Mostrando entradas con la etiqueta Nolan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nolan. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de noviembre de 2021

Tenet

Tenet fue la primera gran película que se estrenó post-pandemia. Cuando parecía que nada iba a volver a ir a la pantalla grande, Nolan sacó a relucir los estupendos contratos de distribución con los que las compañías se habían comprometido y así, en verano 2020, su película apareció en todos los cines con la seguridad que tardaría bastante en aparecer por las plataformas domésticas. Su taquilla no fue desmesurada, pero como su presupuesto tampoco era “tan” alto, acabó saliendo bastante rentable.

En un primer momento, Tenet nos lanza dentro de una operación antiterrorista en la que pasan cosas un poco raras. A continuación, nos veremos envueltos en una misteriosa conspiración internacional que pone en peligro la existencia misma del Universo. Los malos viajan a través del tiempo, lo que hace mucho más difícil localizarlos y detenerlos.

Christopher Nolan aprovecha esta premisa para jugar con el tiempo en la narración de la película como (casi) nadie había jugado nunca en un ejercicio onanista de primera. Con toda la parafernalia y grandilocuencia que acompaña siempre a sus películas, somos arrojados a un videojuego repleto de confusa estridencia que pone a prueba nuestra paciencia y nuestra capacidad para hilar una línea temporal fragmentaria que pasa de explicar muchas cosas (y sobreexplica otras).

Lo bueno que tiene es que es una película de Nolan con todas las letras. Y eso es algo que atrae a muchos. Lo malo que tiene es que es una película de Nolan con todas las letras. Y eso es algo que puede atragantarse a muchos. Muy canónica dentro de su estilo, con Tenet sabes que vas a tener lentejas. Ahora es cosa tuya si las tomas o las dejas.

Tiene todo lo bueno de Nolan: interesantes juegos con la estructura narrativa –en este caso, rompiendo la lógica temporal-, una parafernalia deslumbrante en su puesta en escena, acción de primera, toneladas de grandilocuencia con la que fliparse y unos actores muy bien aprovechados.

También tiene todo lo malo de Nolan: Incapacidad manifiesta para crear personajes femeninos, sobreexplicación de las reglas de juego, necesidad de acabar cualquier trama con una ensalada de tiros y escenas puestas para alardear de lo bien que sabe mover la cámara.

En ese sentido es una peli muy onanista. Está hecha para gustarse a sí mismo, sin molestarse a pensar mucho lo que puede gustar o dejar de gustar a los demás. Evidentemente, sólo deberías verla si sabes a lo que vas y ésta es tu vaina. Si es así, te divierte, te invierte y te Pérez-Reverte (lo siento).

El protagonismo corre a cargo de Washington y Pattinson, que se toman muy en serio su trabajo y hacen un papel más que digno como héroes de acción con ínfulas. Destacaría especialmente al actor crespuscular, que consigue dar matices a un personaje no demasiado bien tratado en el guión (cada vez me gusta más como actor). Kenneth Brannagh, que interpreta al antagonista, sigue en su línea de hacer lo mínimo hasta conseguir su cheque, mientras que Elizabeth Debecki hace lo que puede con lo poco que le ofrece el guión, comprobando una vez más que Nolan no sabe escribir papeles femeninos.

Lo que sí tenemos y esto no puede faltar, son unos efectos especiales burrísimos. Además de unas coreografías de tortas de bandera (la pelea en la cocina o en el aeropuerto), tenemos una puesta en escena barroca llena de mil detalles innecesarios, gratuitamente complicada pero en la que todo está perfectamente en su sitio, con la que puedes estarte entretenido pasándola en cámara lenta para apreciar el montón de cosas que pasan “de fondo”, comprobando que todo cuadra a la perfección (aunque parezca mentira en la batalla final o en la persecución de la carretera, cada elemento que aparece está milimétricamente calculado). Un alarde de dirección descomunal que, no obstante, se realiza con un presupuesto “no excesivamente” elevado –esto se debe a que Nolan se paga su propia película-. Un punto adicional está en el “poco” ordenador que se utiliza, mucho menos de lo que podría parecer, con un uso muy habitual de efectos especiales físicos.

La innovación más destacable se produce en su vuelta de tuerca a los viajes en el tiempo. En vez de dar saltos aquí y allá como su tuviéramos un Delorean, propone que para los viajeros, el tiempo fluya al revés en unas condiciones concretas. Esto permite un puñado de juegos interesantes con la realidad –al poder interaccionar con objetos de tiempo “normal”- y estrategias filosóficas ingeniosas –el concepto del movimiento de pinza-. Toda la idea está bien desarrollada en la película, con una puesta en escena MUY cuidada que busca llevar a límites imposibles la posibilidad de retrasarte en el tiempo. En cuanto a la lógica interna de la película, las veces que se vulnera o su verosimilitud, me quedo con la respuesta de Rick Sánchez: “Stop asking questions and have fun”. En propias palabras de la película, si lo preferís “no lo pienses, hay que sentirlo”. Es decir, déjate llevar por el juego y flipa tranquilamente con las escenas de acción, que hay muchas y variadas.

En la onda habitual del director y de su compositor musical, la banda sonora se dedica a ATRONAR con bajos muy brutos, de un modo similar al “reloj” de Dunkerke. Tiene la gracia de invertir el leit-motiv (si es que lo podemos llamar así) en los momentos en que el tiempo va al revés, como una muestra más para dejar muy clarito que Nolan se curra todas estas cosas. Como suele ser también habitual en este tándem, la banda sonora es bastante poco escuchable por sí sola. Después de todo, si ya llega a molestar en el cine, no quiero pensar si te lo pones en casa sin imágenes.


Podríamos decir que Tenet es la película de James Bond que Nolan quería hacer y no le dejaron (se ofreció públicamente en su momento). Tiene todos los dejes de ese tipo de películas, pero pasado por la batidora particular del director, que, obviamente, no va a firmar nada que pueda ser tildado de “simple”. Un gran trabajo para coreografiar tiros y explosiones, junto con una trama vibrante que le da una vuelta de tuerca ingeniosa a los viajes en el tiempo. Característica y reconocible de su autor, tanto para lo bueno, como para lo malo. No destaca por su guión, demasiado enrevesado en algunos momentos, sobreexplicado en otros, teniendo que perdonarle algunas zaranganadas, ni por su trabajo actoral. Sin embargo, funciona para proporcionar 150 minutos fascinantes (en su primer visionado) y divertidos (en posteriores) que se debiera de ver en el pantallote más bruto posible con los mejores altavoces que permita el presupuesto de cada uno.

 

 

Nota: 7

Nota filmaffinity: 6.4

 

 

domingo, 1 de julio de 2018

Dunkerque


Sin ser el mayor fan del mundo mundial del famoso director Christopher Nolan, sí es verdad que tiendo a disfrutar enormemente con sus sacadas de chorra películas, en las que demuestra lo mucho que le gusta buscar el más difícil todavía con la mayor gratuidad posible. Cuando salió el anuncio de Dunkerque, me emocioné como el que más. Después de todos los follones en los que se había metido, ¡ahora tocaba liarse con la IIGM! Por otro lado, me extrañaba la batalla escogida, pues no era precisamente un recuerdo muy grato para el bando aliado (fue un machaque bien majo por parte de los nazis). Pero bueno, había que acabar viéndola en algún momento.


Para los profanos, ubiquémonos un poco en la historia. Acaba de empezar la IIGM y los nazis están arrasando allá por donde van. Cuando finalmente los ejércitos británico y francés se ponen en serio, trasladan el grueso de sus tropas (¡millones!) al frente belga con la idea de darle bien al Führer. Sin embargo, son los alemanes quienes les revientan, lo que provoca una huida en desbandada que confirma una victoria aplastante por parte nazi. Consciente de que su ejército corre un riesgo muy serio de ser completamente aniquilado, el gobierno británico organiza una operación express de evacuación para salvar la mayor cantidad posible de sus soldados en Dunkerque. Se sabe que el grueso del ejército alemán llegará pronto y por ahora, sólo hay que esquivar a los bombarderos y a los submarinos (por si fuera poco) mientras se mueven todos los barcos posibles a un lado y otro del canal.

Así pues, en este contexto histórico, tenemos tres historias que transcurren más o menos a la vez. En la primera, un soldado británico (impostor) trata de huir de la guerra en uno de los barcos de rescate británicos, pasando mil vicisitudes en el proceso. En la segunda, un terrateniente inglés y sus pequeños (maomeno) deciden que el gobierno británico no es nadie para requisarle el barco y parten ellos solos con la idea de cruzar el canal de la Mancha en plena batalla y así cumplir su deber de salvar a todos los soldados posibles. Finalmente, seguimos a un piloto experto de la RAF que parte en misión (casi) suicida para tumbar todos los cazas alemanes posibles, intentando dar así algo de esperanza a los barcos de salvamento.

La mayor gracia es que las tres historias tienen diferente duración “real” (3 semanas, 3 días, 3 horas) a pesar de que tengan el mismo espacio de metraje. Por si fuera poco, los giros de guión y los puntos álgidos de clímax están exactamente donde marca el manual, en una cabriola temporal que requiere un talento descomunal para que no te explote en la cara. ¿Qué necesidad tenía de fragmentar la narración de esta manera, si no es para alardear de que puede y sabe hacerlo? En ese sentido, la enésima sacada de chorra de Nolan obliga a estar atento, pero no podemos negar que funciona bien.



La machacona banda sonora contribuye aturdiendo al espectador, se hace incómoda, desagradable al oído (exactamente lo que busca, difícil conseguirlo tan bien) para causar una desazón que se acumula a la desesperación general en el ambiente. Si lo conjugamos con la confusión que genera la mezcla de puntos de vista temporales y la sensación de urgencia debido a “qué vienen los nazis” es más que capaz de despistar a un espectador despistado. Como suele ocurrir con este director, o estás a tope con él y sus virtuosismos técnicos o te acabas perdiendo. Como suele ocurrir con este director, nos suelta un trabajo que está al alcance de muy pocos.

No podemos opinar lo mismo del compendio de actores. Hay buenos nombres, como Mark Rylance o Tom Hardy, pero el guión no les permite la más mínima ocasión de lucirse. Quedan todos en segundo plano frente a la fastuosísima puesta en escena que crea Nolan que, a fin de cuentas, es lo que realmente le interesa.

Por otro lado, uno de los detalles más curiosos es que en ningún momento llegamos a ver a los nazis. Un par de aviones en la lejanía y ya. Lo que a Nolan le importa son las bombas que caen sobre el medio millón de soldados británicos que quedan por las playas. En ese sentido, cabe recordar que no es una película heroica al estilo yanqui. Barre un poco para casa, pero encontramos la narración de una derrota en la que se intenta salvar el culo y, sobretodo, de instinto de supervivencia, generosidad y desesperación desde un punto de vista verosímil. Por cierto, la imagen de las bombas cayendo y las filas de soldados aguantando estoicas en la playa es verídica. Impresiona.  

A grandes ratos se hace difícil incluso considerar a Dunkerque como una película bélica. Sí, es durante la IIGM y sí, caen bombas, pero podríamos decir que no es lo que interesa en el film, casi más es un documental novelado que una película al uso. Incluso por momentos bordea el género del terror (los 6 soldados escondidos en el barco varado…), especialmente a causa de  la influencia de la música de Hans Zimmer. En muchos sitios he leído que es una propuesta concebida como film-experiencia, de los que te hacen sentir al límite y te sacan del cine cambiado. No dudo que es una exageración, pero también reconozco que ver esta película en un IMAX de pantalla gigante y sistema de sonido Super-sensurround tiene que ser alucinante.


Es un film realmente impresionante, pero también es una película que puede aburrir. Compuesta como está de tres pequeños relatos de 45 minutos entrelazados (con brillantez, obviamente), no tenemos un protagonista claro. A diferencia que lo que ocurría en Salvar al Soldado Ryan, te sumerges en una guerra sin que te importe quién es quién. Es posible que este puñado de hombres que sólo quiere sobrevivir no te genere más que indiferencia, después de todo, Nolan no hace ninguna concesión para hacer más digerible su producto: No te presenta a los personajes con los que se articulan los relatos, ni estos están pensados para generar empatía, el guión se salta (en apariencia) todas las formas académicas, la ruptura del espacio-tiempo narrativo es desconcertante y apenas hay diálogos. Cada escena es una maldita obra de arte, pero muchos tendrán que poner de su parte para seguir queriendo ver la película.

Como hemos comentado, la factura técnica de la película es puro virtuosismo, lo que se tradujo en una esperada lluvia de nominaciones, ¡8! (Mejor película, montaje, fotografía, banda sonora, diseño de producción, sonido y efectos sonoros), todos en apartados técnicos, de ellos Nolan sólo consiguió llevarse 3 (montaje, sonido y efectos sonoros). Y es que pocas películas pueden desplegar un músculo tan brutal y efectivo como encontramos aquí.

Por mi parte, más allá de la excelencia técnica de la que Nolan hace gala, me quedo con la sensación de angustia permanente que consiguió generarme la película. Casi dos horas pegado al asiento con el culito bien prieto, preocupado por el futuro de los soldados allí desplegados. Nolan consiguió que estuviera en Dunkerque. Gracias, Christopher (supongo).

Nota: 8
Nota filmaffinity: 7.1

lunes, 22 de diciembre de 2014

Interstellar

Como siempre que Nolan hace algo, la industria del cine respira hondo y se detiene con expectación para contemplar qué nuevo espectáculo ha preparado este obseso de la perfección.

Nolan nos lleva a un futuro próximo. En algún momento de nuestra historia la cosa se desmadró y estuvo a punto de irse todo al carajo, salvándose en el último momento. La humanidad está intentando recomponerse, pero una nueva amenaza se cierne sobre el maltrecho ser humano: una plaga está acabando con todo alimento cultivable. La única esperanza de los hombres pasa por encontrar un nuevo planeta que habitar, una nueva Tierra que ocupar. El elegido para ello es Cooper, uno de los últimos pilotos de la NASA, que soporta resignado la vida de agricultor con el alma de un explorador en el corazón. Ansía encontrar  un nuevo mundo, un lugar donde sentirse útil y no relegado en una Tierra donde unos burócratas eligen quién debe ir a la Universidad y quién trabajar en el campo, donde la ciencia se ha desprestigiado y triunfa la falta de ambición. La posibilidad de que sus hijos tengan un futuro al que ir lleva a Cooper a tomar la decisión de partir al espacio, en pos de una esperanza remota.

Y va y resulta que esta vez Nolan ha tirado hacia la ciencia-ficción clásica. Y entre que adoro el género y que la epopeya que ha montado es de las gordas, he salido del cine con un orgasmo cinéfilo del copón. Pero de los gordos, gordos, vamos. Si ese era el objetivo del director, lo ha conseguido con ganas. Tal como ha pasado con sus últimas películas, he salido abrumado y entusiasmado por el espectáculo presenciado.

Tres horas de bicharraco, con un aroma a 2001 que tira de espaldas (de la que bebe, con mucho cariño) y un esfuerzo más que notable por ceñirse a la plausibilidad científica, convirtiendo a más de medio mundo en autonombrados expertos en física teórica que no dejan de pontificar en las redes. Mola.
Ya desde el primer momento se transmite la urgencia del momento, como en la Sci-Fi más clásica, partimos desde un mundo cercano, futuro y plausible. A partir de aquí, se nos plantea una situación intensa, una tensión familiar plasmada con realismo y una promesa de aventuras. Ya en el espacio, se nota que Nolan es un gran maestro de la grandilocuencia. Es inevitable compararla con la reciente Gravity, pero mientras la película de Cuarón buscaba acercarnos en primera línea a una experiencia extrema en el espacio, Interstellar busca la epopeya más grande que la vida, busca la épica y la trascendencia.

Podría dedicar un rato a explicar que su ritmo lento se convierte en momentos en poesía visual, que la película plasma con acierto las teorías científicas con la fantasía adecuada para ser interesante y plausible, que técnicamente es un ejercicio impecable con los mejores efectos especiales del año, que la música abruma y aturde, fastuosa y ampulosa, que tiene un par de momentos muy ñoños, que hay cosas que tienes que dejar pasar y hacerte un poco el tonto (pero que si se aceptan permiten apreciar un guión muy trabajado), una dirección artística impresionante y una hora final que se desliza entre la metafísica y la filosofía de la mejor manera.
Puede hacerse algo indigesta para aquellos que gustan de películas fáciles y rápidas, hay a quién le chirrían los momentos metafísicos (o las pajas mentales de algunas situaciones), otros recalcan los (pocos) errores científicos de la película, pero es una película como se hacen pocas. Hacía tiempo (¿Contact, quizás?) que nadie se acercaba a la ciencia-ficción clásica con tanto respeto y presupuesto como Nolan, y más tiempo que nadie lo hacía con tanta calidad.

Si algo sabe hacer este hombre es no dejar indiferente a nadie, que si Nolan esto, Nolan aquello, Nolan bueno, Nolan timador… Para mí es un gran director y estaré encantado de seguir viendo sus trabajos. Disfruto con su “más difícil todavía” absurdamente gratuito y con las epopeyas que nos monta. Y si no habéis visto Interstellar, vedla, es de las que valen la pena. Es en definitiva, el Titanic del amante de la Ciencia Ficción pura y dura. Un blockbuster que se erige con una calidad e intimismo que pone los pelos de punta a pesar de ser una superproducción.

Nota: 9 (es posible que la revise en un futuro próximo, como siempre me pasa con Nolan)
Nota filmaffinity: 8.0

Estoy bastante seguro que arrasará en los apartados técnicos de los Oscars (quizás Transformers o El Hobbit se le acercarán en ello), pero no sé hasta qué punto los académicos le premiarán para los premios gordos. ¿Se acordarán del inglés para el mejor director o se tendrá que volver a conformar con otro premio al guión?


PD: Cómo cuesta entender el acento tejano de McConajew! 

domingo, 22 de julio de 2012

La leyenda renace


Como es habitual en este director, cada vez que Nolan prepara algún trabajito nuevo se generan muchas expectativas. Mucha gente quiere ver lo que hace este grandilocuente director, y más si es el punto final a la trilogía de Batman, claro.

Han pasado ocho años después de los hechos de El Caballero Oscuro. Batman cargó con la culpa de haber asesinado a Hearvey Dent, que se convirtió en un símbolo de la integridad y la honestidad. Gracias a este símbolo, el pueblo se unió y luchó unido contra el crimen organizado. Por fin éste parece haber sido erradicado, pero la repentina aparición de un mercenario anarquista, Bane, pondrá fin a este pequeño período de paz. Mientras tanto, Batman ha permanecido encerrado en su mansión, incapaz de soportar la pérdida de su amada. Ya entrado en años, es una sombra de lo que fue pero la aparición de Bane obliga a su regreso. Sin embargo, Bane parece ser la horma de su zapato. Joven, sanguinario y dispuesto a sembrar el caos, es sorprendentemente astuto y organizado. Este torturado y decadente Batman no parece estar a la altura del desafío cuando Bane pone una bomba atómica en Gotham City. Para derrotar a Bane, Bruce Wayne deberá encontrar esa voluntad interior que te da alas para luchar, cuando las fuerzas ves marchar. Los habitantes de Gotham City tampoco se rinden y, en medio del caos, buscan organizarse para sostener una última y seguramente fútil resistencia.

Tan espectacular, denso y potente como siempre. Nolan nos enchufa con casi tres horas de metraje enrevesado y brutal. Es la película filosóficamente menos profunda de las tres películas de Batman y, quizás, la película menos complicada narrativamente que ha realizado hasta ahora. Igualmente, sigue siendo brillante y espectacular como pocas.

ACTORES: Christian Bale hace el mejor Bruce Wayne de la saga. Su personaje está desquiciado, torturado y ha perdido las ganas de vivir y, al volver a enfundarse el traje, se produce la transformación y recupera la voluntad de luchar, de no rendirse jamás y darlo todo por su objetivo. Luego con el traje de Batman tiene la misma cara de palo de siempre, pero es justo lo que se espera del murciélago. En los secundarios tenemos a unos magníficos Oldman, Freeman y Caine. Aunque no tiene mérito, éstos son tan buenos que te hacen una paella con dos tablones y un cazo. El camaleón Oldman consigue que parezca que si Gordon existiera sería él y sólo él. Caine nos llega al corazón en más de una escena, con su experiencia, su madurez y su gran compasión como Alfred. Y Freeman… bueno, es Dios. Hardy se esfuerza por componer un malvado que parece diseñado para luchar contra Batman. Es notable el esfuerzo por conseguir que un personaje tan inverosímil parezca incluso realista por momentos. 
En cambio, el elenco femenino no está tan bien. La actuación de Hathaway no está nada mal, pero "eso" no es Catwoman. El personaje está bastante desdibujado, no tiene nada de “gatonil” y las ganas que pone la actriz no da para sostenerlo -y más con los monstruos que tiene al lado-. Cotillard, bueno…nunca me ha gustado y aquí no me demuestra lo contrario.

DIRECTOR: Que Nolan es un director con mucho talento lo sabe todo el mundo. Que tiene la manía de complicarse la vida, buscar el más difícil todavía de manera gratuita y hacer tragar al espectador un apabullante y -muchas veces- desconcertante espectáculo, también.
La dirección está realizada con mucha fuerza. Todas las escenas desprenden mucha consistencia y la recreación de New Yo… ejem… Gotham City es potentemente realista. Las escenas de acción son electrizantes e intensas, toda una buena muestra del saber hacer de Nolan delante de la cámara. El diseño de cada escena, repleto hasta la extenuación de detalles perfectamente estructurados, es prodigioso. Nolan sabe que es el mejor arquitecto del Caos desatado y se dedica a demostrarlo. La película empieza con mucha fuerza -y mucha calma- para ir conduciendo a un deslumbrante y delirante desarrollo para desembocar en un alucinante crescendo ensordecedor, marca de la casa. Destaca -para mal- la muerte del malo maloso, sorprendentemente torpe en medio de tanta calidad.
La música -Zimmer- es tan brutalmente espectacular como se podría esperar y los efectos especiales perfectamente introducidos ayudan a comprobar como se pueden gastar BIEN 250 millones de dólares.

GUIÓN: La realización de esta película se enfrenta a un gran problema ¿superar el personaje de Heath Ledger como el Joker en "El caballero Oscuro"? ¿superar la trama terrorista de un film donde se pone en jaque los conceptos de justicia, del amor, de la amistad, del crimen, del egoísmo o del capitalismo mismo? Partir de un guión bien estructurado y trabajado es lo primero. Y, aunque no llega a la perfección de su predecesora, el resultado es muy bueno. Es curioso comprobar que el guión está articulado como una de esas atracciones hechas con fichas de dominó, donde al empujar la primera se comienza con una acción que va tirando las siguientes fichas hasta componer figuras, dibujos o acciones que al principio no sabíamos que se iban a producir. Y es lo que hace "El Caballero oscuro: la leyenda renace". Todas y cada una de las claves más importantes en la mitología del hombre murciélago se van desentrañando como una bien estudiada maraña de hilo, que vislumbramos con una lógica aplastante en el desenlace final de esta trilogía.
A pesar de su aparatosidad, es la menos filosóficamente profunda y narrativamente compleja de las tres películas. Esto no se traduce en “simpleza” sino en un apabullante espectáculo con unos personajes muy bien trazados -los femeninos menos- y algunos diálogos magistrales -las discusiones Fred//Wayne no tienen precio-.

La primera parte de la saga que finaliza con este film habla de la necesidad de los héroes, esos líderes que pueden surgir de cualquier sitio. Todo el mundo puede serlo -¿todos deben intentar serlo?- y, con su guía, el pueblo puede unirse y buscar la paz y el bien común. Con ella, Nolan nos sorprendió a todos al reinterpretar magníficamente al héroe oscuro y atormentado, que lucha contra el mal con sus mismas armas, al que no le importa mancharse las manos. En la segunda parte, Nolan nos deleita con la mejor adaptación de un héroe que se ha hecho, consiguiendo incluso dejar a Batman en un segundo plano, dónde importa más el duelo “Caballero Blanco / Caos” (Dent/Joker) que la propia presencia necesaria del Caballero Oscuro -si no la habéis visto, visionadla, que acepta muchas revisiones focalizando diversos aspectos-. En esta tercera parte, te plantea el papel del héroe que ha llevado a la catársis al pueblo y ha contribuido a la llegada de la paz. ¿Qué debe hacer el héroe ahora? No tiene razón de existir. Debe desaparecer. Y es lo que hace Batman, hasta que se le necesita de nuevo y se ve obligado a volver a existir. La misma gente que lo olvidó y lo vilipendió en tiempos de paz vuelve a pedir su ayuda y Batman, aunque sabe lo mal tratado que ha sido, cumple con lo que él considera su deber, aún queda algo que dar a la ciudad -aunque la ciudad le odie-. Aquí no se produce una reflexión tan profunda o clara como en las otras películas, más bien se trata de acabar de hilvanar los temas tratados anteriormente y de ofrecernos un desenlace y una conclusión para lo ya desarrollado. Para siempre quedará una historia que ha ido más allá de lo narrado para buscar el paralelismo constante con una época en la que el mundo en un principio se vio inundado por el miedo, para a continuación encontrar en el caos unas fuertes dosis de brutalidad. Nolan ha hecho de la trilogía de Batman, un mosaico de nuestra historia actual donde Gotham es el retrato de la sociedad occidental y su estructura social difícilmente sostenible. Al final, el mensaje es claro: la esperanza es un bien colectivo que debe servir de cemento para fraguar nuestro futuro. Al fin y al cabo... "la noche es más oscura justo antes del amanecer".

No, la película no es una muestra de perfección. Es más simple e inferior a las anteriores entregas. “Sólo” es un espectáculo apabullante y vibrante. Casi tres horas de una trama magnífica que entusiasma, asombra y deja atónito por la contundencia y la perfección de su arquitectura. Está claro que es una película de la que disfrutar y gozar. Es evidente que va a provocar decepciones, pues no es tan buena como su predecesora y no va a conseguir la cantidad de orgasmos que dejó El Caballero Oscuro, pero es una película BUENA con todas las letras. No es una película para pasar a la historia, simplemente, el maestro ha hecho una obra menor y nosotros no podemos hacer otra cosa que admirar el trabajo. Ya les gustaría a muchos poder hacer “obras menores” como ésta.

Nota: 8
Nota filmaffinity: 8.0 (al ser nueva, está variando continuamente, en mi opinión se estabilizará en un siete largo). 

miércoles, 9 de febrero de 2011

Origen (Inception)

Al final, para consuelo de unos y otros, he visto Inception (Origen). Sorprendido me hallo cuando veo que tiene una notaza espectacular en muchos sitios, cuando, si bien no es mala, no me parece tan apabullantemente esplendorosa.


La historia parte de Dom Cobb, que es el mejor en el difícil arte de entrar en los sueños de los demás y entonces aprovechar para robar las ideas y los secretos que posee esa persona en su interior. Debido a un golpe que sale mal, Cobb se ve obligado a intentar el más difícil todavía, en vez de robar una idea, debe crearla, introducirla dentro de la cabeza de otro, para ello, debe introducirse en lo mas hondo del subconsciente y sortear todos los peligros que se encuentre, incluyendo sus propias pesadillas y sus propios traumas.

La película busca, entre otras muchas cosas, el jugar con la realidad//ficción (sueño), ahondando en la idea de su propio parecido y lo difícil que es distinguir una de otra. El argumento es interesante y suficiente para atraparte durante las 2h30 que dura.

ACTORES: Esta es probablemente la parte mas floja de la película, diCraprio está simplemente correcto en su papel, logra dar la carga dramática que se le exige; no obstante el resto del elenco presenta unas actuaciones más bien planas y anódinas, que se limitan casi a acompañar a Leo porque solo no quedaría bien. Únicamente Watanabe consigue darle algo de enjundia a su papel, que se le queda algo corto para lo que es capaz. Del resto, poquita cosa.

GUIÓN: Aquí Nolan se lo ha currado. Mucho. Hay un trabajo enorme en crear el universo de los sueños, sus normas y la manera de moverse con ellos. Juega a la cabriola imposible de complicar las cosas (como le gusta a este hombre meterse en berenjenales narrativos, y que bien los solventa) variando la realidad y buscando lógicas de capas y niveles. Confundiendo realidad y ficción, consigue resultar en todo momento coherente con la historia que está desarrollando; en ningún momento se pierde la lógica que ha descrito y, si bien, hay algunos momentos en que no queda claro que pasa, a posteriori, las cosas cuadran. Bravo.
Otra cosa a añadir, yo la he visto en inglés. Por lo que me he enterado, en la versión castellana, hay un ligero error de traducción cuando Cobb le cuenta las reglas a la arquitecto que hace que quede algo más confuso.

DIRECCIÓN: Nolan sabe manejar el apartado visual de sus películas y ésta no se queda atrás. Sabe que tiene un buen presupuesto a gastar, y se queda a gusto. El trabajo de imaginería y creación del mundo irrealmente real del sueño es enorme y lo solventa muy bien. A destacar la escena de la pelea en el pasillo, con gravedad cambiante; es magnífica la “coherencia física” y el trabajo de coreografía que hay en esos dos minutos de película. No obstante, hay un par de cosas que me chirrían bastante. La tercera capa (la fortaleza en la nieve) es muy bonita y la entrada en escena es grandiosa (el detalle del francotirador está logrado), pero en el resto, tienes unos 20 minutos de acción confusa que no llega a ningún lado. Ni es espectacular (comparado con lo que hemos visto 20 minutos antes, por ejemplo), ni aporta nada a la película. Además, el transformar al personaje del falsificador en un Rambo de un fotograma a otro queda, cuanto menos, inadecuado.

¿La película es mala? Para nada, está muy bien hecha. En cuanto a técnica y saber hacer, lo mejor que he visto en el cine este año. Una trama muy bien creada, un trabajo visual magnífico, y una dirección perfectamente llevada en sus primeras dos horas. No obstante, en la última parte, flojea al añadir unos veinte minutos de acción sin sentido que ni aporta nada a la película ni está bien realizada. Además, la película acaba con un final excesivamente alargado que, indudablemente, juega a confundir (esto se puede prever perfectamente).

Nota: 8 (un muy buen thriller, con un trabajo de creación muy bueno, pero no una obra maestra => Memento o el Caballero Oscuro están mucho mejor para este autor. Eso si, a muchos directories ya les vendrían bien hacer obras no-maestras como esta).

Nota filmaffinity: 8.2 (es nueva y la novedad siempre impacta mucho más. Supongo que acabará bajando).