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domingo, 5 de mayo de 2024

Veneciafrenia

No suelo yo ser muy amigo de las películas de terror. Tampoco soy un gran defensor de la filmografía reciente de Álex de la Iglesia (aunque he visto casi todas sus películas). Por estas cosas que pasan, me liaron para ir al cine a ver su película, que si los carteles molaban un huevo (eso sí), que si tal, que si pascual. Así que se pagó religiosamente para entrar a la sala.

Veneciafrenia nos presenta a un grupo de turistas que van a la ciudad italiana a liarla parda, tener un buen desfase pese a quien le pese, y así celebrar una despedida de soltera, quiera la novia o no. En una aventura que les cambiará la vida (jé), se convertirán en objetivos de un asesino en serie que irá convirtiendo sus vidas en una pesadilla.

Mi principal problema con el director es su tendencia a quedarse sin nada que contar a mitad de película, provocando que las mismas se finalicen con un chimpún raruno y otro puñado de finales fallidos. Aquí, ya lo avanzo, vuelve a ocurrir lo mismo.

Veneciafrenia es un homenaje (a su manera) al giallo, realizando un planteamiento similar en su desarrollo, cuyas muertes glamurosamente sangrientas casi siempre recuerdan a una película clásica u otra. Destaca ya en su portada por un trabajado aparato visual, aprovechando los bellos edificios de Venecia y la imaginería de su famoso Carnaval.  El vestuario de todos los que no son aspirantes a cadáver mola mucho y mezcla bien la belleza con un punto inquietante. Se nota que hay cariño por el material de partida, dándole un aspecto reconocible al film desde el primer momento.



Falla más en su propuesta argumental, supuestamente una crítica al turismo desmedido y los problemas que ello genera. Estaremos de acuerdo en que el exceso de turismo destroza los barrios, pero sacar un slasher de ello supone un excesivo salto de fe. Este género no pide complicarse tanto la vida, por lo que estas ínfulas de tener (mal) denuncia social contribuyen a que la película no sea fácil de digerir. Tampoco ayuda que los protagonistas sean unos imbéciles a los que odias desde el minuto dos. Hacía tiempo que no gozaba tanto cuando los asesinos hacían su trabajo. Eso sí, si esa era la intención del autor, por lo menos ha funcionado. Por otro lado, los actores italianos que encarnan a los asesinos (Cosimo Fusco, Enrico lo Verso, etc.) son todos nombres clásicos del género, lo que hará un poco de gracia a los conocedores del mismo.

En otro orden de cosas, tengo que destacar la inusual actitud del novio de la chica. Se agradece la existencia de un personaje que, ante la matanza, lo único que quiere hacer es salir echando leches de allí. Nada de quedarse a investigar, encontrar a los amigos desaparecidos o ir a la policía. Simplemente, poner un mar de distancia entre sus entrañas y los asesinos. Sin pensar en nada más. Quizás es porque es la posición más racional o porque es lo que yo haría (creo, cobardica que es uno), pero me hace mucha gracia esa reacción.



El conjunto de la película no tiene especial enjundia, ni la motivación, ni el desarrollo ni los personajes. No obstante, hay algunas escenas que, ni que sea por su cuidado apartado visual, destacan entre el resto de la película. A destacar todo el follón de la chica colgando o el degüello en el puente, escenas que juegan muy bien con los colores y la atmósfera, recordándonos que hay un director de verdad ahí detrás.

Lástima que el resto de apartados no está muy allá. En el terror no nos vamos a poner muy tiquismiquis con la profundidad del guión o el desarrollo de los personajes y no encontramos sorpresas. Por lo menos, se le debe agradecer que sea una película cortita que dura lo que se supone que debe durar. No se nota alargada, ni hay escenas que están por estar, por lo que al final, tampoco aburre mucho.

Veneciafrenia podría ser mucho peor de lo que es. Se deja ver, tiene escenas bien construidas, especialmente en torno a lo que sí nos muestra y lo que no. No destaca dentro del género en casi ningún apartado más allá de un vestuario especialmente cuidado. Sin tener nada del otro mundo, podrá satisfacer al fan y no mucho más.

 

Nota: 4

Nota filmaffinity: 4.7 

lunes, 2 de octubre de 2023

Espíritu Sagrado

Esta película se vio porque el buen señor de Te lo Resumo así nomás la puso como buena. Y algo que he aprendido de él es que tiene unos gustos muy similares a los míos. Ni idea de qué película me estaba hablando, pero si la ha puesto entre lo mejor que ha visto en su año, será que también me gustará.

Nos situamos en Elche. Allí, una pequeña ha desaparecido y el barrio está de luto. Un grupo de gente, extraños alienados para el resto del vecindario pero despiertos visionarios de la verdad universal para ellos mismos, conforman la Asociación OVNI Levante. Cuando el Presidente de la asociación muere de forma repentina, toma el cargo su segundo, dueño de un bar y tío de la niña desaparecida (y su hermana gemela). Entonces, éste tomara conciencia de una serie de sucesos en los que el destino del universo está en juego, debiendo convencer al resto de sus compañeros de la importancia de tomar medidas para salvaguardar la tierra, pues pronta está la llegada del Espíritu Sagrado.

Después de todo, si estamos acostumbrados a que los extraterrestres lleguen a EEUU y lo pongan todo patas arriba sin que nos chirríe, ¿por qué no va a producirse el hecho más importante de la historia de la humanidad en un barrio proletario de Elche? Hasta cierto punto, esta es la premisa inicial del argumento: unos colgados ante un desafío que les supera, que ni comprenden ni son capaces de transmitir. Un planteamiento tan particular no hace que su desarrollo sea más esperable, jugando con la idea de que, claramente, son unos zumbados, pero, ¿y si tuvieran razón y tienen la posibilidad de salvar al Universo?

Espíritu sagrado se esfuerza por ser agreste desde un primer momento. Rodada con una puesta en escena pedestre, casi paupérrima, por momentos parece que está hecha con un móvil en la propia casa del director. No contribuye que los actores anden con cara de palo la mitad de la película, recitando las líneas de diálogo de memoria, sin entonar lo más mínimo. Los planos son extraños, mantenidos en exceso, rompiendo una y otra vez las convenciones de lo que debe hacerse. Podría parecer que estamos en un ejemplo de cine cutre, pero la película tiene algo que te hace ver que no es fruto de la incompetencia, sino que hay algún tipo de explicación o encanto a lo que estás viendo.

Todo contribuye a generar sensación de incomodidad. Juega a subvertir tus expectativas e, incluso, cuando ya esperas ciertas trampitas, vuelve a darle la vuelta a lo que esperabas. Sorprende en muchos aspectos, proponiendo al final un desenlace que te provoca escalofríos en la espalda. Una vez más, compruebo que me puedo fiar del criterio de Te lo resumo así no más.

No puedo sino felicitar al director por su osadía al presentar una propuesta tan excéntrica y conseguir estrenarla en gran pantalla. Podría dedicar más líneas a entrar más en detalle sobre sus enigmas, pero entonces os estaría estropeando la experiencia. Si la veis (Bueno, cuando la veáis), avisad y comentamos :-P

En fin, puede que Espíritu sagrado tenga un envoltorio feote y no especialmente vistoso, pero no dejéis que esto os impida ver una película bien pensada y bien parida. A medio camino entre el thriller y la ciencia-ficción, es consciente de ser una propuesta diferente y se regodea a gusto en ello. Disfrutad (o no) de su visionado, viendo como un puñado de inadaptados salva (o no) la tierra. Bueno, que cualquier cosa que sepáis sobre la película os predispondrá de una manera u otra, así que no leáis nada más y buscadla con fruición para verla lo antes posible (Ahora mismo está en Movistar+).

 

 

Nota: 9

Nota filmaffinity: 6.5 

miércoles, 30 de junio de 2021

Un Geek en Japón (Kirai, Héctor García Puigcerver)

Allá por los inicios de la época bloguera de Internet (¿2004?), yo era un fervoroso lector de todas las cositas que la gente escribía para contar su vida, explicar sus chorraditas (o simplemente porque se aburría). Uno de mis favoritos de aquella época era el blog de Kirai, un informático que se acababa de trasladar a Japón por trabajo y explicaba sus experiencias y todos los choques culturales y cositas curiosas que encontraba en su día a día. Devoraba cada una de sus entradas y disfrutaba con todas las anécdotas que me brindaba.


Título: Un geek en Japón

Autor: Kirai, Héctor García Puigcerver

“Tradición, tecnología, manga, videojuegos, zen, otakus, J-Pop, tendencias, leyendas urbanas... Un geek en Japón desvela de forma amena las claves del Japón de hoy en día y de una cultura pop que ha traspasado fronteras, desde el punto de vista de un español que vive en el País del Sol Naciente. Héctor García ha recopilado en las notas de su cuaderno de apuntes para darnos una visión actual y cercana de este país cautivador. Incluye recomendaciones para aventureros y los lugares favoritos del autor, complemento ideal para la guía de viajes de todo aquel que se plantee visitar el país.”

Ahora nos podría parecer una propuesta pueril y muy vista, pero hace veinte años no se llevaban tanto estas cosas. Kirai era uno de los grandes y se le quería mucho. Años (muchos) después, encontré este libro, que funcionaba a modo de compendio de las entradas de su blog. Movido quizás por la nostalgia, por los buenos recuerdos que me proporcionó, decidí comprarlo y releérmelo para recordar una época que fue hace tiempo.

Sin llegar a sentirme decepcionado, Un geek en Japón se comporta como una guía de viajes más o menos convencional. Se centra en las anécdotas culturales y lugares que puedan interesar al friki que quiera visitar Japón, pero no llega a ser más que eso.

Aporta datos curiosos que podrían ser interesantes para un profano del país. Sin embargo, son insuficientes para cualquier mínimo aficionado al tema, que ya los conocerá ampliamente. Además de ser demasiado general, se nota que el texto tiene sus años, quedándose desfasado en muchos temas. No es sólo que el libro no sea una novedad, es que muchas páginas son traslaciones casi directas de sus entradas, es decir, que tienen al menos quince años. Esto se nota también en el estilo, muy deudor de las pequeñitas entradas que hacía, en las que despacha cualquier tema con apenas tres frases, sin hacer casi nunca un pasaje largo. Así, a la que se acumulan un par de entradas sobre el mismo tema, vemos como algunas frases se acaban repitiendo incluso en la misma página.

A pesar de todos estos defectos, debo decir que he disfrutado mucho con el libro. No dudo que estoy influenciado por lo entrañable que me resulta más que por la calidad intrínseca del libro, pero Kirai es uno de los recuerdos más influyentes de mi adolescencia. Así, este libro me sirve para recordar los buenos momentos que pasé leyendo su blog, cuando soñaba con visitar esas tierras lejanas.

 

Nota: N/A

Nota goodreads: 3.84/5