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martes, 5 de mayo de 2020

Vengadores: Endgame


Y un año después de que llegara Vengadores: la guerra del Infinito, llegó por fin la conclusión del megamastodóntico proyecto del Universo Marvel. El final de un ciclo de diez años de éxitos ininterrumpidos con una veintena de películas de irregular calidad pero de innegable provecho económico. Parece simple lo que Marvel ha conseguido, pero arrasar en las taquillas mientras excitan nuestras emociones con tanta fuerza no es tarea tan fácil, viendo los intentos de coparla que han quedado en el camino (DC, Episodios VII-IX…).

¿Cómo nos habíamos quedado? Pues que Thanos había hecho su chasquido, el mundo se había ido a la púa y éste se retiraba, satisfecho de haber cumplido con lo que prometió. ¿Con qué empezamos? Los Vengadores restantes han localizado a Thanos y se van a su planeta, eliminándolo de un plumazo. ¿Triunfo? ¿Gloria? No. Una sensación de derrota impera sobre el mundo. Los héroes más poderosos han derrotado al malo pero no han podido evitar la desgracia. La humanidad debe aprender a sobrevivir con la pérdida, los vengadores deben soportar la impotencia y el fracaso, pues la vida sigue, aunque no haya ganas de nada.

Un inicio durísimo e inesperado para la película, que plasma las consecuencias del chasquido y la desolación de la especie humana. Personalizado en Ojo de Halcón (joé, como duele) y su transformación en Ronin, pero perfectamente comprensible por todos. A mi entender un inicio valiente, capaz de desmontar cualquier expectativa.

Luego, la improbable aparición de un Ant-man que no debería estar allí, pero está, abre una chispa de esperanza, incluso donde no debería haberla (me encanta la sensación de sorpresa de “¿qué haces tú aquí?”). Toca jugar con el espacio-tiempo y, por tanto, cualquier cosa se puede arreglar (o no). A partir de aquí, vuelve el MCU más festivalero, con la montaña rusa más zumbada posible, en la que pasan mil cosas, vuelven a pasar mil cosas, se repasa TODA la historia del MCU (imprescindible conocérsela) para liarla, arreglarlo todo, liarla todavía más, llorar un poco, subidón de gloria, desesperarse ante la futilidad de los héroes para desembocar en ¡Vengadores, reuníos! El poti-poti más bestia que han hecho, esta vez apoteósico, llegando a un desenlace que, ciertamente, deja la sensación de fin de una era.

Yo:


Es recordar ostra vez el splash page y vuelvo a lefar la pantalla ^^. Venga, una vez más:


Puede que la entrega anterior fuera más redonda o te dejara con el culo más prietito al asiento. Endgame se percibe como una película de inferior calidad, pero son tres horas sin descanso que, sorprendentemente, entran finísimas, manteniéndote expectante con las ganas de conocer cómo acaba todo. Se repasan las veinte películas que hemos visto antes, organiza una treintena de personajes en la trama, se reserva un momento de gloria para cada uno (sin que chirríe en ningún momento). Se percibe como un homenaje, un recuerdo respetuoso de estos compañeros de viaje con los que hemos pasado diez años (y unas 80 horas) de nuestras vidas. Es su momento de gloria, de desolación y de despedida de unos amigos que merecían un cierre y una despedida grandiosa. Desde su inusual (y valiente) inicio, golpea al corazón del fan con estilo, removiendo las emociones y permitiendo que les digamos adiós (la escena post-créditos es de lo más rebonico). La película no olvida es que supone un fin de ciclo, por ello deja espacio para que nos lamentemos con las pérdidas en un epilogo satisfactorio y prolongado. Este post-scriptum después del desenlace permite despedirnos de aquellos que se marchan mientras se abre la puerta a lo que está por venir.

¿Y ahora? Después de este fenómeno que nos ha hecho sentir escalofríos a tantos, ¿qué? Veo difícil que el MCU pueda sostener un pifostio semejante de nuevo, con un nivel de aciertos tan y tan grande en que se forme (sin que lo esperemos) una trama tan consistente y ambiciosa. ¿Cuántos años debemos esperar, si es que se consigue? Es que uno ya tiene una edad y no estoy para disgustos, con ser del Espanyol ya tengo suficientes. Lo que no se puede negar es que este fenómeno es de los que se estudiará en las escuelas de cine, más allá de su calidad intrínseca (Parafraseando a alguien que yo me sé: Si esto no os hace sentir escalofríos… pues no pasa nada. Simplemente que no sois unos frikardos. Enhorabuena por tener vida sexual.).



Ahora en serio, me parece el cierre que las aventuras de nuestros amigos merecían. Tres horas que les permiten despedirse por la puerta grande, con una montaña rusa repleta de emociones para el fan, con muchas locuras, Thor Lebowski, viajes en el tiempo, genocidios, sacrificios y momentazos descomunales. Da gusto ver una película que es tan satisfactoriamente lo que quiere ser, que sabe emocionar tan bien al público afín. Quizás no sea la mejor película de su saga, ni la más divertida, pero WOW, lo que me ha hecho sentir.


Nota: 8
Nota filmaffinity: 7.4
PD: EL Capi diciendo Hail Hydra me dejó bastante ojiplático ^^.

martes, 17 de septiembre de 2019

Capitán América: El soldado de Invierno


Ésta es una de las pocas películas Marvel que se me escapó completamente del cine. Como ya he comentado más de una vez, el Capitán América no ha sido nunca uno de mis personajes favoritos, la primera película El primer Vengador era una propuesta algo justita y recordaba el disgusto con El Reino Oscuro, por lo que no me interesé en exceso por ella. Fue tiempo después, cuando vi la fama que estaba cogiendo por lo que decidí que tocaba ponerme al día. ¡Vaya película me había perdido!

La organización SHIELD está en uno de sus mejores momentos, expectante con el inminente lanzamiento de tres “Helicarriers” gigantes que pueden permanecer en órbita de manera indefinida mientras están dotados de tal cantidad de armas que prometen dejar obsoleto cualquier estrategia de guerra previa. Supervisando el proceso desde sus flamantes oficinas, están el director de SHIELD Nick Fury (Samuel L. Jackson) y el senador Alexander Price (Robert Redford), protector de la organización y cabeza visible del Consejo de Seguridad Nacional. Mientras tanto, Steve Rogers busca su lugar en un tiempo que le es ajeno, consciente de que no pertenece a este mundo. Sigue trabajando para SHIELD, gracias a su enlace con la Viuda Negra (Scarlett Johansson), pero parece que nadie sabe qué hacer con él. El rotundo fracaso en el lanzamiento de los Helicarriers hace patente que alguien se ha infiltrado en la organización militar, lo que obligará al Capitán América a ponerse el traje para averiguar quiénes son los traidores que han posibilitado la catástrofe.

¡Qué película tan diferente! El soldado de invierno supone un soplo de aire fresco dentro de la franquicia, alejándose (ejem ejem) de las acrobacias gratuitas típicas de las películas de súpers. Los hermanos Russo, que luego han ostentado el liderazgo de la franquicia, debutaron en el MCU con esta estupenda película de espías a la antigua usanza, muy seria y sin asomo de los infantilismos que estamos acostumbrados a ver.

Se trata de una película que se aleja (ejem) de las acrobacias típicas de súpers, sin asomo de chorraditas, que te brinda una seria película de espías de lo más estupenda. De la imaginería de los cómics se aprovecha a la organización Hydra para hacer un paralelismo con la guerra fría y sumirnos en un bonito estado de genuina paranoia, en el que se hace difícil saber quién maneja los hilos de quién y quienes, más allá del escudado personaje, no tienen buenas intenciones. Desde un punto de vista del Universo Marvel, es una película que añade trasfondo importante a una de las figuras centrales de la franquicia que, además, es una película como Dios manda, en vez de una sucesión de fuegos artificiales y oohs y aahs para los fans. De hecho, ya le gustaría a James Bond poder firmar películas tan redondas como éstas.



El concepto de la película parte del cómic de mismo nombre que hace no mucho tiempo reseñé. Sin embargo, no es que se parezca demasiado, ni en planteamiento, ni en desarrollo. Solamente se mantiene el concepto de Bucky y el desenlace de la propia película, ambos calcados de las estupendas viñetas de Brubaker. Esto no impide que se mantenga (y mucho) el espíritu del cómic en cuestión. Se nota que los guionistas lo han leído con cariño, adaptando con mucho respeto, dejando un buen puñado de pildoritas (como la aparición de Zola) para que el fan entendido se regocije en ello sin por ello hacerse extraño (en lo más mínimo) para los profanos.

Quizás porque aquí tienen una película para ellos y el guión les da una profundidad más allá de hacer el saltimbanqui, tanto Scarlett Johansson como Chris Evans parecen mucho más cómodos en sus mallas. Dan lustre al personaje, mucho más metidos en sus papeles y conscientes de todos los matices que deben mostrar para que el Capitán América y la Viuda Negra funcionen como personajes, incluso para los que desconocen el trasfondo. Por su parte, Samuel L. Jackson se mueve en su salsa y roba (como siempre) cada escena en la que aparece, desbordando putoamismo por los cuatro costados. Es el rey del cotarro y se nota.


Esta película supuso un chorro de agua fresca al tono que tenía la franquicia. Después del exitazo de Los Vengadores, las dos películas siguientes fueron bastante flojillas (Iron Man III y Thor: El mundo oscuro) y relativamente similares. Se necesitaba tocar algunas teclas para dar una sensación de diferencia, de que se podían hacer películas buenas con los súpers. Ahí entraron los Hermanos Russo, en su primera película de gran presupuesto, para romper con lo establecido y hacer esta película de ritmo frenético, tensión bien conseguida y una acción espectacular que no cuesta nada seguir, siempre al servicio de la historia y no al revés.

A ello contribuyen unos efectos especiales inesperadamente físicos para los estándares del cine actual y una música que sabe acompañar cada escena de manera notable. Si acaso, se le echaría en falta un tema reconocible para alguno de los personajes a modo de leit-motiv,  un mal que se puede achacar a todo el MCU.


En resumen, El soldado de invierno es una notable película de espías a la antigua usanza de lo más inesperada, que adapta libremente el cómic original, captando la esencia del personaje.  Se debe destacar el mérito de no funcionar como un sacacuartos y atraverse innovar dentro del MCU, constituyendo una película perfectamente disfrutable por sí misma (incluso para los más profanos).

Nota: 8
Nota filmaffinity: 6.6

sábado, 23 de marzo de 2019

Vengadores: La guerra del infinito


En cuanto salí del cine, era consciente que el subidón con que acabé me iba a impedir hacer una reseña mínimamente objetiva de esta película. Después de darle un buen tiempo de descanso y volver a ponerme la película para reflexionar con más calma, me dispongo a escribir sobre el engendro más grande de súpers que jamás hubiera podido imaginar.

Así, con esta película empezaba la conclusión del primer mega-evento comiquero que Marvel ha conseguido engendrar en el MCU. Me llegas a decir hace veinte años, cuando aparecieron las primeras pelis de Raimi, que íbamos a poder tener un mejunje como éste, en el que confluyen 17 películas para narrar la llegada de Thanos a la Tierra, habría creído que me estaban tomando el pelo. A ver, en aquel momento era imposible sacar más de un personaje a a la vez por peli porque quedaba fatal (y nos conformábamos con que las películas fueran, simplemente, decentes, viendo la basurilla que se hacía…

Pero bueno, aquí Marvel la ha líado. Vaya si se ha quedado a gusto. Después del ligero bajón que supuso la película de Ultrón, se las habían arreglado para que no haya una película floja desde entonces (ejem, Ant-man, ejem…) y ahora La guerra del Infinito cumplía con todo lo que Marvel había prometido que era capaz de hacer con su Universo. Era tan, pero tan fácil que les petara en la cara que no puedo sino felicitarles por lo bien que les ha quedado. Se abandona cualquier tipo de realismo, abrazando el género comiquero en una odisea espacial desacomplejada que mantiene un equilibrio que parece imposible.


Sorprende que en una película con treinta personajes que tienen personalidad consigan que cada uno de ellos tenga su momento de gloria, entrelazando las tramas de todos sin que se desdibujen o se pierda el hilo. ¡Es que incluso esta mega-batalla de fuegos artificiales desatados es capaz de mantener la coherencia desarrollada en el Universo! (o.O)

Además, el contenido cómico está en su punto justo. Ideal para sacarte una sonrisa inesperada o aliviar la tensión en el momento adecuado, pero sin llegar a saturar o superar la trama como sí ocurría en Thor:Ragnarok o los últimos Guardianes. La guerra del Infinito coge lo bueno que tenía la Civil War o El Soldado de Invierno y te lo mete dentro de los Vengadores. En fin, que mola.

A lo tonto, han sido 10 años desde que vimos al primer Tony Stark enfundarse la armadura dorada. Los que han seguido todas las películas a lo largo del tiempo conocemos las vicisitudes de cada uno de los personajes hasta llegar a este punto. Los conocemos desde hace mucho y los hemos hecho nuestros. A su manera, les hemos cogido cariño. Por ello, no podemos sino inquietarnos cuando vemos que el chulesco Stark está acojonado porque no puede impedir el devenir catastrófico de los acontecimientos. Observamos al arrogante Dr. Strange superado por enemigos a los que, en condiciones normales, no tendría problema en despachar. Thor sumido en la devastación al haber fallado como Dios, como hermano y como amigo. El Capi y Bucky lamentan la inevitabilidad de la guerra, aceptando que, quizás, ésta es la última gran batalla. El desconcierto de Peter Parker ante un conflicto que, obviamente, es incapaz de comprender.

Nick Fury dijo hace años: “el mundo se estaba llenando de gente que no tiene rival, que no se puede controlar”. A pesar de que se trata de súpers y que seguro acabará bien, Thanos consigue que por primera vez tengamos la sensación de que las cosas puede que salgan MAL. Especialmente en aquellos momentos en que la montaña rusa se detiene (apenas unos segundos), en los que echas la vista atrás y sólo quieres consolar a unos personajes con los que has convivido durante años. Es Josh Brolin (con diferencia el mejor actor de la película) el que carga a los hombros con la titánica (je je) tarea de dar vida a al titán loco. Éste es, en verdad, el auténtico protagonista de la película. Todo el film es suyo, la trama gira en torno a él y es el que propicia el desarrollo de la historia. Además, se nos muestra como un personaje con matices, dotado de una personalidad claramente definida. Es poderoso e inteligente, pero muestra sentimientos más allá de “SOY EL MALO”. Es capaz de hacer que empaticemos con él y logremos entender por qué hace lo que hace. Además, la amenaza de Thanos es absoluta. Le basta tan sólo un prólogo apocalíptico para dejar claro que la inflexibilidad de sus convicciones o la potencia de sus ataques le convierten en aquel que siempre hemos temido; el que hace lo que no creímos posible. Más que doler, las hostias se temen. Seguro que, de alguna manera se arreglará (chim, pún, lo hizo un mago), pero nos quedamos con el mal cuerpo de qué el coste será alto.

Y bueno, también está Peter Dinklage que esta vez hace de gigante. Mis dieses.

La película adapta (muy libremente) el cómic El guantelete del infinito, por lo que algunos ya podemos imaginar por dónde irán las tornas, pero claro, nunca se sabe cuánto se van a flipar con estas cosas. Por ahora, sí que nos han dejado a gusto con una brutal montaña rusa que va a mil por hora en un ritmo aceleradísimo en el que pasan muchas, pero que muchas cosas y nos lleva de aquí para allá sin dejar medio segundo de descanso. No hay tiempo apenas para introducir nada más que al propio Thanos, por lo que, por primera vez, se hace imprescindible haber visto (y entendido) TODO lo que ha salido antes en el MCU. Quizás te puedes saltar Ant-man, pero ya. Si te falta algo, te vas a perder parte de lo que ocurre, quién es tal o pascual o por qué se va a un sitio u otro (y no te lo van a explicar). Me sorprendo asombrado al comprobar lo bien que han conjugado la parte galáctica y terránea del universo. Un poco como ocurre con ABBA: puede que sean unos petardos, pero una vez pones atención cada elemento está donde y como debe estar, y que esa es la organización perfecta. Técnicamente le faltará mucho, pero toca la teca correcta en cada momento.


Y luego llegamos al final de la película. SPOILER ¡Ay! No creí que se atrevieran, y menos que les quedara tan bien. Un perfecto anticlímax nos lleva a un simple chasquido de dedos que acaba con la existencia de medio universo. Da igual lo poderoso y corrupto que fueras: MEDIO UNIVERSO SE FUE. Que sí, sabes que se arreglará, pero recuerdo las caras de la gente al salir del cine y…Ay ese Thanos esbozando una sonrisa mientras mira al horizonte de ¿su casa? Satisfecho por el deber cumplido, devastado por los sacrificios realizados. FIN DEL SPOILER

¿Y ahora qué? Me refiero al final de mayo 2019. Estas dos películas han sido concebidas como colofón final de un concepto, un canto del cisne a unas aventuras que nos han acompañado durante diez años. ¿Qué haces después? Thanos es una amenaza tan absoluta que hay un precio que pagar, ningún malo maloso va a estar a la altura en un buen puñado de años y reiniciar el Universo se hace casi obligatorio. ¿Se podrá? ¿Aceptarán los fans (y los no fans) lo que vendrá después? Veo este macroevento serializado como un hito sólo posible una única vez, un territorio inexplorado que no podrá repetirse con la misma gracia, pues cualquier repetición no generará la misma expectación, más allá de manipular peligrosamente la cordura de los fans más devotos.

Si habéis leído todo esto, os habréis dado cuenta de lo mucho que he disfrutado con Infinity war. No dudo que habrá sido la sensación de cualquier seguidor de los comis. Evidentemente, si no te van, ni te acerques a esto. Infinity War es para fans y gente con conocimiento de la saga.

Nota: 9000!!! (o más).
Nota filmaffinity: 7.6
"Señor Stark, no me quiero ir, señor..."
“Ay… Peter”


domingo, 26 de junio de 2016

Capitán América: Civil War



ahora sí, hablamos de la película que más ha hecho disfrutar a los frikis este año. Es inevitable compararla con su propuesta análoga de DC, tanto por su papel dentro de la franquicia como por su ambición en busca de un resultado. Sin embargo, las aproximaciones que cada compañía ha tomado con el proyecto no podían ser más diferentes.



Marvel, quizás consciente de su posición de ventaja, sólo busca conseguir que te lo pases bien. Ha encontrado la fórmula para atraer a la gente en masa a las salas y se limita a aplicarla con mimo en cada uno de sus proyectos; incluye pequeñas variaciones en cada entrega para no cansar, pero sin más ínfulas de divertirte para que vayas a ver sus películas. DC, quizás consciente de que debe recuperar terreno, está intentando que cada una de sus películas se convierta en la película de superhéroes más trascendente que has visto. El hombre de acero, El amanecer de la justicia y lo que parece la aún no estrenada Suicide Squad  son buenos ejemplos de ello.

Como ya comenté en un post anterior, Batman v. Superman nos prometía una confrontación de superhéroes como nunca se había visto (toda una osadía, conociendo la existencia de Los Vengadores y X-Men que ya nos mostraron la cotidianeidad de las reuniones de súpers). Por si fuera poco, también contenía un continuo de errores y malas decisiones que dejaba poca cosa aprovechable más allá de los efectos especiales.


Pero bueno, centrémonos en Capitán América: Civil War. Básicamente es una reunión de súpers con una historia coherente (dentro de su universo) y ninguno de los errores que sí tiene la película de Snyder. Es la película más redonda que ha hecho la Marvel. Y punto. Todo el que pudiera querer verla (y aún no la ha visto) no necesita ningún motivo más para verla. Y, evidentemente, todo el que no esté interesado en humanos en mallas dando botecitos, ya sabe que no debe verla.

Ahora, si habéis llegado hasta aquí es que querréis algo más de chicha en la reseña. Bueno, vamos a ello. Lo primero a remarcar es que se trata de una película del Capitán América. Es cierto que salen casi todos los Vengadores y unos cuantos extras, pero, tal como se ha hecho tantas veces en la versión de papel, el protagonista es el Capi. El Universo Marvel sigue evolucionando, ha acabado la fase dos: Ultrón ha sido destruido, la existencia de Ant-man ha sido revelada a algunos Vengadores… Pero la trama continua la aquella iniciada en la inesperadamente sólida “El soldado de invierno”, que se entremezcla con algunos aspectos de la saga Civil War para dar pistoletazo de salida a la Fase 3 del Universo Marvel.

Si bien algunos fans se indignaron (y con razón) porque el parecido con la Civil War original era cuestionable y la adaptación no se parecía mucho (o casi nada) al cómic original más allá del concepto inicial; ello no es óbice para un desarrollo espectacular que utiliza ambas tramas con acierto. Por un lado, Iron Man y el Capitán (los dos líderes del grupo) mantienen posiciones enfrentadas sobre si los Vengadores deben mantenerse independientes haciendo lo que creen correcto o sí deben someterse a la obediencia del Gobierno. Los nervios están a flor de piel y la implicación del Soldado de Invierno no contribuirá a calmar las cosas, especialmente cuando el Capitán tome partido por su homólogo soviético, al que cree inocente de los crímenes de los que se le acusan.


Puede parecer que, como BvS, no sea más que una excusa para que los héroes se enfrenten y empiecen las toñas, mientras en la película de Snyder, la pelea no tenía mucho sentido, aquí se las arreglan para mantener el interés del espectador mientras avanza la trama, cuya confrontación se produce cumpliendo las reglas de la lógica que ellos mismos han desarrollado. ¡Esta pelea entre amigos íntimos (las que más duelen) es hasta creíble! El malvado de la película pasa a ser el mejor actor y el tío más molón de toda la franquicia, Iron Man (Downey Jr.) , y sin que por ello salte ningún resorte de la coherencia. Después, cada personaje (conocemos a la mayoría) es presentado y nos enteramos de los motivos que les llevan a tomar un bando u otro sin que por ello el ritmo se resienta, ¡incluso Ant-Man tiene una mejor entrada en escena que Wonderwoman! Ya ni hablamos de la introducción de Spiderman, que deja al personaje en el punto perfecto para su película independiente sin necesidad de ver la muerte de Ben ni la picadura de la araña. Parece mentira como después de 5 películas sobre el personaje, Marvel haya hecho la mejor adaptación con apenas 30 minutos en pantalla.

Incluso en las escenas de acción, las coreografías que tenemos son de bandera. Mucho más redondas y espectaculares que las que vimos hace nada en La era de Ultrón. Los veinte minutos del aeropuerto son fuegos artificiales de la mejor calidad, con los poderes de cada uno aprovechados al máximo, una escena de gloria para todos y una sensación de naturalidad que sorprende en una propuesta de este tipo. El dinamismo del cómic animado con al mejor gusto de los frikis. Un placer.


Evidentemnete, no es una obra maestra del cine ni busca conseguir otra cosa que te lo pases en grande y esperes la siguiente película Marvel con ansias. Pero es de las cosas más divertidas y viciantes que te puedes echar en cara para pasar 150 minutos la mar de refrescantes. El guión es sólido, la trama seria (ejem), sin renunciar a un sentido del humor muy fresco (alejado del “yo la tengo más grande” de Ultrón o Vengadores) que tan bien le sientan a estas películas, entreteniendo sin necesidad de dar lecciones de filosofía ni darle a la obra una trascendencia impostada.

Lo dicho, la mejor de Marvel.

Nota: 9
Nota filmaffinity: 7.1

Publicado previamente en Cinéfagos AQUI