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martes, 11 de agosto de 2026

Dragones y Mazmorras: Honor entre ladrones

Como cualquier friki de los 80-90, la cantidad de horas que un servidor ha dedicado a Dragones y Mazmorras (y sucedáneos) es incontable. Así que, indudablemente, siempre he tenido ilusión por una adaptación de un Universo en el que me he sumergido tardes y tardes. Si bien tuvimos una serie de dibujos bastante decentilla (a la que guardo un cariño inmenso, pero no intentéis verla hoy en día), la película que tuvimos en el 2000 era una cosa TAN mala que cuando se anunció un nuevo intento, un servidor tenía mucho miedo a qué podía salir.

Y bueno, tenemos una nueva película de D&D. Conocemos a un  nuevo grupo de aventureros, dirigidos por un bardo con más cara que espalda y una bárbara con un pronto un poco bestia. Como no puede ser de otra manera, se metén en más follones de los que se pueden permitir, el destino del Reino está en sus manos, etc. Etc.

Y me he llevado una sorpresa más que agradable. Todo funciona estupendamente. La historia podría funcionar como una campaña de D&D, está bien introducida, sin dejarse un tópico o un tropo de cualquier Dungeon Master. Los actores están simpáticos, bien escogidos para sus papeles y se nota que se lo han pasado en grande rodando. Además, tiene los cameos justoa para hacer el guiño sin que la escena se resienta y el malvado está a la altura de la tontería que estamos viendo. Así da gusto estarse una tardecita veraniega viendo una película.

Mira que había muchas cosas a las que tenía miedo. Chris Pine como protagonista no me auguraba nada bueno, pero su bardo cachondo funciona estupendamente, con el morro que pide el personaje y una sonrisa de cemento armado que abre puerta tras puerta. Michelle Rodriguez es también una inesperada bárbara que, sin embargo, destila la mala leche que el personaje requiere. El resto de la banda son quizás más funcionales, pero ninguno me desagrada en absoluto. De los secundarios, no puedo sino destacar a Hugh Grant – que se nota que lo ha gozado a muerte – cuyo comerciante capaz de vender a su madre por un beneficio se hacer querer cosa mala, y a Bradley Cooper como inesperado halfling fetichista que te arranca un puñado de carcajadas.

No destacará por sus efectos especiales, que no pasan de funcionales, pero en ningún momento se hacen molestos ni parecen de baratillo. Uno estaba muy asustado cuando salió el trailer, ya que salía una escena que no había presagiar nada bueno: el vídeo de Chris Pine al que se le derrite la cara tenía una pinta de lo más horrible, cosa que se convierte en un chistaco buenísimo al subvertir expectativas y ser testigos de una pifia y un hechizo que sale mal. Por el resto, tenemos dragones, rayos, bolas de fuego y portales con mucha chorrada y poca queja.

Lo que me parece más cachondo es que cada escena de la película puede relacionarse con la traslación a película de lo que sería una campaña cualquiera de D&D. Casi cada diálogo o reacción de la película permite deducir qué ha hecho el máster, cuál es la treta que ha usado el jugador para salir del paso, incluso puedes oír los dados caer y ver las consecuencias de las tiradas. A mí que no me nieguen que el Paladín es un NPC que usa el máster para encauzar a la banda, que la aparición de persona-pájaro es una improvisación del bardo o todo lo que tiene que ver con el dragón de lava. Sketches que funcionan a la perfección para el iniciado y no dejan fuera de juego al profano por todos lados. Incluso el cameo de la banda de la serie de dibujos hace gracia

En fin, una película que desborda simpatía por todos lados, de las que gusta ver para relajarse el cerebro. Lástima que se pegara una ostia morrocotuda en los cines, lo que nos impidió disfrutar de una segunda parte que me hubiera hecho mucha ilusión.

Una comedia de fantasía como hacía tiempo que no veía. Actores pasándoselo en grande con un guión muy juguetón en una película de lo más divertida. Ideal para que el friki pase una tarde entretenido mientras el profano disfruta igualmente de un buen rato.

 

Nota: 7

Nota filmaffinity: 6.5 

domingo, 22 de marzo de 2026

Obras púbicas (Manuel de Pedrolo)

No sé muy bien cómo acabó este libro en mi lista de pendientes, pero ya arrastraba muchos años en ella y, de vez en cuando, toca sumergirse en las profundidades de lo sórdido para sacar algún libro de entre el polvo.

Título: Obras púbicas

Autor: Manuel de Pedrolo

“En una pequeña comunidad norteamericana, de casitas unifamiliares, iguales todas ellas, de gente de aspecto juvenil y fabricada en serie, llega una noche un hombre joven en tren. Su mujer le espera en la estación. Todo está en orden, si no fuera que la esposa es más atractiva sexualmente que lo habitual. Glándulas mamarias más desarrolladas, vestidos más reducidos… Algunos vecinos parecen haberse mudado sin avisar, y la suegra… demasiado bien dispuesta a expansiones eróticas. El caso es que, estimulado por las novedades, nuestro protagonista se lanza a una actividad sexual desacostumbrada. Todas las mujeres de la comunidad pasarán por la piedra. Bueno, todas menos una… El desenlace sorpresa, que existe, se lo dejamos al lector, que casi seguro que culminará del tirón.”.

Ya el resumen de la contraportada da una idea de lo que encontraremos, pero sí, efectivamente, tenemos entre manos un libro guarrete. Como si de la novelización de una película de Pajares y Esteso se tratara, tenemos una comedia picante repleta de coitos, felaciones, chupadas, vagines, penes, pelos, labios, cagadas y meadas y sobeos a un ritmo inmisericorde en una trama aparentemente sin sentido. Obviamente, cualquier sentido de la decencia o cualquier atisbo de sentido común salta por la ventana desde la página 1. 

No sé si decir que “obviamente”, pero no se toma muchas molestias en desarrollar personajes. Pone nombres, los lanza al ruedo y deja que se diviertan en escenas sexuales a cada cual más absurda y pasada de página. Entre una cosa y otra, no creo que perdone ninguna perversión habida y por haber, además de tener un montón de penetraciones, botes, casualidades picantonas y estupideces absurdas por las que acabar despelotando a dos personajes para que retocen un rato. Si ahora ya hay bastantes cosas que nos hacen poner los ojos en blanco, en 1971, que es cuando se publicó originalmente esta novela, ni os cuento. Más que preparado para escandalizar al respetable, incluso los más curtidos encontrarán una chorrada que les haga saltar, ni que sea por la absurda tontería que se plantea.

En este caso lo he leído en el catalán original, donde el autor hace un uso ejemplar del idioma, encontrando una asombrosa variedad de vocabulario soez y obsceno. Además de no repetir apenas acrobacias sexuales, también depliega una verbigracia sorprendente, florida e imaginativa. No en vano Manuel de Pedrolo es uno de los autores catalanes más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Maestro en el uso de la palabra exacta, gozaría de más fama si prestara la misma atención a los argumentos, no fuera tan atravesado o tan pervertido. Cualidades que no han impedido que su Mecanuscrito del Segundo Origen sea un libro de cabecera en todos los colegios de Cataluña. Lo dicho, Pedrolo tiene “sus cositas” pero joé lo bien que escribe.

Pero bueno, volvamos a Obres Púbiques. Aunque no lo parezca, resulta que al final hay una trama. En un giro final inesperado tras las mayores bajezas imaginables, Pedrolo se las arregla para crear un motivo que impulsa a que nuestro protagonista pueda descargar veinte veces en un día, tenga una moral extraordinariamente flexible y todas las damas se mueran por sus huesos cada vez que lo ven. SPOILER Resulta que es el – involuntario – espécimen de un experimento secreto del gobierno de los EEUU dedicado a aumentar la fertilidad: Mejora de sus capacidades amatorias, secreción de feromonas que ponen cachonda a cualquier fémina receptiva, fertilidad garantizada al 100% y cierto desapego de la realidad. Este último efecto es el que ha provocado todo el percal, pues se ha equivocado de pueblo – sin que nadie se haya dado cuenta, jé – embarazando a todas las damas del mismo. Además, queda claro que no es la primera vez que ocurre y, por si fuera poco, se dispone a cometer el mismo error en la siguiente parada de la estación. Terrorífico. ^^ FIN DEL SPOILER

A este libro hay que acercarse sabiendo lo que vas a leer. Si no, vas a salir volando en diez páginas. A pesar de ser un libro guarrete y pretendidamente erótico, no es para leer con una mano, sino para echar unas risas con las proezas sexuales descritas.

 

Nota: 5

Nota goodreads: 3.45/5 

lunes, 18 de agosto de 2025

El insoportable peso de un talento descomunal

Cuando apareció el tráiler de esta película creía que estaba viendo un video chorra de alguien con mucha imaginación y buenas dosis de ingenio. Presenté mis respetos cuando me enteré de que era realmente Nicholas Cage, que se había prestado voluntario a una broma meta a su costa. Lo más curioso de todo es que, de alguna manera, alguien se lo tomó demasiado en serio y puso dinero para hacer la película y… bueno, una vez aprobada, tenían que hacerla, ¿no?

Así, tenemos a Nicholas Cage interpretando a la afamada estrella Nicholas Cage. Se trata de un actor de buena familia, con sus altos y bajos… Bueno todos lo conocemos. Hace de sí mismo, de “nuestro” Nicholas Cage. Con muchos problemas de drogas, algunos divorcios a sus espaldas y una hija que no le habla, acepta ser llevado como “atracción” a un cumpleaños para poder mantener su tren de vida. Sin embargo, allí la cosa se complica, implicándose de alguna manera en el secuestro de la hija del presidente de Cataluña (jé), por lo que los servicios secretos le instaran a que se convierta en espía, héroe de acción y buen padre, todo en uno (o algo así).

Sorprende como Cage ha abrazado su propio meme con tantas ganas y se haya mostrado a realizar una película tan meta sobre sí mismo y su carrera. Toda la película funciona sobre el cachondeo y la confusión entre el hombre y el mito, mezclando si se trata de un homenaje, una burla o una parodia de la concepción que tiene el público de la excéntrica estrella.

La estupefacción campa a sus anchas durante la primera media hora, con un buen puñado de chistes ingeniosos que hacen diana, presto a dejarte ojiplático a la mínima de cambio. Se suceden burlas a sus propias elecciones filmográficas, homenajes extraños (y muy incómodos), intentos de explicaciones que nadie había pedido, tramas absurdas basadas en combinaciones absurdas de tramas de sus propias películas… un poti-poti de memeces muy bien paridas que provocan un buen puñado de risas. La de veces que me he encontrado pensando “ah, esto es lo que tiene que hacerme gracia” para luego caerme de la risa cinco segundos después porque el chiste del chiste ha entrado bien. Lo malo es que no paran de insistir con este leit-motiv, convertido en un running gag inacabable que se hace cansino. Que sí, que lo hemos pillado, pero id a otra cosa, por favor…

Ahí es cuando la película parece que quiere naufragar. Una vez empieza el “percal” e intentan desarrollar una trama, uno se da cuenta de que aquí nada tiene sentido y la película atraviesa un valle muy peligroso. Por suerte, la inesperada química entre Pedro Pascal, Paco León (¡) y Nicholas Cage hace que se mantengan algunos destellos de brillantez que consiguen que no dejemos la película a la mitad. Está claro que los tres se lo han pasado muy grande en estas vacaciones pagadas en Mallorca, pergeñando extravagancias cada vez más rarunas en pos de este engendro de película.

Por suerte (o no), cuando el chicle ya no da más de sí, estamos ya cansados de patochadas y es imposible estirar más el chiste, va la película y decide convertirse en una obra de acción convencional durante su desenlace. Al abandonar la broma meta y convertirse en Con Air (jé), remata la trama con cierta corrección, sus escenas de acción resultonas, un poco de emotividad y aportando un poco de sentido (ejem) a este pifostio. Sin ser nada del otro mundo, permite despedirte del film con un buen sabor de boca, mejorando el resultado final.

A ver, la broma meta es muy loca y, de alguna manera que no acabo de comprender, la desarrolla bien, con lo que se saca de la manga algún chistaco de bandera. Sin embargo, ni es taaaaan divertida ni tiene taaaanta acción como se cree ella misma, lo que da como resultado un pastiche irregular con ciertos momentos de inspiración.

 

Nota: 4

Nota filmaffinity: 5.9 

sábado, 5 de julio de 2025

Seis días corrientes

Esta película la vi una de tantas veces que estaba en Movistar+ aburrido buceando y buceando sobre lo que ver.

Seis días corrientes relata una semana en la vida de Valero, Moha y Pep, trabajadores de una pequeña empresa de fontanería y electricidad de las afueras de Barcelona. Formada por seis capítulos que narran los follones en los que se meten en la reparación del día. Cada capítulo corresponde a un día de su semana laboral y se construye alrededor de la relación que se establece entre los protagonistas y los clientes que han solicitado sus servicios. Cada cliente tiene sus particularidades y sus necesidades, lo que pondrá a los fontaneros en situaciones bastante curiosas que nos sacarán unas buenas risas.

Se trata de una película pequeñísima, rodada cámara en mano, a medio camino entre un documental excéntrico y la comedia naturalista. Neus Ballús plantea con gracia escenas corrientes pero inusuales que ahondan en el realismo, haciendo que sea fácil identificarse tanto con los fontaneros como con los que les han contratado. Así, tenemos una reparación en una casa de lujo, un estudio de fotografía, un edificio de viviendas agrietadas…

El guión, también a cargo de la misma directora, está repleto de diálogos que reflejan cotidianeidad, cuyos personajes es fácil encontrar en nuestro día a día, respirando ternura y originalidad, sin olvidar un buen sentido del humor. Si repasamos la carrera de la directora, estos son elementos que encontramos a menudo, siempre con historias cercanas de gente corriente a la que le pasan cosas quizás no tan corrientes pero no por ello imposibles. Sabe aprovechar una y otra vez a unos actores amateurs para transmitir proximidad y cotidianeidad. Sin aspavientos ni alardes, sus guiones no buscan trascender ni transmitir las grandes verdades de la vida, simplemente, describir con gracia la vida de esos fontaneros que tienes que soportar un rato en casa mientras te arreglan lo que sea y luego se marchan.

Obviamente, se trata de una película hecha con dos duros y se le nota que va muy cortita de medios. Apostaría que muchas escenas están rodadas directamente en casa de miembros del equipo, pero cada elemento se aprovecha con imaginación para evitar dar la sensación de cutrez. Al final, todo resulta muy natural y realista.

Seis días corrientes triunfó en el mercado de los festivales de películas de bajo presupuesto (Valladolid, Lorcano, Gaudí, etc). Es una muestra del buen hacer de una directora que se mueve hábilmente en estos ambientes y ya ha cosechado una buena carrera con proyectos de este estilo.

Es una película muy menor, pero muy agradable, centrada en las vicisitudes de gente normal a la que le pasan cosas (más o menos) normales. Este entrañable (y muy modesto) slice of life se ve con una sonrisita confortable y además te deja una sensación calentita en el alma.

 

Nota: 7

Nota filmaffinity: 6.6 

lunes, 14 de abril de 2025

El Atlético Invisible (Terry Pratchett)

Tenía este libro del Mundodisco por ahí olvidado. Como manera de desconectar de las opos, siempre va bien un dulcecito.

Título: El atlético invisible

Autor: Terry Pratchett

Título original: Unseen United

Traducción: Gabriel Dols Gallardo

“Ante el espectro de drásticos recortes que amenazan con perjudicar a su sosegado y agradable modo de vida, los magos de la Universidad Invisible de Ankh-Morpork se ven obligados a ceder a la voluntad de Vetinari, el tirano benévolo de la ciudad, y reanudar con la tradición futbolera de su venerable institución. Pero cuidado... No solo tendrán que aprender a dominar las impenetrables técnicas del balompié, formar un equipo en condiciones e incluso ganar un partido, sino que también tendrán que hacer todo eso sin recurrir a la magia.

Afortunadamente, cuentan con la ayuda de cuatro trabajadores de la Universidad: Trev, un simpático gamberro que lleva el fútbol en la sangre; Juliet, una hermosísima chica algo pánfila, pero de buen corazón, cuyo debut como modelo revolucionará el mundo de la moda; Glenda, la imprescindible cocinera de noche; y el hacendoso señor Uevo, cuyos orígenes son un misterio para todos, incluso para él mismo. Al acercarse el día del gran partido estas cuatro vidas se verán enredadas y cambiadas para siempre, mientras que el juego que tanto fervor despierta entre sus conciudadanos quedará sutil pero inconfundiblemente transformado.

Otra encantadora novela en clave de humor ambientada en el universo fantástico del Mundodisco. Terry Pratchett vuelve su mirada inconfundiblemente aguda hacia la universal afición por el fútbol y las rivalidades entre individuos de bandos opuestos u orígenes dispares.”

En Mundodisco, Pratchett ha sacado punta, criticado, satirizado y jugado con multitud de aspectos de nuestra sociedad, utilizando la fantasía como punto de apoyo sobre el que expresar su opinión y hacernos reflexionar sobre ello. Como su propio nombre nos puede hacer pensar, en El Atlético Invisible, Prachett se mete con el fútbol. Así, a partir de un relato divertido y satírico con la versión Anhk-Morpock del deporte rey y sus alocados fanáticos, encontramos también un cuento sobre el sentimiento de pertenencia y la manera de soportar el maltrato por ser lo que eres (si, se aprovecha para hablar de racismo), además de un par de paseos tangenciales sobre la vacuidad de los desfiles de moda en la alta costura.

La base del libro es el fútbol, pero la excusa para llegar a ello es quizás de las más flojas como tal de la saga. Dentro de sus excentricidades, la manera en que la Universidad Invisible funda un equipo de fútbol se pasa de frenada y luego el curso del partido no tiene un especial interés. Sin embargo, le sirve muy bien para captar el ambiente irracional del fútbol y sus seguidores, especialmente en todo lo que rodea al deporte sin ser el deporte, la capacidad de identificarse por unos colores y odiar al que viste diferente.

Luego en el partido propiamente dicho tenemos una buena muestra del fino humor del autor, aunque el pobre no es que sepa mucho de fútbol. No es que valga como literatura deportiva (jé) pero te ríes, entendiendo porqué es la cosa más importante de aquellas que no tienen ninguna importancia. Especial mención al tiempo de descuento, como debe haber en un partido y, sobretodo, al glorioso testimonio de cómo nace una religión “en directo” (lo mejor del libro).

En cuanto a los personajes, tenemos cameos de la mayoría de viejos conocidos, como el Bibliotecario, Rincewind, Vimes, etc. Como aquí no pasan de secundarios, podemos ver a estos personajes que queremos tanto “desde afuera”, siguiendo el punto de vista de los protagonistas del libro, que no siempre casan con la imagen que tenemos de ellos. Sin embargo, la acción principal corre a cargo de un puñado de recién llegados.

Destaca Trev, un chaval con buenas intenciones y mal vivir que intenta hacer lo correcto, siempre a la sombra de su padre, una de las personalidades del barrio que desapareció demasiado pronto. Tiene un talento natural para darle patadas al balón, pero no sabe si está muy contento con ser jugador de fútbol que es lo que todo el mundo espera de él. Dentro de su carácter granujilla, intenta seducir a la bellísima Juliet, la chica guapa de rigor que ha tenido la suerte de que su sonrisa ha abierto todas las puertas que ha necesitado. Un poquito pusilánime, se ha ido dejando llevar por la vida, asumiendo que el propio destino la llevará a casarse con Trev. Sin embargo, es descubierta por un empresario de la moda, lo que la lanzará a la fama, provocando que se vea rodeada de buitres que van a por su dinero, viejos ricachones que van a por su cuerpo y guapos modelos que tentarán sus intenciones.

Hay un montón de secundarios que pasan por ahí y allá, de entre los que destacan la cocinera Glenda, una de las personalidades más importantes de la Universidad Invisible, pues es la responsable que la comida llegue a los platos de los magos y estos no piensen en dominar el mundo, matarse los unos a los otros y, bueno, que no piensen básicamente. Por un lado, es una jefa implacable que aterra a sus subordinados, siempre con una frase lapidaria preparada con la que llevar a cabo su trabajo a la perfección. Por el otro, se convierte en la protectora de Juliet, a la que cuida como haría una amantísima abuelita, evitando por todos los medios que se descarríe y ande con malas compañías (como Trev). Finalmente, destacaría al Sr. Uevo, alguien tan especial que mejor le conocéis sin que os de más detalles.

Ankh-Morpork cobra aquí una importancia desmedida, sintiendo como vibra con cada partido y cada resultado. Como suele decirse, se convierte aquí en un personaje más. Cada vez me gustaría más poder visitarla como si de un Dos Flores se tratara, aunque no sé si saldría vivo de ahí. Me encanta este lugar y cada peculiar habitante de la misma.

Quizás el argumento no sea el más redondo, pero sí que se nota la prosa habitual del autor. Los personajes se hacen querer a una velocidad sorprendente y a cada momento encontramos guiños, puñaladitas y chascarrillos que nos sacan una buena sonrisita. Al desarrollo le habría venido bien un par de hervores más, pero es lo que hay. Después de todo, se trata del último libro escrito por el autor antes de su muerte, realizado posteriormente al anuncio de su Alzheimer, por lo que podemos entender que quizás había cierta prisa por acabarlo antes de que la cosa fuera a peor y quedara inconcluso.

Reflexión que me pilló con la guardia baja:

¿Qué significa que una vida “valga la pena”, Sr. Uevo?

Significa que dejas el mundo mejor que cómo lo encontraste.”.

Disfruto enormemente la familiaridad de leer un libro del Mundodisco. A cada vez me deja la sensación de reencontrarme con un viejo amigo al que hace más o menos tiempo que no veo. Quizás se trate de una de sus novelas más flojas, pero eso no quita que se trate de una lectura divertida, que viene ideal para desengrasar de cosas más sesudas.


Nota: 6

Nota goodreads: 3.99/5 

lunes, 7 de abril de 2025

La ciudad perdida

Hoy traigo una película chorra vista en un viaje de AVE. No diré que es buena, pero sí que me ha entretenido.

El argumento es inesperadamente enrevesado. Sandra Bullock interpreta a una escritora de éxito de novelas románticas de aventuras, cogiendo a Indiana Jones y metiéndole spicy a tope, pero cuya franquicia empieza a estar en decadencia y necesita de nuevos estímulos. Se halla estrenando su última novela, en compañía del tio bueno de turno (Channing Tatum) que se ha encargado de hacer de modelo en las portadas del libro y suspira por encarnar al personaje cuando se hagan las películas. Le pone voluntad, pero es más tonto que un zapato. Y hete aquí que un malvado multimillonario no muy pegado a la realidad (Daniel Radcliffe) está convencido de que los relatos acaecidos en las novelas son reales, así que secuestra a ambos para que les lleve al tesoro escondido de la Ciudad Perdida, sobre la que gira su última novela y situada en alguna isla del Caribe. Channing Tatum verá en estos sucesos su momento para dejar de ser una portada de revista y convertirse en un héroe de verdad.

Con todo este trebejo, lo que disfrutamos es de una chorradita de aventuras que recuerda mucho a Tras el corazón verde, pero puesta al día. Sin tanta mala leche como La Momia, simplemente buscando entretener con una propuesta inofensiva y simpática. Así, tenemos un puñado de aventuras, con toquecitos de ación de comedia romántica, sin complicarse la vida ni tener alardes innecesarios.

A ello ayuda la inesperada buena química de todo el elenco actoral. Sandra Bullock da el pego como MILF tontaina, Channing Tatum clava el papel de tontaina bienintencionado, lo que provoca que funcionen bien como pareja protagonista. Por su parte, el malo zumbadísimo de Daniel Radcliffe está en la onda de personajes excéntricos que gusta de hacer, recordando mucho al Primer Ministro de los EEUU sobrado de ketamina que tenemos estos días. Y bueno, no podemos olvidarnos de un Brad Pitt muy autoparódico que goza de los mejores chistes de la película en un personaje que se mete demasiado adentro de la aventura. Está claro que todos se lo han pasado en grande disfrutando de un rodaje de tres meses en una isla tropical.

El guión no es nada del otro mundo ni sorprende en exceso. Avanza por caminos trillados, pero cumple sin ofender. Quizás no tiene nada de especial, pero tampoco tiene nada de malo dando unas aventurillas agradables sin exigencias. Se molesta incluso en tener un par de chistes ingeniosos derivados de los referentes del género que hace gracia reconocer. Asimismo, todo el gag de la maleta de ruedecillas me provocó buenas carcajadas.

Y es que tampoco tiene mucho que contar. Una película de aventuras agradable, que sabe de sus limitaciones sin complicarse la vida y tiene a un puñado de actores que sostienen la película sin dificultad a base de carisma. Da 100 minutitos de inofensiva diversión sin nada en especial que destacar.


Nota: 5

Nota filmaffinity: 5.0


jueves, 6 de marzo de 2025

Scoop

Al ponerme a hacer la reseña de esta película, me he dado cuenta de que empiezo a tener muy pocas películas de Woody Allen por ver y reseñar. Creo que (junto con Spielberg) debe ser el director al que le he prestado más atención a lo largo de los años.

En Scoop tenemos a una aspirante a periodista que recibe un chivatazo (un scoop, en inglés) del más allá sobre un asesinato que incumbe al soltero más codiciado de Inglaterra. Por su parte, Woody Allen es un charlatán que vive de hacer ver que tiene contacto directo con los muertos, aunque en el fondo se dedique a hacer del personaje clásico de Woody Allen. Esta improbable pareja de detectives se pondrá en marcha para esclarecer una muerte que no ha atraído la atención de la policía, lo que les llevará a meterse en líos bastante más gordos de los que hubieran deseado disfrutar.

Recordando en gran medida a Misterioso asesinato en Manhattan tenemos aquí una comedieta menor que, sin pretender tener trascendencia alguna, entra finísima. Transcurre por terrenos agradables, como si de un vaso de agua fresca en verano se tratara: No lo recordarás de por vida, pero sienta de maravilla. No inventa nada especialmente novedoso, pero está repleta de diálogos ingeniosos, un ritmo muy vivo, referencias a los cómicos de antaño integradas en la trama y un savoir faire en la comedia al alcance de muy pocos.

A ello ayuda la presencia de cuatro actores que desprenden una naturalidad insultante. Por un lado hay que destacar a los protagonistas, Woody Allen haciendo de su personaje a la perfección, como siempre; mientras que Scarlett Johansson clava el tropo de tia buenorra tontita (pero no tan tonta), jugando con el tópico en su beneficio mientras está más guapa que nunca. Desprenden una buena química de lo más inesperada, complementándose a la perfección dentro de la excentricidad de sus papeles. Hugh Jackman hace el papel de galán pijo y seductor, notándose como goza cada escena y lo bien que se lo está pasando rodando. Por su parte, Ian McShaneencara al JJ Jameson, al periodista de raza que sabe que tiene el chivatazo del siglo y no podrá descansar en paz hasta que consiga que la verdad salga a la luz. En un papel similar al de su peculiar Swaringen, se convierte en el cabrón (en nuestro cabrón) que lucha por lo que cree hasta límites absurdos, sin dejar siquiera que la Muerte (no temáis al Segador) se interponga en su camino. Si a Woody Allen le quedan bien los diálogos estúpidos para escurrir el bulto, los de McShane desprenden una arrogancia tal que se hace obligatorio quererle.

La trascendencia del argumento es, cuanto menos, escueta. Es predecible, pudiéndose adivinar qué va a pasar en los siguientes minutos, pero la trama se despliega con corrección, hilando con cierta habilidad los giritos de guión que sabemos que han de venir. Pero claro, está envuelto en diálogos ingeniosos, un extraño (y exacto) sentido del humor negrísimo que cabalga contradicciones sin despeinarse en ningún momento y un buen rollo desbordante que consiguen que el conjunto se deslice con placer. Una longitud perfectamente ajustada (da gusto cuando una película dura lo que debe durar, ni un minuto más, ni uno menos) y un buen repertorio de chistes ocurrentes son más que suficientes para que este entretenimiento ligero te permita ventilar una tarde placentera con una buena sonrisita.

Scoop es una película menor dentro de la filmografía de su director. Se basa en alargar una tontería durante 90 minutos y ver hasta donde lleva, pero lo hace con acierto, buenos chistes y un ritmillo la mar de molón. Creo haberlo dicho más de una vez (especialmente con Allen), pero ya les gustaría al 99% de los directores de Hollywood hacer películas menores como ésta. Entra finísima. No te marcará pero te da 90 minutos para rellenar una tarde como nadie.

 

Nota: 7

Nota filmaffinity: 6.8

 

PD: La frase de Allen en la piscina cuando se entera del percance de su "hija" es memorable.

 

  

sábado, 11 de enero de 2025

DC Liga de supermascotas

Y después de ver una película llena de trascendencia, en la que cada escena es una obra de arte, vamos a una cosita bastante más chorra.

Después del tráiler de Superman, todos sabemos que éste tiene un perro que se llama Krypto y tiene sus mismos superpoderes. Y si no lo sabías, no sé dónde te has metido últimamente, pero ahora lo sabes.

Pues un día, por estas cosas que pasan, toda la Liga de la Justicia es capturada. La única esperanza de la humanidad pasa por las patas de Krypto. Sin embargo, este buen chico sólo sabe obedecer a Superman y no conoce apenas nada de la vida. La desesperación le obligará a reclutar a un puñado de animales callejeros para formar la “Liga de las Supermascotas” con las que ganar a los malos y salvar el día (con jocosos resultados).

Esta película forma parte de la sección de animación de los proyectos que tiene DC dentro de la HBO-MAX pre-Zaslav. Debido a su exiguo presupuesto y a la poca trascedencia de la trama, se lo han tomado como un estreno menor, lo que le ha permitido gozar de mayor libertad, sin quedar sometida a los enormes bandazos que ha pegado la franquicia en los últimos años. Ahora parece que con Gunn se han centrado un poco, pero veremos cuánto tardan en dar el primer volantazo. Sin embargo, esta libertad le ha sentado muy bien. Un tráiler que invita a pensar que tenemos Mascotas con súper poderes esconde una película que es mucho más de lo que parece. No deja de ser una chorrada bien grande, pero se nota que se le ha puesto cariño y la gente quería llevar el proyecto a buen puerto.

Quizás buscando alejarse de la muy seria y muy trascendente versión de los cómics de DC de la pantalla grande, esta comedieta sabe que es una tontá y lo utiliza en su beneficio, convirtiéndose en una cosita muy simpática que se ve sin ningún esfuerzo. Ofrece un guión sencillo, sin complicaciones gratuitas, que cualquier retoño puede seguir sin esforzarse. Puede que el argumento peque de obvio y predecible (mucho), pero Stern y Wittington han rodeado este armazón con una plétora de humor absurdo y chistacos ingensiosos que le hacen mucho bien. Así como la mayor cantidad de referencias autoconscientes que he visto desde la Batman-LEGO-película (que sigue siendo mi película de Batman favorita).

La liga de Supermascotas no está intentando romper las normas del género o poner en duda un mundo más que establecido. Lo que intenta es encontrar su hueco para jugar con personajes que conocemos de toda la vida, añadirle un poco de un sentido de la maravilla infantil y moralejas en medio de un montón de chistes. Tan adorable como cómico, esta película de animación encuentra su camino a la hora de entretener a toda la familia, sirviendo como puerta de entrada con la que introducir a los más pequeños de la casa en el vicio. Además, su esfuerzo para esconder referencias para los más veteranos de los cómics (sin que por ello la coherencia salte por la ventana) sirve para que los progenitores más dedicados puedan entretenerse más allá de los porrazos y las absurdeces que se nos muestra.

DC La liga de supermascotas es una tontada sin pretensiones que cumple al entretener. Es un soplo de aire fresco para el trasfondo de DC que debería satisfacer a los fans de ayer y hoy. Quizás a DC le venía bien una propuesta que sólo busque divertir, una película refrescante y divertida sin más.

 

Nota: 6

Nota filmaffinity: 5.8 

jueves, 5 de septiembre de 2024

Chicho Terremoto

“CHICHO ES UN CANIJO UN CANIJO PEQUEÑITO, QUE LLEGA MUY ALTO PARA HACER UN BUEN TAPON. CHICHO CHICHO UN TERREMOTO QUE DESTROZA TODO. SU FAMOSO TIRO DEL GATO ES DE LO MEJOR…

Ésta es una de las canciones que me ponían una sonrisa más tonta cuando era pequeño. Sabía que venían veinte minutos de tonterías en torno al basket y las bragas. Era consciente que era una tontada como un piano, pero me reía cosa mala con ella, cosa que compartía con casi todo el mundo que conocía. 

Chicho es un alumno de instituto muy bajito, cosa que no le impide ser un crack en los deportes, especialmente en el baloncesto, convirtiéndose en la estrella de un equipo de perdedores que empezará a ganar tan pronto se incorpora al club. Podría ser el planteamiento de un spokon cualquiera, pero tiene un aderezo curioso: Chicho es un salido que disfruta levantando faltas y mirando las bragas del resto de alumnas, cosa que hace continuamente con “jocosos” resultados. Además, está enamorado de Rosita, la chica más guapa y más pura del instituto, dedicando todos sus esfuerzos a conseguir sus amores a pesar de “competencia” de Bobby, el perro de Rosita (¡).

En mi memoria, recordaba un montón de chistes guarriles, así que al revisionarla me he llevado una sorpresa agradable. No es una serie subida de tono apenas, ni tiene ningún toque erótico. Sí. Cada capítulo hay una chorradita de faldas, pero los chistes verdes son tan pueriles, tan ingenuos, que se hacen casi entrañables de lo tontos que son. Tampoco se centra mucho en carpeteos románticos, pues la pareja Rosita&Chicho se establece muy pronto y la cosa queda en chistes muy absurdos de Bobby (¡el perro!) intentando ligarse a la chica con ridículos resultados. El deporte es parte troncal de la serie y durante su primera mitad podría pasar por un spokon del que Kuroko o Oliver y Benji deberían tomar nota. Y es que los dos torneos iniciales – sobre todo el de baloncesto, pero también el de tenis de mesa – se plantean en serio, tal como se acometen en este tipo de propuestas: Su entrenamiento, sus subidas de nivel, la emoción por ganar el partido, un cuadro y la emoción de los emparejamientos.

Y es que, una vez presentados los personajes, Chicho entra en el equipo de baloncesto y en nada empiezan los clasificatorios para el interescolar correspondiente que conocemos tanto, siguiendo todos los tópicos sin dejarse ni media. La diferencia es que el personaje salido – que normalmente hace de secundario “cómico” – es aquí el protagonista indiscutible. Luego, cuando Chicho se cansa del baloncesto, se pasa al Tenis de Mesa, donde empieza otro torneo  que deberá ganar, en el que la trama se empieza a fumar un poco. Se sigue dentro de los cánones del género, aunque la comedia toma cada vez más fuerza, esta vez sí, con un montón de buenos chistes repletos de slapstick y otros guarretes de calidad más cuestionable. Sí se pierden los papeles – y mucho – en su parte final, tanto en el momento en que Chicho decide aprender esgrima como en su último arco argumental, con los protagonistas participando en el Ironman de Hawai, que sobrepasa en mucho mis niveles de vergüenza ajena.

Este anime se basa en el manga de éxito de los ochenta llamado “Dash! Kappei!”. La adaptación sigue correctamente los arcos argumentales que se desarrollan a lo largo de sus 17 tomos, si bien Chicho es bastante más parguelas y recibe (bastantes) más collejas en el manga que en el anime. Es uno de los referentes dentro de los mangas cómicos de su época junto con Dr. Slump aunque ahora se halla bastante olvidado. No en vano, ha quedado bastante desfasado en muchos aspectos. La animación es de principios de los ochenta, por lo que duele a la vista “un poquito”. Además, la calidad de los chistes (es que…) no es precisamente la más iluminada, así como en su vertiente deportiva, dónde no puede competir ante propuestas más canónicas como Slam Dunk o Haikyuu.  

Hay baloncesto de verdad

Lo que me hace más gracia es que el nombre de Dash kappei no tiene nada que ver con el de Chicho Terremoto con el que nos ha llegado (significaría Kappei el revoltoso). El anime nos llegó a principios de los ochenta, una época en que la tendencia era la de castellanizar todos los nombres dentro de los animes que transcurrían en la realidad. Así, Kappei se transfirma en Chicho, Akane en Rosita… Realizando una tarea de localización que se hace rarísimo cuando los personajes comentan que están tomando cocido madrileño y tu ves que es un ramen, hablan de pimientos cuando es edamame y así con mil cosas. ¡Otros tiempos!

Una de las cosas que se pierden en la adaptación está en la adaptación de la estética superdeformed de los personajes. En el manga se te deja claro que el único “defecto físico” de Chicho es que mide sobre 1.20-1.30, pero que no es feo y está bien formado (por algo es tan bueno en cualquier deporte). Evidentemente, un gallito salidorro que tan pronto está cantando sobre lo bonitas que son las braguitas blancas como levanta las bragas a media clase para verlas (y se enfada cuando una chica no lleva bragas, oju) no es el candidato ideal para enamorar a la chica guapa del instituto, pero es lo que hay, que si no, no tienes historia.

Rosita, en cambio, es la típica pánfila de los mangas de la época, que no hace otra cosa que suspirar por su amado, ponerse roja cada vez que se acerca y se acosada por la mayoría del elenco masculino. Este acoso viene dado por el propio Chicho (cuyas atenciones braguiles no siempre son bienvenidas) y por Bobby, el perro, que lleva calzones y sueña con casarse con su humana. Durante los primeros 20-30 capítulos intenta luchar por el amor de Rosita con jocosos resultados y hace un poco de malo de la historia, buscando putear a Chicho todo lo que puede, con jocosos resultados. Posteriormente, medio acepta que no podrá consumar con su amor platónico y queda como un secundario cómico que enlaza el anime con los espectadores explicando curiosidades sobre el deporte del momento, normalmente de manera muy didáctica.

El resto de personajes va teniendo más o menos protagonismo, destacando siempre los del equipo de baloncesto, que aunque sea por salir más en pantalla, se desarrolla un poco más. Así, tenemos a Antonio, el capitán y el que pone un mínimo de responsabilidad (tampoco mucho) al cotarro; Felipe, que es el as, cuya mayor característica es ser muy guapo; Toribio, el grandote con poco cerebro o Eva, la entrenadora salidorra que sueña con que alguno de sus alumnos le tire los trastos. Así, que bueno, ya os podéis imaginar cómo son las cosas.

Este es el nivel de las tonterías verdes

¿Se puede ver Chicho Terremoto hoy en día? El factor nostalgia hace mucho y es fácil dejarse llevar por sus memeces si las disfrutaste de pequeño. Por otro lado, un zagal de hoy en día encontrará ejemplos muy superiores tanto en animación, traducción o trascendencia. Eso no quita que si es capaz de soportar las perversiones del personaje principal, la vergüenza ajena no es problema y no tiene inconvenientes con una animación muy desfasada, puede encontrarse disfrutando en gran manera de los dos primeros torneos deportivos. Luego la serie descarrilla a niveles épicos como pocas veces he visto. A destacar toda la excursión por los EEUU que no hay por dónde cogerla o el cierre con la formación de un puñado de parejas inesperadas que le dejó a uno bastante ojiplático.

La serie, emitida inicialmente entre 1981 y 1982 contó con una única temporada ininterrumpida de 65 episodios de 20 minutos. A destacar la primera saga, dedicada al baloncesto (1-27) y el segundo gran arco argumental, con foco en el ping pong (32-42). El arco del Esgrima (46-58) es bastante mejorable y el IronMan final es un esperpento sin sentido (59-65).

Cero problemas con el travestismo o la homosexualidad aquí

En conclusión, Chicho Terremoto es una hija de su tiempo que aúna comedia, chistes verdes y competiciones deportivas en esa mezcla extraña que tenían los japoneses para los más pequeños en los ochenta. Los nostálgicos se encontrarán con una serie mejor de lo que recuerdan. ¡No está tan mal, oiga!

 

¡Tres puntos colega!


Nota: 6(baloncesto)-7(pingpong)-3(esgrima)-1(Ironman)

Nota filmaffinity: 6.4