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martes, 5 de mayo de 2020

Vengadores: Endgame


Y un año después de que llegara Vengadores: la guerra del Infinito, llegó por fin la conclusión del megamastodóntico proyecto del Universo Marvel. El final de un ciclo de diez años de éxitos ininterrumpidos con una veintena de películas de irregular calidad pero de innegable provecho económico. Parece simple lo que Marvel ha conseguido, pero arrasar en las taquillas mientras excitan nuestras emociones con tanta fuerza no es tarea tan fácil, viendo los intentos de coparla que han quedado en el camino (DC, Episodios VII-IX…).

¿Cómo nos habíamos quedado? Pues que Thanos había hecho su chasquido, el mundo se había ido a la púa y éste se retiraba, satisfecho de haber cumplido con lo que prometió. ¿Con qué empezamos? Los Vengadores restantes han localizado a Thanos y se van a su planeta, eliminándolo de un plumazo. ¿Triunfo? ¿Gloria? No. Una sensación de derrota impera sobre el mundo. Los héroes más poderosos han derrotado al malo pero no han podido evitar la desgracia. La humanidad debe aprender a sobrevivir con la pérdida, los vengadores deben soportar la impotencia y el fracaso, pues la vida sigue, aunque no haya ganas de nada.

Un inicio durísimo e inesperado para la película, que plasma las consecuencias del chasquido y la desolación de la especie humana. Personalizado en Ojo de Halcón (joé, como duele) y su transformación en Ronin, pero perfectamente comprensible por todos. A mi entender un inicio valiente, capaz de desmontar cualquier expectativa.

Luego, la improbable aparición de un Ant-man que no debería estar allí, pero está, abre una chispa de esperanza, incluso donde no debería haberla (me encanta la sensación de sorpresa de “¿qué haces tú aquí?”). Toca jugar con el espacio-tiempo y, por tanto, cualquier cosa se puede arreglar (o no). A partir de aquí, vuelve el MCU más festivalero, con la montaña rusa más zumbada posible, en la que pasan mil cosas, vuelven a pasar mil cosas, se repasa TODA la historia del MCU (imprescindible conocérsela) para liarla, arreglarlo todo, liarla todavía más, llorar un poco, subidón de gloria, desesperarse ante la futilidad de los héroes para desembocar en ¡Vengadores, reuníos! El poti-poti más bestia que han hecho, esta vez apoteósico, llegando a un desenlace que, ciertamente, deja la sensación de fin de una era.

Yo:


Es recordar ostra vez el splash page y vuelvo a lefar la pantalla ^^. Venga, una vez más:


Puede que la entrega anterior fuera más redonda o te dejara con el culo más prietito al asiento. Endgame se percibe como una película de inferior calidad, pero son tres horas sin descanso que, sorprendentemente, entran finísimas, manteniéndote expectante con las ganas de conocer cómo acaba todo. Se repasan las veinte películas que hemos visto antes, organiza una treintena de personajes en la trama, se reserva un momento de gloria para cada uno (sin que chirríe en ningún momento). Se percibe como un homenaje, un recuerdo respetuoso de estos compañeros de viaje con los que hemos pasado diez años (y unas 80 horas) de nuestras vidas. Es su momento de gloria, de desolación y de despedida de unos amigos que merecían un cierre y una despedida grandiosa. Desde su inusual (y valiente) inicio, golpea al corazón del fan con estilo, removiendo las emociones y permitiendo que les digamos adiós (la escena post-créditos es de lo más rebonico). La película no olvida es que supone un fin de ciclo, por ello deja espacio para que nos lamentemos con las pérdidas en un epilogo satisfactorio y prolongado. Este post-scriptum después del desenlace permite despedirnos de aquellos que se marchan mientras se abre la puerta a lo que está por venir.

¿Y ahora? Después de este fenómeno que nos ha hecho sentir escalofríos a tantos, ¿qué? Veo difícil que el MCU pueda sostener un pifostio semejante de nuevo, con un nivel de aciertos tan y tan grande en que se forme (sin que lo esperemos) una trama tan consistente y ambiciosa. ¿Cuántos años debemos esperar, si es que se consigue? Es que uno ya tiene una edad y no estoy para disgustos, con ser del Espanyol ya tengo suficientes. Lo que no se puede negar es que este fenómeno es de los que se estudiará en las escuelas de cine, más allá de su calidad intrínseca (Parafraseando a alguien que yo me sé: Si esto no os hace sentir escalofríos… pues no pasa nada. Simplemente que no sois unos frikardos. Enhorabuena por tener vida sexual.).



Ahora en serio, me parece el cierre que las aventuras de nuestros amigos merecían. Tres horas que les permiten despedirse por la puerta grande, con una montaña rusa repleta de emociones para el fan, con muchas locuras, Thor Lebowski, viajes en el tiempo, genocidios, sacrificios y momentazos descomunales. Da gusto ver una película que es tan satisfactoriamente lo que quiere ser, que sabe emocionar tan bien al público afín. Quizás no sea la mejor película de su saga, ni la más divertida, pero WOW, lo que me ha hecho sentir.


Nota: 8
Nota filmaffinity: 7.4
PD: EL Capi diciendo Hail Hydra me dejó bastante ojiplático ^^.

martes, 17 de septiembre de 2019

Capitán América: El soldado de Invierno


Ésta es una de las pocas películas Marvel que se me escapó completamente del cine. Como ya he comentado más de una vez, el Capitán América no ha sido nunca uno de mis personajes favoritos, la primera película El primer Vengador era una propuesta algo justita y recordaba el disgusto con El Reino Oscuro, por lo que no me interesé en exceso por ella. Fue tiempo después, cuando vi la fama que estaba cogiendo por lo que decidí que tocaba ponerme al día. ¡Vaya película me había perdido!

La organización SHIELD está en uno de sus mejores momentos, expectante con el inminente lanzamiento de tres “Helicarriers” gigantes que pueden permanecer en órbita de manera indefinida mientras están dotados de tal cantidad de armas que prometen dejar obsoleto cualquier estrategia de guerra previa. Supervisando el proceso desde sus flamantes oficinas, están el director de SHIELD Nick Fury (Samuel L. Jackson) y el senador Alexander Price (Robert Redford), protector de la organización y cabeza visible del Consejo de Seguridad Nacional. Mientras tanto, Steve Rogers busca su lugar en un tiempo que le es ajeno, consciente de que no pertenece a este mundo. Sigue trabajando para SHIELD, gracias a su enlace con la Viuda Negra (Scarlett Johansson), pero parece que nadie sabe qué hacer con él. El rotundo fracaso en el lanzamiento de los Helicarriers hace patente que alguien se ha infiltrado en la organización militar, lo que obligará al Capitán América a ponerse el traje para averiguar quiénes son los traidores que han posibilitado la catástrofe.

¡Qué película tan diferente! El soldado de invierno supone un soplo de aire fresco dentro de la franquicia, alejándose (ejem ejem) de las acrobacias gratuitas típicas de las películas de súpers. Los hermanos Russo, que luego han ostentado el liderazgo de la franquicia, debutaron en el MCU con esta estupenda película de espías a la antigua usanza, muy seria y sin asomo de los infantilismos que estamos acostumbrados a ver.

Se trata de una película que se aleja (ejem) de las acrobacias típicas de súpers, sin asomo de chorraditas, que te brinda una seria película de espías de lo más estupenda. De la imaginería de los cómics se aprovecha a la organización Hydra para hacer un paralelismo con la guerra fría y sumirnos en un bonito estado de genuina paranoia, en el que se hace difícil saber quién maneja los hilos de quién y quienes, más allá del escudado personaje, no tienen buenas intenciones. Desde un punto de vista del Universo Marvel, es una película que añade trasfondo importante a una de las figuras centrales de la franquicia que, además, es una película como Dios manda, en vez de una sucesión de fuegos artificiales y oohs y aahs para los fans. De hecho, ya le gustaría a James Bond poder firmar películas tan redondas como éstas.



El concepto de la película parte del cómic de mismo nombre que hace no mucho tiempo reseñé. Sin embargo, no es que se parezca demasiado, ni en planteamiento, ni en desarrollo. Solamente se mantiene el concepto de Bucky y el desenlace de la propia película, ambos calcados de las estupendas viñetas de Brubaker. Esto no impide que se mantenga (y mucho) el espíritu del cómic en cuestión. Se nota que los guionistas lo han leído con cariño, adaptando con mucho respeto, dejando un buen puñado de pildoritas (como la aparición de Zola) para que el fan entendido se regocije en ello sin por ello hacerse extraño (en lo más mínimo) para los profanos.

Quizás porque aquí tienen una película para ellos y el guión les da una profundidad más allá de hacer el saltimbanqui, tanto Scarlett Johansson como Chris Evans parecen mucho más cómodos en sus mallas. Dan lustre al personaje, mucho más metidos en sus papeles y conscientes de todos los matices que deben mostrar para que el Capitán América y la Viuda Negra funcionen como personajes, incluso para los que desconocen el trasfondo. Por su parte, Samuel L. Jackson se mueve en su salsa y roba (como siempre) cada escena en la que aparece, desbordando putoamismo por los cuatro costados. Es el rey del cotarro y se nota.


Esta película supuso un chorro de agua fresca al tono que tenía la franquicia. Después del exitazo de Los Vengadores, las dos películas siguientes fueron bastante flojillas (Iron Man III y Thor: El mundo oscuro) y relativamente similares. Se necesitaba tocar algunas teclas para dar una sensación de diferencia, de que se podían hacer películas buenas con los súpers. Ahí entraron los Hermanos Russo, en su primera película de gran presupuesto, para romper con lo establecido y hacer esta película de ritmo frenético, tensión bien conseguida y una acción espectacular que no cuesta nada seguir, siempre al servicio de la historia y no al revés.

A ello contribuyen unos efectos especiales inesperadamente físicos para los estándares del cine actual y una música que sabe acompañar cada escena de manera notable. Si acaso, se le echaría en falta un tema reconocible para alguno de los personajes a modo de leit-motiv,  un mal que se puede achacar a todo el MCU.


En resumen, El soldado de invierno es una notable película de espías a la antigua usanza de lo más inesperada, que adapta libremente el cómic original, captando la esencia del personaje.  Se debe destacar el mérito de no funcionar como un sacacuartos y atraverse innovar dentro del MCU, constituyendo una película perfectamente disfrutable por sí misma (incluso para los más profanos).

Nota: 8
Nota filmaffinity: 6.6

sábado, 16 de febrero de 2019

Redada asesina 2


Después de este par de cositas elevadas y gratamente paladeables, a un servidor le apetecía una propuesta mucha más directa y salvaje. Apetecía revolcarme en un placer culpable sin complejos ni sutilezas. Me dispuse, entonces, a pasarlo en grande con Redada Asesina 2.

Redada asesina fue de estas películas que nadie vio venir y se las arregló para dar en todos los morros a la industria cinematográfica. Gareth Evans, un escocés afincado en Indonesia, pergeñó un espectáculo de artes marciales lleno de intensidad, ritmo e impacto que arrasó en las taquillas de medio mundo pese a su ridículo presupuesto. Después de esa película que no dejó a ningún espectador indiferente, Sony decidió darle a Evans un presupuesto en condiciones (bueno, apenas 2M$, pero estamos hablando de una película de Indonesia) para que hiciera una segunda parte.

Éste ha hecho un buen uso del tópico de “más grande, más largo y sin cortes” que suele caracterizar a las segundas partes con una visible mejora en la calidad de los escenarios, unos efectos especiales muy efectivos y una puesta en escena compleja y molona a más no poder (el montaje en la persecución de coches es un locurón, por ejemplo).

Se intenta dotar a la película de un argumento coherente más allá de “van dos y se afostian”, lo que no se acaba de conseguir, especialmente cuando las montañas de músculos tienen que ponerse a actuar y no a pegarse. A fin de cuentas no es más que una excusa para que el prota se infiltre en un sitio peligroso y empiecen las toñas, claro, pero si tienes que llenar más de dos horas en vez de ochenta minutos, empieza a parecer como mucha tostada y poca mantequilla.

Pero vamos a lo que vamos, en Redada asesina 2 las hostias son todavía más espectaculares que antes. Ahora Evans puede aprovechar para meter extras, hacer repeticiones y añadir todo el atrezzo necesario. Para muestra sirva la pelea en el patio de la cárcel, el combate en el restaurante o el duelo con los guardaespaldas con bates de béisbol. Las peleas de acción son de lo más duro y mejor hecho en lo que llevamos de siglo


Quizás no tiene la intensidad de la primera parte, al faltar ese elemento claustrofóbico del encierro en el edificio, pero a la que te gusten las ensaladas de tortas, la película pasa como nada. Además, sabe ser variada, presentando peleas con una amplia diversidad de armas, distintivamente primaria y brutalmente excitante, con sus virtuosos asaltos de puñetazos letales y patadas en los morros.

Como diría Manquiña: “Hondonadas de hostias” y “Profesional, muy profesional.”

Una excepción al dicho que “segundas partes nunca fueron buenas”, pues tiene más de lo mismo y mejor. Cine de acción con garra, adrenalina y salvaje brutalidad de lo más gratuito. Así da gusto.

Nota: N/A
Nota filmaffinity: 7.0

sábado, 9 de febrero de 2019

Los Vengadores


Entre medio de tanta película trascendente y rechulona, el cuerpo me pedía darle a un poco de diversión sin sentido. Entre LOTR, las pelis de los Oscars 2018 y tal estoy quedándome muy a gusto. Ahora una de diversión pura de las que hacen historia. En ese sentido, convencido estaba que la había reseñado, pero vaya, no era así. Aprovecho este repasito para hacer su correspondiente, que no falte. 

Y hete aquí que Loki, hermano de Thor, viene a la Tierra para liarla parda por algún oscuro asunto pendiente. Los súper héroes que han salido del blíster deberán unirse para combatir el mal que amenaza la humanidad con la ayuda del señor del Valhalla. ¡Es la hora de las tortas!

Los Vengadores era la película que culminaba un esfuerzo de más de seis años en que Marvel había ido desarrollando un universo entrelazado de súpers como no se había visto hasta entonces. Recuerdo bien que en aquel momento nadie podía esperar qué era lo que iba a ver. Habíamos visto películas de súpers, que siempre repetían formato hasta que se exprimía la gallina correspondiente. Hasta que llegó Iron Man y sus films allegados, nunca se había hecho un esfuerzo consciente por hacer un proyecto conjunto, divertido y complejo. ¿Más de un súper a la vez y sin que explote en la cara? Imposible. Pero mira sí, funcionó.

Ahora al volverla a ver, la sensación no es tan flipante como hace unos años, al salir del cine. Después de todo, Marvel la ha liado bastante más gorda con Infinity war (que algún día reseñaré) y sus chorropotocientas películas entrelazadas que debes haber visto para pillar todo lo que ocurre. La novedad ya no es tal y el mejunje de héroes no nos pilla de sorpresa. Sin embargo, sigue siendo una película que mola por todos lados.

Los Vengadores tiene un guión en que el argumento y los momentazos se equilibran de forma que cada uno de los personajes funcionan por sí mismos, sin hacerse sombra, y haciendo que el súper equipo fluya con naturalidad. Ésta es la película que mi adolescente comiquero de catorce años hubiera soñado con ver. Puede que El soldado de invierno  gane en empaque, que Deadpool sea más divertida, o que la propia Infinity War sea más trascendente (si has visto TODAS las películas), pero ésta es en la que yo más disfruto. De pequeño imaginé una película que juntara a todos mis ídolos de Marvel en un envoltorio brillante, estupendo y excitante. Y aquí está. Es Transformers con cerebro, corazón y un sentido del humor que funciona estupendamente.



Ahí hay que destacar el papel de Josh Wedhon al crear un engendro en que personajes que han demostrado enjundia en películas propias deben generar sinergias para crear un espectáculo mayor sin por ello dejar de ser personajes por derecho propio. Lo mejor es que incluso los más sosetes o menos poderosos tienen su momento de gloria, el gustazo que les deseamos a todos. Entre estos fuegos artificiales tan admirablemente paridos, la tensión se alivia con un torrente de chascarrillos a cada cual más inspirados (con gags reservados a los devotos y otros para cualquiera) y se complemente con un ritmo espectacular capaz de entretener incluso al espectador más profano.

Debido a lo particular de su propuesta, no podemos compararla más que con las otras propuestas bajo el paraguas de los Vengadores del Universo Marvel. Ni siquiera películas tan corales como la Civil War mantienen una coralidad tan consciente como éstas. En ese sentido, La era de Ultron pecaba de ser demasiado continuista, ofreciendo una historia casi calcada sin arriesgar lo más mínimo (divertida con ganas, no lo negaremos).  La Guerra del Infinito, por su parte, es un más difícil todavía cuando ello parecía imposible, pero tiene el deje de que requiere haber visto todas las películas. Para disfrutar con Los Vengadores basta con que te suene un poco quién es quién y tengas ganas de pasar dos horas a tope.


Así pues, me reitero, tanto en el cine como en mi casa gocé con 130 minutos de emociones, risas y castañazos, ajeno a la simpleza real del guión y olvidando los problemas de mi vida. Entonces, miré a la persona a mi lado y vi que estaba sintiendo lo mismo que yo. Esto es lo que debe ser una película de acción y fantasía. El block-buster perfecto. Gracias Marvel, gracias Stan Lee. Y gracias Joss Whedon.

Nota: 8
Nota filmaffinity: 6.9

domingo, 26 de junio de 2016

Capitán América: Civil War



ahora sí, hablamos de la película que más ha hecho disfrutar a los frikis este año. Es inevitable compararla con su propuesta análoga de DC, tanto por su papel dentro de la franquicia como por su ambición en busca de un resultado. Sin embargo, las aproximaciones que cada compañía ha tomado con el proyecto no podían ser más diferentes.



Marvel, quizás consciente de su posición de ventaja, sólo busca conseguir que te lo pases bien. Ha encontrado la fórmula para atraer a la gente en masa a las salas y se limita a aplicarla con mimo en cada uno de sus proyectos; incluye pequeñas variaciones en cada entrega para no cansar, pero sin más ínfulas de divertirte para que vayas a ver sus películas. DC, quizás consciente de que debe recuperar terreno, está intentando que cada una de sus películas se convierta en la película de superhéroes más trascendente que has visto. El hombre de acero, El amanecer de la justicia y lo que parece la aún no estrenada Suicide Squad  son buenos ejemplos de ello.

Como ya comenté en un post anterior, Batman v. Superman nos prometía una confrontación de superhéroes como nunca se había visto (toda una osadía, conociendo la existencia de Los Vengadores y X-Men que ya nos mostraron la cotidianeidad de las reuniones de súpers). Por si fuera poco, también contenía un continuo de errores y malas decisiones que dejaba poca cosa aprovechable más allá de los efectos especiales.


Pero bueno, centrémonos en Capitán América: Civil War. Básicamente es una reunión de súpers con una historia coherente (dentro de su universo) y ninguno de los errores que sí tiene la película de Snyder. Es la película más redonda que ha hecho la Marvel. Y punto. Todo el que pudiera querer verla (y aún no la ha visto) no necesita ningún motivo más para verla. Y, evidentemente, todo el que no esté interesado en humanos en mallas dando botecitos, ya sabe que no debe verla.

Ahora, si habéis llegado hasta aquí es que querréis algo más de chicha en la reseña. Bueno, vamos a ello. Lo primero a remarcar es que se trata de una película del Capitán América. Es cierto que salen casi todos los Vengadores y unos cuantos extras, pero, tal como se ha hecho tantas veces en la versión de papel, el protagonista es el Capi. El Universo Marvel sigue evolucionando, ha acabado la fase dos: Ultrón ha sido destruido, la existencia de Ant-man ha sido revelada a algunos Vengadores… Pero la trama continua la aquella iniciada en la inesperadamente sólida “El soldado de invierno”, que se entremezcla con algunos aspectos de la saga Civil War para dar pistoletazo de salida a la Fase 3 del Universo Marvel.

Si bien algunos fans se indignaron (y con razón) porque el parecido con la Civil War original era cuestionable y la adaptación no se parecía mucho (o casi nada) al cómic original más allá del concepto inicial; ello no es óbice para un desarrollo espectacular que utiliza ambas tramas con acierto. Por un lado, Iron Man y el Capitán (los dos líderes del grupo) mantienen posiciones enfrentadas sobre si los Vengadores deben mantenerse independientes haciendo lo que creen correcto o sí deben someterse a la obediencia del Gobierno. Los nervios están a flor de piel y la implicación del Soldado de Invierno no contribuirá a calmar las cosas, especialmente cuando el Capitán tome partido por su homólogo soviético, al que cree inocente de los crímenes de los que se le acusan.


Puede parecer que, como BvS, no sea más que una excusa para que los héroes se enfrenten y empiecen las toñas, mientras en la película de Snyder, la pelea no tenía mucho sentido, aquí se las arreglan para mantener el interés del espectador mientras avanza la trama, cuya confrontación se produce cumpliendo las reglas de la lógica que ellos mismos han desarrollado. ¡Esta pelea entre amigos íntimos (las que más duelen) es hasta creíble! El malvado de la película pasa a ser el mejor actor y el tío más molón de toda la franquicia, Iron Man (Downey Jr.) , y sin que por ello salte ningún resorte de la coherencia. Después, cada personaje (conocemos a la mayoría) es presentado y nos enteramos de los motivos que les llevan a tomar un bando u otro sin que por ello el ritmo se resienta, ¡incluso Ant-Man tiene una mejor entrada en escena que Wonderwoman! Ya ni hablamos de la introducción de Spiderman, que deja al personaje en el punto perfecto para su película independiente sin necesidad de ver la muerte de Ben ni la picadura de la araña. Parece mentira como después de 5 películas sobre el personaje, Marvel haya hecho la mejor adaptación con apenas 30 minutos en pantalla.

Incluso en las escenas de acción, las coreografías que tenemos son de bandera. Mucho más redondas y espectaculares que las que vimos hace nada en La era de Ultrón. Los veinte minutos del aeropuerto son fuegos artificiales de la mejor calidad, con los poderes de cada uno aprovechados al máximo, una escena de gloria para todos y una sensación de naturalidad que sorprende en una propuesta de este tipo. El dinamismo del cómic animado con al mejor gusto de los frikis. Un placer.


Evidentemnete, no es una obra maestra del cine ni busca conseguir otra cosa que te lo pases en grande y esperes la siguiente película Marvel con ansias. Pero es de las cosas más divertidas y viciantes que te puedes echar en cara para pasar 150 minutos la mar de refrescantes. El guión es sólido, la trama seria (ejem), sin renunciar a un sentido del humor muy fresco (alejado del “yo la tengo más grande” de Ultrón o Vengadores) que tan bien le sientan a estas películas, entreteniendo sin necesidad de dar lecciones de filosofía ni darle a la obra una trascendencia impostada.

Lo dicho, la mejor de Marvel.

Nota: 9
Nota filmaffinity: 7.1

Publicado previamente en Cinéfagos AQUI

sábado, 20 de junio de 2015

The Avengers 2: La era de Ultrón


La responsabilidad de suceder a un primer hit es similar a la que se produce cuando, después de un cierto éxito, consigues llegar a la cumbre y creas el super-blockbuster que rompe cualquier esquema. ¿Qué puedes hacer después del mejor trabajo de tu vida? Cualquier producción será inferior y se mirará como tal. ¿Es acaso fácil conseguir el más difícil todavía y mejorar tu límite? La Era de Ultrón se enfrenta justo a ello. The Avengers ha significado la cumbre del cine de súper-héroes taquilleros y casi todas las películas del género palidecen ante ella. Es la referente por derecho propio.

Las secuelas son inefables a cualquier película que tenga éxito en taquilla. Es imposible no sucumbir a la tentación de convertirlas en sagas: Piratas del Caribe, La Guerrade las Galaxias, Transformers, Indiana Jones… ¡Estirar el chicle hasta el infinito y más allá! Con resultados más o menos conseguidos, todas parten de un universo creado por una pionera que rompe taquillas.
A diferencia de ellas, The Avengers no era una “primera película” como tal, sino que era una adición más a una historia, un peldaño más (aunque muy importante) de una trama que se completa a lo largo de un puñado de películas y series. Esto constituye una ventaja de La era de Ultrón respecto a una saga habitual: No es la continuación de la rompedora sino que es una muesca más dentro del gran retablo pintado por Marvel  (De hecho sucede a El soldado de Invierno, en la que sólo participa uno el Capitán América). Sí, la comparación es inevitable, pero es menos directa de lo habitual.

Insisto con The Avengers, que constituye el mejor ejemplo de bolckbuster moderno. Wedhon compone una historia coral en la que un conjunto de personajes que han mostrado tener carisma suficiente para tener protagonismo por derecho propio deben interaccionar positivamente para mayor espectáculo. En ella, todos tienen su parte de cancha y su importancia. Incluso los más sosetes y menos dotados de los Vengadores se convierten en imprescindibles (sin atentar contra la lógica) y se provoca un momento de gloria que contente a los fans de todos y cada uno de ellos. Todo ello con fuegos de artificio de primera calidad al servicio de una trama alegremente entretenida. Sus dosis de chascarrillos autoconscientes (frikis y no frikis) alivian la tensión se equilibran con unas coreografías a cada cual más espectacular y contribuyen a captan y entretener incluso a los más profanos del lugar. A posteriori, es casi inevitable que tuviera éxito. Las pocas veces que tantos factores confluyen con tanta naturalidad demuestran que no es tarea fácil.

Y ya llevo una página entera divagando sin haber soltado prenda sobre La era de Ultrón. Tiene su sentido, ya que todas estas consideraciones han pasado por la mente de Wessdon al hacer la película. Consciente de ello, ha intentado que cumpla la misma función que su predecesora (que no es tal): hacer de punto culminante de una segunda fase de películas que hacen avanzar el argumento general. Por ello, repite (o intenta repetir) la fórmula que ya funcionó en The Avengers. Ahora quien quiere destruir el mundo es un ciborg superdesarrollado y superdopado que tiene cuentas pendientes (o cree tenerlas) con los Vengadores.

El mayor problema  es que no arriesga lo más mínimo. Calca el esquema anterior y compone un ejercicio de entretenimiento de primer nivel, pero no ofrece nada de nuevo.
La trama profundiza, acertadamente, en los personajes que no disponen de película propia, desarrollando su personalidad, actualizando su trasfondo e impidiendo que se queden atrás en la “historia”. No obstante, Ultrón no consigue transformarse en un villano netamente explotado. No se le saca todo el jugo al que se le debería sacar, y, sin contar el órdago final, no tiene la fuerza suficiente como para plantar cara a los Vengadores con efectividad. Los chascarrillos marca de la casa que se inventaron en la primera Iron Man siguen funcionando, especialmente los que inciden con un Thor que parece en la edad del pavo, provocando unos duelos de machotes bastante graciosos. Cuando tienes personajes con este carisma, es más fácil hacer que cualquier chorrada ligera haga gracia, especialmente los chistes en torno e Mjolnir, que los buenos frikis apreciarán.

Pero ¡ay! Las risas no tapan que la fórmula que se utiliza para cerrar la película es exactamente la misma que antes: Órdago salvaje del malo maloso y hondonadas de dummies creados por CGi a los que destruir. Un recurso de guión que deja una gran sensación de “ya visto” que afea un espectáculo de primera clase, especialmente para quién tenga fresca The Avengers.
A pesar de este gran inconveniente, Wessdon consigue reconciliarme con la posibilidad de grabar escenas de acción caótica sin necesidad de abusar del baile de San Vito ni enchufar cien cortes por segundo sin motivo. Se echa el resto para crear coreografías tremendamente espectaculares muy bien diseñadas donde se abusa de la enormérrima potencia que ofrecen los ordenadores (el plano secuencia inicial en el que aparecen todos los Vengadores o la magnífica pelea final son auténticas gozadas para el consumidor de acción de la buena).

No podemos olvidarnos tampoco de lo bien cuidada y trabajada que se encuentra la imaginería de la película.  Todo elemento que aparece en cualquier entrega del Universo Marvel está diseñado y pensado para formar parte de él, consiguiendo un entramado de argumentos e historias muy bien entrelazado, componiendo un todo que constituye una promesa cierta de espectáculo (Algún día debería ponerme a analizar todo el conglomerado). Por ahora, a falta de nuevas noticias, se le esperan añadidos hasta 2020, con Guardianes de la Galaxia 2 como siguiente clímax de importancia en el fulcro argumental.

No tiene la fuerza y la novedad que suponía The Avengers y no propociona el mismo subidón (la grande de esta fase ha sido Guardianes), pero vaya si es entretenida. No ofrece nada nuevo más allá del avance de la trama, pero quién disfrutó con la primera seguro que se lo pasará bien con ésta. Es lo que debe ser un blockbuster, sin virtuosismos ni errores. 

Nota: 6
Nota filmaffinity: 6.7