domingo, 22 de marzo de 2026

Obras púbicas (Manuel de Pedrolo)

No sé muy bien cómo acabó este libro en mi lista de pendientes, pero ya arrastraba muchos años en ella y, de vez en cuando, toca sumergirse en las profundidades de lo sórdido para sacar algún libro de entre el polvo.

Título: Obras púbicas

Autor: Manuel de Pedrolo

“En una pequeña comunidad norteamericana, de casitas unifamiliares, iguales todas ellas, de gente de aspecto juvenil y fabricada en serie, llega una noche un hombre joven en tren. Su mujer le espera en la estación. Todo está en orden, si no fuera que la esposa es más atractiva sexualmente que lo habitual. Glándulas mamarias más desarrolladas, vestidos más reducidos… Algunos vecinos parecen haberse mudado sin avisar, y la suegra… demasiado bien dispuesta a expansiones eróticas. El caso es que, estimulado por las novedades, nuestro protagonista se lanza a una actividad sexual desacostumbrada. Todas las mujeres de la comunidad pasarán por la piedra. Bueno, todas menos una… El desenlace sorpresa, que existe, se lo dejamos al lector, que casi seguro que culminará del tirón.”.

Ya el resumen de la contraportada da una idea de lo que encontraremos, pero sí, efectivamente, tenemos entre manos un libro guarrete. Como si de la novelización de una película de Pajares y Esteso se tratara, tenemos una comedia picante repleta de coitos, felaciones, chupadas, vagines, penes, pelos, labios, cagadas y meadas y sobeos a un ritmo inmisericorde en una trama aparentemente sin sentido. Obviamente, cualquier sentido de la decencia o cualquier atisbo de sentido común salta por la ventana desde la página 1. 

No sé si decir que “obviamente”, pero no se toma muchas molestias en desarrollar personajes. Pone nombres, los lanza al ruedo y deja que se diviertan en escenas sexuales a cada cual más absurda y pasada de página. Entre una cosa y otra, no creo que perdone ninguna perversión habida y por haber, además de tener un montón de penetraciones, botes, casualidades picantonas y estupideces absurdas por las que acabar despelotando a dos personajes para que retocen un rato. Si ahora ya hay bastantes cosas que nos hacen poner los ojos en blanco, en 1971, que es cuando se publicó originalmente esta novela, ni os cuento. Más que preparado para escandalizar al respetable, incluso los más curtidos encontrarán una chorrada que les haga saltar, ni que sea por la absurda tontería que se plantea.

En este caso lo he leído en el catalán original, donde el autor hace un uso ejemplar del idioma, encontrando una asombrosa variedad de vocabulario soez y obsceno. Además de no repetir apenas acrobacias sexuales, también depliega una verbigracia sorprendente, florida e imaginativa. No en vano Manuel de Pedrolo es uno de los autores catalanes más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Maestro en el uso de la palabra exacta, gozaría de más fama si prestara la misma atención a los argumentos, no fuera tan atravesado o tan pervertido. Cualidades que no han impedido que su Mecanuscrito del Segundo Origen sea un libro de cabecera en todos los colegios de Cataluña. Lo dicho, Pedrolo tiene “sus cositas” pero joé lo bien que escribe.

Pero bueno, volvamos a Obres Púbiques. Aunque no lo parezca, resulta que al final hay una trama. En un giro final inesperado tras las mayores bajezas imaginables, Pedrolo se las arregla para crear un motivo que impulsa a que nuestro protagonista pueda descargar veinte veces en un día, tenga una moral extraordinariamente flexible y todas las damas se mueran por sus huesos cada vez que lo ven. SPOILER Resulta que es el – involuntario – espécimen de un experimento secreto del gobierno de los EEUU dedicado a aumentar la fertilidad: Mejora de sus capacidades amatorias, secreción de feromonas que ponen cachonda a cualquier fémina receptiva, fertilidad garantizada al 100% y cierto desapego de la realidad. Este último efecto es el que ha provocado todo el percal, pues se ha equivocado de pueblo – sin que nadie se haya dado cuenta, jé – embarazando a todas las damas del mismo. Además, queda claro que no es la primera vez que ocurre y, por si fuera poco, se dispone a cometer el mismo error en la siguiente parada de la estación. Terrorífico. ^^ FIN DEL SPOILER

A este libro hay que acercarse sabiendo lo que vas a leer. Si no, vas a salir volando en diez páginas. A pesar de ser un libro guarrete y pretendidamente erótico, no es para leer con una mano, sino para echar unas risas con las proezas sexuales descritas.

 

Nota: 5

Nota goodreads: 3.45/5 

jueves, 19 de marzo de 2026

Argentina, 1985

Hoy nos detenemos en Argentina, 1985. La última película Argentina nominada al Oscar a la mejor película extranjera, premio que perdió ante la muy notable Sin novedad en el frente.

Argentina, 1985 nos sitúa en un momento importantísimo en la historia de Argentina: por primera vez, los miembros de una dictadura iban a ser juzgados por los crímenes cometidos, en un proceso público. Asistiremos a todo el proceso, desde el momento en que el Presidente decide liarse la manta a la cabeza y empezar este follón, el fiscal que debe buscar la mejor manera de proceder con lo que se le pide, la investigación criminal en sí y todo el juicio. Como se guardó constancia documental de (casi) todo lo que ocurre, se procede con una reconstrucción minuciosa de lo que aconteció.

Lo primero que debo decir es simple: que envidia. Al menos pudieron juzgar a sus dictadores y meterlos en la cárcel unos años, en vez de permitir que murieran de viejos en sus palacios.

 Dentro de la obra, nos situamos en unos años muy turbulentos en los que la sociedad argentina se divide entre los que defienden la actuación de los militares, los que quieren colgarlos con los pies en alto y los que lo único que quieren es que les dejen en paz con su vida sin meterse con nadie. Asistimos a una investigación minuciosa – una oportunidad entre un millón – repleta de amenazas de muerte, presiones políticas, miedo exacerbado y cierta sensación de que nadie sabe qué ocurrirá a continuación, lo que provoca que la tensión por el futuro del proceso vaya creciendo a medida que avanzan los minutos.

En el centro de todo el meollo: Ricardo Darín. Qué bueno que es este hombre. Cada vez que creo que el Bombita no me va a sorprender, se saca de la chistera un nuevo registro y me deja boquiabierto. Ahora ya como un hombre maduro, sobrepasado por las circunstancias y obligado a realizar una tarea imposible, pero al mismo tiempo con la resolución que da la seguridad de tener la razón y el miedo que trasluce al saber que sólo tiene una oportunidad para hacer justicia. Su papel es magnífico, ayudado por un guión muy bien urdido en el que se repasa todo el proceso. También se debe destacar el papel de Peter Lanzani, como el joven ayudante que empieza como un arribista y a medida que avanzan los minutos se va concienciando de el follón en que se ha metido y la necesidad de hacer lo correcto, pues en ello le va no su carrera sino su vida. Finalmente, me ha gustado mucho el pequeño pero resonante papel de Alejandra Flechner, como esposa sufriente que no puede hacer otra cosa que apoyar a su marido y rezar para que todo salga bien, de un modo y otro.

Puede que algunos giros y reacciones puedan parecer inverosímiles, especialmente durante el juicio y todos los follones que se montan a su alrededor, pero la película tiene la suerte de que hay registros documentales de casi todo el proceso, por lo que que, cosas que parecen increíbles, sucedieron así, pues consta en las grabaciones de su momento. Los giros y revelaciones están bien distribuidos para conseguir un gran manejo de la tensión. Con ello, y unos diálogos llenos de cargas de profundidad se las basta para montar dos horas que te agarran el pescuezo y no te dejan respirar hasta que escuchas el último “nunca más”.

Argentina 1985 te pega al asiento cosa mala. Conocer la resolución del juicio (a la que conozcas un poco de historia) no ayuda para evitar que te acongojes y pienses sobre cómo van a salir adelante sin que les baleen o les desaparezcan. Este thriller judicial – me encantan, no lo negaré – funciona como un tiro, y más sabiendo que se aleja MUY poco del registro histórico. Argentinos siendo argentinos de la mejor (y peor) manera.


Nota: 9

Nota filmaffinity: 7.1 

martes, 17 de marzo de 2026

Siete días de julio (Jordi Sierra i Fabra)

Aunque le quedaba bastante para que le llegara su turno, tenía ganas de leer más Mascarell, así que priorizo y acometo el libro Nº86 de la Cesta’13. Ya quedan menos.

Título: Siete días de Julio

Autor: Jordi Sierra i Fabra

“1947. Miquel Mascarell, el último policía de la Barcelona republicana, sale en libertad después de ser indultado de la pena de muerte y de haber pasado los últimos años de su vida en el Valle de los Caídos. De vuelta a casa, a una ciudad casi irreconocible en la que ya no tiene nada ni le queda nadie, recibe un misterioso sobre con una fotografía, dinero y una dirección que su instinto de policía no puede ignorar. A lo largo de una semana descubrirá los nuevos caminos que la dictadura está entretejiendo en Barcelona y en España: el estraperlo y sus grandes riquezas floreciendo entre los vencedores: el hambre y la miseria sepultando todavía a los vencidos. Con una fiel y detallada recreación del ambiente de la ciudad y la época, Siete días de julio nos habla de la condición humana llevada al límite, y también de su resistencia y su inagotable esperanza.”

Siete días de julio es la segunda parte de las aventuras del Inspector Mascarell, que nos trae un nuevo caso a investigar en la Barcelona de la posguerra. Después de unos años en el Valle de los Caídos (por no ser fascista), Mascarell es repentinamente indultado. Confuso por los motivos que pueden haber ocasionado su liberación, regresa a casa y contempla, desolado, los cambios que ha sufrido su vida, su barrio y su ciudad. Un día, recibe un sobre que contiene indicios sobre un asunto turbio sucedido durante los primeros días de la llegada del Ejército Golpista a Barcelona. Alguien ha liberado al Inspector y pronto le ha dado un cebo para que meta las narices en un asunto turbio. Éste no puede contener sus ganas de meterse dónde no le llaman e indagar asuntos que más valdría mantener ocultos. ¿Quién está moviendo los hilos tras nuestro inspector favorito? ¿Cuánto puede éste menear el avispero sin que se le hinchen las narices a algún alto cargo?

Lo que más me ha gustado del libro ha sido el retrato de Barcelona que nos presenta. Se aprecia un ambiente sometido y vencido, lleno de pesimismo en el que los vencedores, como conquistadores, se enriquecen mientras aplastan a los vencidos. Se hace patente la impotencia ante los abusos de los poderosos y las miserias de la gente que hace lo que puede para sobrevivir. Pero la vida sigue, hay un caso que investigar y los taxistas siguen siendo igual de pesados. Incluso en el peor de los momentos, hay cosas que nunca cambian. Mascarell pasea la ciudad de cabo a rabo, lo que le sirve a Sierra y Fabra para presentarnos (casi) todos los barrios y su día a día, desde la Barceloneta hasta Pedralbes, mostrando como llevan unos y otros el peso de la derrota.

Mascarell, por su parte, está en un estado lamentable, desolado por la pérdida de su mujer de la que no se pudo despedir, impotente ante el montón de injusticias que tiene a su alrededor, pero incapaz de quedarse al margen y viviendo de pequeñas resistencias que los fascistas nunca le quitarán. Cuando ya todo parece perdido, la aparición de un caso que investigar despierta algo que creía apagado y, entonces, ya no puede evitar convertirse en ese luchador ya derrotado, melancólico ante una pelea que sabe que va a perder, pero que se muestra incapaz de evitar levantarse una y otra vez, aunque sólo sea para recibir más duro todavía.

Como si de un cameo se tratara, se produce el retorno de La Patro (que luego se convertirá en un personaje más de la saga). La adolescente descarada que conocimos en la primera parte, sea ha convertido ahora en una prostituta con abundante clientela que hace lo que sea para sobrevivir. Las circunstancias harán que coincida más de una vez con Mascarell, del que sabe que ante todo es un buen hombre, lo que irá provocando que se forje un vínculo inesperado entre dos personas tan diferentes (y que, a buen seguro no se habría producido si no fuera por la guerra).

No voy a destripar el argumento, porque tiene su miga. ¿Qué hacer cuando las lealtades entran en conflicto? Da vueltas sobre la misma temática que en la entrega anterior, como si de una versión mejorada se tratara: Cómo los poderosos usan sus riquezas para conseguir lo que quieren – del régimen fascista, de los demás y de las mujeres – causando males y desgracias por puro capricho personal.

Sierra y Fabra consigue una novela que se desarrolla a buen ritmo, con diálogos bien introducidos, un manejo de la emoción notable y un retrato costumbrista de la época. No es habitual encontrar un equilibrio tan notable entre el propio caso a resolver y la necesidad de retratar (denunciar) los abusos cometidos en un momento determinada, mezclando así emoción, indignación y pena.

Esta continuación mejora a su predecesora y nos ofrece una estupenda novela negra ambientada en mi ciudad favorita. Quiero más Mascarell.

 

Nota: 8

Nota goodreads: 4.01/5 

domingo, 15 de marzo de 2026

Conoces a Joe Black

Esta vez no tocó ver una película de antena3 de domingo tarde en casa de mi suegra. La escogida fue otra cosa muy diferente.

Pues hete aquí que la Muerte se aburre y quiere conocer a los humanos a los que lleva al Más Allá. Así que escoge al potentado Anthony Hopkins, al que le quedan apenas unos días, para que le enseñe lo que significa ser humano. Cómo necesita un cuerpo, escoge el de Brad Pitt, porque ya puestos a escoger, te pillas el más guapo que hay disponible. Las cosas se complican cuando resulta que la Muerte se enamora de Claire Forlani, la hija del potentado cicerone.

Este mastodonte me ha descolocado de veras. No estoy seguro si intenta ser una comedia romántica muy retorcida, un thriller económico sobrenatural, una reflexión sobre el angst de los tiempos y el carpe díem o un vehículo para que tres buenos actores muestren su calidad. Quizás nada y todo es esto a la vez. La premisa de partida tiene su gracia y los tres protagonistas tienen carisma de sobra para echarse cualquier película a los hombros. Sin embargo, la película parece querer ir en cinco direcciones a la vez y se acaba hiriendo a sí misma.

Un análisis del guión nos arroja un galimatías que no se aclara ni en tono ni en intenciones. A grandes ratos se vuelve una película confusa, extraña, variando continuamente en tono, trama y objetivos de los personajes. A ello se le suma un sentido del ritmo más que cuestionable y un puñado de diálogos que no parecen ir a ninguna parte. Si Conoces a Joe Black fuera, no sé, 1h más corta, recortando tramas incoherentes y diálogos insulsos, probablemente daría lugar a un mejor resultado. Después de todo, los personajes no tienen por qué hablar reflexionando a cada palabra, intercalando silencios que añaden gravitas a cada frase, aunque sólo sea para decir que “me voy a hacer un café”. Que al final son 3h de mostrenco, oiga.

Por otro lado… ¡Qué guapo está Brad Pitt! La película consiste en retratarle desde el mejor lado, enseñar sus músculos y mostrar lo divertido, guapo y genial que es. ¡Cómo no va a enamorar a quién sea! Nunca le he visto tan maravillosamente encantador. Frente a él, Anthony Hopkins tiene carisma para parar un tren y llena la pantalla aunque se dedique a leer un contrato de arrendamiento. Finalmente, Claire Forlane despide dulzura y naturalidad en un papel más difícil que los de sus partenaires y lo solventa con acierto. Si la película puede verse sin sufrir cortes de digestión o tirar la televisión por la ventana es porque estos tres profesionales hacen bien su trabajo y mantienen el tinglado a base de carisma.

De hecho, la película es un remake de La muerte de vacaciones (1934). El planteamiento es similar, pero aquella aboga decididamente por ser una comedia romántica de la época. Se puede disfrutar por motivos de arqueología cinematográfica, pero se nota que tiene casi un siglo. En un sentido similar, el de la muerte explorando qué significa ser humano, mezclándose en la sociedad y empatizando en exceso con su gente, me viene a la cabeza El Segador, de Terry Pratchett, que hace un ejercicio similar, pero le queda mucho mejor.

Aquí hay el proyecto de lo que podría ser una película decente. Se observan mimbres de buenas ideas aquí y allá. Sin embargo, el desarrollo se sabotea a sí mismo continuamente y queda un pastiche eterno que ni siquiera tres actores carismáticos con ganas son capaces de hacer digerible.

 

Nota: 2

Nota filmaffinity: 6.3 

viernes, 13 de marzo de 2026

Elektra (Blackman, Del Mundo)

Y vuelven los cómics sin dejar descansar a nadie. Hoy nos centramos en un personaje más minoritario, aunque haya tenido película propia y todo.

Elektra es la asesina más bella del mundo. Por una razón que desconocemos, un montón de asesinos quiere matarla (otra vez) y no cejará en su empeño por conseguirlo. Obviamente, Elektra no está muy de acuerdo y tendrá que acabar con todos ellos a lo largo de 11 números de impecable factura.

Creada como un personaje secundario dentro de Daredevil, hace muchas veces el papel de femme fatale definitiva, tan letal como fascinante. Aunque brilla como secundaria, pocas veces se ha aprovechado con éxito su potencial como protagonista de su propia serie. Éste es uno de los pocos ejemplos en que sí se consigue una obra destacable. Tiene su origen en un movimiento por parte de Marvel de convertir en protagonistas a los “malos” de la historia, especialmente aquellos peces gordos que nunca hubieran tenido una serie propia. Se trata de una propuesta alimenticia forjada desde la propia editorial, por lo que la mayoría de estas series tienen un interés relativo. Sin embargo, para Elektra coinciden un par de factores que elevan la calidad de la obra de manera inesperada.

 Pero vamos por partes. El argumento es simple, por no decir estúpido. Un súper-asesino se la tiene jurada a nuestra protagonista y quiere acabar con ella. Como quiere hacer las cosas con estilo, primero se las arregla para que el resto de asesinos del mundo intenten matarla y así, cuando le llegue el turno, poder regodearse, contar su plan malvado y tener una pelea final ultraviolenta.

La profundidad es la que es. ¿Cómo podemos tener 11 números a partir de una premisa tan endeble? Gracias a Michael del Mundo (bueno, y al colorista Marco D’Alfonso). El virtuoso dibujante sorprendió a propios extraños con un acabado visual apabullante repleto de belleza. Estiliza el “arte de matar”, combinando pasajes oníricos, sangre y espadazos en coreografías espectaculares en una sucesión de páginas en las que cada viñeta es una obra de arte.

Al final, es que casi da igual de qué va el libro. Lo importante es que te quedas diez minutos mirando cada página de lo bonita que es. Y eso dentro del cómic de Súpers es una rara avis que hay que apreciar. Aunque no sea debido a su calidad argumental, este cómic se convierte en la mejor historia que ha tenido la asesina griega en sus cuarenta años de historia y uno de los (muchos) tochos que todos deberían tener en su comicteca. Muy apreciado entre gran parte del fandom, por un lado entre los que leen con una mano y los que simplemente quieren disfrutar de una obra MUY bien dibujada.

La Elektra de Blackman y Del Mundo es un cómic en el que un montón de asesinos intentan matarse de la forma más bella posible. 11 números dibujados a lo grande, con una calidad que deja boquiabierto. ¿La historia? ¿Eso qué es lo qué es?

 

Nota: 2 Nota del dibujo: 11

Nota goodreads: 3.57/5