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sábado, 8 de agosto de 2026

Lo que queda del día

Lo que queda del día propone la biografía del mayordomo perfecto. ¿puede este concepto ser interesante? Pues a lo grande. James Ivory es un director del que uno espera un trabajo cuidado, de orfebrería, en la que todos los apartados técnicos están repletos de clase y saber hacer.

Desde un primer momento, seguimos la historia del Sr. Stevens, un mayordomo que “viene con la casa” de un palacio inglés de principios del siglo XX. Ahora ya anciano, rememora lo que fue su vida y sus diversos amos a los que sirvió con total devoción. No sólo veremos la vida “entre bambalinas” del servicio de la época, sino que también seremos testigos de reuniones secretas entre diplomáticos donde las lealtades y las traiciones campan a sus anchas.

En todo momento veremos al Sr. Stevens como el mayordomo perfecto. Vive entregado con devoción a su deber: es perfeccionista, leal, discreto… Como buen mayordomo, no puede permitirse tener sentimientos o pensamientos por sí mismo más allá de aquellos relacionados con su trabajo. Indudablemente, hay cosas que no se pueden prever y, cuando el amor entra por la puerta, la razón salta por la ventana, ¿o no? La aparición de una ama de llaves tan devota como él por su deber hará saltar chispas en dos cuerpos que parecían haber olvidado qué es la pasión y el amor. Pero, al mismo tiempo, ninguno de ellos quiere faltar a su trabajo, lo que provocará un tira y afloja entre deber y deseo imposibles de reconciliar.

De las ilusiones reprimidas, las decisiones no tomadas y la contención ante cualquier sentimiento es difícil que se puedan plasmar en la pantalla. Por suerte, el Sr. Stevens está encarnado por un Anthony Hopkins en estado de gracia que es capaz de mostrar la guerra fría que se vive en su mente sin arrugar ni siquiera una ceja. Frente a él, en un papel casi gemelo, Emma Thopmson aguanta perfectamente el tipo, mostrando una pasión soterrada que lucha por salir pero que apenas puede transmitirse a base de indirectas, miradas y palabras no dichas. Me repito, casi con cualquier otro par de actores, esto sería un pastiche intragable, pero con ellos dos al mando, se transforma en un ejercicio de virtuosismo impresionante.

Lo que queda del día reflexiona sobre el sacrificio en pos de un ideal, de aquello que dejamos de lado por hacer lo que “debemos”. Retrata las ilusiones reprimidas, las esperanzas sobre aquello que, quizás, algún día se verá. O no. Sobre intervenir para hacer del mundo un lugar mejor o callar y cumplir con nuestro deber y SPOILER en esa conversación final, la desazón ante la nostalgia de lo que pudiera haber sido, del sufrimiento de las cosas no dichas y de los tés tomados en silencio, sin lamentaciones externas, pero con infinito dolor en el alma FIN DEL SPOILER. Si es que nos complicamos mucho la vida a veces.

Asimismo, este espectáculo se complementa con un trabajo repleto de elegancia por parte de James Ivory, mezclando los flashbacks con maestría para enfatizar los porqués y las argumentaciones mostradas con naturalidad, sin parecer maniquea en ningún momento. La trama avanza de mano de sus conclusiones sin que ni una ni otra se muestre impostada, con una extraña cadencia que te atrapa, conminándote a seguir para conocer qué ocurre entre ambos, o entre el mayordomo y su señor y sus rivales políticos, que también tiene su miga. El trabajo para recrear la época es también monumental, tanto en el vesturario como en cualquier habitación de los diversos palacios que vemos en pantalla. Se muestra con total elegancia, en una puesta en escena de refinamiento exquisito y miríadas de detalles prestos a deslumbrar al ojo atento. En mucho recuerda a otra película de época (aunque ésta en realidad no lo sea), de mimbres y objetivos similares, La edad de la inocencia.

No es fácil narrar los silencios en los que se transmiten mil cosas no dichas, menos con tanta belleza ni tanto ritmo para atrapar en lo que podría parecer una historia aburrida. Cada palabra dicha y cada palabra callada tiene una importancia que reverbera en el resto del minutaje, mostrando que los personajes saben que QUÉ se está hablando aunque callen más de lo que les gustaría.

La calidad desborda por todos lados en una película que se llevó nominaciones a todo: Película, dirección, actor, actriz, guión, banda sonora, diseño de producción y vestuario. No dudo  que cualquier año les habría caído una lluvia de Oscars, pero vinieron a coincidir en el año de La Lista de Schindler y hay mitos con los que no se puede competir.

Un impresionante ejercicio capaz de dejarte sin aliento por mil motivos diferentes. Todo es bellísimo y portentoso en cualquier aspecto que pudieras pensar. Si tienes dos horas y ganas de hacer un nudo con tus tripas, ponte a disfrutar con estos monstruos de la actuación que son Hopkins y Thompson.

 

Nota: 9

Nota filmaffinity: 7.5 

sábado, 30 de mayo de 2020

Men in Black International


Y una vez más no llegaba una secuela/reinicio de una saga muerta y enterrada que nadie había pedido y que nadie deseaba. Supongo que para ver si alguna vez vuelve a sonar la flauta del Planeta de los Simios, Hollywood se dedica a estas cosas durante los últimos años. Así pues, volvieron los Hombres de Negro, ésta vez sin Will Smith.

Han pasado muchos años y los agentes J y K se han retirado hace tiempo, adquiriendo un estatus legendario. Pero la agencia de los Hombres de Negro sigue existiendo, gestionando la vida de los extraterrestres en nuestro planeta, además de salvar a la humanidad de su extinción semanal. La recién llegada H, una joven que siempre ha soñado con las galaxias, ve en exitoso y guapísimo agente M una oportunidad de medrar en la organización. Aunque él no parece muy receptivo, las circunstancias les harán sospechar la existencia de un topo que pone en peligro el futuro del planeta.

Supongo que el principal motivo para resucitar la franquicia es el abrumador éxito de la película Thor: Ragnarok, en la que la misma pareja actoral destilaba una estupenda química que hacía fluir estupendamente los gags y las escenas de acción. Los estudios querrían dar un nuevo taquillazo repitiendo fórmula, con lo que cogieron una historia más o menos peregrina, le añaden el toque de nostalgia que aporta resucitar una saga del pasado, lo aderezan con algunas bromis modernas y viejunas, agitan un poco la coctelera y a ver si se sacaban un éxito sin comerse mucho la cabeza.

Así pues, tenemos un guión pre-diseñado, en el que se ha seguido el manual del marketing sobre el tema y localización de cada chiste, los giritos se han situado en el segundo que marcan los cánones y la trama sigue un desarrollo perfectamente predecible que no te pilla en ningún momento por sorpresa. Como ocurre últimamente, se busca la excusa argumental para que los protas paseen por medio mundo, tengan unas escenitas de acción rechulonas y se peguen toñas a lo grande en una confrontación final. El mayor problema es que nada tiene una especial gracia, siguiendo los cánones de lo esperable de una manera decepcionantemente genérica, con su traidor estándar, sus chascarrillos a la moda y una mega lucha que tampoco es para tanto ni te acuerdas de porqué se tiene que producir.


No negaremos que Chris Hemsworth y Tessa Thompson trabajan bien juntos. Se nota que se lo pasan bien rodando la película y eso se transmite en pantalla. Tienen su toque para la comedia, como ya vimos en Thor y en Cazafantasmas y, además, Chris Hemsworth tiene unos pectorales espectaculares que luce con ganas, lo que siempre es un extra. Esto no salva que el guión no proporcione un mínimo de desarrollo a ningún personaje, dejándolos solos antes la palestra. Q y J tenían más chicha con la que trabajar, aparte de su savoir faire. En cuanto a los secundarios, Liam Neeson no puede evitar las ganas de coger la chequera y salir corriendo de allí mientras que el resto (incluyendo una Emma Thompson muy desaprovechada) se comportan como maniquíes parlantes que hacen sus cositas.

El director, F. Gary Gary es un veterano de las propuestas de acción llenas de brío (Fast&Furious 8, por ejemplo), lo que se nota en las funcionales escenas de acción, complementadas por unos efectos especiales resultones que cumplen con la papeleta. Ninguna escena queda mal, pero tampoco destaca por su espectacularidad. Sabe aprovechar la imaginería que ya conocemos para, por lo menos, tener buenos diseños en pantalla, recuperando la banda sonora de la primera película (la mejor de las tres) para dar un poco de lustre. Sin embargo, no parece estar interesado en que la película tenga brío, haciendo que se detenga en varios momentos, con los consiguientes baches de ritmo y problemas de empaque a la hora de enlazar la poco consistente trama.


Como no puede ser de otra manera, los chistes abundan, en su mayoría muy tontitos y facilones. Yo me he reído bastante con bastantes de ellos, especialmente los que buscan momentos de complicidad entre los dos protagonistas. No obstante, Peoncín ha sido un personaje Jar Jar durante toda la película, que pocas ganas de que interviniera, por Dio.

A pesar de sus enormes fallos, la película no aburre. Sabe moverte entre cabriolas de aquí para allá y, de vez en cuando, alguno de sus chascarrillos funciona. A las malas, Chris Hemsworth está buenorro y luce palmito, que siempre se agradece. Sin embargo, esto sabe a poco para ser una película de los Hombres de Negro. ¿Hacía falta resucitar la franquicia para hacer esto? Está por debajo de cualquiera de las películas de Will Smith en casi todos los aspectos. Incluso en sus peores entregas, sabían ser tremendamente simpáticas. Como suele decirse, ¿era necesario? ¿A algún ejecutivo de despacho se le ocurrió mirar el informe de algún asesor para saber si iba a ser rentable?



Vi la película con muchas ganas de disfrutarla, de que fuera simplemente decente, porque es una franquicia a la que tengo cariño, pero no lo he conseguido del todo. A pesar de que entretiene y maneja algunos chistes buenos, su insulso guión le impide ser nada más, necesitándose de la química de la pareja protagonista para ser un simple disfrute veraniego que ver y olvidar. Teniendo en cuenta el presupuesto manejado, no costaba tanto dar pie a una propuesta más digna. Le falta, bueno, todo lo que hizo grande a la saga: buen humor, alguna gamberrada, ganas de sorprender…

Nota: 3
Nota filmaffinity: 4.6