domingo, 20 de septiembre de 2026

Sol Rojo

Antentos al concepto: Tenemos un Western dirigido por un inglés, de protagonistas tenemos a un estadounidense y un japonés, la dama en apuros es de Suiza y los malos, franceses y españoles. Además, se rueda en Almería. Esto es Sol Rojo y parece una receta para estamparse y que las cosas salgan de manera atroz, pero la verdad es que todo funciona aceptablemente.

El argumento es de lo más básico, una mera excusa para poner las cosas en marcha y que empiecen los tiros. Así, tenemos a un embajador japonés viajando en un tren con una espada sagrada. Casualmente, el tren también transporta una gran cantidad de dinero. Como no puede ser de otra manera, es asaltado por una banda de forajidos que agradecen el premio extra del robo. Por una serie de razones, un vaquero y un samurái tendrán que colaborar para atravesar medio desierto, cazar a los malos y recuperar el botín.

Ahí es cuando se aprovecha para montar una buddy movie en la que se juega a contraponer caracteres. El vaquero (Charles Bronson) es un granuja, que se las sabe todas, siempre dispuesto a malmeter con tal de sacar un provecho e incapaz, incluso, de cumplir su palabra. Por su parte, el samurái (Toshiro Mifune) es un hombre honor con un palo metido en el culo que, al principio, se muestra incapaz de comprender cómo alguien puede incumplir su palabra. Forzados a colaborar, tendremos un par de choques culturales y luego, el tropo habitual de estos menesteres: No se soportan, pero como tienen objetivos comunes, no tienen más remedio que colaborar, lo que provocará que tengan que convivir, se conozcan, se hagan amigos, etc.

Aunque suene a ya visto, el carisma de los tres protagonistas es lo que saca a la película del amodorramiento. El Charles Bronson del Oeste siempre funciona como tío duro que se las sabe todas y aquí está más desatado que nunca. Por su parte, Mifune parece casi estar haciendo parodia de sí mismo, llevando hasta el límite el tópico del estoico samurai. Inesperadamente, ambos se complementan muy bien, con una química que se saca un puñado de buenos momentos. Alain Delon es el malo malísimo y hace de malo malísimo, sin más. Pero bueno, cuándo le ha faltado carisma a Alain Delon. Lo mismo ocurre con Ursula Andress como “la chica”. Da igual que el guión no tenga nada para ella, se basta y se sobra para lo que conviene.

El desarrollo en sí no tiene nada de especial, tocando todos los puntos que pudieran esperarse a pesar de que la premisa sea algo extraña. Bien ubicado en el saco de los spaghetti western (siendo de capital francés, podríamos decir baguette-western), se muestra previsible pero no por ello aburrido. Se salva principalmente por sus dos excéntricos protagonistas, un ritmo relativamente vivo y unas escenas de acción correctas (sin ser tampoco nada del otro mundo). Young, ya veterano de las películas de James Bond, se dedica a hacer su trabajo, dirigiendo con solvencia sin meterse en camisas de once varas mientras espera su cheque.  

Sol rojo un western de oficio que se ve sin estridencias. Este baguette-western es un poco inusual, resolviéndose conforme a lo esperado sin virtuosismos ni ofensas. Un ejemplo más dentro del género con la salvedad de una premisa que le puede hacer ganar algunos fans inesperados.

 

 

Nota: 5

Nota filmaffinity: 5.8/10

  

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