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viernes, 13 de septiembre de 2024

Alarma en el expreso

Construida como un etéreo sueño, Alarma en el expreso se basa en un escenario alegremente abracadabrante, uno de los mejores trabajos realizados por Hitchcock en Inglaterra, poblado de personajes tan cómicos que todos se vuelven sospechoso. La brillante puesta en escena cuestiona las nociones de ficción y realidad, siempre con un fondo de comicidad, inaugurando un estudio de la personalidad humana por parte del autor, que dará lugar a otros grandes films como Vértigo o Psicosis. Antepenúltima película de Hitchcock en Inglaterra, Alarma en el expreso es también una de las más recordadas. De nuevo, ¡un placer verla!

Estamos en una región montañosa cualquiera en un lugar perdido de Europa del Este. Un tren de lujo se ve retenido por una avalancha de nieve, obligando a sus pasajeros a hacer una noche inesperada. Entre ellos se encuentran varios pasajeros británicos, de los que destacamos a Iris, una jovencita que está a punto de casarse. Al día siguiente, una maceta la deja sin sentido. Miss Froy, una adorable viejecita amante de la música, se ocupa de ella y la ayuda a ponerse en pie. Pero poco tiempo después, Miss Froy desaparece y, cuando Iris la busca, ningún pasajero recuerda haber visto a la viejecita a bordo del tren…

En este obra, Hitchcock da su versión muy particular al “asesinato en una habitación cerrada”, esta vez a través de un tren del que no se puede salir. Aprovechando el extra de espacio, trufa el trayecto con un montón de personajes: brandikanos que no hablan una palabra de inglés, dos truhanes fanáticos del cricket, una bella dama en apuros, un seductor incorregible y gente que lo niega todo.

Sin olvidar en ningún momento un ingenuo sentido del humor, encontramos una intriga bien construida, que se sirve de sorpresas, situaciones inesperadas y unos cuantos giros curiosos para mantener la emoción del espectador. ¿Quién es esa señora que ha desaparecido? ¿Por qué nadie parece recordarla? A fin de cuentas, tenemos la enésima representación de dos personas “normales” que se ven enfrentadas a follón que les supera, con asuntos en las altas esferas, un poco de espionaje y de secretos de estado por aquí y por allá. Nuestros protagonistas saben que no deben entrometerse, pero no pueden evitar hacer lo correcto. No podemos obviar que el girito final por el que descubren el pastel es un poquito… bueno, se les perdona ^^.

Si bien no están muy exigidos, todos los actores cumplen con lo que se les pide, destacando sobre todo los protagonistas, Margarted Lockwood y Michael Redgrave. Por un lado, ella es una damisela inocentona que ve algo que no le cuadra, ayudando primero a la señora Froy por pura amabilidad y luego metiéndose donde no le llaman porque sabe que alguien necesita ayuda. Por su parte, él empieza simplemente queriendo arrimar la sardina y apoya a nuestra heroína por puro interés, aunque luego va dándose cuenta de que su indignación es tan grande que se implica como el que más, sin importar si va a mojar o no.

Al final, son 90 minutos de deliciosa intriga de otro siglo. En algunas cosas es tan ingenua que se hace entrañable, pero en otras sabe manejar la tensión como las mejores propuestas de siempre. Parece mentira que esta película tenga casi un siglo y siga siendo capaz de pegarte al asiento.

 

Nota: 9

Nota filmaffinity: 7.3 

martes, 13 de agosto de 2024

El ocho (Katherine Neville)

Y llegamos al número más bonito de la Cesta’13, el libro 69. El honor le toca al tochamen vendidísimo que leyó toda una generación (y fue olvidado a continuación).

Título: El ocho

Autor: Katherine Neville

Título original: The Eight

Traducción: Susana Constante

“Catherine Velis, experta en ordenadores, se ve involucrada en la peligrosa búsqueda de un legendario ajedrez que perteneció a Carlomagno. En sus piezas se halla una fórmula vinculada a la alquimia, la masonería y las fuerzas cósmicas y, al parecer, quienes intentan recuperarlas sufren amenaza de muerte.

Arrastrado por la fascinante prosa de la autora de El círculo mágico, el lector se sumergirá en la historia europea, de 1790 a 1970, y conocerá a los singulares propietarios de los trebejos, los crímenes que cometieron y la relación que sostuvieron con grandes figuras de su tiempo como Napoleón, Robespierre, Casanova, Voltaire, Newton o Catalina la Grande.”

El ocho es una novela especialmente importante porque es uno de los (casi) inauguradores de su género. Es uno de los primeros ejemplos que mezclan el thriller histórico con conspiraciones, espías y mitología mágica, junto con puzles y correcalles por medio mundo. Publicado en 1988, es una influencia clarísima para la miríada de imitadores que surgieron tras su éxito morrocotudo (Dan Brown, por ejemplo). Comparado con todo lo que ha venido después, El ocho puede parecer algo simple, pues el género se ha expandido por lugares a los que Neville nunca pudo imaginar, pero siempre hay que reconocer a los pioneros.

Tal como dice el resumen, el libro está dividido en dos partes muy claras, que se van intercambiando (algo que no era habitual en aquel momento). Así, tenemos dos tramas principales, una en 1790 y otra en 1970, que se alternan pero al mismo tiempo tocando mismos temas en diversas épocas. Al mismo tiempo, Neville conecta con historias de otras épocasque se entremezclan con personajes históricos, revisiones muy curiosas del devenir de la humanidad y cierta necesidad de saber más que te impide dejar de leer. Es al mismo tiempo una novela de espías y novela histórica, siendo ambas de lo más viciante (la verosimilitud histórica salta por la ventana en la página 3, pero eso no me importa porque la trama mola demasiado). Capítulos cortos que mezclan las revelaciones con las conspiraciones dentro de conspiraciones, es un libro que sabe qué y cómo contarte las cosas para que no quieras dejar de leer. Has de hacerte un poco el tonto con las casualidades (o es justo eso lo que más mola), notándose mucho que no se ha documentado apenas, pero luego monta bien el juego y los personajes tienen el carisma justo para molar sin ser cargantes.

Este libro ya lo había leído hace muchos años, pues apareció por casa cuando yo debía tener 12-13 años. En aquel momento, lo devoré en apenas 2-3 días, disfrutando de cada palabra y de cada vericueto de sus vicisitudes y sus imposibles giros de guión. Dediqué ese verano en hacer un mapa de la trayectoria de cada pieza, buscando completar el puzzle de por dónde habían pasado (y de cómo su presencia había definido la historia tal y como la conocemos). Así que bueno, cuando recogí este libro para esta reseña, uno ya venía bien motivado de partida. Me parece curioso que en este repaso he disfrutado más de la trama de 1970 cuando de peque me flipó la de 1790.

Lo que sí se hace raro es leer una novela “moderna” que ya tiene cincuenta años. El ocho jugaba a ir a la última y mostrar todos los avances tecnológicos del momento, reflejando cómo iban a revolucionar nuestra vida. Detalles en muchos casos que ya se han establecido o directamente están obsoletos, lo que crea un curioso anacronismo que me ha hecho bastante gracia cuando lo leía. También sirve para constatar cómo ha cambiado el mundo y las maneras de la sociedad. Por ejemplo, esta novela se escribió mucho antes de las Torres Gemelas, así que el moverse de país en país es mucho más fácil, de la misma manera que la seguridad en edificios gubernamentales es “un poquito” más liviana. Ah, y disponer de un teléfono móvil aquí y allá habrían provocado diferencias enormes en el caso de una localización más moderna.

Neville presentaba aquí una aproximación rupturista a la novela histórica, con multitud de ideas y hallazgos interesantes. Su prosa, en cambio, es casi dolorosa en muchos momentos. Neville se zambulle en el reino de los clichés baratos al menos una vez por capítulo, a veces cada página. Los cliffhangers son tan ingenuos que se hacen entrañables (ya sabes, la frase de “nunca pensé, cuando me levanté por la mañana, ¡que este día iba a cambiar mi vida para siempre!”). La capacidad que tiene para mezclar párrafos de novela rosa barata con situaciones que podrían salir en novelas de LeCarré es pasmosa. Eso no impide que la novela sea más que audaz en el (ab)uso de personajes históricos, conversaciones completamente imposibles y giros de guión tan pasados de página que son pura gloria. ¿Es “querido lector, poco sabía que en dos horas iba a estar luchando por mi vida, escapando de un asesino del KGB” un intento de chiste, o se lo toma en serio?

El mayor deje que tiene el libro estriba en sus personajes. Más allá de que unos son malos y buenos, ninguno de ellos está especialmente diferenciado. Todos son astutos, inteligentes, guapos, tienen habilidades inusuales que se destacan justo en el momento en que son útiles… Básicamente son perfectos e indistinguibles. Deberían ser bastante cargantes, pero como les pasan cosas que molan, pues se le perdona un poco.

Y ahí está una de sus virtudes: El ocho sabe molar. Se “inventa” lo que luego llamaríamos “el juego de la caja” (que JJ Abrams llevó al extremo) y sienta las bases de lo que será este género en los siguientes treinta años: ¿El genio misterioso y solitario que, de alguna manera, está en el centro del misterio y sabe todo, aquel en el que nadie, incluso sus amigos, pueden confiar, que tiene una agenda oculta que, justamente, tiene que ver con la heroína? ¡De ninguna manera! Después de que se interesa personalmente por ella, descubrimos que es alto, guapo, diabólicamente carismático, seductor y, espera, ¿podemos confiar en él? ¡No lo vi venir! Incluimos también al borracho de la alta sociedad, la burguesa despistada (o no tanto), el peculiar pero entrañable genio de las matemáticas // ordenadores, el malvado y amenazador espía extranjero, el muy occidental, ilustrado y colaborativo compañero, la revelación que el Otro es en realidad más íntegro que Nosotros… Bueno, por nombrar unos pocos. A todos estos giros, hay que añadir a Carlomagno, la OPEP, ajedrez, la Revolución Francesa, la caída de los zares…

Fumadas continuas sin la pretenciosidad de Dan Brown. Simplemente con ganas de divertir y flipar al lector. Si te haces un poco el tonto con las coincidencias y compras su abrazo por la fantasía, tienes un vibrante thriller que sabe sorprender y permite girar páginas como nada. Sufre de haber sido imitado (y superado) demasiadas veces. Un respeto a los pioneros.

 

Nota: 8

Nota goodreads: 3.93/5 

viernes, 10 de mayo de 2024

¡Olvídate de mi!

Después de una de amoríos de lo más sencillita, ahora una de amores de lo más liadilla. ¿Y quién dijo que JIm Carrey no puede ser un buen actor cuando quiere?

¿Y si pudieras olvidar los recuerdos de una relación fallida? Joel se queda anonadado al enterarse de que su ex novia Clementine ha decidido borrar de su memoria los años que paso con él. Indignado, decide ir a casa del creador del método para abrirle la cabeza, pero preferirá pasar por el mismo proceso. Sin embargo, su cerebro no parece estar de acuerdo con su decisión.

Toda la película es una reflexión sobre las el amor, los buenos y los malos recuerdos. El tiempo como modificador de la memoria y la necesidad de pasar página (o no) para encontrar la felicidad. ¿Cuándo es necesario luchar por un amor? ¿Cuándo debemos ignorar los malos ratos para disfrutar de los buenos? ¿Qué esperanzas le quedan a un naufragio frente a segundas (y terceras) oportunidades?


¡Olvidate de mí! (grandiosa traducción para Eternal Sunshine of the Spotless Mind) empieza mostrándonos el final de la relación. Es obvio que estos dos personajes no están hechos para estar juntos, pero es aquí donde SPOILER el guionista, el genial Charlie Kauffman te cuenta la historia al revés, usando como excusa que los recuerdos se borran de reciente a antiguo. Así, comprendemos porqué Joel y Clementine rompieron y, sobre todo, porqué Joel y Clementine llegaron a estar juntos. Mis felicitaciones para el director Michael Gondry, que te somete a una montaña rusa de emociones donde tus prioridades cambian a cada quiebro y tan pronto los quieres matar como abrazar. Especialmente doloroso es el momento en que Joel llega a ESE recuerdo que no quiere perder y, por mucho que grita, no puede evitar que borren y hagan una página en blanco de su relación ¿qué empieza de nuevo? FIN DEL SPOILER

El principal motivo de que este engendro triunfe reside, en gran parte, en la inesperada buena química que surge entre los dos protagonistas. No hubiera pensado que Carrey pudiera hacer tan bien de una persona “normal” (vale, un empanado entrañable un poco idiota, pero relativamente cotidiano), y menos complementarse con una Kate Winslet más adorable (y odiable) que nunca. Especialmente meritorio es su torrente de matices con el que captamos las sutilezas de cada momento de la relación, que nos ayuda a comprender cuándo y dónde estamos. A fin de cuentas, se las arreglan para incluir infinitos detalles grandes y pequeños, conmovedores y triviales, oscuros y luminosos, de las relaciones cotidianas entre gente corriente, que seguro habremos vivido y con los que nos podremos identificar. Winslet consiguió una nominación al Oscar por este trabajo, que perdió ante Hillary Swank, en Million Dollar Baby).

Y joé, qué puzzle. Este guión es complicado, tanto por ideas como por estructura. Desconcierta al espectador y le obliga a estar atento para desentrañar todas sus claves y comprender qué y porqué ocurre todo. No en vano, es el inclasificable Charlie Kauffman quién firma el libreto, autor de obras tan personales como Anomalisa o Adaptation. Encontramos una historia compleja, que reflexiona sobre las relaciones humanas, trufada de buenos diálogos, frases memorables, un poco de patetismo y, quieras que no, un canto al amor, a esa chispa que nos hace aguantar y tirar para adelante, aunque no se vea el final del túnel.

Todo ello a un ritmo endiablado que juega hábilmente con el montaje, destilando gran imaginación en la puesta en escena. Nunca te dice cuándo está, pero son los pequeños detalles que hay en el fondo los que te permiten ubicar: el peinado de Clementine, el estado del coche, las heridas… Hay que estar atento y ordenar así este festival de momentos que ha creado Gondry.


Y en el fondo, entre tanta complicación, si pudiéramos ordenarla, lo que tendríamos sería una comedia romántica casi canónica. Su aproximación mediante la ciencia-ficción le permite dar el punto extra de subvertir las expectativas y obligarte a pensar sobre cómo reaccionarías en una situación u otra. Sorprende su cinismo al diseccionar qué nos hace estar juntos, pero luego está llena de ganas de vivir, de disfrutar y de disfrutar de un día más en este mundo con una fuerza de la que pocas películas disponen.

Joder, vamos, que me ha gustado un montón, ¿no? Eso sí, la posibilidad de que la película te dé un puñetazo en el estómago no se descarta, que a veces acierta demasiado.

 

Nota: 10

Nota filmaffinity: 7.6

“Los altibajos, las discusiones, él recoge tus puñeteros pelos de la ducha, los juegos de sofá, la lucha por el mando a distancia, los besos, las acusaciones, las bromas, las cenas sin cruzarse la palabra, las peleas de coña, los viajes sorpresa, las conversaciones bajo las sábanas, los paseos del sábado por la mañana, las promesas cumplidas, las promesas rotas, cosquillas, la mirada cargada de sueño al despertar, las borracheras, las confesiones a medianoche, los planes que se hacían por el mero placer de hacer planes, las manos frías, la primera noche, abrazarle mientras duerme, colgarle el teléfono y luego llamar para pedir perdón, decirle adiós en el aeropuerto, regalarse cosas bonitas e inútiles, hacerse fotos chorras, ver una película juntos y no enterarse de nada, reírse de tonterías, meterse mano en lugares públicos, tirarse bolas de nieve...pensar que ojalá se detenga el tiempo porque todo lo que vendrá después no puede ser tan bueno.

Que nunca se haga el eterno amanecer de una mente sin mácula. Yo también lucharía hasta el último aliento por no perder ninguno de mis recuerdos contigo.” 

domingo, 10 de diciembre de 2023

Sangre y Acero (C. L. Werner)

Normalmente las sagas se me alargan en el tiempo porque pasan años entre una entrega y la siguiente. No siempre es el plan a seguir y para la de Brunner he intentado que el tiempo sea de apenas unos meses. Así, tenemos su segunda parte fresquita en este sitio.

Título: Sangre y acero

Autor: C. L. Werner

Título original: Blood and Steel

Traducción: Diana Falcón

“¡Entra en el oscuro y peligroso universo del implacable cazador de recompensas Brunner, que persigue a los fugitivos del Viejo Mundo sin tregua ni misericordia! Sin permitir que nada se interponga en su camino, Brunner se enfrenta a goblins, vampiros y toda clase de criaturas oscuras con el fin de atrapar a su presa y cobrar la recompensa. Pero en las sombras acecha el misterioso Krogh, un cazador de recompensas rival con una reputación terrible, que sólo se sentirá satisfecho con la muerte de Brunner.”

Werner abandona el esquema del libro anterior y ya no seguimos la vida de un escritor que se encuentra de vez en cuando con Brunner. Simplemente, tenemos los relatos de las aventuras del cazarrecompensas y punto. Es al final del libro que nos enteramos de que es el mismo escritor del Viejo Mundo que transcribe el libro, pero esta vez se articula de un modo más clásico en forma de tres novelettes de unas 90 páginas y un relato más corto de 40 páginas más. Todos ellos relacionados de manera cronológica (tampoco es que guarden un hilo argumental) como guía para poner orden.

La primera novelette es Bajo la montaña, en la que Brunner debe realizar una misión de escolta, trasladando un prisionero desde Tilea al Imperio. Así, debe cruzar un paso subterráneo a través de las montañas. Este trayecto implica varios días de oscuridad, fue construido por enanos en su época de apogeo, pero años ha tuvieron que abandonarlo y ahora se halla invadido por goblins y otras cosas peores. Sí, tenemos unas Minas de Moria versión Warhammer Fantasy con Brunner de protagonista. Más allá de la obvia inspiración, Werner aprovecha el tema para tener un relato con una atmósfera opresiva, en la que los peligros acechan en cada rincón culminando en un crescendo de acción muy bien conseguido. Tenemos a un Brunner especialmente locuaz (habla más aquí que en todo el libro anterior), mostrando las pocas ganas que tiene de hacer este viaje y unos dejes de humor negro que ya le conocíamos, pero que aquí desborda con ganas. Además, tenemos el cameo de otro cazador de recompensas que ya iremos viendo en otros relatos.

Después viene el relato corto Hospital, en el que Brunner se ve involucrado muy a su pesar en el asedio a un Hospital durante una plaga de pestilencia que asola una población menor cercana a Kislev. Más allá de introducir un poquito de trasfondo sobre los Dioses Menores del Viejo Mundo (que no se toca mucho), es un relato flojito. La acción mola, pero no se puede sacar mucho más de él.

La segunda novellete es Marca mortal, en la que Brunner está en una ciudad de Tilea. Se le encarga la orden de destruir una momia. ¿Quién le contrata? Una vampiresa más bella que cualquier otra mujer que Brunner haya visto jamás. Evidentemente, las cosas no salen nunca bien a la primera y se meterá en unos follones de toma pan y moja. Aquí Werner aprovecha al cazarrecompensas para realizar un homenaje a las películas de la Hammer en el que se pone mucho cariño. Además, lo enlaza (y muy bien) con el trasfondo de las Lahmias de Khemri (y probablemente con las novelas de Nagash), temática que apenas se ha tocado en la franquicia. Este cambio de ambiente le sienta estupendamente, provocando que Brunner esté en una situación que le supera completamente, pero que se las arregla para solventar a su manera. Divertidísimo e interesante.

La tercera es la más larga (Por dónde anda el Moragg) y lleva a Brunner a investigar un intento de asesinato en Remo (Una Roma renacentista, situada en Tilea). EL autor se lo toma con más calma para desarrollar trasfondo sobre la ciudad, los dioses (no tan) menores que se adoran allí y, mediante lo que conocemos del Viejo Mundo, explicarnos como viven los humanos fuera del Imperio y el cobijo de Sigmar. Lo que en un principio parece un simple ajuste de cuentas, pronto se complicará, destapando una conspiración con demonios apocalípticos, secretos oscuros y toneladas de mala leche. Se hace curioso explorar una vertiente más detectivesca y menos violenta por parte de nuestro mercenario favorito. Por momentos, parece que hemos viajado a Arkham y estamos metidos en unos cuantos follones Lovecraftianos, pero la libertad que le permite alejarse de los senderos trillados le sienta estupendamente a un personaje tan lapidario como Brunner. Una historia inesperadamente buena que bien podría haber sido un libro independiente por sí misma.

Lo que no encontramos en este libro es evolución de personajes. Tal como empiezan, acaban. Después de todo, la mayoría apenas se pasan sesenta páginas (con suerte) por ahí, por lo que tampoco es que Werner se moleste mucho en profundizar en ellos. Un poco más exagerado es el caso de Brunner, que sigue siendo ese Brujero duro e inmisericorde, cuyo cinismo no le impide, de vez en cuando, hacer lo correcto. Si acaso en el último relato, cuando la cosa se sale de madre, demuestra tener un humor negro y cierto sentido retorcido de la justicia que no me esperaba encontrar en él.

El libro se sitúa principalmente en Tilea, que viene a ser una recreación de la Italia renacentista en versión WHFantasy. Se trata de una ubicación bastante inusual en las novelas de la franquicia, que no suele alejarse del Imperio del Viejo  Mundo, por lo que hace especial gracia conocer lugares donde no se pone el foco habitualmente. Werner hace un gran trabajo a la hora de describir las increíbles y diversas localizaciones por donde Brunner se mete en líos, además de demostrar buena imaginación al poblar las zonas con una plétora de personajes de lo más variopinta.

No se olvida de mantener la acción por todo lo alto, como es buena marca de la casa. En este caso, se le pule con un barniz más consistente en mostrar a Brunner como un súper detective muy expeditivo antes que en un rebana cabezas. Asimismo, se reducen las dosis de frases lapidarias que tenía la primera novela para darle un toque  más ominoso, con la atmósfera opresiva propia de una novela negra ambientada en un lugar muy inusual.

En conjunto, es una obra más redonda y divertida que Dinero Sangriento, que pecaba de repetitiva. A pesar de ser una segunda entrega, es leíble por sí misma, mezclando hábilmente historias interesantes, acción por todo lo alto y cierta originalidad en sus planteamientos. Así, provee de entretenimiento puro con más enjundia y consistencia que su predecesora. Si te gustó la primera, dale. Si te gusta la acción, dale. Si te gusta la franquicia, a por Sangre y acero.


Nota:
8

Nota goodreads: 4.03/5 

lunes, 2 de octubre de 2023

Espíritu Sagrado

Esta película se vio porque el buen señor de Te lo Resumo así nomás la puso como buena. Y algo que he aprendido de él es que tiene unos gustos muy similares a los míos. Ni idea de qué película me estaba hablando, pero si la ha puesto entre lo mejor que ha visto en su año, será que también me gustará.

Nos situamos en Elche. Allí, una pequeña ha desaparecido y el barrio está de luto. Un grupo de gente, extraños alienados para el resto del vecindario pero despiertos visionarios de la verdad universal para ellos mismos, conforman la Asociación OVNI Levante. Cuando el Presidente de la asociación muere de forma repentina, toma el cargo su segundo, dueño de un bar y tío de la niña desaparecida (y su hermana gemela). Entonces, éste tomara conciencia de una serie de sucesos en los que el destino del universo está en juego, debiendo convencer al resto de sus compañeros de la importancia de tomar medidas para salvaguardar la tierra, pues pronta está la llegada del Espíritu Sagrado.

Después de todo, si estamos acostumbrados a que los extraterrestres lleguen a EEUU y lo pongan todo patas arriba sin que nos chirríe, ¿por qué no va a producirse el hecho más importante de la historia de la humanidad en un barrio proletario de Elche? Hasta cierto punto, esta es la premisa inicial del argumento: unos colgados ante un desafío que les supera, que ni comprenden ni son capaces de transmitir. Un planteamiento tan particular no hace que su desarrollo sea más esperable, jugando con la idea de que, claramente, son unos zumbados, pero, ¿y si tuvieran razón y tienen la posibilidad de salvar al Universo?

Espíritu sagrado se esfuerza por ser agreste desde un primer momento. Rodada con una puesta en escena pedestre, casi paupérrima, por momentos parece que está hecha con un móvil en la propia casa del director. No contribuye que los actores anden con cara de palo la mitad de la película, recitando las líneas de diálogo de memoria, sin entonar lo más mínimo. Los planos son extraños, mantenidos en exceso, rompiendo una y otra vez las convenciones de lo que debe hacerse. Podría parecer que estamos en un ejemplo de cine cutre, pero la película tiene algo que te hace ver que no es fruto de la incompetencia, sino que hay algún tipo de explicación o encanto a lo que estás viendo.

Todo contribuye a generar sensación de incomodidad. Juega a subvertir tus expectativas e, incluso, cuando ya esperas ciertas trampitas, vuelve a darle la vuelta a lo que esperabas. Sorprende en muchos aspectos, proponiendo al final un desenlace que te provoca escalofríos en la espalda. Una vez más, compruebo que me puedo fiar del criterio de Te lo resumo así no más.

No puedo sino felicitar al director por su osadía al presentar una propuesta tan excéntrica y conseguir estrenarla en gran pantalla. Podría dedicar más líneas a entrar más en detalle sobre sus enigmas, pero entonces os estaría estropeando la experiencia. Si la veis (Bueno, cuando la veáis), avisad y comentamos :-P

En fin, puede que Espíritu sagrado tenga un envoltorio feote y no especialmente vistoso, pero no dejéis que esto os impida ver una película bien pensada y bien parida. A medio camino entre el thriller y la ciencia-ficción, es consciente de ser una propuesta diferente y se regodea a gusto en ello. Disfrutad (o no) de su visionado, viendo como un puñado de inadaptados salva (o no) la tierra. Bueno, que cualquier cosa que sepáis sobre la película os predispondrá de una manera u otra, así que no leáis nada más y buscadla con fruición para verla lo antes posible (Ahora mismo está en Movistar+).

 

 

Nota: 9

Nota filmaffinity: 6.5 

viernes, 11 de agosto de 2023

Buried (Enterrado)

Sigo con el maratón de Rodrigo Cortés. Hoy toca la más famosa de sus películas, por la que casi todos le conocen y le hizo saltar a la fama.

Un mechero encendiéndose nos muestra a un hombre encerrado en una caja de madera. Pronto nos enteraremos de que se trata de un contratista de EEUU que ha sido secuestrado durante la guerra de Irak para cobrar un rescate. El límite al mismo lo pone el oxígeno que contiene el ataúd donde está enterrado. Empieza así una carrera desesperada por la supervivencia con un teléfono móvil como única conexión con el exterior y un aire que se agotará de un momento a otro.

Tal como indica el título, con Buried estaremos 90 minutos encerrados en un ataúd. Sin salir en ningún momento de la caja (tamaño desafío), tendremos un thriller vibrante como el mejor. Te hace ser uno más en ese “encierro” y te sorprende continuamente con cada nueva vicisitud que le acontece al protagonista.


A pesar de una propuesta tan reducida, un guión (a cargo de un brillante Chris Sparling) brillante e imaginativo se las arregla para tenerte hora y media bien pegado al asiento. Las situaciones que se plantean son inesperadamente diversas, las condiciones del encierro varían cada dos por tres y sorprende en muchos aspectos. La película empieza con mucha fuerza, y durante los 30 primero minutos te ves metido en el papel de un hombre que juega contrarreloj para salvar su vida. Luego, ya tienes tiempo de indignarte ante la pasividad de unos y el pitorreo de otros ante una situación desesperada, para al final angustiarte con lo que parece un final inevitable.

Para que todo el percal sea mínimamente digerible, se hace necesario un gran trabajo de planificación y una puesta en escena mucho más compleja de lo que pudiera parecer. La intención es, en todo momento, buscar una manera distinta de enseñar la situación. Además como Cortés siempre tiene que gustarse a sí mismo con algún que otro plano imposible que te obliga a pensar cómo se ha rodado (buscadlo, que la sacada de chorra tiene su gracia). Esta variedad contribuye a aumentar el ritmo de una trama que tiene más giros de los esperables. Además, para aquellos con un buen equipo de sonido, podrán apreciar todo el juego de sonidos que llegan de fondo, los ecos de la caja, las llamadas de teléfono y los ansiosos mensajes que se intuyen antes que oírse.

Lo más curioso es conocer cómo has liado a un actor conocido en Hollywood para hacer de protagonista en una obra independiente de capital español. Vale que todavía no había hecho Deadpool, pero Ryan Reynolds tampoco era un cualquiera y tenías que convencerle bien. Con todo el interés puesto en el proyecto, lo da todo para hacer un personaje creíble y achuchable, sin escamotear ningún esfuerzo para sacar la película adelante. Cualquiera que vea el “cómo se hizo” (segunda vez que lo recomiendo) comprobará lo implicado del actor y cómo se tiró más de dos meses rodando en una caja con una cámara a menos de un palmo de su cara.

Y bueno, el final. ¿Qué ocurre? Si le preguntas a Cortés, te dará una respuesta diferente según le apetezca (ya le he oído tres diferentes). Si me preguntas a mí, yo creo que SPOILER Al final le rescatan. Hecho una mierda y habiendo tragado una buena cantidad de arena, pero sí llegan a tiempo. Si bien en el teléfono le dicen que han encontrado la caja de otro desparecido, es el nombre que él había escrito en la tabla que acaban de retirar y en ningún momento dicen que han encontrado un cadáver. Así que deduzco que le han encontrado, pero al leer el nombre, creen que están ante otro "enterrado". Un pequeño consuelo, o no.  FIN DEL SPOILER

Buried dura apenas 90 minutos, pero es hora y media que te va a mantener con el culo pegado al asiento como pocos saben hacer. Una puesta en escena inesperadamente compleja, un guión bien hilvanado y un Ryan Reynolds muy implicado complementan el buen hacer de Cortés con el thriller. El argumento te propone la claustrofobia de un tío encerrado en un ataúd mientras lucha por su vida y es lo que te da.  Muy recomendable.

 

Nota: 8

Nota filmaffinity: 6.8 

miércoles, 9 de agosto de 2023

Luces Rojas

Continuamos en el resumen de las diferentes películas de Rodrigo Cortés para el especial de Cinéfagos. Así, seguirán pasándose por aquí algunas de sus películas y no siempre en orden cronológico. Le llega el turno a Luces Rojas.

Aquí le seguimos la pista a un equipo de expertos en lo paranormal que se dedica a desenmascarar a todos aquellos farsantes que viven de la credulidad de la gente. A pesar de que no hacen sino mostrar todas las trampas y argucias que los artistas del engaño ponen ante sus ojos, se nota que desearían, por una vez, estar equivocados y encontrar alguien con poderes de verdad. Un día, ese sueño se puede hacer realidad, pues un antiguo mago vuelve del retiro y es capaz de superar cualquier reto que los científicos le proponen.

La mayor sorpresa de esta película viene de su propio póster promocional. Uno no espera encontrarse con un director español casi novato dirigiendo a estrellas de primer nivel como Sigourney Weaver o Robert deNiro. ¡Si es que ellos solos te sacan adelante (casi) cualquier historia! El origen del proyecto viene a raíz del éxito de Buried en el circuito de películas independientes de EEUU. De repente, el nombre de Rodrigo Cortés pasó a ser conocido como autor de películas de intriga y alguien pensó que podría tener cierto provecho rodar una película de género en España.

Así, rodearon al director con un elenco de buenos actores. Además de los mencionados, tenemos a Cillian Murphy en un papel muy logrado y una Elizabeth Olsen que pasaba por allí. Me hace gracia encontrar también a Leonardo Sbaraglia, protagonista de Concursante, supongo que su presencia es un favor a devolver y tiene un papel de apenas cinco minutos, pero lo defiende con solidez, que siempre se agradece.

Siguiendo la estela que había caracterizado a Cortés, tenemos entre manos un thriller que busca pegarte al asiento. Aquí lo que entramos es en un juego de mentiras con fachada cientifista lleno de trampitas de guión (información que se te escamotea, montaje confuso, etc.) en el que se hace difícil saber qué va a ocurrir a continuación o cuál es el siguiente engaño que ha preparado el guionista. La película funciona con empaque durante su inicio, pero se emburulla a medida que avanza el metraje y se confunde sobre qué película quiere ser, dudando si parecerse a El sexto sentido, El truco final o a Abre los ojos. El viaje podrá valer la pena, pero el resultado final deja lugar a cierta sensación de estafa que no todo el mundo comprará, con un guionista que, quizás, ha querido pasarse de listo mordiendo más de lo que puede abarcar.

Ocurre lo mismo con la trama romántica que sobrevuela el metraje. Totalmente innecesaria, sin más motivo que ocupar minutos de película, existiendo probablemente porque el manual dicta que “tiene que haber un romance”. Podrías haber sacado a Olsen de la película y no habría cambiado nada.

Por suerte, tenemos a un Cortés que sabe bien qué quiere hacer con la cámara, distrayendo al espectador de las incoherencias de un guión no del todo redondo al mostrarse juguetón con la puesta en escena. Tal como ocurría en Concursante, hay muchos enfoques inusuales, escenas que recuerdan a grandes obras maestras y otras herramientas molonas que contribuyen a dar ritmo a una película de “gente hablando” que tampoco tiene nada muy interesante que decir. La imaginería y los escenarios se aprovechan con acierto, además de tener una atmósfera llena de intriga que funciona estupendamente. Quizás a veces se pasa de obvio (la manera en que muestra la ceguera de DeNiro) y otras veces de confuso (todo el desenlace).

La película no tuvo un éxito excesivo (más bien bastante poco) y Cortés tardó en volver a trabajar en una propuesta de este estilo, pero eso no nos impidió disfrutar del Todopoderoso con el pelo más bonito por estos lares.

Como anécdota curiosa, se debe destacar que gran parte de la película se rodó en Barcelona. La Universidad en la que Weaver ejerce es, en realidad, la Facultad de Económicas de la UB y justo la clase en la que ella imparte cátedra es en la que yo hice la Selectividad hace ya muchísimos años. Ni que decir tiene que estos detallitos me sacaron completamente de la película, pues obviamente, había pasillos movidos de sitio en su paseo y YO LO SABÍA.

Respecto al final SPOILER el giro al estilo Shyamalan tiene el problema de siempre. O lo compras o uno se siente timado. Suelo ser de los que disfruta de estos quiebros inesperados como en este caso, en el que el personaje de Cillian Murphy sea el que tiene poderes y nadie se ha dado cuenta hasta entonces. Sin embargo, esta vez no ha sido así y me ha sentado bastante mal. FIN DEL SPOILER

Luces rojas es una película de encargo que hace un poti-poti de varios thrillers de éxito no del todo bien equilibrados. El buen hacer de los protagonistas y una correcta puesta en escena sacan adelante un guión que se pasa de tramposo, cuyo polémico final enfadará a más de uno. Deja la sensación de que has visto esta película más veces, pero mejor hecha.

 

Nota: 5

Nota filmaffinity: 6.1 

martes, 25 de julio de 2023

Concursante

En Cinéfagos nos propusimos a hacer un especial de todas las películas de Rodrigo Cortés (que podéis escuchar AQUÍ), lo que provocó el tener que repasar toda su filmografía, que no tenía especialmente fresca. Ésta la llegué a ver (seguro que fui de los pocos) en los cines. Como había pasado un buen puñado de años, no la tenía especialmente fresca, más allá de que me había gustado, así que tenía ciertas ganas de revisitarla.


Concursante  nos muestra a un profesor de economía con ínfulas de grandeza que recibe el mayor premio de la historia de la televisión. Como es el puto amo, decide empezar a vivir a lo grande, pero las cosas no son tan fáciles para los nuevos ricos, pues a la que fallas una decisión, los buitres están preparados para acabar contigo.

La película sabe muy bien qué quiere hacer: MOLAR. Y eso es lo que hace, básicamente. Desde un primer momento te lleva  a toda leche por un torrente de encuadres molones, una puesta en escena bastante onanista y un continuo de homenajes a los directores que le gustan a Rodrigo Cortés. Se puede percibir al director novel que tiene ganas de meter todo lo que le gusta en su primera película, alardeando de lo bueno que es en cada segundo de metraje. Estos envites suelen ser engendros presuntuosos, pero no negaremos que le ha quedado bastante bien. El experimento visual puede cansar, pero no falta tensión, algo de indignación y la típica capacidad de reconocernos en los pringaos que se piensan que lo saben todo (como nos suele ocurrir).



La carga salvaje (y un poquito torticera) contra los bancos te hace salir del cine bastante indignado. Vale, viva el mal y viva el capital, pero a la que sabes un poco del tema, podrás apreciar que se pasa un poco de frenada y resulta maniquea en exceso. Eso no quita que busca lo que consigue: encabronar. Eso sí, más allá de algunos detalles propios de la falta de experiencia, poco hay que criticar al director. La película va a toda leche (quizás demasiado) hacia un final que se cuenta en el primer minuto, en el que sólo has de ser testigo de la cuesta abajo y sin frenos por la que se está arrojando el protagonista. A pesar de su exceso de visceralidad, posee aciertos visuales por todos lados, mientras se mantiene con acierto en la fina línea entre el thriller y la comedia negrísima.

Parte de su éxito se debe al sorprendente buen hacer de Sbaraglia como protagonista. Clava el personaje de tío sobrado y hostiable que se ve superado por las circunstancias. Siempre se agradece comprobar como un actor consagrado confía y cree en un proyecto de un director novel y levanta la película (y una carrera) como nadie a lo grande. Mención aparte tengo que hacer para Miryam Gallego, pues recuerdo lo muy enamorao que estaba de ella cuando vi la película hará hace más de quince años. El verla de Femme fatale en aquella época me dejó tó loco. Ahora, ya más curtido, no puedo sino apreciar su papel de “he pegado el pelotazo y ahora voy a vivir como Dios”, que encarna con suficiencia.

Oir esto me produjo escalofríos como pocas películas de terror me han causado:

"Lo común: tipo fijo. Un plazo de amortización de 36 meses con un TAE operativo del 6,7%, sistema francés, cuota constante de pago.

Poco más de tres millones...al mes"

Es una primera película que casi cualquier director gustaría de tener. A pesar de ser el debut de Rodrigo Cortés, éste tiene muy claro qué quiere contar y cómo quiera hacerlo. Concursante es un thriller que se pasa algo de pretencioso y quiere molar quizás más de lo que se puede permitir. También te pega al asiento, va a toda leche y sabe no dejar indiferente a nadie. No es poca cosa.

 

Nota: 7

Nota filmaffinity: 6.5