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sábado, 18 de julio de 2026

La poderosa Thor (Jason Aaron, Rusell Dauterman)

En 2015, una sucesión de eventos provocó que Thor se volviera indigno de portar su martillo, que desapareció y quedó sin dueño. Un secreto (a voces) circuló por las viñetas de Marvel: el poderoso martillo dormía en la Luna, incapaz de ser trasladado por Thor ni Odín.

Al poco tiempo, un nuevo Thor empezó a verse aquí y allá. No podía ser más diferente del icono que habíamos conocido siempre, pues para empezar, era una mujer. Mucho menos corpulenta que su predecesor, parecía igual de poderosa. Sin embargo, su cara estaba casi completamente tapada por un casco que impedía conocer su  identidad. ¿Quién sería esta nueva Thor? Durante unos cuantos meses, la editorial jugó (muy bien) a la hora de emitir sospechosas y posibles identidades: Roz Solomon, Ladi Sif, Jane Foster, Freyja, Ángela e incluso un Loki cambiado de sexo…

Pronto supimos que se trataba de Jane Foster que, por un lado se debatía luchando contra un cáncer terminal y por el otro protegía a su gente de la invasión de Malekith y sus gigantes de Hielo. Posteriormente, nuevas luchas contra Laufey (protagonista de God of War), Dario Agger (CEO de Roxxon), Gorr (el carnicero de Dioses) y muchos más obligarán a La Poderosa Thor a esforzarse más y más en una lucha continua y sin descanso.


Esta etapa duró entre 2015 y 2018, siendo publicada en España en nueve tochos:

La diosa del Trueno

¿Quién maneja el martillo?

Thors

El trueno en sus venas

Señores de Midgard

La guerra Asgard / Shi’tar

El indigno Thor

El Thor de la Guerra

La muerte de la poderosa Thor

Posteriormente se reeditó en formato Omnibús (tres tochámenes) que es cómo he disfrutado de su lectura. Unas 1200 paginitas de nada.

Si algo ha caracterizado la carrera de Jason Aaron como guionista es que pocos manejan tan bien el “vamos a fliparnos”. Cuando se trata de venirse arriba, lo hace a lo grande. Sí, no sabe ser cotidiano y a veces se le va demasiado (esos Vengadores…), pero en toda esta etapa eleva la epicidad hasta el infinito mientras maneja el desarrollo de personajes y prepara el retorno al status quo sin asomo de impostura. Con pocas dudas, lo mejor que le he leído.

Me gusta cuando Marvel rompe el status quo a lo grande y se pone juguetona durante unos años. Recordad al Superior Spiderman. ¿Y si Otto Octavius fuera Spiderman? Suena de locos, pero resultó ser una de las mejores sagas de Spiderman en mucho tiempo (¡y encima derivó en el Spiderverso!). Lo mismo con Thor. ¿Y si fuera Jane Foster? ¡Brillante!



Se agradece el detalle que el cambio mantuviera el nombre de Thor. Nada de Thorina, Thora o Thorrija: Thor. Es tan dura como debe ser, pega los martillazos tan a lo bestia como se requiere y sus cómics están tan llenos de acción como cualquier otra historia de Thor. Simplemente, es Jane Foster con un casco enorme que le tapa la cara y el mismo uniforme que hemos conocido todos estos años. Me gusta como se adelantó a las criticas del público haciendo que los malos de la historia se quejaran (que si feminismos, que si has roto mi infancia) agitando bien fuerte los puñitos - años antes de lo woke existiera como término – para luego recibir un señor martillazo en los morros.

Russell Dauterman se mantiene fiel en los pinceles durante (casi) toda la saga, constituyendo para mí lo que debería ser el canon de un cómic de acción. No importa si es un bufete de abogados, una batalla de valkyrias o un despliegue espacial, es enérgico y brillante. No lo había visto anteriormente, pero voy a estar atento a otras obras suyas para disfrutar de sus dibujos. Tiene buen ojo cinematográfico y un gran sentido del estilo que luce estupendamente en cada entrega. Ya sea con los diálogos o cuando se desata la acción, las viñetas despiden energía, muy a la par con el guión de Aaron.

Respecto al juego incial de saber quién era esta Thor, yo empecé el libro ya sabiendo que era Jane Foster, así que no me pilló de sorpresa. Sin embargo, la revelación funcionó estupendamente. Había las pistas suficientes para que te hicieras a la idea pero sin que fuera evidente, juguetea bien con todas las posibilidades… Seis mesecitos muy divertidos para los creadores, sin duda.

Asimismo, reaccioné con un poco de hastío cuando ambos Thor se encuentran y su primera reacción es la de pegarse toñas. Por suerte, Aaron lo maneja bien y pronto se transforma en una parodia del tropo, lo que me hizo especial gracia.

Lo que más me gusta es que cada arco salta de Midgard a Asgaard sin que la acción o la molabilidad se resientan. Además de entretenerse en tramas repletas de epicidad, sabe contentar al fan contándonos el origen de Mjolnir, se acuerda del Hulk Gladiador, se inventa a un nuevo Thor, trae a Mangog, Malekith la lía por todos lados, se vuelve romántica con Odín y el Fénix... Y luego baja a la tierra para luchar con Roxxon, Stane International, Industrias Shaw o Alchemax, malvados más mundanos que ponen en pelígro solamente un planeta.

A mitad de camino, más o menos, hacemos un intermedio de La poderosa Thor para entretenemos con El Indigno Thor, que analiza los hechos posteriores a las Secret Wars y nos explica qué ha estado haciendo Thor Odinson durante todo este tiempo (Capturado junto a Bill Rayos Beta por el Coleccionista, dando lugar a una saga espacial la mar de molona).

Y luego tenemos el final. La muerte de la poderosa Thor. Hemos visto su origen, los motivos por qué es digna y su lucha interna. SPOILER. Si Jane Foster no hubiera sido Thor, la quimioterapia habría sido suficiente para curarla, pero cada vez que toma el martillo, éste limpia a Jane de la quimio, empeorando su estado cuando recupera la normalidad. Así, se le pide continuamente que deje “descansar” un rato a Thor para curarse, pero la llamada del deber es más fuerte y no puede evitar llamar a Mjolnir una última vez, y otra, y otra…Así, se llega al momento de No retorno, completando la historia más emotiva que ha escrito Aaron en los cómics de súpers. Después de un buen jaleo, toca un “back to basics” y recuperar el status quo, cosa que esta vez se recupera con bastante naturalidad.  Que sí, que sabemos que es Marvel y un personaje nunca muere del todo, pero emociona despedirse de ella. FIN DEL SPOILER

La poderosa Thor es uno de los cómics que se adaptan – de aquella manera – en Thor: Love and Thunder. Cogen al personaje y parte de la historia, moviéndola para coincidir con la trama de El Carnicero de Dioses en vez de la del Magog. Moló un puñado volver a ver a Natalie Portman en pantalla (y gozándolo a tope), pero el tono jovial y dicharachero no acababa de casar del todo con el trama de un paciente oncológico terminal, provocando una disonancia muy rara. Un poco cómo le pasaba a la película, con retazos muy extraños que variaban continuamente el tono.



En fin, el cómic de La Poderosa Thor es una de las etapas más divertidas y disfrutables que ha tenido el Dios del Trueno de Asgaard en lo que llevamos de siglo. Tiene de todo, y lo tiene bonito: Aventuras a lo grande (cósmicas y cotidianas), personajes que molan, referencias para el fan acérrimo y momentazos plenamente disfrutables. Además, poder reírse en su momento de los que agitaban fuerte los puñitos porque su orgullo de Machito McMachez se veía atormentado era muy divertido…

 

Nota: 9

Nota goodreads: 4.03/5

  

domingo, 28 de junio de 2026

Juego de Tronos

¿Desde hace cuánto que no se pasaba una serie por aquí? Bueno ya que nos ponemos, vamos con el fenómeno más gordo de los últimos quince años. A estas alturas se han dicho tantas cosas que no es que vaya a molestarme mucho en profundizar ni añadir nada que no sepáis, simplemente comentaré haré un viaje general con lo mucho que me gustó y un puñado de las cosas que me llamaron la atención a lo largo de estos años.

El argumento no os pillará de sorpresa. En las Tierras de Poniente, el dirigente de una de las regiones de los Siete Reinos es convocado por el Rey para que investigue una conspiración en su contra, trasladándose con toda su familia. Rápidamente las cosas se irán de madre, empezando un Juego de Tronos (jé) en que todo está en el aire y nunca se sabe cómo acabarán las cosas.

Así, empezamos una historia de fantasía épica repleta de conspiraciones, traiciones, batallas y todos los momentos molables que uno pudiera imaginar. Tanto en los libros en los que se basa como las temporadas, las primeras cuatro entregas son magníficas tanto en desarrollo argumental como en gestión de personajes. Sin embargo, se guarda un par de giritos inusuales (en aquel momento) que elevaban la expectación generada hasta el infinito y más allá, provocando que tuviera un éxito desmesurado en todos los sentidos.

Primero, no había buenos y malos. Sí, había personajes más éticamente correctos y otros bastante deleznables, pero no se realiza un enfoque de buenos y malos. Como si de un spokon se tratara, aquí tenemos diversos equipos (las casas nobles que luchan por el poder) en las que todas (y ninguna) tiene parte de razón y muchas ganas de triunfar. Así, era fácil tomar partido por una de ellas y disfrutar de la competición con ellas, como si del fútbol se tratara. Durante años, los diálogos de “Yo, de los Lannister” ”Bah, los Stark son unos aburridos”, etc. Fueron más que habituales, dando pie a mucho rato de diversión y debate con el resto de gente que estuviera viendo la serie. Cada  casa tenía su grupo de fans y eso era algo que no habíamos visto nunca.

Y luego estaba la puesta en escena: Nunca habíamos visto nada igual. Un despliegue de medios  del que sólo disfrutaban las películas con presupuestos más desmesurados. Cientos de extras, armaduras labradas por doquier, escenarios de primera línea repartidos por todo el mundo y efectos especiales a la última. Todo se gastaba a lo grande y con criterio. Cada capítulo se convertía en una experiencia barroca y deslumbrante con la que gozar en todos los sentidos.

Además, las primeras cuatro temporadas contaban con ellos estupendos libros de George R. R. Martin que, con sus cositas, se fueron adaptando a una temporada por libro. Contaban con diálogos llenos de sustancia, personajes tridimensionales a los que amar y odiar por partes iguales y, sobretodo, un sentido de la trama en la que todo bullía a fuego lento estallando en una serie de momentazos que se convertían al instante en hitos de la cultura popular. Cada temporada tenía lo suyo: las cosas que se hacen por amor, el primer Drakaris, la ejecución, la boda roja (y la violeta), la defensa del Aguasnegras y – mi favorito – el juicio por combate.

El problema llega cuando se agotan los libros y Martin todavía no había sacado el quinto (que fue Danza de Dragones), con lo que los guionistas tomaron la decisión de improvisar. Se supone que de acuerdo con Martin, pero pronto se supo que cada historia tomaría rumbos bien distintos. Esto tuvo como consecuencia que Juego de Tronos pasó a comportarse como una serie más convencional, fantasbulosa y barroca, pero que transcurría por cauces menos rompedores. La calidad se resintió, pero como se continuaban con las tramas ya desarrolladas previamente, sirvió para que aumentaran los golpes de efecto, como la destrucción del Septo o la Batalla de los Bastardos. Lo que sí se notó es que la serie ganaba velocidad: los personajes se teletransportaban de un lado al otro del Reino cuando antes tardaban capítulos en llegar (lo que se traducía en tiempo “real” dentro de la serie), provocando un efecto extraño. Esta bajada hacia la convencionalidad se notó especialmente en sus dos últimas temporadas, ya con tramas propias que habían derivado en un Dungeons’n’Dragons supervitaminado que poco tenía que ver con el espectáculo que empezó. Por lo menos contiene la mascare de Desembarco del Rey y muchos padres traumatizados por los nombres que han puesto a sus hijas.



Sabiendo que se iban a dejar un pastizal enorme en la puesta en escena, se escogió a un montón de actores desconocidos para la mayoría de personajes. Con la obvia excepción de los protagonistas que nos acompañarían a lo largo de las siete temporadas (como Sean Bean o Lena Headley), prácticamente nadie conocía a Peter Dinklage, Kit Harrington o Maisie Williams. La mayoría de ellos han aprovechado su fama durante los años siguientes, pero ninguno ha sido capaz de hacer un papel que haya perdurado (casi) en lo más mínimo, habiendo vuelto al anonimato salvo en las convenciones de fans. Este acompañamiento a lo largo de los diez años que ha durado la serie nos ha permitido ver cómo han ido creciendo y madurando, algo especialmente impactante en el caso de los que empezaron siendo niños y acabaron siendo veinteañeros como Maisie Williams o Isaac Hempstead-Wright.

La fiebre de Juego de Tronos llegó a niveles sorprendentes. Desde entonces no se ha vuelto a repetir una serie en la que “todo” el mundo estuviera atentísimo al capítulo de la semana que no te podías perder de ninguna de las maneras. Es que ni siquiera lo podías comentar en la cantina del trabajo sin que te cayeran protestas desde la mesa de al lado porque alguno no se había levantado a las 5 de la mañana para ver el capítulo antes de entrar a trabajar. En un primer momento, deslumbrados por el poderío de la serie y, posteriormente, para ver cómo terminaba este cacao, cada año y medio teníamos dos meses en los que el mundo se paraba y toda la atención se fijaba en las Tierras de Poniente.

 ¡Ay, el final! Sin llegar a los enfados por el desenlace de Lost, toda la última temporada supuso una bajona de tal calibre que se convirtió en meme por derecho propio. En ocho capítulos se puso el turbo-boost sin mirar atrás, cerrando tramas desarrolladas durante años en minutos como si no hubiera un mañana. Un chimpún y a otra cosa a temas en los que estaba en juego el destino del Universo, con agravios y rencores irreconciliables que se tornaban rencillas a la mar. Por lo menos nos dio la destrucción de Desembarco del Rey y el genocida más inesperado (jé) de aquellos cuya comprensión lectora brilla por su ausencia. Siendo una chufla apresurada con poco gravitas y no mucha coherencia, a mí no me parece tan catastrófico como se suele considerar, vista la tendencia que había cogido la serie en los últimos años. Cierra con pocos cabos sueltos y, si te haces un poco el tonto con algunos temas, sostiene con un mínimo de dignidad el pifostio en el que se habían metido los “imaginativos” guionistas, cerrando así el Juego de Tronos con algo parecido a un ganador. Cuentan por ahí que los Showrunners estaban más pendientes de una futura serie de Star Wars (que se acabó por cancelar) que iban a hacer a continuación que en realizar la última temporada de la serie y que fueron Kit Harrington y Emilia Clarke los que tuvieron que tomar las riendas del proyecto y hacer lo que pudieron para sacar adelante la temporada. Y bueno, salió lo que salió. No creo que sea verdad, pero me gusta la idea.

En fin, esto no impide que Juego de Tronos haya sido la serie de su época. No sólo eclipsaba cualquier otra producción sino que sigue siendo la referencia para cuando un proyecto quiere venirse arriba y estamparse a lo grande. Un viaje estupendo con el que gozar horas y horas, con golpes de efecto inolvidables, personajazos por doquier y miles de teorías con las que disfrutamos debatir. El final fue un poco meh, pero el viaje vale la pena de sobras.

 

Nota: 10 (A pesar de todo, uno lo ha gozado como lo ha gozado).

Nota filmaffinity: 8.5

 

  

miércoles, 3 de junio de 2026

John Wick 4

Con John Wick 4 se cerraba (aparentemente) la franquicia más brutal del cine de acción moderno. Las tortas con estilo cerraban con una última orgía de muerte y destrucción a cargo del resucitado Keanu Reeves y el personalísimo director (y guionista) Chad Stahelski.

En un más difícil todavía (una vez más), John Wick sólo quiere vivir tranquilo, pero no le dejan descansar, por lo que deberá enfrentarse otra vez a una plétora de asesinos que le persiguen por medio mundo. Mientras tanto, seguirá buscando la manera de que la organización para la que trabajo le deje en paz de una vez por todas.

Argumentalmente, las películas de John Wick nunca han tenido mucha miga. Si acaso la primera tenía la excusa de una venganza. Pero a partir de la segunda, eso ya quedó atrás. El sicario retirado tiene que matar a mucha gente para pasar de fase y se va a dedicar a matar a mucha gente con estilo. Y es que lo consigue, las tortas molan tanto de una manera tan continuada que te la trae al pairo porqué toca matarse. Además, la barba le da a Keanu un toque de madurito interesante que lo hace más interesante (jé) todavía.

Aquí lo que importa son las guantás y John Wick 4 plantea un non-stop de batallas planificadas con virtuosismo e imaginación. Cada escena busca ser icónica a su manera, modificando la estética para ser distintiva, dejando un puñado de momentos para comentar a la salida del cine: La discoteca de Japón (con Donnie Yen por ahí), cruzar el Arco de Triunfo de París, toda la escena de la escopeta incendiaria, Monmartre o duelo final. 

Una importancia esencial del proyecto radica en el director Chad Stahelski que sabe cómo manejar estupendas coreografías de tortas, insulfando clase y estética, con una puesta en escena presta a dejarte sin aliento, con lo que crea un sello de identidad característico desde el minuto uno. Aunque las toñas son de primera, en esta cuarta entrega sí se nota que el metraje está tremendamente dilatado, la búsqueda de “El más difícil todavía” engorda el conjunto, provocando que casi llegue a las tres horas que se pueden hacer largas. Perfectamente podrían haber sido dos películas separadas (Pre-Paris y todo-Paris) que habrían entrado finísimas. Pero bueno, la película mola tanto que no nos enfadaremos mucho.

El desenlace marca un punto y aparte a la saga, indicando que se producirá un cambio de aires que el avance de las películas ha ido pidiendo. Seguro que a la que nos despistemos, empezaremos a tener precuelas para estirar el chicle (ya tenemos Ballerina por ahí), pero por ahora, el viaje ha molado un montón, que es lo que cuenta.

Chad Stahelski nos da una vez más tortas, tiros y asesinatos como (casi) nadie más sabe hacer. Peca de un metraje algo abultado y un argumento no especialmente inspirados, con lo que se puede hacer algo indigesta. Eso sí, la cuenta de muertes estilosas sube hasta el infinito y más allá. Larga vida a John Wick.

 

Nota: 6

Nota filmaffinity: 6.7


 

  

viernes, 13 de marzo de 2026

Elektra (Blackman, Del Mundo)

Y vuelven los cómics sin dejar descansar a nadie. Hoy nos centramos en un personaje más minoritario, aunque haya tenido película propia y todo.

Elektra es la asesina más bella del mundo. Por una razón que desconocemos, un montón de asesinos quiere matarla (otra vez) y no cejará en su empeño por conseguirlo. Obviamente, Elektra no está muy de acuerdo y tendrá que acabar con todos ellos a lo largo de 11 números de impecable factura.

Creada como un personaje secundario dentro de Daredevil, hace muchas veces el papel de femme fatale definitiva, tan letal como fascinante. Aunque brilla como secundaria, pocas veces se ha aprovechado con éxito su potencial como protagonista de su propia serie. Éste es uno de los pocos ejemplos en que sí se consigue una obra destacable. Tiene su origen en un movimiento por parte de Marvel de convertir en protagonistas a los “malos” de la historia, especialmente aquellos peces gordos que nunca hubieran tenido una serie propia. Se trata de una propuesta alimenticia forjada desde la propia editorial, por lo que la mayoría de estas series tienen un interés relativo. Sin embargo, para Elektra coinciden un par de factores que elevan la calidad de la obra de manera inesperada.

 Pero vamos por partes. El argumento es simple, por no decir estúpido. Un súper-asesino se la tiene jurada a nuestra protagonista y quiere acabar con ella. Como quiere hacer las cosas con estilo, primero se las arregla para que el resto de asesinos del mundo intenten matarla y así, cuando le llegue el turno, poder regodearse, contar su plan malvado y tener una pelea final ultraviolenta.

La profundidad es la que es. ¿Cómo podemos tener 11 números a partir de una premisa tan endeble? Gracias a Michael del Mundo (bueno, y al colorista Marco D’Alfonso). El virtuoso dibujante sorprendió a propios extraños con un acabado visual apabullante repleto de belleza. Estiliza el “arte de matar”, combinando pasajes oníricos, sangre y espadazos en coreografías espectaculares en una sucesión de páginas en las que cada viñeta es una obra de arte.

Al final, es que casi da igual de qué va el libro. Lo importante es que te quedas diez minutos mirando cada página de lo bonita que es. Y eso dentro del cómic de Súpers es una rara avis que hay que apreciar. Aunque no sea debido a su calidad argumental, este cómic se convierte en la mejor historia que ha tenido la asesina griega en sus cuarenta años de historia y uno de los (muchos) tochos que todos deberían tener en su comicteca. Muy apreciado entre gran parte del fandom, por un lado entre los que leen con una mano y los que simplemente quieren disfrutar de una obra MUY bien dibujada.

La Elektra de Blackman y Del Mundo es un cómic en el que un montón de asesinos intentan matarse de la forma más bella posible. 11 números dibujados a lo grande, con una calidad que deja boquiabierto. ¿La historia? ¿Eso qué es lo qué es?

 

Nota: 2 Nota del dibujo: 11

Nota goodreads: 3.57/5 

sábado, 7 de febrero de 2026

Thanos Vence

Mira, los cómics no han tardado TANTO en volver a pasarse (y espero que esto siga así un poco).

El título de este cómic es el planteamiento de la historia. Nos sitúa a un Thanos que, en su segunda venida a la Tierra… venció. Eliminados los Vengadores, se convirtió en el ser más poderoso del Universo y nadie pudo pararle hasta la victoria total. Pero ojo, no se centra en explicarnos cómo ocurrió, no. Nos presenta a un Thanos viejo, que ha vivido demasiado y está ya a la vuelta de todo, esperando a que su amor, la Muerte, le venga a buscar de una manera definitiva. Sin embargo, la aparición de un guerrero ya olvidado, una última esperanza para la luz en la galaxia le recuerda que no quiere morir, todavía. Muy a su pesar, tendrá que pedir la ayuda de un invitado inesperado. Así, Thanos vence, ha vencido, vencerá. Las tres en el mismo momento en uno muy distinto. Todo a la vez, debiendo ocurrir en otro tiempo.

Esta miniserie de 6 capítulos es un cómic de VAMOS A FLIPARNOS. Donny Cates pergueña un guión gamberro y divertido que se presta a molar por todos lados y dejarse llevar con el rock&roll que despliega. Tenemos escenas de acción de primera, chispazos de humor muy bien encontrado y revelaciones bastante cachondas que seguro que nos sacarán una buena carcajada.

Al mismo tiempo, se las arregla para tratar la idiosincrasia de Thanos y reflexionar sobre el paso del tiempo, la depresión y los peligros de cumplir tus sueños. Este Thanos viejo está aburrido, vacío. ¿Qué hacer cuando no hay ningún desafío ya? ¿Cómo disfrutar de la matanza cuando se ha vuelto una rutina? ¿Qué emoción hay en la lucha contra las hormigas? Tiene a Hulk de mascota para vigilar el cercado, a Motorista Fantasma Cósmico de criado (estupendo girito cuando se revela su identidad) y ya nada le satisface. Ante la aparición del último enemigo, Thanos se nota ajado, la vejez le ha vuelto cobarde, por lo que tendrá que afrontar todos sus fantasmas antes del combate definitivo. La necesidad le obligará a tomar la peor de las decisiones y podrá comprobar hasta qué punto ya no es quién fue. Y luego el final obvio, con su amor (quién si no).

Un libro así pide unos dibujos con los que fliparse, y eso es lo que proporciona XX. Las proporciones de la epicidad son muy locas, con poco espacio para el sentido común, aprovechando muy bien cada viñeta, cada página, para añadir la pátina de complejidad que pide este universo. Aquí hay que molar y aquí se mola.

Hay cómics para pensar, cómics para descubrir el mundo y cómics para divertirse sin complejos. Thanos vence es un homenaje a la figura del titan violeta, con nula profundidad pero divertida. Puro Rock&Roll para desengrasar.

 

Nota: 7

Nota goodreads:  4.25/5 

miércoles, 28 de enero de 2026

Top Gun: Maverick

Top Gun es un referente icónico de los 80, catapultando a la fama imperecedera a un jovencísimo Tom Cruise, que hacía aquí uno de sus primeros papeles como protagonista absoluto. Dentro del marasmo de retornos a los grandes éxitos ochenteros que hemos tenido últimamente (John Rambo, Cazafantasmas, etc.), éste me pareció uno más de ellos, con lo que me aproximé a Top Gun: Maverick con una pereza extrema.

Cuando se estrenó, no salía de mi asombro ante el exitazo de taquilla (más de 1.000M€!!). No sólo es que un chillón de gente fuera a verla, ¡es que salían muy contentos y la recomendaban! La verdad, no lo entendía. Más allá de la nostalgia, no entendía como la secuela tardía de una película icónica pero no especialmente buena de hace cuarenta años podía hacer estos números. Igualmente, pasé un poco de ella en los cines y bueno, algún día había que ponerse.

El argumento es simple: Tom Cruise vive semi-retirado de los aviones de combate, pero la necesidad obliga a que salga de su exilio para forjar a una nueva generación de pilotos de élite para una misión (casi) suicida con la que evitar el fin del mundo y tal y tal.

Algo que no me esperaba. La película es bien consciente de sus limitaciones argumentales – o quizás lo abraza con ganas – y no se dedica a otra cosa que a MOLAR. Y le sale a la perfección. Toma la americanada como un género propio y la lleva al extremo con un sentido del espectáculo magnífico. Coge lo justo de la anterior entrega para que los fans de la misma se queden tranquilos (el homenaje a Val Kilmer, la escena del bar y poco más) y se constituye como una película propia con su propia mitología. En ese sentido, recuerda mucho a Creed, que es consciente de la existencia de Rocky, pero no va “exactamente” de ello, como sí ocurría por ejemplo con Cazafantasmas. Además, se saltan un montón de cosas argumentales de manera bastante consciente: No sabemos qué país están bombardeando, no vemos al enemigo, lo del hijo de… se pasa de calzador, etc. Estos deslices en la trama podrían ser catastróficos y quizás los primeros diez minutos no son del todo tranquilizadores, pero qué demonios, es empezar a volar y la adrenalina se empieza a desbordar. Top gun Maverick despega a las estrellas, sin bajar hasta el final. Un blockbuster como hace tiempo que no teníamos.

Las coreografías aéreas son muy viscerales, consiguiendo que te metas dentro de la película desde el primer despegue. Quizás por la cabezonería de Tom Cruise de que todas las escenas se rodaran en el aire (sin ordenador ni cámaras simuladas) o por el estupendo sentido del espectáculo del director Joseph Kosinski, pero las escenas tienen una fisicidad inusual en estos días. Las acrobacias son imaginativas y vibrantes, sucediéndose además con un ritmo muy bien medido, con las pausas perfectas para coger impulso. Con ello, pegan al espectador al asiento con un espléndido manejo de la tensión de lo más satisfactorio. Maneja espléndidamente el más difícil todavía para dar una media hora final de auténtico infarto.

Que sí, que no sabemos porqué hay que pegar tiros (ni nos importa). Top Gun Maverick es tan gloriosamente delirante que uno no puede sino sentirse atrapado en esta montaña rusa. Cuando consigues molar de esta manera, se te perdonan muchas cosas (y, por lo que parece, ha repetido fórmula en F1: nulidad argumental, pero un espectáculo tan grande que da igual).  Asimismo, el trabajo actoral ni está ni se le espera. El protagonismo recae en un Tom Cruise que se dedica a hacer de Tom Cruise y un puñado de secundarios que bastante hacen con saberse los diálogos.

Los interprétes de verdad están en otro lado: Los AVIONES. Por favor, ponte la película en el aparato de sonido más impresionante que tengas a tu alcance. Podrás gozar con el sonido de los motores, notando cómo se mueven de un lado a otro, desde dónde se acercan y adónde se alejan. La visceralidad de las imágenes se complementa con este sonido estruendoso y envolvente, dando la sensación de que estás realmente dentro del avión, sufriendo y gozando con los pilotos. El espectáculo por bandera, con una grandiosidad al alcance de muy pocos.

Antes de verla, me quedé alucinando por su lluvia de nominaciones. Desde mejor película a guión adaptado, montaje, canción, efectos visuales y sonido. Ganando el último de ellos. Es una muestra de una parte técnica espléndidamente realizada. Tiene sus cosas con las que podemos torcer el morro, pero lo que tiene de bueno, es MUY bueno. Podríamos decir que ya no me sorprende tanto su reputación.

Top Gun Maverick es la mejor americanada que he visto en un puñado de años. Técnicamente brillante a pesar de “sus cosas”, con un sentido del espectáculo y un abrazo por la acción apabullante que te aplasta al asiento hasta el final. En sí, una fantástica película con la que apagar el cerebro y disfrutar, superando en mucho a su predecesora en todos los aspectos que le interesan. Nunca hubiera esperado disfrutar tanto con esta película.

 

Nota: 8

Nota filmaffinity: 7.0 

sábado, 4 de octubre de 2025

Hulk - Planeta Hulk (Greg Pak, Carlo Pagulayan, Aaron Lopresti)

¿Hace cuanto que no se pasaban los cómics por aquí? Intentaré (otra vez) remediar esto un poco. Hoy traigo una propuesta de mi monstruo verde favorito.

Planeta Hulk nos sitúa a un Hulk muy traumado que llega a un planeta desconocido. Su rabia tiene un buen motivo, pues ha sido traicionado por los Vengadores, aquellos en los que confiaba y expulsado de la Tierra por el bien de la humanidad. En este nuevo planeta, es capturado por el Emperador local que, viendo su capacidad de lucha, decide convertirlo en gladiador para el disfrute de la plebe. Por estas cosas que pasan, Hulk se convertirá en el líder de una rebelión para liberar a la gente de una tiranía. Sin embargo, lo que le mueve no es el deseo de justicia, sino la rabia por la traición sufrida, saciando sus ansias de venganza con la oligarquía del planeta.

Editorialmente, este cómic se publica durante el evento de la Civil War de Marvel. Como la presencia del monstruo verde en cualquiera de los bandos desequilibraría la balanza, se decidió que lo mejor era mandarlo a pasear y que todo ocurriera mientras él “estaba fuera”. Esto otorgó a sus autores una oportunidad inusual: 12 números para hacer lo que les venga en gana en un mundo aparte, sin tener en cuenta interacciones con ningún otro personaje de la franquicia. Así que se vinieron muy arriba. Y sí. Es Gladiator, en versión Marvel. Hulk está más enfadado que Máximo, pero el planteamiento y el desarrollo es similar: tenemos nuestro héroe, una plebe que vive con miedo, un emperador medio zumbado, combates en el Coliseo (galáctico), amores imposibles, etc.

Puede que suene ha visto, pero lo más importante: este cómic mola un montón. Pone a Hulk en una situación en la que no puede limitarse a romper todo, la trama le supera y tiene, con sus limitaciones, pensar qué es lo correcto y qué cabeza debe aplastar. A medida que pasan las páginas, podemos entender los remordimientos que le carcomen por dentro, su necesidad de redención y su rebeldía ante una injusticia tan similar a la que él vive cada día. No tenemos aquí a una bestia sin cerebro, ni a una mente maestra que ha hecho las paces con su cuerpo. Banner vive dentro de Hulk, pero es consciente de que ésta no es su lucha, y las pocas veces que sale a la luz, se percibe en su timidez que lo único que desea es salir de en medio. Después de todo, aquí tenemos a un líder, a un gladiador. Una vez se “despierta”, tenemos a Máximo el Hispano, capaz de decidir el destino de un planeta a partir de su fuerza de voluntad.

Puede que el avance de la trama peque de predecible, pues se copia lo que se copia, pero no le impide tener un buen número de momentazos y diálogos bien encontrados. Así, se disfruta de una historia divertida, ingeniosa y, sobre todo, muy épica. Se hace ideal para engorilarse y ver hasta dónde puede llegar la siguiente vuelta de tuerca y cómo van a subir las apuestas una y otra vez.

El apartado gráfico corre a cuenta de Carlo Pagulayan y Aaron Lapestri (principalmente), a los que debo felicitar por su trabajo. Da vida al planeta Sakaar con las dosis de carisma que merece y, sobretodo, son capaces de transmitir la fuerza brutal con la que se mueve el protagonista. No tendremos aquí splash pages mega espectaculares, pero hay una visceralidad en la acción que encaja a la perfección con la historia que se está contando, transmitiendo la tensión y el carácter de los personajes de manera impecable. Pagulayan es sustituido en un capítulo por Gary Frank. Se nota el cambio en los lápices, pero no descoloca ni defrauda en ningún momento.

De aquella manera, pero este cómic ha sido trasladado a la gran pantalla como parte del MCU. Dentro de Thor: Ragnarok se produce la aparición inesperada de Hulk en un coliseo de gladiadores, después de un buen tiempo sin aparecer en ninguna de las películas. Lleva el mismo uniforme que en Planeta Hulk y, por las pocas cosas que se nos describen, podemos entender que argumentalmente está sucediendo lo mismo que en el cómic. No obstante, en la película el tono es de spoof movie y es Thor quien arregla todo, pero bueno. Asimismo, en la serie de Hulka también se vieron consecuencias de su estancia interplanetaria. No me gusta, pero quizás una traslación más literal hubiera sido problemática ^^


Así pues, Planeta Hulk es uno de los cómics más divertidos del personaje. Con menos trasfondo filosófico que otras historias entre el hombre y el monstruo y mucha más aventura, tenemos 400 páginas de acción, aplastamientos e historias épicas con las que molarnos a lo grande.

 

Nota: 9

Nota goodreads: 4.2/5 

lunes, 18 de agosto de 2025

El insoportable peso de un talento descomunal

Cuando apareció el tráiler de esta película creía que estaba viendo un video chorra de alguien con mucha imaginación y buenas dosis de ingenio. Presenté mis respetos cuando me enteré de que era realmente Nicholas Cage, que se había prestado voluntario a una broma meta a su costa. Lo más curioso de todo es que, de alguna manera, alguien se lo tomó demasiado en serio y puso dinero para hacer la película y… bueno, una vez aprobada, tenían que hacerla, ¿no?

Así, tenemos a Nicholas Cage interpretando a la afamada estrella Nicholas Cage. Se trata de un actor de buena familia, con sus altos y bajos… Bueno todos lo conocemos. Hace de sí mismo, de “nuestro” Nicholas Cage. Con muchos problemas de drogas, algunos divorcios a sus espaldas y una hija que no le habla, acepta ser llevado como “atracción” a un cumpleaños para poder mantener su tren de vida. Sin embargo, allí la cosa se complica, implicándose de alguna manera en el secuestro de la hija del presidente de Cataluña (jé), por lo que los servicios secretos le instaran a que se convierta en espía, héroe de acción y buen padre, todo en uno (o algo así).

Sorprende como Cage ha abrazado su propio meme con tantas ganas y se haya mostrado a realizar una película tan meta sobre sí mismo y su carrera. Toda la película funciona sobre el cachondeo y la confusión entre el hombre y el mito, mezclando si se trata de un homenaje, una burla o una parodia de la concepción que tiene el público de la excéntrica estrella.

La estupefacción campa a sus anchas durante la primera media hora, con un buen puñado de chistes ingeniosos que hacen diana, presto a dejarte ojiplático a la mínima de cambio. Se suceden burlas a sus propias elecciones filmográficas, homenajes extraños (y muy incómodos), intentos de explicaciones que nadie había pedido, tramas absurdas basadas en combinaciones absurdas de tramas de sus propias películas… un poti-poti de memeces muy bien paridas que provocan un buen puñado de risas. La de veces que me he encontrado pensando “ah, esto es lo que tiene que hacerme gracia” para luego caerme de la risa cinco segundos después porque el chiste del chiste ha entrado bien. Lo malo es que no paran de insistir con este leit-motiv, convertido en un running gag inacabable que se hace cansino. Que sí, que lo hemos pillado, pero id a otra cosa, por favor…

Ahí es cuando la película parece que quiere naufragar. Una vez empieza el “percal” e intentan desarrollar una trama, uno se da cuenta de que aquí nada tiene sentido y la película atraviesa un valle muy peligroso. Por suerte, la inesperada química entre Pedro Pascal, Paco León (¡) y Nicholas Cage hace que se mantengan algunos destellos de brillantez que consiguen que no dejemos la película a la mitad. Está claro que los tres se lo han pasado muy grande en estas vacaciones pagadas en Mallorca, pergeñando extravagancias cada vez más rarunas en pos de este engendro de película.

Por suerte (o no), cuando el chicle ya no da más de sí, estamos ya cansados de patochadas y es imposible estirar más el chiste, va la película y decide convertirse en una obra de acción convencional durante su desenlace. Al abandonar la broma meta y convertirse en Con Air (jé), remata la trama con cierta corrección, sus escenas de acción resultonas, un poco de emotividad y aportando un poco de sentido (ejem) a este pifostio. Sin ser nada del otro mundo, permite despedirte del film con un buen sabor de boca, mejorando el resultado final.

A ver, la broma meta es muy loca y, de alguna manera que no acabo de comprender, la desarrolla bien, con lo que se saca de la manga algún chistaco de bandera. Sin embargo, ni es taaaaan divertida ni tiene taaaanta acción como se cree ella misma, lo que da como resultado un pastiche irregular con ciertos momentos de inspiración.

 

Nota: 4

Nota filmaffinity: 5.9 

miércoles, 13 de agosto de 2025

Neon Genesis Evangelion (el Manga)

Como no sólo de libros y películas vive el adicto, partí con la intención de traer de vez en cuando mangas, cómics y series. La verdad es que apenas se han pasado y, quizás, ya tocaba. Así que hoy hablaremos un poquito del manga de Neon Genesis Evangelion.

Uno de los clásicos de la ciencia-ficción dentro de los mangas, nos sitúa en un futuro próximo en el que la Tierra es atacada por unos monstruos gigantes, llamados Ángeles. La única línea de defensa radica en unos robots gigantes (los EVAs) tripulados por unos adolescentes, enfrentados a un reto que les supera por mucho. O al menos, este sería el planteamiento, porque luego la trama se complica sobremanera en dos vertientes. Por un lado, tenemos una serie de conspiraciones dentro de conspiraciones en la que se hace difícil conocer cuál es la verdad sobre lo que ocurre. Por otro lado, tenemos las tribulaciones de los tres adolescentes protagonistas, que malditas las ganas que tienen de subirse a un EVA y jugarse la vida cada día, pues bastante tienen con sus traumas y sus comidas de tarro de gran o enorme tamaño.

Se trata de uno de los pocos mangas realizados a partir de un anime pre-existente. Algún día hablaré de la serie en profundidad (personajes, implicaciones psicológicas, tramas, etc.), pero hoy me centraré en el manga derivado.  Publicado pocos años después de la finalización de la serie original, sus 10 tomos le otorgan un mayor espacio para explicar los mismos hechos del anime. Así, sin realmente cambiar nada, permite que la trama respire, añadiendo poco y trascendencia a una historia que en 24 episodios, ocurre demasiado a calzón quitado.

El objetivo de este manga es, dicho por los propios autores, servir a modo de aclaración y corrección de la historia original. Al aumentar el protagonismo de los secundarios (o darles espacio para expresarse), permite entender todos los sucesos que transcurren entre bambalinas, ocultos a ojos de los protagonistas, respondiendo así a muchas de las preguntas que permanecían en el aire y confundían a un espectador despistado. Así, comprendemos mejor los traumas de Shinji, la necesidad de aceptación de Akane, qué trabajo tiene Misato (y su amor), el origen de Rei (de los que se clavan en las entrañas) y, sobretodo, aporta orden entre el marasmo de tramas conspiranoicas que no había quien entendiera.

Y sobre todo, por el final. Los dos últimos capítulos de la serie original constituyen uno de los desenlaces más polémicos de su género. Cualquiera que los viera, a finales de 1995, sin más contexto que los 22 capítulos anteriores, se quedaría con el culo muy torcido, incapaz de entender qué ocurría. Se gastaron verdaderos mares de tinta discutiendo los hechos y las interpretaciones que implicaban las frases e imágenes mostradas. Este manga surge como necesidad de los propios autores de explicar un desenlace que no pudieron rodar de otra manera (cosa que contaré en la reseña del anime). Podríamos decir que, originalmente, los dos últimos capítulos se ven desde el punto de vista exclusivo de Shinji, enterándonos únicamente de lo que le ocurre. Podemos ver su desesperación al comprender que “ahí afuera” ha llegado el fin del mundo, que él es incapaz de hacer nada para evitarlo, pero al mismo tiempo debe tomar una decisión consciente de que ninguna solución es buena . El manga se explaya (un tomo entero) en explicarnos qué ocurre lejos, “fuera de Shinji”, permitiendo que entendamos “algo” de lo que ocurre. La paja mental es de bandera, no lo negaremos, pero no es tan confusa. Se pierde quizás el punto de fascinación del anime de “nomeenterodequéestaocurriendoperocomomolatodo”, pero resulta ideal para leer después de alucinar con la serie y así poder volver a empezar su visionado apreciando mejor qué ocurre en cada momento.

SPOILER. Debemos entender que, después del segundo impacto, NERV ha encontrado a los Adán y Eva original, y está experimentando con ellos, obteniendo un poder que va más allá de la comprensión humana. Dios no quiere que la Humanidad trastee con cosas que no comprende, así que envía a sus ángeles para exterminarla y recuperar a sus hijos. Por otro lado, Gendo está intentando hacerse con el control total de ese poder, a espaldas de NERV, para destruir a Dios y así permitir a la Humanidad progresar en su evolución. Por su parte, SEELE conspira para utilizar ese poder y conseguir la dominación mundial. Al final, Gendo se sale más o menos con la suya, destruyendo la poca cordura que guardaba Shinji en el proceso. Por si fuera poco, éste último se ve obligado además a tomar una decisión imposible sobre cómo debe desaparecer el ser humano, consiguiendo una nueva oportunidad gracias a su bondad. Se produce así un reinicio de la historia, ya sea para repetir los mismos errores o hacer las cosas de otra manera. FIN DEL SPOILER

A lo largo de los años, los creadores de Evangelion han hecho un montón de versiones sobre el mismo tema, cambiando hechos, poniendo y quitando personajes, permitiendo una suerte de revisitación continua de una misma trama, con diferentes interpretaciones y conclusiones. Cada X tiempo, te permiten volver a montarte en un EVA y maravillarte con las posibilidades que ofrece este nuevo viaje. Así, es posible que la versión que te ha llevado hasta aquí sea algo diferente y puedas llegar a un lugar distinto del que te arroja este manga.

El manga de Neon Genesis Evangelion, funciona como una obra complementaria del anime. Respeta su diseño y sus ritmos, presto a ser leído después de haber flipado por primera vez con la historia. Quizás ha quedado un poco olvidada para los nuevos lectores (Ya tiene 30 años) y tiene el mismo problema tetil de su época (estos japos salidos), pero es una fuente de referencias tan grande que cualquier friki (o no friki) debería darle un tiento, que la experiencia vale la pena. Ciencia-ficción de la buena, toneladas de acción de la buena y pajas mentales sobre el futuro de la humanidad de las buenas.

 

Nota: 9

Nota goodreads: 4.25/5