de mala leche. A su manera, resulta ideal para sumergirse y perder el sentido de la realidad en un viaje sólo para ávidos de emociones fuertes.

Le puedo echar en cara que el desenlace tira por el lado fácil. Si bien es satisfactorio y cierra con acierto el follón multiversal en el que se ha metido, se podrían haber hecho muchas más pajas mentales con los melones que abre, pero bueno, a mí me ha valido. Quizás no a todos, claro.

Así, ¿qué tenemos? Un muy viciante thriller de ciencia-ficción que a veces se vuelve algo brutote. Permite pasar páginas como nada, aportando mucha ciencia en sus páginas en una longitud quizás algo sobredimensionada, pero no por ello menos vibrante. Un par de características (¿defectos?) lastran el conjunto, pero no por ello deja de ser una lectura satisfactoria.

Nota: 7

Nota goodreads: 3.72/5 

lunes, 22 de agosto de 2022

Detective Conan - La bala escarlata

¿Cuántos años lleva Detective Conan en ristre? Ya debe de estar cerca de 30 si no ha llegado todavía, constituyendo una de las series más veteranas que hay en antena (y lo que le queda). Esto demuestra que, como buen procedimental, puede no tener fin si la imaginación (y la calidad) lo permiten. Aquí procedo a reseñar la película Nº24 de la franquicia, que se note la veteranía.

¿Y qué es Detective Conan? Es, originalmente, un manga creado por Gosho Aoyama sobre un niño detective (ejem) que se dedica a resolver casos. Hay de fondo una trama de unos hombres de negro que están con una conspiración por ahí, pero casi todo el rato es una serie de caso semanal en que cada capítulo (o entre 2 capítulos) hay que resolver un asesinato, con todos los tópicos habidos y por haber. Pero el autor no lo debe hacer mal, pues ya han pasado el centenar de tomos sin dar signos de agotamiento.

En esta película nos hayamos en Tokyo, donde se van a celebrar los Juegos Olímpicos el Campeonato Mundial de Deportes, la cita deportiva más importante. Con motivo de tal ocasión, se va a inaugurar una nueva línea de tren bala, capaz de llegar a 1000km/h, pero una serie de secuestros planea sobre la ceremonia de inauguración. Cuando uno de ellos toca de cerca a Conan y sus amigos, éstos pasan a la acción, destapando una trama de asesinatos que viene de muy antiguo.

Como si se tratara de un capítulo especial de la serie, pero alargado hasta los 110 minutos, la película presenta un caso más del Detective Conan. Podría haber estado dividido en 4-5 capítulos dentro del anime y nadie se habría quejado. La gracia es que se las arreglan para meter excusas suficientes con las que todo personaje importante de la serie se pase por ahí y haga algo, para delicia de los fans. Así pues, tenemos la presentación del caso, unos posibles culpables, sus giritos obligados, sus fumaditas y a Conan haciendo sus cosas para desentrañar todos los entuertos.

La única novedad que aporta la pantalla grande es que la animación está más cuidada de lo que es habitual, ya que es un proyecto para los cines. Con ello, la sensación que queda es de estar viendo un capítulo supervitaminado a tope, pero sin nada esencialmente diferente (para lo bueno y lo malo) de cualquier otro de la serie.


Evidentemente, más te vale conocer a los personajes. Este tipo de películas se concibe como una especie de fiesta para los fans para ver en el cine. Es decir, se da por supuesto que sabes quién es quién y de qué va la vaina, porque se va a gastar muy poco tiempo (o nada) en presentar la imaginería. Aquí se va a hacer el friki, no a desarrollar un carácter de un personaje.

No obstante, hay que decir que la flipada argumental de la película es grandiosa. Normalmente sus capítulos requieren cierta supresión de la incredulidad ante la cantidad de cosas extrañas que suceden alrededor del niño detective. Pero en La bala escarlata se les va la castaña a lo bestia, sobrepasando cualquier medida. Esto les sirve para dotar al film de un buen puñado de escenas de acción bien molonas que uno quizás no esperaría de este anime. Una vez que aceptas que, bueno, todo vale, te puedes relajar y disfrutar del viaje.

La bala escarlata es una película de fans y para fans, suficiente para entretener sin complicaciones. Funciona como un capítulo súper vitaminado en el que las conspiraciones se van un poco (muy) de madre. Cumple si no le exiges gran cosa, porque no tiene tampoco mucho de dónde rascar. Si Conan es lo tuyo, todavía te lo pasarás bien.

 

 

Nota: 4

Nota filmaffinity: 6.1