sábado, 31 de diciembre de 2011

Orlando (Virginia Woolf)

 Título: Orlando - a biography
Autora: Virginia Woolf

“Orlando (1928) narra los avatares a lo largo de cerca de trescientos años del que empieza siendo un caballero de la corte isabelina inglesa. Producto en parte de la ambigua pasión de Virginia Woolf (1882-1941) por Vita Sackville-West y antecedente singular del realismo fantástico, la historia de su protagonista, ambientada siempre en sugerentes escenarios e impregnada por la particular obsesión de su autora por el transcurso del tiempo, se desliza como un deslumbrante cuento de hadas ante los fascinados ojos del lector”

Orlando -una biografía- es uno de los libros más conocidos de la autora inglesa Virginia Woolf. A instancias de Uruviel, me decidí a leerlo en inglés por la dificultad que (decía)  tendría encontrar una buena traducción. Lo cogí con cierto respeto por la dificultad intrínseca de ello (sería el primer libro serio que leía en inglés, porqué ni Potter ni Dan Brown cuentan como ello), pero he salido airoso del lance. Eso sí, me muestro de acuerdo con Uruviel sobre la dificultad de traducir satisfactoriamente el libro. Tiene que ser muy difícil hacer una traducción que haga justicia al dominio en el lenguaje que tiene esta mujer.

La obra es, como dice el propio título, una biografía. Sin embargo, la manera de redactar con abundantes huelgas de celo sobre el papel del biógrafo al contar la historia hace pensar que se trata más bien de una parodia o burla de las biografías de la época en que se sitúa la historia (que el protagonista viva unos 400 años acentúa ese efecto satírico).

Orlando es (inicialmente) un joven noble del siglo XVI. Como cualquier hombre con la vida resuelta, busca qué hacer con su vida y bascula entre diversas ilusiones, la de amar y ser amado, ser un poeta recordado, un gran propietario… Todo ello narrado con un lirismo y una variedad de imágenes y metáforas que lleva a la saturación. Por buscar un símil más modesto, sería parecido a las novelas de Antonio Gala, oye, qué poesias, si sabe de uno cosas que ni uno sabe que sabia. Y con ese estilo, y con esa lengua, y con esa pluma…
Durante más o menos la mitad del libro, los sucesos trancurren lentamente y, a pesar de estar muy bien escritos, no resultan para nada interesantes. Sin embargo, a mitad del libro y tras el incidente de Estambul, la obra pega un giro inesperado (para mí), ganando mucho en interés y mostrando puntos de vista novedosos e interesantes, comprendiendo el retorno de Orlando a Inglaterra y las nuevas obligaciones que debe asumir y los problemas que se generan a partir de su retorno. Pasará el tiempo y llega la Ilustración, la revolución industrial y el siglo XX. Durante todo este tiempo, Orlando irá contemplando como la sociedad va cambiando y evolucionando, remarcando que hay cosas que, por mucho que la sociedad evolucione, apenas cambian.

La obra se convierte en una de las primeras que trata temas como la homosexualidad, la sexualidad femenina, además del rol de la mujer en la sociedad inglesa de los siglos XVII al XX. La obra es eminentemente feminista y aporta una visión especialmente crítica del rol asignado a la mujer, ya no sólo dentro de las sociedades machistas de la época sino dentro del mundo literario, un sector prácticamente reservado sólo para los hombres.

Reconozco que cogí el libro sin saber apenas nada de la vida de la autora, con lo que adolecía de una falta de contexto para entender la magnitud y la importancia de la obra. Woolf fue una de las afortunadas que pudo disponer de un marido comprensivo y con dinero para poder publicar sus obras, cosa muy difícil para una mujer en la época, siendo de los primeros autores en denunciar el sufrido papel de la mujer en la historia y posicionarse claramente a favor del feminismo.

Por lo que he leído, Orlando se escribió como divertimento en una suerte de “vacaciones de escritor”, lo que lo convierte en el libro más asequible de la autora (y el de más éxito). Que sea el más asequible no significa que sea fácil de leer (y menos en inglés), su prosa es altamente elaborada, grandilocuente y rica en imágenes.
No es un libro fácil de leer y la historia es bastante banal, pero la escritura es muy florida y “bonita” y los temas que trata son realmente importantes, especialmente teniendo en cuenta el contexto histórico en que fue escrito. No es un libro para entretenerse, sino uno para leer y reflexionar, que trata sobre temas problemáticos en una época y que merece ser leído para apreciar como ha evolucionado la sociedad para convertirse en la actual.

Nota: 7

jueves, 29 de diciembre de 2011

La apuesta perfecta


No siempre se acierta con las películas a ver, éste es uno de estos casos.


El cartel es sugerente ¿a que sí? Parece un thriller de estos en los que hay una historia confusa en la que todo está engarzado, todos son culpables y es necesario empezar a hacer cábalas para desmarañar el tejido que nos presentan. Pues nada de eso.

La película nos cuenta tres historias entrelazadas que tienen el juego (como vicio) en común. Una reputada novelista es ludópata, con las consecuencias que esto tiene para su trabajo y su vida. El hermano de una estrella del basket universitario debe demasiado dinero por culpa de las apuestas y intenta obligar a su hermano a amañar partidos, poniendo en peligro su carrera. Finalmente, los dueños de una casa de apuestas debaten sobre la ambición y el dinero que van a ganar timando a los pobres apostadores.

El inicio es prometedor, una acertada primera escena nos pone en situación para lo que parece un thriller en torno al juego. Sin embargo, el desarrollo es puramente de telefilm, ocupado en mostrarnos vidas rotas en torno al juego sin control. Las tres tramas apenas logran entrelazarse más que por un punto tangencial -pasan en el mismo sitio-, funcionando como historias independientes que se van intercambiando en pantalla. En ningún momento se logra empatizar con los personajes, la trama es muy plana y estúpida y no ayuda a captar la atención. Además, la moralina que desprende durante todo el rato “el juego es malo, nunca apuestes, a menos que hagas trampa” no es de lo más inspirado que uno se pueda encontrar.

ACTORES: A pesar de contar con un buen elenco de actores y mostrarse como una película coral, la película desaprovecha el talento que tiene entre manos. Grammer, Whitaker y deVito están muy descolocados, sin saber muy bien que hacer. Sólo Basinger tiene la suerte de gozar con algo parecido a un personaje coherente.

DIRECTOR: Mark Rydell es todo un veterano director de telefilms baratos al que, de vez en cuando, se le da la oportunidad de dirigir películas de más calibre. No obstante, la película naufraga en todos los aspectos y no consigue tener un mínimo de coherencia para mantener el sentido. A pesar de que había mimbres para hacer una película decente (un thriller de oficio, que dirían), no se aprovecha de ninguna manera. No hay ninguna escena aprovechable -aparte de la inicial- ni ningún sentido del ritmo, sorprende además una estética tan “cutre” en una película que se vende como “la película de apuestas definitiva”. Se supone que, viendo a los actores, dinero hay. ¿Cómo te lo gastas tan mal y haces escenas tan cutres todo rato? Las peleas, los partidos, el desenlace…

GUIÓN: A ver que tenemos… Personajes apenas perfilados, tres historias muy vistas y superficiales que no llegan ni a drama ni a thriller en las que esperamos ese giro argumental que no llega o no sabe llegar. El ritmo brilla por su ausencia y las incoherencias y los giros “molones” sin sentido abundan lo largo del metraje. No es que haya mucho hilo que cortar.

En resumen, a pesar de tener todas las mimbres necesarias para realizar una película decente, han hecho una película (para el cine) de las que cualquier persona con un mínimo sentido del gusto escapa al ver en la tele.

Nota: 2
Nota filmaffinity: 5.1

sábado, 24 de diciembre de 2011

El ángel azul


Hoy toca una película antediluviana, de los albores (casi) del cine. Es una película que aparece en todos las clasificaciones como de las mejores de la historia a pesar de sus años (es de 1930). Además, es la primera gran película de uno de los mitos del cine, Marlene Dietrich: “El ángel azul”.

La película se centra en el Profesor Rath, un hombre severo y de una moral rígida e intachable que enseña en el Liceo de un modo autoritario, aterrorizando a sus alumnos. Es un ser austero, alejado de todo vicio y dedicado por completo a la enseñanza. Un día, descubre que sus alumnos visitan el “ponzoñoso y vil” cabaret “El ángel azul”, donde actúa la bailarina Lola-Lola. En un intento por “salvar” a sus alumnos, visita el cabaret para así alejarlos de ese antro de vicio y perversión. Sin embargo, no podrá evitar quedar prendado de la bailarina. A partir de este momento, Rath se lanzará a buscar el corazón de Lola-Lola y no dudará en pedirle matrimonio, empezando así su particular decadencia…

ACTORES: Los dos papeles principales corren a cargo de las dos estrellas de la época. Dietrich, un mito por derecho propio, se convierte en una de las primeras femmes fatales de la historia del cine. Su personaje abarca todo el espectro de sentimentos al completo, pasa de ser una entregada y fiel amante, a ser una mujer fría y distante que lleva al personaje del profesor a situaciones que hacen de esta película una joya. Dietrich le otorga al personaje una credibilidad y una profundidad abrumadoras en situaciones tan distintas como interesantes. Jannings representa justo lo contrario, es un veterano solterón, autoritario y riguroso, para quién las mujeres no son más que una distracción y algo a evitar. Sin embargo, al enamorarse, empieza a vivir y deja todo lo que tiene por estar al lado de su amor. Jannings interpreta magistralmente ese descenso a los infiernos, a la ignominia y la humillación al enamorarse de la mujer equivocada, renunciando a todo, poco a poco, grano a grano, convirtiéndose en un payaso que sigue a su “ángel azul” allá donde va. Da vida a un personaje al que, en principio, se desprecia, enseguida se comprende y finalmente conmueve hasta lo más hondo. Su interpretación es sensible, poderosa, y su personaje es tan humano como el más humano de los hombres. 

DIRECTOR: von Steinberg es junto a Lang, uno de los directores más importantes de la UFA, la mayor productora de cine antes de la IIGM. Es uno de los responsables de sentar las bases de lo que hoy conocemos como cine, creando muchos de los recursos que la industria posteriormente usaría. En esta película hace un gran uso del lenguaje narrativo y de los simbolismos para mostrarnos la decadencia y el hundimiento de un hombre honrado. Lamentablemente, al observar la película con ojos actuales, su parte inicial peca de lenta e ingenua. Las escenas son perfectamente pulcras, magníficamente escogidas pero alargadas en exceso y la presentación de la “impía” Lola-Lola es puerilmente grotesca para los cánones actuales. A pesar de que fue el primer director en enseñar las piernas de una mujer en la pantalla (un escándalo para la época), ahora mismo esa situación es simplemente risible. Por otro lado, la parte final... te parte el alma, simplemente.

GUIÓN: La película tiene dos partes claramente diferenciadas. En la primera conocemos al serio Profesor, vemos sus clases y cómo intenta salvar a sus alumnos de la perversión, cayendo él en sus redes. Esta parte es excesivamente lenta y tediosa, bastante desfasada en su planteamiento y excesivamente previsible. En la segunda parte, una vez se ha consumado el matrimonio, la película cambia y somos testigos de cómo se le va arrancando, pedazo a pedazo, la dignidad del pobre Profesor que, voluntariamente se va humillando una y otra vez para poder estar con Lola. La película pasa a tener un ritmo perfecto y unos diálogos inmejorables para ilustrar la caída del Profesor.
Indudablemente, Sternberg no tiene el don de la comedia: las supuestas situaciones cómicas de los primeros minutos resultan de una falta de gracia exasperante. Los personajes, demasiado teatrales todavía, no se han librado de los recientes años del periodo mudo, y parece que el director vienés, tampoco. Algunas situaciones son por completo absurdas, incluso ridículas, aunque a medida que avanza la narración empezamos a encontrarles un sentido. Los sonrojantes y eternos 50 primeros minutos hacen que uno sienta la tentación de arrojar objetos y erizos y de mandar a tomar viento a todos los expertos en cine que la recomiendan. Sin embargo, la última parte es una barbaridad. ¡Qué recital de Jannings! ¡Pura poesía de imágenes y sentimientos! Una pena tener que esperar tanto para recibir un hachazo en el corazón.

Es una película que sirve para entender cuando y porqué Marlene Dietrich se convirtió en un mito. Que sirve para comprender porqué Emil Jannings fue el primer hombre que ganó un Oscar al mejor actor. Que muestra una de las primeras (y mejores) versiones de la femme fatale. Que nos encoge el corazón al ver hasta que punto puede hundirse un ser humano. Que nos hace entender porqué las películas de la UFA tienen la fama que tienen. Que nos demuestra que una película puede empezar siendo muy (pero muy) floja  e ir de menos a más, hasta llegar a un final que pone la carne de gallina y que nos permite comprobar que hasta el hombre más gallo puede perder toda su dignidad hasta acabar siendo una gallina… por una hermosa mujer.

Nota: 7 (El inicio es de 2-3, pero el final es de 10).
Nota filmaffinity: 7.9

martes, 20 de diciembre de 2011

Zonas Húmedas (Charlotte Roche)


Vaya cosa que decidí leer. Es obligatorio reconocer que es rara y diferente a lo habitual.

Título: Zonas húmedas
Autor: Charlotte Roche
Título original: Feuchgebeite


“Tras causarse una fisuara anal por apurar su depilado íntimo, Helen, la adolescente protagonista de este relato-confesión, se encuentra en la unidad de Medicina Interna del Hospital de la Virgen del Perpetuo Socorro. Espera la visita de sus padres divorciados, confiando en que ambos se reconcilien junto a su lecho de hija convaleciente. Mientras tanto, se dedica a analizar aquellas regiones de su cuerpo que la opinión bien-pensante suele considerar poco propias de la atención de una muchacha de su edad, y pide al enfermero Robin que saque fotos de las zonas que escapan a su mirada exploradora.
Porque a Helen, siempre dispuesta a ir al fondo de las cosas, a las experiencias extremas, incluso hasta donde éstas producen asco (como ella misma declara), la mueve una indomable curiosidad por su propia anatomía, por sus recovecos y orificios y por los múltiples aprovechamientos que ofrecen para maximizar el placer. En efecto, a la muchacha le gusta el sexo: en solitario o en pareja, con aguacates que cultiva tiernamente en un vaso de agua o con prostitutas de burdel a las que llega a dar más de una lección; por vía anal, oral y vaginal, menstruando, con chocolate o con riego previo... Eso sí, oliendo siempre a su aroma natural: pues esta dieciochoañera es un cuerpo rebelde que rechaza visceralmente los dictados de la higiene y de la estéril, por falsa, estética de las revistas de belleza femenina.”

Ante todo, lo primero que hay que decir es que la temática del libro no es para todos los estómagos. Hay bastantes momentos bastante asquerosillos y, si te pillan con la guardia baja, puede crear sensaciones incómodas. Que te describan unos “posos de café” o el “jarabe de grosella” puede ser desagradable para más de uno.

El libro nos cuenta la historia de una chica joven a la que todo el mundo calificaría como “cerda”, no porque tenga unas costumbres sexuales bastante liberales (cosa nada criticable), sino porque añade a la mezcla un cierto gusto por la escatología sexual unido a un orgulloso poco aprecio por la higiene de la protagonista. Esta chica ha sido internalizada debido a que se ha rajado el culo al afeitarse la zona y tienen que operarla. A partir de allí, nos hace ser testigos de todos sus pensamientos y reflexiones íntimas que tiene durante su convalecencia, girando la mayoría en torno a su dolorido culo, lo que echa de menos el sexo y masturbarse y lo que le gustaría que sus padres divorciados se vuelvan a reunir.

La protagonista se autopresenta como una mujer fuerte y “liberada”, ya que hace lo que quiere con su cuerpo -y se queda bien a gusto-, pero a medida que avanza el libro podemos comprobar como es una mujer muy vulnerable, con una personalidad es casi inexistente, hecho agravado  por el trauma causado por la separación de sus padres, que no parece haber superado.

Por un lado, el desarrollo del libro es muy fresco, se lee fácilmente y las páginas pasan a toda velocidad. La manera de contar la historia es muy amena y la falta de tabús a la hora de explicar sus costumbres higiénicas y sexuales le añade un punto morboso que puede interesar a más de uno. La cantidad de patadas a lo “políticamente correcto” que encontramos por página es digna de mención y a la que seas de estómago resistente, puede provocar sus buenas risas. Por otro lado, la historia es básicamente inexistente y la particular personalidad de la protagonista (por llamarlo de algún modo) puede provocar la exasperación de muchos. Sin embargo, a veces parece que tanto “caca, culo, chochito, pis” es en muchos momentos innecesario, y que parece que quiere provocar “rompiendo tabús” al hacer que quien escribe sobre estos temas tan escatológicos sea una mujer.

Sorprendido me hallo cuando me entero de que ha sido un éxito de ventas en Alemania. Supongo que es debido a la mezcla de morbo y escándalo, su facilidad de lectura (tiene bastante gracia al principio) y el tema tan particular que trata. Aunque me he reído leyendo algunas de las animaladas que hace la protagonista, me ha parecido un libro innecesariamente pueril y grosero, con ciertas ansias de ser transgresor siendo simplemente asqueroso. 

Nota: 3

lunes, 19 de diciembre de 2011

Misión Imposible: Protocolo Fantasma


Venga, ¡a ver quien la suelta más gorda! Básicamente es esto lo que propone “Misión Imposible: Protocolo Fantasma”. Un enorme castillo de fuegos artificiales con la intención de no dejarte un momento de respiro y tenerte dos horas pegado al asiento con explosiones y acrobacias imposibles.



La historia nos emplaza a Ethan Hunt preso en una cárcel rusa de la que deberán rescatarle (a ritmo de La gran evasión). Sin embargo, su grupo se ve implicado en la voladura del Kremlin (¡cazi ná!), por lo que son suspendidos como agentes secretos. Hunt y su equipo deberán emprender una caza en solitario, buscando al auténtico responsable de la voladura del Kremlin: un científico loco que quiere destruir el mundo.

La película es simplemente un despiporre de acción. La cosa empieza directamente con: “hay que infiltrarse en el Kremlin”, como si fuera la cosa más fácil y simple del mundo. A partir de allí, ¡fiesta! La película transcurre en una continua cuenta atrás, con una sucesión de escenas de acción sin respiro con un cierto regusto al cine de espías de Bond, muchas dosis de autoparodia fantasma y unas enormes ganas de buscar el “más difícil todavía” de manera continuada.

ACTORES: Tom Cruise se ha dejado mucha pasta en la película y va directamente a fondo. A pesar de sus cincuenta años, no tiene ninguna pega en buscar la acción al límite, incluso dando algo parecido a un trasfondo sentimental a su personaje. Ranner y Patton consiguen hacer que sus personajes sean algo más que maniquís y el impagable Simon Pegg (Zombies party) añade un puntito cómico al grupo con un carisma arrollador. En una película que no demandaba otra cosa que muecas y caras serias encontramos cuatro actores que se toman en serio su papel (aunque el guión no les exija mucho).

DIRECTOR: Atención directores de acción real, los reyes de la animación también saben dirigir el carne y hueso. Bird (Los increíbles, Ratatouille) sabe que para que la película funcione, tiene que dar acción sin límites y ritmo sin descanso. Y vaya si lo hace. A lo bestia. La realización es ejemplar y espectacular. Contiene fantasmada tras fantasmada y animalada tras animalada, pero de la buena, totalmente disfrutable. Las coreografías son magníficas, el dinero bien gastado y los efectos especiales se dedican a asombrar. El bueno de Tom empieza con una conmoción cerebral en el Kremlin y a partir de ahí es un no parar. De la semana fantástica del Corte Inglés a Hawai-Bombay, Bird despliega un excelente bufet de medios, explosiones, caídas y re-re-re-caídas en los que el término fantasmada se queda bastante corto. ¡Cuánta leche… y qué bonita! ¡Cuánta explosión… y qué preciosa! ¡Qué coche más maravilloso… a juego con el traje de Tom! Un festival. Escenas como la del parking o la de la tormenta de arena son una buena muestra de cómo hacer una coreografia de acción bien hecha, que tomen nota muchos directores.

GUIÓN: Para que una película funcione, debe tener un guión decente. En este caso, han conseguido que sirva de aceptable excusa para el festival de explosiones y acrobacias que constituye todo el film. La película contiene el número de fantasmadas y animaladas que se podrían esperar y muchas más, la base argumental está muy clara, los personajes tienen (sorpresa) fuerza en pantalla y cada uno de ellos se desarrollan con fluidez en la película, el guión tiene el sentido necesario (ejem) para que todo tenga un motivo, no hay diálogos estúpidos (cosa rara en un producto de este estilo, veamos Transformers), se ríe mucho de sí misma y, sobretodo, el ritmo no para en ningún momento, para que cuando acabe no te de la sensación de haber perdido el dinero. Que sí, el malo es un soso y no tiene motivos para destruir el mundo aparte de "querer destruir el mundo", pero... ¿y qué?

Después de que Brian de Palma adaptara la serie de televisión con un producto muy personal en el que importaba más la intriga que la acción, Woo realizó seis años más tarde la segunda parte, alardeando de su maestría en el cine de acción de videoclip, pero le quedó poco lograda y con fantasmadas exageradamente exageradas que provocaban más bien desapego. Abrams hizo la tercera parte con escenas absolutamente fantasmas pero mejor elaboradas, a pesar de tener un guión con bastante poco sentido. Finalmente, quince años después de la primera parte, Bird conjunta una historia reliada como la que realizó de Palma con un festival palomitero de acción a lo Abrams. Y le sale bien.

Con un gusto por la acción fantasma con estilo, unas dosis de acrobacias imposibles espectaculares y un guión que sustenta más o menos el conjunto, es perfectamente recomendable para todos los amantes de la acción palomitera.

Nota: 6
Nota filmaffinity: 6.6

domingo, 18 de diciembre de 2011

Una pareja de tres


John es un periodista de cierto éxito que está casado con la bellísima Jenny. Cuando llega el momento de empezar a tener hijos, John no se siente preparado para ser padre y, con la intención de “distraer” el instinto maternal de Jenny, le regala un cachorro de labrador que se unirá a la pareja y deberá adaptarse a la vida con uno más en la familia. Marley, que así se acaba llamando el cachorrito, será testigo de todas las vicisitudes de la pareja a lo largo de su vida.

He de reconocer que la película me ha sorprendido, en su momento se vendió como una comedia romántica tonta y lo parece durante los primeros diez minutos. Sin embargo, tan pronto como Marley aparece en la vida de la pareja, la película adquiere un tono más serio con la presencia de diversos gags más o menos agradables. Se podría dividir en dos partes: en la primera, desarrollada siguiento un esquema clásico, Marley hará sus travesuras y la familia deberá adaptarse, con más o menos fortuna, a su presencia en la familia. En la segunda, el film se convierte en una historia sobre la vida familiar y laboral de un joven matrimonio norteamericano: ambos tienen sus sueños y sus metas, pero la vida no es fácil y en todo momento la vida te va llevando a tomar decisiones que afectan a tu vida. Es necesario elegir entre familia y carrera, matarse a trabajar y luchar por un ascenso o simplemente disfrutar trabajando en lo que te gusta, cobrando menos, etc.

ACTORES: Ésta fue quizás la mayor sorpresa. Nos encontramos a Owen Wilson tomándoselo en serio haciendo lo que no se espera de Owen Wilson (es decir, sin payasadas raras), con Jennifer Anniston haciendo lo que no se espera de Jennifer Anniston (de tonta sufridora por culpa del amor) y con un perro llamado Marley que no hace lo que se espera de las mascotas de pelis de animales traviesos (chupar cámara y robar tiempo con el tópico de la cocina destrozada mientras buscaba galletas). Sin  desprender gran química, esta pareja de tres funciona, sorprendentemente realista y con una actuación más seria y correcta de lo que sería esperable.

DIRECTOR: Frankel saltó a la fama con El diablo viste de Prada y vuelve a demostrar su calidad en esta misma. Bajo cualquier otra dirección más torpe, esta película se habría convertido en un reguero de tópicos y chistes pseudograciosos sobre los perros o en un dramón lacrimógeno bastante amargo. Sin embargo, Frankel consigue rizar el rizo y crea una alegre película familiar, imperfecta y desordenada, pero con momentos de genuina dulzura, con algunas gotas de humor entre la sacarina y la tristeza. Una película puede ser mejor o peor, pero se nota cuando se ha hecho con cariño, y ésta es una de ellas.

GUIÓN: La película invitaba a irse hacia la comedieta chorra o al drama de pañuelo, pero el guión es muy medido y redondo. Se trata de un slice of life bastante correcto, contando la historia de una vida de una “pareja más” -dentro de los cánones yanquis, claro- con la que cualquiera puede identificarse. Es además un relato inofensivo, pero agradable, un pequeño homenaje a todas aquellas mascotas que se convierten, con pleno derecho, en un miembro más de la familia a quien querer y a quien mimar. Frenkel repite guionistas, que se muestran eficaces y construyen una película con defectos, pero razonablemente entretenida, pensada para toda la familia y totalmente intrascendente.

No es una historia de perros listos o simpáticos o valientes. Es una historia de Amor, con mayúsculas, de cómo dos jóvenes enamorados consolidan su amor hasta fundar una familia, con altibajos, con subidones y baches, con tragedias, con alegrías… ¿el perro? Sí, es travieso y simpático, pero no es el protagonista con sus patochadas, sino un conductor de la historia, el hilo con el que se van cosiendo unas etapas con otras en la narración de la vida de la pareja… una narración simple, sencilla, con desparpajo, optimista, sin pintarnos las cosas de color de rosa pero sin recrearse en los dramas, seguramente más acorde con la realidad que muchos de los peñazos de presuntos expertos que sólo hacen películas sobre el lado tristes del amor, o las perversiones por amor o la pérdida del amor… ¿Acaso alguien ha dicho que para que una película sea buena tiene que reflejar tragedia tras tragedia? 

Yo creo que a Frenkel se le murió el perrito y quiso hacerle un homenaje, muy tierno y con mucho cariño, en el que expresaba su amor por esos pequeños demonios que también son parte de nuestra familia. Probablemente, todo aquel que tenga o haya tenido una mascota querida se sentirá muy identificado con la historia, llegando a emocionarle, a pesar de la sencillez y la humildad de su planteamiento.

Nota: 5
Nota filmaffinity: 6.1

lunes, 12 de diciembre de 2011

Olympo II: La Caída (Dan Simmons)


Por fin, la cuarta y última parte de la saga, fantásticamente absorbente.

Título: Olympo II: La caída
Autor: Dan Simmons

“La historia del asedio de Troya (Ilión), reconstruida en un lejano futuro con elementos de ciencia-ficción. Aunque todo pudo haber ocurrido como Homero cuenta en la Ilíada, lo cierto es que, en Marte, a los pies del Monte Olimpo, la guerra de Troya ha tomado otros derroteros. Resucitado para comprobar si el asedio de Troya se ajusta a lo narrado por Homero, el erudito Thomas Hockenberry sugiere a aqueos y troyanos la idea de una rebelión frente a los post-humanos, que actúan como los dioses del Olimpo. Mientras tanto, los moravecs construyen en Fobos una nave espacial para viajar a la Tierra en un intento por descubrir el origen de las modificaciones genéticas de las que han surgido los nuevos dioses y, también, la causa de las manipulaciones del espacio-tiempo que amenazan con provocar la destrucción del sistema solar.”

Llegamos por fin al final de la historia, ¿qué ha sido de Aquiles en el monte Olimpo? ¿Cómo podrán los humanos sobrevivir al ataque de los voynix? ¿Qué llevó a los antiguos post-humanos a convertirse en dioses? El anterior libro había dejado la historia en su mejor momento y, por fin, vemos como acaba.
Estos libros-saga, que nos sorprenden por la magnitud que toma el aspecto épico de la narración, la multitud de tramas entrelazadas y las muchas referencias literarias provocan un cierto “hype” que suele conllevar una cierta decepción en su desenlace, ya sea porque no se acierta a cerrar acertadamente la aventura o porque este final no se adecua a lo que habíamos deseado de él. Sin embargo, yo debo decir que Simmons no me ha defraudado y me ha proporcionado un final a la altura, realmente espectacular. Es cierto que quedan cosas en el tintero y que no explica todos y cada uno de los muchísimos hechos ocurridos a lo largo de la saga, pero el desenlace es plenamente satisfactorio.

No voy a añadir nada más que no haya dicho antes: es toda una sorpresa encontrar una propuesta de ciencia-ficción seria tan bien realizada, donde la nanotecnología y la cuántica se encuentran en conjunción con referencias literarias muy bien escogidas (Homero, Shakespeare, Proust…).

Transcribo una reseña de www.Sfreviews.net/olimpos.html

“Una de las maneras en que el pasado informa el presente es a través de la narrativa mítica que pasa de generación en generación. A medida que la humanidad evoluciona , también lo hacen nuestros mitos y Olympo en sí mismo es un ejemplo de ello. Al revisar y recontextualizar la épica de Homero y Shakespeare, Simmons parece intensamentente consciente de que las futuras generaciones pueden ver esas revisiones como la épica de nuestro propio tiempo. ¿Pretencioso? A grandes rasgos, es posible que sí, pero no lo es en la manera en que lo maneja Simmons. Para él, narrar y volver a narrar las grandes historias es algo que está en el núcleo de lo que somos. No podemos dejar de narrar historias de la misma manera que no podemos dejar de comer, dormir o hacer el amor. Es ese homenaje a ese proceso de narrar historias lo que hace que Olympo sea una obra maestra”

Sí, la reseña se queda a gusto, quizás demasiado, pero para mí ha sido un libro espectacular y un absorbente compañero de viaje durante las casi dos mil páginas que componen esta magnífica saga.

Nota: 9