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sábado, 8 de agosto de 2026

Lo que queda del día

Lo que queda del día propone la biografía del mayordomo perfecto. ¿puede este concepto ser interesante? Pues a lo grande. James Ivory es un director del que uno espera un trabajo cuidado, de orfebrería, en la que todos los apartados técnicos están repletos de clase y saber hacer.

Desde un primer momento, seguimos la historia del Sr. Stevens, un mayordomo que “viene con la casa” de un palacio inglés de principios del siglo XX. Ahora ya anciano, rememora lo que fue su vida y sus diversos amos a los que sirvió con total devoción. No sólo veremos la vida “entre bambalinas” del servicio de la época, sino que también seremos testigos de reuniones secretas entre diplomáticos donde las lealtades y las traiciones campan a sus anchas.

En todo momento veremos al Sr. Stevens como el mayordomo perfecto. Vive entregado con devoción a su deber: es perfeccionista, leal, discreto… Como buen mayordomo, no puede permitirse tener sentimientos o pensamientos por sí mismo más allá de aquellos relacionados con su trabajo. Indudablemente, hay cosas que no se pueden prever y, cuando el amor entra por la puerta, la razón salta por la ventana, ¿o no? La aparición de una ama de llaves tan devota como él por su deber hará saltar chispas en dos cuerpos que parecían haber olvidado qué es la pasión y el amor. Pero, al mismo tiempo, ninguno de ellos quiere faltar a su trabajo, lo que provocará un tira y afloja entre deber y deseo imposibles de reconciliar.

De las ilusiones reprimidas, las decisiones no tomadas y la contención ante cualquier sentimiento es difícil que se puedan plasmar en la pantalla. Por suerte, el Sr. Stevens está encarnado por un Anthony Hopkins en estado de gracia que es capaz de mostrar la guerra fría que se vive en su mente sin arrugar ni siquiera una ceja. Frente a él, en un papel casi gemelo, Emma Thopmson aguanta perfectamente el tipo, mostrando una pasión soterrada que lucha por salir pero que apenas puede transmitirse a base de indirectas, miradas y palabras no dichas. Me repito, casi con cualquier otro par de actores, esto sería un pastiche intragable, pero con ellos dos al mando, se transforma en un ejercicio de virtuosismo impresionante.

Lo que queda del día reflexiona sobre el sacrificio en pos de un ideal, de aquello que dejamos de lado por hacer lo que “debemos”. Retrata las ilusiones reprimidas, las esperanzas sobre aquello que, quizás, algún día se verá. O no. Sobre intervenir para hacer del mundo un lugar mejor o callar y cumplir con nuestro deber y SPOILER en esa conversación final, la desazón ante la nostalgia de lo que pudiera haber sido, del sufrimiento de las cosas no dichas y de los tés tomados en silencio, sin lamentaciones externas, pero con infinito dolor en el alma FIN DEL SPOILER. Si es que nos complicamos mucho la vida a veces.

Asimismo, este espectáculo se complementa con un trabajo repleto de elegancia por parte de James Ivory, mezclando los flashbacks con maestría para enfatizar los porqués y las argumentaciones mostradas con naturalidad, sin parecer maniquea en ningún momento. La trama avanza de mano de sus conclusiones sin que ni una ni otra se muestre impostada, con una extraña cadencia que te atrapa, conminándote a seguir para conocer qué ocurre entre ambos, o entre el mayordomo y su señor y sus rivales políticos, que también tiene su miga. El trabajo para recrear la época es también monumental, tanto en el vesturario como en cualquier habitación de los diversos palacios que vemos en pantalla. Se muestra con total elegancia, en una puesta en escena de refinamiento exquisito y miríadas de detalles prestos a deslumbrar al ojo atento. En mucho recuerda a otra película de época (aunque ésta en realidad no lo sea), de mimbres y objetivos similares, La edad de la inocencia.

No es fácil narrar los silencios en los que se transmiten mil cosas no dichas, menos con tanta belleza ni tanto ritmo para atrapar en lo que podría parecer una historia aburrida. Cada palabra dicha y cada palabra callada tiene una importancia que reverbera en el resto del minutaje, mostrando que los personajes saben que QUÉ se está hablando aunque callen más de lo que les gustaría.

La calidad desborda por todos lados en una película que se llevó nominaciones a todo: Película, dirección, actor, actriz, guión, banda sonora, diseño de producción y vestuario. No dudo  que cualquier año les habría caído una lluvia de Oscars, pero vinieron a coincidir en el año de La Lista de Schindler y hay mitos con los que no se puede competir.

Un impresionante ejercicio capaz de dejarte sin aliento por mil motivos diferentes. Todo es bellísimo y portentoso en cualquier aspecto que pudieras pensar. Si tienes dos horas y ganas de hacer un nudo con tus tripas, ponte a disfrutar con estos monstruos de la actuación que son Hopkins y Thompson.

 

Nota: 9

Nota filmaffinity: 7.5 

domingo, 24 de mayo de 2026

Sin novedad en el frente

Sin novedad en el frente es una de mis películas bélicas favoritas, retratando como nadie la futilidad de la muerte de los jóvenes en guerras que sólo favorecen a los ricos por motivos espurios. Como muchas veces, cuando tienes un original (aunque tenga casi un siglo) TAN bueno, muchos – yo entre ellos – considerarán innecesaria la preparación de un remake.

Sin embargo, esta vez estamos en uno de esos pocos casos que, aunque innecesario, se trata de un remake que vale la pena. Básicamente, coge la misma premisa, pero la utiliza para hacer una película diferente. Claramente tiene un respeto enorme por la original, a la que utiliza como referente en tono e intenciones. Además, si encima te sale una película tan buena como ésta, pues menos quejas todavía.

El punto de partida es el mismo. Estamos en 1914 y estalla la IGM. Enforvorecidos por el patriotistmo y lo que creen que será una victoria aplastante y rápida, un grupo de amigos se alista en el ejército de su país (Alemania). El golpe de realidad que sufrirán se hará patente desde un primer momento. Ya en la instrucción se encontrarán privaciones y abusos. Luego en el frente, condiciones miserables e infrahumanas: metralla, barro, olor a muerte, ratas y rancho. Ah, y luego está el enemigo y sus cañones, y sus metralletas, y sus…

Lo que más destaca en esta película es un espléndido uso de la fotografía para retratar la vida en las trincheras. Si bien la IGM no es tan fotogénica como la IIGM, esto no priva al director XX de realizar un esfuerzo ímprobo en uniformes, suciedad, edificios… También vemos desde un primer momento el precio de cada milla ganada. Esto no son batallas, son picadoras de carne. Lo que para unos ingenuos jóvenes es revivir las historias que sus padres les contaban se transforma en una pesadilla de consecuencias imprevisibles.

Hay un gusto enorme con los primeros planos, en la transformación de miradas llenas de vida en ojos sin alma, que han visto demasiada devastación. Para ello goza de un buen puñado de actores esforzados en sus papeles, destacando Felix Kammerer como protagonista y Daniel Brühl como general inmisericorde que trata a sus soldados como muñecos con los que hacer tiradas de dados.

De la misma manera que se hacía en la Sin novedad en el frente original o en preciosidades como Senderos de gloria, se hace mucho hincapié en el sinsentido de la guerra. Somos testigos de cómo los generales toman decisiones por orgullo, estupidez y ganas de medirse las pollas (o peor, cuando son los políticos los que las toman), siendo luego los pobres soldados (y los civiles) los que sufren las consecuencias. Allí es cuando esta película no pierde ni un momento para arrearte puñetazos en el estómago. El optimismo del protagonista se torna poco a poco desolación cuando va perdiendo a sus amigos, evolucionando en su cinismo, miedo y, con el tiempo, desesperanza por un futuro que se pasa de aciago. La mirada del combatiente se hace patente en los últimos minutos, mostrando una vez más el sinsentido de la guerra.

Me permito insistir una vez más en el fastuoso apartado técnico de la película. Todo el esfuerzo realizado para recrear las trincheras con suciedad y todo lujo de detalles, la fotografía capaz de reflejar la destrucción inmisericorde, el cuidado con el vestuario, tanto en la recreación de los uniformes como el reflejo del avance de los años conforme se van desgastando los trajes… Además, las andanzas suceden a un ritmo inesperadamente vivo, consiguiendo que las más de dos horas pasen realmente rápido mientras tu estómago se va encogiendo cada vez más. En fin, impresionante.

Me parece curioso como, a pesar de haber llegado a un punto final similar, se escoge una última escena completamente diferente para el desenlace. SPOILER en la película de 1930 nos muestra que hay algo bonito en la vida después de todo, que hay la posibilidad de ser feliz tras la guerra (bueno, no). En 2022 nos muestra el alivio de una guerra que ya termina y la felicidad al poder volver a casa (bueno, no). Por otro lado en el libro original, se hace un extraño elipsis en el que vemos cómo el protagonista pasa otro día “Sin novedad en el frente” (bueno, no). FIN DEL SPOILER

Los Oscars se acordaron de esta Sin novedad en el frente, siendo nominada a Mejor Película, Película internacional (oficialmente es alemana) y gran parte de los apartados técnicos: Guión, Maquillaje, Sonido, Efectos visuales, fotografía, Banda Sonora y Diseño de producción. Ganó los tres últimos y Película internacional, en un año en que Todo a la vez en todas partes se quedó con todo lo gordo.

Quizás no tiene el toque atemporal trascendente que sí tiene la obra de 1930, pero esta revisión de Sin novedad en el frente es una película con enjundia por derecho propio.  A partir de la misma premisa, propone una experiencia completamente diferente con la que acongojarte y llegar a la misma conclusión: Las guerras son una mierda, y los que las plantean nunca las sufren.

 

Nota: 9

Nota filmaffinity: 7.2 

viernes, 22 de mayo de 2026

Patrulla-X: Días del futuro pasado (Chris Claremont, John Byrne)

¡Y más comics! Si es que no ha pasado nada desde la última vez. A veces me pongo y me sorprendo a mí mismo.

En Días del futuro pasado las cosas han tomado un giro funesto en el futuro para la Patrulla-X. Apenas quedan un puñado de mutantes vivos y tiene pinta de que no tardarán mucho en perder la partida. Décadas en el pasado, el grupo de mutantes malosos (curiosamente llamada la Hermandad de los Mutantes Malosos, jé) asesinó a un candidato político que vomitava sentimientos anti-mutantes y alzaba diatribas sobre lo peligrosos que podrían ser los mutantes. Después de su muerte, a los humanos les entraba el cangueli y activaban a los Centinelas. Y ya sabemos cómo acaba esto. Por suerte, de un modo desesperado se consigue trasladar la conciencia de Kitty al pasado con la idea de que salve al político anti-mutantes y así cambie el futuro.

Estar leyendo este cómic al día y encontrarse con esta historia tuvo que ser un shock de lo más impresionante. De un día para otro tenemos un futuro apocalíptico y un desconcierto enorme sobre qué demonios está ocurriendo.  Sí, ya habíamos tenido la saga de Phoenix y un buen puñado de pifostios de lo más granado, pero nunca se había liado tan parda de un día para otro. Hoy en día ya estamos más curtidos y no nos sorprenden tanto estos volantazos, ventajas que tienen los pioneros. Y otra vez, Claremont saca algo nuevo (o no tan trillado en aquel momento), ¿se pueden contar historias de ciencia-ficción seria con súpers de por medio? Ahora no lo dudaríamos, pero no era algo que se estilara hace cincuenta años.

Leyéndolo hoy día, me ha sorprendido lo corto que es. Son apenas dos numeritos que te ventilas en menos de una hora. Sin embargo, pasan tantas cosas y pasan tan a lo bestia que cuando lo leí de pequeñito (debería tener 12-13 años), me pareció mucho más largo. En aquel momento me pegó el culo al asiento cosa mala, convirtiéndose de manera instantánea en uno de mis cómics favoritos (ni que sea por el cariño que le tengo). Impresiona comprobar como se las arregla para liarla tan parda y arreglarlo en tan poco espacio. Por otro lado, se nota que tengo el estómago tan curtido y no me ha parecido TAN trascendente como lo recordaba, pero sigue siendo una estupenda historia de viajes en el tiempo a disfrutar como un enano.

Además, tiene la suerte de tener una adaptación cinematográfica con bastante enjundia. Si bien cambian un chillón de cosas, la premisa de partida se mantiene, constituyendo una de las mejores películas que se han hecho de la franquicia mutante.

Claremont dirigió a la franquicia mutante durante años y años, sentando las bases de casi todos los personajes. Cuando le daba, se dedicaba a jugar con el género como hace aquí. Aunque quizás tengan un poco de mucho texto, son dos números con un montón de acción, mucha trascendencia y un buen juego de viajes temporales. Además, a los pinceles está un John Byrne en sus mejores años. Se nota que el estilo es viejuno para los estándares actuales, pero transmite toda la tensión que necesita el argumento, ilustra la acción como nadie y está continuamente asentando el estándar de cómo debe ser un cómic. Así, ambos aspectos se complementan a la perfección, molando un puñado en todos los sentidos.

Aunque sólo sea por su importancia dentro del género y su reducida longitud, deberíais leerlo. Tenéis aquí un acercamiento a la ciencia-ficción seria desde el cómic de súpers y una historia que quita el hipo. Todo ello en apenas 90 paginitas de primera. Uno de estos cómics que generan un antes y un después en la franquicia.

 

Nota: 9

Nota goodreads: 4.15/5 

jueves, 19 de marzo de 2026

Argentina, 1985

Hoy nos detenemos en Argentina, 1985. La última película Argentina nominada al Oscar a la mejor película extranjera, premio que perdió ante la muy notable Sin novedad en el frente.

Argentina, 1985 nos sitúa en un momento importantísimo en la historia de Argentina: por primera vez, los miembros de una dictadura iban a ser juzgados por los crímenes cometidos, en un proceso público. Asistiremos a todo el proceso, desde el momento en que el Presidente decide liarse la manta a la cabeza y empezar este follón, el fiscal que debe buscar la mejor manera de proceder con lo que se le pide, la investigación criminal en sí y todo el juicio. Como se guardó constancia documental de (casi) todo lo que ocurre, se procede con una reconstrucción minuciosa de lo que aconteció.

Lo primero que debo decir es simple: que envidia. Al menos pudieron juzgar a sus dictadores y meterlos en la cárcel unos años, en vez de permitir que murieran de viejos en sus palacios.

 Dentro de la obra, nos situamos en unos años muy turbulentos en los que la sociedad argentina se divide entre los que defienden la actuación de los militares, los que quieren colgarlos con los pies en alto y los que lo único que quieren es que les dejen en paz con su vida sin meterse con nadie. Asistimos a una investigación minuciosa – una oportunidad entre un millón – repleta de amenazas de muerte, presiones políticas, miedo exacerbado y cierta sensación de que nadie sabe qué ocurrirá a continuación, lo que provoca que la tensión por el futuro del proceso vaya creciendo a medida que avanzan los minutos.

En el centro de todo el meollo: Ricardo Darín. Qué bueno que es este hombre. Cada vez que creo que el Bombita no me va a sorprender, se saca de la chistera un nuevo registro y me deja boquiabierto. Ahora ya como un hombre maduro, sobrepasado por las circunstancias y obligado a realizar una tarea imposible, pero al mismo tiempo con la resolución que da la seguridad de tener la razón y el miedo que trasluce al saber que sólo tiene una oportunidad para hacer justicia. Su papel es magnífico, ayudado por un guión muy bien urdido en el que se repasa todo el proceso. También se debe destacar el papel de Peter Lanzani, como el joven ayudante que empieza como un arribista y a medida que avanzan los minutos se va concienciando de el follón en que se ha metido y la necesidad de hacer lo correcto, pues en ello le va no su carrera sino su vida. Finalmente, me ha gustado mucho el pequeño pero resonante papel de Alejandra Flechner, como esposa sufriente que no puede hacer otra cosa que apoyar a su marido y rezar para que todo salga bien, de un modo y otro.

Puede que algunos giros y reacciones puedan parecer inverosímiles, especialmente durante el juicio y todos los follones que se montan a su alrededor, pero la película tiene la suerte de que hay registros documentales de casi todo el proceso, por lo que que, cosas que parecen increíbles, sucedieron así, pues consta en las grabaciones de su momento. Los giros y revelaciones están bien distribuidos para conseguir un gran manejo de la tensión. Con ello, y unos diálogos llenos de cargas de profundidad se las basta para montar dos horas que te agarran el pescuezo y no te dejan respirar hasta que escuchas el último “nunca más”.

Argentina 1985 te pega al asiento cosa mala. Conocer la resolución del juicio (a la que conozcas un poco de historia) no ayuda para evitar que te acongojes y pienses sobre cómo van a salir adelante sin que les baleen o les desaparezcan. Este thriller judicial – me encantan, no lo negaré – funciona como un tiro, y más sabiendo que se aleja MUY poco del registro histórico. Argentinos siendo argentinos de la mejor (y peor) manera.


Nota: 9

Nota filmaffinity: 7.1 

jueves, 19 de febrero de 2026

Inmortal Hulk

No hace tanto de la última vez, pero volvemos a tener por aquí al monstruo verde, más grande y bruto que nunca.

La premisa de partida es simple: hace poco que Bruce Banner ha sido asesinado. Está muerto y enterrado. Con él desaparecido, Hulk ya no existe. ¿o sí? Cuando nadie le espera, se producen una serie de avistamientos de la omnipotente bestia. Es entonces cuando empieza un juego de caza al hombre en que no queda muy claro quién persigue a quién y cómo se puede matar a Hulk para que el resto de la humanidad pueda descansar en paz.

Lo más original del planteamiento es la concepción de Hulk como si de un primordial lovecraftiano se tratara. Defendiendo la idea de que lo que está muerto no puede morir, e incluso la Muerte puede morir, lleva la historia a cotas de terror que yo nunca había visto en un cómic Marvel “normal”. Las páginas se pueblan de body horror más que impresionante y una sensación de ominosidad apabullante.

A diferencia de otros cómics que he traído últimamente, Inmortal Hulk es una serie regular. Es decir, es una etapa larga, con más de 45 números a sus espaldas y muchas historias que contar. Se ha recogido recienemente en 6 tocharros en el  formato Omnibus de Panini, por si alguien se atreve. Así, pasaremos de los primeros misterios en que debemos entender qué ocurre con Hulk y porqué “funciona raro”, para pasar a arcos argumentales que transitan por el infierno, el espacio y acercamientos a la ciencia-ficción donde se experimenta sobre el origen del mal y la venganza.

Ante todo, se debe recalcar que es una historia densa. Al Ewing añade gravitas a todos los personajes. Por un lado, profundiza en aspectos quizás poco transitados sobre Hulk: Un origen a su rabia incontrolable, la incapacidad de éste para vivir con el resto de súpers y las consecuencias que ello tiene para su mente, la necesidad de la existencia de Joe Fixit, la tragedia que alcanza a todo el que se acerca a su vida… Por el otro, se acuerda y trae a la palestra a un montón de secundarios de los cómics históricos de Hulk, incluyendo a muchos que están muy dentro del fondo del armario. Los saca a la luz, les da lustre y añade un porqué a su aparición y su relación con el protagonista. ¡Si incluso Samson se vuelve un personaje interesante!

Desde un primer momento se percibe que Al Ewing tiene un plan, que todas las páginas y los giros argumentales conducen hacia un lugar y nada ni nadie va a disuadir al autor de llegar a él. La trama de la serie está hilvanada con maestría, añadiendo madejas al argumento que datan de años y años de la historia del personaje, tejiendo así una maraña que, quizás se puede hacer algo densa, pero premiará al lector veterano mientras fascina al profano. Las revelaciones que van teniendo lugar y las interacciones entre las diferentes personalidades de Hulk hacen las delicias de los que gustan de diálogos bien construidos y pistolas de Chéjov resueltas con estilo. Todo ello resuena en Hulk de una manera tan ingeniosa como interesante. Banner es menos inteligente tras su muerte, es apenas un despojo lleno de terror. Ahora Hulk es quien está al mando, con una inteligencia repleta de rabia, consciente de su inmortalidad, y con una mala baba bien grande cada vez que le tocan las narices. Y todo esto mola un montón.

Por momentos la trama necesita cuchillo y tenedor para degustarla con calma, pero planea cuestiones sobre quién (y qué) es Hulk, llevándote con un ritmo asumbroso que te deja con las ganas de saber más (y además tiene unas peleas estupendas).

El trabajo de Joe Benett se mantiene durante todos los números, lo que le viene perfecto para ganar consistencia y generar una imaginería coherente a lo largo de la historia. A pesar de su historial como dibujante “convencional” de súpers, se desata con un estilo abrumador, asqueroso pero fascinante que no deja de sorprender. Se arroja con tantas ganas dentro del body horror que a veces cuesta seguir mirando la página pero esto lo combina con un nivel de detalle tan bestia – como es el caso de la visita al infierno o dentro de la puerta verde – que me deja boquiabieto. Si tienes un guion estupendo que explora la psique de los personajes y te arrastra a una trama enfermiza y ominosa, no hay como un dibujo repleto de malignidad y locura para elevarlo a los altares.

Cogí esta saga esperando una historia tonta pero molona estilo Planeta Hulk y me encuentro un mostrenco que habla (mucho y bien) sobre la BIDA, de aquellos que lees un capítulo y te deja reflexionando sobre la percepción que uno tiene sobre sí mismo, la que los demás tienen de ti, el peso del odio y la autocompasión en nuestros actos y la posibilidad (o la necesidad) de redención.

El interés que me ha generado. Lo cogí esperando una historia tonta pero molona estilo planeta Hulk y me encuentro que habla (mucho y bien) sobre la BIDA, de los que lees un capítulo y te quedas reflexionando sobre las cargas que uno arrastra y cómo influye en la percepción que tienen los demás de ti, todo ello rodeado de brutalidad y un escenario desagradable a la par que impactante. Quizás el Hulk Inmortal no pueda morir, pero eso no implica que el Más Allá sea un misterio para él.

Básicamente, de los mejores cómimcs de Súpers que he leído. No esperaba que una historia de Hulk fuera a llevarme a lugares tan impactantes como ésta. Quizás hay algún momento que no sé a qué viene (alguna referencia que desconozco), pero ¿TODO lo que viene antes? ¿Los lugares a dónde lleva? Épico, escalofriante… Hulk nunca ha sido tan monstruoso. Apenas tiene unos años, pero ya se ha convertido en una de las historias más reconocibles del personaje, y esto no es tarea fácil.

 

Nota: 10

Nota goodreads: 4.17/5 

lunes, 20 de octubre de 2025

Así se pierde la guerra del tiempo (Amar El-Mohtar, Max Gladstone)

Pongámonos un poco más líricos. Estamos con un libro leído como parte de un burrín (gracias Ghaz!)


Título: Así se pierde la guerra del tiempo

Autor: Amal El-Mohtar, Max Gladstone

Título original: This is how you lose the time war

Traducción: Christian Rodríguez

“Entre las cenizas de un mundo moribundo, Roja encuentra una carta con la inscripción: <<Quemar antes de leer. Firmado: Azul>>.

Roja y Azul, dos agentes de facciones rivales en una guerra que se extiende más allá de los confines del espacio y el tiempo, inician una correspondencia prohibida. A medida que se mueven por los hilos del tiempo dando forma al pasado para adecuarlo a los intereses de su facción, lo que empezó como un desafío, un intercambio de pullas en el campo de batalla, se va transformando en un peligroso juego que tanto Roja como Azul están decididas a ganar. Porque ahí fuera se está librando una guerra, y alguien tiene que ganar. En eso consisten las guerras, ¿no?”

Tal como ocurría en la Guerra del Tiempo de Fritz Lieber (cuyo punto de partida es una obvia inspiración), no tenemos una novela típica con un argumento y una guerra en la que el devenir del universo está en juego. Esta no es la onda. No hay (apenas) páginas que nos expliquen cuáles son los bandos, porqué se están atizando ni qué está en juego. La descripción del mundo es mínima y el trasfondo no le interesa a los autores. NO es ese tipo de libro. 

¿Y qué SÍ es el libro? Es… bueno, difícil de procesar. Se acerca más a la poesía que a la novela y, quizás en otra línea temporal o en otro tiempo de mi vida, me hubiera tocado las narices. En este caso, me ha encantado. Así se pierde la guerra del tiempo es intensa, pero en el buen sentido. Es un libro de belleza sostenida, lleno de lirismo, pero también funciona como un mosaico de una novela, contado a base de mandobles, de estocadas brutales, hiriendo a base de vertiginosas acrobracias de prosa. A pesar de su reducida longitud, no lo describiría como lectura ligera de ninguna manera. Más bien se trata de una obra que te obliga a poner atención y te invita a participar. Si estás aquí – parece decir – tienes que estar preparado para estar aquí.

Estructurada a base de epístolas, conoceremos a las dos paladines de su bando a través del contendido de las notitas que se van mandando. Los tonos de odio iniciales se transforman a poco en el respeto que se tiene a los enemigos enconados pero, una vez se conocen, surge la empatía, el aprecio y con el tiempo, se van perdiendo las ganas de luchar (o, quizás, cambian los motivos por los que seguir alzando las armas).

No abraza la ciencia-ficción para explicarnos los viajes en el tiempo, ni se esfuerza mucho en describir los detalles del mundo. Gladstone y El-Mohtar se ciñen a dejar fluir lo justo para que podamos comprender cómo funciona cada personaje:

Roja proviene de un futuro tecnológico, una suerte de creación de un Adeptus Mechanichus en busca de su Omnissiah. Es rápida de pensamiento, pragmática a niveles extremos, siempre con una practicidad y una letalidad más allá de toda medida. Eso se aprecia tanto en sus actos como en el estilo de sus cartas, de un laconismo extremo. Por su parte, Azul viene de un mundo que parece un paraíso natural, en el que todo está vivo – incluidas las herramientas – y todo, como la vida misma, fluye en sintonía con su alrededor. Y como la vida misma, es letal y descarnada cuando la situación lo requiere, pero tanto sus actos como su prosa es florida, orgánica, como si de una danza se tratara, con ese barroquismo propio de aquello que está vivo y germina (casi) sin control.


Esta mezcla caótica de elementos rodea al lector desde el primer momento: El alzamiento y la caída de múltiples Atlántidas, la imponente cantidad de líneas temporales involucradas y – sobretodo – la desesperanzada imposibilidad de obtener una victoria por parte de ninguno de los dos bandos. Esto convierte a esta inesperada historia de amor en una tragedia más allá de la vida. Aunque habrá sido una pesadilla en su traducción, me veo muy obligado a felicitar a la persona responsable de tamaño trabajo, respetando en gran medida el desbordante lirismo de la obra original (me he molestado a buscar y jo-é). Así se pierde la guerra del tiempo es un torrente de hallazgos narrativos, cuya prosa alardea mientras se habla de deseo, permanencia, miedo, supervivencia y libertad. El resultado es una obra que se lee como una danza intrincada, un tira y afloja dialéctica tan exigente como fluido a medida que se sucede la correspondencia de las protagonistas.

La Guerra, hasta cierto punto, no tiene apenas importancia. Es un escenario de fondo en el que se muestra la tragedia de la incomprensión. Primero entre ellas y, luego, cuando el amor se ha cimentado, la del resto de sus respectivas sociedades, que no podrán comprender esta relación. ¿Qué futuro tiene un amor así? ¿Por qué desear cuando sólo va a causar dolor y tiene consecuencias para ti y la otra persona? Así, se explica o se comprende la rebelión que las dos guerreras realizan contra lo que se espera de ellas, conscientes de no poder luchar contra el flujo del tiempo, que sólo les queda la tragedia. Pero no dejéis que esta condenación os engañe, este libro no es – para nada – un libro triste. La historia de Roja y Azul enamorándose a través del tiempo me ha tenido más tiempo sonriendo que llorando. Me ha encantado conocer a estos personajes y me gustaría mucho saber más de ellas.

Dioses, ¡qué pedazo de viaje! Así se pierde la guerra del tiempo requiere esfuerzo del lector, pero el premio es de los bonitos. Más que una novela, tenemos un baile, una danza demencial a través del tiempo. Los protagonistas viven al límite, sus diálogos esconden más de loque parece, conteniendo desafíos inesperados para unos y otros. Quizás lo mejor es dejarse fluir, no intentar abarcar todo, sino sumergirse una y otra vez en un estruendoso viaje que repleto de quiebros y requiebros.


Nota: 9

Nota goodreads: 3.95/5

miércoles, 13 de agosto de 2025

Neon Genesis Evangelion (el Manga)

Como no sólo de libros y películas vive el adicto, partí con la intención de traer de vez en cuando mangas, cómics y series. La verdad es que apenas se han pasado y, quizás, ya tocaba. Así que hoy hablaremos un poquito del manga de Neon Genesis Evangelion.

Uno de los clásicos de la ciencia-ficción dentro de los mangas, nos sitúa en un futuro próximo en el que la Tierra es atacada por unos monstruos gigantes, llamados Ángeles. La única línea de defensa radica en unos robots gigantes (los EVAs) tripulados por unos adolescentes, enfrentados a un reto que les supera por mucho. O al menos, este sería el planteamiento, porque luego la trama se complica sobremanera en dos vertientes. Por un lado, tenemos una serie de conspiraciones dentro de conspiraciones en la que se hace difícil conocer cuál es la verdad sobre lo que ocurre. Por otro lado, tenemos las tribulaciones de los tres adolescentes protagonistas, que malditas las ganas que tienen de subirse a un EVA y jugarse la vida cada día, pues bastante tienen con sus traumas y sus comidas de tarro de gran o enorme tamaño.

Se trata de uno de los pocos mangas realizados a partir de un anime pre-existente. Algún día hablaré de la serie en profundidad (personajes, implicaciones psicológicas, tramas, etc.), pero hoy me centraré en el manga derivado.  Publicado pocos años después de la finalización de la serie original, sus 10 tomos le otorgan un mayor espacio para explicar los mismos hechos del anime. Así, sin realmente cambiar nada, permite que la trama respire, añadiendo poco y trascendencia a una historia que en 24 episodios, ocurre demasiado a calzón quitado.

El objetivo de este manga es, dicho por los propios autores, servir a modo de aclaración y corrección de la historia original. Al aumentar el protagonismo de los secundarios (o darles espacio para expresarse), permite entender todos los sucesos que transcurren entre bambalinas, ocultos a ojos de los protagonistas, respondiendo así a muchas de las preguntas que permanecían en el aire y confundían a un espectador despistado. Así, comprendemos mejor los traumas de Shinji, la necesidad de aceptación de Akane, qué trabajo tiene Misato (y su amor), el origen de Rei (de los que se clavan en las entrañas) y, sobretodo, aporta orden entre el marasmo de tramas conspiranoicas que no había quien entendiera.

Y sobre todo, por el final. Los dos últimos capítulos de la serie original constituyen uno de los desenlaces más polémicos de su género. Cualquiera que los viera, a finales de 1995, sin más contexto que los 22 capítulos anteriores, se quedaría con el culo muy torcido, incapaz de entender qué ocurría. Se gastaron verdaderos mares de tinta discutiendo los hechos y las interpretaciones que implicaban las frases e imágenes mostradas. Este manga surge como necesidad de los propios autores de explicar un desenlace que no pudieron rodar de otra manera (cosa que contaré en la reseña del anime). Podríamos decir que, originalmente, los dos últimos capítulos se ven desde el punto de vista exclusivo de Shinji, enterándonos únicamente de lo que le ocurre. Podemos ver su desesperación al comprender que “ahí afuera” ha llegado el fin del mundo, que él es incapaz de hacer nada para evitarlo, pero al mismo tiempo debe tomar una decisión consciente de que ninguna solución es buena . El manga se explaya (un tomo entero) en explicarnos qué ocurre lejos, “fuera de Shinji”, permitiendo que entendamos “algo” de lo que ocurre. La paja mental es de bandera, no lo negaremos, pero no es tan confusa. Se pierde quizás el punto de fascinación del anime de “nomeenterodequéestaocurriendoperocomomolatodo”, pero resulta ideal para leer después de alucinar con la serie y así poder volver a empezar su visionado apreciando mejor qué ocurre en cada momento.

SPOILER. Debemos entender que, después del segundo impacto, NERV ha encontrado a los Adán y Eva original, y está experimentando con ellos, obteniendo un poder que va más allá de la comprensión humana. Dios no quiere que la Humanidad trastee con cosas que no comprende, así que envía a sus ángeles para exterminarla y recuperar a sus hijos. Por otro lado, Gendo está intentando hacerse con el control total de ese poder, a espaldas de NERV, para destruir a Dios y así permitir a la Humanidad progresar en su evolución. Por su parte, SEELE conspira para utilizar ese poder y conseguir la dominación mundial. Al final, Gendo se sale más o menos con la suya, destruyendo la poca cordura que guardaba Shinji en el proceso. Por si fuera poco, éste último se ve obligado además a tomar una decisión imposible sobre cómo debe desaparecer el ser humano, consiguiendo una nueva oportunidad gracias a su bondad. Se produce así un reinicio de la historia, ya sea para repetir los mismos errores o hacer las cosas de otra manera. FIN DEL SPOILER

A lo largo de los años, los creadores de Evangelion han hecho un montón de versiones sobre el mismo tema, cambiando hechos, poniendo y quitando personajes, permitiendo una suerte de revisitación continua de una misma trama, con diferentes interpretaciones y conclusiones. Cada X tiempo, te permiten volver a montarte en un EVA y maravillarte con las posibilidades que ofrece este nuevo viaje. Así, es posible que la versión que te ha llevado hasta aquí sea algo diferente y puedas llegar a un lugar distinto del que te arroja este manga.

El manga de Neon Genesis Evangelion, funciona como una obra complementaria del anime. Respeta su diseño y sus ritmos, presto a ser leído después de haber flipado por primera vez con la historia. Quizás ha quedado un poco olvidada para los nuevos lectores (Ya tiene 30 años) y tiene el mismo problema tetil de su época (estos japos salidos), pero es una fuente de referencias tan grande que cualquier friki (o no friki) debería darle un tiento, que la experiencia vale la pena. Ciencia-ficción de la buena, toneladas de acción de la buena y pajas mentales sobre el futuro de la humanidad de las buenas.

 

Nota: 9

Nota goodreads: 4.25/5

  

lunes, 11 de agosto de 2025

Pinocho de Guillermo del Toro

A pesar del parón de verano, continuamos por aquí. Después de una película que es pura cotidianeidad, hoy nos detenemos en una de las obras más bonitas que la animación ha dado en los últimos años.

No creo que haga falta presentar mucho una historia tan conocida como la de Pinocho: la marioneta de madera que cobra vida y sueña con ser un niño de verdad. Entremedias, pasará mil aventuras y se meterá en chorropotocientos follones.

Del Toro no inventa nada (o casi) en cuanto a su adaptación. La mueve un poco temporalmente y la sitúa en la Italia pre-fascista, por lo que las vicisitudes de Pinocho y sus amigos se entremezclaran con las del propio país, con aparición de Mussolini incluida. Lo que sí hace es contar cada entuerto con un virtuosismo tal que consigue maravillarnos con escenas que hemos visto mil veces.



Siguiendo una narración exageradamente episódica, cogemos rápido odio y cariño a los personajes que ya conocemos. Aquí el diseño de cada escena coge un tinte más oscuro (incluso) del esperado, pues la dura bota del fascismo se hace patente. El pueblo sufre los abusos de los poderosos, el miedo corre por las calles y la gente sin escrúpulos hace su agosto con los ingenuos como Pinocho. Después de todo, el detonante de toda la historia es un bombardeo sobre el pueblo de Gepetto.

Cada detalle que aparece en pantalla merece una felicitación por su trabajo de orfebrería en una animación que mezcla ordenador y stop-motion. El gusto en el detalle se aprecia en su meticulosidad a la hora de complementar la trama que se está desplegando, dando una pátina de tangibilidad a un cuento imposible. Nunca habíamos visto a Pinocho y sus amigos moverse en un lienzo tan bello y desasosegante como en este cuento tétrico que Del Toro ha creado.

Y es que este Pinocho tiene muy mala idea. Del Toro nos mete temas oscuros en vena, los adereza con un humor incómodo y la ingenuidad de un niño inconsciente de la trascendencia de las decisiones que toma. Se aborda el hecho de morir, la necesidad de guardar duelo y la posibilidad de redención (o falta de ella). Todo ello a un ritmo vivo, que no deja descansar y en un torrente de belleza que distrae de las brutalidades que se muestran en pantalla (o justo fuera de ella).

Se complementa con una partitura bellísima a cargo de Alexandre Desplat, que capta el tono melancólico del metraje. Saben emocionar como deben, profundizando en los sentimientos de los personajes, acompañando sin por ello decirte cómo debes sentir.

Pinocho fue uno de los Oscar de animación más cantados y obvios en bastante tiempo. Proponía una versión muy distintiva de una historia que conocemos, la contaba con mimo y además brindaba una obra de arte en cada encuadre. Simplemente magnífica.

La lástima es que El gato con botas – El último deseo coincidiera justo ese año. Nuestro peludo amigo habría ganado casi cualquier otro año.

 

Nota: 9

Nota filmaffinity: 7.0 

viernes, 27 de junio de 2025

El gato con botas - El último deseo

Como quince años después de su anterior entrega, el segundo Banderas más sexy se vuelve a enfundar el traje de furro. No es que nadie hubiera pedido una secuela a estas alturas, por lo que mi enarcamiento de cejas cuando se anunció fue bastante considerable. Pero bueno, uno devora (casi) todo lo de animación, así que…

El gato con botas, secundario de lujo en las películas de Shrek y meme andante, había provocado risas estupendas cuando estaba de estrella invitada, pero se había estampado con ganas cuando tuvo su propia película. Así que uno no iba con muchas expectativas al empezar esta secuela tardía, consciente de que me iba a encontrar algo bastante malillo

Y voy y me encuentro con este videoclip inicial que me pone el ánimo por las nubes.

El último deseo se sitúa bastante tiempo después de las anteriores entregas. Aquí encontramos a un Gato con Botas muy veterano que empieza a ver demasiado cerca la muerte. Después de haber combatido ese miedo con una huida desesperada hacia ninguna parte, llega a la conclusión de que sus mejores tiempos han pasado y lo mejor que puede hacer es retirarse y vivir tranquilo el resto de sus días. Pero bueno, el destino tiene otras ideas y se ve obligado a cursar una última aventura, con la muerte pisándoles los talones y la posibilidad de redimir una vida repleta de excesos con un último acto de integridad.

No hubiera esperado yo juntar El gato con botas y formidable, pero es lo que encontramos aquí. El último deseo es una película simpatiquísima donde todo funciona a las mil maravillas. Con un argumento que hila las aventuras que nos  han hecho disfrutar durante tantos años con versiones irreverentes de los cuentos de hadas más populares, tenemos un festival de ingenio repleto de humor bien encontrado, chistacos afiladísimos y personajes entrañables que se hacen querer.

El argumento abraza el más difícil todavía con muchísimas ganas en una cabriola imposible que se abre melones como si no hubiera un mañana: la importancia de la familia en quienes somos, los amigos son la familia que construimos, saber aceptar que el tiempo pasa y los buenos tiempos no volverán, carpe diem, todo ello aderezado con traumas, problemas de ansiedad y cómo lidiar con ellos. No se olvida de añadir un MONTÓN de asesinatos, construyendo encima un mundo de fantasía que recoge un montón de referencias a los cuentos clásicos que desborda ingenio, y encima lo hilvana bien con la trama. ¿Se puede pedir más?

Por si fuera poco, tienes al prota más carismático que uno pueda encontrar. Tanto la animación como Antionio Banderas dan el do de pecho y Gato se hace querer con ganas. Además, a su alrededor hay un elenco de secundarios que son capaces de echarse la película a las espaldas sin inmutarse: Gatita Garrassuaves, Perrito (cómo le quiero), los tres Ositos o el Lobo Feroz (cómo le quiero). Para terminar, tenemos a Jack Horner como unn antagonista de los que no se olvidan, con una mala idea y un colmillo retorcido que sorprende en una película “para todos los públicos”.

La animación – muy deudora del Spiderverso combina estupendamente el 2D y el 3D reforzando tanto las escenas de acción (no hay más que ver el vídeo de arriba) como los momentos más emotivos (todo lo referente al Lobo Feroz, por ejemplo). El mundo que se crea es vibrante, se percibe vivo y tiene profusión de detalles que hacen un montón de gracia, tanto en los castillos como en las prueba épicas. Y no olvidemos toda la secuencia final, que sabe homenajear a lo grande a los grandes dibujos animados de siempre.

El peor defecto de la película está en su poco oportuno año de estreno. A quien se le ocurre sacar una película tan redonda justo el año de Pinocho. Casi cualquier otro año, El gato con botas – el último deseo se habría llevado el premio gordo en los Oscar de Animación, pero se tuvo que conformar con la nominación. No le dio suficiente con ser una estupenda y encantadora película de aventuras, repleta de creatividad, atractiva, divertida, con un colorido y enérgico lenguaje visual, una notable evolución de personaje, y mucho más cargada de madurez y profundidad de lo que parece a simple vista


Quizás por lo poco que esperaba de ella y lo mucho que me ha dado, pero El gato con botas – El último deseo es una estupendísima película de aventuras en la que todo funciona a la perfección: personajes carismáticos y tridimensionales, una trama madura y trascendente sin perder un épica de diversión, acción a lo grande, chistes bien metidos y una animación de bandera. 100 minutitos divertidísimos.

Nota: 10

Nota filmaffinity: 7.0