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jueves, 6 de agosto de 2026

Cinco días de octubre (Jordi Sierra i Fabra)

 No hace tanto de la última vez, y Mascarell vuelve a pasarse por aquí.

Título: Cinco días de octubre

Autor: Jordi Sierra i Fabra

“1948. Un año después de abandonar el Valle de los Caídos tras su indulto, Miquel Mascarell, el último policía de la Barcelona republicana, ha rehecho su vida al lado de Patro, la joven a quien ya ha salvado dos veces. La visita de un hombre temible y su extraño encargo, buscar la tumba de su sobrino muerto el 18 de julio del 36, volverá a poner al viejo inspector en el disparadero, enfrentado a sus fantasmas, su supervivencia y moviéndose por una ciudad extraña que vive la posguerra en busca de un nuevo futuro. En esos mismos días, en Madrid, un consejo de guerra juzga al grupo de los 80, los maquis que siguen la lucha contra la dictadura. ¿Qué secreto esconde el cadáver de aquel joven cuya tumba busca Mascarell, en un cara y cruz con la vida y la muerte, doce años después y sin testigos vivos de aquel incidente? Ambientada con exactitud y precisión en la España de su tiempo, Cinco días de octubre es una novela que nos hace retroceder al pasado para comprender, quizá, nuestro presente y la forma en qué sobrevivimos.”

Después de los hechos del segundo libro, Mascarell se a arrejuntado con la Patro y tienen fondos suficientes para no preocuparse mucho por su futuro cercano. Como no puede ser de otra manera, las sombras del pasado vuelven a hacer de las suyas para que Mascarell no pueda descansar tranquilo. Un potentado del régimen tiene unos trapos sucios que quiere limpiar y le contrata – le invita a ofrecerse voluntario – para saber más sobre un asesinato del pasado.

El tema en si, es el mismo de las dos entregas anteriores: como los poderosos utilizan su riqueza para conseguir lo que desean, ya sea del régimen, de los demás o de las mujeres. Aquí tenemos a un cacique motivado por la ambición, pero se observa rápido que hay asuntos de faldas por medio, de la misma manera que hemos leído antes. De fondo también tenemos a los maquis y las bolsas de resistencia que quedan en las montañas, como una piedra en el zapato de la dictadura que en algún momento tocará quitarse.

De los tres libros que he leído hasta ahora es el que se mueve más en los parajes de lo procedimental, con menos desarrollo de personajes. Mascarell es el inspector que hemos conocido: algo gruñón, pero esforzado, justo e inteligente, incapaz de no meter las narices en un caso a resolver. Patro es una mujer muy echá p’alante que ha visto tantas cosas que ya no se arruga ante nada. Luego del resto de secundarios, no pasan del simple arquetipo: El periodista malhumorado pero íntegro a su modo, el fascista del régimen con tanta mala leche como hipocresía, el comisario chusquero que hace y deshace en sus dominios…Así, la recurrencia de temas y lo obvio de su desenlace lo hacen muy previsible, pero entra tan fácil que sigues con ganas de leer el siguiente.

Ahí está la gracia, como si de un capítulo de CSI se tratara, Cinco días de octubre entra finísimo: el caso mola, los interrogatorios tienen su punto, el juego de si / no soy policía tiene su qué y se guarda un puñado de revelaciones y giritos puestos dónde toca. Además, la narrativa es ágil, permitiendo pasar páginas y páginas sin ningún esfuerzo. Quizás no es nada del otro mundo ni inventa la rueda, pero entretiene sin ningún esfuerzo.

Tan fácil de leer como de olvidar, esta novela negra tiene a personajes bien engrasados, un ambiente conocido y una prosa que entra finísima. Una historia de oficio en la que todo está en su sitio sin especiales alardes.

 

Nota: 6

Nota goodreads: 4.04

martes, 17 de marzo de 2026

Siete días de julio (Jordi Sierra i Fabra)

Aunque le quedaba bastante para que le llegara su turno, tenía ganas de leer más Mascarell, así que priorizo y acometo el libro Nº86 de la Cesta’13. Ya quedan menos.

Título: Siete días de Julio

Autor: Jordi Sierra i Fabra

“1947. Miquel Mascarell, el último policía de la Barcelona republicana, sale en libertad después de ser indultado de la pena de muerte y de haber pasado los últimos años de su vida en el Valle de los Caídos. De vuelta a casa, a una ciudad casi irreconocible en la que ya no tiene nada ni le queda nadie, recibe un misterioso sobre con una fotografía, dinero y una dirección que su instinto de policía no puede ignorar. A lo largo de una semana descubrirá los nuevos caminos que la dictadura está entretejiendo en Barcelona y en España: el estraperlo y sus grandes riquezas floreciendo entre los vencedores: el hambre y la miseria sepultando todavía a los vencidos. Con una fiel y detallada recreación del ambiente de la ciudad y la época, Siete días de julio nos habla de la condición humana llevada al límite, y también de su resistencia y su inagotable esperanza.”

Siete días de julio es la segunda parte de las aventuras del Inspector Mascarell, que nos trae un nuevo caso a investigar en la Barcelona de la posguerra. Después de unos años en el Valle de los Caídos (por no ser fascista), Mascarell es repentinamente indultado. Confuso por los motivos que pueden haber ocasionado su liberación, regresa a casa y contempla, desolado, los cambios que ha sufrido su vida, su barrio y su ciudad. Un día, recibe un sobre que contiene indicios sobre un asunto turbio sucedido durante los primeros días de la llegada del Ejército Golpista a Barcelona. Alguien ha liberado al Inspector y pronto le ha dado un cebo para que meta las narices en un asunto turbio. Éste no puede contener sus ganas de meterse dónde no le llaman e indagar asuntos que más valdría mantener ocultos. ¿Quién está moviendo los hilos tras nuestro inspector favorito? ¿Cuánto puede éste menear el avispero sin que se le hinchen las narices a algún alto cargo?

Lo que más me ha gustado del libro ha sido el retrato de Barcelona que nos presenta. Se aprecia un ambiente sometido y vencido, lleno de pesimismo en el que los vencedores, como conquistadores, se enriquecen mientras aplastan a los vencidos. Se hace patente la impotencia ante los abusos de los poderosos y las miserias de la gente que hace lo que puede para sobrevivir. Pero la vida sigue, hay un caso que investigar y los taxistas siguen siendo igual de pesados. Incluso en el peor de los momentos, hay cosas que nunca cambian. Mascarell pasea la ciudad de cabo a rabo, lo que le sirve a Sierra y Fabra para presentarnos (casi) todos los barrios y su día a día, desde la Barceloneta hasta Pedralbes, mostrando como llevan unos y otros el peso de la derrota.

Mascarell, por su parte, está en un estado lamentable, desolado por la pérdida de su mujer de la que no se pudo despedir, impotente ante el montón de injusticias que tiene a su alrededor, pero incapaz de quedarse al margen y viviendo de pequeñas resistencias que los fascistas nunca le quitarán. Cuando ya todo parece perdido, la aparición de un caso que investigar despierta algo que creía apagado y, entonces, ya no puede evitar convertirse en ese luchador ya derrotado, melancólico ante una pelea que sabe que va a perder, pero que se muestra incapaz de evitar levantarse una y otra vez, aunque sólo sea para recibir más duro todavía.

Como si de un cameo se tratara, se produce el retorno de La Patro (que luego se convertirá en un personaje más de la saga). La adolescente descarada que conocimos en la primera parte, sea ha convertido ahora en una prostituta con abundante clientela que hace lo que sea para sobrevivir. Las circunstancias harán que coincida más de una vez con Mascarell, del que sabe que ante todo es un buen hombre, lo que irá provocando que se forje un vínculo inesperado entre dos personas tan diferentes (y que, a buen seguro no se habría producido si no fuera por la guerra).

No voy a destripar el argumento, porque tiene su miga. ¿Qué hacer cuando las lealtades entran en conflicto? Da vueltas sobre la misma temática que en la entrega anterior, como si de una versión mejorada se tratara: Cómo los poderosos usan sus riquezas para conseguir lo que quieren – del régimen fascista, de los demás y de las mujeres – causando males y desgracias por puro capricho personal.

Sierra y Fabra consigue una novela que se desarrolla a buen ritmo, con diálogos bien introducidos, un manejo de la emoción notable y un retrato costumbrista de la época. No es habitual encontrar un equilibrio tan notable entre el propio caso a resolver y la necesidad de retratar (denunciar) los abusos cometidos en un momento determinada, mezclando así emoción, indignación y pena.

Esta continuación mejora a su predecesora y nos ofrece una estupenda novela negra ambientada en mi ciudad favorita. Quiero más Mascarell.

 

Nota: 8

Nota goodreads: 4.01/5 

viernes, 5 de septiembre de 2025

Cuatro días de enero (Jordi Sierra i Fabra)

Éste es uno de esos libros que andaba por casa y que de vez en cuando hay que acordarse de leerlos que si no se acumulan mirándote solitarios desde la estantería.

Título: Cuatro días de enero

Autor: Jordi Sierra i Fabra

“Barcelona, 1939: cuatro días antes de la ocupación franquista, un inspector republicano deberá resolver su último caso.

En pleno caos previo a la inminente entrada de los nacionales en Barcelona, el inspector Mascarell afrontará el caso de la misteriosa desaparición de una joven. Aunque todo está perdido, el inspector pretende llegar hasta el fondo del asunto, pero se topará con las altas esferas de la ciudad, que están preparando la llegada de los vencedores# Un intenso retrato de una Barcelona hambrienta, triste y aterrorizada, y una hermosa historia de amor en medio de la desolación.”

Se trata del primer libro de la larguísima saga de los casos del Inspector Mascarell, que ya tiene más de diez entregas. En él, seguimos a un inspector de policía jubilado en la Barcelona de la post-guerra civil. Éste, como si de un Colombo cualquiera se tratara, se ve implicado en casos que debe resolver a contrarreloj, siempre de un lugar a otro de la ciudad.

Y es que en este caso la ciudad se convierte en un personaje más. Mascarell tiene que pateársela de cabo a rabo infinidad de veces en sus novelas. O va en taxi, encontrándose conductores cada vez más extravagantes de los que siempre se entretiene a hacerte un informe completo cada vez que coge uno. Como alguien que se ha criado en Barcelona, me hace mucha gracia reconocer los sitios adónde va y comprobar cómo han cambiado las cosas en este puñado de años. En este caso, tenemos a una ciudad en pánico. La guerra se ha perdido y los golpistas están a días de llegar a Barcelona y tomar el poder. La gente huye con lo que puede, las ratas salen de sus escondrijos y ya nada importa en un mundo que se acaba.

No es ni mucho menos el mejor momento para investigar un asesinato – uno de tantos – pero para eso está el Inspector Mascarell. Se trata de un policía honesto - ¿el último que queda en la ciudad? – que, en un mundo que se desmorona, no puede evitar hacer otra cosa que hacer su trabajo y desentrañar un caso de asesinato. A medio camino entre su incapacidad de hacer otra cosa, servir como una muda forma de resistencia o su estúpida necesidad de hacer lo correcto, sabe que tiene un caso que resolver y eso es lo que importa. Aunque los nacionales estén a la vuelta de la esquina, él es un policía y hace lo que debe hacer la policía.

Hay varios personajes secundarios, como la mujer del Inspector, un periodista que ha decidido quedarse en la ciudad y sobrevivir como pueda, la portera del edificio… Pero es sobretodo Charo la que acapara más atención. Servirá como personaje recursivo en el futuro (ya os voy dando pistas), pero aquí se trata de una chiquilla de apenas dieciséis años a la que le han tocado malas cartas en la vida. Son malos tiempos para todos, pero sin padres, sin trabajo, una hermana pequeña a la que cuidar y una guerra a la vuelta de la esquina es más que suficiente para desmoralizar a quién fuera. Pero Charo está dispuesta a lo que sea necesario para prosperar. Siempre manteniendo su callada dignidad y lo que ella considera decencia, es muy echá’palante, metiéndose en más follones de lo que debería.

La acción se sitúa justo antes de que el ejército tome la ciudad. Así, todos los personajes se mueven con fatalismo, como una comunidad que se sabe derrotada y deambula sin rumbo, habiendo perdido cualquier objetivo en la vida. Esa desesperanza se halla reflejada con brillantez, contrastando con la callada tozudez de Mascarell, que busca resolver un último caso. Choca ante la incomprensión del resto de la gente, que no concibe como puede “perder el tiempo” ocupándose de ello cuando la guerra está perdida y bastante podrá hacer con sobrevivir una semana más. Me hace especial gracia cómo él se muestra incapaz de explicar el motivo, más allá de que “es lo que debe hacerse”.

Luego está el caso en sí, lo que sería un “simple” asesinato se vuelve una tarea contrarreloj ante la ominosa amenaza de la llegada del ejército golpista, que dará al traste con cualquier esperanza de encontrar al culpable. Se percibe la intensidad y la desesperación del inspector por el poco tiempo disponible y su búsqueda de hacer justicia, a su modo. Quizás su resolución peca de obvia, pero podemos entender que el fulcro del libro no se haya en quién lo hizo, sino en aprovechar el discurrir de Mascarell por las calles de Barcelona para describir el ambiente de la ciudad.

Esto no quita que el ritmo al que se mueva la novela es muy vivo, pasando rápidamente de un lado al otro, siempre ante sucesos que tienen interés. Así, nos invita a seguir leyendo y pasar páginas rápidamente, lo que permite acabar el libro en un suspiro.

Una novela negra ambientada en mi ciudad, con un personaje interesante, un caso a desentrañar y una amenaza inusual. Esta primera entrega me ha vendido la saga. Vendrán más aventuras del Inspector Mascarell, seguro.


Nota: 8

Nota goodreads: 3.89/5