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miércoles, 12 de octubre de 2022

El ejército de los muertos

Aunque soy un buen seguidor del cine de zombies, el principal motivo para ver el Ejercito de los Muertos es que le hicimos un programa en Cinéfagos. Así que no os lo podéis perder, que os he dejado el enlace.

Así que tenemos el clásico y habitual apocalipsis zombie. El mundo se ha ido a tomar viento, la sociedad destruida y tal… Ay no, de alguna manera, el (ejem) incompetente ejército de los Estados Unidos ha conseguido aislar el foco de los no-muertos en Las Vegas, que ha quedado destruida. Una vez parece haberse llegado a un status quo más o menos controlado, el dueño del que fuera el mayor casino de la ciudad contrata a un grupo de mercenarios con la idea de internarse en la zombificada Las Vegas, abrir la caja fuerte de su casino y salir con el botín allí encerrado. Evidentemente, las cosas no serán tan simples para el variopinto grupo que se recluta a tal efecto.

Y es que, en el fondo, la película no deja de ser una historia de atraco a un banco, sólo que con la gracia particular de suceder durante un apocalipsis zombie. Esta mezcla de géneros se aprovecha con cierta gracia en un despliegue lleno de personalidad que la hace, cuanto menos, diferente. 

Para darle un punto más de interés, todos y cada uno de los incursores tienen una personalidad clara, que se nos presenta de manera diáfana (quizás demasiado), con sus intereses para entrar en la ciudad. Saben molar y se dedican a ello. Ninguno de ellos se percibe como carne de cañón preparada a morir, por lo que las muertes son más impredecibles de lo habitual, cosa que siempre es de agradecer.

Empieza con fuerza, con unos créditos iniciales que, en tres minutos, te resumen el contexto en que se mueve la película mientras te vienes muy arriba. Como ya ocurriera en Watchmen a Zack Snyder, los videoclips iniciales le salen perfectos y ya sólo eso vale la pena para echar un vistazo al film.

Y, además, contiene un montón de buenas ideas. En un ejercicio lleno de frescura, arroja un puñado de cosas molonas que bien podrían valer una película por si mismas: zombies ciborgs, bucles temporales, zombies que tienen hijos, tigres no muertos, Las Vegas a lo Fallout…Parece que Snyder ha gozado de total libertad y como nadie le dice qué no puede hacer, pues se ha gustado como nunca. Fliparse por fliparse, como este hombre sabe hacer.


El mayor problema de este mejunje es, obviamente, su falta de equilibrio. Hay demasiadas cosas embutidas sin especial sentido más allá de que es de zombies y queda muy reculón en pantalla. Podríamos decir que Snyder está intentando hacer tres películas a la vez y luego se olvidara de cuál de ellas es la importante. Entre subtramas que desaparecen (hay un personaje en el helicóptero que al aterrizar no está), escenas molonas que no conducen a nada y elementos plantados para un Chejov inexistente por doquier, lleva a pensar de una película con un guión confuso y un montaje excesivo no excesivamente repasado. Quizás es que la película pasaba de las tres horas y había que recortar a lo bruto, pero bueno, son los problemas de que no haya nadie para parar los pies al director y que éste se dedique a gustarse por la sencilla razón de que puede hacerlo.

Además de su exagerada longitud, muchas veces debido a la acumulación de escenas sin desarrollo, padece el clásico mal de este tipo de películas en el que el argumento avanza a base de que alguien haga algo estúpido. Los diálogos son, casi inevitablemente, risibles, lo que no ayuda a complementar el poco esfuerzo de una serie de actores que se pierden en sus limitaciones. Dave Bautista es el que más se esfuerza en interpretar, quizás consciente de las pocas oportunidades que va a tener de encarnar a un personaje tridimensional (ejem), pero esto no impide que se le vean las costuras.  


Siendo una película entretenida, se vuelve excesiva en casi todos sus aspectos, sufriendo los males típicos del director. Si bien valoro a los que se atreven a intentar cosas diferentes (un Ocean’s con zombies es un gran concepto), acaba abarcando más de lo que puede tragar, malogrando el resultado final. Se puede hacer algo pesada y tiene un buen puñado de errores, pero Snyder juguetón siempre provee de espectáculo. Eso sí, el videoclip inicial, jrandioso.

  

Nota: 5

Nota filmaffinity: 4.9

 

jueves, 2 de junio de 2016

Batman v. Superman: El amanecer de la justicia



Tengo sentimientos encontrados con DC. Sus personajes son los que más me gustan, pero están realizando unas campañas y unas propuestas tan deficientes para la evolución de su universo cinematográfico que cada vez tengo menos ganas de ver sus películas. Sólo cuando Batman Vs Superman se convirtió en el punchingball andante del momento le empecé a coger un poco de interés. Después de todo, la experiencia me ha dicho que, normalmente, los punchingballs no suelen ser cosas “tan malas”.



Lo que más confundió a muchos al inicio es que se creía que este film iba a unir el Batman de Nolan con el Superman de Snyder, pero no. Es una continuación de El hombre de acero en el que se presenta al Batman de ese universo y se aprovecha para introducir una ensalada de personajes para ir enfocando “La liga de la Justicia” que, viendo el éxito que está teniendo DC, no sé si llegaremos a ver.

El amanecer de la justicia presenta el mundo tras la llegada del Kryptoniano invulnerable. Batman es el justiciero de la “ciudad vecina”, en una encarnación mucho más vengativa e implacable, más cercana a Punisher que a cualquiera de las versiones que estamos acostumbrados. Y para Batman, nadie más que él puede saltarse las leyes de los hombres, especialmente un ser todopoderoso e invulnerable. Lex Luthor, por su parte, es un magnate excéntrico que no se sabe muy bien porqué, quiere malmeter a lso dos héroes (como si este par de machos alfa necesitaran muchos motivos para atizarse). Y también está Wonderwoman, que simplemente pasaba por ahí.

No, Snyder no quiere prestar mucha atención a la trama argumental, que parece no considerar más que una excusa con la que enfrentar a Superman y Batman y así generar un puñado de escenas de acción marca de la casa (tal como hizo en 300 o en El hombre de acero). Con este panorama, se entiende rápido que la trama argumental no es lo más importante de la película. Los diálogos y las acciones que conducen al gran enfrentamiento son entre desordenados y bochornosos, pero una vez soportada una hora larga de caos con poco sentido, empiezan las toñas como deben ser y ahí tenemos toneladas de fanservice, un apartado visual impresionante y las escenas “superépicas de la muerte” a las que Snyder nos tiene acostumbrado. Para que negarlo, la pelea final contra Doomsday tiene a los tres dándolo todo de la manera más espectacular, que es lo que los fans queríamos. Sin embargo, la traca de fuegos artificiales no compensa los noventa minutos de tedio que hemos tenido que soportar previamente. El frenesí final pide a gritos un guión y una dirección previa con más enjundia con la que dar sentido al despliegue de explosiones y guantazos.


El mayor problema que tiene la película es el pábulo de trascendencia que se intenta dar a una propuesta que no es más que un mero entretenimiento. Es una de las diferencias de concepto entre el universo Vengadores y el de DC. Mientras que Marvel no piensa más que en hacer pasar un buen rato al espectador (y tiende a conseguirlo), DC juega a “esto es lo más importante que has visto nunca y va a cambiarte la vida”. Es algo fácilmente comprobable en la diferencia que hay entre la pegadiza BSO de Civilwar y el grandilocuente (y espectacular con ganas) trabajo de Hans Zimmer aportando epopeya a cada instante de la cinta.Planteamientos diferentes para una saga que ha dado resultados MUY diferentes.

Una cosa que hay que reconocerle es el acierto en gran parte del casting. Henry Cavill y Amy Adams son unos más que dignos Superman y Wonderwoman (respectivamente). Se les ve esforzados e implicados con el proyecto. Por su parte, Ben Affleck compensa su vergonzoso Daredevil dando un Batman impresionante, a medio camino entre El regreso del Caballero Oscuro y el de Arkham Asylum. Con sus antecedentes, tenía mucho miedito de lo que nos iba a ofrecer y me he alegrado al comprobar que si la película falla, no es precisamente por ello. Jesse Eisenberg, por su parte, ha recibido un montón de críticas por su Luthor tan jokerizado. Ahí entiendo que no es culpa suya, el guión y el director le piden ser un Joker raro y es lo que él hace. Personaje fallido y desagradable, pero por culpa del guión, no del actor.


El amanecer de la Justicia acaba dando una sensación de quiero y no puedo. Por un lado, se nota que hay mucho dinero gastado y tanto los efectos especiales como las escenas de acción son lo brutalérrimas que se le exige. Por el otro, las ínfulas de épica y las prisas por dirigirnos hacia la Liga de la Justicia impiden disfrutar de los fuegos artificiales –sin sentido debido a un guión que embute  un puñado de argumentos sin detenerse a comprobar la coherencia-. Acaba siendo mucho menos de lo que quiere ser y se nota. Probablemente se disfrutaría más si se tomara menos en serio a sí misma, pero sus ansias de ser “la mejor película de superhéroes que has visto” le hace demasiado daño. 

Acaba siendo una peli flojilla. Y eso cuando intentas competir ante la redondísima Civil War es un problema bien gordo. Ahora bien, ¿es la basura que dicen casi todos? Oye, pues no. Es simplemente regulera. Palidece ante las mejores de la Marvel (y ante las no tan buenas), pero no es el horror que nos ha deparado las múltiples propuestas de “Los 4 fantásticos” o “Green Lantern”.

Tras el éxito de los vengadores, era obvio que DC acelerara su “Liga de la justicia”, pero está naufragando tanto en los preámbulos que no sé qué va a salir de allí. Las salas las ha llenado pero…

Nota: 3
Nota filmaffinity: 6.0

sábado, 29 de junio de 2013

El hombre de acero

El blockbuster de este verano viene con unas mimbres muy bonitas: El desparrame orgásmico visual de Snyder colaborando con el reinventor del oscurantismo narrativo y maestro del Caos Nolan. ¡De ahí iba a salir algo bonito, seguro! Que se atrevan con un héroe con tan poco fondo como Superman… Bueno, no es tan oscura y desasosegante como Batman, ni tiene el humor de Spiderman, Ironman o los Vengadores -que Clark kent no es Tony Stark!- pero la espectacularidad está asegurada.


La película empieza con un fastuoso flash-back del fin de Krypton, explicándote no sólo los inicios de Superman sino también los del General Zod. Una vez destruido Krypton, saltamos a la Tierra, donde un joven Clark Kent busca su lugar en el mundo, intentando pasar desapercibido, pero sin poder evitar ayudar a la gente. Es consciente del miedo que le tendrá la gente cuando sepa qué es capaz de hacer, por lo que se esconde. La llegada del General Zod le obligará a mostrarse al mundo, para así evitar la extinción de la raza humana.

Mi impresión es que es una película que, por planteamiento y situación, está pensada para Nolan: la necesidad de dotar de una complejidad gratuita a todos los personajes, el planteamiento casi místico, las reflexiones éticas sobre el poder… Pero que luego perdió interés por dirigir el proyecto ¿Acoso no sabía cómo acabarlo “bien”? Y le acabó pasando el caramelito a Snyder, para que se flipara con presupuesto infinito. Si a este hombre le das un guión más o menos bien parido, tienes garantía de que te va a hacer una cosa bien bonita.

ACTORES: Cuando los fuegos artificiales no están dominando la pantalla, un buen trabajo actoral te ayuda a dar empaque a la película, esto sucede especialmente con los secundarios masculinos, pues Costner y Crowe cogen a sus endeblemente caracterizados personajes y les dotan de una enjundia destacable. Igual pasa con Michael Shannon, que compone el mejor malo de Superman que hemos visto en las películas y reparte atún para dar y tomar. Incluso Lawrence Fishburne hace un Perry White con empaque! Amy Adams, en cambio, hace una Lois Lane totalmente desdibujada y poco creíble, lo más flojo del elenco con diferencia -tampoco es que el guión le ofreciera mucho más-. Henry Cavill es quién tiene la responsabilidad de hacer a Superman y realiza su trabajo con bastante dignidad. Sabe ser lo suficientemente duro cuando tiene que serlo y evita parecer el “boy-scout salvavidas” típico.

DIRECTOR: La labor de Snyder se puede ver perfectamente reflejada en la hora final de la película. El espectáculo visual es abrumador, deslumbrante y burrísimo. Una pasada de explosiones, destrucción y desparrame apoteósica. La pelea final entre Superman y el general Zod es un prodigio de coreografía, ritmo y bastardidad.
Básicamente: PAM! Tres edificios atravesados, espera que vuelvo, abro otro agujero a los edificios, cojo una viga y te arreo con ella! A volar!! Yo cojo un coche y te lo estampo en la cabeza! Y yo un vagón del metro! Y…. Esta vorágine de destrucción se muestra con todo lujo de detalles, excesiva pero brutalmente convincente.
De la misma manera, el extenso prólogo en Krypton es un espectáculo visualmente sugerente, que da ganas de re-visitar en un posible spin-off si alguien se atreve a hacer un guión sobre ello.
Entre ambos ejemplos de fuerza visual, una serie de flashbacks nos cuentan -mas o menos- una historia que los enlaza y explica. El ritmo de este interludio es bastante lento y, aunque no llega a aburrir, se pierde entre incoherencias e intentos de profundizar en la psicología de los personajes que Snyder no es capaz de aprovechar. Muy bueno cuando se le puede ir la castaña, justito al rodar escenas “normales”.
La imaginería de la película está muy bien trabajada, como sería esperable viendo el presupuesto. El diseño Kryptoniano es precioso y orgánico, deshumanizado pero bonito. Además, Superman pierde por fin sus ridículos calzoncillos por fuera y tiene un traje bonito y acorde a los gustos actuales!

GUIÓN: Dentro del guión, encontramos muchos trazos del estilo de Nolan, ya sea por presentar a un héroe mucho menos ingenuo, por buscar conflictos morales o por la consistencia de los personajes masculinos y la falta de consistencia de los femeninos… Pero luego no está trabajado muy a fondo y aparecen incoherencias graves, como la muerte de Jonathan Kent –ridícula- o la manera de forzar protagonismo porque sí para Lois Lane. Temas planteados y motivaciones que desaparecen a mitad de película se encuentran con tratamientos decisionales mucho más serios de lo que sería esperable dando lugar a un conjunto muy irregular. Yo creo que Snyder encuentra que hay temas para entrar en profundidad pero decide pasar de todo y dedicarse a hacer una película de acción muy, pero muy pasada de vueltas.

Sorprende, eso sí, que este Superman no sea el héroe que tenga que esconderse. Por fin, deja de dedicarse a salvar niños repelentes que caen por las ventanas ni parece tener mucho aprecio por las vidas humanas, se pasea por entre los soldados como un verdadero prodigio y será admirado por todo el mundo después de salir del “armario”.

Para explicarlo recurriré a las ideas de otro flipado, el certero Quentin, en Kill Bill: “Uno de los elementos principales de la mitología del superhéroe es que hay un superhéroe y hay un alter ego. Batman es en realidad Bruce Wayne, Spiderman es en realidad Peter Parker… Tienen que ponerse un disfraz para convertirse... Y es ahí, en esa característica, donde Superman es único. Supermán no se convirtió en Superman… Cuando Superman se levanta por la mañana, él es Superman. Su alter ego es Clark Kent… Las gafas y el traje de negocios es el disfraz que Superman lleva para integrarse entre nosotros. Clark Kent es tal como Superman nos ve a nosotros… Clark Kent es la crítica de Superman a toda la raza humana”.

Es en este aspecto que Zack Snyder cumple, y de manera notable: Superman se nos aparece como el superhéroe entre superhéroes, no tiene que demostrarle nada a nadie, simplemente representa a un semidiós que protege a la raza humana de sus amenazas y debilidades.

¿Es una película buena? No. Tiene demasiados errores y su historia es notablemente inferior incluso a muchas películas de superhéroes. Las partes “Nolan” y las partes “Snyder” son demasiado reconocibles e irregulares pero… ¡vaya flipada! Pocas películas pueden presumir de mostrar una pelea de dioses tan bien como esta. Yo, al menos, me lo he pasado en grande con ella.

Nota: 6
Nota filmaffinity: 6.5

miércoles, 22 de junio de 2011

Watchmen

“La ciudad gritará: ¡Sálvanos! Y yo les susurrare… NO.”

Hace ya un tiempo que me leí Watchmen y me encantó. Su estilo narrativo, su ambientación y sus personajes hacen que un gran argumento se eleve a unos niveles de perfección difíciles de encontrar en el mundo del cómic e incluso de la narrativa en general.

Pues bien… Como se puede sospechar, Watchmen, la película, carece de esto. Por algo es una película y no un cómic. Sin embargo, la manera de rodar es totalmente única y diferente de lo acostumbrado. A la maestría visual de Snyder se une una buena historia que contar, con lo que el resultado es magnífico.

Y es que estamos hablando de Watchmen, un cómic que apareció allá a finales de los 80 y revolucionó la manera de tratar las historias de superhéroes. Realiza el análisis más desmesurado y concienzudo de lo que representa ser un héroe y “ayudar a la humanidad”.

La historia está situada en un pasado alternativo en el que existen los superhéroes, la guerra fría está al rojo vivo y Nixon ha sido elegido presidente perpetuo de Estados Unidos. Entonces, la muerte del Comediante, un superhéroe retirado, sirve de punto de partida para que Rorschach –el último héroe enmascarado que sigue al pie del cañón- descubra una conspiración que busca acabar con el resto de héroes y llega a niveles mucho mayores de lo imaginable.

Todo empieza con la muerte de uno de los principales personajes, El Comediante. Esto marca el principio del fin. El comediante representa al Estado, la Sociedad, la gran broma en la que todos participamos y que provoca guerras, horror e intenta además tapar la verdadera "naturaleza salvaje" del hombre. El Comediante acepta la broma conscientemente y será el personaje a través de cuyo eje se mueven los demás. Comprende perfectamente la broma del Estado y decide seguir el juego. Es el gran cínico.
El Dr.Manhattan es la distancia. La indiferencia. Su actitud es la de que todo está predeterminado y que no es posible hacer nada ni cambiar nada. Nada merece la pena. Se vuelve cada vez más inhumano. Luego tenemos al magnífico Rorschach. Personaje clave. Representa la verdad. Fría y descarnada. La fea verdad. Su concepto del mundo y del horror le lleva a posicionarse tomando partido y tratando de dar sentido a un mundo que no lo tiene. Su visión es la contraria a la del Dr. Manhattan. Somos nosotros y sólo nosotros los culpables de tanto desaguisado. Al final, será, el personaje más honesto y puro de la obra y al que acabamos dando la razón. Prefiere la verdad aunque eso suponga que el mundo se va al garete –o quizás justamente por ello-. Por eso se acaba ganando nuestra simpatía. El episodio de Rorschach en el comic es en mi opinión el más redondo y de más calado de la obra y, el personaje, el más carismático, a pesar de su extremado modo de pensar. También están Búho Nocturno y Espectro de seda. Dentro de su “heroicidad” representan a la gente normal. Actúan por inercia y sin plantearse demasiadas cosas. En este grupo está también incluiría a la madre de Laurie, que simboliza la nostalgia y la aceptación tal vez porque no se conoce nada mejor. (unos diálogos impagables, que dicen mucho más de lo que parece).
Y finalemente, el Gran Ozymandias. Tiene el mismo grado de clarividencia y conocimento de los problemas humanos que El Comediante y Rorschach, pero su opción es totalmente diferente,
Atención Spoiler
consiste en erigirse de Mesías salvador, teniendo que pagar un precio la humanidad por el camino. Su opción es  también bastante cínica. Salva al mundo a costa de una mentira aún mayor. Los demás tendrán que aceptar esta mentira muy a su pesar para así evitar un mal mayor. Excepto Rorschach. Él se mantiene fiel a sí mismo hasta el final. Por eso, al final, la última broma, la última risotada, será la suya. Toda la historia de Rorschach es de lo mejor de la obra y uno de los puntos clave.
Fin Spoiler

ACTORES: Todos los personajes van enmascarados durante toda la obra, y cuando no es así, hay mucho ordenador de por medio. Así pues, no es que se les exija demasiado. Pero lo hacen bien cuando lo tienen que hacer, especialmente en las voces. Esto se ve claramente en el papel del Dr. Manhattan. El personaje está realizado mediante capa de piel azul durante toda la película, pero su voz deja caer la profundidad de sus sentimientos, a pesar de su indiferencia manifiesta (Su diálogo en Marte resulta inesperadamente emotivo en VO). Pero sobretodo: Rorschach. Earle Haley está portentoso e incluso con máscara podemos captar su desprecio por la sociedad, su rabia y su odio contra el resto de la humanidad que ha permitido que el mundo se acerque a la destrucción. La voz cascada y rasposa que delata su ira hacia el resto de seres humanos es sublime. El resto de personajes quedan ensombrecidos ante él, aunque destacaría la actuación de Wilson como Búho Nocturno, que construye un personaje tan patéticamente humano y débil que me resulta gracioso.

DIRECTOR: Ya he comentado otras películas de Snyder, así que no me detendré tanto. Visualmente es único. Tal como es norma en sus películas, los primeros quince minutos (la muerte del Comediante) son esplendorosos. Geniales. Inmensos. Es un auténtico incompetente a la hora de hacer guiones (como ya hemos visto en Sucker Punch) y no sabe qué hacer con un mal guión. Sin embargo, ete aquí que al chico le dan una perita en dulce (madre mía lo que debió llorar el hombre) Nada menos que una obra maestra de la historia del cómic. Posiblemente, el análisis más extraordinario que ningún guionista haya realizado de los superhéroes. Con estos antecedentes, Zach consigue engancharte desde el principio a la historia, con una música pegadiza y con unos trucos visuales más que fabulosos para situarnos en la época, y a partir de ahí, en la historia. Visualmente impecable, una construcción de escenas magnífica, una acción visceral y una profundidad que refleja perfectamente las reflexiones del cómic.

GUIÓN: Cómo ya he dicho antes, Watchmen es una obra maestra del genio Alan Moore. Un estilo narrativo único e inimitable permite contar una historia de tragedias personales en medio de un mundo en crisis, próximo a la destrucción. Es evidente que al pasarlo a película, muchos detalles se pierden –la historia del psiquiatra, la relación entre el quiosquero y el chico negro, la trama del peligro nuclear se relega a un plano más secundario y el final está algo cambiado-, pero la adaptación es simplemente magnífica. El cómic sirve de espectacular story board para dar lugar a una impresionante película. Sus diálogos son fabulosos, punzantes en muchos casos.  Sobra aclarar que el guión es una pieza maestra de ingeniería que contiene reflexiones interesantes sobre aspectos tan universales como la venganza, el bien común, o mismamente la existencia humana, amén de profundizar en la razón de ser del superhéroe que dejan en pañales el simplismo y la zafiedad de otras producciones del género. El único pero que le pondría es su desmesurada (aunque necesaria) longitud, ya que las 3 horas que dura pueden hacerse muy largas y espesas, especialmente para quién quiera ver una película fácil de fuegos artificiales.

Hay momentos sublimes:
- El Enola Gay con un dibujo rollo pin-up de Espectro de Seda I cerca del morro.
- La mítica foto portada de Life del marinero besando a una enfermera, sustituyendo al marinero por Silueta.
- La cena de despedida como heroína de Espectro de Seda I, escena que emula 'La Última Cena' de Da Vinci.
- Andy Warhol mostrándole a Truman Capote su famosa pintura de las caras de Marilyn pero aquí con las de Búho Nocturno.
- El Comediante asesinando a Kennedy.
- El Dr. Manhattan grabando a Armstrong cuando pisa la Luna.
- Ozymandias a punto de entrar en Studio 54.

Unido a una multitud de diálogos impagables…Piensen que vuelven a mediados de los ochenta y están en plena guerra fría, Nueva York es un cúmulo de tragedias y ambiciones, y sólo puedes recurrir a ellos... ¡comienza el espectáculo!

Nota: 9
Nota filmaffinity: 6.7


Recuerdo que cuando fui a verla al cine me pasé toda la película cabreado porque tenía al lado a dos petardas que reían como hienas mientras el Dr. Manhattan soltaba un monólogo existencialista. La razón: el tipo va con el pito colgando. Graciosísimo. Era un momento de intensa emotividad, pero claro, no podemos pretender que gente que apenas sabe vestirse sola pueda atender a cuestiones tan elevadas.