miércoles, 16 de octubre de 2019

Flush (Virginia Woolf)


Libro leído como parte de la CLO (gracias Cocodras). Siempre es un placer acercarse a Woolf, aunque lo hago mucho menos de lo que debería.

Título: Flush
Autor: Virginia Woolf
Título original: Flush - a biography
Traducción: ¿?¿

“Flush es un cocker spaniel de orejas largas, cola ancha y unos «ojos atónitos color avellana». A los pocos meses de su nacimiento es regalado a la famosa poetisa Elizabeth Barrett. Flush se convertirá en su compañero inseparable y, posteriormente, en el cómplice de sus amoríos con el poeta Robert Browning, aunque primero debe superar la animadversión y celos que siente ante su afortunado rival... Virginia Woolf relató la historia del perro de Elizabeth Barrett con rigor biográfico, recreando una época tan impresionante como la victoriana y consiguiendo una de las obras más deliciosas de la literatura contemporánea. Como señala Quentin Bell, Flush no es el producto específico de un amante de los perros, sino una narración construida a partir del esfuerzo de ver el mundo a través de la mente de un perro, un mundo dominado por los olores, las fidelidades y los deseos caninos.”

¡Que dulcecito más mono!

Y mira que ya había leído la contraportada, pero no esperaba que fuera a encontrar una doble biografía (otra más). Woolf siempre es un placer a la hora de disfrutar de un buen bocado literario. En este caso, se nos resume la vida de la poeta Elizabeth Barret y de Flush, su fiel cocker, narrado en todo momento desde el punto de vista del canino compañero.

Es, pues, un libro que degustar con calma, disfrutando de la miríada de detalles que jalonan cada una de las páginas. No obstante, hay algún que otro detallito que recordar. A decir verdad, no pasa gran cosa en todo el libro. Y bueno, a la que te pones a rascar, la vida de un perro… no es que sea especialmente interesante. Además, se trata de un librito cortito, de estos que apenas has empezado y ya has acabado. Por ello, si no estás atento, apenas te da tiempo a enterarte de nada. Se trata de un libro que degustar de manera consciente. Saborear bocadito a bocadito, paladeando cada sensación que Woolf te ha preparado. Si lo devoras, se estropea y no funciona (sí, un libro de 100 páginas que debe durar una semana, o más).


Flush está escrito con talento y su historia destila bonitisidad por todos los lados. Es toda una declaración de amor por esos animalicos que nos acompañan en nuestro día a día, que seguro disfrutaremos con ternura si tenemos la suerte de que alguno nos de su amor.

Pero es que no es sólo eso. Es también un ejercicio de estilo por parte de la escritora, presentando una pieza llena de talento en un ambiente inusual, con un requiebro tan innecesario como bien encontrado. Transforma con habilidad los ambientes en los que se mueve Flush (Londres, la campiña inglesa, Florencia), para describírnoslos con habilidad, casi pintándolos en un cuadro. Manteniendo, curiosamente, un punto de vista perruno, centrándose en los detalles que le interesarían a Flush antes que a un observador humano.

No he encontrado en el libro referencia alguna a la persona que ha hecho las labores de traducción (algo muy raro), pero desde aquí felicito al responsable por su meritorio trabajo. No es fácil trasladar las intrincadas, recargadas frases que cantan el inglés de Woolf manteniendo una exquisita entonación y un lirismo irónico. Mucho mérito tiene.



Asimismo, también se debe destacar la profusa documentación con la que el libro está orquestado. Se hace patente que Woolf ha trabajado la figura de Barrett y se las arregla para que quede patente, tanto en la descripción del personaje como en la evolución de su vida y los abundantes poemas que jalonan el libro. Para muestra, un botón:

To Flush, my dog (by Elizabeth Barrett Browning)

LOVING friend, the gift of one,
Who, her own true faith, hath run,
Through thy lower nature ;
Be my benediction said
With my hand upon thy head,
Gentle fellow-creature !

Like a lady's ringlets brown,
Flow thy silken ears adown
Either side demurely,
Of thy silver-suited breast
Shining out from all the rest
Of thy body purely.

Darkly brown thy body is,
Till the sunshine, striking this,
Alchemize its dulness, —
When the sleek curls manifold
Flash all over into gold,
With a burnished fulness.

Underneath my stroking hand,
Startled eyes of hazel bland
Kindling, growing larger, —
Up thou leapest with a spring,
Full of prank and curvetting,
Leaping like a charger.

Leap ! thy broad tail waves a light ;
Leap ! thy slender feet are bright,
Canopied in fringes.
Leap — those tasselled ears of thine
Flicker strangely, fair and fine,
Down their golden inches

Yet, my pretty sportive friend,
Little is 't to such an end
That I praise thy rareness !
Other dogs may be thy peers
Haply in these drooping ears,
And this glossy fairness.

But of thee it shall be said,
This dog watched beside a bed
Day and night unweary, —
Watched within a curtained room,
Where no sunbeam brake the gloom
Round the sick and dreary.

Roses, gathered for a vase,
In that chamber died apace,
Beam and breeze resigning —
This dog only, waited on,
Knowing that when light is gone,
Love remains for shining.

Other dogs in thymy dew
Tracked the hares and followed through
Sunny moor or meadow —
This dog only, crept and crept
Next a languid cheek that slept,
Sharing in the shadow.

Other dogs of loyal cheer
Bounded at the whistle clear,
Up the woodside hieing —
This dog only, watched in reach
Of a faintly uttered speech,
Or a louder sighing.

And if one or two quick tears
Dropped upon his glossy ears,
Or a sigh came double, —
Up he sprang in eager haste,
Fawning, fondling, breathing fast,
In a tender trouble.

And this dog was satisfied,
If a pale thin hand would glide,
Down his dewlaps sloping, —
Which he pushed his nose within,
After, — platforming his chin
On the palm left open.

This dog, if a friendly voice
Call him now to blyther choice
Than such chamber-keeping,
Come out ! ' praying from the door, —
Presseth backward as before,
Up against me leaping.

Therefore to this dog will I,
Tenderly not scornfully,
Render praise and favour !
With my hand upon his head,
Is my benediction said
Therefore, and for ever.

And because he loves me so,
Better than his kind will do
Often, man or woman,
Give I back more love again
Than dogs often take of men, —
Leaning from my Human.

Blessings on thee, dog of mine,
Pretty collars make thee fine,
Sugared milk make fat thee !
Pleasures wag on in thy tail —
Hands of gentle motion fail
Nevermore, to pat thee !

Downy pillow take thy head,
Silken coverlid bestead,
Sunshine help thy sleeping !
No fly 's buzzing wake thee up —
No man break thy purple cup,
Set for drinking deep in.

Whiskered cats arointed flee —
Sturdy stoppers keep from thee
Cologne distillations ;
Nuts lie in thy path for stones,
And thy feast-day macaroons
Turn to daily rations !

Mock I thee, in wishing weal ? —
Tears are in my eyes to feel
Thou art made so straightly,
Blessing needs must straighten too, —
Little canst thou joy or do,
Thou who lovest greatly.

Yet be blessed to the height
Of all good and all delight
Pervious to thy nature, —
Only loved beyond that line,
With a love that answers thine,
Loving fellow-creature !

No podemos olvidar tampoco la habitual retranca con la que Woolf retrata la sociedad inglesa en la que se mueve. A su manera, Flush es toda una sátira social de lo más ingeniosa. Somos testigos, desde su punto de vista, a las restricciones de las costumbres victorianas, las absurdeces de la conciencia de clase y la absurdez de la aristrocacia (humana y canina), la aburrida vida de las damas londinenses (y sus perros), la exultante vida de Italia (libre de tantas restricciones) y las delicias de la libertación sexual, tan lejana en aquel momento.


En muchos aspectos, me ha recordado mucho a la novela que reseñé hace muchos años, “Soy un gato”, de Soseki, en la cual se también se pintaba admirablemente la cotidianeidad del día a día a través de un espectador externo. Los propósitos y el desarrollo son diferentes claro, pero un recuerdo entrañable es un recuerdo entrañable.

Lo que no debemos olvidar cuando leemos Flush es que no seremos testigos de más (ni de menos) que la vida de un perro. Más que suficiente para unos, indudablemente poco para otros. Obviamente, es una propuesta vacua e inofensiva, pero escrita con talento, llena de belleza y lirismo, ideal para leer con una sonrisa en los labios mientras paladeas cada frase. Woolf cada día me emociona más. No sé por qué, pero al leer el libro, me imaginaba Woolf escribiendo en su cuarto propio con su perro canela a sus pies y el aroma de las flores filtrándose por la ventana. 

Nota: 7
Nota goodreads: 3.8/5

domingo, 13 de octubre de 2019

Los Increíbles 2


Cuando se estrenó esta película yo fui totalmente feliz a mi cine de cabecera a verla, sin fijarme si estaba siquiera o la sesión que me interesaba. No veáis mi sorpresa cuando me encontré que el cine estaba de vacaciones. Sí. De vacaciones, un cine. Así pues, al día siguiente me tocó buscar un nuevo lugar donde verla, mucho más incómodo que al que puedo llegar caminando cinco minutos desde casa.

Pero bueno, 14 años después de que la espectacular cinta de superhéroes de Brad Bird arrasara en los cines (durante años la mejor del género), cuando ya todos creíamos imposible su retorno, Pixar nos sorprendía con una secuela.

Curiosamente no habían pasado 14 años para la familia Increíble, sino que Los Increíbles 2 se sitúa EXACTAMENTE a continuación (el instante siguiente) que su primera parte, con la aparición del Socavador. En ella, las circunstancias provocan que Elastigirl pueda retomar su trabajo de heroína, mientras que Mr. Increíble se ve obligado a ocuparse de las tareas del hogar y cuidar de la familia. Los problemas de pareja se juntan con la aparición de un nuevo malo maloso (el Secuestrapantallas), la incapacidad de Violet para tener una cita con su enamorado, los ejercicios de matemáticas de Dash y el hecho de que nadie de la familia ha visto los poderes de Jack-Jack.

La inversion de roles de pareja permite jugar un poco con el feminismo, especialmente cuando Mr. Increíble no se aclara con la casa y contempla, envidioso, como Elastigirl está consiguiendo ser más popular de lo que él jamás fue, provocando que la situación pierda provisionalidad (además de ver cómo afecta a su Ego). Se trata de un juego que ya tenemos un poco visto de otras propuestas, en las que probablemente se ha hecho mejor que aquí. Mi impresión es que el guión se escribiera en 2004 y no se hubiera variado desde entonces, porque el tratamiento parece cierto aire anacrónico, como si fuera de otra época. No obstante, se trata del mayor hallazgo del guión, pues presenta bastantes fallas no habituales en este estudio. Encontramos personajes cuya personalidad ha desaparecido y no hacen más que estar allí (Frozono o Dash), otros que no tienen nada que ver con el que conocimos hace tiempo (Violet) o no se utiliza más que como puro alivio cómico (Edna). Además, tanto la identidad del antagonista como la propia resolución del conflicto no destaca por su trascendencia.



Esto no hace que la película sea aburrida. El ritmo es vivo, los chistes funcionan en su mayoría y el carisma de sus personajes hace que la diversión esté asegurada. Sin embargo, peca por su falta de trascendencia. La acción es fluida, pero no tiene ningún asomo de la profundidad emocional que caracteriza al estudio. Tal como ha ocurrido con muchas de sus segundas partes (Buscando a Dory, Monstruos Universidad), se trata de películas que se ven (y disfrutan) con agrado, pero realizadas con propósitos más digestivos, claramente inferiores a lo que sabemos que la franquicia es capaz de proporcionar.

Como nota aparte, me sorprende comprobar como los tres momentos de acción más importante se basan en impedir que un vehículo choque contra alguna parte de la ciudad (tres veces en la misma película).

Asimismo, la animación fluye admirablemente, con un bello diseño continuista que se aleja del hiperrealismo que hemos visto en las últimas películas de Pixar. Estos años sesenta retrofuturistas rarísimos, muy deudores de las películas de Bond de los 80, lucen espléndidamente en pantalla. En ese sentido, parece como un cómic de Marvel puesto en movimiento. Pixar son los mejores con la animación por ordenador y lo siguen demostrando.

Uno de los detalles más curiosos es que en ambas películas Increíbles, el antagonista se trate de una persona sin poderes especiales, más allá de su capacidad tecnológica. ¿No sería interesante que un mortal cualquiera fuera capaz de derrotar a los súpers, en un universo que odia a tales personajes? (Vale, tienen tantos poderes como Batman o Ironman, pero we…).



En ningún momento puedes decir que Los increíbles 2 sea una película siquiera floja. Constituye un buen ejercicio de imaginación, presenta un diseño retro-futurista de lo más bonito. Tiene unos guiños muy bien encontrados y es, a fin de cuentas, una película de aventuras bien hecha, divertida y disfrutable. Sin embargo, es tan claramente inferior a su predecesora que no acaba de dejar un buen sabor de boca.

Nota: 6
Nota filmaffinity: 6.8

Finalmente, debo poner un pequeño aparte para BAO, el pequeño corto inicial sobre un niño-mochi. Una micro-historia de tres minutos llena de ternura que es bien capaz de dejarte el culo torcido. Simplemente adorable y mucho mejor que la película que venía a continuación.



martes, 8 de octubre de 2019

El protegido


Después de que Shyamalan dejara a todo el mundo con el culo torcido con el Sexto Sentido, el público estaba expectante cuando se anunció El protegido. Un tráiler de lo más inquietante que prometía terror del bueno atrajo a un montón de gente a las salas de cine. Y la mayoría salió con un enfado morrocotudo.

La película nos sitúa (de nuevo) a un Bruce Willis que ha sobrevivido a un terrible accidente y vive medio traumatizado. Un excéntrico desconocido le propone una hipótesis sobre la cual su supervivencia y todos los sucesos extraños de su vida tienen explicación, aunque sea tan increíble que nadie podría tomárselo en serio.

Y es que el público ya estaba con la mosca tras la oreja. Nadie se fiaba, que ya sabíamos que Bruce Willis estaba muerto y tal, así que todos estábamos esperando esa trampa final molona que todos sabíamos que había. Y curiosamente, la trampa final era que no había trampa final. El protegido era una película de súper-héroes que nadie te había dicho que lo era (más allá de los propios personajes). Esto no era (ni por asomo) lo que la gente quería ver, ni tampoco un final que el público pudiera comprar, por lo que la sensación de timo no te la quitaba nadie. Y eso que, si la volvías a ver, todo cuadraba con una película iniciática de súpers, sólo que sin mallas ni efectos especiales.



Creo que hace 20 años fui de los pocos a mi alrededor que quedó contento con la película. Obviamente me había tomado el pelo como a todos, pero una vez desvelado el pastel no pude sino flipar. Durante años defendí esta película en soledad hasta que llegó Split. De repente, El protegido deja de ser una película de superhéroes raruna a ser el inicio de una saga (como siempre defendió el propio autor), y además, esta transformación se producía como el giro final de la película continuación, por lo que todo el mundo se volvió a quedar con el culo torcidísimo. El hecho de que Split fuera una película notable por sí misma y el efecto nostalgia hizo que este giro fuera más que bien recibido y le permitió acabar la saga con Glass. ¡Ay si Shyamalan no se hubiera pegado las tortas que se pegó en taquilla! (ese Airbender…) Quién sabe qué habría ocurrido si no le hubieran enterrado el proyecto tal como tenía pensado.

Y no es una rodomontada cualquiera. El protegido es una auténtica película inicial de superhéroes muy bien pensada. Tenemos todos los detalles: La vida del protagonista antes de recibir sus poderes, su descubrimiento, cómo se acostumbra a ellos, su primera acción heroica y el advenimiento de su némesis. Es curioso cómo te lo está gritando a la cara pero tu subconsciente ignora completamente las señales si no conoces el secreto de inicio. Después de todo, no se parece en nada a ninguno de los súpers que hemos visto estos últimos años en el MCU y fuera de él. No hay CGi, ni batallas megaespectaculares, ni rayos espaciales ni trajes estrafalarios. Y es que a veces, lo único que hace falta para volverse épico es una cámara lenta y miradas llenas de trascendencia (y lo bien que le queda).


Bruce Willis vuelve a protagonizar la película y Bruce Willis vuelve a repetir el mismo papel. Mantiene cara tristona durante toda la película, siente que algo no encaja y le cuesta 30 segundos acabar cualquier frase. ¡Cómo no esperar que se fuera a repetir el mismo truco del Sexto Sentido! Una vez más Shyamalan juega a su favor con el lenguaje cinematográfico. En cuanto al desempeño del actor, podríamos afirmar que cumple con su función sin por ello ser excesivamente requerido. Ni siquiera cuando acepta sus poderes, que permitirían a su personaje vivir consigo mismo, es capaz de alegrar la cara o superar sus traumitas del pasado.

Hace poco comenté que Samuel L. Jackson se queda solo cuando se trata de abusar de putoamismo. Como siempre, se come cada escena en la que aparece, esta vez como un hombre de cristal lleno de obsesiones que no puede comprender cómo los demás no adoran los cómics tanto como él. A destacar sus estallidos de ira sin sentido cuando alguien toca alguno de sus sacrosantos conceptos comiqueros (como mucha fanbase actual, jeje) y el escalofriante descenso por las escaleras, que te pone el culito prieto sabiendo las consecuencias que tendría para él un tropezón.

 
Todo en la película contribuye a incrementar la incomodidad del espectador. No hay más que ver la escena inicial, la del tren, en la que asistimos a un dialogo cotidiano, pero en la que advertimos rápidamente que hay algo que no cuadra. Dos personas hablando de banalidades, pero tenemos el culo bien pegado al asiento. Cada escena está impregnada de una atmósfera melancólica que entristece e hipnotiza. Te hace sentir cercano a un héroe anónimo que está a miles de kilómetros de aquellos que le rodean, al que deseas abrazar cada vez que es incapaz de acabar una frase, plagando de silencios incómodos cada conversación.

La banda sonora, a cargo del siempre talentoso James Newton Howard, sirve como buen complemento a las imágenes, remarcando la sensación de insatisfacción y asombro de cada escena. Asimismo, la extraña paleta de colores cambia según los personajes en pantalla, contribuyendo a la sensación de irrealidad que imbuye toda la película. Shyamalan tendrá sus cosas y puede que no todos estemos de acuerdo con sus gustos y decisiones, pero vaya si sabe qué hacer con la cámara.



Y luego está el final. Estás con la vista a tope, preparado para pillar ese giro final tramposo que estás deseando que llegue, pero como el director sabe que estás expectante, decide que no va a haber giro final, pero que, en sí mismo, esa ausencia de giro final es un giro final en sí mismo que cambia la concepción de todo lo que has visto y te deja con el culo roto otra vez. ¡BOOM! Sorprende ver, a posteriori, la obviedad de cada detalle que te ha pasado desapercibido (el agua como fuente del miedo, por ejemplo), aunque hayas estado con las orejas tiesas durante todo el metraje. Es mérito de un director demasiadas veces incomprendido, que ha demostrado su calidad, volviendo a la palestra con un giro final tan imprevisible que ha tardado veinte años en llegar, cambiando para siempre la concepción que el público tenía de esta película, ya casi olvidada.

En conclusión, El protegido es mi película favorita de este director. Ya lo era en el pasado y lo continúa siendo tras Split / Glass. 100 minutos de tensión, diálogos extraños, duelos épicos y una estafa apasionante. Shyamalan utiliza su talento para intrigarnos para generar un espléndido retrato de que supone ser un superhéroe y un villano, mientras se combinan las fatigas y los traumas terranales con la fantasía más comiquera. A fin de cuentas, ¿qué pasaría si Superman existiese, pero no supiera que es Superman? Este es el planteamiento de la película.

Nota: 9
Nota filmaffinity: 6.7

viernes, 20 de septiembre de 2019

Nocturna (Guillermo del Toro, Chuck Hogan)


Guillermo del Toro es un director que me agrada. Sus películas son fácilmente reconocibles y desbordan imaginación, sabe dotar a su puesta en escena de poderío visual, contribuyendo a poblar nuestras pesadillas con imágenes malignamente bellas, como deliciosos cuentos terroríficos. Conociendo lo que me gustaban sus guiones, no me lo pensé lo más mínimo cuando apareció este libro, comprándolo sin mirar y sin pasar por casilla de salida y cobrar 20.000. Y bueno, es ahora, con un poco de retraso con que lo leo. Cosas que pasan.

Título: Nocturna
Autor: Guillermo del Toro, Chuck Hogan
Título original: The strain (La cepa)
Traducción: Santiago Ochoa

“Un avión procedente de Berlín aterriza en Nueva York. Sin embargo, algo no funciona bien desde el momento en que toma tierra. Todas las luces del avión están apagadas, nadie responde a las llamadas de la torre de control, nadie contesta a los teléfonos móviles. Parece como si el avión estuviese muerto…
Lo que al principio se considera un virus muy contagioso pronto se revela como algo aterrador. Los infectados tienen mucha sed y sólo quieren beber… sangre. La epidemia se propaga a una velocidad de vértigo, y en pocos días toda la isla de Manhattan está invadida. Pero esto no ha hecho más que comenzar. Hay un plan siniestro para conquistar rápidamente todo el planeta.
Los viejos vampiros han regresado. La lucha entre el bien y el mal vuelve a encarnarse en estas criaturas tan antiguas como actuales. La desigual lucha entre estos seres sobrenaturales y un valiente grupo de héroes humanos nos arrastra a una historia llena de acción, alianzas, traiciones y batallas que nos hace reflexionar sobre la condición humana, en la mejor tradición de las películas de su autor, Guillermo del Toro.”

El primer punto que no tuve en cuenta al empezar este libro es que se trata de una novela de TERROR. Aquí los personajes lo van a pasar mal y lo que quien los autores es hacerte sufrir un poco. Los hechos que se narran son MUY brutos y a la que te pille con el pie cambiado, se puede hacer desagradable. Obviamente, aléjense de ella los estómagos sensibles, pues aquí hay carnaza a porrillo.


Las primeras páginas son un verdadero torbellino. Pasan miles de cosas en un planteamiento original, que capta tu interés y te obliga a seguir leyendo. Se realiza un inusual acercamiento al vampirismo lejos de cualquier tipo de magia, sino como una enfermedad a erradicar, en una aproximación cientifista, dando buen uso a los métodos médicos de contención y control de plagas.

Lástima que después desbarre en el resto de aspectos. Pasado este primer planteamiento en que se deja claro que la magia no tiene cabida y el folklore es un simple mito, decides tirar tu coherencia a la basura en un mata mata simplón lleno de espadas de plata y parafernalia similar sin razón alguna. No es sólo que la supuesta plaga pase de una pesadilla fuera de control a un pequeño asunto de una madriguera bien surtida, es que los vampiros pasan de ser todopoderosos  a morir con un soplido por puras necesidades de guión, con capacidades que vienen y van según toca. Tan pronto son incapaces de controlar su sed, como secuestran a alguna dama en apuros y la mantienen una semana sin comérsela. Lo dicho, incoherencias por todas partes que echan por tierra un inicio bien molón, pues provocan que lo que estés leyendo ni se disfrute ni tenga sentido.


Además, los personajes son completamente planos. Leyendo cuesta distinguir lo que hacen y dicen el médico protagonista (Ephrain Goodweather), el anciano cazavampiros Van Helsing Abraham Setrakian o el exterminador de ratas Vasily Fet. Ninguno de ellos tiene el más minimo atisbo de personalidad o característica diferenciada, no siendo otra cosa que nombres que hacen cosas para avanzar en la trama. Además, tan pronto están destrozados por una pelea como se ponen a saltar muros como nada de una página a otra. No entro en detalles de los dos personajes femeninos, simples mujeres en nevera para hacer avanzar la trama (un poco vergonzoso).

La personalidad de los vampiros también se mantiene o no según convenga en la trama, de la misma manera que la transmisión de la enfermedad, que va y viene, no se te explica cómo ocurre, pero que todos los personajes parecen conocer. En ese sentido, me parece curioso comprobar cómo el libro tan pronto gasta dos páginas en explicarte el protocolo de aterrizaje de un avión, la forma en que las ratas expanden sus territorios o se forja una armadura de latón, para luego no explicarte cómo se mata un vampiro o qué son esos gusanos que aparecen.


El desarrollo del guión es conducido únicamente por las necesidades del autor, no por los actos de los personajes. No voy a chafar algunos giros – si es que se pueden considerar como tal – diciéndolos aquí, pero basta decir que se producen tal cantidad de coincidencias imposibles en cuatro días que sería más probable ganar cuatro veces seguidas el Euromillón.  La de vejes que he puesto los ojos en blanco viendo las estúpidas decisiones de los personajes, que no hacen otra cosa que meterse en líos cada vez más gordos y menos verosímiles.

No es que requiera un poco de suspensión de la incredulidad, sino que apagues casi todas tus neuronas. Soy consciente de que se trata de una novela de vampiros (o de zombies, dependiendo de tus puntillosidades), pero agradezco que se mantenga cierta coherencia. No me gusta que un vampiro sea capaz de lanzarte con velocidad sobrehumana más de diez metros para luego ser contenido por un simple codo en el cuello. No me gusta que un Señor de los Vampiros de varios siglos de edad mantenga una vendetta personal con un humano que apenas ha importunado sus planes. Insisto, no me gusta que un Señor de los Vampiros se entretenga en explicar sus planes a una presa que no es más que un animal para él (lo recalca con ganas). ¿Quién hace eso? Ningún Señor de los Vampiros que conozca, tenedlo por seguro.


Parece totalmente que se ha escrito a retazos por los dos autores  sin que se hayan puesto muy de acuerdo. Luego se han limitado a coser un poco todo y no se han molestado lo más mínimo en repasar la coherencia. Quizás no se trata más que una de las pruebas de guión previa a la serie del mismo nombre, que luego se ha publicado para aprovechar el tirón de la misma. No sé si será eso o que a partir del concepto inicial, luego se contrató a un colaborador para novelizarlo y para adelante como si no hubiera un mañana.

Lo único que me hace gracia de las últimas 400 páginas es que los personajes conocen el concepto del vampiro así de buenas a primeras, como parte de nuestra cultura general, algo inusual en las propuestas del género. Y bueno, la niña-vampiro, qué cosa más bruta.

Lo que más me apena de este libro es que después de un inicio de lo más prometedor y enfermizo, se desarolla hundiéndose más y más en el ridículo más espantoso. Hay tantos cambios de tono y de vocabulario que estoy seguro de que el traductor habrá pasado un mal rato con este libro. El final es también un despropósito de los que hacen época, como no podía ser de otra manera, creado única y exclusivamente porque debe haber dos entregas más y te tienen que dejar con ganas (ejem ejem) de más. Totalmente des-recomendado. Con decir que disfruté bastante más de Crepúsculo creo que ya queda todo dicho.

Nota: 1
Nota goodreads: 3.78/5

martes, 17 de septiembre de 2019

Capitán América: El soldado de Invierno


Ésta es una de las pocas películas Marvel que se me escapó completamente del cine. Como ya he comentado más de una vez, el Capitán América no ha sido nunca uno de mis personajes favoritos, la primera película El primer Vengador era una propuesta algo justita y recordaba el disgusto con El Reino Oscuro, por lo que no me interesé en exceso por ella. Fue tiempo después, cuando vi la fama que estaba cogiendo por lo que decidí que tocaba ponerme al día. ¡Vaya película me había perdido!

La organización SHIELD está en uno de sus mejores momentos, expectante con el inminente lanzamiento de tres “Helicarriers” gigantes que pueden permanecer en órbita de manera indefinida mientras están dotados de tal cantidad de armas que prometen dejar obsoleto cualquier estrategia de guerra previa. Supervisando el proceso desde sus flamantes oficinas, están el director de SHIELD Nick Fury (Samuel L. Jackson) y el senador Alexander Price (Robert Redford), protector de la organización y cabeza visible del Consejo de Seguridad Nacional. Mientras tanto, Steve Rogers busca su lugar en un tiempo que le es ajeno, consciente de que no pertenece a este mundo. Sigue trabajando para SHIELD, gracias a su enlace con la Viuda Negra (Scarlett Johansson), pero parece que nadie sabe qué hacer con él. El rotundo fracaso en el lanzamiento de los Helicarriers hace patente que alguien se ha infiltrado en la organización militar, lo que obligará al Capitán América a ponerse el traje para averiguar quiénes son los traidores que han posibilitado la catástrofe.

¡Qué película tan diferente! El soldado de invierno supone un soplo de aire fresco dentro de la franquicia, alejándose (ejem ejem) de las acrobacias gratuitas típicas de las películas de súpers. Los hermanos Russo, que luego han ostentado el liderazgo de la franquicia, debutaron en el MCU con esta estupenda película de espías a la antigua usanza, muy seria y sin asomo de los infantilismos que estamos acostumbrados a ver.

Se trata de una película que se aleja (ejem) de las acrobacias típicas de súpers, sin asomo de chorraditas, que te brinda una seria película de espías de lo más estupenda. De la imaginería de los cómics se aprovecha a la organización Hydra para hacer un paralelismo con la guerra fría y sumirnos en un bonito estado de genuina paranoia, en el que se hace difícil saber quién maneja los hilos de quién y quienes, más allá del escudado personaje, no tienen buenas intenciones. Desde un punto de vista del Universo Marvel, es una película que añade trasfondo importante a una de las figuras centrales de la franquicia que, además, es una película como Dios manda, en vez de una sucesión de fuegos artificiales y oohs y aahs para los fans. De hecho, ya le gustaría a James Bond poder firmar películas tan redondas como éstas.



El concepto de la película parte del cómic de mismo nombre que hace no mucho tiempo reseñé. Sin embargo, no es que se parezca demasiado, ni en planteamiento, ni en desarrollo. Solamente se mantiene el concepto de Bucky y el desenlace de la propia película, ambos calcados de las estupendas viñetas de Brubaker. Esto no impide que se mantenga (y mucho) el espíritu del cómic en cuestión. Se nota que los guionistas lo han leído con cariño, adaptando con mucho respeto, dejando un buen puñado de pildoritas (como la aparición de Zola) para que el fan entendido se regocije en ello sin por ello hacerse extraño (en lo más mínimo) para los profanos.

Quizás porque aquí tienen una película para ellos y el guión les da una profundidad más allá de hacer el saltimbanqui, tanto Scarlett Johansson como Chris Evans parecen mucho más cómodos en sus mallas. Dan lustre al personaje, mucho más metidos en sus papeles y conscientes de todos los matices que deben mostrar para que el Capitán América y la Viuda Negra funcionen como personajes, incluso para los que desconocen el trasfondo. Por su parte, Samuel L. Jackson se mueve en su salsa y roba (como siempre) cada escena en la que aparece, desbordando putoamismo por los cuatro costados. Es el rey del cotarro y se nota.


Esta película supuso un chorro de agua fresca al tono que tenía la franquicia. Después del exitazo de Los Vengadores, las dos películas siguientes fueron bastante flojillas (Iron Man III y Thor: El mundo oscuro) y relativamente similares. Se necesitaba tocar algunas teclas para dar una sensación de diferencia, de que se podían hacer películas buenas con los súpers. Ahí entraron los Hermanos Russo, en su primera película de gran presupuesto, para romper con lo establecido y hacer esta película de ritmo frenético, tensión bien conseguida y una acción espectacular que no cuesta nada seguir, siempre al servicio de la historia y no al revés.

A ello contribuyen unos efectos especiales inesperadamente físicos para los estándares del cine actual y una música que sabe acompañar cada escena de manera notable. Si acaso, se le echaría en falta un tema reconocible para alguno de los personajes a modo de leit-motiv,  un mal que se puede achacar a todo el MCU.


En resumen, El soldado de invierno es una notable película de espías a la antigua usanza de lo más inesperada, que adapta libremente el cómic original, captando la esencia del personaje.  Se debe destacar el mérito de no funcionar como un sacacuartos y atraverse innovar dentro del MCU, constituyendo una película perfectamente disfrutable por sí misma (incluso para los más profanos).

Nota: 8
Nota filmaffinity: 6.6