sábado, 30 de julio de 2011

Terminator 3: La rebelión de las máquinas

Años después de destruir Cyberdine y evitar el Día del Juicio Final, John Connor sigue siendo un fugitivo. Ante la imposibilidad de encontrarlo, SkyNet envía un nuevo terminator mucho más evolucionado que los anteriores al pasado para encontrar y asesinar a los que serán sus lugartenientes en la futura resistencia. Un anticuado T-101 volverá para ayudarle en la misión.


La vuelta de tuerca que tienen que meterle al argumento para forzar la existencia de una tercera parte sirve de ejemplo de lo innecesaria que es esta secuela. A pesar del despropósito argumental, la película se sostiene mediante una abundancia de homenajes y escenas comunes –provenientes de las anteriores partes- y un montón de escenas de acción suficientemente bien escogidas para evitar que puedas reflexionar sobre lo vacía que es la película.

ACTORES: Si partimos del hecho que Schwarzennegger –hala, escrito a correctamente a la primera y sin mirar wikipedia – se convierte en el personaje más expresivo de la película, pues hay algo que falla. Ni Stahl ni Dales hacen un papel mínimamente creíble y bastante tienen con huir del montón de explosiones que hay a su alrededor. Que un cyborg “inexpresivo” sea capaz de transmitir más sentimientos que los personajes humanos es síntoma de su gran trabajo. Loken, con todo el respeto, se dedica a lucir su cara bonita, que es para lo que le han pagado.

DIRECTOR: Mostow ha dirigido pocas películas, pero todos sus trabajos son sólidos films de acción. En este caso, coge un guión que no tiene nada y construye a su alrededor una serie de escenas de acción muy resultonas. A pesar de rodar con medios actuales, consigue darle un delicioso sabor añejo y artesanal que no es habitual en las películas de acción del género. Una buena coreografía de fuegos artificiales, un trabajo continuista con la imaginería y un buen aprovechamiento de los efectos especiales ayudan a armar esta efectiva película.

GUIÓN: La historia ya había quedado atada y bien atada en la anterior entrega. Por tanto, es difícil añadir una parte adicional, cosa que han hecho y les ha salido como les ha salido. Aparte de un motivo sacado de la manga para que los dos terminator viajen al pasado y empiecen las tortas, no hay ningún tipo de trama ni podemos ver que “pase” nada durante la película. Aparecen los robots, tiros, más tiros, fantasmada final y se acaba la película. El guión no sabe que hay algo que se llama ritmo, pero la robustez de las escenas de acción salva la papeleta, ya que no te deja respirar el tiempo necesario como para que te des cuenta de lo malo que es el guión.

Después del listón tan alto que había dejado “Terminator 2”, el realizar una tercera parte es toda una temeridad y, evidentemente, es muy inferior a las anteriores partes. Sin embargo, el director consigue construir una sólida sucesión de escenas de acción bien desarrolladas. De esta manera conforma un buen armazón que impide que la película se desmonte, a pesar del pasotismo de los actores –menos Schwarzennagger, que le debe mucho a su personaje- y el horror de guión. Hay que reconocer que es lo que quiere ser: aprovechándose de la fama de la franquicia, es una película de buena acción que no se molesta en intentar explicar los despropósitos filosóficos espacio-temporales que crea. Entretiene y tiene los guiños suficientes para divertir al fan.

Nota: 6
Nota filmaffinity: 6.6

miércoles, 27 de julio de 2011

Paul

Reconozco que cuando fui a ver la película, apenas había echado un vistazo a los trailers e iba con la idea de ver un engendro algo grotesco. Cuando empieza el film y veo a los personajes de “Zombies Party” la cosa mejoraba…

Nos situamos en la convención de ciencia-ficción más importante de EEUU, la Comic-Con de San Francisco. A ella han llegado dos geeks integrales procedentes de Londres –y con un acentazo british que tumba de espaldas-. Después de sentirse como en casa, preparan una ruta por todos los puntos de avistamiento de OVNIs en el país. Lo que menos esperan es que se encontrarán con Paul, un alien de verdad que se encuentra en un apuro y necesita toda la ayuda que estos geeks inadaptados puedan darle.

La gracia de la película es que Paul no es un alien tontito y bueno estilo ET, sino un alien bastante grosero y humano, con una forma de ser no demasiado diferente de la de los geeks que le ayudan. El bicho da mucho juego y es relativamente entretenido ver como intentan llevarlo de un lado a otro, intentando pasar desapercibidos mientras Paul va soltando sus divertidas puyas aquí y allá. Además, encontramos un buen grupo de secundarios idos de olla relativamente simpáticos que ayudan a que la película pase mejor. Hay que inscribirla dentro de los trabajos de Pegg&Frost, que ya llevan unas cuantas películas descacharrantes a sus espaldas. Quizás la mas floja que han hecho, pero igualmente divertida.

ACTORES: Ninguno destacará por su gran actuación, aunque no creo que nadie esperara lo contrario. Los actores llevan varias películas trabajando juntos y saben como mantener la química y crear gags graciosos con apenas unas miradas. Realmente cachondos.

DIRECTOR: La película puede ser cutre y estar hecha con cuatro chavos, pero hay que destacar dos cosas. La primera es que el trabajo para crear a Paul (totalmente ordenador) está muy bien conseguido ya que su inserción dentro de todas las escenas de la película es correcta; aunque sabes que está añadido, no lo parece en absoluto. La segunda cosa a destacar es el ritmo de la película, que sin ser una sucesión de gags sin sentido, desliza agradablemente escenas y chistes. En ningún momento se pierde el ritmo y hay momentos que no sabes por donde te lo van a colar.

GUIÓN: Hay que reconocerlo. El guión está muy trabajado y se nota quel os autores tenían muchas ganas de hacer una buena comedia de geeks. La cantidad de referencias reconocibles es grandiosa, realmente no se dejan nada – Encuentros en la tercera fase, ET; Mi amigo Mac, Orson Scott Card, Spielberg, Lucas y nos podríamos pasar todo el día-, todos los aspectos quedan bien reflejados, con cariño. Y es que es necesaraio reconocer que para los fans del género, la película no deja de ser un delicioso bocadito.
Pegg&Frost vuelven a hacer un gran trabajo al recrear el ambiente geek y su forma de pensar –que ellos también lo son, y mucho-. Los dialogos contienen unos cuantos chistes idiomáticos bien conseguidos, unidos a una buena cantidad de chistes verdes –no grotescos- y una buena dosis de humor absurdo bastante divertido. No llega a los momentos delirantes de “Zombies Party” o “Arma Fatal”, pero hace reír bien.

En resumen, es una película tonta y simplona, pero entretenida, irreverente y a ratos bastante descojonante. Le falta ese punto delirante que la hace memorable, quedándose en simplemente divertida. Todo el frikismo que destila la hace más tierna.

Nota: 6
Nota filmaffinity: 6.0

PD: Se que me repito. Hay que verla en VOS. Seth Rogen es un Paul estupendo, y Pegg&Frost son realmente adorables. Además de que se pierden todos los chistes idiomáticos BritishvsAmerican, Santi Millán da bastante grimilla como Paul en castellano!

martes, 26 de julio de 2011

Red de mentiras

Ridley Scott se aventura con el problema del terrorismo islámico a traves de los entresijos de la CIA en Oriente Medio. Con el agente especial Ferris en el campo, la CIA prepara trampas, busca contactos e impide atentados. Ningún civil es importante en esta guerra contra el terror. Sin embargo, la pérdida de mejor amigo y confidente de Farris, unido a la indiferencia de su superior en Washington, le llevará a reconsiderar sus ideas sobre lo innecesariamente despiadada que es esa guerra con el pueblo. Mientras tanto, deberá tramar una última red de mentiras sobre mentiras que permita atrapar al terrorista mas peligroso de Oriente Medio y así poder retirarse.


Como todas las películas de Scott, que le pueden salir mejores o peores, nunca puedes decir que están mal hechas. Una ligera crítica (sin poner mucho mordiente) al mostrar lo que es capaz la CIA (es decir EEUU) por ganar su “guerra”. Un buen ejemplo del cine de espías –que no de acción- por un director de calidad. Lo que quizás acongoja de esta película es sobretodo su realismo. Aunque sabes que estás viendo una película, se consigue dar un aire de verosimilitud que sorprende (e incluso, aterra). El tramo final de la película se vuelve algo más fantasioso, pero su inicio desprende un aura de veracidad muy bien conseguida. La sensación de que la vida de un civil, un agente o un terrorista no vale nada en esta guerra absurda es abrumadora.

Eso sí, no espereis un Rambo o un James Bond, la película no es de acción ni lo intenta. Es mas bien un retrato despojado de épica o glamour sobre el trabajo de espía y la relación con los que tienen a su alrededor, especialmente con aquellos que no saben nada, el pueblo llano, recordando en mucho a “El espía que surgió del frío” en versión desértica.

ACTORES: El protagonista absoluto del film es DiCaprio. De un tiempo a esta parte se está dedicando a hacer una serie de films de gran presupuesto pero con cierta leve denuncia social. Éste es otro de ellos, en el que nos deja una buena actuación con un personaje bien construido. Crowe, en un papel muy alejado de su habitual tío duro, no resulta creíble en ningún momento. Aunque su personaje es perfectamente posible, no parece esforzarse gran cosa en hacerlo verosímil. En cuanto a los secundarios, Mark Strong hace un sorprendente buen papel como capo mafioso –o lo que sea- jordano, mientras que la obligada pareja femenina de diCaprio no hace gran cosa en un papel que no daba para más.

DIRECTOR: Ridley siempre ha sido el más grandilocuente y arriesgado de los dos hermanos. El que ha intentado hacer cosas más raras y el que se ha estrellado más veces. Aquí nos deleita con una buena película. Como en todas sus películas, la parte técnica está cuidadísima. La fotografía y la recreación del desierto son espectaculares. El uso de la cámara es magnífico, genial, consiguiendo un montaje frenético y vibrante en todas las escenas del desierto. Las escenas situadas en EEUU, en cambio, son un contrapunto lento, frío y pausado. A veces quizás en exceso, rompiendo demasiado el ritmo de la película. Lo que más se le puede achacar es que, siendo una crítica al modus operandi yanqui, Scott no le haya metido un poco más de mordiente. Aunque bueno, conociendo al autor de obras tan patriotas como “La teniente O’neal” o “Black Hawk, derribado” no esperaría mucha acidez. Esto no quita que sea un trabajo magnífico -como siempre- de un director tan sólido y eficaz como es Ridley Scott. 

GUIÓN: Con 4 personajes sólidos, una historia que contar y un puñado de actores decentes, a la que el guión sea sólido saldrá una película maja. A pesar de los parones en el ritmo que suponen las escenas en Washington, el desarrollo de la trama es correcto y lógico. Fantasean un poco con según que aspectos tecnológicos, lo cual desluce un poco toda la segunda parte de la película. No obstante, de acuerdo con la lógica planteada en la película, se cuida de que no haya ninguna escena sobrante ni ningún diálogo sin justificar debidamente. Sin hacer unos aspavientos espectaculares, es un guión bien hecho y trabajado.
Lo que está más logrado es la implicación de diCaprio –bueno, su personaje- en la vida de los civiles iraníes. Una vez despierta y se da cuenta de las barbaridades que se ordenan desde un sofá, a miles de kilómetros de allí, intenta seguir haciendo su trabajo, pero manteniendo siempre un ojo en las personas inocentes, que bastante tienen con levantarse cada día para ir a trabajar y traer comida a sus familias. Son principalmente los indeseables –de uno y otro bando- que dan órdenes interesadas y contraproducentes desde sus confortables despachos, centrados en la burocracia y que cuadren las cosas, alejados de la realidad y de lo que la gente de la calle necesita, aquellos que convierten las disputas en luchas enconadas, donde sufren todos, especialmente los que menos tienen.

En resumen, es una buena película de espías, que bebe bastante de los clásicos del género adaptándolos a las nuevas realidades de nuestro tiempo. Desprende un aroma de realidad descorazonador en su parte inicial, volviéndose algo más inverosímil en su desenlace. Una película que, sin ser una obra maestra, está muy por encima de la media y entretendrá sin duda al espectador.

Nota: 7
Nota filmaffinity: 6.6

sábado, 23 de julio de 2011

La madre de él

El título de esta película recuerda levemente a cierta saga de Ben Stiller (por cierto, puse reseña de una de las partes hace poco). Pues el film no tiene nada que ver con ella. A los distribuidores les debió hacer ilusión poner un título parecido para ver si así algún pardillo caía y por analogía decidía ver este engendro.

En esta ¿película? tenemos a una familia un tanto estúpida con un fisioterapeuta en paro y una mujer profesora que tienen una forma curiosa –y patética- de resolver sus problemas. Como aderezo encontramos a un primo okupa que se ha instalado en su casa para escribir un guión de una película que mezcla aliens, Vietnam y zombies. Y cómo guinda final, pues la madre de él. Es una neurótica infantiloide, exageradamente dominante que viene con cinco perros extras. Nuestro fisioterapeuta deberá encontrar un nuevo trabajo mientras soporta todo el tinglado y su mujer le presiona para tener un niño.

El argumento ya nos da la idea de que es todo un despropósito. Estos engendros suelen ir de la mano de un humor absurdo o histriónico sumamente divertido debido a lo mucho que se les va la cabeza al hacer los chistes. Sin embargo, en ningún momento tiene gracia. La actuación es sumamente patética y más que hacer gracia, lo que provocan es ganas de atizarles. Sorpende que unos actores medianamente decentes (Diane Keaton o Liv Tyler) hagan un trabajo tan horrible. Las escenas están mal hechas, la película no tiene el más mínimo sentido del ritmo ni tampoco podemos encontrar ningún gag destacable. No hay ninguna escena salvable ni ninguna actuación mínimamente digna.

En resumen, una de estas películas infumables que se recomienda no ver. Si aún así queréis intentarlo… poneos “Los padres de ella” que está mejor.

Nota: 1
Nota filmaffinity: 3.4

viernes, 22 de julio de 2011

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (parte II)

Al final llegó el final, se acabó la saga. Han sido 13 años desde que leí el primer libro y ahora acaba la última película.

La película empieza justo dónde acabó la primera parte, en la que todo parece perdido. Indudablemente, encuentran la manera de continuar y show must go on…


Como final de la saga, es una película espectacular. Junto con su hermana, las mejores potterianas. Habíamos visto cómo pasaban muchas cosas y que apenas quedaba el desenlace, pero qué desenlace. Bebiendo mucho de la escuela del Abismo de Helm, Yates se saca de la manga un asedio a Hogwarts de casi dos horas con grandes dosis de espectacularidad y apenas alguna de respiro. Muy divertido.

ACTORES: En la anterior habíamos visto que los actores se lo curraban y hacían papeles decentes por primera vez en la saga. En esta segunda parte, la calidad continúa por un estilo, aunque el guión no le pide apenas a ninguno que trabaje lo más mínimo. Solamente Snape tiene que hacer las cosas bien y, en efecto, cumple con lo que se le pide. El mayor pero es Voldemort, especialmente su voz en castellano, ciertamente ridícula.

DIRECTOR: Se puede enlazar con la primera parte. Yates hace un gran trabajo de adaptación –ya que puede tomarse las cosas con más calma-, a pesar de la influencia obvia de LOTR y el Abismo de Helm en casi toda la película. Se consigue dotar a todo el asedio de un cierto toque épico muy logrado a pesar de que el hecho de llevar simples varitas como armas no es que le haga subir muchos puntos en epicness. El trabajo artístico sigue tan genial como siempre y la destrucción paulatina de Hogwarts está muy bien lograda. Hay algunas escenas muy bien logradas, como son el despertar del ejército de piedra o la forja del escudo de energía o las batallas del asedio. Pero también hay algunas de fanboy que chirrían un poco: algunos romances un tanto forzados dentro de la película, el despertar guerrero de Neville, y sobre todo, el duelo final con Voldemort, en el que te quedas con una sensación de “¿Ya está?” Los efectos especiales, tan bonitos y espectaculares como siempre –A falta de las películas que quedan… algo rascará en este aspecto en los Oscar, seguro-.

GUIÓN: La solidez de la primera parte se mantiene. El guión se toma las cosas con calma para poner todo lo que quiere poner sin apiñar las cosas –Ventajas de tomarse 5h para el libro-. Se deja de sutilezas y explica las cosas claritas, cerrando los pocos enigmas que quedaban en la saga, como el doble juego de Snape. La película está llena de escenas de acción que llevan el peso de la misma. Las coreografías de fuegos artificiales son más que correctas y dan diversión a raudales. La película es con mucho la más dura de todas, con muchas escenas "fuertes" para la saga y muertes de personajes a los que tienes cariño. No obstante, al ser una película para niños, no te las enseñan en primer plano ni se regodean de ello.

En resumen, un final de saga bien divertido y espectacular. Indudablemente, debes haber leído o visto las anteriores entregas, pues no pierden un segundo en explicaciones. La película va a fondo y te enchufa escenas de acción sin respiro. En ese sentido, cumple sobradamente al dar entretenimiento durante las dos horas largas que dura. Un punto álgido de épica para el final de una saga bien larga. Algunas escenas romanticonas muy forzadas junto con un final y un epílogo un tanto cutrillo lastran un poco el resultado. No obstante, es una película que agradará (y mucho) a cualquier fan de la saga.

Harry Potter ha acabado y lo ha hecho a lo grande. Así da gusto ver estas películas.

Nota: 7
Nota filmaffinity: 7.5 (sorprendentemente alta. Por la novedad, supongo, acabará bajando…)

jueves, 21 de julio de 2011

Cars 2

Ante todo, debo reconocer que ésta es una película en la que me cuesta ser objetivo. A pesar de sus errores y sus fallos, me ha encantado.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que no es una película de carreras protagonizada por McQueen (a diferencia de la primera), es una comedia de espías protagonizada por Mate.

Durante la celebración de un Torneo Mundial para decidir quién es el mejor coche de carreras del mundo, Mate es confundido con un espía americano y se ve envuelto en una trama JamesBondiana (es que McMissile es Bond, se nota) de espías que quiere hundir las energías alternativas. El tema carreras aparece, pero está un poco de fondo.

Lo primero que hay que destacar es que esta no es una obra maestra. Por primera vez, Pixar no ha querido deslumbrar con una historia que llega a la médula y te emociona. A ver, cómo lo digo:  ¿Es Cars 2 una obra maestra? No. ¿Es la peor película de Pixar? Sí ¿Decepciona? Posiblemente. ¿Es una película recomendable? Rotundamente sí. ¿Es injusto cebarse con Lasseter y compañía? Pues en realidad no, pero es lo que tiene hacer siempre obras maestras y presentar una nueva película que no lo es.
Ser el mejor también tiene sus inconvenientes.

En resumen, ¿qué tenemos? Una historia de “espía por accidente” que ya hemos visto muchas veces, con la gracia de estar protagonizada por ese desastre que es Mate. El guión es suficiente redondo cómo para hacer disfrutar a todos con una buena mezcla de acción y comedia. Por otro lado, sigue siendo Pixar: gráficamente es soberbia, magistral… Quizás sabiendo que tenían una historia inferior a lo habitual, han echado el resto en los gráficos. Las recreaciones de las ciudades -Tokio, Roma (Mónaco), Paris y Londres- son perfectas. Ahí demuestra Pixar que está MUY por delante de cualquier otra compañía de animación, es simplemente magnífico. Por una vez considero que el 3D puede ser recomendable: todas las escenas de carreras son espectaculares para ver con profundidad, y las escenas de acción a cargo de los espías atravesando Londres o París piden a gritos ser vistas a lo bestia en 3D. El nivel de definición y detalle es tan perfecto, está tan cuidado y alcanza tales cotas de creatividad que a uno se le cae la baba.

Como ya he dicho, la recreación de las ciudades es fabulosa. Ver Tokio tan perfectamente cocheficada es algo que deja maravillado. Es el verdadero Japón puesto en versión auto. La magnífica y opulenta Roma (Mónaco!!) es grandiosa. No dicen que es Mónaco… pero se reconoce la subida a la curva del Casino, las horquillas de antes del túnel…(ejem!). Aparte del hecho que la recreación de pueblo sorrentino es inesperadamente perfecta, Londres está también perfectamente recreado (¡ese Big Ben-tley!). Es simplemente fabuloso 

Y sobretodo, es una película hecho por y para gente que le gustan los coches: cada coche que sale es un guiño recreado de autos reales, son todos reconocibles, introduciendo algún chiste en ello.
Si es que están por todos lados:
El espía británico veterano (McMissile) es un Aston Martin antiguo de James Bond. La ayudante Holly es un Tuscan (británico también) nuevecito. El magnate ecologista es un Land Rover Freelander, los soldados de la Reina de Inglaterra (que es un Rolls, como no) son Land Rovers militares (británicos). Los agentes americanos son un Mustang y un Camaro (yanquis). Cuando vamos a Japón, vemos cientos de Mitsubishis, Nissans y Mazdas hibridos y pequeñitos… (y un Civic que pasa por allí). En Italia todo son Fiats, Alfas o Ferraris "de pueblo" (además de representar magistralmente el carácter típico de los personajes de las películas italianas)… Si te paras a mirar en los corredores del GP mundial, Francesco es un Ferrari Fórmula 1 (o no), el japonés es un Toyota GT-ONE, El francés es un Peugeot 206 de Rallyes (me encanta ^^), el inglés es un Mclaren (negro, con voz puesta por Lewis Hamilton)… Y así se puede seguir con cada escena. Para aquellos apasionados de los coches, esta película es un paraíso ya que en cada escena se puede disfrutar de un cameo de algún coche o similar (¡es un no parar!). ¡Como puede no gustarme y parecerme buena, si parece que la han hecho para mí!

Supongo que ya os habréis dado cuenta, he disfrutado como un niño pequeño de esta película. La calidad gráfica es apabullante, todos los coches (muchos) representados me hacen disfrutar al poder jugar a reconocer todos y cada uno de ellos y poder ver el chiste o guiño representado en el mismo. Además, al ser una historia bien hilvanada y ágil (de McQueen tampoco se podía sacar mas jugo, así que considero que aciertan al dar protagonismo a Mate), unido a la cantidad y calidad de chistes acorde con lo que se esperaría de Pixar, la película divierte y entretiene que, por una vez, es lo que parece haber buscado la compañía.

No obstante, a pesar de habérmelo pasado en grande (y mucho), reconozco que es con diferencia la menos buena de las películas de Pixar. No emociona, no llega al alma. "Sólo" divierte, y mucho. La sensación que me deja es que si hubiera sido de Dreamworks, estaríamos hablando de quizás su mejor película –la colocaría a la altura de Shrek- y todos la considerarían como buena y graciosa, pero claro, uno espera algo más de Pixar. Si es que estamos muy malacostumbrados…

Nota: 7
Nota filmaffinity: 6.0

miércoles, 20 de julio de 2011

Batalla por el Abismo (Ben Counter)

Título: Batalla por el Abismo
Autor: Ben Counter
Título original: Battle for the Abyss

“La traición de Horus ya es conocida por todos, y ha llegado el momento de que todos sean puestos a prueba. Cuando el Señor de la Guerra despliega abiertamente sus fuerzas, llega a conocimiento de los Astartes leales que los Portadores de la Palabra han enviado una flota contra Ultramar, el hogar de los Ultramarines. A menos que logren interceptarla y destruirla, es muy posible que los Ultramarines sufran un daño del que jamás sean capaces de recuperarse.”

Bueno, esto es lo que nos dice la contraportada sobre el argumento del libro. Parecido con la realidad: ninguno. Los personajes no tienen noticias de la traición de Horus. De hecho hay Marines de las legiones traidoras entre los buenos que, como no saben que son traidores, sirven al Emperador “a su modo”. Los Astartes como tal no se enteran de los planes: de manera algo peregrina una escuadra de Ultramarines se entera de que hay algo raro en la galaxia y, porque sí, reunen a unos amiguetes y se marchan a la aventura a por los Portadores de la Palabra, que son los malos malosos. La “flota” que envían es del tipo Estrella de la Muerte, es decir, una mega-nave… Vamos que el resumen está clavadito.

Éste es el octavo libro de la saga de la Herejía de Horus y es probablemente el más flojillo y fuera de lugar. Además, si uno conoce el trasfondo, viendo que es PortadoresvsUltramarines, uno esperaría que te vayan a narrar la batalla de Calth, en la que el mundo jardín se transformó en una roca yerma. Pues no. El libro nos cuenta la historia de una mega-nave que han construido los herejes para destruir todo el sistema de Ultramar. No te dan muchas explicaciones de cómo, sólo que lo hará. Luego, de alguna manera que yo no he acabado de entender –si alguien descubre como, que me lo diga- un capitán marine se entera de que hay una nave maligna por el espacio, decide que hay que detenerla y reúne a unos amiguetes para ello.

De Ben Counter ya había leído “Galaxia en Llamas”, que está divertido y la diferente “Los Caballeros Grises” que era bastante heterogénea dentro de la franquicia. Ambas bastante mejores que esta, pues aquí no está excesivamente inspirado.

Por si fuera poco, los personajes son muy planos y tópicos: El Devorador de Mundos sólo piensa en arrancar cabezas (pero en nombre del Emperador), los Ultramarines mas tiesos que un palo (y con la misma imaginación también), los malos son de tebeo… Lo único destacable es el pique entre el Lobo Espacial y el Marine de los Mil Hijos, que mantienen un tira y afloja bastante divertido durante el libro y que da indicios de lo que pasará en Próspero.

En resumen, el argumento es bastante cutre, inferior a todo lo visto en la saga de Horus y malo incluso para los cánones de la franquicia; los personajes son planos con ganas, pero bueno, cumplen su función, aunque no tengan idea de qué están haciendo. Por si fuera poco, el final es ciertamente obvio y predecible.
Pero… ¿la novela es aburrida? No demasiado. Prácticamente toda la primera mitad del libro es una serie de batallas navales muy divertida y inhabitual en la franquicia y toda la segunda parte es un mata-mata sin mucho sentido –vale, ninguno- pero bastante divertido y entretenido.
Esto es quizás lo que salva la novela, ya que, a pesar de perder bastante los papeles, no llega a aburrir como novela de acción descabezada. Dentro de la franquicia da lo que promete, tiros y épica sin preocuparse mucho de la lógica. No obstante, de una saga tan buena como la de Horus se espera algo más.

La próxima de Ben Counter la cogeré con más cuidado, a ver que tal.

Nota friki: 4 (me lo he pasado bien y se lee fácil, pero la cantidad de despropósitos que tiene es bien grande).
Nota: 1 (si no eres fan de la franquicia y de las novelas de acción, no es tu libro).
Nota Amazon: 5.71