miércoles, 3 de junio de 2026

John Wick 4

Con John Wick 4 se cerraba (aparentemente) la franquicia más brutal del cine de acción moderno. Las tortas con estilo cerraban con una última orgía de muerte y destrucción a cargo del resucitado Keanu Reeves y el personalísimo director (y guionista) Chad Stahelski.

En un más difícil todavía (una vez más), John Wick sólo quiere vivir tranquilo, pero no le dejan descansar, por lo que deberá enfrentarse otra vez a una plétora de asesinos que le persiguen por medio mundo. Mientras tanto, seguirá buscando la manera de que la organización para la que trabajo le deje en paz de una vez por todas.

Argumentalmente, las películas de John Wick nunca han tenido mucha miga. Si acaso la primera tenía la excusa de una venganza. Pero a partir de la segunda, eso ya quedó atrás. El sicario retirado tiene que matar a mucha gente para pasar de fase y se va a dedicar a matar a mucha gente con estilo. Y es que lo consigue, las tortas molan tanto de una manera tan continuada que te la trae al pairo porqué toca matarse. Además, la barba le da a Keanu un toque de madurito interesante que lo hace más interesante (jé) todavía.

Aquí lo que importa son las guantás y John Wick 4 plantea un non-stop de batallas planificadas con virtuosismo e imaginación. Cada escena busca ser icónica a su manera, modificando la estética para ser distintiva, dejando un puñado de momentos para comentar a la salida del cine: La discoteca de Japón (con Donnie Yen por ahí), cruzar el Arco de Triunfo de París, toda la escena de la escopeta incendiaria, Monmartre o duelo final. 

Una importancia esencial del proyecto radica en el director Chad Stahelski que sabe cómo manejar estupendas coreografías de tortas, insulfando clase y estética, con una puesta en escena presta a dejarte sin aliento, con lo que crea un sello de identidad característico desde el minuto uno. Aunque las toñas son de primera, en esta cuarta entrega sí se nota que el metraje está tremendamente dilatado, la búsqueda de “El más difícil todavía” engorda el conjunto, provocando que casi llegue a las tres horas que se pueden hacer largas. Perfectamente podrían haber sido dos películas separadas (Pre-Paris y todo-Paris) que habrían entrado finísimas. Pero bueno, la película mola tanto que no nos enfadaremos mucho.

El desenlace marca un punto y aparte a la saga, indicando que se producirá un cambio de aires que el avance de las películas ha ido pidiendo. Seguro que a la que nos despistemos, empezaremos a tener precuelas para estirar el chicle (ya tenemos Ballerina por ahí), pero por ahora, el viaje ha molado un montón, que es lo que cuenta.

Chad Stahelski nos da una vez más tortas, tiros y asesinatos como (casi) nadie más sabe hacer. Peca de un metraje algo abultado y un argumento no especialmente inspirados, con lo que se puede hacer algo indigesta. Eso sí, la cuenta de muertes estilosas sube hasta el infinito y más allá. Larga vida a John Wick.

 

Nota: 6

Nota filmaffinity: 6.7