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miércoles, 1 de mayo de 2024

Animales fantásticos - Los secretos de Dumbledore

Parece mentira que la saga de animalitos del mundo de Harry Potter llegara a su tercera entrega. A partir de un librito de “biología” sin trama, se inventaron una cosita muy simpática y luego vino una entrega bastante mejorable (en la que se habían dejado buenos cuartos). Pero como la taquilla respetaba, a alguien le cuadraba la contabilidad y vino otra entrega.

Ésta tenía el problema adicional de todos los follones judiciales (siendo amables) en los que andaba metido Johnny Depp, lo cual asustaba un poco a unos productores que querían meterse en los menos líos posibles. Al final, la decisión fue la de cambiar al actor que da vida al personaje (en este caso, el “agraciado” fue Mads Mikkelsen) y tirar pa’lante como si nada. Evidentemente, esta decisión también trajo cola, especialmente cuando decidieron que no iban a dar ningún tipo de explicación “mágica” al cambio de cara. Pero bueno, como hemos visto con James Bond, si el actor lo hace bien, estos cambios no molestan.

¿Y dónde estamos ahora? Pues bueno, ahora resulta que Grindelwald no puede tomar el poder a las bravas, ya que su plan con Nagini y Flash para destruir el mundo no le salió del todo bien. Han pasado unos años y estamos en 1930 y pocos, así que el malo maloso ha decidido convertirse en presidente del mundo mágico por votación popular, ganando unas elecciones en las que va a hacer todas las trampas posibles. Nuestros amigos de los animales, ahora agentes secretos 007, deberán, como buen James Bond, detener al malo megalomaníaco de turno. Ah, sí. Y Dumbledore tiene secretos, aunque esos no le importan a nadie.

Lo que más me sorprende de esta película (y bueno, de la saga) es la poca continuidad tonal que hay entre una entrega y otra. La primera es una cosa de aventurillas ligera y llena de corazón. La segunda es una historia noir muy convencional (y malilla), y ahora han dado otro volantazo y se pasan a una historia de espías para toda la familia. Cuanto menos es curioso tanto vaivén. Creo que sólo Cars llega a estos cambios tan salvajes.

Esta entrega mejora en mucho a su predecesora, pues cuenta con el guión más cerrado de las tres entregas. Aquí sabían qué querían contar y cómo querían hacerlo. Quizás debido a que sabían que tendrían pollo con el actor antagonista, quisieron asegurarse de que, al menos, no iban a tener follones con la trama, pero bueno, se agradece. No tiene el mimo y el sentido de la maravilla tan bien encontrado que tiene la primera, pero se siente dentro del mundo mágico y es consistente como película (cosa que con Grindelwald no pasaba), lo cual ya me parece un buen resultado de un producto digestivo como éste. Como he comentado antes, ésta es una película de espías con toques mágicos, con sus agentes, contraagentes, giros de guión, paseos por lugares exóticos de medio mundo… sólo que con varitas, maldiciones y los trucos de manos (jé) que se pueden dar cuando tienes a magos por medio. Sabe ser graciosa cuando toca y se pone seria cuando debe, sin por ello ofrecer más que un entretenimiento sin complicaciones.

La trama se ve venir desde el minuto tres, previsible en todos sus giros, pero tanto la acción como las revelaciones se mueven a buen ritmo, por lo que no llega a hacerse aburrida. Complicaciones las justas, eso sí. Los buenos son buenos, los malos malos, y los traidores se ven a la legua.

Lo mejor que tiene la película es justo Mads Mikkelsen. Es el actor que se toma más en serio el proyecto y aporta una frescura que un Depp con el automático puesto no conseguía dar. Sí me creo que este tío sea el malo maloso mágico más peligroso del siglo XX. Mucho mejor que Ralph Fiennes o Johnny Depp, no hay color.

Y, si en Grindelwald lo que mejor funcionaba era la parte técnica, aquí no iba a ser menos. Warner se ha dejado sus buenos 200M€ (bueno, algo menos) en tener unos efectos especiales bien hechos, con una buena integración entre los seres digitales y las personas, escenarios (reales e inventados) trabajados, y un buen diseño de la imaginería que cuadran en cómo se viviría el período de entreguerras en el mundo mágico (y cómo va a empezar de un momento a otro la IIGM). Hay ideas y ganas de hacer las cosas bien en este apartado.

Desde el punto de vista de la música, se aprovecha (quizás demasiado) la espléndida partitura de Williams para las entregas anteriores. Aún con sus variaciones, percibimos las sutilezas que nos indican que estamos en el mundo mágico, en continuo de derivaciones del tema original muy bien encontrados.

Por otro lado, no puedo evitar la sensación de que los protanistas (Newt Scamander, etc.) están ahí porque son los de la primera película y quedaría mal que no aparecieran. Se han transformado en secundarios de “
su propia historia”, quedando implicados en la trama general de pura casualidad, prácticamente porque pasaban por ahí y alguien tiene que ser el bueno. Hasta Tintín aparece por razones menos peregrinas en las tramas ajenas. El guión tampoco les ofrece nada a lo que agarrarse, así que el desempeño de la mayoría de ellos no destaca por su calidad. Todo esto no deja de reforzar la sensación de falta de coherencia en la saga en general, con cada película yendo muy a su bola y las conexiones justas para poder decir que “van juntas” y ya.

Me hace una especial gracia lo poco disimulado que está la analogía con el nazismo y su auge. Sin dejar de ser una película para niños pequeños, no esconde que se estaba gestando un tiempo terrible para la humanidad en su conjunto. Incluso se plantea la cuestión sobre qué nivel de tolerancia se debe manejar con los intolerantes y sobre si los fascistas deben poder presentarse a las elecciones. Que luego se va a otras cosas y no se mete en fregados, pero la chinita la deja caer.

Viendo cómo funcionó en taquilla, es de esperar que en algún momento aparezca una nueva entrega, aunque con los líos en que anda metida la JK, a saber sí se centran lo suficiente como para firmar los permisos. En fin.

Los secretos de Dumbledore tiene muy poco de secretos y sí de aventuras para toda la familia. Este sucedáneo de James Bond para todos los públicos es agradable de ver, entretiene y no ofende a ningún fan exigente. Lo cual no es poco, viendo el resto de las películas derivadas de las obras de Rowling.

 

Nota: 6

Nota filmaffinity: 5.4 

sábado, 19 de febrero de 2022

Harry Potter y el Misterio del Príncipe

Ésta fue la única película de Harry Potter que pasé un poco (mucho) de ir a ver al cine. Proviniendo del libro que menos me gustaba de toda la saga y sabiendo lo decepcionante que había sido la entrega anterior, pensaba esperar un buen tiempo antes de ponerme con ella. De hecho fui a ver las dos entregas del libro 7 sin haber pasado por el Príncipe Mestizo y todo.

A ver, ¿dónde estamos en el sexto libro? Voldemort ha vuelto y el Ministerio de Magia no ha tenido más remedio que reconocerlo, pero a nadie parece importarle “mucho”. Dumbledore está a sus cosas y pasa bastante del colegio. Harry ha encontrado un libro de un tal “Príncipe Mestizo” que le convierte en el número 1 de clase (pobre Hermione). Ah, y todo el colegio va más quemado que el palo de un churrero.

El mayor problema que tenía el libro es que se notaba que era una entrega que debía estar porque la saga debía de ser de 7 libros y es necesario entretenerse un curso más. Probablemente podías quitar el 80% de sus páginas y no te perdías nada ni de trasfondo ni de historia. A pesar de sus 800 páginas (aprox), el libro se siente MUY prescindible.


¿Y qué hace Yates en su adaptación? Pues en vez de coger pedazos inconexos de la trama y pegarlos de alguna manera no muy afortunada como hizo en su quinta entrega, decide pasar un poco de la trama de fondo del libro y abrazar con ganas el salseo con el tono tonto que el libro pide. Que sí, que Voldemort está por ahí y hay unas Horrocruxes que presentar y alguna muerte por cumplir, pero la trama se centra casi en exclusiva en los amoríos de los varios personajes que pululan por ahí. Desde un primer momento, la película coge deliberadamente un aire de ópera bufa que le viene muy bien, con personajes que no se toman excesivamente en serio a sí mismos, casi autoparodiándose en muchas escenas.

El contraste es sorprendente. En las anteriores cinco películas, como mucho algunas miraditas, manitas juntas, besitos relativamente castos. Aquí el desmelene es de bandera, un despiporre de lenguas por aquí y por allá, todos salidísimos y con ganas de mojar… Un festival. Sorprende ante la corrección que teníamos antes.

La película tiene unos baches de ritmo bien gordo, porque sigue durando 2h 30min a pesar de que no tiene apenas nada que contar, pero hay que decir que tiene tal cantidad de tontás que a la que te cojan con un día bueno, hacen que su excesivo minutaje pase más agradablemente. Por otro lado, Yates parece haber aprendido a abrazar la grandilocuencia de Hogwarts, con escenas inesperadamente bien paridas. Todo el follón de la cueva de los Zombies, el baile de Navidad, la muerte de Dumbledore o el salseo de Ron&Hermione tienen su punto, y estoy bastante seguro de que ningún otro director de la franquicia las habría mostrado así.


Dentro de todo el elenco actoral, se debe destacar a Tom Felton, cuyo Draco Malfoy tiene por primera vez un papel y puede hacer otra cosa que oler boñigas. No sé si es que es consciente de que es su única oportunidad de hacer las cosas bien y se queda a gusto. Lástima que a su alrededor TODOS hayan acordado estar ante un “Hogwarts como puedas” o así y se dedican a soltar sus frases sin esforzarse lo más mínimo. Creo que, en ese sentido, es la película en la que vemos actuaciones más pasotas en general.

Por otro lado, la película goza de un músculo técnico de primera. Hay acceso a los mejores efectos especiales que se pueden comprar, así que tenemos una puesta en escena apabullante, con unos escenarios espectaculares y el Hogwarts más desbordante de toda la franquicia. El dinero no falta y el dinero se gasta con acierto para lucir con una puesta en escena de primera. A ello se complemente una banda sonora tan acertada como siempre. Desde el tema principal de John Williams a todos los nuevos temas compuestos para la ocasión, te hacen sentir aroma a Hogwarts en todo momento.



Da gusto que, al menos, el envoltorio mole, ya que no tienes nada que contar. Que sí, que hay un malo que está por ahí, pero bueeeeno, es que apenas se detiene en ella más allá de la última media hora, que es el único momento en que la trama avanza. ¿El príncipe mestizo? Pues la verdad, al final no se te dice “casi” nada de su importancia. El funeral de Dumbledore se queda en la versión extendida y todo el follón de Malfoy y los armarios apenas se explica (y encima con el clímax movido, aunque funcione).

A partir del peor texto de la saga, se mejora la entrega anterior que era bastante indigesta. A pesar de su dilatado minutaje, no se hace muy pesada de ver debido a su ligereza argumental, sus tontadas y su precioso envoltorio. Bien podría haber sido Camp Rock o High School Musical, pero es Harry Potter 6. Flojita, pero visible.

 

Nota: 4

Nota Filmaffinity: 6.4



 

sábado, 4 de septiembre de 2021

Harry Potter y la Orden del Fénix

Después de una película que destila epicidad, nos volvemos hacia una propuesta que intenta ser épica con todas sus fuerzas pero se queda muy a la mitad. Parece que voy cogiendo ritmo con las películas de Harry Potter, y he tardado menos de un año en revisar la siguiente parte. Si es que esto ya está hecho.

Estamos ya en el quinto año de las aventuras del niño mago. ¿Qué tenemos aquí? A ver, ubiquémonos, Voldemort ha resucitado, pero nadie cree a Dumbledore ni a Harry Potter. Los chavales están entrando en la adolescencia y empiezan sus amoríos. El Gobierno de Magos empieza a ver con malos ojos la autonomía de Hogwarts e intenta legislar para tomar el poder por las buenas y por las malas. Y por medio, indicios de qué ocurrió en la guerra de quince años atrás.

A primera vista, parece que hay temas interesantes que contar, pero nos hallamos ante la que, probablemente, es la más floja de sus entregas. Obviando casi toda la confrontación contra la Oscuridad, David Yates se centra casi en exclusiva en los excesos hormonales de los alumnos, que pasan de ser castos y decentes a unos salidorros en busca de besos y carantoñas. Incluso la lucha contra el Gobierno pasa a un segundo plano, casi como si fuera la pataleta contra un profesor cabroncete. Si bien hay un par de set pieces de acción que no están nada mal (como la escena de los zombies del final), el salseo ocupa tanto espacio que el resultado es bastante mejorable. Aunque estamos en una de las películas más cortas de la saga, es la que se hace más larga, principalmente porque es en la que menos cosas pasan. Por ello, tenemos unos graves problemas de ritmo, con una película que se regodea en anécdotas escolares sin sentido, aburriendo soberanamente al respetable.


Esto no impide que la factura técnica sea espectacular. Hay cuartos tras las cámaras y están muy bien gastados. La puesta en escena es fastuosa, la imaginería está diseñada con mimo, dando lugar a algunas localizaciones realmente bonitas. Ello es complementado por una banda sonora más mágica que nunca, ideal para dar vida a la academia de hechicería por excelencia. La película sigue siendo un peñazo, pero es un peñazo la mar de bonito.

Quizás al no tener nada que contar, se ve a los actores jóvenes más desubicados que nunca. No saben bien qué deben hacer o qué se les pide, con sus peores actuaciones en toda la saga. Especialmente sangrante es el caso de Rupert Grint (vale, también es el peor actor de todos), que apenas es capaz de poner muecas y chillar como una rata maltratada durante el 90% que sale en escena.

En cuanto a los adultos, apenas están para salir y soltar su frase, por lo que poco se puede decir de ellos. Incluso Snape pasa desapercibido (y sale muy poco. En general, cuanto más Snape, mejor es la película).



Los únicos que destacaría son los nuevos. Helena Bonham-Carter clava el aspecto de Bellatrix Lestrange y, por momentos, da el pego para ser la Harley Queen de la franquicia. Sin embargo, cada vez que abre la boca o hace algo más que aparecer en pantalla, se cae el hechizo, pareciendo más la vieja de los gatos que una bruja temible.

Por otro lado, no puedo sino querer a Imelda Stauton, que da vida a Dolores Umbridge. El hallazgo más destacable de la quinta entrega de las aventuras. Su papel de política ultra-conservadora (M. Tatcher, dígame) es realmente odioso, con una capacidad para resultar irritante, repipi y temible que se hace querer, erigiéndose como el malo más perdurable de la saga. Ni Voldemort ni leches, Dolores Umbridge tiene clase, gatitos y maldad por los cuatro costados. Mis felicitaciones a la actriz (delicioso su retorno en la séptima entrega).

Si nos ponemos a hablar de las tareas de adaptación, no es sólo que la narración tenga poca (casi ninguna) emoción, es que parece que Yates se ha limitado a coger algunas páginas del libro al azar y las ha rodado (mentira, ¡ha cogido justo las más insulsas!). No hay ninguna intención de forjar un armazón con el que sostener la trama, se hace incomprensible para el profano de los libros y cambia tanto en tono con las anteriores entregas que no parece que estemos hablando de la misma saga.


Estamos ante la peor películas de las 8, la única que me ha costado acabar en este repaso que estoy pegando. Pierde gran parte de la magia de la franquicia, las aventuras brillan por su ausencia, poblándose de momentos soporíferos en gran parte de su metraje. Lo único bueno a destacar es que el aparataje técnico funciona a las mil maravillas. Hogwarts es más bonito que nunca, aunque cueste mantener los ojos abiertos en esta visita. Ah, bueno, y Dolores Umbridge. Jrandiosidad por los cuatro costados con esta mujer (mis dieses, Sra. Stauton).

 

 

Nota: 2

Nota filmaffinity: 6.4 

martes, 24 de diciembre de 2019

Los crímenes de Grindelwald


Yo fui uno de los muchos sorprendidos cuando se anunció la expansión del universo de Harry Potter con “Animales fantásticos” (que no sé por qué no tengo reseñada en el blog). Aunque no esperaba nada de ella, me encontré una película simpática. Quizás no tenía mucho (o nada) de poso, pero se veía con agrado. Como arrasó en las taquillas como si no hubiera un mañana, era inevitable que una segunda parte apareciera, que han sido estos “Los Crímenes de Grindenwald”.

Así pues, tenemos al malo maloso de la época que se escapa de la cárcel en que había acabado previamente, dispuesto ahora sí a conquistar el mundo, matar a todos los muggles y a los magos que los protegen. Dumbledore se muestra incapaz de hacer algo contra él porque patata y es el atolondrado Newt Scamander (junto con sus amigos) quién debe resolver la papeleta.

En esta película me encuentro con el mismo efecto que comenté hace unos días en Tomorrowland. Hay algunos aspectos del proyecto que denotan un trabajo concienzudo y un acabado estupendo. En cambio, otros no parecen sino producto de la desidia y las prisas. Sorprende tanta falta de empaque en un producto de presupuesto disparatado y dirigido a reventar las taquillas del mundo, pues uno esperaría un balance de esfuerzos que diera lugar a una película con más entereza.

De la misma manera que en Tomorrowland, lo que más destaca de la película es la estupenda imaginería que combina una ambientación en los años 20 con el universo Potteriano. El toque steam-punk (en este caso mágico) de casi cada elemento en pantalla es una preciosidad. Ya que se tiene mucho dinero a gastar, se sigue la premisa de “cuanto más bestia, mejor” y tenemos monstruos gigantes, máquinas infernales y rayos devastadores que llaman bien la atención. Además, se meten suficientes elementos potterianos como para que el iniciado pueda jugar a reconocer guiños y demás. A veces pecan un poco de obvios (esa visita gratuita a Hogwarts es un poco…), pero a grandes rasgos, es más que suficiente para satisfacer la parte friki del fan con nata de toda la vida.


Sin embargo, y este es un mal recurrente en las películas de David Yates, es que todo lo que ves en pantalla es muy bonito, pero no hay nada en ello que te pida seguir viendo la película. Desaparece cualquier rastro de la magia de las películas de Columbus o del estilo que imbuyeron Cuarón o incluso Newell.

La banda sonora peca de anodina, con dos simples toquecitos para que recuerdes que estás en Hogwarts y tal. El ritmo de la trama se hace especialmente pesado, principalmente porque el guión abunda de diálogos superfluos y saltos de aquí para allá que no acaban de entenderse. Además, como las escenas se alargan innecesariamente en pos del “más difícil todavía”, la sensación de espectáculo al servicio de la nada se hace todavía más patente.


No contribuye tampoco el pasotismo de un puñado de actores que no saben muy bien qué hacen ahí. Depp encabeza el cartel con su peor papel desde hace un puñado de años (y mira que ha hecho películas con piloto automático). Ya ni entro en el trabajo de Ezra Miller (que no sabe adónde mirar en ningún momento) o Claudia Kim (que actúa mejor cuando es una serpiente). Del resto del elenco, el único que parece que se esfuerza es Jude Law como Dumbledore, mientras que Katherine Waterson, Zoë Kravitch o Eddie Redmayne sufren tener unos personajes sosos e insustanciales. Por último, a destacar (para mal) el trabajo de Dan Fogler, que pasa de ser un gordito entrañable en la primera entrega para desear que desaparezca de la pantalla cada vez que se pasea por ahí.

Esta desganada actuación de casi todo el elenco se complementa con un guión repleto de diálogos de besugo, una caracterización de personajes prácticamente nula y un desarrollo repleto de casualidades dispuestas para el goce de los efectos especiales. No hay apenas rastro de la encantadora simpatía de su predecesora, sólo destacando aquellos (pocos) momentos que evocan la saga original, que apelan descaradamente a la nostalgia y más o menos salen del paso. La idea de que Grindelwald sea prácticamente un nazi en los años 20 es cuanto menos curiosa, especialmente cuando comprobamos lo poco “histórica” que es la traslación temporal, muy moderna en cuanto al tratamiento de las minorías y las mujeres. Tampoco es que Harry Potter presuma de verosímil, pero sí se las arreglaba para ser (ejem ejem) creíble, evocando detalles del mundo muggle con cierta gracia.


El tema más indignante para el fan del trasfondo se haya sin duda en la escalada de poder. Durante ocho libros se nos ha dejado claro que Voldemort ha sido uno de los malos malosos más peligrosos de la historia, provocando un miedo aterrador que impedía incluso decir su nombre. Sin embargo, una vez vemos esta película, parece un mierdecilla advenedizo al lado de este Grindelwald que destruye montañas a base de eructos. Asimismo, resulta chocante la aparición de los maledictus, de los que no se había nombrado nada hasta ahora. Con tanta influencia, ni que sea de pasada se habría comentado algo sobre ellos en las 4000 páginas anteriores, ¿no? Igual ocurre con la aparición de hermano secretos de Dumbledore  o el continuo intercambio de varitas, que rompe con las reglas de mundo mágico que se habían establecido hasta ahora. El departamento de continuidad no es sino otro de los departamentos de vacaciones en este proyecto.


Si bien soy consciente de los motivos digestivos para sacar este tipo de sagas, me fastidia que sea tan obvio que ése es el único motivo para crear la película, sin molestarse siquiera en tener algo que contar. Más allá de los efectos especiales (muy bonitos, eso sí), no hay nada que destacar. A su modo, es una de súpers de otra marca.  flojita flojita.

Nota: 2
Nota filmaffinity: 5.8

martes, 19 de noviembre de 2019

Krull


Recuerdo pasar un rato estupendísimo con esta película cuando tenía unos 15 años, en una de estas jornadas matinales veraniegas que las televisiones programaban para distraer a los más pequeños. Estabamos buscando una película ligera con la que reírnos y avergonzarnos un poco y esta película vino a mi mente.

El planeta Krull es un mundo de fantasía épica medieval que es atacado por extraterrestres. Por estas cosas que pasan, la princesa es raptada y el príncipe encantador deberá encontrar un arma mítica, vencer a monstruos tenebrosos y poner fin a la invasión para poder recuperar a su amada.

El planteamiento es un tópico andante, pero el desarrollo es de lo más delirante. Dejando de lado el sospechoso parecido de los invasores extraterrestres con los Storm Troopers, la coherencia brilla por su ausencia y los giros de trama sobrepasan cualquier tipo de medida en su osadía. Pocas películas son capaces de mantener tan bien el concepto de que cualquier cosa es posible, dejando ojiplático a un espectador que debe hacer esfuerzos para no salir volando de la película.

Krull tiene su origen en el torrente de películas sacadas al rebufo de Conan. La mayoría de estas imitaciones (XXX) eran de una calidad bastante cuestionable, pero de vez en cuando había alguna que estaba incluso bien, supliendo la falta de recursos por imaginación y buenas intenciones, dando lugar a películas de Serie B que disfrutar sin pretensiones.

Mi memoria situaba a esta película en el saco de los films tan malos que te tienes que reír con ello. Sin embargo, mis recuerdos me habían engañado, pues la película se sostiene mucho mejor de lo que recordaba.

La historia es un delirio, pero está poblada de personajes con sustancia (para los cánones del género) que la película se entretiene a presentar, dando personalidad con la que diferenciar a la docena de personajes con nombre que encontramos en el metraje. Además, sabe mantener muy bien el ritmo, con unos cambios de ambiente que la hacen muy variada, provocando tu interés, para que algunas bajas incluso duelan (nunca lo hubiera esperado).


Quizás es porque un hay un director serio detrás (Peter Yates), pero la película está equilibrada y entretiene. No sé qué hace este experto en cine negro metiéndose en estos follones, pero el dinero es dinero y hay quien es profesional hasta en los encargos más peregrinos.

Por ello, todo el elenco actoral se lo toma en serio, componiendo con acierto la variopinta banda de personajes a partir de la cancha que el guión les aporta. Entre ellos destacan unos por entonces desconocidísimos Robbie Coltrane y Liam Neeson en unos de sus primeros papeles (qué sorpresa al ver a Qui-gon Jin por ahí).

Los efectos especiales adolecen de una falta de presupuesto bastante sangrante, pero están diseñados con acierto, cumpliendo con la estética cutre pero “creíble” de la fantasía ochentera. Con aspectos muy bien resueltos estéticamente, como el castillo y sus rayos en VGA o la creación del nido de la araña, demuestra que hay alguien con criterio a los mandos. Ahora bien, cuando te das cuenta de que El retorno del Jedi es del mismo año, aprecias los efectos de tener un presupuesto ridículo.

Entre tanta cutrez (que puede echar un poco para atrás), sorprende encontrarse ante una banda sonora de las de quitarse el sombrero. Una de las mejores obras de un Horner (por entones, relativamente primerizo). Ensalza la épica tal como ocurría con las portadas de los videojuegos de los ochenta, alimentando la fascinación que. por momentos, te hace pensar que estás ante una obra de mucho más calado que lo que acabas viendo en pantalla. Un magnífico trabajo muy escuchable fuera del film, que contrasta con la pedestre puesta en escena.


El final es puramente lisérgico: El uso de la espada de siete puntas, la lucha contra la bestia infernal, la derrota del malo maloso, el amor como fuerza universal… Inolvidable ^^.

Concebida como película de explotation, es una película de aventuras futuristas con rayos láser, espada y brujería, amor verdadero, cíclopes y Robin Hoods. Es un conjunto muy (muy) ido de olla pero que, de alguna manera, se las arregla para funcionar. Con unos amiguetes y unas birras, seguro que te lo pasas bien, sino, seguro que no te deja indiferente.

Sale muy escaldada si la comparas con Willow, La princesa prometida o El retorno del Jedi, que son propuestas relacionadas de la misma época. Sin embargo, ¿cómo no querer a este engendro?

Nota: 5
Nota filmaffinity: 5.5

viernes, 22 de julio de 2011

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (parte II)

Al final llegó el final, se acabó la saga. Han sido 13 años desde que leí el primer libro y ahora acaba la última película.

La película empieza justo dónde acabó la primera parte, en la que todo parece perdido. Indudablemente, encuentran la manera de continuar y show must go on…


Como final de la saga, es una película espectacular. Junto con su hermana, las mejores potterianas. Habíamos visto cómo pasaban muchas cosas y que apenas quedaba el desenlace, pero qué desenlace. Bebiendo mucho de la escuela del Abismo de Helm, Yates se saca de la manga un asedio a Hogwarts de casi dos horas con grandes dosis de espectacularidad y apenas alguna de respiro. Muy divertido.

ACTORES: En la anterior habíamos visto que los actores se lo curraban y hacían papeles decentes por primera vez en la saga. En esta segunda parte, la calidad continúa por un estilo, aunque el guión no le pide apenas a ninguno que trabaje lo más mínimo. Solamente Snape tiene que hacer las cosas bien y, en efecto, cumple con lo que se le pide. El mayor pero es Voldemort, especialmente su voz en castellano, ciertamente ridícula.

DIRECTOR: Se puede enlazar con la primera parte. Yates hace un gran trabajo de adaptación –ya que puede tomarse las cosas con más calma-, a pesar de la influencia obvia de LOTR y el Abismo de Helm en casi toda la película. Se consigue dotar a todo el asedio de un cierto toque épico muy logrado a pesar de que el hecho de llevar simples varitas como armas no es que le haga subir muchos puntos en epicness. El trabajo artístico sigue tan genial como siempre y la destrucción paulatina de Hogwarts está muy bien lograda. Hay algunas escenas muy bien logradas, como son el despertar del ejército de piedra o la forja del escudo de energía o las batallas del asedio. Pero también hay algunas de fanboy que chirrían un poco: algunos romances un tanto forzados dentro de la película, el despertar guerrero de Neville, y sobre todo, el duelo final con Voldemort, en el que te quedas con una sensación de “¿Ya está?” Los efectos especiales, tan bonitos y espectaculares como siempre –A falta de las películas que quedan… algo rascará en este aspecto en los Oscar, seguro-.

GUIÓN: La solidez de la primera parte se mantiene. El guión se toma las cosas con calma para poner todo lo que quiere poner sin apiñar las cosas –Ventajas de tomarse 5h para el libro-. Se deja de sutilezas y explica las cosas claritas, cerrando los pocos enigmas que quedaban en la saga, como el doble juego de Snape. La película está llena de escenas de acción que llevan el peso de la misma. Las coreografías de fuegos artificiales son más que correctas y dan diversión a raudales. La película es con mucho la más dura de todas, con muchas escenas "fuertes" para la saga y muertes de personajes a los que tienes cariño. No obstante, al ser una película para niños, no te las enseñan en primer plano ni se regodean de ello.

En resumen, un final de saga bien divertido y espectacular. Indudablemente, debes haber leído o visto las anteriores entregas, pues no pierden un segundo en explicaciones. La película va a fondo y te enchufa escenas de acción sin respiro. En ese sentido, cumple sobradamente al dar entretenimiento durante las dos horas largas que dura. Un punto álgido de épica para el final de una saga bien larga. Algunas escenas romanticonas muy forzadas junto con un final y un epílogo un tanto cutrillo lastran un poco el resultado. No obstante, es una película que agradará (y mucho) a cualquier fan de la saga.

Harry Potter ha acabado y lo ha hecho a lo grande. Así da gusto ver estas películas.

Nota: 7
Nota filmaffinity: 7.5 (sorprendentemente alta. Por la novedad, supongo, acabará bajando…)

miércoles, 9 de febrero de 2011

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (parte I)

¿Quién lo iba a decir? La mejor de la saga


Después de seis cursos en Hogwarts, la séptima parte de la historia nos deja a nuestros “queridos” niños magos ya algo más creciditos en una incesante búsqueda de las Horrocruxes que permitirán destruir a lord Voldemort. Allí aflorarán tensiones y discusiones, mientras se juegan la vida en la peligrosa misión que es destruir al Mago Tenebroso…

Primero de todo: No es Hogwarts, no estás viendo un curso escolar, es una historia de aventuras//intriga con algo de magia por medio inesperadamente bien hecha. Normalmente, las películas de HP suelen ser pastiches de 2h en los que tienen que resumir libros de 800-900 páginas con mucha chicha y claro, normalmente quedan engendros como la V y VI parte que son bastante muyhorrorosamente malas. Mucho se ha criticado diciendo que se parte en dos trozos para recaudar mas. Y sí, es verdad, seguro que es ese el motivo (porque bien podrían haber hecho una peli de 4h estilo LOTR), pero la ampliación de metraje queda perfecta para poder explicar todo lo que hay que explicar y desentrañar sin que nada quede colgado ni ninguna sub-trama excesivamente olvidada. Por fin una película Potteriana es una adaptación digna de los libros (Episodio III aparte). 

ACTORES: Los niños ya han crecido, y bueno, han aprendido a actuar. Ron (Grint) deja de ser un pazguato chistoso, cogiendo algo mas de enjundia, Harry (Radcliffe) aprende a tener algo de expresividad y Hermione (Watson) sostiene toda la película con una actuación sorprendentemente buena. Después tienes un elenco de personajes secundarios hechos por grandes actores que dan bastante lustre a la cosa (aunque la voz de Voldemort podría estar bastante mejor). La película se centra el el trío protagonista mucho más de lo normal, y, de manera inesperada para mí, hacen bien su trabajo.

DIRECTOR: David Yates había estropeado lo que podrían haber sido dos películas decentes (V y VI) simplemente añadiendo unos cuantos minutos y restándole estupidez a muchos de los personajes (que en las anteriores les sobraba, y mucho). Parece haber madurado (ya tocaba) y hace una película mas adulta (menos infantil o babiosil) y tenebrosa. Por primera vez hay un ambiente dramático en el ambiente y tienes la sensación de que las cosas van “mal”.
La fotografía y los efectos especiales, como siempre impecables, sólo que esta vez están muy bien usados y el ambiente gótico del mundo de Potter (gótico, el que va después del románico y desemboca en el barroco, que os conozco…) está más presente que nunca; una dirección artística muy cuidada, ojito a algun Oscar en apartados técnicos... Además se marca un par de escenas dignas de mención:  La escena en la que Harry abre el guardapelo y Ron se enfrenta a sus miedos. Una representación del miedo lúcida y brillante con una Hermione espectacularmente malvada; muy bien buscada y luego la leyenda de las Reliquias de la Muerte contada por Hermione, totalmente deudora del ambiente de Poe, maravillosa. Durante el resto de la película no se mantiene el nivel, pero con cierto buen hacer. Sólo toda la escena del Ministerio, que queda algo grotesca en medio de una inesperada decencia.

GUIÓN: Por una vez, en vez de 2h se tienen 5h para contar la historia. Esto permite tomarte las cosas con más calma y añadir más chicha. Hay mas escenas, más porqués… en resumen, mas trama (se siguen saltando cosas y cambiando otras, pero eso es inevitable), pero al tener mas espacio  se puede hacer desarrollo (y inesperadamente bueno) de personajes, darles una profundidad que se echaba en falta en las películas (cosa aprovechada por los actores, por fin). Un guión sólido que te divide la primera parte de la historia en tres actos bien definidos, sin apelotonamiento de cosas y con un cierto sentido de la tensión en el asunto. Además, el montón de personajes secundarios que encontramos, si bien son apenas testimoniales, están bien incluidos en la trama, aportando cosas y sin encontrarte que sobren, además se agradece (para un fan) el reencuentro con según cuales, que hacía muchas películas que no se les veía.

No es una película que pasará a la historia, pero sí es mucho mejor de lo habitual en la factoría. Una actuación inesperadamente correcta (a ver si Watson trabaja fuera de Potter, porque parece tener mimbres de buena actriz), un guión sólido y bien pensado, que permite dar profundidad a los personajes y se aleja de las romanticadas crepusculeras en que se convirtió la bazofia que es la sexta parte.

Como pero, no se entretiene en explicarte cosas que ya deberías saber. Da por supuesto que te has leído todos los libros y, si eso no es así, es altamente probable que vayas muy perdido (bueno, es una séptima parte… normal).
En definitiva, una película sin altibajos y que los únicos hilos sueltos los hilvanará en la siguiente (y última) entrega casi seguro. Es ahí cuando será el momento de valorar de verdad esta séptima entrega que viene en dos partes.

Entretenida e inesperadamente sólida.

Nota: 7
Nota Filmaffinity: 6,9