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domingo, 12 de noviembre de 2023

Lejos de la tierra quemada

Película vista en Movistar+ que pasaba por ahí.

Lejos de la tierra quemada nos explica la historia de tres mujeres que no tienen una vida fácil en una ciudad pequeña cerca de la frontera EEUU-México. Primero tenemos a Sylvia, que regenta un restaurante y es, aparentemente feliz, pero su pasado tiene secretos que no es capaz de gestionar. Luego tenemos a Mariana, una adolescente que vive tranquila hasta que su padre muere en circunstancias extrañas. Finalmente, está Gina, una mujer madura que descubre en un amor prohibido la manera de salir de la asfixiante rutina en la que vive, lo que desembocará en una cadena de acontecimientos de funestas consecuencias.

Este juego a tres bandas va cambiando de lugar siguiendo un patrón que percibimos pero no comprendemos. Realiza un seco de la vida de las tres féminas, mostrando los traumas que arrastran unas y otras, dejando claro que la vida es dura y, bueno, hay que vivir con ello. Desde un primer momento se percibe que hay algo que une a las tres historias, aunque se hace difícil comprender el qué, más allá de la importancia de la culpa y el perdón (especialmente hacia uno mismo), y de su influencia en nuestras decisiones. Se hace especial hincapié en que no hay decisiones buenas o malas, solamente acciones y consecuencias, siendo tarea nuestra vivir con ello.

Lejos de la tierra quemada busca el artificio en una cabriola innecesaria, al estructurar la trama – que en el fondo es la arqueología completa de una relación romántica – con una complejidad gratuita que sólo parece querer complicarse la vida por motivos onanistas. En cierto modo, me recordó a Biutiful, con la que comparte conceptos y estructuras. Una vez comprobé el director, pude entender el origen de esta sensación. No en vano, Guillermo Arriaga es el antiguo guionista de González Iñárritu y tiene en su haber la firma en obras como Babel o 21 gramos. Ataca aquí su primera obra como director independiente y siente la necesidad de lucirse y demostrar lo bueno que es. Es su estilo enmarañar las tramas, provocar entrelazamientos imposibles entre seres que van y vienen, siempre en ambientes agrestes, poco amables para vivir. Se nota quizás la falta de Iñárritu tras las cámaras, que transforma este bosque en una experiencia, pues en Lejos de la Tierra Quemada se combina una puesta en escena no excesivamente lustrosa con una falta de ritmo más que notoria. Cuesta y es necesario cierto esfuerzo para no perder el interés de lo que se te está contando, con el amargo regusto de que el director quiere ser más profundo de lo que sabe.

Por suerte para él (y para nosotros), tiene la suerte de contar con tres actrices (Charlize Theron, Jennifer Lawrence y Kim Basinger) más que capaces, conscientes de un guión trabajado, que permite el lucimiento. Así, las tres protagonistas de este agreste drama se empeñan en sacar adelante sus papeles de mujeres sufridoras. Constituyen, con diferencia, lo mejor de la película, manteniendo a flote un barco que se habría vuelto demasiado indigesto en su ausencia.

Y es que sin ellas, no queda sino la sensación de estar viendo una película que has visto otras veces mejor contada. El drama compartido no destaca por su originalidad, y su fragmentada narración no ayuda a captar el interés ni sabe intrigar para que quieras seguir viendo la película.

Puede ser que no fuera el momento para ver esta película, o que mi mente esperara otra propuesta, pero se me ha hecho bastante cuesta arriba. Las cabriolas argumentales y su desnuda puesta escena no dan pie a captar el interés, a pesar de que las actuaciones muy meritorias de las tres protagonistas ayuden a hacer que este dramonazo sea algo más digerible.

 

Nota: 4

Nota filmaffinity: 6.4 

miércoles, 30 de diciembre de 2020

X-Men: Primera generación

La primera franquicia comiquera en tener buenas adaptaciones al cine fue la franquicia mutante, con dos entregas bastante dignas. Sin embargo, llegó X-Men3 y se acabó la cosa. Hubo sus intentos de alargar la franquicia con las dos películas de Lobezno, pero aunque su acción funcionaba, no tenían nada que contar. La saga desapareció y yo ya esperaba no volver a ver a los mutantes en el cine. Un buen tiempo después, apareció la noticia de este reboot, al que, asustado por las últimas películas mutantes, no presté mucha atención. Gozó de un gran éxito, lo que permitió la aparición de tres películas más que ya reseñé aquí, aquí y aquí, en una saga a la que se ha dado carpetazo tras la absorción de la marca por el MCU.

¿Y dónde nos sitúa la Primera Generación? Pues cuando los primeros mutantes eran jóvenes, allá por los años 60, muy alejados de la figura de sabios mentores que conocemos. El Doctor Xavier viaja por todo EEUU acogiendo a los incipientes mutantes bajo su ala para ayudarles a vivir en sociedad, mientras busca la aceptación social del resto de la sociedad. Todo parece ir bien, contando incluso con apoyo gubernamental, pero la aparición de Shaw, un mutante que quiere comandar la humanidad, provocará el cambio de bando del siempre impulsivo Magneto y pondrá en peligro la existencia del resto de mutantes.

 ¿Qué tenemos aquí? Una sólida propuesta de acción, con cierto regusto a las películas de Bond de la primera época. Matthew Vaughn dirige con buen gusto y, sobretodo, ganas de hacer las cosas bien. Conoce el material del que dispone, proponiendo un guión con sentido, que se toma su tiempo en desarrollar a los personajes, sin por ello despistarse de proporcionar escenas espectaculares bien imbricadas dentro de la historia.

Es un placer comprobar que no se han limitado a soltar la chequera y hacer un pimpampum de efectos especiales. Se han molestado en relacionar el trasfondo de la película con la trilogía previamente realizada, incluyendo referencias, guiños y explicaciones sobre porqué el X-Men de Bryan Singer empieza como empieza. La historia guarda coherencia con la imaginería, con un desarrollo lógico que va mucho más allá de una excusa para meter tortas.

El cásting es inesperadamente acertado, con unos McAvoy y Fassbender a los que yo no habría visto nunca en estos papeles, pero que luego convencen a la perfección desde el minuto uno de metraje. Realmente nos creemos que éstos acaben siendo los mismos personajes de Ian McKellan y Patrick Stewart.  Por su parte, Kevin Bacon vuelve a encarnar a un malvado de cómic, pasándoselo en grande en cada escena que aparece.

Sin llegar a contar con un presupuesto abultado (especialmente si lo comparamos con las propuestas del MCU), se las arregla para dar la espectacularidad que necesita cada escena sin por ello caer ante los fuegos artificiales gratuitos. Sabe ser grandilocuente cuando toca y sutil cuando se demanda, utilizando el presupuesto disponible con acierto… excepto en el caso de Bestia, que no sé por qué es tan ridículo (por suerte, no aparece “mucho”).

En resumen, un resurgimiento que nadie esperaba, que funciona como una estupenda película de súpers con un poco más de enjundia de lo que uno espera en estas propuestas. Revitalizó una franquicia que parecía extinta con una acertada mezcla de cine de espías con superpoderes, un dúo protagonista lleno de carisma y entretenimiento de primera. 

Posteriormente, la franquicia se fue hacia donde se fue, pero yo soy de los que hubiera disfrutado de un X-Men Origenes: Magneto que nunca llegó a realizarse.

Nota: 7

Nota filmaffinity: 6.8

PD: Grande el cameo de Hugh Jackman, es gracioso verlo aunque sea unos segundos en pantalla. 

miércoles, 11 de marzo de 2020

Los juegos del Hambre (Saga de películas)




Mi relación con Los Juegos del Hambre siempre fue curiosa: Los libros me encantaron, pero nunca me sentí atraído por las películas. Ya desde las primeras imágenes lo sentí como algo muy alejado de mis intereses y no me preocupé por ellas. Acabé yendo a la segunda película de rebote, saliendo algo más contento de lo esperado. Sin embargo, esto no me animó a seguir con el resto, teniendo entonces la primera a mi alcance. Tiempo después salieron las dos terceras y la pereza pudo conmigo.  Fue tres años más tarde que vi “los Juegos del Hambre” y finalmente tarde otros dos años en ver el desenlace. Podéis imaginar el interés que le he mostrado a esta saga…

Pongamonos en situación, imagino que a estas alturas no hará falta explicar mucho sobre la historia, ¿no? Básicamente, el país en que sucede la acción está dominado por un elitista Capitolio que explota los recursos de Doce Distritos que viven aplastados bajo su bota. Entre los muchos abusos está la obligación de que dos de sus adolescentes tienen que participar en un letal concurso llamado “Los Juegos del Hambre”. Katnis Everdeen es una joven rebelde que ha sido escogida para participar este año. Como es nuestra heroína, su actuación servirá para romper el statu quo en que vive la sociedad. Obviamente, contaré los detalles de la historia que me convengan, por lo que si os molestan los spoilers, continuad a vuestro riesgo :p



El proyecto toma origen en la conocida saga de libros que (casi) inventa el género del Young-Adult (y su ejército de los clones) que lo petó bien a lo grande, vendiendo chorronadas de millones de ejemplares. Si a alguien le interesa, ya la reseñé AQUÍ, así que no me extenderé mucho.

Viendo el éxito descomunal de los libros, Hollywood compró rápidamente los derechos, por lo que las películas no se iban a hacer esperar. Sin embargo, estábamos en plena fiebre de las adaptaciones de best-sellers adolescentes, por lo que muchas veces se empaquetaba un film cuestionable, con suficientes cosas reconocibles para poner el nombre famoso en portada sin pasar mucha vergüenza y así triunfar en taquilla. No se necesitaba más en aquel momento, lo que se notaba, obviamente, en el resultado final.

En la primera parte, tenemos la participación de Katniss en los Juegos del Hambre. Sin embargo, el rodaje se vio lastrado por una significativa rebaja del presupuesto una vez se había empezado a filmar. ¿En que se tradujo esto? Escenas que deberían ser deslumbrantes, como el desfile en el Capitolio o las propias instalaciones de los Juegos, son muy, muy cutrillas. Los grandilocuentes Juegos del Hambre se convirtieron en una fiesta de costillada (o similar), en la que se toman extrañas decisiones de cámara para disimular la falta de escenarios, además de unos efectos especiales algo cuestionables. Imagino que el elenco actoral, bien consciente de lo ocurrido, pasara a actuar con poco interés por la película, excepto Jennifer Lawrence, que en aquel momento se estaba jugando sus primeros taquillazos. El guión no corre mejor suerte, pues parece adaptar páginas al azar del libro, olvidándose de mil explicaciones y provocando un buen puñado de incongruencias, que transcurren a un ritmo cansino que obliga a mirar demasiadas veces el reloj durante sus dilatadas tres horas. Esta habría sido la típica película de cuestionable calidad que concluía con una saga antes de ésta empezara, pero reventó todas las taquillas a lo bestia, por lo que se dio luz verde a la segunda parte a pesar de su cuestionable calidad.

Un año después (no hay que dejar enfriar esto), llegó En Llamas. La película es casi una fotocopia de la anterior: Katniss ha ganado los Juegos del Hambre sólo para volver a la Arena en un más difícil todavía. Tenemos pues una repetición que busca hacer valer el dicho de Mas grande, más largo y sin cortes. A raíz del taquillazo anterior, la productora cree más en su producto, por lo que le da un presupuesto más abultado. Esto se nota en toda la puesta en escena, mucho más conseguida, con unos efectos especiales resultones y una imaginería que expande lo visto con cuidado y acierto. El guión peca de tener sus extraños cambios de ritmo, pero consigue dar algo de profundidad al trasfondo ético del libro, cosa que se había obviado en la anterior entrega. Los actores tienen algo con lo que trabajar y se lo toman un poco más en serio. Por ello, la película llega a ser un espectáculo disfrutable, entretenida por sí misma pese a su exagerada duración. A pesar de que el boom literario estaba pasando, consiguió hacer unas taquillas destacables, por lo que la conclusión estaba garantizada.

Pero estamos en 2014 y aquí  a las productoras les daba por partir las películas en dos para así hacer doble taquilla (Las reliquias de la muerte, Amanecer…). Como buen taquillazo esperado, a Sinsajo le ocurrió lo mismo, teniendo una Parte 1 y una Parte 2. Aquí sabiendo que se tiene toda la pasta que necesitan y cinco horas bien buenas de tiempo, el director se lo toma con calma y explica prácticamente todo lo que ocurre en el libro, con un puñado de diálogos calcados, y sin dejarse a un solo personaje (aunque salgan sólo para decir su frase). Además, como ahora hay dinero para efectos especiales, las escenas de acción se pueden recrear en el músculo financiero del que se dispone ahora, con ostentación aparatosos efectos especiales cada vez que se puede. Sin embargo, el cambio argumental de la trama no está bien conseguido (nos movemos al género bélico después de dos películas de aventuras), fracasando también en mantener un mínimo de ritmo que consiga mantener el interés por los personajes. Después de todo, la película transita por los carrilles más convencionales a través de unos personajes encarnados por un elenco que ha puesto el automático, sabiendo que la chequera espera, sin ningún interés por que el conjunto quede bien. La imaginería, que se veía modesta pero cumplía con lo que se le pedía (más o menos), se ve sustituida aquí por una anodina fotografía de videojuego genérico totalmente intercambiable por cualquier ciudad en ruinas que nos podamos imaginar. El aburrimiento acecha a la vuelta de la esquina y acabar con este mostrenco de cerca de seis horas se torna una tarea pesada, realizada casi con la única motivación de poder decir que te has acabado todas las películas.

Así que ya acabo con los Juegos del Hambre. Estas cuatro películas conforman un conjunto irregular, claramente creado por motivos digestivos, pero consiguiendo reventar taquillas a lo ancho y largo del mundo a causa de los fans de la viciante saga literaria. A ratos pesada, a ratos entretenida, algo desconcertante, es una saga que cuesta de ver, presenta un buen puñado de errores y pide un buen cañón de garbanzos para ser más consistente en todas sus facetas. Incluso si disfrutasteis de los libros, seguro que podéis encontrar algo más provechoso que gastar casi 12h en ver estas películas.
Tal como ocurrió con los libros, el éxito de la saga cinematográfica trajo consigo un puñado de sucedáneos de éxito relativo y calidad todavía más cuestionable (Divergente, El corredor del laberinto…). Efectos que ocurren a raíz de la llegada a mansalva de los dólares, lamentablemente.  En ese sentido, prefiero la sinceridad procedimental de los vampiros con brillantina que esta sucesión de clones sin alma ni ganas que algún día traeré (o no) a este blog.

Notas: 3, 6, 3, 3
Global: 4
Notas filmaffinity: 6.2, 6.5, 5.6, 5.6

lunes, 18 de febrero de 2019

Gorrión Rojo


Después de cogerle gusto a las grandes producciones con las dos partes de SInsajo, Frances Lawrence necesitaba un nuevo proyecto que dirigir. Después de todo, se sigue teniendo que comer. Como durante el rodaje del desenlace de los Juegos del Hambre había hecho buenas migas con Jennifer Lawrence (no hay parentesco entre ellos), fue fácil convencerla para realizar la adaptación de este particular thriller de los que ya no se hacen.

Los Gorriones rojos son los espías adiestrados por los servicios secretos rusos para seducir y enamorar con desesperación a objetivos estratégicos de occidente, con el objetivo de sonsacar sus secretos diplomáticos y empresariales. Jennifer Lawrence interpreta a una exbailarina del Bolshoi que se ve obligada, muy a su pesar, a convertirse en un Gorrión. Obviamente, ella no está dispuesta a seguir mucho el juego a los soviéticos, pero menos ganas tiene aún de convertirse en un títere de los yanquis, por lo que el juego de espías está servido.

Ésta es una película de las que ya no se ven, de un género casi desaparecido. De un tiempo a esta parte, se hace raro encontrar una película de presupuesto holgado que no sea una superproducción con chorropotocientos millones que gastar en CGi o efectos especiales. O es una película “barata” de actores, o tienes destrucción y explosiones apocalípticas por todos lados. Por su parte, Gorrión rojo es una película de espías a la antigua usanza, de los que veíamos en las novelas de Le Carré, volviendo a la Guerra Fría que tantas buenas historias nos ha dado. El misterio y la tensión son los motores que mueven la película, que se acumulan hasta estallar en las pocas y brutales escenas de acción que habitan la película. Éstas denotan una mala leche bastante considerable, pues hay que estar muy enfermo para enseñar según qué cosas que se muestran en pantalla.

Consciente de que se trata de una película para su total lucimiento, Jennifer Lawrence cumple con lo que le toca y realiza un trabajo con enjundia. Ya nos ha demostrado que puede interpretar a una mujer con mala leche a la que más vale no soliviantar, realizando aquí también un trabajo muy físico con notable resultado. Se hace raro encontrar mujeres repartiendo yoyas tan bien en el cine de Hollywood y Lawrence se queda bien a gusto. Además, encontramos escenas bien reivindicativas, como ese desnudo tan antiérotico, un mensaje muy claro después de la filtración de sus fotos. A mí me parece muy bien pensado.


Realmente, se nota que ella cree en el proyecto. Lástima que el resto de secundarios no parece tomarse la película tan en serio, que apenas llega a cumplir.

Por su parte, Frances Lawrence ya había demostrado que sabe poner la cámara bien en su sitio, dotando a la película de una buena fotografía y una puesta en escena muy cuidada (que era lo único destacable de Sinsajo). Vuelve a fallar a la hora de dar ritmo a la película, que se va arrastrando a medida que se desarrolla un guión muy tramposete, pero con empaque. Ahí reside lo más destacable, pues Gorrión Rojo se sabe diferente y se regodea de ello. No encontraremos en él el entretenimiento palomitero típico, presentando además la guerra fría desde el punto de vista soviético, dejando claro que ambos bandos jugaban sucio con ganas (pero en EEUU se vive mejor, claro).

La trama se mete a fondo en el juego de espías, con topos de topos y contraespías por todas partes. EL guion se pasa de engañoso y sorprende con algunas salidas que no venían ni avisadas y otras auténticas fumadas que pueden mosquear un poco. Algún quiebro y 10-15 minutos de menos le habrían sentado bastante bien para ganar ritmo. No obstante, sabe crear un malsano ambiente de confusión que te pega al asiento cosa mala.


Otro detalle curioso que he encontrado es la abundancia de féminas en los papeles intercambiables. Estos secundarios anónimos (secuaces y tal que mueren a los tres segundos de aparecer en pantalla) interpretados por hombres de cara anodina son interpretados casi la mitad de las veces por mujeres (teniendo el mismo futuro, claro). Es como debería ser, supongo, pero que casi nunca es.

En conclusión, Gorrión Rojo es una película de espías inofensiva y entretenida, con buenas ideas y un punto intrigante inhabitual en el género. No obstante, se percibe como un vehículo de lucimiento para gloria de Jennifer Lawrence, pasándose de minutos (140!) y de trampas en el guión (alguna fumada es un poco…). Se agradece el regusto añejo que despide, aunque imagino que se hará muy lenta para los cánones actuales.

Nota: 5
Nota filmaffinity: 6.4
El único interés de la sub-trama romántica es despelotar un poco a Joel Edgerton para que enseñe pectorales, ¿no?.

jueves, 5 de julio de 2018

Sinsajo - Parte 2


Tal como dije en la reseña del més pasado, no tenía la intención de que pasara mucho antes de acabar con la saga fílmica de los Juegos del Hambre. Al fin me libro de la Katniss Everdeen de Jennifer Lawrence (por un tiempo, al menos).

Sinsajo parte 2 nos lanza casi con el fotograma siguiente al que dejamos. La guerra con el Capitolio ha perdido cualquier sutileza y las hostilidades se han desatado. Ya no hay avisos, todos los tiros son a matar y no se sabe muy bien quién es amigo o enemigo. Como no podía ser de otra manera, toca el patapúm final con el que concluir todo este berenjenal.

Y cómo es el colofón de toda la saga, la reflexión y los abundantes diálogos que nos habían acompañado  anteriormente desaparecen. Toda la acción que no tuvimos en la Parte 1, la tenemos aquí. La película es casi un continuo de disparos, toñas, explosiones y muertes aquí y allá. Podríamos decir que tampoco tenemos motivos para quejarnos. Sin embargo, las coreografías no son del otro mundo, cumplen y ya, pero el CGi se nota entre un poquito y bastante, lo que se junta en que el director no se molesta lo más mínimo en recordarte porqué vuelan las hostias. Si no te acuerdas, problema tuyo. Además, la película debe cumplir con una calificación +13, por lo que cualquier asomo de contundencia (y la trama lo pide) brilla por su ausencia. Por lo menos, entre tanda piñau piñau, ugh, argh, pum y crash, la película no aburre.

Nada es capaz de sorprender en la película. El desarrollo de la “trama” es procedimental, transitando en todo momento por cauces plenamente convencionales. De la misma manera, se opta (por primera vez) por ser continuista en la imaginería y tenemos la misma anodina fotografía sin ningún tipo de personalidad que ya caonocíamos. Por lo menos la música retumba con energía y le aporta algo de vida, que sino, costaría diferenciarlo de un videojuego entretenido genérico. No deja de fastidiarme comprobar que, después de dotar a la franquicia del presupuesto que exigía, se acabe dilapidando con tan pocas ganas.

Otro de los problemas se haya también en su desenlace. Lawrence quiere dejar todo atado y bien atado y Sinsajo – parte 2 acaba teniendo hasta tres epílogos realmente dilatados. Se agradece que Donald Sutherland se decida a ser actor por primera vez en cuatro películas, pero se hace eteeeeeeerno. Pide a gritos acabar y todavía quedan cosas por pasar. Esta mini-actuación de Sutherland es una de las pocas cosas salvables del elenco actoral, que no se toman nada en serio el proyecto, salvo quizás Jennifer Lawrence, que le debe de tener algo de cariño a la cosa. Hay escenas realmente grotescas.



Argumentalmente, el único interés radica en la lucha de Katniss para dejar de ser una mascotita propagandística. Por primera vez en la guerra toma las riendas de su destino, siendo quien es y no la que los demás quieren que sea. El efecto es mucho más eficaz en el libro, pero es un detalle bien trasladado a la gran pantalla. Eso no quita que sea obligatorio haber visto y tener fresca la Parte 1, pues en el fondo, no se trata de más que de una película de 5 horas cortada por la mitad a lo bruto. Seguro que se podría haber hilvanado mejor.

Así que ya acabo con los Juegos del Hambre. Estas cuatro películas conforman un conjunto irregular, claramente creado por motivos digestivos, pero consiguiendo reventar taquillas a lo ancho y largo del mundo a causa de los fans de la viciante saga literaria. Tras el éxito de la saga cinematográfica, tal como ocurrió con los libros, las pantallas del cine se vieron invadidas de un puñado de sucedáneos de éxito relativo y calidad todavía más cuestionable (Divergente, El corredor del laberinto…). En ese sentido, prefiero la sinceridad procedimental de los vampiros con brillantina que esta sucesión de clones sin alma ni ganas que algún día traeré (o no) a este blog.


Si volvemos a Sinsajo – Parte 2, se trata de una película que he visto para poder decir que ya he acabado con todas  las películas. A ratos pesada, a ratos entretenida, algo desconcertante, es una película que se deja ver, con un buen puñado de errores, que pide un buen cañón de garbanzos para ser más consistente en todas sus facetas. Por lo menos proporciona cierto entretenimiento ligero que permite al fan de la saga reconocer algunas escenas que imaginó al leer el libro.

Nota: 3
Nota filmaffinity: 5.6

viernes, 8 de junio de 2018

Sinsajo: Parte 1


Y hete aquí que ya estoy acabando esta saga de películas. Puede que las haya visto en desorden (ventajas de haber leído los libros) y sin demasiada disciplina, pero uno se va poniendo al fin a acabar esta cosica.
Es curioso comparar las ansias con que devoré la saga literaria con el perezote que me coge cada vez que me dispongo a acometer un nueva entrega de las películas. Y mira que éste es el libro que más me gustó de todos, pero el único motivo para ver el film es para poder decir que he visto todos y acabar definitivamente con la saga. 

Sinsajo (parte 1) traslada, punto por punto, la acción del libro sin apenas cambiar nada. Katniss y su gente han podido escapar de la devastación del Distrito 12 y aparecen en el desconocido por todos Distrito 13. Inicialmente todo son ayudas y parabienes hacia la causa contra el Capitolio, pero pronto veremos que el Distrito 13 oculta también un buen número de muertos en el armario. Mientras tanto, Katniss se ha convertido en una figura vital para la Rebelión, a pesar de que su papel en la misma no es más que el de saludar y aparecer triunfante aquí y allá.

Después de ver esta primera parte, hay algunas cosillas que me han gustado. A diferencia de sus predecesores, Sinsajo es casi un libro bélico, muy alejado de sus dos predecesores, detalle que se ha respetado en la película, mucho más seca y áspera que las coloridas y festivaleras entregas anteriores. Sí, se ha rebajado mucho la dureza de las imágenes, pero desde arriba no se iba a permitir acercarse a la calificación +18 de ninguna de las maneras.

Asímismo, se nota que ahora SÍ hay dinero. Después de dos entregas con unos medios algo chusqueros, ahora tenemos unos efectos especiales resultones (aunque cante el CGI), unos escenarios mínimamente creíbles y una fotografía inusitadamente lograda. También se trata de una película que da pie a una acción más seria y menos aventurera. No hay demasiada, pero está bien coreografiada y se despacha con corrección. Finalmente, también se debería destacar su banda sonora, inesperadamente bien hilvanada con el tono general de la película.

Y bueno, ahora vamos al carro de defectos. Acabo de comentar que se agradece que haya una buena inyección de dinero, que se nota en la puesta en escena. Sin embargo, se fracasa completamente al hacer de la imaginería un elemento reconocible. A cada momento vemos un bunker  o un montón de escombros sin ningún atisbo de personalidad. No es que no tenga nada que ver con los decorados de Los juegos del Hambre o en Llamas, sino que no se diferenciarían en nada de un montón de escombros aleatorio que pudieras sacar de una Nova Prospekt cualquiera (estoy jugando estos días al Half-Life 2 y es clavadito, clavadiro), antes de pensar en ninguno de los distritos. No digo que esté mal hecho, es que es completamente anodino.


También he comentado que la poca acción está muy bien coreografiada, pero el problema es ese. Acción lo que es acción, hay poquita. Casi toda la película se dedica a explicar qué ha ocurrido “entre entregas” y a plantear el meollo que hará las veces de colofón final. Todo el rato es un “uy, que vamos a pegarnos” sin que llegue a pasar nada realmente. El ritmo, por tanto, no pasa de cansino, especialmente cuando los diálogos no destacan por su brillantez, lo que provoca que las más de dos horas que tenemos que soportar todo este tinglado no sean del todo agradables.

En otras entregas, había muchas quejas sobre la falta de muchos personajes. Se podía intuir quién era cada cual, pero no se confirmaba, no había espacio para ello. En Sinsajo, el guión te suelta todos los nombres para que nadie se queje. Incluso la acción se detiene un par de segundos para que le reconozcas, pero luego no se molesta en darle la más mínima personalidad o profundidad al mismo. Si sabes quién es y porqué hace lo que hace (al haber leído el libro), bien, sino, anda, tira para adelante que ya te están presentando a otro.

Se dedica, pues, un esfuerzo consciente en que no falte un solo personaje del libro, pero luego no se dedica más que un suspiro en la critica subyacente que se hace en el libro hacia la pérdida de libertades en pos de la seguridad y el fácil acercamiento al totalitarismo que ello supondría. Ya imaginaba que no se meterían a fondo, ya que una película tiene que estar bien masticadita, pero si antes lo has dejado caer al menos, pues esperaba que se tuviera presente. Si que se profundiza algo más, por lo menos, en el uso de Katniss como propaganda bélica. Los propios dirigentes aceptan que es una inútil, una chiquilla asustada que no sabe hacer nada, pero como la gente la adora, tienen que ir haciendo spots aquí y allá para avivar la llama de la guerra contra el Capitolio. No acaba de quedar tan claro la poca gracia que esto le hace a Katniss como en el libro, pero por lo menos celebro que lo hayan reflejado.



Finalmente, también se debe destacar el poco esfuerzo del noventa por ciento del elenco al trasladar los personajes a la gran pantalla. Más allá de Jennifer Lawrence, que hace lo que puede, y de Woody Harrelson, que con el automático ya le sirve, la actitud del resto es de pasotismo absoluto. Estoy de acuerdo en que no hay personajes desarrollados ni buenos diálogos, pero por lo menos, que no se note tanto que no te importa nada lo que está ocurriendo.

Cambiando de tercio, tradicionalmente he estado en contra de esta moda de dividir la última entrega de alguna saga en dos (y hasta tres) partes, como si fuera una miniserie. No parece otra cosa que estirar un poco el chicle y sacar un puñado más de pasta de taquillas y estas cositas. Sin embargo, a medida que voy viendo más ejemplos fuera de la Tierra Media, estoy quedando más contento con el resultado. De la misma manera que con las series cortas, este corte permite tener sobre las cuatro horas para desarrollar la historia, por lo que se pueden tomar las cosas con más calma, explicando la trama sin tanto apelotonamiento gratuito.

En este caso, el corte se produce en la mitad “física” de la historia, pero claro, ello conduce a una primera parte cansina, que sólo se limita a plantear la acción, mientras que supongo que la segunda parte será un continuo de acrobacias y dos tonterías para rematar la historia. No da la impresión de tratarse de dos capítulos de una misma historia, sino de una película partida en dos. Esta partición es muy peligrosa para el resultado de Sinsajo en su conjunto, pues obligaría a ver las dos películas del tirón si se quiere tener una experiencia mínimamente satisfactoria. No obstante, estoy seguro de que habría quedado todavía peor si se hubiera hecho del tirón en unos 140-160minutos.



Evidentemente, para apreciar mínimamente Sinsajo, se debe haber visto o leído que ha ocurrido antes, porque si no, no te vas a enterar de nada. Ni el director ni el guionista dedica muchos esfuerzos para que el profano se ubique.

Al final encontramos una adaptación rodada con cierta corrección, con sus cosillas buenas y sus errores de bulto. Este entretenimiento blandito funciona para satisfacer minimamente al fan de la saga y cumple con lo que se le pide, aunque fácilmente puede aburrir al espectador no devoto. Eso sí, el corte deja con muy mal sabor de boca.

Nota: 3
Nota filmaffinity: 5.6

domingo, 24 de diciembre de 2017

Dentro del laberinto

Sarah es una adolescente en plena edad del pavo con un exceso de imaginación. Sueña con reinos fantásticos en los que vivir mil aventuras, dónde cualquier cosa es posible. Cuando su plan para la tarde se fastidia al tener que hacer de canguro de su hermano pequeño, desea que el Rey de su mundo de fantasía se lo lleve y así poder estar tranquila. Como hay que tener cuidado con lo que se desea, a la bocazas de Sarah no le quedara otra que atravesar un mágico Laberinto para llegar a la corte del Rey de los Goblins y recuperar a su hermanito.


Dentro del laberinto es quizás la película más famosa del marionetista Jim Henson. Además de ser el creador de Los Teleñecos y colaborar durante años en Barrio Sésamo, Henson fue ante todo un amante de los niños. Creaba para ellos mundos imposibles con los que les invitaba a dejar volar su imaginación, convirtiéndose en un ídolo para muchos de los que fueron niños en los ochenta. La verdad es que Jim Henson molaba (mucho). Fue capaz de ser un gran educador para niños de todo el mundo, y de hecho aún lo sigue siendo, porque su obra permanece entre nosotros. Sus marionetas hacen creer en la magia, con un deje optimista que convierte al mundo en un sitio divertido y bueno para vivir.

El derroche de imaginación que despliega en Dentro del laberinto se utiliza hábilmente para crear un lugar mágico. El surrealista diseño, deudor de Alicia en el país de las Maravillas, te transporta a un mundo nuevo en el que cada giro guarda una nueva sorpresa en este peculiar laberinto. Nada (y todo) es lo que parece en la tierra de los Goblins, sirviendo de sustento para una aventura que hará las delicias de los más pequeños. Para el recuerdo quedan las discusiones con el gusano, el descenso al pantano apestoso, el mítico puzzle de las puertas o la hipnótica batalla final en el infierno de Escher.


El protagonismo absoluto recae en una bellísima y jovencísima Jennifer Conelly, que ya había turbado las fantasías de los adolescentes en Érase una vez en América. Aquí cumple perfectamente con lo que debe ser una adolescente rebelde y contestataria, sin por ello dejar de despertar los sueños efebófilos del antagonista (y de gran parte del respetable). Me parece curiosa como ha ido cambiando mi concepción de ella a medida que he ido creciendo. Cuando era pequeño, recuerdo que me parecía una tirana mandona que merecía todo lo malo que le ocurría, por tratar tan mal a su hermanito. Cuando crecí un poco más, me pareció una persona muy cercana a las chicas que veía en mi día a día, a la que me hubiera gustado conocer. Ahora ya mayor, me identifico con su “sufrimiento” al tener que cuidar de un churumbel al que no tiene por qué apreciar, especialmente en sus desvelos a la hora de arreglar los problemas ocasionados por hablar demasiado. Cosas de madurar, dicen.


El universo es colorista e imaginativo, con el toque artesanal de épocas en que el ordenador todavía estaba en pañales, pero no peca de excesivo ni hortera. Los diferentes lugares que Sarah visita en sus aventuras destacan si acaso por tener el toque exacto de surrealismo para captar nuestra atención sin por ello resultar cargante. Pero, ¿dónde está ese detalle que convierte la película en eterna?

EVIDENTEMENTE, EN ÉL. EL REY.

David Bowie (y su paquetón) derrocha carisma y roba cada escena en la que aparece a base de una actuación cargada de toneladas y toneladas de carisma. Es imposible no fijarse en él y quedarse prendado del Rey Goblin. No hay más que ver el éxito que tiene su presencia en cualquier reunión de cosplayers, incluso treinta años después del estreno de la película. Para muestra, un botón.

Toda la carrera del recientemente desaparecido artista es una de las mejores encarnaciones de carisma gratuito que no debéis dejar de visitar en profundidad. Vale la pena.

Concluyendo, que es gerundio. Dentro del laberinto  es una película hecha con mucho cariño (como todo lo que hacía Henson) que tiene la magia suficiente para maravillar al público infantil, al juvenil y al más maduro que todavía tenga capacidad de soñar. Constituye una invitación para soñar y sumergirse en un mundo fantástico y maravilloso. Y luego está Bowie, claro. Bowie.

Nota: 10
Nota filmaffinity: 7.2
Publicado previamente en Cinéfagos AQUI

viernes, 16 de diciembre de 2016

Los juegos del Hambre



Mi relación con Los Juegos del Hambre siempre fue curiosa: Los libros me encantaron, pero nunca me sentí atraído por las películas. Ya desde las primeras imágenes lo sentí como algo muy alejado de mis intereses y no me preocupé por ellas. Acabé yendo a la segunda película de rebote, saliendo algo más contento de lo esperado. Sin embargo, tampoco me llamó para investigar el resto de entregas. El otro día me dio por echarle un ojo a la primera.

 Después del exitazo de los libros y la posterior película, supongo que no hace falta explicar mucho sobre la historia, ¿no? Básicamente, el país en que sucede la acción está dominado por un elitista Capitolio que explota los recursos de Doce Distritos que viven aplastados bajo su bota. Entre los muchos abusos está la obligación de que dos de sus adolescentes tienen que participar en un letal concurso llamado “Los Juegos del Hambre”. Katnis Everdeen es una joven rebelde que ha sido escogida para participar este año. Como es nuestra heroína, su actuación servirá para romper el statu quo en que vive la sociedad.

Cualquiera que haya leído los libros será consciente de que para adaptar la historia se necesita un buen despliegue de medios, tanto para plasmar la rica imaginería que genera como para los efectos especiales que darán vida a la acción. Mi primera impresión es que el presupuesto es mucho más reducido del necesario. No hay pasta. Escenas que deberían ser deslumbrantes, como el desfile en el Capitolio o las propias instalaciones de los Juegos, son muy, muy cutrillas. En ese sentido, la diferencia que hay con el montón de propuestas similares que podemos encontrar es bien grande. 

Esto se hace evidente con las extrañas decisiones de cámara que se pueden encontrar a lo largo de la película, especialmente al inicio. ¿Era acaso necesario este abuso tan descomunal de la cámara en mano? Aparte de marear, su uso en las tranquilas escenas iniciales es casi desagradable. Entiendo que hay que disimular que los Juegos del Hambre se han reducido a una fiesta de costillada, pero el efecto te impide apreciar los escenarios o los momentos épicos, sacándote fácilmente de la película.

A pesar de la plétora de actores competentes que hay aquí y allá, Jennifer Lawrence destaca como la única que se toma en serio la película. Quizás era consciente de que estaba ante la oportunidad de su vida y fue a fondo a por ello. Hay que reconocer que se lo curra, a diferencia de la indiferencia que causa el resto del elenco, ya sea por falta de calidad (el resto de concursantes) o pasotismo puro y duro (los organizadores). 

Para rematar la jugada, el guión hace aguas por todos lados. Dejando de lado la nula profundidad de (casi) todos los personajajes, nos encontramos que sólo los que nos hemos leído el libro entendemos que ocurre, los profanos no se enteran de la misa la mitad: no se explica cuál es la situación política, no sabemos de los privilegios del Capitolio ni del funcionamiento de los Juegos, las reglas cambian porque sí cuando conviene, los sucesos son deus ex machina continuos… Detalles todos que se cuentan acertadamente en los libros, ¡claro! Incluso un personaje desaparece sin dar explicaciones (el chico negro) ¡y no pasa nada! 

Curiosamente, el esquema de tres actos del libro se sigue a la perfección, pero sin ningún esfuerzo por mantener un ritmo vivo. Especialmente al inicio, en el que el director se lo toma con mucha calma. Cuando una película se acerca a las tres horas, se agradece que encontremos escenas con épica o empaque suficiente para justificar la duración. Sin embargo, la película transcurre bajo una total falta de trascendencia que se vuelve cansina y obliga a mirar el reloj demasiadas veces, especialmente en los dilatadísimos primeros dos actos.

La sorpresa con esta película es el taquillazo que consiguió. Derivado supongo por la excitación producida por los libros. En cualquier otro caso, esta sería la película típica que concluye una saga antes de que empiece. La compañía no parecía confiar mucho en la película y no le dotó de los medios que hubiera necesitado. Por momentos se hace difícil de ver, sin acercarse a la corrección que sí tendrá su secuela.

Nota:
2
Nota filmaffinity: 6.2