Mostrando entradas con la etiqueta Mafia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mafia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de noviembre de 2023

Uno de los nuestros

Pues seguimos insistiendo con el Sr. Te lo resumo así nomás. Dentro de su vídeo sobre Scorsese, destacó esta película como una de sus grandes obras. Y resulta que mi pareja no la tenía vista. Como yo haría más de quince años que no la había visto, pues habrá que darle para pasar un buen rato.

Uno de los nuestros nos presenta a un chaval irlandés que se ha criado en Little Italy. Crece rodeado de mafiosos, a los que idolatra, atraído por la vida, lujo, peligro y desenfreno que llevan los gánsteres de su zona. Por ello, tan pronto como puede, decide empezar a hacer méritos y hacer todos los esfuerzos necesarios para unirse a alguna de las familias y así poder considerarse “uno de los nuestros”. Así, seremos testigos de cómo es la carrera de nuestro “héroe”, empieza como un chico de los recados del que burlarse, pero pronto su efectividad y su disposición de hacer cualquier cosa con tal de progresar le harán subir de categoría. Pronto, gana la confianza de sus jefes, de los que conoceremos todas sus bajezas, amasando montañas cada vez más grandes de dinero y poder. Pero con el poder viene la responsabilidad y así verá cómo la policía empieza a considerarle un objetivo, con el consiguiente problema para llevar una vida apaciblemente disoluta.

Ante todo, lo primero es expresar mi sorpresa al encontrar a medio elenco de Los Soprano en esta película. Si es que casi toda la plantilla inicial pasa por aquí ^^. Hasta cierto punto, me hace especial gracia comprobar como aprovechan el mismo concepto de la Mafia, convirtiendo sus tareas en una rutina cotidiana, convirtiendo el partir unas piernas o tirar a alguien por la ventana en otro día más en la oficina.

Pero bueno, ahora a la chicha. No la tenía muy fresca, pero creo que he actualizado mi película (seria) de mafias favorita. Oigan, la he disfrutado cosa mala.

Es un extraño canto de amor a la vida mafiosa que, al mismo tiempo, no deja de hacer patente que es un microcosmos lleno de malnacidos del que sólo puedes salir fiambre o traidor, en el que la amoralidad campa a sus anchas. Ellos se ven a sí mismos como astutos animales de presa, cosa que Scorsese no deja de recordarte, pero al mismo tiempo te los sigue mostrando como unos gañanes con suerte que no hacen otra cosa que autojustificarse para gozar haciendo el mal o dejarse llevar por su disoluto modo de vida. El narrador se contradice a sí mismo en todo momento, glorificando a la Mafia mientras nos hace testimonio de todo su patetismo. Narrado con maestría, nos muestra una evocación nostálgica del pasado, a modo de confesión sin atisbo de vergüenza o contrición. Asimismo, veremos como su mujer y el policía que lo detuvo añaden comentarios a lo que va ocurriendo, aclaraciones a según qué atribuciones alejadas de la realidad que realiza nuestro protagonista (mis dieces a las diferentes interpretaciones sobre cómo se forma la pareja desde uno u otro punto de vista). A su modo, es como si fuéramos testigos de un extraño documental sobre la vida en la Mafia, realizado por un fan que, aun así, no consigue disfrazar la vida de mierda que tienen los mafiosos.

Así, somos testigos de su organización, de la vida cotidiana no de los jefes sino de los cargos intermedios, sus estrictos y anacrónicos códigos de conducta. Lo que en un primer momento parece un clan familiar vemos que se mueve por puro interés, en el que cualquier lealtad es relativa. Con un ritmo bien medido, veremos el ascenso de nuestro protagonista por todas las esferas del negocio, hasta que la policía lo tiene bien empurado y entra en una vida de paranoia en la que ve enemigos por todas partes. Y luego está el final (GLORIOSO). 

Es decir, a diferencia de otras historias como El Padrino o Casino, este relato de Mafia dentro de la Mafia le quita todo el glamour a la vida del gángster mientras no deja de insistir en lo mucho que mola. Los tienes proclamando lo bien que se lo pasan siendo los malos del lugar, pero están siempre temerosos de una entrada salvaje de la policía, largas condenas de prisión, venganzas sangrientas de colegas y rivales o represalias inesperadas por parte de los que consideraban sus camaradas.

Para contar este estupendo relato, Scorsese se rodea de un elenco de actores de primera a los que hay que felicitar. Empezando por Ray Liotta (esa última mirada a cámara, jué) y Lorraine Branco (nominación al Oscar en un personaje deliciosamente contradictorio), pasando por Robert De Niro y Joe Pesci (Oscar para el gran malote), acabando con todo el elenco de Los Soprano (Michael Imperioli, Frank Vincent, Tony Sirico, Vincent Pastore…). Pocas veces he visto elencos tan amplios en los que todos los personajes estén encarnados con tanto acierto.

En Uno de los nuestros encontramos todas las características deudoras del cine de Scorsese: El papel de la culpa (o falta de ella) en las acciones de la vida, historias de hombres que conducen a una inevitable autodestrucción, la naturalidad con la que se exponen hechos terribles y, sobretodo, esa capacidad para narrar el paso del tiempo, con el ritmo cansino de la vida y argumentos dilatados en los que las rencillas se enconan, las venganzas se toman su tiempo y la vida tiene poco valor. No me pilla de nuevas, pues ya habréis visto reseñadas aquí casi todas sus películas. Así que no vamos a descubrir ahora a este director, pero realiza aquí uno de sus trabajos más redondos, en los que todo funciona estupendamente dedicado a explicar con toneladas de carisma una historia de lo más cínica y desagradable. Quizás porque aquí no tenemos uno de los grandes nombres, o porque la clase o el honor ni está ni se le espera, pero este acercamiento a la vida de un jefecillo intermedio permite poner un punto de vista inesperado con el que ahondar en la escoria sin el glamour que pudieran tener los Luciano o los Corleone. Y eso mola.

Como ya he destacado antes, un pequeño punto y aparte para el desenlace. La caída en desgracia de Ray Liotta, su particular via crucis paranoico en el que ve asesinos tras cada esquina y, finalmente, el monólogo final. Besito de chef, que diría alguna gente.

Como se pudiera imaginar ante una propuesta de esta calidad, las nominaciones a los Oscar llovieron por todos lados, consiguiendo que cayeran a todo lo gordo. Sin embargo, este fue el año de Bailando con lobos, que a la postre arrasó en premios, obligando a Uno de los nuestros a conformarse con el Oscar a actor secundario para Joe Pesci, que hiela el alma cada vez que aparece.

Scorsese es uno de los grandes nombres en la dirección y no es por cualquier cosa. Disfruto a lo grande con casi todas sus películas y lo gozo todavía más cuando se pone a hablar de mafias. Y si, después de haber pasado por casi todas sus películas, ésta se ha puesto en lo más alto de mis favoritas, por algo será. Puro gozo.

  

Nota: 10

Nota filmaffinity: 8.4 

miércoles, 6 de septiembre de 2023

Roma Criminale (Cattleya)

Hacía mucho que no me ponía a desglosar una serie, pero entre que se me acumula el trabajo y las reseñas de series requieren más tiempo de esfuerzo, siempre encuentro otra propuesta más interesante. Pero bueno, uno de vez en cuando acaba series que merecen ser recordadas (o no) y esta me ha encantado, ya os lo voy diciendo de partida.

Como siempre, uno está a la última y qué mejor ejemplo de ello que poner una serie italiana de 2008. La mayoría de veces que hablo de ella me toca hacer un poco de pedagogía y recordar que las series buenas no sólo vienen de EE. UU. En este caso, los italianos hablan de lo suyo, de la tercera cosa que más conocen (después de la comida y el calcio). Me refiero, obviamente, a la Mafia.

Nada más empezar, unos zagales intentan atracar a un abuelo de un barrio proletario de Roma. Cuando éste los hace huir violentamente, les increpa “¡¡Yo estuve en la banda del Libanés!!”. Damos entonces un salto atrás en el tiempo, situándonos a finales de los setenta, cuando una pequeña banda de ladrones cambia de líder. El Libanés, pues obviamente es el nuevo mandamás, tiene delirios de grandeza. Gracias a su implacable brutalidad, su carisma y su habilidad para evitar las intentonas de la policía, la banda prospera, convirtiéndose con el tiempo en los amos de Roma, con las zarpas metidas en cualquier negocio turbio que tuviera lugar en la Ciudad Eterna.


Lo que más se hace patente viendo Roma Criminal es la verosimilitud que desprende. Hecho por italianos para italianos, se nota que los creadores conocen de qué hablan y saben plasmarlo en pantalla. La recreación de la sociedad italiana es descomunal, mostrándose con habilidad los cambios que se producen en la misma a medida que pasa el tiempo, hilvanando las tramas con los grandes hechos de los setenta-ochenta y las cosas que “se saben” que fueron así. La trama de ascenso – caída es clásica, con sus inevitables dosis de violencia, sexo, drogas, traiciones y venganzas. En este sentido, no va a contarte que no hayas visto antes, pero lo que sí hace es contártelo con brillantez. Hay mimo y ganas de hacer las cosas bien en este proyecto.

Roma Criminal se aleja del glamour de las películas de mafiosos que uno tiende a tener en mente. No hay nada de El Padrino aquí. Estamos en los bajos fondos de Roma y esto significa cutrerío, gente acostumbrada a pasarlo MUY mal y el horterismo típico de los nuevos ricos que no saben qué hacer con su dinero. Es que incluso gente tan paleta como la que encontramos en Los Soprano tiene más clase que aquí. Además, tiene la gracia de que la sociedad retratada no es tan diferente de la que teníamos por aquí en Barcelona o Madrid (por decir algo), con lo que es muy fácil sentirla cercana, palpable. Me encanta la recreación del vestuario, las cases, la forma de ser de la gente…Una pasada.

Y no sólo es Roma. Cada vez que los personajes se mueven a otras regiones de mayor tradición (Nápoles, Calabria, Sicilia), se aprecia el cambio de ambiente. La ciudad se mueve diferente, las tradiciones (a veces centenarias) son otras y no se respira esa enérgica inspiración que mueve a estos jóvenes recién llegados. Me encanta la actitud de “estáis locos” que parecen gritar los mafiosos tradicionales con cada gesto que realizan.

Como en una buena serie de este estilo, lo más importante son los personajes. Y joé, qué buenos todos. Se hacen querer. Se hacen odiar. De una escena a otra quieres que los maten a todos o deseas darles un abrazo.

El mayor protagonista es El Libanés, encarnado por Francesco Montanari, es una fuerza de la naturaleza. Humillado por unos y otros en su adolescencia, ha llegado a la veintena con un cuerpo de atleta, un carisma arrollador y muchas deudas que cobrarse. Tiene muy claro desde un primer momento que no va a dejarse pisar por nada ni por nadie y va con todas a arrasar con lo que se ponga por delante. Se mueve por impulsos, con instinto animal, alejado del melindroso “honor” del que hacen gala los clanes más tradicionales.

Como contrapunto más reposado, tenemos al impacable Frío (Vinicio Marchioni). Alejado de la banda en un primer momento, es reclutado por su inusitada capacidad para moverse en los bajos fondos, sin perder los nervios ni un segundo. Uniéndose inicialmente por simple conveniencia, pronto entablará una férrea amistad con el Libanés, del que actúa de conciencia, como una especie de correa que sujeta a la fiera, sabiendo cuándo debe contenerle y cuando soltarle para desatar el caos y la destrucción. Su gran capacidad organizativa le permite ascender rápidamente en la banda, lo que causará tensiones frente a los miembros más veteranos.

Estos celos vienen principalmente de El Dandy (Alessandro Rosa), el mejor amigo de siempre del Libanés y, quizás, el que viene de familia más acomodada (o la menos pobre). Hace honor a su nombre, moviéndose con clase, con los mejores trajes que puede permitirse, evitando mancharse las manos y gozando de cada lira que es capaz de conseguir. Envidioso, retorcido, capaz de las mayores crueldades, es el mejor a la hora de “hacer que pasen cosas” sin cuestionarse conceptos como la moralidad o la decencia. Realmente, uno de los malos más odiosos que recuerdo. Mira que le coges manía a lo largo de los capítulos.

El elenco de secundarios se complementa con el resto de miembros de la banda, todos ellos con una personalidad propia, que los hace cercanos y reconocibles. Tenemos al pobre Fideo, un pusilánime que está en el berenjenal porque antaño era el compañero de pupitre del Libanés y por ello son amigos hasta la muerte. Éste sólo quiere vivir tranquilo sin meterse en líos, pero con estos amigos es imposible. También está Búfalo, un hombre simple, de férrea lealtad animal. Consciente de sus limitaciones, sabe que es ignorante de las complicaciones de la política, pero está siempre dispuesto a hacer lo que sea necesario por el bien de sus compañeros (se hace entrañable, a su modo).

Fuera de la banda, tenemos dos personajes que debemos destacar. Por un lado tenemos a Patrizia (Daniela Virgilio). Prostituta de profesión, retirada al convertirse en la “novia” del Dandy. Es un personaje muy difícil de escribir y peor de interpretar, pues está enamorada de un indeseable al que odia, pero por el que no puede evitar sentirse atraída. Desearía alejarse de todo y vivir más anónimamente, pero no quiere renunciar a los lujos que el Dandy le provee. Es bien consciente de su trabajo, pero al mismo tiempo desborda clase y la fuerza volcánica de las divas italianas. Personajazo.

Finalmente, tenemos al Comisario Scialoja (Marco Bocci), uno de los pocos policías íntegros del cuerpo que, como si de un Gordon se tratara, se embarca en la fútil lucha de intentar capturar a la banda con un reducido grupo de ayudantes. Sus superiores le indican que es mejor centrarse en otros temas, sus compañeros no quieren jugarse la vida y de vez en cuando los servicios secretos le ponen palos en las ruedas, pero él, desesperado e incansable, sigue luchando ante unos molinos indestructibles. Como si esto fuera poco, pronto se enamora de Patrizia, consciente de que nunca podrá ser correspondido, pero incapaz de platonizar una mujer que considera inalcanzable.

A lo largo de sus capítulos veremos como las tramas avanzan con un buen pulso narrativo. No se toma especial prisa, pero en ningún momento vemos como se arrastra el desarrollo. Aporta trasfondo continuamente, con un puñado de escenas que quitan el hipo a cada capítulo.

A grandes rasgos, cada una de las dos temporadas sigue una trama concreta. En la primera, veremos cómo se forja el ascenso de esta banda de supernovas que, desde la nada, toman el poder de los bajos fondos de la ciudad a base de decisión, sangre y mala leche. Escenas como la de la primera novia del Libanés, o la Boda de El Terrible dan buena muestra de que no estamos ante una serie cualquiera. Pero es que no es sólo eso: la llegada de Frío y cómo cambian los roles, las malas reacciones a las primeras entradas gordas de dinero, el trato con los camellos y, sobretodo, la primera visita a los “hermanos mayores del Sur” son pura gloria. Y no me olvido – ni mucho menos – del desenlace de la temporada. Bajo una tormenta huracanada, un cliffhanger de la mejor clase, que ni se ve venir ni te deja tiempo a reaccionar.

La segunda temporada se centra en la inevitable caída. Esa banda que, en algunos momentos, era el chivo expiatorio perfecto para los Servicios Secretos italianos, está empezando a molestar más de lo debido, así que es hora de hacerla desaparecer. La persecución policial se junta con malas decisiones, ratas traidoras y compañeros que ya no tienen los mismos intereses. A medida que avanzan los capítulos, los síntomas de un enfermo terminal empiezan a aflorar en la banda, concluyendo en un juicio guionizado con mimo que sirve como estupendo colofón a una espiral de acontecimientos en muchos casos inesperados.

Así, tenemos una de las mejores series de Mafias que te puedes echar en cara. Espléndidamente rodada, fantásticamente actuada y con un guión que está a la altura. Y encima, con una duración más que ajustada. No os la podéis perder, sacad tiempo para ella. Pero ¿dónde verla? Pues se hace difícil, ya que no pertenece a ninguna de las grandes productoras y no es un producto novedoso. Apenas han pasado unos años (es de 2008) y ha desaparecido de todos los catálogos. No es ni mucho menos la primera gran serie en paradero desconocido. Pero bueno, tirad de bibliotecas, de colecciones de DVDs, animales híbridos o ríos estacionales, pero conseguidla. Vale la pena.

Como ya he comentado, Roma criminal es una serie de 2 temporadas, de 12 y 10 capítulos de 55 minutos, respectivamente. Evidentemente, no es para darse un atracón sino para ver con calma y deleitarse con todos los giros que sus creadores han preparado para nosotros.

Aunque es difícil de encontrar, vale la pena esforzarse para encontrar la mejor serie italana que he visto. Roma criminal es una avalancha de 22 capítulos que compone una estupendísima serie de mafias que se hace muy cercana e impactante. Un thriller en el que da gusto sumergirse.

Que la veáis, jroñe.


Nota: 9

Nota filmaffinity: 8.2

“Yo también estuve en la banda del Libanés”. Una vez la acabas, vuelves a ver la primera escena y, ¡buf!, qué fuerza tiene ahora. 

sábado, 12 de diciembre de 2020

El irlandés

A pesar de sus numerosos éxitos en taquilla, Scorsese se ha quejado repetidamente de la poca libertad que se le da dentro de Hollywood para hacer las películas que él quiere. Entre que los temas superheroicos y las escenas de acción acrobática le importan bien poco y que cada vez lleva peor que desde arriba le estén diciendo qué puede y qué no puede mostrar en pantalla, pues pareció por momentos que tardaríamos en volver a tener películas suyas. Es en esto que se junta Netflix, con ganas de dar a su plataforma un poco de postín que le ofrece una buena cantidad de dinero para hacer una película de mafiosos con una libertad casi absoluta.

Se abrieron los cielos para el director, que aprovechó para hacerse un auto-homenaje, reuniendo ¿por última vez? a todos aquellos que protagonizaron el culmen del cine mafioso. Joe Pesci, Al Pacino, Robert de Niro (Nicky Santoro, Michael Corleone, Travis, Vito, Noodles y mil nombres más).  Todos ellos ya mayores, en un último canto del cisne para despedir, tal como hizo Sin perdón a un género que ha dado toneladas de diversión en la gran pantalla.nos verídica, nos cuenta la vida de Frank Sheeran (Robert de Niro), que trabaja para la mafia como asesino a sueldo. Por avatares de la vida, hace amistad con el jefe local Russell Buffalino (Joe Pesci) y con el sindicalista Jimmy Hoffa (Al Pacino), una de las personalidades de la sociedad de su momento. A lo largo de los años, las relaciones entre todos se verán sometidas a las tensiones propias de su trabajo, los avatares de la vida y las lealtades mal (o peor) entendidas.

A su modo, recuerda a una versión –ejem- sin glamour de Uno de los nuestros, retratando la vida mafiosa desde un personaje segundón que, de alguna manera, se las arregla para estar en todos los follones. Sin embargo, la película se centra en los efectos que el paso del tiempo tiene en las personas, especialmente cuando el dolor y la nostalgia de tiempos mejores se entremezcla con inquinas y rencores, provocando que las lealtades se quiebren y afloren traiciones y asesinatos. Se hace especial hincapié en el peso de la culpa, a los remordimientos ante las malas decisiones y, sobretodo, los sacrificios que se realizan, que cada vez duelen más y son más difíciles de remediar. El tiempo, el inevitable declive crepuscular de cualquier actividad humana, mostrado a través del dolor ante como los años pueden cambiar la perspectiva sobre decisiones que parecieron lógicas en su momento.



Esta mastodóntica reflexión sobre los tiempos pasados que ya no volverán se ve reforzada por la presencia de todos los fetiches actorales del director: Al Pacino, Robert deNiro y Joe Pesci han encarnado a los mayores estandartes del género y aquí realizan la que –quizás- sea su última gran actuación. Pesci es, por una vez, el jefazo, mostrando que los años no han medrado en su carisma y capacidad de intimidar. Al Pacino realiza un papel delirante, muy acorde con el personaje real. De Niro, por su parte, realiza una actuación más contenida, propia del hombre que no toma decisiones, que solo ejecuta y no debe tomar partido, pero al que se le nota el desagrado, el miedo y la rabia ante los efectos de sus acciones. Chapeau a todos.

Una de las decisiones más controvertidas es el uso del ordenador para rejuvenecer a los actores (todos rondando los 80) para cuando debe parecer que tienen unos 30-40 años. A grandes rasgos funciona bien, pero lo que el ordenador no puede tapar es que se mueven como gente mayor y es imposible que los movimientos dinámicos queden bien. No molesta especialmente salvo en la ya famosa escena de la paliza, que queda un poco (muy) extraña.



El irlandés sabe bien al cine de Scorsese, a todas estas historias de hombres que se meten voluntariamente en infernos de los que saben que no acabarán bien. El mayor problema para el espectador es que nadie ha controlado al director, con lo que ha firmado un mostrenco de casi cuatro horas que no tiene ninguna concesión para el espectador (cosa que sí tenía El lobo de Wall Street, por ejemplo). La parsimonia con la que avanza la historia, los quiebros innecesarios y su cansino ritmo hace que llegar al final cueste bastante esfuerzo, incluso partiendo su visionado en varias etapas. Además, el desenlace tan lánguido y agónico, retratando durante unos eternos 30 minutos (o más) la senectud de los protagonistas sin que pase absolutamente nada se hace MUY largo.

Esto no impide que sea una gran película. Grandes actores, un guión muy bien pensado, una puesta en escena fastuosa… Sin embargo, nadie parece perdonarle que sea tan claramente inferior a otros monumentos de misma temática y director: Uno de los nuestros o Casino, por poner dos ejemplos, son propuestas similares y claramente mejores. El Irlandés acaba siendo un Érase una vez en América que no ha cuajado del todo.



Como muestra de todo este talento tras las cámaras y frente a ella, tenemos una película nominada a todas las cosas posibles (diez nominaciones, con casi todo lo gordo) que, debido a sus magnificadas imperfecciones, no se llevó nada.

Ahora entran las dudas. Un poco de control por parte de producción quizás le hubiera venido mejor para evitar todas las desmesuras que se realizan en el metraje (o no). Sin embargo, con un Scorsese más controlado, igual este proyecto no hubiera tenido buen fin (o sí), con mucha menos enjundia y trascendencia.

Al final Scorsese ha realizado un espléndido auto-homenaje a un género que le ha dado todo al director y a sus actores favoritos, generando un puñado de películas que han hecho vibrar a los espectadores durante años. El irlandés peca de exceso de metraje, baches de ritmo y un desenlace agónico. Sin embargo, goza de unos actores de primera que se saben ante su canto del cisne, una puesta en escena impecable y una historia que, sin duda, merece ser contada.

Nota: 7

Nota filmaffinity: 7.2 

sábado, 5 de septiembre de 2015

Crematorio (Canal+)



Al hablar de La chica de ayer, comenté que una de las mejores series españolas que podríamos encontrar era Crematorio. Pues hoy toca hablar de ella.


Todos conocemos los grandes países productores de series, países con una influencia descomunal cuyas series se convierten automáticamente en éxitos en todo el mundo, pudiendo gastar dinero a espuertas, sabiendo que, al menos, podrán cubrir gastos con todas las exportaciones. Si nos alejamos de los tres grandes países (EEUU, UK y Japón) el resto de países no pueden disponer fácilmente de los mismos medios y no tienen más opción que realizar propuestas más modestas. Curiosamente, los mejores ejemplos de cada país describen temas en los que ese país es (muy a su pesar) un experto: en Italia tenemos las estupendas Gomorra y Roma Criminal sobre la mafia, en Israel la Homeland original, versada sobre el terrorismo/contraterrorismo, en el norte Bron/Broen sobre asesinatos en la tierra del hielo… Y en España, ¿en qué somos expertos sino es en pelotazos urbanísticos?

El descubrimiento de unos cadáveres enterrados en el jardín de un crematorio es el pistoletazo de salida para una investigación en la que se destapan los bajos fondos de una provincia levantina. En ella, Rubén Bertomeu es el paradigma del constructor del pelotazo. Un tipo sin escrúpulos que vive del trapicheo y de la estafa, del conseguir que el dinero público pague las construcciones que luego él puede vender, de untar a concejales, amañar elecciones…Un auténtico capo que ha tejido un imperio de asuntos oscuros e intereses turbios, rodeado de un séquito de lo más peligroso. La época de vacas gordas les ha permitido a todos medrar y enriquecerse pero la investigación policial hará tambalear su dominio, los recelos aparecen y la desconfianza va en aumento. Su socio de toda la vida tema una traición, sus nuevos amigos del este quieren cierta “estabilidad” en el ambiente, su mujer florero no es tan mosquita muerta como parecía y su hija, que le odia, ha heredado más cosas de su padre de las que a ella le gustaría. Con la detención siempre pendiente de un hilo, la vida de Bertomeu oscila entre el lujo rancio y la mentira continua mientras mantiene a flote su imperio.


Entre mafiosos italianos, rusos, japoneses… Ruben Bartomeu está a la altura. Los guionistas han hecho los deberes y lo hacen beber de la brutalidad de Tony Soprano o Gyp Rossetti, de la ambición de “Scarface” y la paciencia de los Corleone. El inmenso Pepe Sancho es quién le aporta fuerza de sobras para ser recordado, comiéndose cada escena en la que aparece. Primerísima calidad. A su alrededor un batiburrillo de secundarios (Alicia Borrachero, Aura Garrido, Manuel Morón, Pau Durà, Pep Tosar, Vlad Ivanov, Chisco Amado, Vicente Romero…) que no queda atrás, encarnando a un puñado de personajes que generan subtramas propias, complementando una magnífica trama principal con la que se entretejen sólidamente para desembocar en un clímax de bandera. Los hampones de la Mafia levantina destacan por ser implacables, malvados y perturbadores, pero al mismo tiempo muy nuestros, sin llegar a perder nunca el toque chapucero que los hace fácilmente reconocibles como de “nuestra tierra”.

Con un estricto esquema de miniserie (1 temporada de 8 capítulos), Crematorio desarrolla un auge y una caída comparable a la de “Casino” probando que sí aquí se quiren hacer las cosas bien, se pueden hacer bien. Y mucho.
No sólo hay que destacar un trabajo impecable en la puesta en escena, con una fotografía estupenda y una banda sonora rotundísima (empezando ya con el tremendo opening de David Ulloa, cantado por Loquillo), sino que está perfectamente ambientada y es tan realista que duele, porque nosotros sabemos bien de qué habla. Si alguien aún no sabe qué es eso de la burbuja inmobiliaria no puede dejar de verla. Queda claro como el agua. Es imposible que no se nos haga cercana y nuestra. Si es que es nuestro pan de cada día… Es esta una historia dura, cruda y directa, que vista en estos momentos es mucho más dolorosa pues sentimos sus consecuencias. ¿Cuantos Ruben Bertomeu ha sufrido España?


Es una rara avis que hay que disfrutar con ganas. Cine de mafia de primera calidad con el toque que da conocer de primera mano el ambiente. Lástima que Canal+ España no quisiera volver a lanzarse a imitar a la HBO. Que fracasara en audiencias porque el Plus lo tenían cuatro gatos  influye, claro.

Nota: 9
Nota filmaffinity: 7.5
Publicado originalmente en CInéfagos AQUI

viernes, 29 de junio de 2012

El Siciliano (Mario Puzo)


Título: El siciliano
Autor: Mario Puzo
Título original: The Sicilian

“Corre el año 1950. El exilio de Michael Corleone en Palermo está a punto de acabar, y su padre, Don Vito, le ha encomendado una misión: debe volver a América con un hombre que se ha convertido en un mito popular, un forajido acosado por el Gobierno, las clases altas y la Mafia. Su nombre es Salvatore Giuliano, un Robin Hood moderno que, tras enfrentarse en su juventud a una patrulla de carabinieri, se vio forzado a refugiarse en las montañas. Desde allí lucha por su patria y su gente, oprimida por la Cosa Nostra y la corrupción del Gobierno de Roma. Ahora, en esta neblinosa tierra de montañas y ruinas antiguas, el destino de Michael Corleone se verá hermanado con la leyenda de Salvatore Giuliano.”

Mario Puzo es el escritor de ese novelón que es El Padrino y tiene otras obras como El último Don y Omertà que no están pero que nada mal. Este libro que nos ocupa me faltaba por leer y había ciertas ganas. La obra intenta funciona como una suerte de secuela de El Padrino, intentando llenar una de las elipsis que hay en la historia -Qué hace Michael en los dos años que está en Sicilia- juntándolo con la historia real del forajido Salvatore Giuliano.

La propuesta parece interesante, ya que se trata de añadir más historias a un universo -el de El Padrino- bastante rico de por sí. Además, la idea de entroncarlo con una historia real puede tener su gracia. Sin embargo, el resultado es flojísimo. La novela parece hecha con las mismas ganas que las de relleno de Star Wars, con la diferencia que no tiene siquiera la gracia que le pudiera dar su imaginería mafiosa. Mi impresión es que Puzo tenía ésta historia a medio desarrollar y como “tocaba” publicar una novela, cogió los apuntes que tenía, la acabó de llenar y la mandó a edición. Si no es así, no entiendo TANTA diferencia de calidad.

A pesar de que los Corleone pasan por allí, la historia está plenamente centrada en Giuliano. En un primer momento se te explica cómo se convierte en forajido. A partir de allí, contemplamos una sucesión de saltos temporales con diálogos sobre sus correrías que no parecen seguir un hilo conductor y elegías sobre cómo el pueblo raso adora al bandido, pasando luego a los planes de Michael Corleone para sacarlo de Sicilia, ya que su vida está en peligro. La historia no tiene ninguna gracia, la estructura narrativa es cuestionable y en ningún momento el libro se aprecia ese carisma maligno de la Mafia.

Lo único que considero que está bien representado es la vida en Sicilia en los 50. Encontramos un buen número de detalles folklóricos y costumbristras que nos pintan con multitud de imágenes la dura vida de los Sicilianos después de la IIGM -supongo que será medianamente verídico, eso lo desconozco-. Sin embargo, a pesar de tener 400 páginas, apenas pasan cosas y los personajes no están excesivamente desarrollados.

Salvatore Giuliano: Como buen Robin Hood moderno, es un dechado de virtudes. Bueno, honesto con los suyos, leal, generoso, ingenuo… Cualquier cualidad positiva que se pueda dar a un “bandido bueno” se le aplica a Giuliano. Que luego no le importe cepillarse a veinte policías o provocar una matanza en un pueblo de comunistas es irrelevante para el gran y bondadoso Giuliano.

Aspanu Pisciotta: Es el lugarteniente de Giuliano. Galán seductor a pesar de su tuberculosis (¿), cruel, sanguinario, traidor, mentiroso… No confía en nadie ni en nada y vendería a su madre sin dudarlo. Menos a Giuliano. A pesar de despreciar a toda la humanidad, no respetar autoridad alguna, renegar de cualquier juramento dado y asesinar con una alegría pasmosa, es leal a Giuliano y le obedece en todo lo que le dice por alguna razón que no se acaba de entender. Hay que reconocer que es una caracterización curiosa y inusual en un personaje, creíble sobre todo….

Don Croce Malo: Gran nombre para el capo local de la Mafia. Yo no me fiaría de alguien que se llama así. Es un gran tragón que se ha hecho con el poder de todos los clanes y cuya participación en la novela consiste en enterarse de todo lo que pasa y hacer “nada”. Eso sí, lo hace con la solemnidad propia de su cargo, claro.

Michael Corleone: A éste ya lo conocemos de El Padrino. Sin embargo… sale como en unas 3-4 páginas del libro. Tiempo de sobras para participar en la historia.

La aparición de Michael parece producirse sólo para poder decir que el libro está dentro de la saga y así darle un poco de valor extra, porque su participación es totalmente irrelevante.

En resumen, es un libro bastante malo que se aprovecha de El Padrino para llamar un poco la atención. Es bastante aburrido a pesar del tema que trata, los personajes están muy forzados y en ningún momento invita a seguir leyendo. A menos que seáis fans acérrimos del autor y queráis leeros todo lo que ha publicado, recomendaría que os fueseis a por otro título.

Nota: 1