Otra película de LODE. Escuchando
el programa me dejo llevar por el recuerdo con los grandes momentos de Chuache,
la gratuita y salvaje apología del macho alfa llevada al extremo y lo bien que
sabe Arnie escoger sus papeles para lucirse teniendo en cuenta sus obvias
limitaciones. Es digno de estudio. Evidentemente, después del programa sólo
tengo ganas de poner la película y disfrutar dos horitas como un niño pequeño.

McTiernan juega un poco a subvertir los parámetros del género, rompiendo la tónica habitual y mezclando un slasher típico con una película de acción. De poco sirven los músculos, el armamento y el entrenamiento de combate contra el Depredador. Irá cazando uno tras otro, pero a diferencia de un Jason cualquiera, éste no se enfrenta a criaturas desvalidas, sino a los mejores soldados que puede dar la humanidad. Evidentemente, el argumento es una excusa, una nimiedad. Lo que interesa es la caza -como en el último Mad Max-, lo que se necesita es un motivo para dar acción de primera calidad. Y de eso Chuache y McTiernan van sobrados.
Como flipé cuando la vi por primera vez a mis tiernos trece años. Una ensalada de tiros bien servida y un desborde de
testosterona era lo único que necesitaban mis hormonas desmadradas para
alucinar una tarde. Buen recuerdo que tenía y, ahora, comprendiendo
entrañablemente sus graves fallos, qué gustazo.
Rivalizando con Conan,
estamos ante una de las películas con mayor porcentaje de frases lapidarias y
momentazos impagables respecto al total de sus diálogos. Desde el momento en que
Arnie coge una camioneta en brazos para hacerla explotar en medio
del ejército enemigo (si, lo hace), es un no parar, se hace difícil nombrar a todos, pero
cada uno es más bastardo que el anterior: el saludo que se convierte en pulso,
Mac y “la impaciente”, ser tan hombre que te afeitas sin espuma (y rompiendo la
Gillette), vaciar cargadores y cargadores en un furibundo ataque de adrenalina,
Si sangra puede morir, un Arnie que recupera sus instintos de bárbaro cimerio y
una caza final a base de masculinidad e
ingenio contra un cazador fluorescente superior en cualquier aspecto.
Al principio se plantea
como una película de acción para luego irse hacia el terror y la
ciencia-ficción, acabando por la fantasía hibórea. Es un gustazo ver la
naturalidad con que se cambia de género. La desesperación de los soldados
aumenta a medida que aparecen cadáveres, en un buen manejo del suspense y el
horror, manteniendo el ritmo con acierto y desembocando en un clímax bien
conseguido. Lo que inicialmente parece una rutinaria película de acción se
transforma en mucho más que eso. Su envoltura grosera y su nulidad argumental
la defenestran pero ello no le ha impedido convertirse en una de las películas
de culto de los ochenta.
La leyenda dice que Van
Damme iba a ser el habitante del traje del Depredador, pero su espantada obligó
al director a inventar maneras de “no enseñar” a la criatura mientras se
pudiera, tal como hiciera Spielberg en Tiburón, lo que aportó mayor
trascendencia y misticismo para una criatura que la imaginería posterior
convertiría en grandiosa. Es curioso porque no había mucho de donde sacar,
simplemente un extraterrestre rastafari mudo que caza humanos pero el
desarrollo posterior en cómics y videojuegos le aportó un universo compartido
con Alien y un sinfín de aventuras impactantes y grandiosas. La belleza tenía
carisma –sus secuelas cinematográficas no tanto-.
Encontrar a alguien de
dos metros con movilidad suficiente para actuar no fue tarea fácil, pues no
podía suplirse con ordenador –como se haría ahora-, hecho que se ve patente no
sólo en los obligadamente “realistas” movimientos de la criatura, sino en unos
efectos especiales ingnuamente pueriles, pero plenamente efectivos, con una
abundancia de VGA de vanguardia –la visión térmica- que queda mucho mejor que
el abuso de CGi super-tech que se habría usado hoy día. No hay como no tener
recursos y necesitar la imaginación…Y no es lo único que funciona bien en el
film. Pues sus espectaculares escenarios de Yucatán están francamente bien aprovechados en una
fotografía cuidada, a lo que hay que añadir una inspiradísima BSO a cargo de
Silvestri que complementa el buen hacer de los efectos especiales ya
mencionados, permitiendo obviar su nula profundidad argumental y la falta de
calidad interpretativa general.
Es otro peliculón hecho
a la medida de Arnie en que, por una vez no es el más fuerte del cotarro, y
debe usar la inteligencia para triunfar (¡). Rodeado de todos los machos
machotes del momento, unos chascarrillos chuscos con mucho carisma y un gran director de acción pura para sacarles todo el partido. Estoy seguro que esta plétora de chulo-piscinas se lo pasaron en grande en el rodaje. Se nota el
buen rollito, la camaradería y los piques sanos entre todos. Lo dicho, que buen
tino tiene el Chuache para escoger papeles de acción, entre los 80 y 90 tiene
una cantidad de bombazas de primer calibre sorprendente.
Si lo que queremos es
diversión primaria pasada de vueltas, ésta es nuestra película. Acción sin
complejos muy bien rodada y una sobredosis de testosterona de las que hacen
época.
Nota: Over 9000!!!!
Nota filmaffinity: 6.8
Nominada Oscar mejores
efectos especiales.
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