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miércoles, 1 de mayo de 2024

Animales fantásticos - Los secretos de Dumbledore

Parece mentira que la saga de animalitos del mundo de Harry Potter llegara a su tercera entrega. A partir de un librito de “biología” sin trama, se inventaron una cosita muy simpática y luego vino una entrega bastante mejorable (en la que se habían dejado buenos cuartos). Pero como la taquilla respetaba, a alguien le cuadraba la contabilidad y vino otra entrega.

Ésta tenía el problema adicional de todos los follones judiciales (siendo amables) en los que andaba metido Johnny Depp, lo cual asustaba un poco a unos productores que querían meterse en los menos líos posibles. Al final, la decisión fue la de cambiar al actor que da vida al personaje (en este caso, el “agraciado” fue Mads Mikkelsen) y tirar pa’lante como si nada. Evidentemente, esta decisión también trajo cola, especialmente cuando decidieron que no iban a dar ningún tipo de explicación “mágica” al cambio de cara. Pero bueno, como hemos visto con James Bond, si el actor lo hace bien, estos cambios no molestan.

¿Y dónde estamos ahora? Pues bueno, ahora resulta que Grindelwald no puede tomar el poder a las bravas, ya que su plan con Nagini y Flash para destruir el mundo no le salió del todo bien. Han pasado unos años y estamos en 1930 y pocos, así que el malo maloso ha decidido convertirse en presidente del mundo mágico por votación popular, ganando unas elecciones en las que va a hacer todas las trampas posibles. Nuestros amigos de los animales, ahora agentes secretos 007, deberán, como buen James Bond, detener al malo megalomaníaco de turno. Ah, sí. Y Dumbledore tiene secretos, aunque esos no le importan a nadie.

Lo que más me sorprende de esta película (y bueno, de la saga) es la poca continuidad tonal que hay entre una entrega y otra. La primera es una cosa de aventurillas ligera y llena de corazón. La segunda es una historia noir muy convencional (y malilla), y ahora han dado otro volantazo y se pasan a una historia de espías para toda la familia. Cuanto menos es curioso tanto vaivén. Creo que sólo Cars llega a estos cambios tan salvajes.

Esta entrega mejora en mucho a su predecesora, pues cuenta con el guión más cerrado de las tres entregas. Aquí sabían qué querían contar y cómo querían hacerlo. Quizás debido a que sabían que tendrían pollo con el actor antagonista, quisieron asegurarse de que, al menos, no iban a tener follones con la trama, pero bueno, se agradece. No tiene el mimo y el sentido de la maravilla tan bien encontrado que tiene la primera, pero se siente dentro del mundo mágico y es consistente como película (cosa que con Grindelwald no pasaba), lo cual ya me parece un buen resultado de un producto digestivo como éste. Como he comentado antes, ésta es una película de espías con toques mágicos, con sus agentes, contraagentes, giros de guión, paseos por lugares exóticos de medio mundo… sólo que con varitas, maldiciones y los trucos de manos (jé) que se pueden dar cuando tienes a magos por medio. Sabe ser graciosa cuando toca y se pone seria cuando debe, sin por ello ofrecer más que un entretenimiento sin complicaciones.

La trama se ve venir desde el minuto tres, previsible en todos sus giros, pero tanto la acción como las revelaciones se mueven a buen ritmo, por lo que no llega a hacerse aburrida. Complicaciones las justas, eso sí. Los buenos son buenos, los malos malos, y los traidores se ven a la legua.

Lo mejor que tiene la película es justo Mads Mikkelsen. Es el actor que se toma más en serio el proyecto y aporta una frescura que un Depp con el automático puesto no conseguía dar. Sí me creo que este tío sea el malo maloso mágico más peligroso del siglo XX. Mucho mejor que Ralph Fiennes o Johnny Depp, no hay color.

Y, si en Grindelwald lo que mejor funcionaba era la parte técnica, aquí no iba a ser menos. Warner se ha dejado sus buenos 200M€ (bueno, algo menos) en tener unos efectos especiales bien hechos, con una buena integración entre los seres digitales y las personas, escenarios (reales e inventados) trabajados, y un buen diseño de la imaginería que cuadran en cómo se viviría el período de entreguerras en el mundo mágico (y cómo va a empezar de un momento a otro la IIGM). Hay ideas y ganas de hacer las cosas bien en este apartado.

Desde el punto de vista de la música, se aprovecha (quizás demasiado) la espléndida partitura de Williams para las entregas anteriores. Aún con sus variaciones, percibimos las sutilezas que nos indican que estamos en el mundo mágico, en continuo de derivaciones del tema original muy bien encontrados.

Por otro lado, no puedo evitar la sensación de que los protanistas (Newt Scamander, etc.) están ahí porque son los de la primera película y quedaría mal que no aparecieran. Se han transformado en secundarios de “
su propia historia”, quedando implicados en la trama general de pura casualidad, prácticamente porque pasaban por ahí y alguien tiene que ser el bueno. Hasta Tintín aparece por razones menos peregrinas en las tramas ajenas. El guión tampoco les ofrece nada a lo que agarrarse, así que el desempeño de la mayoría de ellos no destaca por su calidad. Todo esto no deja de reforzar la sensación de falta de coherencia en la saga en general, con cada película yendo muy a su bola y las conexiones justas para poder decir que “van juntas” y ya.

Me hace una especial gracia lo poco disimulado que está la analogía con el nazismo y su auge. Sin dejar de ser una película para niños pequeños, no esconde que se estaba gestando un tiempo terrible para la humanidad en su conjunto. Incluso se plantea la cuestión sobre qué nivel de tolerancia se debe manejar con los intolerantes y sobre si los fascistas deben poder presentarse a las elecciones. Que luego se va a otras cosas y no se mete en fregados, pero la chinita la deja caer.

Viendo cómo funcionó en taquilla, es de esperar que en algún momento aparezca una nueva entrega, aunque con los líos en que anda metida la JK, a saber sí se centran lo suficiente como para firmar los permisos. En fin.

Los secretos de Dumbledore tiene muy poco de secretos y sí de aventuras para toda la familia. Este sucedáneo de James Bond para todos los públicos es agradable de ver, entretiene y no ofende a ningún fan exigente. Lo cual no es poco, viendo el resto de las películas derivadas de las obras de Rowling.

 

Nota: 6

Nota filmaffinity: 5.4 

viernes, 10 de abril de 2020

Capitana Marvel

Y de película Marvel a película Marvel y tiro porque me toca. Se nota que ésta no es Black Panther, ya que se toma mucho menos en serio a sí  misma, siendo la peli más Dragon Ball que le recuerdo a Marvel.

Cómo a este personaje no nos lo habían presentado antes, tenemos su historia de origen. Capitana Marvel es el equivalente a Superman dentro de la competencia: lanza rayos, superfuerza, vuela, etc etc. Es una de las principales fuerzas dentro de la guerra Kree-Skrull de los cómics, por lo que yo esperaba ver toneladas de epicidad, y lo que tenemos es una película ambientada en los noventa sobre cómo Cpt. Marvel conoce a Nick Furia, con un malo maloso por ahí, unos skrulls por allá, tortazos salidos de Spencer&Hill y chistes con desigual efecto.

Quizás es por comparación con Black Panther, pero Capitana Marvel queda en un lugar bastante inferior. Además de tener una historia todavía más floja, tiene probablemente uno de los peores diseños de imaginería de la fase, con una banda sonora bastante olvidable, amén de un malo ridículo (un Jude Law histriónico a más no poder, que está continuamente pensando en la chequera)  y unos Skrull que bien podrían haber salido en un capítulo cualquiera de Farscape o Babylon5.

Los efectos especiales no pasan de cumplidores, con una estética delirantemente hortera en la que se nota demasiado el ordenador, especialmente en los rejuvenecimientos digitales, que dejan una sensación bastante extraña (No puedo mirar a Coulson sin estremecerme). Además, la excusa de usar a un personaje casi invulnerable les permite hacer una de las películas más infantiles de toda la franquicia. Lucha a base de rayos, con lo que las peleas son más sucesiones de kame-hames, transformaciones en super-sayan y más rayitos, con menos gracia que la que veíamos en héroes “similares” como Dr. Extraño.

Sin embargo, el hecho de que la película sea de una (obvia) inferior calidad de lo habitual en la franquicia no impide que siga siendo decididamente entretenida, tomando decisiones inusuales que funcionan estupendamente y marcándose un par de gags de primera calidad (los referentes al gato, por ejemplo).

Sus dos actores principales se toman la propuesta en serio, destacando por la química entre ambos. Brie Larson parece haber nacido para ser la Capitana Marvel y se sale poniendo caras de “mira cuánto molo”. Por su parte, no vamos a hablar ahora de Samuel L. Jackson como Nick Furia dentro del MCU. Aquí se nota que se lo pasa en grande haciendo el idiota sin medida.

La ambientación de la Tierra situada en los 90 (se agradece dejar un poco atrás los 80 :p) está bien conseguida, con multitud de guiños a todas las cositas Marvel y esos Vengadores que están por venir en el futuro.

Me gusta que la película se sienta feminista sin ser ello como motor de la película: No hay una aburrida e insípida historia de amor para contentar a los productores, sus personajes femeninos están bien construidos, sin el maniqueísmo que podemos ver en otras muchas producciones preconstruidas, especialmente Carol, que es compleja, divertida, simpática, algo arrogante, gruñona, y en definitiva, un montón de cosas que los personajes femeninos del cine blockbuster no suelen poder ser.



Aunque destilan cartón-piedra y me sorprende verlos convertidos en extraños boy-scouts, me alegro que no se haya usado a los Skrulls como Chitauris-2. Además, me gusta la valentía de empezar con un desmadre delirante en el espacio para regresar luego a la Tierra y acabar de una manera mucho más mundana. Esto antes hubiera costado mucho que entrara.

Evidentemente resulta imposible no emocionarse con el emotivo y merecidísimo homenaje inicial. Se trataba de la primera película sin Stan Lee y no se puede sino darle gracias por todo.

No voy a entrar en el tema de las polémicas, haterismos varios y estas cositas. Hoy no me apetece ^^. Aunque sólo por ver rabiar a según quienes ya tuvo su gracia.


Quizás es por el hecho de acabar de ver una película del mismo género bastante más sólida, pero he acabado algo decepcionado con Capitana Marvel. Es un entretenimiento bien conseguido, pero más tonto de lo habitual (y mira que hablamos del MCU), con peores efectos especiales y peor acción. Destaca por su par de actores que se lo toman en serio, y su humor, que funciona MUY bien unas cuantas veces a lo a lo largo de la película. No sé si es que no sabían bien como introducir el personaje o qué hacer con él (no olvidemos que sufrió dos cambios de fechas), pero presenta buenas ideas no especialmente bien desarrolladas.

Uno se lo pasó bien en el cine, pero salió con la sensación de haber visto la película más prescindible de la franquicia desde Thor: El mundo oscuro.

Nota: 4
Nota filmaffinity: 6.0

PD: También tiene las peores escenas post-creditos de toda su fase del MCU.

martes, 24 de diciembre de 2019

Los crímenes de Grindelwald


Yo fui uno de los muchos sorprendidos cuando se anunció la expansión del universo de Harry Potter con “Animales fantásticos” (que no sé por qué no tengo reseñada en el blog). Aunque no esperaba nada de ella, me encontré una película simpática. Quizás no tenía mucho (o nada) de poso, pero se veía con agrado. Como arrasó en las taquillas como si no hubiera un mañana, era inevitable que una segunda parte apareciera, que han sido estos “Los Crímenes de Grindenwald”.

Así pues, tenemos al malo maloso de la época que se escapa de la cárcel en que había acabado previamente, dispuesto ahora sí a conquistar el mundo, matar a todos los muggles y a los magos que los protegen. Dumbledore se muestra incapaz de hacer algo contra él porque patata y es el atolondrado Newt Scamander (junto con sus amigos) quién debe resolver la papeleta.

En esta película me encuentro con el mismo efecto que comenté hace unos días en Tomorrowland. Hay algunos aspectos del proyecto que denotan un trabajo concienzudo y un acabado estupendo. En cambio, otros no parecen sino producto de la desidia y las prisas. Sorprende tanta falta de empaque en un producto de presupuesto disparatado y dirigido a reventar las taquillas del mundo, pues uno esperaría un balance de esfuerzos que diera lugar a una película con más entereza.

De la misma manera que en Tomorrowland, lo que más destaca de la película es la estupenda imaginería que combina una ambientación en los años 20 con el universo Potteriano. El toque steam-punk (en este caso mágico) de casi cada elemento en pantalla es una preciosidad. Ya que se tiene mucho dinero a gastar, se sigue la premisa de “cuanto más bestia, mejor” y tenemos monstruos gigantes, máquinas infernales y rayos devastadores que llaman bien la atención. Además, se meten suficientes elementos potterianos como para que el iniciado pueda jugar a reconocer guiños y demás. A veces pecan un poco de obvios (esa visita gratuita a Hogwarts es un poco…), pero a grandes rasgos, es más que suficiente para satisfacer la parte friki del fan con nata de toda la vida.


Sin embargo, y este es un mal recurrente en las películas de David Yates, es que todo lo que ves en pantalla es muy bonito, pero no hay nada en ello que te pida seguir viendo la película. Desaparece cualquier rastro de la magia de las películas de Columbus o del estilo que imbuyeron Cuarón o incluso Newell.

La banda sonora peca de anodina, con dos simples toquecitos para que recuerdes que estás en Hogwarts y tal. El ritmo de la trama se hace especialmente pesado, principalmente porque el guión abunda de diálogos superfluos y saltos de aquí para allá que no acaban de entenderse. Además, como las escenas se alargan innecesariamente en pos del “más difícil todavía”, la sensación de espectáculo al servicio de la nada se hace todavía más patente.


No contribuye tampoco el pasotismo de un puñado de actores que no saben muy bien qué hacen ahí. Depp encabeza el cartel con su peor papel desde hace un puñado de años (y mira que ha hecho películas con piloto automático). Ya ni entro en el trabajo de Ezra Miller (que no sabe adónde mirar en ningún momento) o Claudia Kim (que actúa mejor cuando es una serpiente). Del resto del elenco, el único que parece que se esfuerza es Jude Law como Dumbledore, mientras que Katherine Waterson, Zoë Kravitch o Eddie Redmayne sufren tener unos personajes sosos e insustanciales. Por último, a destacar (para mal) el trabajo de Dan Fogler, que pasa de ser un gordito entrañable en la primera entrega para desear que desaparezca de la pantalla cada vez que se pasea por ahí.

Esta desganada actuación de casi todo el elenco se complementa con un guión repleto de diálogos de besugo, una caracterización de personajes prácticamente nula y un desarrollo repleto de casualidades dispuestas para el goce de los efectos especiales. No hay apenas rastro de la encantadora simpatía de su predecesora, sólo destacando aquellos (pocos) momentos que evocan la saga original, que apelan descaradamente a la nostalgia y más o menos salen del paso. La idea de que Grindelwald sea prácticamente un nazi en los años 20 es cuanto menos curiosa, especialmente cuando comprobamos lo poco “histórica” que es la traslación temporal, muy moderna en cuanto al tratamiento de las minorías y las mujeres. Tampoco es que Harry Potter presuma de verosímil, pero sí se las arreglaba para ser (ejem ejem) creíble, evocando detalles del mundo muggle con cierta gracia.


El tema más indignante para el fan del trasfondo se haya sin duda en la escalada de poder. Durante ocho libros se nos ha dejado claro que Voldemort ha sido uno de los malos malosos más peligrosos de la historia, provocando un miedo aterrador que impedía incluso decir su nombre. Sin embargo, una vez vemos esta película, parece un mierdecilla advenedizo al lado de este Grindelwald que destruye montañas a base de eructos. Asimismo, resulta chocante la aparición de los maledictus, de los que no se había nombrado nada hasta ahora. Con tanta influencia, ni que sea de pasada se habría comentado algo sobre ellos en las 4000 páginas anteriores, ¿no? Igual ocurre con la aparición de hermano secretos de Dumbledore  o el continuo intercambio de varitas, que rompe con las reglas de mundo mágico que se habían establecido hasta ahora. El departamento de continuidad no es sino otro de los departamentos de vacaciones en este proyecto.


Si bien soy consciente de los motivos digestivos para sacar este tipo de sagas, me fastidia que sea tan obvio que ése es el único motivo para crear la película, sin molestarse siquiera en tener algo que contar. Más allá de los efectos especiales (muy bonitos, eso sí), no hay nada que destacar. A su modo, es una de súpers de otra marca.  flojita flojita.

Nota: 2
Nota filmaffinity: 5.8

domingo, 10 de marzo de 2019

eXistenZ


Bienvenidos a eXistenZ, el último grito de los videojuegos génicos. Cuando juegas a eXistenZ, una nueva realidad se abre ante tus ojos, una realidad en la que puedes ser quién quieres ser, en la que cada aventura es diferente, creada especialmente para ti en cada momento. Esa es la promesa de esta nueva plataforma de diversión. Conectada directamente a tu médula espinal, toma posesión de todos tus sentidos una vez entras a su Universo, creando un mundo para ti tan real como la realidad, pero en la que todos tus problemas quedan atrás.

Pero el sistema todavía no está en el mercado, de hecho el inicio de la película se sitúa en una de las pruebas beta del mismo, donde la decena de jugadores se conecta para realizar una partida de testeo. Evidentemente, nada es tan fácil como parece y las cosas se saldrán de madre, lanzándote sin red por una montaña rusa donde la línea entre lo real y lo virtual se marcha de vacaciones, jugando con los sentidos del espectador, que busca desentrañar todos los puzles que Cronenberg ha puesto ante sus ojos.

eXistenZ podría ser considerado como una curiosa película de ciencia-ficción ¿sobrenatural? más que aprovechable para pasar dos horas en tensión, pero la fervorosa imaginación de su director convierte su visionado en una auténtica experiencia. Las consolas de Cronenberg se alejan del aspecto pulido y robótico de nuestro mundo, pues son auténticas bestias orgánicas de pústulas borboteantes cuyos apéndices se conectan a nuestra médula espinal a través de unos viscosos agujeros en la base de nuestra espalda (genial). El mundo “virtual” tiene los dejes que podríamos encontrar en Azeroth, LibertyCity o New Vegas: el destino del Universo parece girar alrededor del protagonista, los NPCs no destacan precisamente por su inteligencia ni su iniciativa (especialmente cuando no se les mira) y se pueden pausar para descansar. Sin embargo, despiden una malignidad inhumana, una visceralidad incómoda y la sensación de que hay algo que no funciona tan propia del director.

Visualmente, se trata de una película con la que perderse, más que adecuada para fascinar por sus perversos detalles y su poderosa imaginería: criaturas espantosas, armas biológicas (esa pistola viva es…), personajes oscuros y cierta malignidad desatada con muy mala leche. Sin embargo, el confuso guión acaba dañándose a sí mismo, tocando cientos de palos sin llegar a profundizar en ninguno. El incauto espectador puede tanto repugnarse por el viscoso universo que se pone ante sus ojos como por su emburullada trama, que hace aguas a la que consigas coger aire para analizarla mínimamente. De la misma manera, ni el confundido Jude Law ni la robótica Jennifer Jason-Leigh contribuyen demasiado a hacer que eXistenZ sea más fácil de digerir. Fácilmente nos acaba dando igual el futuro de los protagonistas, con tantas pajas mentales y chistes perversos que uno acaba desentendiéndose del argumento si no realiza un esfuerzo consciente por seguir en antena.

Es obvio, pues, que eXistenZ no es una película para todo el mundo. Ni por asomo. Como ocurre con casi toda la filmografía de Cronenberg, es un film para un espectador ávido de emociones fuertes, dispuesto a dejar que el director canadiense le viole el cerebro y llene su mente de imágenes inquietantes y perturbadoras. Puede que no llegue a los enfermizos e incómodos niveles de Rabia o La mosca, pero no es (ni por asomo), una película para todos los públicos.

En la misma línea que Cronenberg había explorado en Videodrome, eXistenZ se mueve entre la realidad y la fantasía, o mejor dicho, entre el absurdo surrealismo de nuestro mundo y las perversas fantasías que se encierran dentro de la mente humana. Juega con acierto a desconcertar al espectador, con sus cambios continuos de realidades, moviéndose en el resbaladizo terreno de las paradojas y los juegos de manos.

Además de su farragoso guión, el mayor problema que se encontró esta película fue estrenarse pocas semanas después de Matrix, una película que toca los mismos palos, pero con dosis mucho mayores de presupuesto, molabilidad, estilo y efectividad. Por ello, pasó desapercibida para el gran público, cayendo rápidamente entre el olvido, presta a ser rescatada por cinéfagos valientes.

Tiene sus defectos, pero eXistenZ contiene elementos de sobras para fascinar, constituyendo una de las películas más fáciles (ejem ejem) de seguir de David Cronenberg. Si usted, querido lector, todavía no ha visto ninguna película de este autor, tengo dos cosas que decirle: la primera, enhorabuena, me da mucha envidia. Y la segunda, que no tiene que fiarse de mi palabra. Sírvase usted mismo, que Cronenberg tiene material de sobras con el que perderse, pero adentrarse en su mundo no es Jauja. En este sentido, eXistenZ es uno de los mejores flancos para hacer brecha en el denso mundo del autor. Tocamos a varios kilos de malignidad y demencia por cabeza, pero en eXistenZ hay algo menos de lo habitual. 

Nota: 6
Nota filmaffinity: 6.2 

jueves, 12 de enero de 2012

Sherlock Holmes: Juego de Sombras


Juego de sombras es la secuela (obligada) de la sorpresa que nos llevamos todos cuando hace un par de años Downey Jr. compuso un Holmes inesperadamente carismático en una película de acción muy fresca y entretenida con el particular sello de Guy Ritchie en la realización.



Avanzado el Siglo XIX, todas las potencias europeas están en estado de pre-guerra debido a una serie de atentados gestados por los anarquistas. Sin embargo, Holmes, sabe que quién se halla detrás de ellos es el malvado Profesor Moriarty, un genio del mal tan meticuloso y calculador como él. Holmes deberá recorrer toda Europa de cabo a rabo para evitar que estalle la primera guerra mundial de la historia.

La primera parte sorprendió gracias a un Downey Jr. muy inspirado, una historia muy fresca y bien hilvanada y una manera muy particular de enfocar las escenas de acción que hacían cierta gracia. En la realización de esta segunda parte se han buscado aquellos resortes que tuvieron gracia en la primera película y se ha abusado más de ello. Holmes se comporta de una manera más alocada y esperpéntica que antes -una suerte de Sparrow del XIX-, las escenas de acción hiper-calculadas con abuso gratuito del bullet time están más presentes que nunca y Watson se enrabieta mucho más que antes. La historia no está tan cuidada como en la primera parte y el resultado es francamente inferior, no obstante, cumple sobradamente su objetivo de hacerte pasar dos horas entretenido.

ACTORES: Downey Jr. ya sabe qué tiene que hacer para divertir y se lo pasa en grande con un arsenal de muecas y gestos típicamente Sparrowanos que tienen su gracia. Law se toma más en serio su personaje y se nota, a pesar de que el guión no le de para lucirse mucho. Lamentablemente la aportación de los secundarios queda totalmente desdibujada por los pobres papeles que les toca realizar. Esto es especialmente evidente en el caso de Rapace, a la que le hacen repetir un papel de Salander pero con menos gracia y,aunque hace lo que puede, el personaje no da para más.

DIRECTOR: Ritchie desarrolló una manera bastante particular de realizar las escenas de acción -a base de cortes en que la mente superior de Holmes predice todo lo que va a ocurrir- que tenía su cierta gracia en la primera película, pero que en ésta se hace en todas y cada una de las escenas de acción, provocando que el efecto sea menos impactante y mas bien algo pesado. La adaptación temporal es medianamente correcta, aunque se nota que, como el resto de la película, se ha hecho con el automático puesto. Ritchie no ha buscado lucirse y se ha limitado a poner la chequera y repetir sin muchas ganas lo que le funcionó en la primera parte. Esto provoca que las escenas no queden tan redondas mezclando momentos repetitivos con otros histéricos y alguna que otra escena bien resuelta (la partida de ajedrez).

GUIÓN: Para dar un nuevo aire a las aventuras de Holmes, se le ha sacado de Londres y se le ha hecho pasear por toda Europa como si fuera un James Bond de época que suelta chascarrillos estilo Jungla de Cristal. Se le ha intentado dar una historia mínimamente coherente con la que articular las escenas de acción y dotar de un malo contra el que luchar, aunque peca de poco convincente, con unas cuantas lagunas y escenas innecesarias -¿para qué sirve el personaje de Noomi Rapace, aparte de ser una caricatura de Salander?-. Sin ser horrenda ni destacar en ningún momento, la trama se desarrolla con ciertos altibajos a base de tiros y explosiones, pero no tiene en ningún momento la gracia que tenía la primera parte. El aire nuevo que se le ha intentado dar provoca que se vuelva hiperactiva y sosa al mismo tiempo, con alguna que otra escena lograda, pero totalmente olvidable (que no incorrecta) en la mayoría del metraje.

Como secuela, es notablemente inferior a la primera parte, mucho más inspirada y fresca. El Holmes que se han inventado Downey Jr. y el Londres de Ritchie es ciertamente divertido pero, como ya se vio en Piratas del Caribe 4, con eso sólo no vale. ¿Viste la primera? ¿Te gustó? Pues a esa primera trama, añádele más acción, más humor (a veces tonto), quítale toda dificultad a la trama, y ahí tendrás esta secuela: Una película que te hace salir del cine con el buen sabor de boca de haber visto lo que ibas a ver, y al mismo tiempo con el mal sabor de boca de haber visto exactamente lo que sabías que ibas a ver.

Nota: 4
Nota filmaffinity: 6.7