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viernes, 22 de noviembre de 2024

El francotirador

Tirador de élite de los Navy SEAL (¡lo mejor de lo mejor de lo mejor, con honores!), Chris Kyle es enviado a Irak con un único objetivo: Proteger a sus compañeros. Sus disparos de precisión quirúrgica han salvado numerosas vidas estadounidenses, por lo que los relatos de sus hazañas se multiplican, provocando que gane el apodo de “La leyenda”. Kyle ha participado con las cuatro batallas decisivas de la campaña, las más terribles de toda la guerra. Pero llega un día en que debe volver a su país. Lo que debería ser una alegría se transforma en una pesadilla al darse cuenta de que no puede volver a una vida normal.

Así se retrata una tragedia nacional. ¿Qué implica el apodo de “La leyenda” con el que Kyle se siente tan incómodo? En Estados Unidos, la ficción constituye a menudo el precio de la realidad histórica y, a veces incluso, la condición misma para la reconstrucción de una comunidad. Una leyenda ciertamente problemática pero necesaria, una forma para que el pueblo reconstruya una mitología que Washington ha distorsionado. Así mismo, ¿cómo se fabrica una maquina de matar perfecta? ¿Cuál es el precio a pagar por ello? Eastwood no nos trae a la palestra a un soldado torturado por la guerra. No es Platoon ni Nacido el 4 de julio ni La Chaqueta metálica, no. La carrera bélica de Kyle es apoteósica, un éxito absoluto. Incluso se puede decir que se lo ha pasado en grande en batalla (tampoco nos pasemos, pero bueno, ya me entendéis). ¿Eso impide su reintroducción en la sociedad? No hay más que echar un vistazo a su declaración de principios, sus prioridades y su sentido del deber: consciente de que cualquier muerte extranjera es bienvenida si con ello salva vidas estadounidenses. Una vez en casa, se siente inútil, incapaz de comprender que puede relajarse, que ya puede descansar después de todos los servicios prestados. Pero si has fabricado al asesino perfecto, el desequilibrado padre de familia sólo ansia volver al campo de batalla para matar malos y salvar el mundo, el resto no tiene importancia.

Pudiendo realizar un panegírico pro-americano, Eastwood decide mostrar la vida del francotirador perfecto con una asepsia que espanta. Los hechos que se muestran son horribles, con muertes de niños, abusos, explosiones… sin atisbo de condena o ensalzamiento. Juega hábilmente con nuestra empatía al obligarnos a identificarnos con un asesino inmisericorde que, al mismo tiempo, es incapaz de comportarse con un hijo al que adora pero que no sabe querer. Ahí reside la grandeza (y el mayor problema) del film: el retrato de un monstruo puede hacernos rechazar el conjunto del relato. Asimismo, al no condenar explícitamente sus actos, puede parecer que los justifica o engrandece, lo que para algunos se les puede hacer incómodo. Y viceversa, los más patrióticos no verán con buenos ojos un retrato tan aséptico, sin glorificar la figura de un “héroe nacional” clave para conseguir la victoria en un terreno hostil.

A sus muchísimos años, sorprende como a Eastwood no se le ha olvidado rodar en absoluto. Cada una de las terribles batallas está hábilmente coreografiada, filmada con precisión y un ritmo que nos pega a la butaca. La puesta en escena destaca por su solidez, metiéndonos en vereda desde un primer momento, destacando por el realismo de sus escenarios y, sobretodo, por un espectacular tratamiento del sonido que debió ser una gozada de apreciar en los cines. Si tenéis un buen sensurround en casa, ponedlo a fondo y disfrutar, que se lo vale.

Todo ello contribuye para conformar la evolución psicológica y vital del protagonista, hábilmente encarnado por un irreconocible Bradley Cooper que se adivina bajo toneladas de músculos. Quizás el resto de secundarios no está a la altura (el mayor debe de la película, con Siena Miller a la cabeza), pero Cooper se echa la película a los hombros y nos ofrece una interpretación de ese SEAL tejano simplón y bien intencionado que sólo quiere cuidar de los suyos, pero que a medida que pasan los minutos va convirtiéndose en un ser cada vez más peligroso e impredecible. Cooper en ningún momento sobreactúa, y sólo con sus gestos y movimientos es capaz de hacernos transmitir las sensaciones que su personaje es incapaz de exteriorizar.

Todo en la película destaca por su calidad técnica, destacándose por su lluvia de nominaciones a los Oscar (mejor película, Actor Principal, Guión Adaptado, Montaje, Sonido y Efectos Sonoros), llevándose únicamente el Oscar a Efectos Sonoros en un año increíblemente repartido.

El francotirador es un aséptico retrato del mejor en lo que hace, aunque lo que hace es muy desagradable y no vamos a estar de acuerdo con casi nada de lo que hace. Se trata de una película áspera, desagradable, difícil de casar en un género, que no tiene por objetivo divertir, ni mucho menos. Bradley Cooper borda a un personaje “imposible” a partir de un guión milimétricamente trazado. Eso no implica, claro, que la película se pueda disfrutar mucho más allá de poder gozar de un trabajo técnico de primera.

 

 

Nota: 7

Nota filmaffinity: 6.4 

miércoles, 3 de abril de 2024

El callejón de las almas perdidas

Y Guillermo del Toro volvió a hacer una película nominada a todo. Después del éxito de la joven del agua, el público tenía ganas de otro cuento de hadas barroco y decadente. Y el director trajo algo parecido, que bueno, quizás no era lo que esperábamos.

El callejón de las almas perdidas – sugestivo título – es un remake muy libre de una película clásica. Situémonos en unos años 20 alternativos. Es la época de los circos de “freaks” donde los ricos se solazan con las artimañas de los fulleros, el asombro de los acróbatas y, sobretodo, con el morbo de los más desgraciados. En uno de estos circos, aparece un don nadie con ínfulas de grandeza, uno más de la miríada de personajillos que sueñan con utilizar el lugar como trampolín a la gloria. Pero este buscavidas no es un cualquiera. Este buscavidas es más listo que el hambre y tiene un plan para no acabar fracasando. O eso dice. Por ahora, se lanza con todas sus ganas a comerse el mundo y todo lo que se le aparezca, teniendo un puñado de aventuras y desventuras que le harán tocar tanto las mieles del éxito como el peor de los fracasos.


Dentro de sus – muy excesivos – 150 minutos, lo más destacable de la película es el estupendo despliegue de su aparataje visual. No es de extrañar, sabiendo quién está tras la cámara. Si Del Toro está al mando, sabemos que la película viajará a través de unos escenarios repletos de detalles inusuales, diseñados con el savoir-faire marca de la casa, creando una imaginería cuidada, que desborda imaginación y una suerte de realismo mágico en la puesta en escena, que permite pensar que cualquier cosa es posible. En este caso, se centra en un art-decó loquísimo que es mi favorito para utilizar como base para un desarrollo steam-punk. La película luce estupendamente y me hace gozar casi a cada fotograma, con interiores imposibles, líneas que abusan de los puntos de fuga, llevando su propuesta estética hasta las últimas consecuencias.

Aparte, se las arregla para poblar este mundo de un puñado de personajes interesantes. el truhán con ganas de triunfar pasando ante todo y ante todos (Bradley Cooper, que cómo nos puede caer mal, anda), el dueño del circo, que sabe que es tocar las mieles de la gloria y perderlo todo, habiendo aceptado muy a gusto su papel de amo y señor de su pequeño mundo (ay, ese diálogo sobre la bajeza y la dignidad) y luego, cómo no, la abnegada enamorada del protagonista, dispuesta a cualquier sacrificio por cumplir los sueños de su partenaire, del que ignora que no corresponde – ni por asomo – en sus ínfulas amatorias. Pues tenemos nuestra obligatoria Femme Fatale que utiliza a nuestro protagonista tal como él utiliza a los demás, haciéndole sentirse importante e incluso teniéndole cierto cariño (como cualquiera tendría por el canario que da un poco de alegría a su hogar, destacable pero reemplazable).

Sin embargo, no todo es bueno en esta propuesta. El argumento, aunque hilvanado con corrección, no ofrece nada nuevo, pudiendo adivinarse desde muy pronto como va a acabar y necesitando que sus protagonistas hagan estupideces para que la trama avance. Tiene destellos de brillantez, pero los diálogos no destacan por su trascendencia y, sobretodo, tiene el problema de un ritmo lento, con multitud de quiebros que no llevan a ningún lado, lo que contribuye a que una propuesta que pudiera ser fascinante se torne aburrida.

Ante todo, la película luce bonita, aspecto que fue reconocido con nominaciones a los Oscars a Fotografía, diseño de producción y vestuario, además de un premio extra (exagerado) como mejor película. Cualquiera de los tres primeros podría haber caído, pero le tocó competir contra el gargantuesco músculo de Dune y el estilazo de Cruella, por lo que acabó yéndose de vacío.

A El callejón de las almas perdidas le ocurre lo que a otras propuestas del mismo director: una puesta en escena abrumadora y brillante esconde una propuesta algo aburridilla que no acaba de rematar del todo. Esta vez, no obstante, tiene unos personajes bien trazados que hacen las delicias del denodado esfuerzo de todo su elenco actoral.

 

 

Nota: 7

Nota filmaffinity: 6.4 

jueves, 24 de abril de 2014

El ladrón de palabras


Una de estas noches aburridas que no sabes bien que poner y, de las opciones disponibles, ésta parece ser la menos mala…

Un escritor presenta su novela, que cuenta la historia de un escritor sin éxito que encuentra un antiguo relato de la segunda guerra mundial y lo publica como suyo.  El relato se convierte en un best-seller, pero el escritor tiene siempre esa inquietud de que descubran que se limitó a copiar. La aparición del viejo escritor que escribió originalmente el relato detonará una explosión de remordimientos. Mientras tanto, el primer escritor presenta su novela intenta ligar con una joven universitaria, con la que comenta los recovecos de la misma.

La cabriola que propone la película es cuanto menos, osada. Es una historia que cuenta una historia dentro de una historia, y conseguir un todo coherente ante tamaña acrobacia no es nada fácil. La estructura narrativa que se plantea es compleja, pero se mantiene, como aquellas novelas escritas para leer despacio, en que cualquier prisa estropea el conjunto. El mayor problema es que, en una novela te puedes permitir ir con calma, pero en una película es más difícil.

ACTORES: Todos los actores masculinos actúan a gran nivel. Tanto Quaid (primer escritor) como Cooper (segundo escritor) como Irons (escritor viejo) tienen papeles que buscan la trascendencia y son capaces de transmitir los sentimientos de sus personajes con gran acierto. En cambio, sus contrapuntos femeninos son totalmente planas, ni sus personajes tienen personalidad ni ellas se esfuerzan por intentar transmitir algo con ellos.

DIRECTOR: Klugman y Sternhal escriben y dirigen un guión basado en su propio libro. Debutan en la dirección con esta atrevida propuesta, pero se enfrentan a un desafío de altura. La concepción de las escenas, pensadas para ensalzar la voz interior de cada personaje, está bien realizada, ayudada por una fotografía muy trabajada y un trabajo actoral más que notable. No obstante, esta complejidad en la presentación adolece de una gran falta de sinergia con su complicada estructura narrativa, provocando que la película sea, básicamente, un peñazo. La película es horriblemente lenta y parsimoniosa, requiere un gran esfuerzo del espectador para implicarse e intentar “vivir” la historia para apreciarla como se merece. El total desaprovechamiento de unos personajes femeninos que entorpecen al desarrollo de la trama tampoco ayuda para generar empatía.

GUIÓN: La trama esconde una trascendencia más que notable, tocando muchas teclas a la vez. Se recalca la importancia que tiene la toma de decisiones, tanto en las implicaciones directas e inherentes a estas decisiones como en la aceptación de las consecuencias que se derivan. Juega con introducir historias dentro de historias, trasteando sobre la influencia del escritor en su obra y su capacidad para hacer que ocurra “lo que él desea” dentro de la trama, en la relación realidad/ficción y verdad/mentira, determinantes en la literatura. De la misma manera, también se enreda con el origen de las historias y los matices entre inspiración, homenaje y robo, dónde quedan los límites entre unos y otros. La telaraña es complejísima y está muy bien tramada, con unos diálogos profundos y trascendentes, pero el conjunto es rematadamente tedioso y pesado para todos aquellos sin ínfulas de escritor, que nunca se han enfrentado a un folio (¿pantalla?) en blanco, buscando crear un universo y una historia que contar.


Esta ambiciosa propuesta junta a un grupo de buenos actores con una trama confusa e intrincada que reflexiona sobre la creación literaria (entre otras muchas cosas). Su complejidad la convierte en farragosa e indigesta, especialmente para todos aquellos que no se sientan identificados con los protagonistas. En cambio, es posible que todos aquellos que quieren ser creadores se vean reflejados en las dudas de los personajes y disfruten con su visionado. Lamentablemente, no es mi caso y se me ha hecho muy aburrida

Nota: 3
Nota filmaffinity: 6.1

domingo, 6 de abril de 2014

La gran estafa americana



A algunas películas les llueven las nominaciones y al final no se lleva nada. Ésta es una de esas “agraciadas”, y, aprovechando que estaba granizando pues es buena idea hacer una visita al cine y disfrutar de estos grandes actores.

Irvin se ha criado a sí mismo a partir de la estafa y la pretensión, pero atrae la atención de un agente del FBI que, en vez de encarcelarlo, decide usarlo como puente para llegar a los peces gordos de la estafa neoyorkina. Las implicaciones de la mafia y de senadores locales harán que el timo se vuelva mucho más peligroso e inestable.

ACTORES: David O. Rusell ya se ha hecho un nombre dentro de Hollywood precisamente por su gran talento para dirigir actores. Ahí es donde reside el verdadero potencial de esta cinta. Como buen director de orquesta, Rusell conoce bien los puntos fuertes de los que goza y los explota. Es decir, aprovecha el reparto coral del que dispone y hace creíbles historias que, sin ser nada del otro mundo, se convierten en narraciones más que notables. Christian Bale, Amy Adams, Jennifer Lawrence e incluso Bradley Cooper se ven engrandecidos y realizan soberbias actuaciones. No en vano colocó a sus cuatro grandes dentro de la carrera de los Oscars (aunque  se fueran de vacío).

DIRECTOR: A pesar de su gran dirección de actores, las películas de Rusell siempre se han caracterizado por cierta falta de alma. En este caso nos intenta arrastrar por una alocada ruleta de traiciones, timos y estafas que sí, están muy bien estructuradas y entrelazadas, pero que no nos invitan a involucrarnos y disfrutar de la película. El ritmo al que se nos mueve es excesivamente parsimonioso e invita al sueño más que al disfrute. No obstante, esta ruleta es preciosa y destacable, con una ambientación espectacular, un diseño de vestuario muy trabajado y una banda sonora repleta de clásicos. O lo que es lo mismo, envuelve muy bien una historia muy bien trazada pero que no es capaz de generar el más mínimo interés.

GUIÓN: Es extraño porque normalmente, cuando una película tiene una trama compleja, que exige atención del espectador, con diálogos brillantes y unas buenas actuaciones, suele convertirse en altamente interesante. Pero este no produce más que aburrimiento. Sientes que estás viendo algo con calidad, pues todo en ella es bueno, pero el conjunto no tiene nada de atractivo o que pueda captar tu atención por sí mismo.

David O. Rusell ha cogido a los mejores actores de sus últimas dos películas, ha rescatado un guión que había quedado en el olvido y ha rodado un conjunto con mucha fuerza y empaque. Si la veis, id con la mentalidad de querer entreteneros y ver a unos actores que lo dan todo y más. Y ya. Porque a la película le falta algo para llegar. Hacía tiempo que no veía tanta gente durmiendo en la sala. Por algo será.

Nota: 5
Nota filmaffinity: 6.6

lunes, 31 de marzo de 2014

Resacón en Las Vegas

Aunque parezca mentira (viendo el mega-boom que llegó a tener), se me pasó ver Resacón en las Vegas en su momento, por lo que iba siendo hora de ponerme al día.

La premisa es sencilla: cuatro amigos van de despedida de soltero a Las Vegas. Al día siguiente despiertan hechos un pingajo, la habitación está destrozada y hay un bebé, una gallina y un tigre. Además, no sólo no recuerdan nada sino que el novio ha desaparecido. Los tres amigos supervivientes deberán soportar su resaca e intentar reconstruir que ocurrió el día anterior.

Yo creo que lo que me ha gustado de esta peli (de la que no esperaba nada bueno) es que es coherente dentro de su propia estupidez, dentro del enorme absurdo en el que se ven sumidos los atónitos protagonistas. Eso es lo que la diferencia de un Colega, ¿dónde está mi coche?, donde las tonterías (abundantes) no tienen mucho sentido. En Resacón los personajes piensan y se desesperan. Dentro del despropósito del planteamiento se comportan de una manera más o menos racional y eso es lo que (quizás) ayuda a que los gags funcionen mejor.

ACTORES: Bueno, dejémoslos en correctos. No se les exige mucho y dentro de lo que toca, cumplen.

DIRECTOR: Hay que agradecer que, una vez lanzada, la película va a mil por hora. Se mantiene un buen ritmo de gags buenos, bien enlazados, que aseguran un buen entretenimiento. Al mismo tiempo, la composición de escenas está realizada con cierto criterio (cosa inusual), lo que se agradece en los abundantes gags visuales que hay a lo largo del metraje. La banda sonora, con el puñeterismo requerido, queda muy resultona.

GUIÓN: El despropósito inicial es de aúpa. Sin duda, aunque esto no es diferente de otras cintas parecidas. A partir de aquí se agradece que busquen una cierta (ejem) lógica para explicar todo de la manera más descacharrante posible. Los personajes son puros tópicos, pero coherentes a su manera, lo que da a la película de una frescura inusual. Hay gags ingeniosos, descacharrantes, absurdos, groseros y soeces, pero todos se suceden con mucha naturalidad, sin estar forzados en ningún momento. Fluyen tan bien que el conjunto funciona y nos asegura buenas risas.

Incluso dentro de la comedia chorra hay grandes obras, y ésta es de lo mejorcito del género. La partió muy a gusto por proponer una comedia fresca y absurda, con personajes coherentes y respetando al espectador (durante casi todo el metraje). Cameos, sorpresas, chorradas. Cualquier cosa es posible. Que descojone. (¡y vaya títulos de crédito!)

Nota: 6
Nota filmaffinity: 6.6

domingo, 27 de enero de 2013

The Company men


Repito con Affleck en una película con bastante más enjundia y corrección de la que esperaba. Tiene momentos con una mala baba bien encontrada, aunque es mucho más radiográfica que crítica.

 Bobby es licenciado en Administración de Empresas. Tan pronto acabó la carrera, consiguió trabajo en una multinacional y se colocó en un buen puesto con un buen sueldo, aprovechando así para gastar dinero a espuertas y vivir la vida a lo grande. Pero ¡ay! Llega la crisis y su consiguiente “ERE” y el pobre Bobby se ve con un montón de deudas y sin un duro. Mientras tanto, sus superiores ven la situación con cierta lástima, pero temerosos de que ellos puedan ser los siguientes…

Wells nos ha querido mostrar el drama de la crisis y de la falta de trabajo desde un punto de vista diferente al del mileurista. Es el drama de los jefazos que viven con cochazos y sueldazos y que, de golpe, se encuentran con un montón de deudas y sin posibilidad de encontrar un trabajo, ni de mantener su nivel de vida, ni -por supuesto- de aceptar que deben rebajarse a cobrar como un currito por un trabajo. A fin de cuentas no deja de ser una descripción muy cruda y realista de lo que sucede cuando el “American Dream” se viene abajo.

ACTORES: Si la película se sostiene, es por su grandioso e inspirado elenco. Affleck (repito!), que no es que sea un primor, queda resultón con su pinta de empanado que no se entera de lo que ocurre a su alrededor. Tommy Lee Jones hace de K como sólo el sabe hacerlo, tan grandioso como se podría esperar cuando se toma las cosas en serio. Chris Cooper es sorprendentemente verosímil al mostrarnos su particular descenso a los infiernos y Costner… se dedica a tocar las pelotas y se nota que disfruta con ello. Todos se salen y componen unos papeles muy serios y realistas.

DIRECTOR: Wells debuta en el cine -es un veterano de las series- con producción de Affleck (que buen ojo que tiene este tío para los guiones) y nos enchufa una película cruda y seria, aunque se mueva entre mansiones y hoteles de lujo. No intenta en absoluto -no lo esperéis- criticar ni proponer una alternativa, simplemente nos cuenta cómo ha sido la crisis para un buen número de personas que creían tener la vida resuelta. Todos los hechos presentados dan lugar a una atmósfera tibia y fría. No busca provocar empatía -difícil por otro lado- ni comprensión, sino simplemente mostrar otra cara quizás inesperada, pero no por ello menos desesperada. Aprovechando los grandes actores de los que dispone, nos cuenta una historia de ejecutivos mediocres a los que se les acaba el chollo, aportando una lograda inyección de realismo que a mi juicio hacen de esta propuesta algo a tener en cuenta.

GUIÓN: Hay que reconocer que el guión tiene mucho mérito y está bien pensado. La radiografía te muestra principalmente la vida excesiva y descocada de tres ejecutivos que, debido a la crisis, se quedan sin trabajo. El planteamiento de buscar tres personajes tan diferentes dentro de la misma empresa tiene su gracia. Cada uno con un status diferente: un ejecutivo con ganas y talento, un pelota empedernido y un alto cargo que no está de acuerdo con la política de la empresa. La sensación de desasosiego que se encuentran muchos de "yo puedo ser el siguiente" está muy bien conseguida. Cada uno de los muchos despedidos lleva su nueva situación a su manera, mejor o peor, mientras algunos, simplemente, no la llevan. Yo creo que el autor es consciente de la nula empatía que generarán los personajes y, para arreglarlo, les dota de una personalidad muy bien trazada y un desarrollo totalmente coherente (menos el happy ending) de los acontecimientos.

Más que una crítica al sistema -que no la hay- lo que encontramos es una estupenda narración de un momento y una más que probable realidad con la que muchos se encontraron. Hay momentos muy bien escogidos y escenas muy logradas: El jefazo que quiere forzar que los números cuadren y echa a todo el mundo para poder vender la empresa y pegar el pelotazo; el ejecutivo que siempre había presumido de lo mucho que cobraba y que rechaza trabajar por menos que antes pero que luego, ante la imposibilidad de conseguir ningún trabajo, tiene que pedir trabajo al pequeño currante; la aburrida desolación a todo lujo que se encuentra el riquísimo accionista sin trabajo y sin ilusión por vivir… Los diálogos son magníficos y las situaciones bien encontradas.

Supongo que más de uno pensará “Que se fastidien” y no les faltará razón, pero…a ver, seamos justos. La película describe muy bien la situación a la que se han visto abocados muchos trabajadores cualificados. Personas con licenciaturas, doctorados y másters en un mercado laboral sin oportunidades. Ingenieros que sólo encuentran trabajo como peón de albañil o jefes de ventas de grandes empresas desperdiciando su talento en tareas que puede realizar cualquiera. Realmente es un drama dedicar tantos años de estudio y preparación para que luego, por circunstancias del mercado, nada de eso sirva para ganarte la vida con dignidad -Esto lo sabemos muy bien los que vivimos aquí en España-.

Se hubiera agradecido una crítica más feroz -que había material para ello- o un mínimo de mordiente -que no hay ninguno-, pero nos tenemos que conformar con una película con unos actorazos haciendo bien papeles difíciles y llenos de matices, un guión bien trazado y unos buenos diálogos en una historia un pelín floja.

Nota: 7
Nota filmaffinity: 6.2