Mostrando entradas con la etiqueta Histórica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Histórica. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de febrero de 2026

La luz de Machu Picchu

Y por fin, después de tanto tiempo, cerramos la trilogía de los Incas.

Título: La luz de Machu Picchu

Autor: Antoine B. Daniel

Título original: The light of Machu Picchu

Traducción: Manuel Serrat Crespo

“En los primeros días de mayo de 1536, Gabriel, el joven conquistador español, entra en Cuzco. Sabe, por Anamaya, que la rebelión de los incas es inminente, lo que hace que su amor sea definitivamente imposible. Cuando llega a la ciudad, sometida a las crueldades de los hermanos Pizarro, su principal deseo es matar a Gonzalo Pizarro, ya que intentó violar a Anamaya. Pero, vencido, es desarmado y encarcelado inmediatamente. Al tercer día de su confinamiento le despiertan unos gritos. Cientos de miles de indios están reunidos en las cimas de las colinas que dominan Cuzco. Forman una especie de cerco humano que rodea la ciudad: los incas estaban decididos a recuperar su lugar sagrado. Y esta vez van armados, mientras que los españoles se creen aún en tierra conquistada. El enfrentamiento es apocalíptico, con Anamaya en un bando y Gabriel en el otro.”

La acción se sitúa un puñado de años después del anterior libro. El dominio de los Conquistadores sobre el país es total, el Imperio Inca está en sus últimos estertores y preparan su lucha final. Por el resto, los protagonistas han pasado un puñado de años separados, reuniéndose ahora en un desesperado intento por evitar una matanza.

El libro está dividido en tres partes.

Primero tenemos un buen espacio dedicado a la batalla de Cuzco. Los Incas lanzan una ofensiva desesperada con la intención de matar antes que conquistar o liberarse. La sensación de que ya está todo perdido es patente, transmitiendo una mezcla de tristeza y rabia ante lo que fue, lo que será y lo que ya nunca podrá ser. Hay páginas que se hacen duras, no tanto por la crudeza de lo que se narra (que también) sino por la desazón que provoca tanta destrucción y odio inmisericorde entre ambos bandos.

Luego, los protagonistas se reúnen en Machu Picchu, con lo que tenemos una bellísima descripción de la ciudad de las montañas y una mezcla entre recapitulación de la historia de amor de los protagonistas y el futuro de la misma en tiempos tan aciagos. Por motivos obvios, es la parte más fácil de leer, más amable para el alma y en la única en la que los personajes se permiten tener esperanzas por un futuro mejor.

Finalmente, tenemos el colapso definitivo de la sociedad. Desaparece la civilización y sólo queda la barbarie. Aquí se describen las mayores matanzas, los hechos más terribles y la constatación inevitable de un desenlace que ya veíamos venir desde dos libros atrás. Por otro lado, nuestros protagonistas se debaten entre sus dioses, sus lealtades y su amor. Se meten en tal cantidad de berenjenales que por momentos se hace difícil concebir cómo podrán salir de ésta o llegar tener un final feliz (que no diré si tienen o no).

Todo ello a lo largo de 350 páginas escritas con limpieza, en un estilo fácil, sin redundancias ni complicaciones con el que es fácil leer páginas y páginas sin esfuerzo. De una manera similar a lo que ocurría con su antecesor, el autor se esfuerza en respetar los grandes hechos de la historia, por ello, la trama se desenvuelve en función de los hechos reales, por lo que a veces se generan momentos anticlimáticos, con giros y desenlaces que en condiciones normales “no irían allí”. Obviamente, la problemática de conocer qué pasará lo puede volver menos interesante, pero su estilo ligero no convierte la lectura en pesada.

Los personajes principales son Gabriel y Anamaya, aquí ya convertidos en el paradigma de la tragedia romántica. Son dos dechados de virtudes, quizás los únicos que buscan la concordia y el entendimiento en todo el imperio, buscando continuamente la posibilidad (aunque remota) de calmar los ánimos. En anteriores libros tenían más desarrollo, ahora simplemente son los buenos. Como se cuenta la historia a través de ellos, el autor se ve obligado a buscar excusas para hacerlos pasear por medio país, cosa que a veces no se acaba de comprar.

El más destacado de los personajes incas es Manco, antaño general o líder de su pueblo, se ha hundido en la amargura ante la impotencia de saber que no puede defender a su gente. A medida que pasan las páginas vas viendo como se ve obligado a tragar sapos cada vez más grandes ante los abusos de los españoles. Evidentemente, esta bomba a punto de explotar la va a liar y va a ser muy gorda.

De entre los españoles, el protagonismo recae en Gonzalo Pizarro, hermano del Conquistador. Mientras Alonso avanza en la alta política y busca su lugar en la Historia, se va alejando de las tareas de gobernar un imperio. Así, la correa con la que controla los desmanes de su hermano se afloja todavía más, haciendo que Gonzalo de rienda suelta a su crueldad y su sed de sangre. Como ocurría con Gabriel y Anamaya, el autor se deja de sutilezas y deja claro que Gonzalo es malo, malísimo, el malo maloso de los malos malosos.

Y en medio de todos ellos, como el único que intenta, en vano, añadir algo de cordura, está Fray Bartolomé de las Casas. Desde un primer momento ha querido entender a los Incas, comprender su cultura y buscar la manera de enriquecer la sociedad a través de lo bueno de unos y otros. Por ello, es considerado traidor por ambos bandos, lo que hace fracasar sus intentos de apelar al Rey de España para que ponga algo de orden en este tremendo desatino. Es con quién se nota más la tragedia, pues se hace patente que no es TAN difícil llevarse bien, pero los odios están tan enconados y las ganas de los Conquistadores de aplastar cualquier amago de resistencia son tan grandes…

 Una cosa que me resulta curiosa es el esfuerzo que se realiza para mostrar – en ambos bandos – la dualidad extraña que se produce entre política y religión. Son dos poderes que empujan cada uno por su lado, con intereses diferentes y objetivos no precisamente coincidentes. Ahí me sorprende la reverencia y la influencia de Machu Picchu, pues no era consciente de su papel como Vaticano Inca. También me hace especial gracia que el texto acepta ambas religiones como “verdaderas”, mostrando como una y otra interaccionan en una lucha divina en la que prevalece el Dios cristiano ante un panteón que cada vez se aleja más de su pueblo.

El desenlace del libro hace una cabriola bastante extraña a la hora de mover a los personajes para que todos confluyan en una última confrontación final (que como es la final, es ultraviolenta, jé). Esta acrobacia innecesaria tiene toda la pinta de acabar con un tortazo contra el suelo, pero contra todo pronóstico, consigue salir del brete y dar un final ¿digno? a todo el pifostio.

En un pequeño aviso para los estómagos más sensibles, el libro no se corta a la hora de narrar hechos muy bestias. No se recrea en ellos, pero si te tiene que decir que se despeña a un puñado de niños por la ventana, se pone. Avisados estáis.

La luz de Machu Picchu se siente como un final en el que los hechos parecen inevitables y sus personajes no pueden más que ser testigos impotentes de lo que ha de ocurrir. Si bien es algo deprimente por momentos (la de cosas tristes o desasosegantes que se narran…), se lee agradablemente y sin complicaciones. Ah, y un interludio de 50 páginas de amoríos en pleno apocalipsis.

 

Nota: 5

Nota goodreads: 3.69/5 

domingo, 5 de noviembre de 2023

El oro de Cuzco (Antoine B. Daniel)

Hace apenas unos meses que reseñé el primer libro de los Incas y ya tenemos su segunda parte por aquí. Ya es raro que me ocurra esto con las sagas. ¿Tardaremos mucho en ver su tercera parte?

Título: El Oro de Cuzco

Autor: Antoine B. Daniel

Título original: L’or de Cuzco

Traducción: Manuel Serrat Crespo

“La supervivencia de los hijos del Sol está cada vez más amenazada. Pero no son las armas de los conquistadores lo que está marcando el fin del Imperio inca, sino el oro. ¿Conseguirá Anamaya salvar su relación con Gabriel, el joven conquistador, en medio de esta profunda espiral de odio y violencia?”

Nos situamos unos años tras el desenlace del anterior libro. Los Conquistadores Españoles que culminaron la toma del poder con la caída de Atahualpa, ahora dominan con cierta placidez gran parte del territorio inca, que se dedican a saquear de manera no demasiado ordenada. La posibilidad de una rebelión armada de los Incas rompe el precario status quo en que se vivía, provocando que los Conquistadores vayan escalando progresivamente la violencia con la que se imponen, arrebatando poco a poco cada elemento de autonomía que los Incas puedan preservar.



Cualquiera que conozca un poco la historia, sabrá que estos hechos culminan con la caída de Cuzco (quizás de un modo no tan esperado), poniendo de manifiesto el dominio absoluto de los Conquistadores, que ahora ya se sentirán legitimados para llevar a cabo cualquier abuso que les venga en gana.

A modo de testigos de estos hechos, tendremos a los personajes que ya conocimos en el primer tomo.

Quien tiene más páginas de protagonismo es la joven Anamaya, ahora convertida en la sacerdotisa // princesa del pueblo, tiene un doble papel de preservar la cultura ancestral de los Incas mientras hace las veces de consejera del nuevo Emperador. Es consciente de que ambos bandos se ven cada vez más abocados a la violencia, poseídos por la sed de oro y la devoción para su Dios Verdadero. Con ahínco busca una paz que evite las muertes y el sufrimiento, pero sus peticiones se ven siempre ignoradas en este mundo que se aboca a la destrucción.

Su contrapartida amorosa, Gabriel, representa a aquel Conquistador que mantiene algo de dignidad, trata a los incas con respeto, intentando salvar lo poco que queda. Desde un primer momento vemos como se conmueve por la gente, por sus tierras y su cultura. A su manera no siempre coherente, busca la concordia entre el Emperador y los Españoles, como si fuera posible encontrar una manera en que ambas culturas se complementen y favorezcan entre ellas. Evidentemente, la mayoría de sus compatriotas no son tan nobles y su sed de riquezas y poder se impone al sentido común.



La historia de amor queda en segundo plano, ya que ambos personajes se utilizan para que vayan de aquí para allá y sean testigos de los grandes hechos que tienen lugar. Así, a lo largo de los años tienen pequeños escarceos amorosos que se cierran con la promesa de verse más en un futuro que ninguno ve claro.

Y es que teniendo a los Hermanos Pizarro como enemigos, poca ventura es posible. Francisco, Gonzalo y Juan. Uno indiferente ante los abusos, satisfecho por el deber cumplido. Los otros dos, malnacidos que disfrutan dejándose llevar por sus ansias de oro y poder, esclavizando a los Incas, saqueando su imperio y eliminando sus dioses y prácticas paganas. Sabedores de que Cuzco esconde los últimos tesoros de oro de los Incas, harán todo lo posible por apoderarse de la ciudad y saquear cualquier cosa de valor que quedara en ella.

Somos testigos de auténticas atrocidades, siempre para desesperación de un Fray Bartolomé de las Casas que no reconocí como personaje histórico (muy mal por mi parte) hasta que utilizan su nombre completo. Hasta entonces, es un fraile más amplio de miras que, como si de un Gandalf se tratara, intenta evitar las matanzas, congraciándose con ambos bandos en la medida de lo posible. Es quizás el único personaje capaz de razonar, pensando en lo que hace y no moviéndose a base de impulsos o de instinto, lo que le hace ganar enteros cada vez que aparece por ahí.

El oro de Cuzco se queda a medio camino entre la novela de aventuras y la romántica, deudora siempre de los elementos históricos que insiste en respetar. Repite en un tono muy ligero que permite leer sin esfuerzo, disimulando un poquito las bastardadas que llegan a ocurrir para que no afecten a corazones (o estómagos) sensibles. Su inexistente trama lastra en gran medida el conjunto, pues no tiene un argumento como tal, sino hechos que van ocurriendo, de acuerdo con la realidad histórica. Así, los personajes se mueven según necesidades de guión, haciéndose los tontos para que las cosas cuadren cuando conviene. No obstante, hay que reconocer que se repeta la historicidad de los hechos, llegando a situaciones inverosímiles pero que, curiosamente, están acreditadas.

Aunque el desarrollo de los personajes es un poco ya tal, sí sabe captar el toque melancólico que siempre imprega a las caídas. Sabemos que va a acabar sucediendo, la destrucción de un mundo para construir uno nuevo a partir de las ruinas del anterior, pero eso no impide nos duela ver todo lo que se pierde y nunca se recuperará.


Si te gustó la primera parte, ésta está mejor equilibrada y tiene menos acrobacias extrañas. Se decide más por las aventuras, ganando en cohesión y efectividad. Quizás no sea la gran cosa, pero se lee con agrado.

 

 

Nota: 6

Nota goodreads: 3.68/5 

martes, 22 de agosto de 2023

La princesa del Sol (Antoine B. Daniel)

Con la idea de leer algo de novela histórica, que hace demasiado que no cae, empiezo una trilogía que gira en torno a la conquista española del Perú. 

Título: La princesa del sol

Autor: Antoine B. Daniel

Título original: Princess du Soleil

Traducción: Mar Vidal

“Un arrebatador relato de esplendor y salvajismo que desvela como la ancestral civilización Inca está maldita por los presagios, agitada por la guerra civil, devastada por la conquista Europea... y transformada a través del amor definitivo.

Anamaya ha vivido siempre como una cautiva, esperando conocer cuándo y cómo será ofrecida como sacrificio a los dioses. Pero cuando el moribundo emperador, Huayna Capac, la convoca, obtiene un destino manifiesto, no la muerte. Sus ojos, tan azules como las aguas sagradas del Lago Titicaca, son una señal inequívoca de haber sido enviada por Quilla, la Diosa de la Luna, para garantizar el viaje del Emperador hacia el Mundo del Otro Lado. Así, es confiada con las últimas palabras del Emperador: los secretos del pasado y el futuro del Imperio Inca.

El nuevo rol de Anamaya como guardiana del Emperador-Doble la arroja al torbellino de las intrigas políticas más peligrosas, a la guerra más despiadada.. y a la pasión del bello noble Español Gabriel de Montelucar y Flores, un extranjero marcado con el símbolo del Puma, representación de espiritualidad y poder. Viajando con el Conquistador Don Francisco Pizarro, Gabriel está ávido de grandes aventuras, maravillas exóticas, grandes riquezas. No es consciente de que su destino se entrelazará con el de Anamaya, cambiando los mundos de ambos para siempre."

El inicio del libro es el que pudiéramos esperar en una novela histórica a partir del resumen de la contraportada. Tenemos dos tramas separadas que nos explican la vida de los protagonistas antes de encontrarse, explicándonos los motivos que les llevan a ir a Cuzco justo en aquel momento. No parecen tener nada que ver, pero acabarán colisionando en una historia de amor imposible que pretende captar nuestro interés para que nos emocionemos todavía más con el resto de la historia. Partiendo del hecho que se trata del InstaLove más bestia que he visto en un buen puñado de años, no es fácil que te enganche especialmente este aspecto. Sin embargo, el desarrollo de las dos tramas principales se hace con corrección (y con total previsibilidad), por lo que no se hace pesado de leer en ningún momento.

No puedo sino destacar la cantidad de tiempo que dedica al libro a poner en contexto cómo se encuentra el pueblo Inca antes de la llegada de los Conquistadores: Se parte de una guerra civil muy sangrienta que se cierra en falso, en la que las inquinas y las ganas de revancha no se han aquietado. Entonces, empiezan a oírse rumores de que unos extranjeros muy raros han llegado en barcos gigantes. Rumores que al principio son descartados por fantásticos y, poco a poco, van tomando forma y transformándose en una invasión, pues la presencia de los españoles en cualquier bando del campo de batalla hace decantar el resultado de la contienda. De mercenarios de prestigio pasan a tomar las riendas de las decisiones, con miles de Incas bajo su mando y de ahí el resto es historia.

Por parte de los Conquistadores, se hace especial hincapié no sólo en los motivos que tiene Gabriel para hacer las Américas, sino también qué mueve a los hermanos Pizarro, artífices de la expedición. Cada uno de ellos de un carácter bien diferenciado y con diferentes objetivos a conseguir. Me gusta mucho cómo consigue transmitir el sentimiento de maravilla ante un nuevo mundo que se abre ante los ojos de los protagonistas, al más puro estilo de las novelas clásicas de Julio Verne. Posteriormente ya se mete en berenjenales políticos más convencionales, pero en ningún momento se hace pesado de leer.

Evidentemente, los protagonistas nombrados en la contraportada son los que más páginas gozan para lucirse. Gabriel es el prototípico héroe de novela de aventuras. Noble y apocado, siempre dispuesto a ayudar a sus compañeros, con el destino de su lado para salir airoso de cualquier entuerto que el destino le depara. Me recuerda mucho al D'artagan de los Mosqueteros: él siempre tiene dispuesto un ardid con el que engañar a sus enemigos, pero él es bueno, no como los otros que son muy malos y nunca dicen la verdad.

Por su parte, Anamaya hace las veces de punto de vista del lector para que "se nos enseñe" el mundo Inca. Como ella es una extranjera que ha sido instalada en un sitio de privilegio de la sociedad, es necesario explicarle todo el funcionamiento de la misma y así nos enteremos de todo lo que debemos. Lástima que en cuanto al desarrollo de su carácter no hace el mismo esfuerzo, limitándose a ser un espejo asustadizo que ve cómo los demás actúan a su alrededor sin realizar ninguna acción. Por lo menos, cuando se enamora de Gabriel a los tres segundos de conocerle, empieza a reaccionar, aunque sea movido por sus humedades interiores (sic) para buscar un futuro en que ambos puedan estar juntos.



Más trabajo hay en que conozcamos a los hermanos Pizarro y sus motivos para entrar con todo en el Imperio Inca. El famoso Francisco Pizarro es el líder carismático sobre el que orbita toda la expedición. Ante todo, es alguien tocado por el ansia del explorador. Ávido de estar allí donde nadie (europeo) haya estado jamás, hollar una costa nueva y conocer un atardecer distinto cada día. Se trata de un ser inquieto incapaz de estarse quieto, pero al mismo tiempo es un disciplinado caballero español al que sus reyes le han encomendado tomar posesión de los tesoros disponibles. Con el pragmatismo que caracteriza este tipo de personas, es capaz de matar con la misma ligereza con la que respira, sin desplegar con ello una crueldad innecesaria (Si se puede hacer pacíficamente, mejor, pero si no... bueno, es lo que hay, él no va a achantarse). Lo que más le caracteriza también es el amor que profesa hacia sus hermanos y los muchos desmanes que les tolera, porque, después de todo, son familia y todos tienen sus defectillos.

De sus hermanos, el más reseñable es Gonzalo Pizarro, un auténtico malnacido que se ha unido a la expedición porque le ofrece la oportunidad de satisfacer sus más oscuros deseos: matar, violar y destruir. Al principio, su hermano le utiliza de perro de presa con una correa bien prieta, que libera cuando es necesario ser especialmente expeditivo. Con el tiempo su ardor guerrero y su valía en el campo de batalla le dotan del liderazgo suficiente para rodearse de soldados con sus mismas prioridades que Francisco no es capaz (ni quiere excesivamente) de controlar.


Está siempre ayudado por su hermano Juan Pizarro. Su carácter refinado le aleja de la animalidad que desprende Gonzalo, lo que podría hacer pensar que es alguien más decente, pero nada más lejos de la realidad. Esconde un carácter depravado que disfruta torturando y humillando, siempre presto a encontrar un nuevo inca del que abusar. Ha venido a enriquecerse y pasará por delante de quien sea para conseguir su objetivo. Por si fuera poco, se encapricha de Anamaya, por lo que se convertirá en el antagonista ideal para el futuro de Gabriel, con el que entablará una "bonita" enemistad desde casi el primer momento.

Pero no todos los hermanos son unos malvados. Tenemos también a Hernando Pizarro, el mayor de todos ellos y el que menos ganas tiene de estar ahí. Ha vivido siempre a la sombra de su hermano Francisco, sin su arrollador carisma ni sus sueños de grandeza, se conforma con gestionar los proyectos de su hermano, organizando las expediciones, contratando soldados y ordenando los cofres provenientes de los saqueos. No se siente especialmente cómodo ante las matanzas e intenta hacer todo lo posible por ignorarlas, pues dice ser el único en mantener un mínimo de dignidad en esta invasión. En un primer momento, el mayor protector de Gabriel, pero pronto se ve incapaz de proteger al díscolo aventurero,

Con mucho menos protagonismo tenemos a la flor y nata de la corte Inca: Huayna Capac, Huáscar, Manco... Sin mucho desarrollo. El único que destaca es el líder Atahualpa, ganador de una guerra civil que no quería librar, al que le pesan los años y los remordimientos de las matanzas innecesarias. El alcoholismo y la depresión han hecho estragos en su persona y cuando aparecen los españoles, al principio los desdeña, usándolos de aliados de conveniencia, pero luego se muestra incapaz de comprender sus capacidades, comportándose como un necio en los hechos que dan lugar al "cambio de poderes".



Finalmente, de fondo tenemos, a modo de voz de la conciencia, a Fray Bartolomé de las Casas, una de las primeras voces importantes que clamaron contra los desmanes que los españoles hacían contra los indios. Aquí es un monje maduro que busca almas a las que convertir. A medida que es testigo de más y más abusos, pronto olvida su propósito inicial y busca ayudar al que lo necesita, intentando pacificar cualquier situación. No tiene especial protagonismo, pero es bueno contemplar que alguno de los personajes es capaz de racionar un poco.

La princesa del Sol es una novela estupendamente descriptiva. Entre la ignorancia de Anamaya por los usos y costumbres de unos y otros y los descubrimientos que los conquistadores van realizando, nos enteramos de la mitología, los ropajes y las tradiciones de ambos bandos, sirviendo de ilustración de una época que no suele ser recordara. Resulta curioso ver como unos mismos hechos son relatados desde ambos puntos de vista (inca/conquistador) y, muchas veces, lo que a uno le parece lógico, al otro le parece una barbaridad.

La ligereza de la trama y la poca trascendencia de sus personajes permiten pasar páginas sin esfuerzo. Es de especial destacar que Daniel evita la narración de las batallas. Un buen número de veces vemos cómo marchan a la guerra y en la página siguiente, simplemente, vemos cómo vuelven (los que vuelven) y nos enteramos de las consecuencias de la disputa.  Además, me hace especial gracia que ambas religiones son "ciertas", pues todos los Dioses tienen poder, sus monjes pueden entender sus mensajes y reaccionar en torno a ello. No se hace hincapié en el pagano vs cristiano, sino que son dos culturas y dos maneras de entender el mundo "válidas" que se enfrentan entre ellas.

Uno de los problemas que uno se encuentra con el libro es que su argumento es voluntariamente deudor de la realidad histórica. Va realizando saltos temporales y de lugar en función de los hechos conocidos, sin atender a los ritmos y a los desarrollos habituales de una trama. Esto puede llevar a cierta confusión, especialmente porque no hace un especial esfuerzo en situarte, obligando al lector a estar atento a cualquier cambio en el contexto. Además, a lo largo del libro se relatan hechos bastante increíbles, que uno diría que no tienen sentido y parecen una auténtica patillada - si sabéis algo de historia, sabréis a qué me refiero - pero que luego resultan ser verídicos de acuerdo con las crónicas. A veces es sorprendente las cosas que fueron y no nos creeríamos.

A ratos novela romántica, en otros momentos, histórica y en gran parte de intriga política, La princesa del Sol es una novela ligera con la que entretenerse en momentos de poca exigencia. Ideal para llevarse a la playita y leer al sol sin exigir mucho al cerebro. Goza de una ambientación inusual, que desarrolla con respeto, lo que ayuda a paliar sus defectos y su poca trascendencia.

 

Nota: 5

Nota goodreads: 3.53/5 

sábado, 4 de marzo de 2023

El sueño del celta (Mario Vargas Llosa)

Este libro se leyó como parte de la Cesta’13, siendo el número 60. Vargas Llosa tendrá sus cosas, pero lo que es escribir, lo sabe hacer bien.

Título: El sueño del celta

Autor: Mario Vargas Llosa

“Roger Casement fue uno de los primeros europeos en denunciar los horrores del colonialismo. De sus viajes al Congo belga y a la Amazonía sudamericana quedaron dos informes memorables que conmocionaron a la sociedad de su tiempo. Estos dos viajes y lo que allí vio cambiarían a Casement para siempre, haciéndole emprender otra travesía, en este caso intelectual y cívica, tano o más devastadora: la que lo llevó a enfrentarse a una Inglaterra a la que admiraba y a militar activamente en la causa del nacionalismo irlandés. También en la intimidad, Roger Casement fue un personaje con múltiples aristas. Héroe y villano, traidor y libertario, moral e inmoral, la publicación de fragmentos de unos diarios, de veracidad dudosa, en los últimos días de su vida, airearon unas escabrosas aventuras sexuales que le valieron el desprecio de muchos compatriotas.”

Igual me esperaba una novela al uso, pero el libro propone una aproximación diferente, buscando el punto intermedio entre el documental y la novela histórica. Así pues ¿Quién es Roger Casement? Pues un aventurero anti-colonialista, diplomático, humanista, nacionalista irlandés y traidor a la corona británica. Casi nada. Suele decirse que es el primer europeo que hace de testimonio de las barbaridades que el hombre blanco realiza en sus colonias, poniéndolo en negro sobre blanco para alertar al mundo del mal que están haciendo. Y esto es algo que se nos describe profusamente, Vargas Llosa nos provee de cantidades inmensas de documentación histórica y una brillante recreación del lugar en que se sitúa la acción, con un respeto a veces exacerbado (qué contraste con la película que acabo de reseñar, jé). Sin embargo, echo en falta que en ningún momento sabemos qué le pasa a Casement por la cabeza, más allá de su progresiva desilusión en cómo está organizado el mundo. No hay actitud en sus actos, ni reflexión ni apenas ningún tema que tratar por sí mismo.

Esto también ocurre con el resto de personajes.  Casement va de aquí para allá (está en todos los fregaos de la época), protegiendo al más débil a su manera, pero ningún otro personaje pasa de ser más allá del nombre. No hay ningún tipo de desarrollo que vaya más allá de “este es bueno”, “este es malo”, lo cual es especialmente sangrante a la hora de reflejar qué es lo que mueve a nuestro protagonista, al que cuesta entender durante gran parte de sus páginas.

No obstante, sigue una estructura narrativa curiosa, mezclando un capítulo de pasado y uno de “presente”, manteniendo ambos muy relacionados, de manera que parecen influir uno en el otro. Hay un esfuerzo muy claro en conseguir este efecto y tiene su mérito haberlo conseguido.

Tampoco se puede obviar que Vargas Llosa tiene los sesgos que tiene, su manera de pensar y sus filias y fobias, lo que se trasluce en sus páginas, especialmente a la hora de describir qué le parece mal que el protagonista haga. Pero bueno, esto forma parte de mis problemas con Vargas Llosa persona y no tanto con el Vargas Llosa escritor.

El principal problema de El sueño del Celta es que es un libro ABURRIDO. A medida que avanzas, van pasando páginas y páginas bellamente escritas, pero repletas de repeticiones, expresiones banales, saltos temporales difíciles de seguir y poca acción por parte de un protagonista que se limita en gran medida a estar ahí e indignarse por la situación. Sabiendo que se trata de la primera novela que publica tras obtener el premio Nobel, me da la impresión de que se trataba de un proyecto que tenía a medio escribir, pero que, como le habían galardonado, desde la editorial le ordenaron que sacara algo rápido, quedando el conjunto a falta de un par de hervores bien metidos para hacer de este libro una propuesta más interesante.

Este extraño biopic pone el foco en una figura desconocida pero no por ello menos importante. Aporta una cantidad de datos abrumadora y te permite reconstruir la vida de su protagonista. Demuestra una calidad en la escritura por su talento en las descripciones y la variedad de las situaciones presentadas, indignando cuándo y cómo debe hacerlo. Sin embargo, fracasa considerablemente en una de las tareas más importantes, a la hora de tejer una trama coherente que permita captar el interés del lector. Muy bien escrito, sí, pero también aburrido con ganas.

 

Nota: 3

Nota goodreads: 3.79/5 

domingo, 5 de febrero de 2023

El Guerrero Samurái: El principio

Cuando parecía que ya no tendríamos más adaptaciones de El Guerrero Samurái, después de pasarse por aquí los tres arcos argumentales principales, parece que los productores le han cogido el gusto a esto y nos traen las dos historias que quedaban por adaptar. Ojo, no son parte de la historia original, sino adiciones posteriores para celebrar el aniversario de la obra. Así, tenemos un díptico consistente en El principio y El final de la historia. Lo bueno que tenemos es que el mismo equipo creativo está a cargo de todo y el nivel técnico se mantiene.

Empecemos por El principio. En vez de tener a un veterano ronin torturado por los recuerdos, Kenshin es un joven impetuoso con un talento descomunal para matar gente. Talento que pone al servicio de los rebeldes Meiji, con el objetivo de hacer caer al gobierno. En una de sus matanzas conoce a la joven Tomoe, de la que se enamora perdidamente. Como no puede ser de otra manera, ella tiene muchos secretos, cuya revelación provocará el trauma que Kenshin arrastra a lo largo de los años.

Se trata de la obra más diferente de todo el pack. En vez de tener una película que se base en la acción y en los espadazos, nos ofrece un drama romántico lleno de parsimonia, silencios e intenciones sobreentendidas. Kenshin cambia radicalmente de carácter, pues el desenlace de la película es la causa del trauma, con todos los detallitos escabrosos que uno puede imaginar.

Esto tiene un claro impacto en el ritmo y en el mensaje. Se nos ofrece una historia introspectiva, llena de amor y política. Sí bien hay escenas de katanas feroces y molonas, éstas no abundan porque aquí lo que importa es el desarrollo del personaje. Su propuesta más contemplativa puede suponer una bajona bien grande para todos aquellos que quieren emociones fuertes, pues aquí no las van a encontrar.

Además, esta necesidad de reforzar el desarrollo provoca que los actores tengan que interpretar mucho más, notándose las limitaciones que tienen. Espléndidos para las coreografías de sablazos, pero más justitos para transmitir emociones.

Lo cual no quita para que, al repetir todo el equipo técnico y gozar de un presupuesto decente, se pueda apreciar una gran puesta en escena  en la que la ambientación y los escenarios despiden una gran verosimilitud. La fotografía destaca en todo momento, consiguiendo escenas de gran belleza como la “lluvia de sangre” o todo el desenlace final en la nieve.

 Si te has leído el manga original, sabrás que esta saga es considerablemente más tranquila, por lo que tampoco le vas a pedir emociones fuertes. Se nota que estamos ante una historia más floja que las tres anteriores (por algo también se adaptaron antes), con lo que también tenemos entre manos una película menos interesante. Es un placer para la vista, aunque algo más aburridilla. Me sorprende que se salten toda la infancia de Kenshin y su relación con Seijuro Hiko, pero tampoco es que lo haya echado en falta.

En fin, El guerrero Samurái: el principio es una propuesta dedicada exclusivamente al fan con ganas de ser completista. Se percibe innecesaria y palidece ante las entregas anteriores, especialmente al tratarse de un drama de época. Muchos la encontrarán falta de ritmo y acción (obvio), ya que la propuesta busca otro tipo de entretenimiento. No obstante, la factura técnica es más que notable, lo que se nota en una puesta en escena pulcra y vistosa, que hace más agradable su visionado. Además, pone luz a uno de los enigmas más importantes del pasado del protagonista.

 

Nota: 5

Nota filmaffinity: 6.4 

domingo, 15 de enero de 2023

Ritos funerarios (Hannah Kent)

Este libro se leyó como parte de un Burrín organizado por Alies86 (gracias).

Título: Ritos funerarios

Autor: Hannah Kent

Título original: Burial Rites

Traducción: Laura Vidal

“Basada en la historia real de la última mujer decapitada en Islandia, acusada del brutal asesinato de dos hombres, Ritos funerarios es una novela de suspense y de pasiones íntimas con el trasfondo del paisaje helado de la Islandia del siglo XIX. Agnes, mientras espera la hora de su ejecución, es confinada en la granja de un matrimonio y de sus dos hijas. Horrorizada, la familia ni siquiera quiere hablar con ella. Tan solo el joven ayudante de un pastor intenta comprenderla y salvar su alma. A medida que sus conversaciones progresan y el invierno deja su huella, el dilema se fianza: ¿fue Agnes culpable o no de los terribles hechos de que la acusan?”

A pesar de lo que puede parecer, Ritos funerarios no es (ni intenta ser) una historia de detectives. Después de todo, sabes rápido que ella es culpable de los asesinatos por los que ha sido condenada. En cambio, se centra en tener una excelente construcción de personajes y, sobretodo, en mostrar con gran realismo la vida en la Islandia del siglo XIX, que no es nada fácil. Es una historia sobre una mujer que afronta una muerte inminente, una mujer con una última oportunidad de contar su verdad, y Kent captura la desesperación, soledad y desesperación de Agnes con una claridad estremecedora. La acción del libro viene jalonada por interludios en que Agnes habla consigo misma, constituyendo las secciones más vívidas del libro, derramándose en un torrente de dolor psicológico y sorprendente imaginería. Por si fuera poco, los duros inviernos de Islandia y la vida en una granja de la época se muestran con verosimilitud, con especial atención a la prevalencia de los olores y los aromas desagradables.


Así pues, la protagonista absoluta es la condenada a muerte Agnes Magnusdottir, una mujer de carácter que no lo ha tenido fácil en la vida. A lo largo del libro se nos explica cómo ha llegado a su situación, haciendo que comprendamos el porqué de sus decisiones. Aterrada ante lo que la espera, debe seguir viviendo unos meses en una granja ajena, deseando y mostrando resistencia a establecer lazos afectivos que pronto se verán truncados definitivamente. Es un retrato de la desolación y la desesperanza, obligada a despertarse cada día sin tener mucha idea de las razones para seguir viviendo.

El único que la escucha y muestra interés en comprenderla es el reverendo Thorvadur Jónsson (Tóti). Se trata de un joven sacerdote, recién ordenado, que afronta con ella su primer trabajo de responsabilidad. Joven, ingenuo y lleno de optimismo, trata infructuosamente de llevar consuelo al alma de una mujer a la que en principio teme, luego respeta y, finalmente, ama. Apiadado de su situación intenta buscar la manera de aligerar la situación de una mujer más allá de toda salvación.

Y como he comentado, Agnes está viviendo en una granja. Ésta está regentada por Jon Jonsson, este amantísimo padre de familia se tiene que comer el marrón de acoger a una asesina en su hogar durante unos meses. Serio y trabajador, es bien consciente de su deber, pero no puede evitar pensar en sus hijas y se debate entre tratar a Agnes como una trabajadora más (con matices) o una paria a la que tener recluida.

Lauga, la mujer de la familia rechaza siquiera considerar su existencia, mientras que las hijas Magret y Steina le ofrecen su compasión e intentan hacer de su vida algo más soportable, medio fascinadas, medio escandalizadas por el pasado de una mujer capaz de hacer la cantidad de maldades que dicen los rumores.

Lo que más me ha sorprendido en el desarrollo de su argumento es que en ningún momento se cuestiona la culpabilidad (o no) de Agnes. Ella es culpable y no hay dudas sobre ello. Sin embargo, a medida que avanzan las páginas, ésta nos cuenta su historia y vamos conociendo todos los hechos que la llevaran a acabar con dos vidas. No quedan dudas sobre sus actos y que merece un castigo, pero ¿es la pena de muerte un castigo adecuado? Ritos funerarios discurre con acierto sobre el tema del arrepentimiento y la búsqueda de consuelo ante los errores de la vida, además de reflejar con acierto el terror ante una muerte anunciada que se ve cada día más cerca.

Pero no es el único tanto del libro. Ritos funerarios es un libro bellamente escrito. Capta con talento la atmósfera de la isla, impregnando de tristeza y desolación cada página. Nos sumerge en un detallismo histórico sin por ello descuidar el peso narrativo o caer en falsedades obvias. Se hace patente el cuidado que se ha prestado en la representación de las condiciones de Agnes, en reconstruir los hechos probados sobre Islandia y sobre la vida de sus pobladores. Aunque es obvio que Kent ha inventado algunos hechos, estos casan sin ambages en el contexto del tiempo, resultando en una historia que respeta sus orígenes.

Se hace curioso leer una novela de una autora australiana que muestra un amor y un respeto tan grande por Islandia. Es obvio que hay una gran historia detrás, pues Hannah Kent se enamoró de la gélida isla en un viaje de intercambio cuando apenas era una adolescente, fascinada ante el recuerdo de la última ejecutada en el lugar. Años después, ya habiendo acabado sus estudios, dedicó años y años en una intensa investigación de los archivos locales, examinando fuentes primarias y trazando todos los pasos de Agnes desde su nacimiento hasta su lugar de descanso. Kent llamó al resultado una “biografía especulativa”, a medio camino entre la realidad y la ficción, componiendo su oscura carta de amor a Islandia.

No es un libro fácil de leer ni un thriller, es un drama sobre una situación desesperada. Encontramos aquí hechos desagradables, un ambiente gélidamente desolador y una historia triste. Este excelente retrato de un lugar y de un momento contiene personajes bellamente descritos, sentimientos perfectamente transmitidos y una historia que puede no ser entretenida, pero sin duda sabe ser emotiva. Fácilmente puede obligarte a sacar el pañuelo a la que te pille un día delicado. Una obra de orfebrería de las que da gusto encontrar.

Nota: 9

Nota goodreads: 4.02/5