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jueves, 6 de agosto de 2026

Cinco días de octubre (Jordi Sierra i Fabra)

 No hace tanto de la última vez, y Mascarell vuelve a pasarse por aquí.

Título: Cinco días de octubre

Autor: Jordi Sierra i Fabra

“1948. Un año después de abandonar el Valle de los Caídos tras su indulto, Miquel Mascarell, el último policía de la Barcelona republicana, ha rehecho su vida al lado de Patro, la joven a quien ya ha salvado dos veces. La visita de un hombre temible y su extraño encargo, buscar la tumba de su sobrino muerto el 18 de julio del 36, volverá a poner al viejo inspector en el disparadero, enfrentado a sus fantasmas, su supervivencia y moviéndose por una ciudad extraña que vive la posguerra en busca de un nuevo futuro. En esos mismos días, en Madrid, un consejo de guerra juzga al grupo de los 80, los maquis que siguen la lucha contra la dictadura. ¿Qué secreto esconde el cadáver de aquel joven cuya tumba busca Mascarell, en un cara y cruz con la vida y la muerte, doce años después y sin testigos vivos de aquel incidente? Ambientada con exactitud y precisión en la España de su tiempo, Cinco días de octubre es una novela que nos hace retroceder al pasado para comprender, quizá, nuestro presente y la forma en qué sobrevivimos.”

Después de los hechos del segundo libro, Mascarell se a arrejuntado con la Patro y tienen fondos suficientes para no preocuparse mucho por su futuro cercano. Como no puede ser de otra manera, las sombras del pasado vuelven a hacer de las suyas para que Mascarell no pueda descansar tranquilo. Un potentado del régimen tiene unos trapos sucios que quiere limpiar y le contrata – le invita a ofrecerse voluntario – para saber más sobre un asesinato del pasado.

El tema en si, es el mismo de las dos entregas anteriores: como los poderosos utilizan su riqueza para conseguir lo que desean, ya sea del régimen, de los demás o de las mujeres. Aquí tenemos a un cacique motivado por la ambición, pero se observa rápido que hay asuntos de faldas por medio, de la misma manera que hemos leído antes. De fondo también tenemos a los maquis y las bolsas de resistencia que quedan en las montañas, como una piedra en el zapato de la dictadura que en algún momento tocará quitarse.

De los tres libros que he leído hasta ahora es el que se mueve más en los parajes de lo procedimental, con menos desarrollo de personajes. Mascarell es el inspector que hemos conocido: algo gruñón, pero esforzado, justo e inteligente, incapaz de no meter las narices en un caso a resolver. Patro es una mujer muy echá p’alante que ha visto tantas cosas que ya no se arruga ante nada. Luego del resto de secundarios, no pasan del simple arquetipo: El periodista malhumorado pero íntegro a su modo, el fascista del régimen con tanta mala leche como hipocresía, el comisario chusquero que hace y deshace en sus dominios…Así, la recurrencia de temas y lo obvio de su desenlace lo hacen muy previsible, pero entra tan fácil que sigues con ganas de leer el siguiente.

Ahí está la gracia, como si de un capítulo de CSI se tratara, Cinco días de octubre entra finísimo: el caso mola, los interrogatorios tienen su punto, el juego de si / no soy policía tiene su qué y se guarda un puñado de revelaciones y giritos puestos dónde toca. Además, la narrativa es ágil, permitiendo pasar páginas y páginas sin ningún esfuerzo. Quizás no es nada del otro mundo ni inventa la rueda, pero entretiene sin ningún esfuerzo.

Tan fácil de leer como de olvidar, esta novela negra tiene a personajes bien engrasados, un ambiente conocido y una prosa que entra finísima. Una historia de oficio en la que todo está en su sitio sin especiales alardes.

 

Nota: 6

Nota goodreads: 4.04

lunes, 11 de mayo de 2026

Carta del más allá (Torcuato Luca de Tena)

La Cesta’13 me trae un libro muy baqueteado, parece que ha visto muchas lecturas y ha viajado mucho. A su manera se hace entrañable. En este caso, se trata del libro Nº 75 de la Cesta’13

Título: Carta del más allá

Autor: Torcuato Luca de Tena

“<<Introduje la llave en la cerradura de la portezuela. La posición de la luz permitía que la ventanilla hiciera las veces de un pálido espejo y, mientras cerraba el coche, me vi reflejado en ella... Fue la última vez que me contemplé vivo. Inesperadamente el cristal de la portezuela estalló ante mis ojos hecho añicos y oí un disparo... Así comienza su relato Sebastián Casares, en el momento preciso en que termina su vida terrenal. Una idea obsesiona su espíritu: ¿Quién le ha disparado? Y en ese paso hacia el más allá, su vida entera se presenta ante él “de golpe completa y estática...>> Sebastián escribirá desde su purgatorio, que será regresar a la tierra en espíritu y vagar entre los hombres hasta saber quién ha sido su asesino. Verá entonces muy claro el mal que hizo en su vida, el bien que dejó de hacer, lo que le provocará inmenso sufrimiento. Estará junto a las personas que amó, a sus amigos, a sus colaboradores, y verá de cerca el dolor sin poder remediarlo.”

Ante todo, debo decir que este libro me ha sorprendido. No me esperaba un libro de novela negra desde el más allá en que un fantasma deba investigar – con medios fantasmiles – su propio asesinato. Esta inusual investigación se centra no tanto en saber quién le ha disparado sino en escudriñar sobre los motivos del mismo. ¿Cómo puede ser que él, que siempre ha sido un marido ejemplar, un padre amantísimo y un empleado modelo, tenga enemigos que le odien tanto como para dispararle? Su muerte le servirá para repasar cómo ha sido su vida, visitándola desde el exterior, lo que le permitirá comprender que sus actos no eran tan inocuos y, también, le permitirá ser testigo del dolor – y alivio – que deja su marcha, aprendiendo mucho sobre sus errores y aciertos.

Este juego de fantasmas le sirve a Luca de Tena para retratar la sociedad del momento (1978). España se abre al mundo y se lanza a la modernidad, pero atrapada en su estrechez de miras, las consecuencias de años de inmovilidad y las contradicciones propias de cualquier estructura humana. Su periplo le llevará a “conocer” a personajes de todo pelaje, pero principalmente centrado en gente normal, a los que la vida debería sonreír, pero que, por unas cosas u otras, sufren y lamentan los problemas del día a día. Es especialmente importante el énfasis que pone en la indiferencia hacia el dolor ajeno y lo poco que hacemos ya no por ayudar al prójimo sino simplemente en ser amables (que no educados).

 La trama sorprende por lo enrevesada que es, con giros y regiros causados por los problemas del fantasma para adaptarse a su nueva situación, las diferencias que hay entre lo que ve y lo que nos cuenta, lo que sabe y lo que desconoce y, también, por los prejuicios que éste arrastra y nos transmite. Siempre es agradable que jueguen con un narrador poco fiable con el que tenemos que estrujarnos (bien) el cerebro para entender los entresijos de lo que está ocurriendo, con información parcial de la jugada. Aparte, se permite de vez en cuando jugar con la metafísica y reflexionar sobre el Más Allá desde la ventaja y la perspectiva de ya estar muerto. Ahí el autor aprovecha y nos mete multitud de referencias a obras clásicas como quién no quiere la cosa, algo que hará las delicias de los lectores más curtidos sin que por ello la narración se resienta, ya que se hayan bien introducidas.

Se hace difícil hablar sobre personajes. Primero porque hay un montón en apenas 200 páginas, por lo que no se les dedica apenas espacio. Segundo porque el punto de vista es el de un fantasma ya fenecido que, la verdad, no se fija demasiado en estos detalles. Todos los nombres que aparecen son funcionales, sirven para reflejar un aspecto de la sociedad o para aportar un dato relevante para el propio caso.

Lo que sí tenemos es una resolución satisfactoria del caso. Hay un culpable, hay unos motivos y, sobre todo, una reflexión curiosa sobre la vida y las consecuencias de nuestros actos. Al final, nuestro fantasma puede trascender (no creo que os chafe nada en ese sentido), agradeciendo al lector su paciencia mientras encontraba una redención, que quizás no merece, pero desde luego necesitaba. Yo, al menos, me he quedado muy a gustete con este inusual viaje.

Carta del más allá es un libro que se lee en nada, destila frescura pese a sus años y supone un acercamiento curioso a la novela negra. Funciona estupendamente dentro de su género, sabiéndose inusual y jugando muy bien con las restricciones que se autoimpone. Lo dicho, no siempre uno puede ver como un fantasma investiga su propio asesinato.

 

Nota: 8

Nota goodreads: 4.01 

domingo, 22 de marzo de 2026

Obras púbicas (Manuel de Pedrolo)

No sé muy bien cómo acabó este libro en mi lista de pendientes, pero ya arrastraba muchos años en ella y, de vez en cuando, toca sumergirse en las profundidades de lo sórdido para sacar algún libro de entre el polvo.

Título: Obras púbicas

Autor: Manuel de Pedrolo

“En una pequeña comunidad norteamericana, de casitas unifamiliares, iguales todas ellas, de gente de aspecto juvenil y fabricada en serie, llega una noche un hombre joven en tren. Su mujer le espera en la estación. Todo está en orden, si no fuera que la esposa es más atractiva sexualmente que lo habitual. Glándulas mamarias más desarrolladas, vestidos más reducidos… Algunos vecinos parecen haberse mudado sin avisar, y la suegra… demasiado bien dispuesta a expansiones eróticas. El caso es que, estimulado por las novedades, nuestro protagonista se lanza a una actividad sexual desacostumbrada. Todas las mujeres de la comunidad pasarán por la piedra. Bueno, todas menos una… El desenlace sorpresa, que existe, se lo dejamos al lector, que casi seguro que culminará del tirón.”.

Ya el resumen de la contraportada da una idea de lo que encontraremos, pero sí, efectivamente, tenemos entre manos un libro guarrete. Como si de la novelización de una película de Pajares y Esteso se tratara, tenemos una comedia picante repleta de coitos, felaciones, chupadas, vagines, penes, pelos, labios, cagadas y meadas y sobeos a un ritmo inmisericorde en una trama aparentemente sin sentido. Obviamente, cualquier sentido de la decencia o cualquier atisbo de sentido común salta por la ventana desde la página 1. 

No sé si decir que “obviamente”, pero no se toma muchas molestias en desarrollar personajes. Pone nombres, los lanza al ruedo y deja que se diviertan en escenas sexuales a cada cual más absurda y pasada de página. Entre una cosa y otra, no creo que perdone ninguna perversión habida y por haber, además de tener un montón de penetraciones, botes, casualidades picantonas y estupideces absurdas por las que acabar despelotando a dos personajes para que retocen un rato. Si ahora ya hay bastantes cosas que nos hacen poner los ojos en blanco, en 1971, que es cuando se publicó originalmente esta novela, ni os cuento. Más que preparado para escandalizar al respetable, incluso los más curtidos encontrarán una chorrada que les haga saltar, ni que sea por la absurda tontería que se plantea.

En este caso lo he leído en el catalán original, donde el autor hace un uso ejemplar del idioma, encontrando una asombrosa variedad de vocabulario soez y obsceno. Además de no repetir apenas acrobacias sexuales, también depliega una verbigracia sorprendente, florida e imaginativa. No en vano Manuel de Pedrolo es uno de los autores catalanes más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Maestro en el uso de la palabra exacta, gozaría de más fama si prestara la misma atención a los argumentos, no fuera tan atravesado o tan pervertido. Cualidades que no han impedido que su Mecanuscrito del Segundo Origen sea un libro de cabecera en todos los colegios de Cataluña. Lo dicho, Pedrolo tiene “sus cositas” pero joé lo bien que escribe.

Pero bueno, volvamos a Obres Púbiques. Aunque no lo parezca, resulta que al final hay una trama. En un giro final inesperado tras las mayores bajezas imaginables, Pedrolo se las arregla para crear un motivo que impulsa a que nuestro protagonista pueda descargar veinte veces en un día, tenga una moral extraordinariamente flexible y todas las damas se mueran por sus huesos cada vez que lo ven. SPOILER Resulta que es el – involuntario – espécimen de un experimento secreto del gobierno de los EEUU dedicado a aumentar la fertilidad: Mejora de sus capacidades amatorias, secreción de feromonas que ponen cachonda a cualquier fémina receptiva, fertilidad garantizada al 100% y cierto desapego de la realidad. Este último efecto es el que ha provocado todo el percal, pues se ha equivocado de pueblo – sin que nadie se haya dado cuenta, jé – embarazando a todas las damas del mismo. Además, queda claro que no es la primera vez que ocurre y, por si fuera poco, se dispone a cometer el mismo error en la siguiente parada de la estación. Terrorífico. ^^ FIN DEL SPOILER

A este libro hay que acercarse sabiendo lo que vas a leer. Si no, vas a salir volando en diez páginas. A pesar de ser un libro guarrete y pretendidamente erótico, no es para leer con una mano, sino para echar unas risas con las proezas sexuales descritas.

 

Nota: 5

Nota goodreads: 3.45/5 

martes, 17 de marzo de 2026

Siete días de julio (Jordi Sierra i Fabra)

Aunque le quedaba bastante para que le llegara su turno, tenía ganas de leer más Mascarell, así que priorizo y acometo el libro Nº86 de la Cesta’13. Ya quedan menos.

Título: Siete días de Julio

Autor: Jordi Sierra i Fabra

“1947. Miquel Mascarell, el último policía de la Barcelona republicana, sale en libertad después de ser indultado de la pena de muerte y de haber pasado los últimos años de su vida en el Valle de los Caídos. De vuelta a casa, a una ciudad casi irreconocible en la que ya no tiene nada ni le queda nadie, recibe un misterioso sobre con una fotografía, dinero y una dirección que su instinto de policía no puede ignorar. A lo largo de una semana descubrirá los nuevos caminos que la dictadura está entretejiendo en Barcelona y en España: el estraperlo y sus grandes riquezas floreciendo entre los vencedores: el hambre y la miseria sepultando todavía a los vencidos. Con una fiel y detallada recreación del ambiente de la ciudad y la época, Siete días de julio nos habla de la condición humana llevada al límite, y también de su resistencia y su inagotable esperanza.”

Siete días de julio es la segunda parte de las aventuras del Inspector Mascarell, que nos trae un nuevo caso a investigar en la Barcelona de la posguerra. Después de unos años en el Valle de los Caídos (por no ser fascista), Mascarell es repentinamente indultado. Confuso por los motivos que pueden haber ocasionado su liberación, regresa a casa y contempla, desolado, los cambios que ha sufrido su vida, su barrio y su ciudad. Un día, recibe un sobre que contiene indicios sobre un asunto turbio sucedido durante los primeros días de la llegada del Ejército Golpista a Barcelona. Alguien ha liberado al Inspector y pronto le ha dado un cebo para que meta las narices en un asunto turbio. Éste no puede contener sus ganas de meterse dónde no le llaman e indagar asuntos que más valdría mantener ocultos. ¿Quién está moviendo los hilos tras nuestro inspector favorito? ¿Cuánto puede éste menear el avispero sin que se le hinchen las narices a algún alto cargo?

Lo que más me ha gustado del libro ha sido el retrato de Barcelona que nos presenta. Se aprecia un ambiente sometido y vencido, lleno de pesimismo en el que los vencedores, como conquistadores, se enriquecen mientras aplastan a los vencidos. Se hace patente la impotencia ante los abusos de los poderosos y las miserias de la gente que hace lo que puede para sobrevivir. Pero la vida sigue, hay un caso que investigar y los taxistas siguen siendo igual de pesados. Incluso en el peor de los momentos, hay cosas que nunca cambian. Mascarell pasea la ciudad de cabo a rabo, lo que le sirve a Sierra y Fabra para presentarnos (casi) todos los barrios y su día a día, desde la Barceloneta hasta Pedralbes, mostrando como llevan unos y otros el peso de la derrota.

Mascarell, por su parte, está en un estado lamentable, desolado por la pérdida de su mujer de la que no se pudo despedir, impotente ante el montón de injusticias que tiene a su alrededor, pero incapaz de quedarse al margen y viviendo de pequeñas resistencias que los fascistas nunca le quitarán. Cuando ya todo parece perdido, la aparición de un caso que investigar despierta algo que creía apagado y, entonces, ya no puede evitar convertirse en ese luchador ya derrotado, melancólico ante una pelea que sabe que va a perder, pero que se muestra incapaz de evitar levantarse una y otra vez, aunque sólo sea para recibir más duro todavía.

Como si de un cameo se tratara, se produce el retorno de La Patro (que luego se convertirá en un personaje más de la saga). La adolescente descarada que conocimos en la primera parte, sea ha convertido ahora en una prostituta con abundante clientela que hace lo que sea para sobrevivir. Las circunstancias harán que coincida más de una vez con Mascarell, del que sabe que ante todo es un buen hombre, lo que irá provocando que se forje un vínculo inesperado entre dos personas tan diferentes (y que, a buen seguro no se habría producido si no fuera por la guerra).

No voy a destripar el argumento, porque tiene su miga. ¿Qué hacer cuando las lealtades entran en conflicto? Da vueltas sobre la misma temática que en la entrega anterior, como si de una versión mejorada se tratara: Cómo los poderosos usan sus riquezas para conseguir lo que quieren – del régimen fascista, de los demás y de las mujeres – causando males y desgracias por puro capricho personal.

Sierra y Fabra consigue una novela que se desarrolla a buen ritmo, con diálogos bien introducidos, un manejo de la emoción notable y un retrato costumbrista de la época. No es habitual encontrar un equilibrio tan notable entre el propio caso a resolver y la necesidad de retratar (denunciar) los abusos cometidos en un momento determinada, mezclando así emoción, indignación y pena.

Esta continuación mejora a su predecesora y nos ofrece una estupenda novela negra ambientada en mi ciudad favorita. Quiero más Mascarell.

 

Nota: 8

Nota goodreads: 4.01/5 

domingo, 8 de febrero de 2026

La luz de Machu Picchu

Y por fin, después de tanto tiempo, cerramos la trilogía de los Incas.

Título: La luz de Machu Picchu

Autor: Antoine B. Daniel

Título original: The light of Machu Picchu

Traducción: Manuel Serrat Crespo

“En los primeros días de mayo de 1536, Gabriel, el joven conquistador español, entra en Cuzco. Sabe, por Anamaya, que la rebelión de los incas es inminente, lo que hace que su amor sea definitivamente imposible. Cuando llega a la ciudad, sometida a las crueldades de los hermanos Pizarro, su principal deseo es matar a Gonzalo Pizarro, ya que intentó violar a Anamaya. Pero, vencido, es desarmado y encarcelado inmediatamente. Al tercer día de su confinamiento le despiertan unos gritos. Cientos de miles de indios están reunidos en las cimas de las colinas que dominan Cuzco. Forman una especie de cerco humano que rodea la ciudad: los incas estaban decididos a recuperar su lugar sagrado. Y esta vez van armados, mientras que los españoles se creen aún en tierra conquistada. El enfrentamiento es apocalíptico, con Anamaya en un bando y Gabriel en el otro.”

La acción se sitúa un puñado de años después del anterior libro. El dominio de los Conquistadores sobre el país es total, el Imperio Inca está en sus últimos estertores y preparan su lucha final. Por el resto, los protagonistas han pasado un puñado de años separados, reuniéndose ahora en un desesperado intento por evitar una matanza.

El libro está dividido en tres partes.

Primero tenemos un buen espacio dedicado a la batalla de Cuzco. Los Incas lanzan una ofensiva desesperada con la intención de matar antes que conquistar o liberarse. La sensación de que ya está todo perdido es patente, transmitiendo una mezcla de tristeza y rabia ante lo que fue, lo que será y lo que ya nunca podrá ser. Hay páginas que se hacen duras, no tanto por la crudeza de lo que se narra (que también) sino por la desazón que provoca tanta destrucción y odio inmisericorde entre ambos bandos.

Luego, los protagonistas se reúnen en Machu Picchu, con lo que tenemos una bellísima descripción de la ciudad de las montañas y una mezcla entre recapitulación de la historia de amor de los protagonistas y el futuro de la misma en tiempos tan aciagos. Por motivos obvios, es la parte más fácil de leer, más amable para el alma y en la única en la que los personajes se permiten tener esperanzas por un futuro mejor.

Finalmente, tenemos el colapso definitivo de la sociedad. Desaparece la civilización y sólo queda la barbarie. Aquí se describen las mayores matanzas, los hechos más terribles y la constatación inevitable de un desenlace que ya veíamos venir desde dos libros atrás. Por otro lado, nuestros protagonistas se debaten entre sus dioses, sus lealtades y su amor. Se meten en tal cantidad de berenjenales que por momentos se hace difícil concebir cómo podrán salir de ésta o llegar tener un final feliz (que no diré si tienen o no).

Todo ello a lo largo de 350 páginas escritas con limpieza, en un estilo fácil, sin redundancias ni complicaciones con el que es fácil leer páginas y páginas sin esfuerzo. De una manera similar a lo que ocurría con su antecesor, el autor se esfuerza en respetar los grandes hechos de la historia, por ello, la trama se desenvuelve en función de los hechos reales, por lo que a veces se generan momentos anticlimáticos, con giros y desenlaces que en condiciones normales “no irían allí”. Obviamente, la problemática de conocer qué pasará lo puede volver menos interesante, pero su estilo ligero no convierte la lectura en pesada.

Los personajes principales son Gabriel y Anamaya, aquí ya convertidos en el paradigma de la tragedia romántica. Son dos dechados de virtudes, quizás los únicos que buscan la concordia y el entendimiento en todo el imperio, buscando continuamente la posibilidad (aunque remota) de calmar los ánimos. En anteriores libros tenían más desarrollo, ahora simplemente son los buenos. Como se cuenta la historia a través de ellos, el autor se ve obligado a buscar excusas para hacerlos pasear por medio país, cosa que a veces no se acaba de comprar.

El más destacado de los personajes incas es Manco, antaño general o líder de su pueblo, se ha hundido en la amargura ante la impotencia de saber que no puede defender a su gente. A medida que pasan las páginas vas viendo como se ve obligado a tragar sapos cada vez más grandes ante los abusos de los españoles. Evidentemente, esta bomba a punto de explotar la va a liar y va a ser muy gorda.

De entre los españoles, el protagonismo recae en Gonzalo Pizarro, hermano del Conquistador. Mientras Alonso avanza en la alta política y busca su lugar en la Historia, se va alejando de las tareas de gobernar un imperio. Así, la correa con la que controla los desmanes de su hermano se afloja todavía más, haciendo que Gonzalo de rienda suelta a su crueldad y su sed de sangre. Como ocurría con Gabriel y Anamaya, el autor se deja de sutilezas y deja claro que Gonzalo es malo, malísimo, el malo maloso de los malos malosos.

Y en medio de todos ellos, como el único que intenta, en vano, añadir algo de cordura, está Fray Bartolomé de las Casas. Desde un primer momento ha querido entender a los Incas, comprender su cultura y buscar la manera de enriquecer la sociedad a través de lo bueno de unos y otros. Por ello, es considerado traidor por ambos bandos, lo que hace fracasar sus intentos de apelar al Rey de España para que ponga algo de orden en este tremendo desatino. Es con quién se nota más la tragedia, pues se hace patente que no es TAN difícil llevarse bien, pero los odios están tan enconados y las ganas de los Conquistadores de aplastar cualquier amago de resistencia son tan grandes…

 Una cosa que me resulta curiosa es el esfuerzo que se realiza para mostrar – en ambos bandos – la dualidad extraña que se produce entre política y religión. Son dos poderes que empujan cada uno por su lado, con intereses diferentes y objetivos no precisamente coincidentes. Ahí me sorprende la reverencia y la influencia de Machu Picchu, pues no era consciente de su papel como Vaticano Inca. También me hace especial gracia que el texto acepta ambas religiones como “verdaderas”, mostrando como una y otra interaccionan en una lucha divina en la que prevalece el Dios cristiano ante un panteón que cada vez se aleja más de su pueblo.

El desenlace del libro hace una cabriola bastante extraña a la hora de mover a los personajes para que todos confluyan en una última confrontación final (que como es la final, es ultraviolenta, jé). Esta acrobacia innecesaria tiene toda la pinta de acabar con un tortazo contra el suelo, pero contra todo pronóstico, consigue salir del brete y dar un final ¿digno? a todo el pifostio.

En un pequeño aviso para los estómagos más sensibles, el libro no se corta a la hora de narrar hechos muy bestias. No se recrea en ellos, pero si te tiene que decir que se despeña a un puñado de niños por la ventana, se pone. Avisados estáis.

La luz de Machu Picchu se siente como un final en el que los hechos parecen inevitables y sus personajes no pueden más que ser testigos impotentes de lo que ha de ocurrir. Si bien es algo deprimente por momentos (la de cosas tristes o desasosegantes que se narran…), se lee agradablemente y sin complicaciones. Ah, y un interludio de 50 páginas de amoríos en pleno apocalipsis.

 

Nota: 5

Nota goodreads: 3.69/5 

lunes, 20 de octubre de 2025

Así se pierde la guerra del tiempo (Amar El-Mohtar, Max Gladstone)

Pongámonos un poco más líricos. Estamos con un libro leído como parte de un burrín (gracias Ghaz!)


Título: Así se pierde la guerra del tiempo

Autor: Amal El-Mohtar, Max Gladstone

Título original: This is how you lose the time war

Traducción: Christian Rodríguez

“Entre las cenizas de un mundo moribundo, Roja encuentra una carta con la inscripción: <<Quemar antes de leer. Firmado: Azul>>.

Roja y Azul, dos agentes de facciones rivales en una guerra que se extiende más allá de los confines del espacio y el tiempo, inician una correspondencia prohibida. A medida que se mueven por los hilos del tiempo dando forma al pasado para adecuarlo a los intereses de su facción, lo que empezó como un desafío, un intercambio de pullas en el campo de batalla, se va transformando en un peligroso juego que tanto Roja como Azul están decididas a ganar. Porque ahí fuera se está librando una guerra, y alguien tiene que ganar. En eso consisten las guerras, ¿no?”

Tal como ocurría en la Guerra del Tiempo de Fritz Lieber (cuyo punto de partida es una obvia inspiración), no tenemos una novela típica con un argumento y una guerra en la que el devenir del universo está en juego. Esta no es la onda. No hay (apenas) páginas que nos expliquen cuáles son los bandos, porqué se están atizando ni qué está en juego. La descripción del mundo es mínima y el trasfondo no le interesa a los autores. NO es ese tipo de libro. 

¿Y qué SÍ es el libro? Es… bueno, difícil de procesar. Se acerca más a la poesía que a la novela y, quizás en otra línea temporal o en otro tiempo de mi vida, me hubiera tocado las narices. En este caso, me ha encantado. Así se pierde la guerra del tiempo es intensa, pero en el buen sentido. Es un libro de belleza sostenida, lleno de lirismo, pero también funciona como un mosaico de una novela, contado a base de mandobles, de estocadas brutales, hiriendo a base de vertiginosas acrobracias de prosa. A pesar de su reducida longitud, no lo describiría como lectura ligera de ninguna manera. Más bien se trata de una obra que te obliga a poner atención y te invita a participar. Si estás aquí – parece decir – tienes que estar preparado para estar aquí.

Estructurada a base de epístolas, conoceremos a las dos paladines de su bando a través del contendido de las notitas que se van mandando. Los tonos de odio iniciales se transforman a poco en el respeto que se tiene a los enemigos enconados pero, una vez se conocen, surge la empatía, el aprecio y con el tiempo, se van perdiendo las ganas de luchar (o, quizás, cambian los motivos por los que seguir alzando las armas).

No abraza la ciencia-ficción para explicarnos los viajes en el tiempo, ni se esfuerza mucho en describir los detalles del mundo. Gladstone y El-Mohtar se ciñen a dejar fluir lo justo para que podamos comprender cómo funciona cada personaje:

Roja proviene de un futuro tecnológico, una suerte de creación de un Adeptus Mechanichus en busca de su Omnissiah. Es rápida de pensamiento, pragmática a niveles extremos, siempre con una practicidad y una letalidad más allá de toda medida. Eso se aprecia tanto en sus actos como en el estilo de sus cartas, de un laconismo extremo. Por su parte, Azul viene de un mundo que parece un paraíso natural, en el que todo está vivo – incluidas las herramientas – y todo, como la vida misma, fluye en sintonía con su alrededor. Y como la vida misma, es letal y descarnada cuando la situación lo requiere, pero tanto sus actos como su prosa es florida, orgánica, como si de una danza se tratara, con ese barroquismo propio de aquello que está vivo y germina (casi) sin control.


Esta mezcla caótica de elementos rodea al lector desde el primer momento: El alzamiento y la caída de múltiples Atlántidas, la imponente cantidad de líneas temporales involucradas y – sobretodo – la desesperanzada imposibilidad de obtener una victoria por parte de ninguno de los dos bandos. Esto convierte a esta inesperada historia de amor en una tragedia más allá de la vida. Aunque habrá sido una pesadilla en su traducción, me veo muy obligado a felicitar a la persona responsable de tamaño trabajo, respetando en gran medida el desbordante lirismo de la obra original (me he molestado a buscar y jo-é). Así se pierde la guerra del tiempo es un torrente de hallazgos narrativos, cuya prosa alardea mientras se habla de deseo, permanencia, miedo, supervivencia y libertad. El resultado es una obra que se lee como una danza intrincada, un tira y afloja dialéctica tan exigente como fluido a medida que se sucede la correspondencia de las protagonistas.

La Guerra, hasta cierto punto, no tiene apenas importancia. Es un escenario de fondo en el que se muestra la tragedia de la incomprensión. Primero entre ellas y, luego, cuando el amor se ha cimentado, la del resto de sus respectivas sociedades, que no podrán comprender esta relación. ¿Qué futuro tiene un amor así? ¿Por qué desear cuando sólo va a causar dolor y tiene consecuencias para ti y la otra persona? Así, se explica o se comprende la rebelión que las dos guerreras realizan contra lo que se espera de ellas, conscientes de no poder luchar contra el flujo del tiempo, que sólo les queda la tragedia. Pero no dejéis que esta condenación os engañe, este libro no es – para nada – un libro triste. La historia de Roja y Azul enamorándose a través del tiempo me ha tenido más tiempo sonriendo que llorando. Me ha encantado conocer a estos personajes y me gustaría mucho saber más de ellas.

Dioses, ¡qué pedazo de viaje! Así se pierde la guerra del tiempo requiere esfuerzo del lector, pero el premio es de los bonitos. Más que una novela, tenemos un baile, una danza demencial a través del tiempo. Los protagonistas viven al límite, sus diálogos esconden más de loque parece, conteniendo desafíos inesperados para unos y otros. Quizás lo mejor es dejarse fluir, no intentar abarcar todo, sino sumergirse una y otra vez en un estruendoso viaje que repleto de quiebros y requiebros.


Nota: 9

Nota goodreads: 3.95/5

viernes, 5 de septiembre de 2025

Cuatro días de enero (Jordi Sierra i Fabra)

Éste es uno de esos libros que andaba por casa y que de vez en cuando hay que acordarse de leerlos que si no se acumulan mirándote solitarios desde la estantería.

Título: Cuatro días de enero

Autor: Jordi Sierra i Fabra

“Barcelona, 1939: cuatro días antes de la ocupación franquista, un inspector republicano deberá resolver su último caso.

En pleno caos previo a la inminente entrada de los nacionales en Barcelona, el inspector Mascarell afrontará el caso de la misteriosa desaparición de una joven. Aunque todo está perdido, el inspector pretende llegar hasta el fondo del asunto, pero se topará con las altas esferas de la ciudad, que están preparando la llegada de los vencedores# Un intenso retrato de una Barcelona hambrienta, triste y aterrorizada, y una hermosa historia de amor en medio de la desolación.”

Se trata del primer libro de la larguísima saga de los casos del Inspector Mascarell, que ya tiene más de diez entregas. En él, seguimos a un inspector de policía jubilado en la Barcelona de la post-guerra civil. Éste, como si de un Colombo cualquiera se tratara, se ve implicado en casos que debe resolver a contrarreloj, siempre de un lugar a otro de la ciudad.

Y es que en este caso la ciudad se convierte en un personaje más. Mascarell tiene que pateársela de cabo a rabo infinidad de veces en sus novelas. O va en taxi, encontrándose conductores cada vez más extravagantes de los que siempre se entretiene a hacerte un informe completo cada vez que coge uno. Como alguien que se ha criado en Barcelona, me hace mucha gracia reconocer los sitios adónde va y comprobar cómo han cambiado las cosas en este puñado de años. En este caso, tenemos a una ciudad en pánico. La guerra se ha perdido y los golpistas están a días de llegar a Barcelona y tomar el poder. La gente huye con lo que puede, las ratas salen de sus escondrijos y ya nada importa en un mundo que se acaba.

No es ni mucho menos el mejor momento para investigar un asesinato – uno de tantos – pero para eso está el Inspector Mascarell. Se trata de un policía honesto - ¿el último que queda en la ciudad? – que, en un mundo que se desmorona, no puede evitar hacer otra cosa que hacer su trabajo y desentrañar un caso de asesinato. A medio camino entre su incapacidad de hacer otra cosa, servir como una muda forma de resistencia o su estúpida necesidad de hacer lo correcto, sabe que tiene un caso que resolver y eso es lo que importa. Aunque los nacionales estén a la vuelta de la esquina, él es un policía y hace lo que debe hacer la policía.

Hay varios personajes secundarios, como la mujer del Inspector, un periodista que ha decidido quedarse en la ciudad y sobrevivir como pueda, la portera del edificio… Pero es sobretodo Charo la que acapara más atención. Servirá como personaje recursivo en el futuro (ya os voy dando pistas), pero aquí se trata de una chiquilla de apenas dieciséis años a la que le han tocado malas cartas en la vida. Son malos tiempos para todos, pero sin padres, sin trabajo, una hermana pequeña a la que cuidar y una guerra a la vuelta de la esquina es más que suficiente para desmoralizar a quién fuera. Pero Charo está dispuesta a lo que sea necesario para prosperar. Siempre manteniendo su callada dignidad y lo que ella considera decencia, es muy echá’palante, metiéndose en más follones de lo que debería.

La acción se sitúa justo antes de que el ejército tome la ciudad. Así, todos los personajes se mueven con fatalismo, como una comunidad que se sabe derrotada y deambula sin rumbo, habiendo perdido cualquier objetivo en la vida. Esa desesperanza se halla reflejada con brillantez, contrastando con la callada tozudez de Mascarell, que busca resolver un último caso. Choca ante la incomprensión del resto de la gente, que no concibe como puede “perder el tiempo” ocupándose de ello cuando la guerra está perdida y bastante podrá hacer con sobrevivir una semana más. Me hace especial gracia cómo él se muestra incapaz de explicar el motivo, más allá de que “es lo que debe hacerse”.

Luego está el caso en sí, lo que sería un “simple” asesinato se vuelve una tarea contrarreloj ante la ominosa amenaza de la llegada del ejército golpista, que dará al traste con cualquier esperanza de encontrar al culpable. Se percibe la intensidad y la desesperación del inspector por el poco tiempo disponible y su búsqueda de hacer justicia, a su modo. Quizás su resolución peca de obvia, pero podemos entender que el fulcro del libro no se haya en quién lo hizo, sino en aprovechar el discurrir de Mascarell por las calles de Barcelona para describir el ambiente de la ciudad.

Esto no quita que el ritmo al que se mueva la novela es muy vivo, pasando rápidamente de un lado al otro, siempre ante sucesos que tienen interés. Así, nos invita a seguir leyendo y pasar páginas rápidamente, lo que permite acabar el libro en un suspiro.

Una novela negra ambientada en mi ciudad, con un personaje interesante, un caso a desentrañar y una amenaza inusual. Esta primera entrega me ha vendido la saga. Vendrán más aventuras del Inspector Mascarell, seguro.


Nota: 8

Nota goodreads: 3.89/5 

miércoles, 13 de agosto de 2025

Neon Genesis Evangelion (el Manga)

Como no sólo de libros y películas vive el adicto, partí con la intención de traer de vez en cuando mangas, cómics y series. La verdad es que apenas se han pasado y, quizás, ya tocaba. Así que hoy hablaremos un poquito del manga de Neon Genesis Evangelion.

Uno de los clásicos de la ciencia-ficción dentro de los mangas, nos sitúa en un futuro próximo en el que la Tierra es atacada por unos monstruos gigantes, llamados Ángeles. La única línea de defensa radica en unos robots gigantes (los EVAs) tripulados por unos adolescentes, enfrentados a un reto que les supera por mucho. O al menos, este sería el planteamiento, porque luego la trama se complica sobremanera en dos vertientes. Por un lado, tenemos una serie de conspiraciones dentro de conspiraciones en la que se hace difícil conocer cuál es la verdad sobre lo que ocurre. Por otro lado, tenemos las tribulaciones de los tres adolescentes protagonistas, que malditas las ganas que tienen de subirse a un EVA y jugarse la vida cada día, pues bastante tienen con sus traumas y sus comidas de tarro de gran o enorme tamaño.

Se trata de uno de los pocos mangas realizados a partir de un anime pre-existente. Algún día hablaré de la serie en profundidad (personajes, implicaciones psicológicas, tramas, etc.), pero hoy me centraré en el manga derivado.  Publicado pocos años después de la finalización de la serie original, sus 10 tomos le otorgan un mayor espacio para explicar los mismos hechos del anime. Así, sin realmente cambiar nada, permite que la trama respire, añadiendo poco y trascendencia a una historia que en 24 episodios, ocurre demasiado a calzón quitado.

El objetivo de este manga es, dicho por los propios autores, servir a modo de aclaración y corrección de la historia original. Al aumentar el protagonismo de los secundarios (o darles espacio para expresarse), permite entender todos los sucesos que transcurren entre bambalinas, ocultos a ojos de los protagonistas, respondiendo así a muchas de las preguntas que permanecían en el aire y confundían a un espectador despistado. Así, comprendemos mejor los traumas de Shinji, la necesidad de aceptación de Akane, qué trabajo tiene Misato (y su amor), el origen de Rei (de los que se clavan en las entrañas) y, sobretodo, aporta orden entre el marasmo de tramas conspiranoicas que no había quien entendiera.

Y sobre todo, por el final. Los dos últimos capítulos de la serie original constituyen uno de los desenlaces más polémicos de su género. Cualquiera que los viera, a finales de 1995, sin más contexto que los 22 capítulos anteriores, se quedaría con el culo muy torcido, incapaz de entender qué ocurría. Se gastaron verdaderos mares de tinta discutiendo los hechos y las interpretaciones que implicaban las frases e imágenes mostradas. Este manga surge como necesidad de los propios autores de explicar un desenlace que no pudieron rodar de otra manera (cosa que contaré en la reseña del anime). Podríamos decir que, originalmente, los dos últimos capítulos se ven desde el punto de vista exclusivo de Shinji, enterándonos únicamente de lo que le ocurre. Podemos ver su desesperación al comprender que “ahí afuera” ha llegado el fin del mundo, que él es incapaz de hacer nada para evitarlo, pero al mismo tiempo debe tomar una decisión consciente de que ninguna solución es buena . El manga se explaya (un tomo entero) en explicarnos qué ocurre lejos, “fuera de Shinji”, permitiendo que entendamos “algo” de lo que ocurre. La paja mental es de bandera, no lo negaremos, pero no es tan confusa. Se pierde quizás el punto de fascinación del anime de “nomeenterodequéestaocurriendoperocomomolatodo”, pero resulta ideal para leer después de alucinar con la serie y así poder volver a empezar su visionado apreciando mejor qué ocurre en cada momento.

SPOILER. Debemos entender que, después del segundo impacto, NERV ha encontrado a los Adán y Eva original, y está experimentando con ellos, obteniendo un poder que va más allá de la comprensión humana. Dios no quiere que la Humanidad trastee con cosas que no comprende, así que envía a sus ángeles para exterminarla y recuperar a sus hijos. Por otro lado, Gendo está intentando hacerse con el control total de ese poder, a espaldas de NERV, para destruir a Dios y así permitir a la Humanidad progresar en su evolución. Por su parte, SEELE conspira para utilizar ese poder y conseguir la dominación mundial. Al final, Gendo se sale más o menos con la suya, destruyendo la poca cordura que guardaba Shinji en el proceso. Por si fuera poco, éste último se ve obligado además a tomar una decisión imposible sobre cómo debe desaparecer el ser humano, consiguiendo una nueva oportunidad gracias a su bondad. Se produce así un reinicio de la historia, ya sea para repetir los mismos errores o hacer las cosas de otra manera. FIN DEL SPOILER

A lo largo de los años, los creadores de Evangelion han hecho un montón de versiones sobre el mismo tema, cambiando hechos, poniendo y quitando personajes, permitiendo una suerte de revisitación continua de una misma trama, con diferentes interpretaciones y conclusiones. Cada X tiempo, te permiten volver a montarte en un EVA y maravillarte con las posibilidades que ofrece este nuevo viaje. Así, es posible que la versión que te ha llevado hasta aquí sea algo diferente y puedas llegar a un lugar distinto del que te arroja este manga.

El manga de Neon Genesis Evangelion, funciona como una obra complementaria del anime. Respeta su diseño y sus ritmos, presto a ser leído después de haber flipado por primera vez con la historia. Quizás ha quedado un poco olvidada para los nuevos lectores (Ya tiene 30 años) y tiene el mismo problema tetil de su época (estos japos salidos), pero es una fuente de referencias tan grande que cualquier friki (o no friki) debería darle un tiento, que la experiencia vale la pena. Ciencia-ficción de la buena, toneladas de acción de la buena y pajas mentales sobre el futuro de la humanidad de las buenas.

 

Nota: 9

Nota goodreads: 4.25/5