Mostrando entradas con la etiqueta comic. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta comic. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de julio de 2026

La poderosa Thor (Jason Aaron, Rusell Dauterman)

En 2015, una sucesión de eventos provocó que Thor se volviera indigno de portar su martillo, que desapareció y quedó sin dueño. Un secreto (a voces) circuló por las viñetas de Marvel: el poderoso martillo dormía en la Luna, incapaz de ser trasladado por Thor ni Odín.

Al poco tiempo, un nuevo Thor empezó a verse aquí y allá. No podía ser más diferente del icono que habíamos conocido siempre, pues para empezar, era una mujer. Mucho menos corpulenta que su predecesor, parecía igual de poderosa. Sin embargo, su cara estaba casi completamente tapada por un casco que impedía conocer su  identidad. ¿Quién sería esta nueva Thor? Durante unos cuantos meses, la editorial jugó (muy bien) a la hora de emitir sospechosas y posibles identidades: Roz Solomon, Ladi Sif, Jane Foster, Freyja, Ángela e incluso un Loki cambiado de sexo…

Pronto supimos que se trataba de Jane Foster que, por un lado se debatía luchando contra un cáncer terminal y por el otro protegía a su gente de la invasión de Malekith y sus gigantes de Hielo. Posteriormente, nuevas luchas contra Laufey (protagonista de God of War), Dario Agger (CEO de Roxxon), Gorr (el carnicero de Dioses) y muchos más obligarán a La Poderosa Thor a esforzarse más y más en una lucha continua y sin descanso.


Esta etapa duró entre 2015 y 2018, siendo publicada en España en nueve tochos:

La diosa del Trueno

¿Quién maneja el martillo?

Thors

El trueno en sus venas

Señores de Midgard

La guerra Asgard / Shi’tar

El indigno Thor

El Thor de la Guerra

La muerte de la poderosa Thor

Posteriormente se reeditó en formato Omnibús (tres tochámenes) que es cómo he disfrutado de su lectura. Unas 1200 paginitas de nada.

Si algo ha caracterizado la carrera de Jason Aaron como guionista es que pocos manejan tan bien el “vamos a fliparnos”. Cuando se trata de venirse arriba, lo hace a lo grande. Sí, no sabe ser cotidiano y a veces se le va demasiado (esos Vengadores…), pero en toda esta etapa eleva la epicidad hasta el infinito mientras maneja el desarrollo de personajes y prepara el retorno al status quo sin asomo de impostura. Con pocas dudas, lo mejor que le he leído.

Me gusta cuando Marvel rompe el status quo a lo grande y se pone juguetona durante unos años. Recordad al Superior Spiderman. ¿Y si Otto Octavius fuera Spiderman? Suena de locos, pero resultó ser una de las mejores sagas de Spiderman en mucho tiempo (¡y encima derivó en el Spiderverso!). Lo mismo con Thor. ¿Y si fuera Jane Foster? ¡Brillante!



Se agradece el detalle que el cambio mantuviera el nombre de Thor. Nada de Thorina, Thora o Thorrija: Thor. Es tan dura como debe ser, pega los martillazos tan a lo bestia como se requiere y sus cómics están tan llenos de acción como cualquier otra historia de Thor. Simplemente, es Jane Foster con un casco enorme que le tapa la cara y el mismo uniforme que hemos conocido todos estos años. Me gusta como se adelantó a las criticas del público haciendo que los malos de la historia se quejaran (que si feminismos, que si has roto mi infancia) agitando bien fuerte los puñitos - años antes de lo woke existiera como término – para luego recibir un señor martillazo en los morros.

Russell Dauterman se mantiene fiel en los pinceles durante (casi) toda la saga, constituyendo para mí lo que debería ser el canon de un cómic de acción. No importa si es un bufete de abogados, una batalla de valkyrias o un despliegue espacial, es enérgico y brillante. No lo había visto anteriormente, pero voy a estar atento a otras obras suyas para disfrutar de sus dibujos. Tiene buen ojo cinematográfico y un gran sentido del estilo que luce estupendamente en cada entrega. Ya sea con los diálogos o cuando se desata la acción, las viñetas despiden energía, muy a la par con el guión de Aaron.

Respecto al juego incial de saber quién era esta Thor, yo empecé el libro ya sabiendo que era Jane Foster, así que no me pilló de sorpresa. Sin embargo, la revelación funcionó estupendamente. Había las pistas suficientes para que te hicieras a la idea pero sin que fuera evidente, juguetea bien con todas las posibilidades… Seis mesecitos muy divertidos para los creadores, sin duda.

Asimismo, reaccioné con un poco de hastío cuando ambos Thor se encuentran y su primera reacción es la de pegarse toñas. Por suerte, Aaron lo maneja bien y pronto se transforma en una parodia del tropo, lo que me hizo especial gracia.

Lo que más me gusta es que cada arco salta de Midgard a Asgaard sin que la acción o la molabilidad se resientan. Además de entretenerse en tramas repletas de epicidad, sabe contentar al fan contándonos el origen de Mjolnir, se acuerda del Hulk Gladiador, se inventa a un nuevo Thor, trae a Mangog, Malekith la lía por todos lados, se vuelve romántica con Odín y el Fénix... Y luego baja a la tierra para luchar con Roxxon, Stane International, Industrias Shaw o Alchemax, malvados más mundanos que ponen en pelígro solamente un planeta.

A mitad de camino, más o menos, hacemos un intermedio de La poderosa Thor para entretenemos con El Indigno Thor, que analiza los hechos posteriores a las Secret Wars y nos explica qué ha estado haciendo Thor Odinson durante todo este tiempo (Capturado junto a Bill Rayos Beta por el Coleccionista, dando lugar a una saga espacial la mar de molona).

Y luego tenemos el final. La muerte de la poderosa Thor. Hemos visto su origen, los motivos por qué es digna y su lucha interna. SPOILER. Si Jane Foster no hubiera sido Thor, la quimioterapia habría sido suficiente para curarla, pero cada vez que toma el martillo, éste limpia a Jane de la quimio, empeorando su estado cuando recupera la normalidad. Así, se le pide continuamente que deje “descansar” un rato a Thor para curarse, pero la llamada del deber es más fuerte y no puede evitar llamar a Mjolnir una última vez, y otra, y otra…Así, se llega al momento de No retorno, completando la historia más emotiva que ha escrito Aaron en los cómics de súpers. Después de un buen jaleo, toca un “back to basics” y recuperar el status quo, cosa que esta vez se recupera con bastante naturalidad.  Que sí, que sabemos que es Marvel y un personaje nunca muere del todo, pero emociona despedirse de ella. FIN DEL SPOILER

La poderosa Thor es uno de los cómics que se adaptan – de aquella manera – en Thor: Love and Thunder. Cogen al personaje y parte de la historia, moviéndola para coincidir con la trama de El Carnicero de Dioses en vez de la del Magog. Moló un puñado volver a ver a Natalie Portman en pantalla (y gozándolo a tope), pero el tono jovial y dicharachero no acababa de casar del todo con el trama de un paciente oncológico terminal, provocando una disonancia muy rara. Un poco cómo le pasaba a la película, con retazos muy extraños que variaban continuamente el tono.



En fin, el cómic de La Poderosa Thor es una de las etapas más divertidas y disfrutables que ha tenido el Dios del Trueno de Asgaard en lo que llevamos de siglo. Tiene de todo, y lo tiene bonito: Aventuras a lo grande (cósmicas y cotidianas), personajes que molan, referencias para el fan acérrimo y momentazos plenamente disfrutables. Además, poder reírse en su momento de los que agitaban fuerte los puñitos porque su orgullo de Machito McMachez se veía atormentado era muy divertido…

 

Nota: 9

Nota goodreads: 4.03/5

  

viernes, 22 de mayo de 2026

Patrulla-X: Días del futuro pasado (Chris Claremont, John Byrne)

¡Y más comics! Si es que no ha pasado nada desde la última vez. A veces me pongo y me sorprendo a mí mismo.

En Días del futuro pasado las cosas han tomado un giro funesto en el futuro para la Patrulla-X. Apenas quedan un puñado de mutantes vivos y tiene pinta de que no tardarán mucho en perder la partida. Décadas en el pasado, el grupo de mutantes malosos (curiosamente llamada la Hermandad de los Mutantes Malosos, jé) asesinó a un candidato político que vomitava sentimientos anti-mutantes y alzaba diatribas sobre lo peligrosos que podrían ser los mutantes. Después de su muerte, a los humanos les entraba el cangueli y activaban a los Centinelas. Y ya sabemos cómo acaba esto. Por suerte, de un modo desesperado se consigue trasladar la conciencia de Kitty al pasado con la idea de que salve al político anti-mutantes y así cambie el futuro.

Estar leyendo este cómic al día y encontrarse con esta historia tuvo que ser un shock de lo más impresionante. De un día para otro tenemos un futuro apocalíptico y un desconcierto enorme sobre qué demonios está ocurriendo.  Sí, ya habíamos tenido la saga de Phoenix y un buen puñado de pifostios de lo más granado, pero nunca se había liado tan parda de un día para otro. Hoy en día ya estamos más curtidos y no nos sorprenden tanto estos volantazos, ventajas que tienen los pioneros. Y otra vez, Claremont saca algo nuevo (o no tan trillado en aquel momento), ¿se pueden contar historias de ciencia-ficción seria con súpers de por medio? Ahora no lo dudaríamos, pero no era algo que se estilara hace cincuenta años.

Leyéndolo hoy día, me ha sorprendido lo corto que es. Son apenas dos numeritos que te ventilas en menos de una hora. Sin embargo, pasan tantas cosas y pasan tan a lo bestia que cuando lo leí de pequeñito (debería tener 12-13 años), me pareció mucho más largo. En aquel momento me pegó el culo al asiento cosa mala, convirtiéndose de manera instantánea en uno de mis cómics favoritos (ni que sea por el cariño que le tengo). Impresiona comprobar como se las arregla para liarla tan parda y arreglarlo en tan poco espacio. Por otro lado, se nota que tengo el estómago tan curtido y no me ha parecido TAN trascendente como lo recordaba, pero sigue siendo una estupenda historia de viajes en el tiempo a disfrutar como un enano.

Además, tiene la suerte de tener una adaptación cinematográfica con bastante enjundia. Si bien cambian un chillón de cosas, la premisa de partida se mantiene, constituyendo una de las mejores películas que se han hecho de la franquicia mutante.

Claremont dirigió a la franquicia mutante durante años y años, sentando las bases de casi todos los personajes. Cuando le daba, se dedicaba a jugar con el género como hace aquí. Aunque quizás tengan un poco de mucho texto, son dos números con un montón de acción, mucha trascendencia y un buen juego de viajes temporales. Además, a los pinceles está un John Byrne en sus mejores años. Se nota que el estilo es viejuno para los estándares actuales, pero transmite toda la tensión que necesita el argumento, ilustra la acción como nadie y está continuamente asentando el estándar de cómo debe ser un cómic. Así, ambos aspectos se complementan a la perfección, molando un puñado en todos los sentidos.

Aunque sólo sea por su importancia dentro del género y su reducida longitud, deberíais leerlo. Tenéis aquí un acercamiento a la ciencia-ficción seria desde el cómic de súpers y una historia que quita el hipo. Todo ello en apenas 90 paginitas de primera. Uno de estos cómics que generan un antes y un después en la franquicia.

 

Nota: 9

Nota goodreads: 4.15/5 

viernes, 1 de mayo de 2026

Los Nuevos Mutantes - La saga del oso místico (Chris Claremont, Bill Sienkiewicz)

En mi idea de seguir trayendo cómics por aquí de vez en cuando – que ya se están pasando bastante últimamente – traigo hoy a un nuevo grupo en una de sus aventuras más reconocidas: Los nuevos mutantes y la Saga del Oso Místico.


Así que antes de nada, ¿Quiénes son los nuevos mutantes? Constituyen el primer inteto serio de Marvel de provocar un relevo generacional en una de sus franquicias gordas, la Patrulla X. Estos últimos ya tenían veinte años de trama a sus espaldas, con un montón de historias, traumas y trasfondo que hacía agotador para cualquier nuevo lector el mero hecho de ponerse al día. Además, los personajes habían evolucionado tanto de tantas maneras que ya se hacía difícil encontrar historias nuevas. Así, se procedió a crear a un nuevo grupo con la idea de tener personajes jóvenes con los que hacer evolucionar. Así, se dio un descanso a la Patrulla X, y se crearon dos cómics como remplazo. Mientras que X-Factor reuniría al grupo original bajo un nuevo paraguas (más o menos), los Nuevos Mutantes volverían a las raíces de la franquicia, emparejando al Profesor Xavier con un nuevo grupo de mutantes en edad escolar.

Sin embargo, dentro de esta saga, el Profesor está fuera por “razones” y los chicos tienen que apañárselas solos. Además, en vez de tener cierto cariño por Xavier como líder (como tenía la patrulla original), estos chicos son más raros e introvertidos. No son del tipo rebelde, sino que tienen sus traumitas internos y muchos problemas con el deber y la responsabilidad. Como es habitual dentro de la era de Claremont, todos estos mutantes son “otros”, es decir, estereotipos de personajes no WASP, los cuales tienen muchas diferencias, pero como son mutantes, se comprenden.

Panini tiene publicado un Must-Have que comprende toda la saga, pero si alguien quiere seguirlo por su cuenta, corresponde a (EEUU) Los Nuevos Mutantes (18-21), X-Force (99) y Archivos de la Patrulla X (1). Haciendo así un total de seis números.

Después de un puñado de aventuras más o menos satisfactorias, el grupo se ha reunido y celebran felices su primer fin de semana sin “profe”. Estas prometedoras “vacaciones” se transforman pronto en una pesadilla cuando un Oso Demoníaco ataca y persigue a la mutante nativa americana Dani Moonstar. Aunque el grupo no está del todo cohesionado, dedicarán sus esfuerzos para protegerla, a pesar de que pronto se hace patente que se enfrentan a un enemigo que les supera, sin posibilidad de pedir ayuda.

Lo más interesante de esta historia es que el acercamiento que se hace no es el típico superhéroe adolescente, con sus aventuras, sus peleas y sus poderes. Claremont y Sienkiwicz deciden enfocar la historia desde el punto de vista del terror. Hay monstruos, magia, demonios y, sobretodo, gente asustada y pasando miedo. Los personajes acaban de conocerse, no confían del todo los unos en los otros, no dominan sus poderes y, sobretodo, no confían en ellos mismos. No hay nada particularmente heroico en este puñado de adolescentes con poderes: simplemente, se han metido en un follón enormérrimo y están haciendo todo lo que pueden para seguir vivos una noche más. Estas inseguridades contribuyen a crear incomodidad, intrigando sobre cómo van a conseguir salir de ésta.

A ello contribuye el experimental diseño de personajes y viñetas que realiza Bill Sinkiewicz en toda la obra. Capta muy bien el ambiente malsano en que se mueve la obra, rompiendo con muchas normas del momento a la hora de abordar la composición de la página, lo que genera incomodidad al jugar – y muy bien – con lo que te enseña y lo que no: abstracciones para hablar de miedos, espacios vacíos para hablar de traumas y momentos cubistas que uno no sabe muy bien qué hacer con ellos.

Con esta saga de apuntalaba un nuevo supergrupo, dándoles un buen espaldarazo en las ventas y popularidad. Lástima que, como siempre, Marvel se achantara cuando tocó dar el relevo generacional definitivo, provocando que los Nuevos Mutantes quedaran en un extraño limbo del que no creo que vayan a salir a corto plazo.

La mayoría de personajes se ha perdido en la memoria del marasmo de mutantes que han poblado las páginas de la patrulla X a lo largo de los años. De ellos sólo recordamos – y cómo – a Magik, la hermana pequeña de Coloso que ya se ha convertido en uno de los mutantes más icónicos que podemos echarnos a la vista. Aquí está en una de sus primeras apariciones, todavía traumatizada por su pasado demoníaco, sus delirios paranoicos y su enfoque salvaje ante cualquier situación. El resto de personajes eran “nuevos” para mí y apenas los he visto en otras obras, con lo cual podía acercarme a la lectura de esta saga sin filias y fobias. De la misma manera, sin saber qué hacía cada uno, las sorpresas estaban a la vuelta de la esquina. Esta novedad también provoca que ninguno de los grandes nombres esté presente. Si bien es justo la intención de los autores, también conlleva que mucho fan no tenga interés en acercarse si no sale su súper favorito.


Esta saga fue justamente la que decidió usarse como base para su adaptación a película, un proyecto que pasó mil vicisitudes como expliqué aquí. El resultado fue algo irregular, con sus cosas buenas y malas, pero explicables viendo su gestación.

Es un suspiro disfrutón, pero sobretodo es una obra con personalidad, diferente a casi cualquier cosa de súpers que te puedes echar en cara en cualquiera de las dos grandes casas. Su osada puesta en escena y su sombría temática sorprende en un cómic publicado a mediados de los ochenta.

 

 

Nota: 8

Nota goodreads: 3.81/5 

viernes, 13 de marzo de 2026

Elektra (Blackman, Del Mundo)

Y vuelven los cómics sin dejar descansar a nadie. Hoy nos centramos en un personaje más minoritario, aunque haya tenido película propia y todo.

Elektra es la asesina más bella del mundo. Por una razón que desconocemos, un montón de asesinos quiere matarla (otra vez) y no cejará en su empeño por conseguirlo. Obviamente, Elektra no está muy de acuerdo y tendrá que acabar con todos ellos a lo largo de 11 números de impecable factura.

Creada como un personaje secundario dentro de Daredevil, hace muchas veces el papel de femme fatale definitiva, tan letal como fascinante. Aunque brilla como secundaria, pocas veces se ha aprovechado con éxito su potencial como protagonista de su propia serie. Éste es uno de los pocos ejemplos en que sí se consigue una obra destacable. Tiene su origen en un movimiento por parte de Marvel de convertir en protagonistas a los “malos” de la historia, especialmente aquellos peces gordos que nunca hubieran tenido una serie propia. Se trata de una propuesta alimenticia forjada desde la propia editorial, por lo que la mayoría de estas series tienen un interés relativo. Sin embargo, para Elektra coinciden un par de factores que elevan la calidad de la obra de manera inesperada.

 Pero vamos por partes. El argumento es simple, por no decir estúpido. Un súper-asesino se la tiene jurada a nuestra protagonista y quiere acabar con ella. Como quiere hacer las cosas con estilo, primero se las arregla para que el resto de asesinos del mundo intenten matarla y así, cuando le llegue el turno, poder regodearse, contar su plan malvado y tener una pelea final ultraviolenta.

La profundidad es la que es. ¿Cómo podemos tener 11 números a partir de una premisa tan endeble? Gracias a Michael del Mundo (bueno, y al colorista Marco D’Alfonso). El virtuoso dibujante sorprendió a propios extraños con un acabado visual apabullante repleto de belleza. Estiliza el “arte de matar”, combinando pasajes oníricos, sangre y espadazos en coreografías espectaculares en una sucesión de páginas en las que cada viñeta es una obra de arte.

Al final, es que casi da igual de qué va el libro. Lo importante es que te quedas diez minutos mirando cada página de lo bonita que es. Y eso dentro del cómic de Súpers es una rara avis que hay que apreciar. Aunque no sea debido a su calidad argumental, este cómic se convierte en la mejor historia que ha tenido la asesina griega en sus cuarenta años de historia y uno de los (muchos) tochos que todos deberían tener en su comicteca. Muy apreciado entre gran parte del fandom, por un lado entre los que leen con una mano y los que simplemente quieren disfrutar de una obra MUY bien dibujada.

La Elektra de Blackman y Del Mundo es un cómic en el que un montón de asesinos intentan matarse de la forma más bella posible. 11 números dibujados a lo grande, con una calidad que deja boquiabierto. ¿La historia? ¿Eso qué es lo qué es?

 

Nota: 2 Nota del dibujo: 11

Nota goodreads: 3.57/5 

sábado, 7 de febrero de 2026

Thanos Vence

Mira, los cómics no han tardado TANTO en volver a pasarse (y espero que esto siga así un poco).

El título de este cómic es el planteamiento de la historia. Nos sitúa a un Thanos que, en su segunda venida a la Tierra… venció. Eliminados los Vengadores, se convirtió en el ser más poderoso del Universo y nadie pudo pararle hasta la victoria total. Pero ojo, no se centra en explicarnos cómo ocurrió, no. Nos presenta a un Thanos viejo, que ha vivido demasiado y está ya a la vuelta de todo, esperando a que su amor, la Muerte, le venga a buscar de una manera definitiva. Sin embargo, la aparición de un guerrero ya olvidado, una última esperanza para la luz en la galaxia le recuerda que no quiere morir, todavía. Muy a su pesar, tendrá que pedir la ayuda de un invitado inesperado. Así, Thanos vence, ha vencido, vencerá. Las tres en el mismo momento en uno muy distinto. Todo a la vez, debiendo ocurrir en otro tiempo.

Esta miniserie de 6 capítulos es un cómic de VAMOS A FLIPARNOS. Donny Cates pergueña un guión gamberro y divertido que se presta a molar por todos lados y dejarse llevar con el rock&roll que despliega. Tenemos escenas de acción de primera, chispazos de humor muy bien encontrado y revelaciones bastante cachondas que seguro que nos sacarán una buena carcajada.

Al mismo tiempo, se las arregla para tratar la idiosincrasia de Thanos y reflexionar sobre el paso del tiempo, la depresión y los peligros de cumplir tus sueños. Este Thanos viejo está aburrido, vacío. ¿Qué hacer cuando no hay ningún desafío ya? ¿Cómo disfrutar de la matanza cuando se ha vuelto una rutina? ¿Qué emoción hay en la lucha contra las hormigas? Tiene a Hulk de mascota para vigilar el cercado, a Motorista Fantasma Cósmico de criado (estupendo girito cuando se revela su identidad) y ya nada le satisface. Ante la aparición del último enemigo, Thanos se nota ajado, la vejez le ha vuelto cobarde, por lo que tendrá que afrontar todos sus fantasmas antes del combate definitivo. La necesidad le obligará a tomar la peor de las decisiones y podrá comprobar hasta qué punto ya no es quién fue. Y luego el final obvio, con su amor (quién si no).

Un libro así pide unos dibujos con los que fliparse, y eso es lo que proporciona XX. Las proporciones de la epicidad son muy locas, con poco espacio para el sentido común, aprovechando muy bien cada viñeta, cada página, para añadir la pátina de complejidad que pide este universo. Aquí hay que molar y aquí se mola.

Hay cómics para pensar, cómics para descubrir el mundo y cómics para divertirse sin complejos. Thanos vence es un homenaje a la figura del titan violeta, con nula profundidad pero divertida. Puro Rock&Roll para desengrasar.

 

Nota: 7

Nota goodreads:  4.25/5 

sábado, 4 de octubre de 2025

Hulk - Planeta Hulk (Greg Pak, Carlo Pagulayan, Aaron Lopresti)

¿Hace cuanto que no se pasaban los cómics por aquí? Intentaré (otra vez) remediar esto un poco. Hoy traigo una propuesta de mi monstruo verde favorito.

Planeta Hulk nos sitúa a un Hulk muy traumado que llega a un planeta desconocido. Su rabia tiene un buen motivo, pues ha sido traicionado por los Vengadores, aquellos en los que confiaba y expulsado de la Tierra por el bien de la humanidad. En este nuevo planeta, es capturado por el Emperador local que, viendo su capacidad de lucha, decide convertirlo en gladiador para el disfrute de la plebe. Por estas cosas que pasan, Hulk se convertirá en el líder de una rebelión para liberar a la gente de una tiranía. Sin embargo, lo que le mueve no es el deseo de justicia, sino la rabia por la traición sufrida, saciando sus ansias de venganza con la oligarquía del planeta.

Editorialmente, este cómic se publica durante el evento de la Civil War de Marvel. Como la presencia del monstruo verde en cualquiera de los bandos desequilibraría la balanza, se decidió que lo mejor era mandarlo a pasear y que todo ocurriera mientras él “estaba fuera”. Esto otorgó a sus autores una oportunidad inusual: 12 números para hacer lo que les venga en gana en un mundo aparte, sin tener en cuenta interacciones con ningún otro personaje de la franquicia. Así que se vinieron muy arriba. Y sí. Es Gladiator, en versión Marvel. Hulk está más enfadado que Máximo, pero el planteamiento y el desarrollo es similar: tenemos nuestro héroe, una plebe que vive con miedo, un emperador medio zumbado, combates en el Coliseo (galáctico), amores imposibles, etc.

Puede que suene ha visto, pero lo más importante: este cómic mola un montón. Pone a Hulk en una situación en la que no puede limitarse a romper todo, la trama le supera y tiene, con sus limitaciones, pensar qué es lo correcto y qué cabeza debe aplastar. A medida que pasan las páginas, podemos entender los remordimientos que le carcomen por dentro, su necesidad de redención y su rebeldía ante una injusticia tan similar a la que él vive cada día. No tenemos aquí a una bestia sin cerebro, ni a una mente maestra que ha hecho las paces con su cuerpo. Banner vive dentro de Hulk, pero es consciente de que ésta no es su lucha, y las pocas veces que sale a la luz, se percibe en su timidez que lo único que desea es salir de en medio. Después de todo, aquí tenemos a un líder, a un gladiador. Una vez se “despierta”, tenemos a Máximo el Hispano, capaz de decidir el destino de un planeta a partir de su fuerza de voluntad.

Puede que el avance de la trama peque de predecible, pues se copia lo que se copia, pero no le impide tener un buen número de momentazos y diálogos bien encontrados. Así, se disfruta de una historia divertida, ingeniosa y, sobre todo, muy épica. Se hace ideal para engorilarse y ver hasta dónde puede llegar la siguiente vuelta de tuerca y cómo van a subir las apuestas una y otra vez.

El apartado gráfico corre a cuenta de Carlo Pagulayan y Aaron Lapestri (principalmente), a los que debo felicitar por su trabajo. Da vida al planeta Sakaar con las dosis de carisma que merece y, sobretodo, son capaces de transmitir la fuerza brutal con la que se mueve el protagonista. No tendremos aquí splash pages mega espectaculares, pero hay una visceralidad en la acción que encaja a la perfección con la historia que se está contando, transmitiendo la tensión y el carácter de los personajes de manera impecable. Pagulayan es sustituido en un capítulo por Gary Frank. Se nota el cambio en los lápices, pero no descoloca ni defrauda en ningún momento.

De aquella manera, pero este cómic ha sido trasladado a la gran pantalla como parte del MCU. Dentro de Thor: Ragnarok se produce la aparición inesperada de Hulk en un coliseo de gladiadores, después de un buen tiempo sin aparecer en ninguna de las películas. Lleva el mismo uniforme que en Planeta Hulk y, por las pocas cosas que se nos describen, podemos entender que argumentalmente está sucediendo lo mismo que en el cómic. No obstante, en la película el tono es de spoof movie y es Thor quien arregla todo, pero bueno. Asimismo, en la serie de Hulka también se vieron consecuencias de su estancia interplanetaria. No me gusta, pero quizás una traslación más literal hubiera sido problemática ^^


Así pues, Planeta Hulk es uno de los cómics más divertidos del personaje. Con menos trasfondo filosófico que otras historias entre el hombre y el monstruo y mucha más aventura, tenemos 400 páginas de acción, aplastamientos e historias épicas con las que molarnos a lo grande.

 

Nota: 9

Nota goodreads: 4.2/5 

sábado, 20 de mayo de 2023

La saga de Fénix Oscura (Chris Claremont, John Byrne)

Después de mucho tiempo, casi tres años, se vuelven a pasar los cómics por aquí. Últimamente les estoy cogiendo bastante gusto, por lo que tengo la intención de que se pasen más, pero a ver con cuanta regularidad puedo cumplir estas intenciones. Por ahora, hoy hablamos de una de las sagas más míticas en el mundo Mutante: La saga de Fénix Oscura.

Poco antes de los hechos de esta saga, la mutante telequinética Jean Grey había despertado a una entidad ancestral – el Fénix – que la había dotado de un poder descomunal, convirtiéndose con diferencia en la mutante más poderosa de la Patrulla X. En lo que parece una misión sencilla para encontrar a una nueva mutante para la escuela de Xavier (Kitty Pride, Gatasombra), las cosas se complican al intervenir la Hermandad del Fuego Infernal. Este grupo de supermalvados busca secuestrar a Jean Grey y lavarle el cerebro para provocar que cambie de bando, lo cual tendrá consecuencias espantosas no sólo para el devenir de la Tierra sino para el futuro de toda la galaxia: se ha liberado a un heraldo de la destrucción.

Este tipo de cómics no funciona (casi) nunca como un ente aislado, por lo que hay que poner un poco de contexto en qué se venía cociendo. Un par de años antes, se había dopado a Jean Grey transformándola en “Fénix”, pero se les había ido un poquito la mano y se había convertido en alguien “demasiado poderoso”. Básicamente, hacía que sus historias no tuvieran especial gracia, con lo que tocaba cambiar el status quo. Se decidió tirar adelante una saga en la que ella fuera la antagonista y de ahí, provocar la aparición de una versión rebajada de sus poderes. Sin embargo, a medida que avanzaba la historia, ésta creció, llegando a lugares donde sus creadores no tenían inicialmente previsto. También supone la presentación de Kitty, en aquel momento una niña que sirve para articular la historia, pero que a lo largo de los años se ha convertido en una de las mutantes más importantes de la Patrulla mutante.

Una de las cosas que más sorprende de esta historia de Chris Claremont y John Byrne es lo contundente que es. A lo largo de sus páginas tenemos una buena ristra de abusos, un puñado de asesinatos, un genocidio, destrucciones planetarias, violaciones implícitas… Hay mucha mala idea, especialmente en un tiempo en que el Comic Code estadounidense todavía estaba vigente. Por ello, este cómic fue especialmente chocante para el público, no precisamente acostumbrado a según qué cosas.

Toda la saga despliega un gran alarde de medios e imaginación. Primero, por alejarse mucho en lo que se venía contando con la familia mutante. Segundo, por proponer tópicos que no eran precisamente habituales en el cómic mainstream. Y finalmente, por el descenso a la locura de Jean Grey. Si bien habíamos tenido ya alguna excursión súper por el lado oscuro, nunca se había visto ninguna conversión tan destructiva en un ente malvado, mucho más allá de cualquier posibilidad de redención. Revisando la hemeroteca, resulta enternecedor ver cómo los lectores alucinaban ante lo que se les estaba contando, intentando entender cómo podrían arreglar todo el desaguisado. El final es quizás el obvio, tras los imperdonables actos de Jean Grey, incluso teniendo en cuenta la cierta relajación moral con lo que respecta a los cambios de capa entre buenos y malos. Recordemos que en esta época, las resurrecciones no eran precisamente habituales, pues todo tenía todavía cierto halo de “definitivo”.

Gran parte de su éxito viene de las manos de Chris Claremont, dirigente casi absoluto del mundo mutante durante un chillón de años. De entre los autores de las grandes editoriales, fue el que más exploró los límites del Comic-Code, tratando temáticas no precisamente livianas y aproximaciones novedosas en las tramas argumentales. Con La saga de Fénix Oscura llevó a los Mutantes hacia lugares insospechados, definiendo las reglas básicas que todo autor que se encargase de ellos debería respetar en el futuro. De la misma manera que Frank Miller hizo con Batman o Daredevil (éste ya, rompiendo el Comic-Code), sacudió completamente el cosmos del cómic mutante y los convirtió en una de las cabeceras más rentables de Marvel.

Todo ello no hubiera sido posible sin la magistral aportación de John Byrne y sus dibujos. Han pasado muchos años y las nuevas generaciones notarán su obvio aroma ochentero, pero es que es Byrne uno de los definidores de la época. Su dibujo es claro, lleno de detalles, perfecto para llevar la acción y transmitir las emociones del momento. En cuatro páginas ya te has hecho a él y lo sigues a la perfección.

Se ha adaptado dos veces a la gran pantalla, con resultados bastante mejorables, como ya reseñé AQUÍ y AQUÍ, así que no me voy a repetir con los comentarios de la misma.

 

Puede que hayan pasado un buen puñado de años y ya estamos más acostumbrados a ver burradas en los cómics (incluso los más normalitos), pero La saga de Fénix Oscura es una de las pioneras a la hora de ponerse trascendente y traer una historia seria a los comics de súper héroes. En estos doce números se sientan las bases de lo que será el mundo mutante durante los siguientes quince años, además de brindar una historia molona e interesante. Normal que tenga la fama que tiene.

 

Nota : 8

Nota goodreads: 4.23/5 

jueves, 20 de junio de 2019

Capitán América: El soldado de Invierno (Ed Brubaker, Steve Epting)



A pesar de que me gustan bastante, no suelo detenerme a reseñar cómics, y menos los de súper-héroes, pues casi siempre no son más que entretenimientos divertidos. Me lo paso muy bien con ellos, pero tampoco acostumbran a tener sustancia suficiente como para merecer una entrada aquí. De vez en cuando aparece alguno por mis ojos que merece un poco más de atención, ya sea por su enjundia o por lo bien que me lo ha hecho pasar.

Y éste es uno de esos casos, a pesar de estar protagonizado por el héroe de Marvel que siempre me ha caído peor. Cuando era un adolescente sobrehormonado enfadado con el mundo que apenas hacía otra cosa que escuchar doom metal, no me acerqué apenas a sus historias. De hecho le tenía bastante manía incluso, pues siempre me había parecido un estirado patriótico, un poco como la versión Marvel de “la verdad, la justicia y el sueño americano”. Una vez crecido, me sorprendí al encontrarme que el Capitán América no es el bufón patriótico que yo tenía en mi imagen mental.

El estupendo trabajo de Chris Evans a la hora de dar vida al capi en el MCU ha hecho mucho trabajo para acercarme al personaje, especialmente tras la estupenda película de El Soldado de Invierno, casi una película de James Bond con los Vengadores por medio. Conociendo la reputación del cómic en que se basaba, decidí vencer mis prejuicios y acercarme por fin al tocho (14 números de grapa) que contenía la historia de Ed Brubaker y Steve Epting.


La primera diferencia es que el Capitán América no lucha contra una SHIELD infestada por HYDRA, sino contra un general de la Rusia post-soviética cuyas tropas han estado usando al Soldado de Invierno desde hace décadas en sus conspiraciones de la Guerra Fría. Cráneo Rojo está por ahí implicado y todo el mundo está luchando por conseguir el Cubo Cósmico (al principio creía que era un simple trasunto del Teseracto de las películas de los Vengadores, pero en vez de otorgar poderes casi divinos, el Cubo Cósmico concede deseos a voluntad de su poseedor. Si. Tal como suena. Deseos. Un poquito, esto, cosas menores). Así pues, se forma un pifostio con todo el mundo implicado y el Capi de epicentro, un soldado muy maloso que le despierta recuerdos del pasado y la garantía de la dominación mundial para el ganador de la partida.

Durante sus más de 300 páginas seguiremos un estupendo thriller de espías de la Guerra Fría con acción de primera y la sensación palpable de que se está preparando algo muy gordo. El desarrollo es agreste para el lector de cómics habitual, pues la trama es inusitadamente densa, apenas hay chistes que aligeren la ominosidad de los hechos y la confusión campa a sus anchas (especialmente si vienes de la película). Como lector curtido, no tienes ni idea de qué demonios ocurre, pero no quieres hacer otra cosa que seguir leyendo. Además, la construcción del Capi es impresionante, pues a su manera es uno de los súpers más creíble que he leído en una propuesta de este tipo. Evidentemente, puede hacérsete cuesta arriba si no buscas otra cosa que acción facilona, pero cualquiera que pase el umbral de dedicación necesario verá su esfuerzo plenamente recompensado. Había leído por ahí que la era de Brubaker era la mejor etapa del Capitán América y leyendo este libro puedo empezar a entender el porqué.

También es obligatorio destacar el inmenso trabajo de Epting con los lápices, pues crea un cómic que destaca por su pulcritud y su enjundia. Está el Capi y otros súpers, pero transmite una sensación de seriedad que impone, transmite la inquietud necesaria y representa muy bien todos los desafíos psicológicos que debe sobrepasar su protagonista. En conjunto, todo invita a disfrutar la lectura de todo el arco argumental, tanto para zambullirse en el intrincado argumento como para paladear la calidad del dibujo en todas y cada una de sus viñetas. En ese sentido, es impresionante.

Dentro de la iconografía del personaje, este libro es también uno de los fulcros de su desarrollo, pues consigue retrotraer brillantemente a todos los ayudantes que ha tenido el Capi a lo largo de los años. En la primera época del Capi, allí por los años 40, Bucky no era más que el ayudante juvenil y chistoso de las historias primigenias, tal como fue el Robin del Batman de Adam West, un mero vehículo para chascarrillos muy blanco y bienintencionado. Brubaker añade un giro desasosegante esta historia al mostrarte su rol real dentro de  la IIGM, relacionarlo con su trágica desaparición de los cómics y la triste historia del destino de Jack Monroe, el hombre que fue el segundo Bucky. Esta suerte de revelaciones venía a llenar huecos dentro del trasfondo y estoy seguro de que tuvo que causar una buena polémica en la comunidad comiquera de su tiempo, tanto por la identidad del Soldado de Invierno como por la presentación del lado siniestro de un personaje tan blanco y adorado.

Se trata de un comic muy disfrutable para todos los que gusten de las historias en viñetas. Incluso aquellos ajenos al personaje, que apenas tengan tres referencias por las películas o la simple cultura general podrán encontrar aquí un estupendo ejercicio de virtuosismo tremendamente entretenido que combina una buena historia, acción bien llevada y una gozada de trabajo artístico. De los imprescindibles. Y mira que no me había acercado antes…

Nota: 9
Nota goodreads: 4.39/5