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martes, 14 de noviembre de 2023

Uncharted

Después de tres películas bien seriotas, de gente sufriendo y traumitas varias, acerquémonos hoy a una propuesta mucho más ligera. En espera de que llegara Indiana Jones y su Dial del Destino, bien nos servía de quitarnos el mono de aventuras con su sustituto más meritorio, aunque sea en los videojuegos: Nathan Drake.

Hace ya unos años, en los albores de la PS3, el estudio Naughty Dog (comprobar) recuperaba el añejo aroma de los buscadores de tesoros con Uncharted, un videojuego en el que un lejano descendiente del Pirata Drake se hacía tras la pista de una gigantesca estatua de oro escondida por su antecesor. Combinaba hábilmente juegos de puzles con escenas de disparos repletas de adrenalina, todo ello aderezado con una trama bastante jachonda y, sobretodo, unos protagonistas repletos de carisma con los que daba gusto echar unas partidas.

Con el tiempo, fueron publicando un puñado de secuelas a cada cual más disfrutable que te hacían sentir casi como si estuvieras en una película interactiva, convirtiéndose en una de las sagas más vendidas de los últimos años.  Captaba a la perfección el sentido de la maravilla, el espíritu de la aventura, aunque fuera cambiando el sombrero fedora por una camiseta sudada.

Siguiendo la costumbre de los últimos años (Tomb Raider, Mortal Kombat, etc), era cuestión de tiempo que se diera luz verde a una adaptación a película, para gozo (o no) de los fans.

Lo primero que hizo enarcar las cejas a casi todos fue la extraña elección de Tom Holland para ser Nathan Drake. El personaje es un hombre de mediana edad, muy en forma, pero ya más cerca de los cuarenta que de los treina. Mientras tanto, Holland parecía ser un chavalín veinteañero. Lo mismo ocurría con la elección de Mark Whalberg para hacer de Sully, que debería rondar los cincuentaymuchos y no los… bueno, los que tiene Whalberg, aunque se conserve bien. Los productores lo arreglaron un poco diciendo que ésta iba a ser la película introductoria de los personajes, explicando cómo se conocieron, cosa que nunca se explica en los videojuegos. A la gente no le acabó de gustar, pero bueno, qué le vamos a hacer.

Así, tenemos a ambos personajes, un chavalín de recursos muy canallita pero en el fondo buena gente y un crápula capaz de vender a su madre que le enseñará todos los trucos del oficio de saqueador de tesoros. Ambos se ven implicados en una trama que busca encontrar el tesoro perdido de Magallanes, que provocó su no-retorno al Reino de Castilla durante su vuelta al mundo.

Así, tendremos una excusa para tener todos los elementos que caracterizan esta saga: Visitas a lugares exóticos que guardan secretos inesperados, un continuo de acrobacias imposibles sobre cosas que se caen de las que Drake salva (siempre) por un pelo de calvo y las correspondientes dosis de tiroteos que nunca pueden faltar en una propuesta de este estilo.

Aunque no acaba de corresponder con el perfil del personaje, tenemos la suerte de que Holland lo da todo y como al chaval le sobra carisma, sale adelante cargándose a hombros la película. Por su parte, Whalberg no parece saber muy bien qué hacer con su personaje y se dedica a poner cara irónica tras cara irónica como si ese fuera su único trabajo. Entre los secundarios no hay nadie que destaque especialmente, ni para bien ni para mal, con la mención especial de tener siempre a nuestro ANTONIO Banderas al pie del cañón. Su personaje está un poco pasado de vueltas, pero we, nos lo creemos, que le tenemos cariño.

Lo que más debemos reconocerle a Uncharted es que clava el tono del juego y se lanza sin complejos a ser un entretenimiento loco. La lógica pasa por la ventana desde el primer minuto, así que buscarle algo de sentido o decencia es una tarea innecesaria. Lo mismo ocurre con un guión con unas cuantas cosas un poco ejem que bueno, tienes que aceptar que es así y punto. Es una película para relajarse y gozar con las tontadas que te suelta. Hemos venido a ver el espectáculo y eso es lo que cuenta.

Y es que lo que se muestra en pantalla mola bastante, con coreografías de acción muy resultonas, mucho trabajo de exteriores (inusual) y un ritmo vivísimo que no deja descansar. Así, tenemos una película muy entretenida en la que no dejan de pasar cosas. Cambia de ambiente cada vez que parece que te vas a poner a pensar y hay tantas acrobacias variadas que no da tiempo a mirar el reloj. Mis felicitaciones a los responsables de escenarios y, sobretodo, a los coreógrafos, por la variedad que muestran en pantalla.  No puedo dejar de destacar la escena de la discoteca y la lámpara que se cae, o la escena del avión con los palés colgantes, puro videojuego.

Además, todo el segundo acto sucede en el Barrio Gótico de Barcelona, por lo que tiene un extra de cariño con el que mimar la película todavía más. He estado en casi todos los sitios que se muestran y no veáis la ilusión que hace ver como aquí también hay pasadizos secretos y tesoros absurdos. Aprovechan la mar de bien todos los rincones inusuales de la Barcelona Secreta. ¡Chúpate esa, Dan Brown!

Como nota graciosa, me hace mucha gracia el cameo de Nolan North (voz de Drake en los juegos) cuando llegan a la playa. Muy gracioso. Además, en castellano han aprovechado para escoger al mismo actor de doblaje, con lo que el chiste se mantiene intacto.

Pudiendo intentar ser más trascendente, Uncharted escoge ser una propuesta simpática y ningún tipo de ínfulas. Plasma el tono del videojuego con acierto, trayéndonos una historia de aventuras tal como debe ser: Divertida, no muy seria y algo mamarracha. La suspensión de la incredulidad hace horas extras y ninguno de los actores destaca especialmente, pero si alguien le pide algo más, no sé a qué juegos ha jugado.

 

Nota: 5

Nota filmaffinity: 5.6 

sábado, 29 de julio de 2023

Spiderman - Sin camino a casa

Pues hoy nos ponemos con la reseña de la película que culmina la trilogía de Tom Holland como Spiderman, en uno de los melocotonazos que la “decadente” Marvel es capaz de hacer, pasando de los chorrocientos millones en taquilla sin despeinarse.

¿Dónde habíamos dejado a nuestro trepamuros favorito? La escena post-créditos de la anterior entrega nos mostraba a J. J. Jameson (a sus pies) desenmascaraba a Peter Parker. Así, ahora todos saben quién es Spiderman, lo que ha convertido la vida de los Parker y la de MJ en un infierno. En un momento de desesperación, Spiderman decide recurrir al Dr. Extraño para que haga un encantamiento en que la gente olvide su identidad secreta. La cosa sale mal y ahora lo que tenemos es una cochinadita multiversal que hay que arreglar, para jolgorio del fan y el nostálgico de realidades pasadas.

Sin camino a casa es la película que empezó el festival de propuestas multiversales que no han dejado de salir en los últimos dos años. Quizás ahora ya estemos un poco hasta las narices, pero en aquel momento, se trataba de una propuesta fresca, inusual y – por qué no decirlo – interesante para explorar. Después, vinieron un buen puñado de propuestas casi clónicas sobre el tema, pero si nos paramos a ver las fechas de producción, la mayoría de estos mejunjes de universos comparten tiempos y fechas. Es decir, no son inspiraciones a raíz del exitazo de ésta, sino que, como suele ocurrir en los grandes estudios, parecen ponerse de acuerdo para tratar un tema durante un año concreto en que nos bombardean con propuestas similares (no dudo que comparten compañía para los estudios de mercado). Por poner un ejemplo, The Flash,  que ha sido la última en llegar, fue la primera en empezar a rodarse, aunque luego pasó DC.

Lo que sí hay que felicitar es la campaña de publicidad tan exitosa que se diseñó para Sin camino a casa. Una vez se supo que íbamos a tener visitantes de otros universos arácnidos, empezó un juego de spoilers, cameos, chistacos y comeduras de tarro que tuvo a todos los fans entretenidos durante meses. Marvel manejó como pocas veces se ha visto cualquier posible filtración, chorrada o paja mental que fuera más o menos viral. Para todos los que esperaban con ansia la película, cualquier cosa era posible (y encima, era un juego que nos venía de nuevas).

En medio de toda la expectación generada, la película fue un éxito morrocotudo que se arrojaba con todas las ganas por un festival de fan-service y nostalgia bien entendida. De la misma manera que ya se había hecho con Miles y compañía, Watts se pega el gustazo de recuperar a los anteriores Spideys y juntarlos para un torrente de momentazos. La química entre McGuire, Garfield y Holland es estupenda, provocando subidones continuos cada vez que alguno la lía. ¡Si hasta en la película se dejan huecos para aplaudir en su presentación en pantalla! (Y sí, en mi cine se aplaudió con ansia).

El argumento en sí es una tontada, una mera excusa para juntar las tres sagas como hemos visto hacer una y otra vez en los cómics. Pero bueno, funciona y entretiente, que es lo que cuenta. Además, se permite retomar a los Spideys antiguos “un poco de tiempo después” de sus últimas entregas, con lo que han tenido tiempo de evolucionar, haciendo patente la redención (¡ay, esa Gwen!) de todos los temas que quedaron inconclusos en las anteriores sagas, siempre cerradas a destiempo. Creo tener todas ellas reseñadas (y ya son un puñado de películas), por lo que ya podéis imaginar el cariño que le tengo al personaje.

Quizás porque saben que se hayan ante una oportunidad bastante inusual (hay un Universo Spiderman Sony por ahí…), sorprende la motivación con que todo el elenco se toma la película. No me refiero a gente que con el automático puesto destacan sobre casi cualquiera (Cumberbatch, Bacon, Tomey…) sino a actores como Tobey McGuire y Andrew Garfield, por los cuales parecía que se les había pasado el arroz y se lo toman muy en serio. Al final parece que todo quedó en nada, pero bueno, por lo menos nos permitió disfrutar de la estupenda química que hubo entre todo el elenco.

Además, después de un par de entregas algo flojillas en efectos especiales, volvemos a tener una propuesta que se ha retrasado “un poco” para permitir al CGI hacer su trabajo sin que cante por soleares. Tenemos acción, coreografías vistosas, fuegos artificiales y tres Spideys atizando (que siempre es un gustazo). Cero quejas por aquí.

Dentro del estado general del MCU, esta entrega sirve para dar una pequeña patada a la Línea Sagrada Temporal (sic), cuyos problemas se iniciaron en Loki, continuaron en la película del Dr. Extraño y, se supone, desembocarán en la saga de Kang el Conquistador con unas Guerras Secretas que significarán el reinicio del Universo (o no), y que algún día sacarán (o no). Aquí todavía estábamos imberbes en cuando a cochinaditas multiversales y con que nos dieran nostalgia bien entendida y fanservice ordenadito, todos estuvimos contentos (no hay más que ver los datos de taquilla…).

Y bueno, el desenlace SPOILERS. A ver qué hacen con Holland y el futuro del personaje. En principio, hay firmada para una película más y yo esperaba que Spiderman fuera a ser la base para hacer unos Nuevos Vengadores, pero cada vez más parece que los intereses del MCU no van por estos pastos, especialmente con el guirigay de derechos tan bonito que tienen con Sony. Quizás ese es el motivo por el que prefieren no darle protagonismo (por ahora) y simplemente, dejan las puertas abiertas a cualquier cosa que pudiera pasar en el futuro. Por lo menos, nos permiten hacer una despedida de MJ de lo más bonito (cómo se nota que ella tiene más talento, jué), la escena del cementerio que me toca la patata cosa fina y un reinicio del personaje como un adulto anónimo alejado del glamour de Tony Stark. FIN DEL SPOILER

Sin camino a casa es un gozo para el fan y para el que ha crecido con todas las películas que se homenajean. Aventuras y acción bien conjuntadas que, quizás, adolece que puede saber a poco al profano, que se perderá el chillón de referencias que contiene. Si esto es la decadencia de Marvel, a muchos les vendría muy bien este nivel de “decadencia”.

 

 

Nota: 7

Nota filmaffinity: 7.0

  

martes, 16 de junio de 2020

Spiderman: Lejos de casa


Pues bueno, habíamos tenido el Endgame y X-Men: Fénix Oscura se había comido el marrón de ser la primera película de Súpers. Sin embargo, tocaba que llegara por fin una nueva película del MCU tras Thanos y a alguien le tenía que tocar. Así llegó Spiderman: Lejos de casa. Se suponía que ésta era la primera película que debía sentar las bases de lo que sería el nuevo macro-evento cinematográfico, enseñándonos cuales son las bases para el futuro.

Mi sorpresa fue mayúscula al encontrarme una idea muy diferente. Esta película no era el prólogo de lo que estaba por venir sino un sentido epílogo de lo que ha sido la Guerra del infinito. Durante su primera hora encontramos lo que, con diferencia, es lo mejor de la película. En ella se nos cuentan, utilizando la excusa de Peter Parker, las consecuencias de los últimos chasquidos para todos aquellos que no estuvieron en el Avengers Assemble!. Luego, parece que la película se acuerda de que Spiderman está en el título y hay que darle una historia, por lo que aparecen unos monstruos elementales, un súper de otro Universo y empiezan las toñas, las acrobacias y salvar una vez más el mundo.

Pero bueno, centrémonos. Empezábamos con la reacción del mundo a las consecuencias del Lapso. Han retornado todos los que se fueron, que no saben qué ocurre. Mientras tanto, todos aquellos que quedaron han estado cinco años sin sus seres queridos. Hay quien ha guardado luto durante todo este tiempo y reciben con alegría a los desaparecidos. Otros han conseguido rehacer sus vidas y ahora tienen ciertos problemas logísticos. Hermanos pequeños se han transformado en hermanos mayores. Hubo quién fingió desaparecer y otros no estaban en el lugar indicado. Se muestran las consecuencias que todo el follón ha tenido para la plebe, lo que está espléndidamente aprovechado para aportar coherencia al Universo que se ha creado, unos cuantos chascarrillos y espacio para debate sobre qué deberíamos hacer en un caso similar cuando eso ocurra. No hacía ninguna falta meterse en este jardín, pero se sale del brete con alarde y buen tino. Mis dieces para el equipo de guionistas en esta parte.



Asimismo, también vemos reflejado el sentimiento de Peter Parker ante la desaparción de Tony Stark, que hasta entonces se había convertido en su referente como figura paterna. Cuando todos están radiantes de alegría, él vive un luto consciente. No sólo le echa en falta como mentor, sino que también siente la llamada del deber, al comprometerse a continuar su legado de la mejor manera posible (no tan sutil indicación de que quizás la idea de la MCU es construir unos Nuevos Vengadores a partir de Spidey). Son 30-40 minutos en los que la película transcurre a un nivel magnífico, funcionado a modo de perfecto epílogo a la Guerra del Infinito.

Posteriormente, el film abandona este tono solemne y se vuelve a arrojar sin complejos a la comedia mamarracha con adolescentes por medio que caracteriza al Spiderman del MCU. Con la excusa de un viaje por Europa, tendremos a toda la salidorra clase de Peter Parker yendo de aquí para allá. En medio de este EuroTrip tendremos chascarrillos a lo American Pie mezclados con las ansias de Peter Parker de declararse a MJ, que pasa de secundaria en la primera película a objetivo del noviazgo en la segunda (¡Ay, Spidey, que se te ve el fetichismo!). Por si fuera poco, tenemos la aparición estelar de Mysterio, uno de los malvados clásicos de Spiderman, convertido aquí en improbable aliado.



Una vez tenemos la situación montada, se establecen los primeros set-pieces de acción y destrucción, con los que la película se mueve a través de los cánones más estándar del MCU: comedia de acción con algunos chistes buenos (otros no especialmente), una trama más o menos simplona y mamarracha, concluyendo con unas cuantas escenas de acción resultonas. Nada nuevo bajo el sol, sin aportar nada especial, entreteniendo a su modo. Los amoríos de instituto son me chirrían más que en su predecesora, dónde se veían más naturales, pero bueno, este Spiderman es así.

Se nota mucho que Holland se lo pasa en grande siendo Peter Parker, quizás un sueño hecho realidad como le pasa a Henry Cavill. Le tiene cogida la medida a la encarnación que quieren del personaje, lo que se nota en el resultado final. Tanto que se permite también un par de momentos para mojar bragas enseñando musculitos con camisetas volando gratuitamente. Zendaya era la mejor actriz juvenil de la anterior película, motivo quizás por el que la han convertido en el nuevo objetivo amoroso del prota. Le sobra carisma para sacar adelante su trabajo, aunque me fastidia que hayan convertido un personaje cínico y tridimensional en una dama en apuros, el guión no le hace ningún favor. Por su parte Gyllenhaal demuestra su solvencia dando vida a Mysterio. Sin soltar el automático en ningún momento, se muestra como el actor más capaz de todo elenco. Finalmente, Jon Favreau y Marisa Tomei se convierten una improbable pareja con, probablemente, los mejores chistes de la película. Otros que se nota que se lo pasan en grande rondando la película. En resumen, un poco lo de siempre: no se pide nada en especial a los personajes más allá de cumplir y es lo que hacen. Ya tenemos interiorizados a los personajes, por lo que se hace muy fácil seguir sus andanzas.

Comparado con otras versiones de Spidey, la de Tom Holland se establece como la más petarda de todas. Renuncia casi por entero a la trascendencia de la responsabilidad y se dedica a soltar sus chascarrillos y llevarse a la chica. Va en consonancia con la edad del personaje, que todavía va al instituto en vez de a la Universidad (como el de Maguire), el de renunciar a meterle carga emocional a la trama, algo fuera de lugar en el esquema general del MCU, especialmente si como parece, está planeado que lidere a los Nuevos Vengadores.

La novedad más destacable de la película se halla en la imaginería que genera Mysterio, jugando con ilusiones, y proyecciones (casi) salidas de otro mundo. Cada pelea en la que vemos lo que es capaz de desatar mola, especialmente para ver en una pantalla gigante, tal como ocurría en las películas del Dr. Extraño. Es un gustazo contemplar lo bien que trabaja Marvel la parte visual cuando le apetece, no hay más que contemplar las dos peleas contra Spidey, en los que la línea que separa la fantasía y realidad se torna difusa con cierta maestría. Realmente, la vuelta de tuerca que se le pega este personaje secundario tiene su punto, con la posibilidad para usarlo en un buen puñado de cosas si les apeteciera. 


Spiderman: Lejos de casa es una propuesta irregular. Después de treinta minutos fabulosos dedicados al MCU, se pasa a unas dos horitas de acrobacias, chistecitos, amoríos y buenos efectos especiales. Mucho aroma mamarracho y petardeo vario que se hace entretenido, dando lugar a una de las películas más infantiles de toda la franquicia. Adolece de un antagonista algo desdibujado y hace muchas cosas que no esperaríamos ver en un cómic de Spiderman. Los chistes no aciertan tan bien como debieran, pero los que sí lo hacen son magníficos, con lo que todo pasa espectacularmente rápido a la que no te pongas muy tonto con el guión. Divierte sin alardes, que es un poco lo que busca.

Nota: los primeros 30min, de 8, luego 5.
Nota filmaffinity: 6.3

La escena final de JJ es grandiosa. Un descojone de bandera. Me reafirmo en que JK Simmons es el que mejor ha encarnado a un personaje Marvel en la gran pantalla. Se cambia de universo fílmico y sigue ahí siendo el mejor, como si tal cosa. Chupi.

miércoles, 27 de junio de 2018

Spiderman - Homecoming


Supe que iba a haber OTRO reinicio del trepamuros unos meses antes de saber siquiera que el personaje iba a aparecer en la Civil War. Pocas veces me he enfrentado a una sensación de hastío antes siquiera de ver el más mínimo tráiler de la película. Realmente, era un “Anda, iros por ahí a cagar a la vía”. Innecesario y repetitivo.


Sin embargo, a medida que se iban sabiendo cosas sobre el proyecto, este Homecoming (vuelta a casa) se me iba haciendo más simpática:

1) Spiderman iba a ser un chavalín de 14-15 años (aunque el actor tuviera 20 ^^)

2) Marvel anunció que NO se iba a volver a contar nada de la picada de la araña. Spiderman ya era Spidey al inicio del film.

3) Se alejaba de la imagen de una Tia May viejecita y desvalida. En consonancia con la juventud del prota, ella iba a ser una cuarentona de buen ver (¡ojiplático me quedé al ver que iba  a ser Marisa Tomei!)

4)  Michael Keaton en su tercer papel como superhéroe avícola (Batman, Birdman y, ahora, el Buitre), que es un actor que siempre me ha encantado.

No tenía muchas ganas de Spidey, pero vaya si me lo estaban vendiendo bien. El remate final viene con su aparición en la Civil War, constituyendo la mejor presentación del personaje en cualquiera de sus encarnaciones fílmicas. Pues parecía que iba a molar y todo.

A diferencia de su papel habitual dentro de la franquicia Marvel, dentro del MCU se planteaba como un personaje secundario, un aprendiz de súper que está dando sus primeros pinitos mientras los Vengadores cuentan con años de experiencia a sus espaldas. Características que concuerdan con la película que se le da.



Aquí, en Homecoming, Spiderman es un chavalín que todavía alucina Rickinillos con los poderes que tiene y está viviendo sus primeras aventuras con total ingenuidad. Rápidamente, llama la atención de Iron Man, que le servirá (más o menos) de mentor. Por su parte, el Buitre trabaja desguazando los restos de las batallas de los Vengadores y se gana un sobresueldo vendiendo armas en el mercado negro. Cuando Peter Parker intenta contárselo a Tony Stark, éste no parece muy interesado, por lo que Spidey tendrá que tomar cartas en el asunto, mientras intenta ligarse a la chica más guapa del instituto.

Estaremos de acuerdo en que sí, un argumento muy genérico para dar a un personaje “menor” una aventurilla de introducción para que le cojamos cariño y tenga su dosis de acrobacias aquí y allá. Poco antes de ver la película, me fijé en la presencia de 6 guionistas metiendo mano en el guión, lo que suele ser símbolo de abundantes reescrituras imperfectas (cambios de tono, irregularidad en la generación de escenas… en definitiva, no es buena señal). Y ¡ay!, que tontada más grande de película. Han conseguido mostrarnos a un adolescente atolondrado con un pavo que no sabe qué hacer con él (muy logrado Tom Holland, no es fácil) metido en una aventura que le viene muy grande. Queda patente que no da la talla, pero su entusiasmo juvenil le impide contenerse y liarla a lo bestia. Al final, es casi una comedia de adolescentes –bien montada- con los súpers y escenas de acción por ahí. A grandes rasgos, me recuerda mucho a un puñado de cómics recientes de Marvel (Hulka, Ms. Marvel) en los que se quita cualquier asomo de trascendencia a la trama y nos quedamos con simpáticas comedietas de acción. A fin de cuentas, es lo que muchos vemos en Spiderman. No es tanto un héroe torturado por la responsabilidad, sino un chapuzillas graciosete y lenguaraz que saca adelante los entuertos a base de suerte e improvisación. Esto no es El soldado de invierno, esto es un entretenimiento ligero de un superhéroe “inexperto”.



Ahí está uno de los mayores puntales de la película, se siente fresca, rejuvenecida. No tenemos a un treintañero en el instiuto, ni el drama existencial adolescente (ejem) parece impostado. Abundan las chorradas, las reacciones descerebradas de un quinceañero y la sensación de que, a veces, cualquier chorrada en la que entretenerse es más importante que lo más crucial. A su manera, este Deadpool para todos los públicos es un jarro de agua fresca, que cambia respecto a todos los Spidermans anteriores y se deja ver con facilidad.

El percal está dirigido, siguiendo la moda reciente de MCU con sus películas menores, por un Jon Watts que, aparte de ser un frikazo, no había hecho más que un par de películas de terror medianamente resultonas. Siendo esta la primera vez que goza de un presupuesto de más de 100M$, al final ni tan mal. No va a destacar por su pericia, pero mantiene el tono, no se mete en ningún lío del que no pueda salir y nos entrega un producto de entretenimiento con un acabado muy pulcro. Los efectos especiales marca de la casa funcionan como siempre, aunque Spidey a veces parece ser un poco demasiado de goma, sin que lleve un sombrero de paja.

Asímismo, mete mucho ritmo a un guión que está tan plagado de chistes que lastra un poco el limitado desarrollo argumental (al que tampoco le exigimos mucha trascendencia, pero we…). Mantiene acertadamente el papel de Downey Jr. al nivel del cameo y no abusa de escenas arácnidas que ya pudiéramos tener muy vistas de anteriores encarnaciones (vale, la eterna crucifixión no puede faltar).

El contraste del Spiderman de Holland resepecto al de McGuire o Garfield no puede ser más claro. La versión de Raimi nos mostraba a un Spiderman universitario, ya adulto y responsable, con arranques y chistecicos infantiloides que funcionaba muy bien para ponerse trascendente, pero fracasaba completamente al ponerse chorra. Fue una encarnación muy acertada en sus dos primeras entregas, pero pecó de excesivamente reiterativa en la tercera (qué Venom más malo, jus). El AmazingSpiderman de Mark Webb, interpretado por Garfield se acerca mucho más a esta versión, pero destilaba bastante poochismo, notándose demasiado que se había realizado por motivos digestivos, además de que se notaba “un poco” del cambio de edad actor/personaje. Holland no miente (mucho) sobre su edad y destila el entusiasmo loco que un friki de nuestra época tendría al descubrir que es Spiderman (¡como no!). Costará verle en películas más trascendentes (“Tengo miedo, Sr. Stark") y, como Deadpool, le gusta demasiado las chorradas como para tomárselo en serio, pero, por ahora, me parece el mejor de los que han encarnado al trepamuros cuando de hacer películas entretenidas se trata.

También hay que decir que Homecoming tiene la suerte de tener al mejor villano del MCU (hasta ahora, lo que tampoco es decir mucho, je). Las motivaciones de El buitre son muy terrenales, reconocibles, y cualquier espectador podrá empatizar con ellas. Nada de delirios de grandeza, ni destruir el mundo. EL buitre es un “honrado” trabajador que sólo busca llenar el plato en casa a base de material robado y tal y tal (como un Tony Soprano cualquiera). Además, da gusto ver a un buen actor que se lo toma en serio en una propuesta de este estilo. Se come con patatitas cada escena en la que sale (y salva media película, para que negarlo).



Spidey vuelve a casa, al MCU, tras su exilio en la Fox. Quizás de ahí el título Homecoming (que es lo que viene a significar). Puede que en el papel sea uno de los personajes más importantes de la franquicia, pero en la pantalla, se está construyendo como un personaje menor, como Antman. No en vano, sus películas guardan muchas semajanzas. Son propuestas funcionales, tontorronas y divertidas, que se dejan ver con agrado y deparan dos horitas de entretenimiento fácil. No deja de sorprenderme como las películas Marvel acaban siendo propuestas resultonas busquen lo que busquen, ya sea en las chorradas ligeras (Guardianes de la Galaxia, Deadpool) como en su vertiente más trascendente (Soldado de Invierno o Civil War).

Puede que no todos casen con este Spidey tan chorra, pero reconozco que las risas que me he pegado me han sentado muy bien, aunque la historia en sí sea una tontada bien grande. Básicamente, funciona. Puede que no añada nada que no hayamos visto antes, pero la mezcla entre comedia y acción es más que suficiente para pasar el corte y divertir como se esperaría. Homecoming acaba siendo un recuerdo de que se pueden hacer cosas molonas con Spiderman, que algunos ya parecíamos dudarlo. 

Nota: 6
Nota filmaffinity: 6.4