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martes, 28 de febrero de 2023

Perseguido

A raíz del programa de LODE, me enteré de que mi pareja no había visto esta película y había que arreglar eso. No en vano es uno de mis placeres culpables de mi juventud y hay que difundir la palabra.

El corredor es un programa de televisión de un futuro cercano. En él, un puñado de desesperados luchan en un juego mortal de televisión cuyo vencedor verá cumplidos sus deseos (Juegos del Hambre, ¿dónde?). Evidentemente, el concurso está amañado en función de los intereses de la productora y los gobernantes. Ben Richards es un policía que se ha enterado de lo que no debía y ha sido injustamente acusado de una serie de asesinatos. Como última oportunidad para sobrevivir, es obligado a participar en el concurso. Pero como Ben Richards es Arnold Scwharzenegger, las cosas no serán tan fáciles para los malos.

Esta película surge de un libro con el mismo nombre, escrito por el – entonces – desconocido Richard Bachman. Después de un puñado de libros de éxito más o menos discreto, el autor saltó a la fama al descubrirse que era el pseudónimo que utilizaba Stephen King cuando quería alejarse del Terror. Si no lo habéis leído, es cortito y recomendable. En él, King aprovecha para realizar una crítica feroz a los Realities y a la manipulación de los medios de comunicación en medio de un thriller de acción que entra muy fácil. En un principio, iba a estar protagonizada por Paul Glaser (Starsky, de la famosa serie de los 70-80), pero al entrar Arnie en el proyecto, éste pasó a estar tras las cámaras. Obviamente, al tener al Chuache involucrado, se obvió en gran medida la critica social, centrándose en gran medida en la acción desnortada y terriblemente pasada de página.

Lo que yo no recordaba es que el inicio de la película es bastante indigesto. Le cuesta entrar en materia y pasa por una media horita inicial bastante pestosilla. Sin embrago, una vez empieza el concurso en sí, la acción ochentera toma el mando y se convierte en una propuesta muy entretenida: escenas de acción bien construida, mamporros gratuitos, explosiones exageradas, futurismo hortera y un buen ritmo de frases lapidarias. Además, se guarda un buen puñado de bastardadas para lucimiento de nuestro Terminator favorito que no sé cómo pasaron el comité de decisiones (un poco de poder que debía tener ya el hombre). Muy fan de la “carrera” de coches a reacción, que tuvo que ser un quebradero de cabeza para los dobles de acción.

Y bueno, el final es el final porque tiene que haber uno. Debo reconocer que en mi memoria había guardado sólo lo bueno y tenía todo lo aburridote algo olvidado. Errores de continuidad por todos lados, un ritmo extraño (siendo amables), escenas construidas únicamente para que el Chuache se luzca. Pues a ver, se nota que es la primera vez del director tras las cámaras, que ya venía de ser “invitado” a dejar de ser el prota, por loque mucho no podría mandar tampoco.

Así, tenemos a Chuache haciendo de sí mismo, la cubana María Conchita Alonso de dama en apuros y un puñado de amiguetes (Jesse Ventura, Yaphet Kotto y Jim Brown) acompañando en la acción, todos en unos papeles algo lamentables. El único que hace algo parecido a actuar es Richard Dawson, como sádico presentador del programa que, a base de carisma, se marca un par de momentazos gloriosos.

Pero sí me acordaba de su cruda acción, con un puñado de escenas con empaque, bien resueltas en su parte central. La propuesta para crear a gladiadores tan improbables como Subzero Dinamo o Buzzshaw y la manera de acabar con ellos tiene su dosis de mérito e imaginación. Hay carisma y poca vergüenza bien usada por ahí.

Se nota que estamos en la parte más loca de los ochenta, con una propuesta estética estridente y hortera. Desmesurada y cutre en muchos sentidos, cosa que a mí me produce cierta ternura, pero que entiendo que a muchos les puede echar para atrás. Hay quién pediría un remake para adaptarlo a nuestros estándares actuales, pero teniendo Los Juegos del Hambre tan recientes (y ya sabemos lo mucho que bebe Katniss Everdeen de esta propuesta), no creo que fuera muy bien recibido.

Si hasta el (mínimo) subtexto de la película es el mismo: una crítica a la manipulación de las masas y al entretenimiento a base del morbo y el sufrimiento ajeno. En ambos casos, en el libro está mucho mejor tratado y, al pasarlo a la pantalla grande, pierde cualquier sutilidad y, al tirártelo a la cara con tanta gratuidad, no acaba de funcionar del todo bien. Como he comentado antes, la idea inicial era hacer más hincapié, pero al aparecer Chuache por ahí, cambiaron todas las prioridades.

A pesar de mis buenos recuerdos, debo reconocer que Perseguido se queda en una irregular propuesta de acción a la que le cuesta un mundo empezar pero que luego entretiene que da gusto. Un Chuache en su época más loca que se queda muy a gusto en un proyecto del que tiene un mando casi absoluto. Muy hija de su época, para lo bueno y lo malo, con un horterismo tan pasado de vueltas que lo tienes que querer, ni que sea un poquito.

 

 

Nota: 4

Nota filmaffinity: 5.8 

viernes, 25 de noviembre de 2016

El último gran héroe



Cuando era apenas un mocoso, flipé como todos con Terminator 2. Obviamente no la vi en el cine, sino algo después en vídeo. Casualmente, a los pocos días estrenaron esta película. Maravillado como estaba con Chuache, exigí “un poquito” a mis padres que fuéramos a verla. En mi ingenuidad infantil, creía que si estaba Chuache, tenía que molar. Y no me gustó nada. Tanto que durante muchos años no he querido ni acercarme a ella. Con el tiempo, me han insistido en lo reivindicable que es, que debía darla una nueva oportunidad. Y bueno, algún día tenía que decidirme.


Después de verla de nuevo, entiendo por fin los motivos que hay para reivindicarla, pero también comprendo a la perfección por qué no me gustó en su momento y porqué era muy difícil que lo hiciera. 

Si algo destaca de El último gran héroe es el amor por el cine que hay en ella. Realiza un sentido homenaje al cine de acción ochentero, cumpliendo el sueño que podría tener cualquier niño de la época: Entrar dentro de la película para conocer a tu héroe favorito. Es lo que le ocurre al juvenil protagonista del film. Danny es un auténtico devorador de películas que se ve arrojado dentro de los films de Jack Slater. Como nada en esta vida es fácil, tendrá que aplicar todos los trucos que ha aprendido en el cine para resolver el caso y salvar a su querida estrella.

McTiernan, en un ejercicio de desvergüenza, pervierte las reglas del montón de películas de acción que ha dirigido (de las que tantas veces hemos cuestionado su particular lógica…) y las traslada a un mundo “real”. En él, estas particularidades son válidas, consideradas como normales, pues son la pura realidad. Al mismo tiempo, la presencia de Danny nos recuerda nuestra lógica, remarcando la absurdez en que se mueve el mundo de Slater. Esta pequeña gamberrada hila algunos puntos con bastante mala leche, especialmente con un Chuache de lo más autoparódico. Sus chascarrillos y sus caretos son canela fina, especialmente el cameo que tiene consigo mismo. 

No podían faltar unas estupendas escenas de acción con el sello de los McTiernan de toda la vida. Se demuestra que podemos tener toñas y disparos de lo más fantasma sin necesidad de artificios extraños ni cámaras girando a toda velocidad. Sólo con un poco de cabeza, un poco de mimo artesanal y buen cuidado con las coreografías de combate. Como buen homenaje al cine ochentero, se nota que se ha puesto cuidado en que esto quede bien.

Además, se permite arrear un par de guantazos bien dados al mundo real. En este mundo, los malos pueden ganar.  En este mundo, los héroes de acción no existen. En este mundo, casi todos son egoístas y la miseria campa a sus anchas. Toma ya, ahí bien metidito.

Con todos estos mimbres, ¿cómo es posible que no me gustara? Pues porque la película tiene unos defectos de lo más exagerado. Más allá del carisma que el Chuache es capaz de aportar, la película no tiene ningún sentido. El guión hace aguas por todos lados con un desarrollo que consiste en los desvaríos que se le iban ocurriendo al guionista. Se vive en un continuo Deus Ex Machina que enlaza burrada tras burrada sin ningún orden. Aunque los instantes de inspiración son sublimes (las tías buenas, el alquitrán, la grúa…), las fumadas se llegan a hacer intragables en casi toda la película (los minutos del comisario, Bigotón, el ladrón del inicio…). Además, se produce el mismo efecto que Super Mario Bros, tiene niño y parece apelar al público infantil, pero luego es bastante adulta y sus chistes presentan muchos dobles sentidos y guiños de dudoso gusto que no siempre son fáciles de captar. Al final, es demasiado seria para los pequeños y demasiado chorra para los grandes. 

Para rematar, el trabajo de los actores es de lo más vergonzoso. Son perfectamente conscientes de que están rodando una gigantesca chorrada y actúan en consecuencia. Vamos, normal que de pequeño no me gustara nada. Vaya bajón que fue después de la redondísima Terminator 2.


Coge cositas del cine fantástico, tiene toques de ciencia-ficción, apuesta decididamente por la comedia, pero tiene un montón de acción. Todo ello se arrejunta sin molestarse mucho en buscar equilibro, con lo que el poti-poti resultante es un engendro que uno no sabe por dónde coger. Ahora ya más maduro, he podido apreciar sus valores y reconozco que tiene cosas que destacar, con una idea de lo más original que se traslada bien a la pantalla. Sabe ser diferente y se nota que pone cariño al homenajear al cine de acción ochentero. Sin embargo, sus errores son tan graves que cuesta motivarse para defender la película con ahínco.

Nota: 5
Nota filmaffinity: 5.3

viernes, 18 de septiembre de 2015

Depredador



Otra película de LODE. Escuchando el programa me dejo llevar por el recuerdo con los grandes momentos de Chuache, la gratuita y salvaje apología del macho alfa llevada al extremo y lo bien que sabe Arnie escoger sus papeles para lucirse teniendo en cuenta sus obvias limitaciones. Es digno de estudio. Evidentemente, después del programa sólo tengo ganas de poner la película y disfrutar dos horitas como un niño pequeño.

Y ahora el…¿Argumento? Bueno, si nos ponemos a ello…  Un grupo de mercenarios de súper-élite es contratado por la CIA para rescatar a los pilotos de un helicóptero caído. Con lo que no cuentan es que un Depredador ha decidido salir de caza por la misma zona y claro, no hay mejor presa que Chuache y sus colegas.

McTiernan juega un poco a subvertir los parámetros del género, rompiendo la tónica habitual y mezclando un slasher típico con una película de acción. De poco sirven los músculos, el armamento y el entrenamiento de combate contra el Depredador. Irá cazando uno tras otro, pero a diferencia de un Jason cualquiera, éste no se enfrenta a criaturas desvalidas, sino a los mejores soldados que puede dar la humanidad. Evidentemente, el argumento es una excusa, una nimiedad. Lo que interesa es la caza -como en el último Mad Max-, lo que se necesita es un motivo para dar acción de primera calidad. Y de eso Chuache y McTiernan van sobrados.
Como flipé cuando la vi por primera vez a mis tiernos trece años. Una ensalada de tiros bien servida y un desborde de testosterona era lo único que necesitaban mis hormonas desmadradas para alucinar una tarde. Buen recuerdo que tenía y, ahora, comprendiendo entrañablemente sus graves fallos, qué gustazo.

Rivalizando con Conan, estamos ante una de las películas con mayor porcentaje de frases lapidarias y momentazos impagables respecto al total de sus diálogos. Desde el momento en que Arnie coge una camioneta en brazos  para hacerla explotar en medio del ejército enemigo (si, lo hace), es un no parar, se hace difícil nombrar a todos, pero cada uno es más bastardo que el anterior: el saludo que se convierte en pulso, Mac y “la impaciente”, ser tan hombre que te afeitas sin espuma (y rompiendo la Gillette), vaciar cargadores y cargadores en un furibundo ataque de adrenalina, Si sangra puede morir, un Arnie que recupera sus instintos de bárbaro cimerio y una caza final  a base de masculinidad e ingenio contra un cazador fluorescente superior en cualquier aspecto.  

Al principio se plantea como una película de acción para luego irse hacia el terror y la ciencia-ficción, acabando por la fantasía hibórea. Es un gustazo ver la naturalidad con que se cambia de género. La desesperación de los soldados aumenta a medida que aparecen cadáveres, en un buen manejo del suspense y el horror, manteniendo el ritmo con acierto y desembocando en un clímax bien conseguido. Lo que inicialmente parece una rutinaria película de acción se transforma en mucho más que eso. Su envoltura grosera y su nulidad argumental la defenestran pero ello no le ha impedido convertirse en una de las películas de culto de los ochenta. 

La leyenda dice que Van Damme iba a ser el habitante del traje del Depredador, pero su espantada obligó al director a inventar maneras de “no enseñar” a la criatura mientras se pudiera, tal como hiciera Spielberg en Tiburón, lo que aportó mayor trascendencia y misticismo para una criatura que la imaginería posterior convertiría en grandiosa. Es curioso porque no había mucho de donde sacar, simplemente un extraterrestre rastafari mudo que caza humanos pero el desarrollo posterior en cómics y videojuegos le aportó un universo compartido con Alien y un sinfín de aventuras impactantes y grandiosas. La belleza tenía carisma –sus secuelas cinematográficas no tanto-. 

Encontrar a alguien de dos metros con movilidad suficiente para actuar no fue tarea fácil, pues no podía suplirse con ordenador –como se haría ahora-, hecho que se ve patente no sólo en los obligadamente “realistas” movimientos de la criatura, sino en unos efectos especiales ingnuamente pueriles, pero plenamente efectivos, con una abundancia de VGA de vanguardia –la visión térmica- que queda mucho mejor que el abuso de CGi super-tech que se habría usado hoy día. No hay como no tener recursos y necesitar la imaginación…Y no es lo único que funciona bien en el film. Pues sus espectaculares escenarios de Yucatán  están francamente bien aprovechados en una fotografía cuidada, a lo que hay que añadir una inspiradísima BSO a cargo de Silvestri que complementa el buen hacer de los efectos especiales ya mencionados, permitiendo obviar su nula profundidad argumental y la falta de calidad interpretativa general.

Es otro peliculón hecho a la medida de Arnie en que, por una vez no es el más fuerte del cotarro, y debe usar la inteligencia para triunfar (¡). Rodeado de todos los machos machotes del momento, unos chascarrillos chuscos con mucho carisma y un gran director de acción pura para sacarles todo el partido. Estoy seguro que esta plétora de chulo-piscinas se lo pasaron en grande en el rodaje. Se nota el buen rollito, la camaradería y los piques sanos entre todos. Lo dicho, que buen tino tiene el Chuache para escoger papeles de acción, entre los 80 y 90 tiene una cantidad de bombazas de primer calibre sorprendente.

Si lo que queremos es diversión primaria pasada de vueltas, ésta es nuestra película. Acción sin complejos muy bien rodada y una sobredosis de testosterona de las que hacen época.

Nota: Over 9000!!!!
Nota filmaffinity: 6.8
Nominada Oscar mejores efectos especiales.

martes, 24 de febrero de 2015

Conan, el Bárbaro

Nada más darle al play somos recibidos por poderosas trompetas que nos transportan a la era Hyborea, tierra de grandes hazañas y extraordinarias aventuras. Somos testigos de la forja de una espada sin duda mítica y de cómo un poderoso caudillo alecciona a un pequeño Jorge Sanz sobre las verdades de la vida. La solemne música nos mece mientras el poblado es asaltado por unos bárbaros ¿Vikingos? ¿Mongoles? Las cabezas vuelan y Jorge Sanz empieza a mover ruedas de molino hasta transformarse en un Arnold Schwarzenegger sediento de sangre y venganza. Cualquier cosa es posible en la fascinante era Hyborea, incluso la escena de arriba. Es imposible tomársela en serio pero es imposible no tomársela en serio.


Conan es, aunque no lo parezca, un musical. La atronadora banda sonora nos mece y nos guía a través de la épica, impidiendo cualquier diálogo durante el noventa por ciento del metraje. Trompetas abrumadoras y tambores imponentes nos transportan por escenas épicas que nos explican los orígenes de Conan y tenemos que esperar 22 minutos para encontrar un solo diálogo. Es el momento en que nos damos cuenta de que no los necesitábamos. Como una ópera, se construye sobre la música y regala sólo las palabras que la imagen exige. La venganza de Conan, este bárbaro criado como gladiador, cultivado con los tratados de Namur, la poesía de Dein y la carne de las mujeres más bellas, es imponente y brutal. Lanzando adivinas a las llamas para ir a Zamora, tumbando dromedarios de un puñetazo, mandando a sus dioses a tomar viento, muriendo y resucitando, asaltando un templo porque sí, matando serpientes gigantes, tentando a monjes homosexuales… en la era Hyborea todo es posible. La fanfarria te hace creer que así suena, que ésta si que es la música que solían escuchar estos hombres más cercanos a la edad de piedra que a la de bronce o el medievo…

Se podrían decir mil cosas sobre Conan, los decorados toscos, los monstruos de bajo presupuesto y el poco sentido que tienen muchas cosas. Es una película que tiene demasiadas cosas que no deberían funcionar… pero que funcionan. El desembarco del Chuache en Hollywood es la afortunada confluencia de muchos aspectos. Él sabía que si quería triunfar en la industria necesitaba un papel protagonista a su medida y removió cielo y tierra para conseguirlo: entre el cachondeo del mercado consiguió convencer a unos productores para que inviritieran (poco) dinero, embaucó a Oliver Stone y John Milius para que parieran un guión a partir de los cómics, encontró unos estudios baratos donde rodar (el socorrido desierto Almería), un “don nadie” (Poledouris) se sacó de la manga el mejor trabajo de su vida, una banda sonora que subraya la emoción de cada escena, Chuache muestra su nula capacidad interpretativa, contrata a un surfero amiguete como sidekick y… sale una película tan influyente en el género de la fantasía heroica como puede ser Blade Runner para la ciencia-ficción.

Es tosca, sucia y fea, pero tiene un carisma brutal. Es probablemente la película con más porcentaje de frases épicas y lapidarias, de las que se quedan grabadas a fuego respecto al total de diálogos.Después de todo, hay tan pocos…
Milius (que no es un cualquiera) consigue orquestar una epopeya épica para crear un mundo crudo, brutal y sorprendentemente realista. Chuache puede parecer un musculitos robótico parco en palabras, pero su papel no requiere más que musculatura y unas poses al viento al son de música épica para poner los pelos de punta. Milius se dio cuenta de que si hablaba la cagaba así que provoca que el “actor” austríaco se mueva con gestos hoscos y sólo necesita que su cara de burro y su carisma hagan el resto. Es que el personaje es así, brutal, primario (que no tonto) y directo. Simplemente se convierte en la persona ideal para representarlo. Tulsa Doom, Subotai, el mago Akiro… Actuaciones que normalmente serían esperpénticas parecen espontáneas y reales. Simplemente mola.

Sumergirte en la película te permite rascar debajo de una superficie aparentemente simple donde no importa que no sepamos el nombre de la acompañante o que el amor te permita venir de más allá de la muerte para un último combate. Conan no cree en la verdad de los hombres, cree en sus propios dictados. No se arrodilla ante su Dios sino que le reclama aquello que cree que merece y lo desprecia si no lo consigue. Una vez lo entiendes, lo asimilas, lo absorbes y lo haces tuyo, puedes comprender la inesperada fascinación que causa este bárbaro film.


No sólo por el montón de imitadores que surgieron tras su sombra, de presupuestos ridículos y resultados vergonzantes, la influencia que Conan, el Bárbaro ha tenido en todos los aspectos de la fantasía es descomunal.  Magos, conquistadores, bestias, espíritus, reyes, dioses y demonios, seres fantasiosos, titanes, magia y horrorosos rituales, sacerdotes y hechiceros, brujas, templos sagrados, orgías, fascinantes criaturas, espadas, lanzas, martillos, hachas, vestimentas de pieles, escudos, cascos, antorchas…Creo que nadie puede pensar en la fantasía heroica, en los bárbaros y que no le venga a la mente la figura de Conan, el personaje encarnado por nuestro Chuache. No necesita una gran interpretacion ni resultar conmovedor ni nada por el estilo, porque él es Conan el bárbaro. Él no llorará. Nosotros lloramos por él.



 Nota: ¿9? ¿5? (Díficil decidirse. Mola y ya está)
Nota filmaffinity: 6.6

Publicado previamente en Cinéfagos AQUI

viernes, 7 de diciembre de 2012

Desafío Total


Cuando vi el remake de Total Recall protagonizado por Colin Farrell me “pusieron de deberes” volver a ver el Desafío Total original. Encantado de tener un motivo para volver a disfrutar con la película, me puse a ello, como no.

En una Tierra futura, Douglas Quaid vive lo que parece ser una vida agradable. Tiene un trabajo que le gusta, una mujer guapa y apasionada, no pasa apuros económicos… Pero vive atormentado por una pesadilla repetitiva que lo transporta a Marte. A pesar de las reticencias de su mujer, decide ir a Recall -una empresa que implanta recuerdos virtuales en la memoria- para que le simule un viaje a Marte y así poder calmar sus pesadillas. Lo que no esperaba es que ese implante neural provocaría el despertar de una antigua personalidad y unos antiguos recuerdos, en los que él parecía ser un espía del cruel Gobernador de Marte.

Después de uno de los títulos de crédito más horteras que recuerdo en mucho tiempo y de una banda sonora inolvidable empieza una historia que, gracias a su extraña estética retro-futurista, un actor con carisma, un guión muy bien hilvanado y un ritmo muy vivo, engendra una gran película de ciencia-ficción que además te mantiene pegado al asiento durante las dos horas bien buenas que dura.

ACTORES: Una de las principales bazas de la película se sustenta en un gran actor -malo- en el mejor momento de su carrera. El gran Schwarzennegger derrocha carisma por todos lados, tiene la clase exacta para el papel. Nadie mejor que nuestro Chuache que, incapaz de actuar como un actor normal y corriente, no sabe hacer otra cosa que poner una cara de alucinado de manera continua. Es justo lo que el papel pedía, un personaje totalmente desubicado con la realidad pero que tiene un nosequé que resulta inexplicablemente creíble. Básicamente, mola. En los papeles secundarios está la Stone, con un papel ambiguo pre-cruzada de piernas bastante destacable y unos malos malosos a la altura de lo que se espera.

DIRECTOR: Las filmografía de Paul Verhoeven peca de irregular, aunque ha parido algunos verdaderos clasicazos de la ciencia-ficción de los 80. Siempre ha demostrado ser un director con una prodigiosa imaginación y para esta película crea un Marte muy hortera y muy kitsch -especialmente visto ahora-, pero sorprendentemente realista. Con una imaginería muy cuidada, decadente y característica -las tres tetas, Pujol, el Robo-taxi…- nos lleva durante dos horas por una adaptación muy libre y lograda de una obra de Philip K. Dick. El cacao mental que Verhoeven crea en la cabeza del actor austríaco es lo suficientemente trabajado y lioso como para que nos exija estar bien atentos a lo que pasa en pantalla o nos acabaremos perdiendo. 
A pesar de su fuerza visual y su gran ritmo, la “tecnología futura” de la película es buena muestra de lo desfasado que ha quedado el film en algunos aspectos. Lo naif de algunos momentos puede resultar incluso entrañable, pero contrasta con la gran calidad de las escenas de acción, artesanas y contundentes. En su momento causó furor por sus efectos especiales, y a día de hoy, aunque se hayan visto mil veces superados, conservan un encanto especial. Se nota que se hicieron con cuidado, con ilusión y con ganas.

GUIÓN: De entrada, quiero señalar que el guión de Desafío total es muy bueno. Es un guión que juega de manera magistral con el espectador para que le sea difícil distinguir si lo que sucede es sólo un sueño o es realidad. La intriga que genera este factor, junto con otras virtudes, la convierten en un auténtico peliculón, en un clásico de la ciencia-ficción por excelencia. Y ojo que toda la trama viene aderezada con multitud de escenas de acción, un toque aventurero y un pulso narrativo trepidante, sin perder por ello un ápice de interés por la historia (cosa que no es nada fácil de conseguir). Al relato de Philip K. Dick le añaden unos personajes horteramente molones y una trama bien llevada, con una buena dosis de diálogos absurdos, sus dosis de reflexión y unas situaciones muy bien planteadas.

Pero Desafío total no es pura ciencia ficción. Ya desde que Douglas quiere ser espía nuevos clichés del género policíaco entran en juego. Las persecuciones, las peleas a pistola o a puñetazos, los malos malísimos, los secuaces, los malos que son buenos, los buenos que son malos, la “femme fatale” del cine “noir” también está presente, el acompañante-ayudante del protagonista. En definitiva, podríamos concluirla como ciencia ficción policíaca (con su toque romántico, como siempre).

Nota: 8
Nota filmaffinity: 6.7

sábado, 1 de septiembre de 2012

Los Mercenarios 2


MÁS GRANDE, MÁS LARGO, SIN CORTES.


Stallone lo ha repetido y ha reunido a su antigua cuadrilla para volver a hacer saltar todo por los aires. El malvado Villain (Van Damme) mata a uno de los mercenarios de Stallone y, como debe ser, la venganza no se sirve fría, sino con todas las explosiones, golpes y muertes posibles. La magnitud del enemigo obliga a Stallone a unir sus fuerzas con otros jefes de mercenarios, cada cuál más conocido y más pasado de vueltas.

Si la primera parte vivía de buenas coreografías de puñetazos y explosiones con mucho gamberrismo y carisma, en ésta Stallone decide poner TODA la carne en el asador y la película abraza abiertamente cientos de saltos en la lógica narrativa en aras de impactar al espectador con un chute de adrenalina y nostalgia como pocas veces se ha visto en pantalla. A poco de comenzar se hace evidente que los especializados mercenarios de Stallone pierden un poco de protagonismo ante la llegada de los otros capitanes mercenarios. Schwarzennagger, Willis, Norris… Los pesos pesados han llegado y la competición por ver quién la arma más bestia es feroz. ¡Todo un desparrame, vamos!

El desarrollo de los personajes es abiertamente nulo. Es obvio que ya conocemos a todos y cada uno de ellos. La sensación de amenaza letal que crean es marca de la casa, sin necesidad de recursos narrativos para crear motivaciones. Esta película, tal como puede ocurrir con otras de Lynch o Malick, vive de provocar sensaciones y buscar momentazo tras momentazo. ¿Qué encontramos? El más tierno, emotivo y estruendoso homenaje posible a las películas de acción de los ochenta. Es la película que todo adolescente criado en esa época hubiera podido soñar. Coreografías de acción perfectamente estudiadas, violencia exagerada y sin sentido y grandes peleas cuerpo a cuerpo tan pasadas de vueltas que no pueden sino provocar nostalgia y diversión a lo grande.

Exagerada, grandilocuente y pasadísima de vueltas. Lo mejor se encuentra en que las leyendas se ríen de sí mismos, y se autoparodian unas a otras. El humor chulesco y de machos dominantes no podía faltar, y por supuesto la gran camadería y buen rollo que desprende la película. La cantidad de chistes, burradas y gamberradas autoconscientes que hay en el film es grandiosamente chusquera y brutal. "Pertenecemos al museo", dicen. A quien %$*! le importa. A ellos no, en absoluto. Su capacidad para el genocidio sigue intacta. "I´ll be back", la patada voladora del francés, el labio medio caído, la calva, la barbita. Eso nunca muere, no se olvida. Y todo en esta película, reunido.

Resumen de los motivos para ver esta película:

1º Encontrar en una sola película a todos tus ídolos de la infancia no tiene precio.

2º Da lo que promete: acción, tiros y peleas. En definitiva: adrenalina.

3º El guión está lleno de guiños a nuestros clásicos favoritos del cine de acción.

4º Es ideal para ver con amigos porque te ríes a carcajadas de lo excesivo de algunas escenas de acción.

5º Porque el que tenga las santas narices de llamarles por la espalda “viejas glorias” no tendrá el valor de hacerlo a la cara después de ver las salvajadas que hacen en este film.

6º Porque en el fondo da igual lo que nos guste el cine complejo, introspectivo o psicológico y lo pseudo-intelectuales que nos creamos al debatir sobre éste. Todos tenemos debilidad por el buen cine de acción.

7º Chuck Norris, Chuck Norris,Chuck Norris, Chuck Norris,Chuck Norris, Chuck Norris, CHUCK NORRIS

Quizás la película que es más a la perfección la película que quiere ser.

Nota: IT’S OVER NINE THOUSAND!!!!

La comicidad del personaje de Lundgren es inesperadamente descojonante para un actor tan limitado. Llegar la casa y que pongan una de sus películas de hace veinte años no tiene precio.