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miércoles, 20 de diciembre de 2023

Uno (Richard Bach)

Libro Nº66 de la Cesta’13. Como viene siendo habitual en las últimas propuestas, ni idea de lo que me voy a encontrar.

Título: Uno

Autor: Richard Bach

Título original: One

Traducción: Jorge Mustieles

“Cuando el ahora es el antes y el después, fundidos en un solo tiempo, y el aquí es también ahí y allí, lugares de un solo espacio, soy el que fui y el que deseché ser: yo es tú y vosotros-nosotros-todos-espíritu-Uno.”

Y es que encima de conocer nada de su autor o del libro, tenemos una portada vacía, sin decoración y un resumen excesivamente críptico del que no se puede sacar mucho. Hacía mucho que no acometía un libro con tan poca idea sobre su propuesta.

Y lo que me he encontrado es tremendamente original, pues nos ofrece un viaje místico a través del tiempo y del espacio, siguiendo las vicisitudes multiversales de un matrimonio que no pasa por su mejor momento. Ambos emprenden un viaje en avioneta que pronto se transforma en una experiencia que les llevará a repasar su pasado, su presente, su futuro y todos sus “What if” en una suerte de quiebros extraños a través de los surcos del tiempo (o algo así). En vez de un Vigilante, esta aventura les pondrá en contacto con la entidad llamada “Uno”, que hace las veces de la “Fuerza”, impregnando toda existencia y dotando de sentido a cada aspecto de lo real. Gracias a Uno, emprenderán un viaje de conocimiento que les permitirá llegar hasta lo más fondo del alma de su partenaiere, descubriéndose como las dos mitades de un solo ser destinadas a encontrarse en todas las realidades. Un solo ser realmente formado por tres entidades, al generar una descendencia que desconocían hasta aquel momento, pero como al final todos ellos forman parte de Uno, no dejan de ser un único ser compuestos de pequeñas partes diferencias que, entre todos, componen todo el material de la existencia (sí, la paja mental es grandiosa).

Durante 200 páginas emprenderemos una epopeya a medio camino entre el viaje lisérgico y la indefinición cuántica. Así, se adentrarán en reinos donde la supervivencia depende de descubrir los otros aspectos de ello mismos que aprendieron en las sendas que nunca tomaron, dónde la imaginación y el miedo son herramientas para salvar mundos y destruir existencias, en os que morir es un paso más para sobrepasar a la muerte.

Lo que más gracia me hace es que todo funciona utilizando su viejo aeroplano. Éste les permite salir de la realidad, llegando a una suerte de “interplano” de realidades con el que pueden ir de un lugar a otro del multiverso. La composición de este lugar de inexistencia es un ingenioso ejercicio de imaginación, no sólo a la hora de describirlo sino también para definir o intuir el funcionamiento de los viajes interdimensionales a través del tiempo. Me hace especial gracia como esa manera de viajar se va volviendo poco a poco más (ejem) predecible siguiendo unas reglas más o menos coherentes, que permiten aplicar cierta lógica a lo que vemos en sus páginas.

Felicito este destello imaginación, pero luego echo en falta más gracia a la suerte de jueguecitos multiversales en los que se va mostrando lo que podría haber sido su vida con otras decisiones, en otros países o en otros multiversos. Como debe hacerse patente que son almas gemelas que están hechos el uno para el otro más allá del tiempo y del espacio y tal y tal, acometer cada nuevo universo se vuelve repetitivo y predecible, perdiendo bastante gracia en su desarrollo.

Todo este mejunje no impide avanzar con rapidez, pues nos hallamos ante un libro de doscientas paginitas de letra grande que no se hace pesado en ningún momento. Sin embargo, su propuesta argumental es tan onírica que pierde concreción. Tiene demasiada metafísica para ser literatura, pero le falta lógica y argumentación para ser filosofía (o auto ayuda). No a ha acabado de convencerme sobre lo que defiende. Crea un magnífico mundo de ideas, casi como si se tratara de ciencia-ficción filosófica, pero luego el argumento es demasiado frágil y los personajes apenas consiguen funcionar como armazón sobre el que plasmar las ideas del autor. Presenta la defensa de sus ideas (o eso quiero creer) de manera tan original que sorprende a cada quiebro que te reserva, pero fácilmente puede romper el envoltorio y sacarte de la lectura.

Uno es una propuesta decididamente inesperada. Abraza el género fantástico con tantas ganas que se le va el argumento de las manos, pero se sabe tan diferente que puede fascinar cosa mala si te pilla con el pie adecuado. Otra cosa es que esta suerte de viaje astral para aspirantes a Jedis requiera de una disposición mental muy concreta para disfrutarse.

 

Nota: N/A Es un libro tan extraño y fuera de la realidad que me veo incapaz de puntuarlo.

Nota Goodreads: 3.94/5 

lunes, 17 de junio de 2013

Tonto, muerto bastardo e invisible (Juan José Millás)

Tenía ganas de leer un libro de humor absurdo, pedí consejo y me recomendaron éste. Con lo que me suele gustar Millás, tenía claro que, al menos, me iba a reír.

Título: Tonto, muerto, bastardo e invisible
Autor: Juan José Millás

“Cuando los directivos de la empresa donde ha trabajado durante años prescinden de sus servicios, Jesús decide sacar a pasear el tonto que lleva dentro. Tras un bigote postizo (que trata con sumo cuidado) se convierte en otra persona, y de tanto fingir se olvida de cómo era antes y todo se vuelve artificial. Desde esa nueva posición puede vivir cada suceso cotidiano como una apasionante aventura.”

Todo el libro está contado a modo de monólogo interior de Jesús que, en vista de que no le gusta el cariz que ha tomado su realidad, se inventa una nueva protegido tras su bigote. La gracia viene cuando empieza a tener problemas para distinguir cuál de las realidades en las que vive es la correcta, descubriendo que siempre ha sido un tonto, que lleva años muerto, que hipnotizó e intercambió a sus padres y que tiene otro yo invisible que interviene de vez en cuando.

Lo real y cotidiano se convierte de pronto en mágico y extraño. Millás demuestra su habilidad para pervertir la realidad y nos obliga a discurrir por caminos que nunca hubierámos podido imaginar mientras Jesús da rienda suelta a sus instintos. Con el absurdo por bandera, las sorpresas y la demencia del argumento van en un continuo aumento en una historia tan divertida como impredecible y pasada de vueltas.

No obstante, el libro peca de gratuitamente tramposo y tanta insistencia en “juegos de realidades” pueden acabar volviéndose algo irritante, además del hecho que, con tanto desparrame, la trama destaca por su endeblez y falta de consistencia. Mezcla momentos muy iluminados con otros que son auténticas gilipolleces, peligro habitual de quién abusa del humor absurdo.

Es una novela sencilla, fresca y rápida de leer. El “a ver que burrada me sueltan ahora” se convierte en un buen incentivo para pasar páginas y páginas sin enterarte, como nada. La ligereza de la trama y las buenas absurdeces que suelta hacen que sea un pasatiempo cortito y agradable, ideal para las tardes tontas de verano.

Nota: 6
Nota anobii: 3.5/5

jueves, 16 de mayo de 2013

Medianoche en París


Después de ver Vicky Cristina Barcelona y A Roma con amor, me quedaba por reseñar una película para cerrar la trilogía de turismo de ese particular director llamado Woody Allen. Tocaba pues, dedicarle un tiempo a Medianoche en París.



La película, con la romántica y nostálgica Paris como centro de operaciones, nos presenta a Gilles, un novelista frustrado que vive creando guiones que odia para Hollywood. Junto a Inés -su prometida- y sus suegros, está de turismo en París, visitando a unos amigos. A Gilles no le  gusta su presente, dónde vive hastiado al no creerse capaz de cumplir sus sueños. Paseando por las calles de París suspira por una oportunidad para trasladarse al París de los felices años 20, cuando la ciudad bullía con la presencia de los mayores genios artísticos de la época. Una noche, después de una buena borrachera, es recogido por un coche de época y trasladado a un bar muy especial. Gilles se dará cuenta que a veces los deseos se hacen realidad, aunque no sea de la manera que uno espera. Se ha visto trasladado a los años 20, y todos sus referentes están frente a él, viviendo y festejando la locura de París.

Ésta es sin ninguna duda la mejor de las películas “turísticas” de Woody. Sigue componiendo una preciosa postal sobre la ciudad y no deja un rincón bonito que mostrar, otorgándole el aura mística que sólo las grandes ciudades saben tener. Sin embargo, en esta película la ciudad no es la protagonista sino sólo el más bello escenario posible para una historia muy trabajada, llena de detalles y mucho mimo. Esta vez, Woody no se ha limitado a sacar la chequera y nos deleita con una buena película. Es una película que transpira buen humor, transpira amor, respeto por las calles que pisa y por las figuras clásicas que expone, cariño hacia la figura que Woody Allen fué, agrado hacia el presente y nostalgia hacia el pasado

ACTORES: Toda la película gira en torno a un Owen Wilson que disfruta de un guión que parece hecho para él. Su personaje es soñador e idealista, tramposete pero ingenuo y, sobretodo, se mueve en un estado de confusión tan alucinado que resulta entrañable. Hace el mismo papel que ha hecho toda la vida pero con un personaje muy bien trazado en una película que gira en torno a él y exhalando unas dosis de buen rollo vitales para el personaje. Nunca destacará por ser un gran actor o tener registros, pero esta vez, lo clava que da gusto. El resto de personajes son muy secundarios y costaría mucho destacar a nadie.

 DIRECTOR: Dentro de la trilogía turística, ésta es probablemente la obra más pensada. Allen nos hace de guía por París con una fotografía perfecta -como ya viene siendo habitual- y una composición de escenas impecable. Mientras Barcelona se convierte en un lugar perfecto para orgías, Roma en un lugar lleno de absurdeces, París es una ciudad llena de lluvia, evocación y ensueño, repleta de artistas en plena ebullición donde incluso ir de vientre es motivo de admiración. En eso consiste la película, es un gran ejercicio de nostalgia, una quimera dónde, de repente, cualquier cosa pasa a ser posible.
La presentación de los personajes, de la fauna nocturna que puebla los bares de París, es magnífica. La sucesión de apariciones en un impecable “más difícil todavía” te deja pensando “a ver quién aparece ahora”, entradas impecables como la de Hemingway, Buñuel o Dalí te dejan con una inevitable sonrisa en los labios.
No vas a encontrar errores en los planos, pues ninguno se aleja del noble propósito de contar una historia imbuida en irrealidad. El escaparate de sueños que Allen crea gira en torno a la figura del artista -el que fue, es y será- en este ejercicio sencillo pero delicioso, original y, a su manera, magistral.
Allen juega con la idea de “cualquier tiempo pasado fue mejor”, tratando con cierto cariño la nostalgia -¿reminiscencia de sus inicios como cineasta?-, pero recordando que cada pasado tiene su pasado y el futuro aún está por decidir, usando unas bellas metáforas finales muy logradas.

GUIÓN: El guión es una muestra de la calidad que tiene Allen -cuando quiere- como cineasta, además de su gran bagaje cultural. La creación de los personajes es perfectamente redonda, tanto los famosos artistas como el escritor entrañable, extravagante y frustrado que va a París en busca de inspiración -si es que Woody, aunque no salga, sale en la película-. El carácter de cada personaje histórico está muy bien reflejado y diferenciado, carismáticos todos ellos y con diálogos bien encontrados. Consigue hacerte reir, simplemente con el hecho de qué puede pasar a continuación -hilarante la escena de los surrealistas-. El desarrollo de toda la ensoñación comprende un crescendo magnífico, muy redondo y perfectamente rematado.
Hay que reconocer que requiere que el espectador tenga bastante idea de qué ocurría en el París de la época y conozca la vida de los personajes históricos para poder captar todos los guiños, todos los detalles y todas las piezas que convierten a esta película en muy destacable. La falta de ese conocimiento puede lastrar el disfrute de la obra, sin duda.
Justamente ganadora del Oscar al Mejor Guión, y nominada a Película, Actor, Director y Escenario -casi nada-.

Impagable ese Hemingway de pega, gran Cole Porter y sus canciones, divertido Buñuel, Dalí, no tanto Belmonte, regular Picasso, y viva Gertrude Stein). Me gusta más París de noche que de día. De noche me lo paso mejor y Gilles creo que también. De noche conoce, vive, baila, besa, llueve. Me gusta París la nuit, la ciudad que visitaré en busca de coches de colección, de alguna rubia a la que le guste la lluvia, justo cuando suenen las campanas a medianoche. Y no me quiero olvidar del gran chiste sobre el detective desaparecido que aparece en la corte de algún Luis de Francia: "creo que me equivoqué de camino"

Por finalizar, lo que más destacaría es la sonrisa que consigue arrancarme desde que Owen Wilson habla de París hasta que cae la lluvia final. Es una sonrisa afable, nostálgica y entrañable, de la que es imposible separarse. Si el cine es la búsqueda de emocionar, esta película lo ha conseguido de la manera más agradable.

Resumiendo que es gerundio, es una peli absolutamente recomendable a todo aquel que sepa de qué va Woody y no le importe y a todo aquel que en las tardes de otoño sienta un inevitable impulso de mirar al infinito por la ventana mientras se toma un chocolate caliente.

Nota: 9
Nota filmaffinity: 7.4

martes, 9 de abril de 2013

Las vidas posibles de Mr. Nobody


¡Vaya película más curiosa que me han hecho ver estos días! Es realmente… diferente. Por decirlo de alguna manera, es una auténtica fumada que, de alguna manera, es capaz de guardar un sentido coherente. ¿Qué pasa cuando acaba una película y cuesta saber si te ha gustado o no? En este caso, la respuesta podría ser: hay una línea muy fina entre la genialidad y la tomadura de pelo. 



Nemo Nobody tiene 120 años. La humanidad ha avanzado y ha esquivado la mortalidad. Nadie muere en ese mundo, menos Nemo. Él es el último mortal sobre la faz de la Tierra y, en su lecho de muerte recuerda no sólo su vida sino también todas las vidas posibles que pudiera haber tenido. Decisiones diferentes en momentos puntuales conllevan rumbos diferentes que nos son enseñados de manera simultánea.

La propuesta es personalísima y muy particular. Todo un ejercicio de estilo en que se fragmenta la estructura narrativa de una manera bastante confusa y tramposa. De golpe, somos testigos de todas las vidas posibles para Nemo, entremezcladas y explicadas con continuos flashbacks que obligan a estar atento para no perder el sentido de lo que ocurre. Puede ser que no te enteres de nada, que te preguntes que puede haber fumado el director, o que la mandes a tomar viento, pero es de estas películas que no dejan indiferente. Eso hay que reconocérselo.

ACTORES: El protagonismo corre absolutamente a cargo de un Jared Leto que no deja de poner cara de empanado durante toda la película. Es verdad que es lo que pide el personaje, pero estar protagonizada por un sosete de este calibre le quita algo de gracia. En general, el resto del elenco cumple sin problemas. Todos trabajan con corrección en una película que, realmente, no es que exija demasiado a ninguno de los actores.

DIRECTOR: Aquí sí que hay que reconocer el mérito. La película empieza con un despliegue visual y narrativo deslumbrante y desconcertante. La realidad salta por los aires y el director pasa continuamente de un plano de realidad a otro provocando un aturdimiento hipnótico, a medio camino entre el placer y la confusión. Van Dormael consigue que la película mute cada cinco minutos dándole otro enfoque, ritmo y sentido. Por momentos demasiado caótico, todo acaba finalmente encajando de alguna manera -no estoy muy seguro de si deliberada-. El juego que se consigue con las diferentes realidades tiene su gracia, aunque sea bastante difícil de seguir. Es verdad que se puede hacer muy incómoda por momentos y exige que el espectador busque seguir atento entre el despiporre de variables y posibilidades. No es una película fácil para ver, y tanta confusión sin explicación puede expulsar a muchos.
El mayor problema que le he encontrado es que los paralelismos con Los amantes del Círculo Polar -de un planteamiento y un desarrollo fragmentado similar, aunque menos alucinógeno- son demasiado similares. Y claro, comparando… Medem me gusta más.

GUIÓN: Diría que Mr. Nobody es un mero instrumento de sugestión. La realidad y el sentido salen pronto por los aires en un guión que juega -y bastante bien- con el efecto mariposa, la teoría de cuerdas y la existencia de diversos planos de realidad ¿simultáneos? Es de estas películas que a la que empiezan, te quedas con cara de alucinado y piensas “Que demonios se han fumado…” Mientras organiza una batalla campal en la mente del espectador, los elementos dispares con los que trata se embrollan sin aparente significado. Por suerte, a medida que parece complicarse todo más, el mismo Mr. Nobody ofrece las soluciones desde su atalaya mortal del futuro. Liosa y fascinante, el conjunto tiene su gracia.

¿Cuántas realidades diferentes se acaban presentando? Jugando con los “Y si…”, el destino y una buena galería de momentos preciosistas, se crea una película muy sugerente e intrigante. La película es un gran juego repleto de trampas. Digo esto porque me parece que el director juega con el espectador, pero no un poco no, juega con nosotros como le da la gana. Como ejercicio de estilo es indudable, pero un poco más de ritmo, unos cuantos recortes y unas piezas que engranasen mejor,  se habría disfrutado más.

Nota: 7
Nota filmaffinity: 7.2

Llegan las 5:50 del 11 de febrero de 2092; Nemo muere y el universo empieza a converger... una vez más. Todo vuelve hacia atrás, las enfermeras se van, Nemo "resucita" y vuelta a empezar; aunque haya que esperar 300 millones de años (150 hasta el Big Bang y el rebote de nuevo). Como por el pasotismo del ángel, aún tiene en su cerebro todo lo sucedido y lo por suceder se mete en un proceso de prueba/error en cada vida vivida; no tiene posibilidad de cambiar lo decidido en la misma vida, pero sí en una posterior: padre/madre, no me baño con idiotas/no sé nadar, me voy con la moto y me la pego/llego 2 segundos tarde y me lío con la rubia... en todas las opciones acaba más o menos muerto antes de hora, hasta que en una de ellas Anna le da la fecha exacta del colapso del mundo; entonces su única preocupación es llegar vivo a esa fecha.
Lo que le cuenta al periodista son algo así como 3000/4000 millones de años: de 9 a 12 viajes de ida y vuelta del Big Bang al Big Crunch y viceversa hasta que da con su vida ideal (aunque las variables en principio son 4 - madre/padre y las tres novias - hay varias bifurcaciones en algunas de ellas que contribuyen a liar la cosa, lo que, junto con el viejo narrador que mezcla las churras con las merinas (cosas de la edad) y pone dos o más vidas en el mismo tiempo, genera una confusión bastante descomunal.

viernes, 6 de julio de 2012

Tetro


Reconozco que esta película empieza descolocándome un poquito… Está dirigida por un “monstruo” como es Coppola, sale la Verdú, está rodada en Argentina y en castellano. La mezcla es… rara.



Bennie es un joven camarero que vuelve a su hogar tras unos años de ausencia con la intención de reencontrarse con Angelo, su hermano mayor. Al llegar, encuentra que Angelo ha cambiado su nombre a Tetro y vive en una espiral de decadencia autocomplaciente y destructiva. Intentando entender porqué Angelo se alejó de su familia y de su famoso padre, Bennie deberá introducirse en el decadente mundo de los teatros de Buenos Aires. Sin poder evitar sentir la influencia del ambiente, intentará desentrañar los misterios y los secretos familiares que han llevado a Tetro a la locura.

Quizás lo más importante es el hecho de que no es una propuesta comercial. La película no está hecha con la intención de entretener al público. Es extraña y personal. Coppola se dedica a “jugar” mezclando géneros, tergiversando los diálogos y enredando con el modo en qué se cuenta una historia. Es trabajo del espectador estar atento a todos las sutiles variaciones y las indicaciones que marcan los “cambios” de momento.

ACTORES: Vincent Gallo se enfrenta a un personaje arriesgado y extraño, difícil de realizar de una manera verosímil y sale airoso del lance. Su actuación puede no ser memorable, pero salir vivo del brete es digno de mérito. La Verdú hace lo que puede por mantener el tipo y consigue salir decorosamente. Ehrenreich compone acertadamente un papel inocente, de un joven que aterriza en medio de la tempestad de una familia en crisis e intenta llegar vivo a puerto, entendiendo qué ha desencadenado la tormenta, mientras intenta mantener la cordura.

DIRECTOR:  El director de dos o tres de las mejores películas de la historia del séptimo arte se enfrenta en Tetro a una historia de rencillas familiares, encuentros y desencuentros sin gángsters ni mafiosos de por medio y elige, sorprendentemente, la forma más enrevesada, teatral y folletinesca que podía haber escogido. Desde la fotografía en blanco y negro (acorde con la fisonomía porteña, cambiando su textura en función de los sucesos de la obra) hasta la música (onírica y autóctona), cada encuadre está pensado al milímetro y obedece a una cuidada y meticulosa lógica interna. Una vez estás en la película, encuentras que de pronto el ritmo, las emociones en los personajes, la luz… cambian de una manera notable, como si de repente, se estuviera viendo otra película. Esta sensación sucede más de una vez. Coppola nos deleita con escenas hipnóticas e impactantes, que se quedan grabadas en el alma mientras juega con los colores y los géneros; pero lo une a algunas escenas que no provocan otra cosa que ganas de atizarle para que se centre, cuente algo y se deje de sombras, espejos, flashbacks y secuencias oníricas.

GUIÓN: La historia está desarrollada en una mezcla de extraños flashbacks en color mientras la historia principal es contada en blanco y negro, mostrándonos una radiografía perfecta de la desintegración familiar, el egoísmo y la frustración de los sueños personales. La acrobacia narrativa que propone Coppola es ardua y francamente notable, pero exige al espectador un esfuerzo excesivo y en ningún momento consigue (o intenta) provocar al espectador para que lo realice. El juego de diálogos y las variaciones que se van produciendo en los tonos están formidablemente conseguidos. No obstante, si no se consigue atractivo, por muy bien que te cuenten las cosas, rápidamente se provocará hastío y aburrimiento. El personaje de Vincent Gallo merece capítulo aparte; Tetro es él. Él es quién ha decidido ser. Desconocemos su pasado, pero la niebla se va disipando mientras se va desarrollando la cinta. Hacía tiempo que no veía una caracterización de un personaje tan trabajada, aunque no provoque otra cosa que indiferencia.

Lo que más destacaría:
-          La soberbia fotografía
-          La atrayente BSO
-          El giro final
-          Escenas magníficas como el diálogo entre Tetro y su hermano, reflejando un espejo a éste, y viéndose la sombra de Tetro por otra parte o la de Tetro presentando en sociedad a su pareja, asistiendo impotente a la lascivia que ella despierta en su padre. Es pura magia.

Es un ejercicio artístico que no puede dejar indiferente. Lástima que tanta exhuberancia y virtuosidad técnica resulta en una farragosidad agotante que provoca fácilmente tedio y desapego. El carácter intimista de la obra se mezcla con un tono operístico que pone la guinda final a un precioso pastel, pero que resta credibilidad a unos personajes en una extraña jugada que puede resultar desagradable para el espectador medio. Magistralmente realizada, pero irregular en el resultado debido a su exagerada complejidad.

Nota: 6
Nota filmaffinity: 5.8



La cara de Maribel Verdú cuando le avisaron de que Coppola quería rodar una película con ella de protagonista tuvo que ser espectacular. Estoy seguro de que algo tan inverosímil la debió de dejar alucinando.

domingo, 4 de diciembre de 2011

La delgada línea roja


Esta es una de estas películas diferentes con una capacidad inmensa de llegar al fondo del espectador y no dejar a nadie indiferente. Preguntes donde preguntes o es una auténtica maravilla o un bodrio enorme. Para muestra: después de veinte años sin rodar una película, anunció que iba a hacer ésta. Una gran cantidad de actores de prestigio anunció que estaba más que dispuesto a ponerse a sus órdenes gratis o pagando para poder estar en la película (y no estamos hablando de don nadies, muchos eran grossos).

La película se centra (por decirlo de alguna manera) en la batalla de Guadalcanal, una de las primeras grandes batallas del frente del Pacífico. En ella, los yanquis se enfrentaron a los japoneses por el control de la isla polinesia que fue la primera cabeza de puente para que los yanquis consiguieran la hegemonía en el Pacífico. No obstante, aunque la película suceda durante una guerra y los protagonistas sean militares, la película no va de batallas, ese no es su juego. El film se centra principalmente en las reacciones de los soldados ante el horror de la guerra (que apenas es insinuado), en cómo cada soldado -de diferente jerarquía militar y estrato social- se enfrenta a la destrucción de su humanidad y su reducción a una mera máquina de matar a otros humanos, tan deshumanizados como ellos.

¿Hay acción? Sí. Hay algunas batallas, pero Malick hace hincapié en las consecuencias que tiene la batalla para el ser humano, cosa que le sirve de punto de partida para otras divagaciones sobre el papel del ser humano en la Tierra y la maldad o bondad intrínseca del ser humano.

ACTORES: La película es un amplio relato coral con muchos personajes, como hilo conductor se usa a un correcto Jim Caviezel, cuyo personaje es un desertor que cree en la bondad del ser humano e intenta hacer lo correcto en medio de este horror que es la guerra. A su alrededor van orbitando el resto de personajes: el Sargento Walsh, interpretado por Sean Penn, cínico y amargado, odia al personaje de Caviezel ya que es consciente que la guerra le ha arrebatado toda la bondad que a al otro aún le queda; el coronel Tall (fantástico Nick Nolte), que no se perdona a si mismo todas las veces que ha tenido que humillarse ante sus superiores y para el que los soldados no son más que piezas desechables para conseguirle un ascenso; el capitán Staros (correcto Elias Koteas) es el jefe de campo, para el cual los soldados son sus hijos, y no quiere perderlos tontamente y si sigo, me puedo tirar páginas y páginas, porque la cantidad de personajes es enorme. Hay momentos en que puedes jugar a “Torrente” y empezar a buscar actores famosos y conocidos por la escena. “Pesos pesados” como Travolta o Clooney apenas tienen una frase, Brody no llega a hablar y así con muchos más…

DIRECTOR: Malick es un director con un estilo muy pausado, que se centra mucho en los monólogos interiores y en las imágenes oníricas y poéticas. Es de estos que o adoras o odias. En vez de hacer una película bélica al uso, Malick se recrea en observar la relación del hombre con la naturaleza, con sus miedos y su yo interior, viendo como cada personaje se va desmoronando y deshaciendo, mientras intercala algunas imágenes simbólicas, como para recordar que, en medio del horror, existe un espacio para la bondad y la esperanza -los niños nadando en el agua, o el indígena que vive en comunión con la naturaleza mientras los soldados pasan a su alrededor-. Mientras retrata el horror de la guerra, enfocado en el terror y la tensión previos a la batalla, compone una preciosista película, allí donde se gestan las obras de arte. Deleita con una poderosa película que llega al interior del ser humano y lo cambia, acompañado casi sacralmente por una partitura a cargo de Hans Zimmer, mucho más que correcto. 

GUIÓN: El guión corre también a cargo del propio Malick, con un desarrollo magnífico -de hecho, si los diálogos y las imágenes no estuvieran en consonancia, la película sería un tostón de campeonato- en el que encontramos unos diálogos que dicen mucho más de lo que parece, con una telaraña de historias corales muy bien trenzada. Este retrato coral le sirve a Malick para mostrar todos los puntos de vista y las ideas que quiere plasmar en la pantalla pero que puede provocar -y provoca a muchos- cierta falta de empatía con los personajes, a los que vemos sufrir sin, quizás, compartir su dolor. Curiosamente, Malick rodó alrededor de nueve horas de película, quedándose mucho metraje en la sala de montaje. En ella, quedó una hora de metraje de Clooney, otra de Billy Bob Thorton y John Cusack, además de toda la historia del personaje de Brody que, inicialmente iba a ser el personaje principal de la película. El montaje narrativo y la madeja tejida por Malick es una magnífica cabriola técnica que permite al director transmitir su mensaje… Comienza como en un sueño, con dos personas perdidas en otro mundo. Pero la guerra, la realidad, está ahí, esperándolos, y sin demasiada paciencia. Luego la película transcurre entre fuego y enjambres de personas, de pequeñas historias que se van deshilvanando ante nuestros ojos. Vidas que continúan, otras que se cortan...

Ay, qué película. Cómo llena tus sentidos y, a la vez, llama a la puerta de los sentimientos. Cómo te hace pensar y empatizar no sólo con lo que se ve, o con los personajes, sino también con lo que se dice. Creo que es una obra maestra, o lo mismo es que me ha cogido en un día tonto, pero es un film que me ha llegado.
Reconozco que probablemente nada más diverso  que el impacto que crea un película en cada persona que la contempla; a unos les puede agradar, a otros les puede contrariar y a los de más allá les puede dar, simplemente, asco; pero me ha parecido simplemente magnífica. 
La delgada linea roja no es un film verídico, no es una aproximación del estilo realista de Salvar al soldado Ryan, corre perpendicularmente en su concepción humana y visual; La delgada linea roja nos muestra la impasibilidad de la naturaleza ante la destrucción humana, la visión inusual de hombres que se matan como moscas que chocan contra una ventana, el absurdo de contemplar otros pueblos ajenos e ignorantes de la guerra viviendo en su paraíso mientras cerca se dirime el futuro del planeta. La guerra en un fondo, casi una excusa, donde mostrar la belleza posible, la potencialidad de lo que pudo ¿podría? ser la especie humana. Malick no se mueve en circulos comerciales, no le interesa la taquilla ni el reconocimiento ni los premios, es un artista que nos invita a reflexionar sumergiéndonos en una poética sinfonía de imágenes sin una gran intención narrativa.

Al coincidir en tiempo con Salvar al Soldado Ryan, son inevitables las comparaciones. Ambas son auténticos monumentos, pero totalmente diferentes en concepto y realización. Sería estúpido tener que decir cual es mejor, sería como preguntar si quieres más a mamá o a papá. Quedémonos con los dos, con dos visiones magistrales y únicas de la guerra.

Visualmente preciosa y desgarradora, se clava dentro de ti y no te deja huir hasta bien terminados los créditos. La Delgada Línea Roja es una obra maestra, pero dirigida a un público muy selecto, que puede tener efectos somníferos en gran parte de todo el que la vea. 

Nota: 9
Nota filmaffinity: 7.0

Nominada a siete Oscars: Película, Director, Guión Adaptado, Fotografía, banda sonora, montaje y sonido. La técnicamente superior Salvar al Soldado Ryan se llevó los técnicos e incomprensiblemente, Shakespeare in Love se llevó mejor película.

sábado, 9 de abril de 2011

Sucker Punch

¿Qué mejora cualquier película? Zombies, ninjas o cyborgs. Pues ésta lo tiene todo.

Babydoll acaba de perder a su madre y ha matado a su hermana por error. Su padrastro, que quiere la herencia, consigue internarla en un psiquiátrico donde la van a lobotomizar. Con el poder de su imaginación consigue crear una realidad alternativa desde la cual crear un plan de fuga para así escapar a su destino.

El argumento es un poco (muy) chorra, pero ¿y que? Cuando vi el trailer la sensación fue: “Esto mola”. Cuando vi que el director era Zack Snyder, la cosa pintaba mejor. El resultado es cuanto menos, divertido. Después del éxito de Watchmen encargaron a Snyder hacer “Ga-houh” y “Superman”, la condición para ello fue dinero y carta blanca para hacer él la película que quisiera, y el resultado es Sucker Punch. Una suerte de “El quinto elemento” rodada flipándose una y otra vez y dispuesto a deslumbrar a todo el que pille despistado por medio.

Empezaré de peor a mejor:

GUIÓN: ¿Qué es eso? ¿acaso se necesita para hacer una película? Que el argumento dure 15 minutos, que una vez te pongas a confundir fantasía con realidad y te quede una cosa confusa que ni el director mismo se aclara, que el final es una chorrada (al igual que el resto de la película)… Eso es todo secundario. Mientras te pongan el festival de imágenes tan bestia que te ponen en pantalla… pues estas cosas son secundarias.

ACTORES: Ninguno destaca por su papel, ni hacen el mínimo intento de ser creíbles. Saben que están delante de una fantasmada y se quedan a gusto.

DIRECTOR: Aquí hablamos (de repente) de palabras mayores. Snyder es quizás el director con más talento para las escenas de acción y aquí deja que se le vaya la castaña a lo bestia. Todo lo que pudieramos soñar está plasmado en la película. Samurais de tres metros armados con Gatlings, zombies nazis, orcos, dragones, cyborgs… ¿Falta algo? Todas las cosas con las que te puedes flipar están metidas en la película en una sucesión de escenas de una belleza plástica onírica simplemente apabullante. Acción a raudales, un gusto estético impresionante para una animalada de 90 minutos.
Abusando del croma crea una obra de arte plástica vacía de contenido pero primorosamente absorbente en lo visual. Una banda sonora MUY bien escogida ayuda a aguantar el ritmo incesante de la película, que no concede un minuto de descanso.

Hay escenas magistrales. El inicio, a ritmo de Sweet Dreams es de una fuerza y una profundidad inusitada. Luego, una vez ha mandado el guión a tomar viento, se pasa a una belleza épica en la lucha contra los samurais gigantes (estéticamente brillantísima). En cuanto coges un poco de aliento, te mandan a una batalla de la IIGM contra Zombies nazis (porque no hay nada mejor que matar nazis, y si ya están muertos, mejor!), luego saltamos al “señor de los anillos" a luchar contra orcos para acabar en “yo robot” luchando contra cyborgs… Todo un festival oiga. Y rodado sin descanso y con el arte que sólo este director sabe darle.
La música acompaña, escenas de pesadilla a manos de Sweet Dreams (M.Manson), acción y tiros con Led Zeppelin; bailes insinuantemente degenerados con Queen (una escena “real” muy lograda también)…. Es un no parar, a ritmo de videoclip, con la estética alocada y vertiginosa de un videojuego hecho espectáculo puro, vibrante y apasionante.

Visualmente, lo mejor que se ha hecho en unos cuantos años. Maravilloso. Snyder demuestra que es el mejor en el cine de acción. En cuanto a su capacidad como guionista, pues más simple que el mecanismo de un botijo. Vamos a ver una animalada sin sentido en la que la realidad y la ficción se mezclan en un cóctel explosivo y precioso. Confusa, incoherente y con un final sin sentido lógico, la trama es sólo una excusa para la locura que vamos a contemplar. Pero ojo, la película avisa desde un principio. Dice claramente que lo que vamos a ver (ojito a los créditos iniciales, que ya previenen) es una fantasía de la imaginación. Y al final te lo recuerda.

¿la película tiene el más mínimo sentido? NO, NINGUNO. Pero lo bien que me lo he pasado, nadie me lo quita. Si eres capaz de disfrutar de un batiburrillo de acción, con fantasmada tras fantasmada a cada cual más animal y pasada de vueltas, ésta es tu película.

Que no hay quien entienda el final (ni media película) es secundario… porque el tener una historia que contar o ver buenos actores es secundario, ¿no? (bueno, cuando tienes un espectáculo tan apabullante delante, a veces te lo piensas).


Hablando del final, mi conclusión es: SPOILER!

La que se fuga (Sweet Pea) es la narradora de la historia, no Coletitas (BabyDoll), por lo tanto las flipadas que vemos no son obra de la mente enferma de Coletitas sino de la mente enferma de la que se escapa que es la que cuenta la historia, eso me parece acojonante. 

En realidad Coletitas mata a su hermana por error y pierde el juicio, por eso el incendio, el robo del cuchillo y todo eso ocurre en la realidad, solo que Sweet Pea no lo ve como debería verlo y lo cuenta como ella lo ve ya que está loca.

Las otras chicas mueren, una por lo visto en la realidad cuando roban el cuchillo y las otras dos a manos del celador que las viola y se pasa con sus actos, lo cual en la flipada se ve como si las disparase.

¿Que por qué es Sweet Pea la que flipa? muy fácil, al principio, en la sala de ensayos la Doctora le dice "siente la música, con ella puedes controlar el mundo" y por eso cada vez que BabyDoll baila ella se imagina un mundo diferente al que en realidad es.

¿Por qué sale el niño de la trinchera y el guía en los mundos fantásticos al final en el autobús si nadie los ha visto antes en el manicomio? Porque Sweet pea está contando su historia desde la parada del autobús y como está pinzada pues mete en la historia a personas que está viendo en ese momento.

¿El director habrá pensado esto? No lo creo, pero… ¡sorprendentemente tiene lógica y cuadra con el resto de la película!

FIN DE SPOILER

Nota: A estas locuras no se les puede poner nota. Sabes a lo que vas, si te gusta, disfrutarás como un niño pequeño. Si no, cambia de película.

Nota filmaffinity: 6.5

miércoles, 9 de febrero de 2011

La ciudad del Gran rey (Óscar Esquivias)

Ya hacía unos días que no ponia nada... me acabé esta pequeña sorpresa! (yo al menos no lo conocía y me ha gustado)

Título: La ciudad del Gran Rey
Autor: Oscar Esquivias


“Burgos, agosto de 1936. Un público numeroso ha acudido a la catedral de Burgos para despedir a la expedición militar que, bajo la dirección del comandante Paisán y el canónigo Herrera, pretende viajar al Purgatorio. Lo que parecía una locura se convierte en realidad y un grupo de hombres consigue cruzar los límites del mundo. La llamada Ciudad del Gran Rey es un lugar amenazante, al tiempo familiar y extraño, en el que los expedicionarios tratarán de sobrevivir y de vencer su miedo.”

La novela nos sitúa en en un Burgos gótico, catártico, desnortado. Vamos, que no tiene Norte ni Sur, porque las calles se remueven, las almas se desdentan y hay mucho dolor alcantarillado. Es el purgatorio, parece, un lugar que es el mismo donde uno ha vivido, pero con las cortinas sangrando.

La expedición va en busca del General Sanjurjo, que debía comandar las fuerzas Nacionales, pero muere en un viaje aéreo justo antes del alzamiento. La intención es encontrarle y traerle de vuelta al mundo de los vivos para que dirija las tropas. No obstante el peligro continuo que corren los expedicionarios hace que la misión se convierta pronto en una lucha por la supervivencia.

El autor demuestra una fértil imaginación al crear este twisted versión de Burgos. Con una frondosa y poderosa capacidad de crear cosas nuevas y sorprender con nuevas imágenes, el libro destaca por si vívido Retrato de los habitantes del Purgatorio, cada cual mas histriónico, demente y peligroso. En un tono similar a las descripciones de Pratchett o Gaiman, pero sin ningún rastro de humor, convertido en pura crudeza, la descripción de la ciudad es sumamente poderosa.

No obstante, cuando se trata de los personajes vivos, la cosa queda algo más deslavazada, ya que, en su abundancia, no queda más remedio que dejarlos como personajes tópico sobre los que desarrollar la obra. Ninguno de ellos destaca por su carisma ni puede eregirse en protagonista. Todos aparecen un cierto tiempo (no muy grande), siendo mucho más protagonista Burgos que los hombres que la habitan.

En el apartado narrativo, Esquivias utiliza una narración voluntaria y abrumadoramente fragmentada. Decenas de hechos ocurren a la vez en muchos sitios diferentes y el autor nos lo narra de una manera absolutamente fragmentada, con apenas un párrafo para cada personaje. Algunas tienen impacto en la trama, otros son parajes de esta ciudad Burgosgórica (Burgos+Fantasmagórico=Burgosgórico) y luego pequeñas piezas sencillamente maravillosas que no sé qué son: como pequeños cuentos sobre el Burgos real El caso es que entre esos cuentos hay algunas piezas tan (Cortázar, un poco; otro poco Cela) deliciosas...


Aquí una muestra:
Pero cómo es posible que todos los días, en una ciudad sitiada y en guerra, se siga cociendo pan? Pues se hace, tierno y oloroso. Su aroma cruza la calle como una bandera blanca.
Un poema (del siglo XXIV):


darling> - lo teletrasportador de molekulas tubo un phayo i perdi lo poya lo pija lo minga lo phalo lo chorra!!! en la trabesia ÖEG Korporation abrio un espediente >>se ban a kagar $$$ me proporcionaron esto inplante MODERRRNO> - - >>>lo probamos?


Otra pieza:

El poema más hermoso que se ha escrito en nuestra lengua tiene un solo verso y dice así: Tengo catorce años.

Toda esta fragmentación es un ejercicio de estilo que convierte la narración en abrumadoramente confusa y dispersa. Presenta el problema de un exceso de hechos sin un hilo común y, sobretodo al inicio, la acción queda muy dispersa, sin pasar nada importante durante mucho rato, lo que lo hace bastante confuso y a veces un poco pesado. Luego al final, como ya quedan menos personajes vivos, la acción se desata en un vendaval  hasta su fín.

Toda la última parte se produce dentro de la catedral de Burgos (perfectamente descrita), durante un bombardeo militar. Es de felicitar cómo el autor consigue transmitir la tensión del hecho que la catedral se está derrumbando mientras los protagonistas se esconden en ella. Unas 40 últimas páginas de tensión muy bien realizadas.

Una novela casi desconocida (no he encontrado ninguna página que la tuviera con puntuación ni nada similar), con un autor con una imaginación desmedida que la hace mágica, casí onírica en algunos momentos. No obstante, la poca presencia de los “personajes” y su narración tan profusamente confusa pueden hacer perder el interés a más de uno.

Una novela original, inesperada y muy diferente a lo normal, pero para coger con calma, que no es fácil de digerir.

Nota: 7

Origen (Inception)

Al final, para consuelo de unos y otros, he visto Inception (Origen). Sorprendido me hallo cuando veo que tiene una notaza espectacular en muchos sitios, cuando, si bien no es mala, no me parece tan apabullantemente esplendorosa.


La historia parte de Dom Cobb, que es el mejor en el difícil arte de entrar en los sueños de los demás y entonces aprovechar para robar las ideas y los secretos que posee esa persona en su interior. Debido a un golpe que sale mal, Cobb se ve obligado a intentar el más difícil todavía, en vez de robar una idea, debe crearla, introducirla dentro de la cabeza de otro, para ello, debe introducirse en lo mas hondo del subconsciente y sortear todos los peligros que se encuentre, incluyendo sus propias pesadillas y sus propios traumas.

La película busca, entre otras muchas cosas, el jugar con la realidad//ficción (sueño), ahondando en la idea de su propio parecido y lo difícil que es distinguir una de otra. El argumento es interesante y suficiente para atraparte durante las 2h30 que dura.

ACTORES: Esta es probablemente la parte mas floja de la película, diCraprio está simplemente correcto en su papel, logra dar la carga dramática que se le exige; no obstante el resto del elenco presenta unas actuaciones más bien planas y anódinas, que se limitan casi a acompañar a Leo porque solo no quedaría bien. Únicamente Watanabe consigue darle algo de enjundia a su papel, que se le queda algo corto para lo que es capaz. Del resto, poquita cosa.

GUIÓN: Aquí Nolan se lo ha currado. Mucho. Hay un trabajo enorme en crear el universo de los sueños, sus normas y la manera de moverse con ellos. Juega a la cabriola imposible de complicar las cosas (como le gusta a este hombre meterse en berenjenales narrativos, y que bien los solventa) variando la realidad y buscando lógicas de capas y niveles. Confundiendo realidad y ficción, consigue resultar en todo momento coherente con la historia que está desarrollando; en ningún momento se pierde la lógica que ha descrito y, si bien, hay algunos momentos en que no queda claro que pasa, a posteriori, las cosas cuadran. Bravo.
Otra cosa a añadir, yo la he visto en inglés. Por lo que me he enterado, en la versión castellana, hay un ligero error de traducción cuando Cobb le cuenta las reglas a la arquitecto que hace que quede algo más confuso.

DIRECCIÓN: Nolan sabe manejar el apartado visual de sus películas y ésta no se queda atrás. Sabe que tiene un buen presupuesto a gastar, y se queda a gusto. El trabajo de imaginería y creación del mundo irrealmente real del sueño es enorme y lo solventa muy bien. A destacar la escena de la pelea en el pasillo, con gravedad cambiante; es magnífica la “coherencia física” y el trabajo de coreografía que hay en esos dos minutos de película. No obstante, hay un par de cosas que me chirrían bastante. La tercera capa (la fortaleza en la nieve) es muy bonita y la entrada en escena es grandiosa (el detalle del francotirador está logrado), pero en el resto, tienes unos 20 minutos de acción confusa que no llega a ningún lado. Ni es espectacular (comparado con lo que hemos visto 20 minutos antes, por ejemplo), ni aporta nada a la película. Además, el transformar al personaje del falsificador en un Rambo de un fotograma a otro queda, cuanto menos, inadecuado.

¿La película es mala? Para nada, está muy bien hecha. En cuanto a técnica y saber hacer, lo mejor que he visto en el cine este año. Una trama muy bien creada, un trabajo visual magnífico, y una dirección perfectamente llevada en sus primeras dos horas. No obstante, en la última parte, flojea al añadir unos veinte minutos de acción sin sentido que ni aporta nada a la película ni está bien realizada. Además, la película acaba con un final excesivamente alargado que, indudablemente, juega a confundir (esto se puede prever perfectamente).

Nota: 8 (un muy buen thriller, con un trabajo de creación muy bueno, pero no una obra maestra => Memento o el Caballero Oscuro están mucho mejor para este autor. Eso si, a muchos directories ya les vendrían bien hacer obras no-maestras como esta).

Nota filmaffinity: 8.2 (es nueva y la novedad siempre impacta mucho más. Supongo que acabará bajando).