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martes, 14 de julio de 2015

The Rise of Endymion (Dan Simmons)



Leí Endymion hace pocos meses y os puedo asegurar que me quedé con muchas ganas de más. No quería esperar mucho para leer su conclusión y debo agradecer mucho a Simon que me haya prestado el libro por unas semanas^^. Simmons es siempre garantía de espectáculo y seguro que no me quedo con las ganas.

Título: The rise of Endymion
Autor: Dan Simmons

“Cuando el papa Julio XIV muere y resucita, la Hegemonía se ha convertido ya en una teocracia regida por Pax, organización cívico-militar de la Iglesia católica. Gracias al control del parásito cruciforme, la Iglesia ofrece inmortalidad y la nueva fe es universal. Pax sólo teme la llegada de un mesías. Y ese mesías existe. Se trata de Aenea, hija del cíbrido John Keats, que se ha refugiado durante casi trescientos años en las Tumbas del Tiempo de Hyperion. Junto con Raul Endymion y el androide A. Bettik, Aenea tendrá que huir de Pax contando con la ambigua colaboración del Alcaudón. Un maravilloso y singular tour de force que concluye el inigualado universo especulativo iniciado con Hyperion y una muestra más de la habilidad del autor de Los vampiros de la mente”.

Que diferencia respecto a Endymion. Simmons nos asegura desde un primer momento que va a haber cera de la buena y lo cumple. El peregrinaje parsimonioso y ceremonial va alternándose con momentos llenos de tensión y acelerones de la mejor acción. Lo que antes fue una confrontación a distancia entre dos bandos se transforma aquí en una disputa entre seis jugadores (La Pax, El Mercantilus, El Tecnonúcleo, El Alcaudón, Los Tigres y la propia Aenea). Las revelaciones vuelan por doquier, provocando páginas de confusión en que Simmons se permite reventar toda la imaginería que había desarrollado hasta entonces para sustituirla por otra totalmente novedosa, consistente y coherente con todo lo visto anteriormente.

Como en Ilión, Hyperion o Olimpo, Simmons mantiene intacto su talento para asombrar y fascinar. A lo largo de las páginas se suceden las aventuras en mundos imposibles cuya historia y características se describen con mimo para resultar creíbles, desarrollados de manera totalmente coherente con la historia y la ciencia presentes en el universo. El esfuerzo en introducir tal cantidad de detalles de sociología, historia, técnica, arte y evolución dentro de los límites que ha establecido es mayúsculo, propio de la mejor ciencia ficción y sólo al alcance de los mejores dentro del género.
Esta dedicación obviamente enlentece el ritmo, como ocurre al llegar al mundo tibetano o al aterrizar por primera vez en el Vaticano, donde se gastan sesenta páginas (o mas) en explicar con todo lujo de detalles cómo son los Palacios Vaticanos o el día a día de un constructor de templos tibetanos y la manera de desplazarse en un mundo inhóspito, donde un paso en falso te arroja al abismo de la muerte definitiva. Las novelas de Dan Simmons son complejas, abstractas y están intrincadamente trenzadas tanto en forma como en estilo. En modo alguno son aptas para todos los estómagos, pues su narración es densa y lenta, de la que puede cansar fácilmente.

Han pasado cuatro años desde que Raoul Endymion y Aenea llegaron a la Tierra. Han tenido tiempo de madurar y preparar la misión que ella, el Mesías tenía encomendada. Endymion está perdidamente enamorado de la salvadora de la humanidad  (ahora ya una mujer), lanzándose sin dudar a un nuevo peregrinaje por medio universo donde pondrá en peligro su vida sólo porque ella se lo pide. 

Aenea, en cambio, ha llegado a la madurez y ya es plenamente consciente de la trascendencia de lo que se espera de ella. No nos hace partícupes de los mismos, manteniéndonos con la expectativa, convirtiéndose en uno de los personajes femeninos más fascinantes y vibrantes que recuerdo haber leído. Ella es el Mesías, es quién debe salvar a la humanidad y no quiere paños calientes ni ayudas tontas. Es perfectamente consciente de los peligros que corre y el dolor que causarán las decisiones que tome, y aun así es capaz de hacer lo que debe hacerse y convertirse en el héroe del libro. 

Ambos son los héroes, los elegidos por la historio para convertirse en salvadores en la especie humana, pero son imperfectos y tienen sus fallos. Miedos, envidias, errores, desconfianzas…Simmons se permite humanizarlos hasta tal punto en que él queda fuera de combate unas semanas por tener piedras en el riñón y ella nos informa que tiene la regla un par de veces. ¡Vaya manera de desmontar a unos heróes mesiánicos!. 

En la Pax Eclesiástica el protagonismo se lo reparten el Cardenal Lourdsamy y el Cardenal Mustafá. El primero ve en la nueva muerte del Papa un momento ideal para tomar el poder y convertir al recién resucitado pontífice en un títere a su servicio. Codicioso y ambicioso, es un ejemplo perfecto del ser tan acostumbrado a mandar que no puede soportar que alguien quiera siquiera resistirse a sus órdenes. Mustafá es el líder de la Inquisición. Como en la buena tradición Imperial, es un ser recto y despiadado que ha consagrado su existencia a la vigilancia de la integridad de la fe. Su crueldad intrínseca queda templada ante un rígido sistema de valores dónde el concepto de la bondad y la maldad están grabados a fuego, la inocencia no es prueba de nada y todo el mundo oculta maldad en su alma. Pero, ¿cómo reaccionará cuando comprueba que todo aquello en lo que cree es falso?

Representando al poder del Núcleo está la inhumana Rhadamath Nemes, un Terminator con muy mala leche y unas enormes ganas de revancha por lo sucedido en Endymion. La máquina de matar más perfecta jamás creada quiere la muerte de Aenea y no cejará en su empeño, empleando a los despreciables humanos como carne de cañón de la peor calaña. La sensación de “!Oh, mierda¡” viene a la mente cada vez que este implacable T-1000 interviene, dispuesto a atravesar a Aenea de parte a parte. 

El Padre-Capitán deSoya, tan devoto e implacable, ha perdido la fe en una Iglesia que ya no le representa, convirtiéndose en un devoto defensor de la causa Aeniana. Pierde bastante personalidad y pasa a ser un simple side-kick de apoyo al personaje principal.

Y El Alcaudón que los persigue a todos. ¿Qué pretende? ¿Cuáles son sus intenciones? No habla, no se mueve, pero cuando aparece, el tiempo se detiene. AHÍ ESTÁ. El puto amo.


A pesar de su complejidad, de su mitología vivaz y real, de su atmósfera densa y absorbente, de su esfuerzo por crear un Universo coherente y una ciencia lógica, a pesar de las complicaciones gratuitas en que se enfrasca el autor, en el Universo de los Cantos, no es difícil saber qué ocurre, quienes son los buenos u quienes los malos (Simplificando, cuanta más empatía, más blanco es el sombrero que lleva el personaje).
Su historia es fascinante, con un argumento brillantemente trenzado, una redacción cuidadísima y abundantes frases que quedan para la posteridad. La presencia miles de datos que sirven para aportar trasfondo permiten entender el mensaje en toda su profundidad, mucho más redondo y clavado de lo que hubiera esperado (es un final cerrado, mientras que yo esperaba algo más “abstracto”).
La conclusión a esta saga ha tenido un gran impacto emocional en mí. He querido, odiado, amado y sufrido con sus personajes, cuyos destinos cobran gran trascendencia y se hacen incluso difíciles de leer. Las ideas de Simmons sobre el futuro de la humanidad y el desarrollo de la civilización (Y los problemas que ello acarrea) están perfectamente intrincados para que fructifiquen y lleven al lector a interesantes reflexiones. Este aventura tiene todo lo que debes esperar de un libro de Hyperion: La mala leche del piloto automático. Respuestas. Un amor realista. Amistad. Complots y tramas magistrales. Y el Alcaudón.

Este libro -esta saga- es sólo para aquellos que sepan tomárselo con calma. No tiene prisa y no te da acción fácil y simplona. Es ciencia-ficción dura y de la buena. Si eres capaz de soportar un ritmo lento… Hyperion/Endymion es… de bandera.
Dicen que si  un libro no te deja huella es que no has entrado… Yo sólo puedo decir que estoy muy feliz de haber entrado y haber visitado los cuatro libros de los Cantos. Estoy seguro que volveré a ellos más de una vez. 

Nota: 9
Nota goodreads: 4.13/5

viernes, 27 de febrero de 2015

Endymion (Dan Simmons)

Dicen que soy un niño muy bueno (yo no me lo acabo de creer) y en Sant Jordi pasado me regalaron Endymion. Dan Simmons me lo hizo pasar teta con Ílion y alguien pensó que su siguiente saga me haría ilusión (y va a ser que sí). Ya sé que es una descortesía esperar casi un año para leérmelo, pero es el problema de que las lecturas se me acumulen de mala manera al estar leyendo bastante menos que antes. Por lo menos ha caído antes del Sant Jordi siguiente, ¿no?

Título: Endymion
Autor: Dan Simmons

“Doscientos setenta y cuatro años después de la caída de la RedMundial en La Caída de Hyperion, Raúl Endymion es enviado a una aventura épica. Rescatar a Aenea de la Esfinge antes de que las tropas de la Iglesia la atrapen es sólo el principio. Con ayuda de un androide llamado A. Bettik, Raúl y Aenea viajan a través del río intergaláctico Tetis, perseguidos por el Padre Capitán Frederico deSoya, un sacerdote guerrero muy influyente.
Y el Alcaudón. Que los persigue a todos…”

Setecientas páginas por delante y lo primero que aparece es un aviso para navegantes. Uno ya se puede hacer a la idea de que no se trata de un libro habitual, y más aún si el propio aviso contiene unas disculpas, ya que estás leyendo ese libro por un motivo erróneo, recalcando que no debes dejarte engañar por el contenido del mismo. Enarcas la ceja, vuelves página, atento y consciente de hallarte ante un libro con voluntad de ser diferente… Y te dejas engañar como un tonto. Después de veinte páginas en que se te explica qué NO es el libro antes de empezar la historia y caes atrapado en una historia vibrante que, sin duda, no transcurre por sendas que uno pudiera imaginar.

Y es que estamos ante ciencia ficción de la buena. Situada en el mismo universo que una saga anterior (Hyperion), es una historia trabajadísima completamente aparte de lo ocurrido anteriormente pero con referencias suficientes para que el lector veterano relaciones ambas sagas y comprende lo que ya se ha convertido en mito.

Como suele ser habitual en los libros de Dan Simmons, nos hayamos en algún momento cerca del año tres mil, la humanidad ha avanzado tecnológicamente hasta niveles sorprendentes, pero siempre de una manera “posible” para nuestra ciencia. No se nos cuenta la historia, pero se nos aportan suficientes claves para saber cómo ha evolucionado nuestro mundo (la Vieja Tierra) a lo largo de los siglos. Se te sumerge en un universo sugerente, que pide a gritos novelas y novelas dedicadas a expandirlo y así saber más de él. Un veterano del autor reconocerá rápidamente las neuras que le obsesionan: la capacidad para la resurrección, los viajes interestelares con sus consecuencias temporales, la frontera que separa las inteligencias artificiales de la vida, la existencia de redes mentales de saber mundial y las consecuencias que tiene todo ello en la sociedad. Reflexiones éticas a partir del desarrollo tecnológico, como debe ser la ciencia-ficción.

Endymion está escrita desde el punto de vista de su protagonista, Raúl, que cuenta desde la cárcel cómo fue el primer peregrinaje del Mesías redentor del Universo. Raúl es un hombre sencillo, un cazador de Hyperion que lo único que quiere es que le dejen tranquilo mientras llena su plato, pero que no podrá evitar verse inmerso en esta epopeya, ocupando en todo momento el papel de protector del grupo. Es el hombre de acción y el responsable de que todo salga bien, y mira que le toca sufrir al pobre…

Es que Aenea le incomoda, y mucho. Es una niña de apenas doce años que se sabe destinada a la gloria y la fama. Inteligentísima y asustadiza, es quién decide dónde y cómo se debe ir en un viaje de aprendizaje que le llevará a todos los rincones del universo. Tiene la capacidad de ver atisbos del futuro y conoce así muchas cosas que ocurrirán, aunque a veces se líe en cuando a en qué momento está. Un aire enigmático flota en ella durante todo el libro, manteniéndote intrigadísimo e incomodando a sus compañeros de expedición, que no siempre entienden las decisiones que toma.

El tercer miembro de la expedición es A. Bettik, miembro del peregrinaje original de Hyperion que repite. Tiene más de 300 años y aporta siempre el matiz maduro y sensato a todas las discusiones. No es un humano, por lo que no siente de la misma manera y no se ve afectado por las emociones, convirtiéndose en un pilar de seguridad para el resto.

Persiguiéndoles está Frederico DeSoya, un comandante de naves espaciales muy devoto que debe dedicarse a hacer de agente secreto persiguiendo a los tres héroes. Sabe que la tarea le viene grande pero su fe y su sentido del deber le obligan a darlo todo por conseguir sus objetivos. Debería ser el malo de la historia, pero su entrega y devoción, la de hostias que le caen por todos lados (y lo que le espera si fracasa) hacen que se le acabe cogiendo cariño.
Y el Alcaudón que los persigue a todos y recuerda que el universo está poblado de misterios insondables y fuerzas más allá de nuestra comprensión. Un aura fascinante (y molona) envuelve a este ser casi divino. ¿Qué busca? ¿Qué intenciones lo mueven?


Las crónicas del viaje que nos deja Endymion son sorprendentemente concienzudas. Cada planeta visitado viene acompañado de una descripción completa de su historia, su clima, su cultura… Construyendo así un todo coherente, un universo verosímil con toneladas de datos que aportan trasfondo y profundidad. No es una novela para todo el mundo, pues la cantidad de disgresiones que toma para describirte cada planeta, artilugio tecnológico ralla en momentos la obsesión. Toda la información es muy interesante y hará las delicias de los que gustan de una imaginería trabajada (como yo). No obstante, el ritmo se resiente y puede hacerse denso para los ávidos de más acción.

Durante 600 páginas el libro es absorbente, de los que te sumerges en un mundo aparte y cuesta incluso desconectar, con un subidón continuo y la promesa de que algo gordo va a ocurrir en cualquier momento. Los fragmentos enciclopédicos se alternan con escenas molonas en las que en cualquier momento todo va saltar por los aires. Y llegas al final de la historia y… bueno, ya te habían avisado de que estabas leyendo el libro por motivos erróneos, ¿no? El WTF final no te lo evita nadie (la flipada es de las de bandera, aunque lógica a posteriori).

 Me apetecía una buena dosis de ciencia-ficción y me la han dado con ganas. Tal como ocurrió en Ilium, el autor se saca toneladas de momentazos molones de la nada y además lo incrusta en un universo trabajado con ganas. Me lo he pasado en grande con él y me he sumergido en sus páginas como hacía tiempo que no me pasaba. Eso sí, sin hacerse pesado (¡para nada!) sí que le hubiera venido bien un poquito de ritmo. Anyway, indispensable a todos los aficionados a la ciencia ficción que no tengan miedo de recibir toneladas de datos.


Nota: 8
Nota goodreads: 4.11/5

jueves, 31 de mayo de 2012

Buscando un beso a medianoche


Cuando ves una película de la que no sabes nada, empiezas sin ningún prejuicio ni idea alguna sobre lo que vas a ver. Esto permite su visionado desde un punto de vista virgen y puro, sin influencias. Es una manera nada habitual de ver una película, pero con suerte, da lugar a agradables momentos como este caso.

Wilson es un joven guionista que se marchó a Los Ángeles para olvidar sus desgracias: su novia de toda la vida lo había dejado plantado, su coche había sido destruido y le habían robado el portátil que contenía sus mejores trabajos. Jacob, su mejor amigo de la infancia, lo ha acogido en su casa e intenta animarlo. Como Wilson está desesperado ante la posibilidad de pasar un fin de año en soledad, Jacob lo convence para dejar un anuncio en una página de contactos. Así conoce a Vivien, otra excéntrica alma solitaria que marchó a Los Ángeles para triunfar como actriz y busca a alguien con quién olvidar su soledad. Juntos vivirán las últimas horas de un año que se termina y que, quizás, significarán las primeras de una historia que comienza.

Da gusto cuando ves una película romántica acerca de dos personajes heridos y encuentras en ella una historia fresca y verosímil, con la que es difícil no identificarse y con unos personajes creíbles y humanos. Sí, la trama es la de siempre y está mil veces vista, pero es agradable que te la cuenten con mimo e ilusión -y bien-.

ACTORES: Este grupete de actores amateur consigue algo que es siempre difícil. Transmitir sinceridad. En una actuación de desbordante espontaneidad, componen unos personajes muy cercanos, inseguros y contradictorios que sufren, lloran y ríen como cualquier persona que te pudieras encontrar en la calle. Mención especial para Simmonds, cuyo personaje empieza pareciendo una pija excéntrica para acabar mostrando a alguien tan solo y perdido como nuestro protagonista.

DIRECTOR: La película se ha rodado cámara en mano, buscando y consiguiendo un efecto de cercanía y cotidianeidad en cada escena. El director sabe guiarnos en un viaje para que conozcamos a dos personajes que poco a poco van mostrando todas las aristas de su personalidad. En esta agradable historia la ciudad se convierte en un personaje más y, tal como otros directores te muestran Manhattan, Barcelona o un barrio de Hong Kong, Holdridge nos muestra un precioso retrato de la ciudad de Los Ángeles donde se sitúa la historia. La película está hecha sin un duro, con los amiguetes, pero se le ha dedicado mucho cariño y muchas ganas de hacer bien las cosas.

GUIÓN: En esta película encontramos diálogos inteligentes, una historia bien contada, cuatro personajes y una ciudad que se entrelazan creando momentos muy tiernos, creíbles y entrañables. No inventa nada, pero está bien contada.

Alex Holdridge nos alegra el corazón con una comedia romántica urbana que muestra su particular visión del amor.  El amor que brota por las calles de Los Ángeles, en aceras concurridas, en teatros que conocieron mejores tiempos, en el Paseo de la Fama, bajo el aura perenne de la fábrica de sueños de Hollywood, en el metro, en restaurantes acogedores, y en las luces nocturnas que sonríen a la oscuridad. Es un film más que recomendable para un público adulto o adolescente. Buscando un beso a medianoche es un título que no nos acordamos que se puede hacer pero que de vez en cuando es simplemente una gozada recordar.

Un detalle secundario de la película se halla en los problemas que hay para conseguir una buena comunicación con los demás, en ese relato claramente irreal que nos hacemos de la vida de quienes nos rodean, incluso de los más cercanos. Wilson está convencido que su amigo tiene una relación fantástica con su preciosa novia asiática, del mismo modo que Jacob termina pensando que Wilson ha tenido una tarde-noche loca de ligue con Vivien, como si nada.


Nota: 7
Nota filmaffinity: 7.0

A lo mejor el último día del año se olvida por unas horas de su propio hastío y nos hace por fin el regalo que siempre deseamos recibir ese día. Un regalo de verdad. Auténtico. Sin trampa. Sin más planes que los de descubrir el amor junto a alguien especial en una ciudad nueva donde antes había una ciudad indiferente.
Por una vez, puede que los deseos se hagan realidad y que el sueño permanezca mientras celebramos a nuestra manera la entrada en el nuevo año. Después todo volverá a empezar o simplemente continuará, muchas cosas habrán terminado, otras no acabarán jamás, otras no verán la luz. Algunas sorpresas vendrán. Pero esa noche habrá sido nuestra. 

lunes, 12 de diciembre de 2011

Olympo II: La Caída (Dan Simmons)


Por fin, la cuarta y última parte de la saga, fantásticamente absorbente.

Título: Olympo II: La caída
Autor: Dan Simmons

“La historia del asedio de Troya (Ilión), reconstruida en un lejano futuro con elementos de ciencia-ficción. Aunque todo pudo haber ocurrido como Homero cuenta en la Ilíada, lo cierto es que, en Marte, a los pies del Monte Olimpo, la guerra de Troya ha tomado otros derroteros. Resucitado para comprobar si el asedio de Troya se ajusta a lo narrado por Homero, el erudito Thomas Hockenberry sugiere a aqueos y troyanos la idea de una rebelión frente a los post-humanos, que actúan como los dioses del Olimpo. Mientras tanto, los moravecs construyen en Fobos una nave espacial para viajar a la Tierra en un intento por descubrir el origen de las modificaciones genéticas de las que han surgido los nuevos dioses y, también, la causa de las manipulaciones del espacio-tiempo que amenazan con provocar la destrucción del sistema solar.”

Llegamos por fin al final de la historia, ¿qué ha sido de Aquiles en el monte Olimpo? ¿Cómo podrán los humanos sobrevivir al ataque de los voynix? ¿Qué llevó a los antiguos post-humanos a convertirse en dioses? El anterior libro había dejado la historia en su mejor momento y, por fin, vemos como acaba.
Estos libros-saga, que nos sorprenden por la magnitud que toma el aspecto épico de la narración, la multitud de tramas entrelazadas y las muchas referencias literarias provocan un cierto “hype” que suele conllevar una cierta decepción en su desenlace, ya sea porque no se acierta a cerrar acertadamente la aventura o porque este final no se adecua a lo que habíamos deseado de él. Sin embargo, yo debo decir que Simmons no me ha defraudado y me ha proporcionado un final a la altura, realmente espectacular. Es cierto que quedan cosas en el tintero y que no explica todos y cada uno de los muchísimos hechos ocurridos a lo largo de la saga, pero el desenlace es plenamente satisfactorio.

No voy a añadir nada más que no haya dicho antes: es toda una sorpresa encontrar una propuesta de ciencia-ficción seria tan bien realizada, donde la nanotecnología y la cuántica se encuentran en conjunción con referencias literarias muy bien escogidas (Homero, Shakespeare, Proust…).

Transcribo una reseña de www.Sfreviews.net/olimpos.html

“Una de las maneras en que el pasado informa el presente es a través de la narrativa mítica que pasa de generación en generación. A medida que la humanidad evoluciona , también lo hacen nuestros mitos y Olympo en sí mismo es un ejemplo de ello. Al revisar y recontextualizar la épica de Homero y Shakespeare, Simmons parece intensamentente consciente de que las futuras generaciones pueden ver esas revisiones como la épica de nuestro propio tiempo. ¿Pretencioso? A grandes rasgos, es posible que sí, pero no lo es en la manera en que lo maneja Simmons. Para él, narrar y volver a narrar las grandes historias es algo que está en el núcleo de lo que somos. No podemos dejar de narrar historias de la misma manera que no podemos dejar de comer, dormir o hacer el amor. Es ese homenaje a ese proceso de narrar historias lo que hace que Olympo sea una obra maestra”

Sí, la reseña se queda a gusto, quizás demasiado, pero para mí ha sido un libro espectacular y un absorbente compañero de viaje durante las casi dos mil páginas que componen esta magnífica saga.

Nota: 9

lunes, 14 de noviembre de 2011

Olympo I: La guerra (Dan Simmons)


Y por fín -con que ganas se ha leído- he acabado Olympo: la guerra, la 2º parte (bueno, 2.1) de la saga de Ilión. Si bien la primera parte era un prodigio de mezcla de géneros, aquí la historia se convierte en dos tramas épicas llenas de acción con ciertos toques de terror en algunos momentos.

La historia se sitúa 8 meses después de finalizar el anterior libro. La guerra griegos-dioses ha llegado a un punto muerto tras las primeras masacres provocadas por los héroes griegos. Mientras Aquiles piensa únicamente en matar y aniquilar a los dioses, las mentes pensantes de los dos ejércitos griegos -Ulises y Héctor- se van dando cuenta de que la guerra contra los dioses no se va a ganar y empiezan a conspirar uno contra el otro mientras los dioses intentan meter cizaña entre los dos bandos griegos.
Mientras tanto, en la Tierra, los pocos humanos supervivientes han empezado a armarse ya que ha empezado una guerra contra los voynix, sin embargo, su inexperiencia guerrera es un lastre muy pesado. Por otro lado, unos hechos acaecidos en Crater-Paris llevan a Daeman a sospechar que algo muy oscuro está libre en la Tierra: Calibán ha sobrevivido. Tiene sed de venganza, y Daeman es su presa…
Los moravecs, que han asistido de espectadores a la guerra del Olympo, construyen una nave para viajar a la Tierra y salvar a los humanos, pidiendo a Hockenberry ayuda para reunir todo lo que necesitan.

Las dos tramas principales del anterior libro (humanos y griegos) cogen fuerza durante el libro y van realmente a fondo. Es un no parar de momentos épicos e interés realmente divertidos con pequeños impass por parte de los moravecs, que ven lo que ocurre y dan su “versión” de las cosas.
Encontramos dos fantásticas tramas de acción con la aparición maestra de una sub-trama de terror a cargo de Daeman. Simplemente espectaculares.

Es muy curioso de ver como muchos de los personajes -especialmente los humanos- van evolucionando a lo largo del libro:

Daeman: ya no queda ni rastro del pijo niño guapo de la historia inicial. El enfrentamiento cara a cara con la muerte le ha curtido y poco a poco se ha ido convirtiendo en un veterano combatiente, con arrestros para enfrentarse a lo que le pongan por delante.

Harman: el anterior sabiondo empieza a notar la responsabilidad de ser el más listo y el líder de los humanos. Con abundantes dudas sobre la corrección de sus actos y frecuentemente abrumado por los sucesos, hace lo que puede para conseguir que los humanos sobrevivan.

Hockenberry: a pesar de perder importancia, poco a poco va dejando de ser el cobardica que era y empieza a hacer más cosas. Siempre es el que pone un punto de sensatez a los hechos que ocurren en Marte.

Aquiles: Si antes era una picadora de carne, ahora está sediento de sangre. Más peligroso y desequilibrado que nunca, se ha convertido en un berserker enloquecido que sólo busca matar a los dioses Olímpicos.

Ulises: Sirve de contrapunto a Aquiles, astuto, rastrero, arrogante y pragmático, se le odia o se le adora dependiendo del momento en que estemos. Coge protagonismo y tiene toda la pinta de que va a ser importante en la historia (¿para qué? No idea).

En los primeros libros se le destacaba una prodigiosa mezcla de registros y un estilo vibrante y sumamente adictivo. En éste, el nivel se mantiene, pero con unas tramas ya lanzadas entrando a matar. El libro sigue estando lleno de momentos espectaculares.
En Marte, la guerra contra los dioses tiene una epicidad intrínseca que la hace impactante, y todas las batallas, luchas y conspiraciones tienen mucha clase y resultan muy atractivas y carismáticas, ¡que se están pegando contra dioses!
En la Tierra, la trama está bien hilvanada en un crescendo lleno de epicidad, cuando ves a todos los humanos intentando mejorar para sobrevivir. Además, el relato de terror a cargo de Daeman tiene las dosis de intriga y tensión suficiente como para querer ver que ocurre.
Simmons sigue usando a los moravecs para reflexiones ético-filosóficas con abundantes referencias literarias que sirven de agradable descanso entre las animaladas que suceden a su alrededor.
Encima, encontramos buenas dosis de ciencia-ficción cuando intenta explicar científicamente lo que ocurre, encontrando incluso una explicación “lógica” al hecho de que las tres tramas están ocurriendo realmente en el mismo universo y al mismo tiempo. Sin embargo, al abusar de tecnicismos, hay alguna que otra contradicción//error de traducción que puede hacerlo un pelín difícil de seguir.

No obstante, son 500 páginas que pasan en un suspiro.

Eso sí, adolece del mismo problema que la primera parte de Ilión: es un libro cortado por la mitad, las tramas no quedan en suspenso, simplemente, están cortadas a la espera del desenlace (que se quiere ya!!!).

Lo dicho, a la espera de leer su desenlace, es una saga altamente recomendable.

Nota: 9

domingo, 16 de octubre de 2011

Ilión II: La rebelión (Dan Simmons)


Título: Ilión II: La rebelión
Autor: Dan Simmons
Título original: Ilium

“La historia del asedio de Troya (Ilión), reconstruida en un lejano futuro: los dioses son post-humanos que disponen de una divina tecnología cuántica, el monte Olimpo está en Marte y los nuevos robots moravecs, de más allá del cinturón de asteroides se interesan por la inusitada actividad que se observa en el planeta rojo.
Mientras tanto, los últimos humanos de la Tierra viven una insulsa vida de eloi bajo la atenta vigilancia y supervisión de unos misteriosos Voynix de origen desconocido.”

Después del gran sabor de boca que me había dejado la primera parte de la saga, era casi obvio que la segunda parte (de 4) iba a caer pronto.

Como ya comenté en la reseña de la primera parte, se trata de un libro único partido en dos, con lo que el final del libro anterior no era un final al uso, si no que quedaba todo truncado, partido en medio de la acción. Por ello, éste empieza en medio de la acción, a fondo y dejando sin aliento desde la primera página.

En Troya, Hockenberry empezaba a darse cuenta de que las cosas se empezaban a salir del camino marcado por la Ilíada. Las cosas empeoran y se salen de madre del todo, pues Hockenberry se ve obligado a intervenir en el curso de los acontecimientos, provocando que la línea temporal se rompa del todo y que, a partir de allí, se cancelen todas las apuestas, y entonces cualquier cosa puede (y va a) suceder.
Los moravecs habían conseguido llegar a Marte pero una vez cerca del monte Olimpo, son capturados por Apolo. A partir de ese momento, tendrán que centrar sus esfuerzos en escapar de los palacios de Zeus…
Finalmente, los humanos de la tierra se han encontrado a Odiseo y deciden dividirse: Ada volverá a su casa con Odiseo para mostrar al mundo la mentira en la que viven, mientras que Daeman y Harman volarán hacia la estación espacial de la Tierra, dónde habitan los dioses -según las creencias del momento- y allí afrontarán horrores que nunca hubieran imaginado.

En esta segunda parte Simmons sigue mezclando con maestría diversos géneros literarios, pues encontramos épica futurista en la guerra de Troya y novela de aventuras exóticas con los moravecs, mientras que la novela ética de los humanos se transforma en una historia de terror que te deja sin aliento a cada página.
Simmons en ningún momento renuncia a sus momentazos peliculeros, buscando y consiguiendo páginas y páginas de situaciones espectaculares que te obligan a seguir leyendo. Las tres tramas separadas empiezan a hilarse -aunque pareciera imposible- y a relacionarse poco a poco entre ellas, como dirigiéndose hacia un punto en común que aún no llega.

Lo que es curioso es que la trama más floja de la primera parte se transforma en una apasionante historia de terror llena de tensión y que, junto a la espectacularidad de la fabulosa trama Troyana, provoca que la historia de los moravecs pierda algo de interés frente a las otras dos aunque siga siendo entretenida y divertida,.

En cuanto a los personajes, al tratarse del mismo libro que la parte anterior, apenas tiene personajes nuevos. No obstante, algunos ya existentes empiezan a evolucionar, siendo aún más interesantes.

Thomas Hockenberry: Nuestro socarrón intelectual que tantas perlas nos había dejado como locutor deja de ser poco a poco un mero espectador y se ve obligado a actuar. Esto provoca que sus narraciones pierdan objetividad y podamos comprobar como un tímido, cobardica y más bien patoso profesor de universidad se ve obligado a aprender -a las malas- cómo debe ser un héroe de la época. Reconozco que le he cogido cariño al ver la cantidad de veces que, aterrado, no le queda otra que sacar valor donde no tiene y seguir haciendo lo que hace.

Daeman: El guaperas egoísta de la Tierra también se ve obligado a transformarse en la estación espacial. No sólo descubrirá lo que es el miedo y el dolor, si no que también se verá obligado a luchar por su vida de una manera que nunca hubiera imaginando. Estos hechos provocan un endurecimiento de su carácter, consiguiendo que el personaje madure y evolucione de una manera muy coherente e interesante, contribuyendo a construir un personaje mucho más atractivo.

Próspero, padre de los diez mil hijos: Próspero es (fue) un Dios que habitó en la Tierra, surgido a partir de la evolución de la logosfera (Internet) que consiguió tener consciencia de si mismo y tener un ávatar físico. Ahora no es más que el eco grabado de la sombra de una sombra. Antaño todo poderoso, sabio y compasivo, ha perdido todo su poder y su capacidad de acción, encerrado en su estación espacial, siendo un simple holograma omnisciente consumido por los remordimientos que no puede hacer nada para detener a su hijo más querido, Calibán.

Calibán, el ángel caído: Siendo el hijo de Próspero, se esperaba de él que se convirtiera en el adalid de una nueva humanidad. Sin embargo, su ansia de violencia y sangre lo convirtió en un monstruo que masacró a todo lo que tuvo a su alcance quedándose encerrado en la estación espacial, donde espera paciente… Malvado, cruel y retorcido, encuentra regocijo en la caza de su presa, con la que juega como un gato haría con un ratón, hasta que decide devorarla.

La novela sigue siendo tan brutalmente espectacular como su predecesora, manteniendo ese gusto por mezclar cosas imposibles, no sólo consiguiendo que sean coherentes, sino haciendo que sean realmente impresionantes. Las tramas siguen siendo muy adictivas y nuevos personajes se unen a los anteriores para añadir más salsa a la diversión. Además, la abundancia de momentazos brutales peliculeros sigue en danza y no baja el ritmo en ningún momento, acabando además en un clímax troyano apoteósico que es de lo más impactante que he leído en mucho tiempo.

Transcribo un par de fragmentos que me hicieron mucha gracia:

¿Qué está diciendo?, preguntó Orphu.
Os desafío dioses, bla bla bla… Y ahora invoco al caos y desato los perros de la guerra…, recitó Mahnmut.
Espera, dijo Orphu. ¿Ha usado de verdad esa cita de Shakespeare?
No, dijo Mahnmut. Estoy traduciendo libremente.
Fiuuu, dijo el ioniano. Pensé que teníamos un plagio sorprendente entre manos.

¿Quieren una receta para perder toda la autoestima? Intenten permanecer desnudos enfrentándose al Dios de Todos los Dioses que va vestido con botas altas, grebas doradas y armadura de batalla. Además de esta obvia diferencia está la cuestión de la altura. […] y Zeus mide cinco metros esta tarde. ¡La maldita puerta fue hecha para estrellas de la NBA que lleven a hombros a otras estrellas de la NBA, y Zeus ha tenido que agacharse para pasar!

En resumen, una magnífica continuación -que no lo es como tal- que acaba un fabuloso libro que mezcla géneros y tiempos con una alegría y una maestría sorprendentes. En cuanto pueda me cojo los siguientes.

Nota: 9

martes, 27 de septiembre de 2011

Ilión: El asedio (Dan Simmons)


Título: Ilión I: el asedio
Autor: Dan Simmons
Título original: Ilium

“Asistimos al desarrollo del asedio de Troya guiados de la mano del erudito Thomas Hockenberry. Se trata de un personaje misteriosamente revivido y presente en este Marte del futuro, cuyo Monte Olimpo se ha convertido en la morada de los posthumanos, quienes, con nombres como Zeus, Palas Atenea, Ares y otros ya conocidos, se comportan como los dioses de la saga homérica. Hockenberry tiene como misión contar si lo que ocurre ante las murallas de Troya se ajusta precisamente a lo narrado por Homero y, desde el distanciamiento del estudioso, nos proporciona además, una sugerente lectura comentada de la Ilíada.

Con esta contraportada tan sugerente, es evidente que el libro tiene su gracia. Y tiene más porqué ésta es solamente una de las tres tramas que conforman la novela.
La primera es la ya descrita: una guerra de Troya escenificada en el planeta Marte en la que los Dioses no son más que seres tecnológicamente más avanzados que “juegan” a la guerra con los humanos, siendo lo que siempre han sido los dioses griegos: Niños malcriados con mucho poder. Las armas mágicas son simplemente de una tecnología más avanzada, y los “toques divinos” son chutes en forma de nanomáquinas de combate que convierten al Diomedes de turno en un Terminator. Para explicarnos la historia tenemos a los escólicos: estudiosos de la Ilíada de nuestra era que han sido resucitados debido a que su conocimiento sobre los hechos que han de ocurrir los hacen de vital importancia para el juego de los Dioses. Contemplamos los hechos desde el punto de vista de Hockenberry, que nos narra las cosas al mas puro estilo de comentarista deportivo, añadiendo una interpretación desde un punto de vista “actual” y entreteniéndose en explicar las imágenes de la Ilíada y las polémicas en torno a la obra, como si fuera una lectura comentada, pero que luego se puede cotejar con la “realidad”.

La segunda trama es la de los Moravecs -aficionados a la robótica, atentos-, que son unos seres semiorgánicos, sentientes y autónomos, originalmente humanos pero que han evolucionado por separado en las lunas de Júpiter. El gobierno local ha detectado una serie de radiaciones cuánticas provenientes de Marte y deciden enviar una misión de “exploración” para investigar que ocurre. Los cuatro integrantes de la operación saben de su peligrosidad y son conscientes de que es poco probable que vuelvan a casa. No obstante, harán lo que puedan por llevar a cabo la misión con éxito.

Finalmente, la tercera trama ocurre en la Tierra aproximadamente en el año 15.000. Los humanos viven una existencia parecida a la del “Mundo Feliz”, pero con menos sustancia aún. Han perdido cualquier interés por cualquier cosa que no sea pasárselo bien y dependen de los servidores robóticas para todo. Ignorantes del mundo que los rodea, viven su corta existencia de manera plácida en sus hogares. Pero un grupo de ellos se vuelve consciente e intenta investigar porqué el mundo es como es. Poco a poco empiezan a darse cuenta de que la realidad en la que viven ha sido puesta ante sus ojos y la vida fuera de sus ciudades no tiene nada que ver con lo que les habían explicado.

Al principio del libro, cada una de estas tramas es totalmente independiente y no hay la más mínima relación entre ellas. Sin embargo, a medida que avanza la novela, se empiezan a ver indicios de una cierta interconexión, pudiéndose atisbar apenas la madeja que ha tejido Simmons para hilar las tres historias. Debo reconocer que inicialmente la trama más floja es la de los humanos, un tanto insulsa en sus primeros capítulos en comparación con la guerra de Troya en Marte o los preparativos y desventuras de la expedición de los moravecs (y sus discusiones literarias). No obstante, luego la trama coge más fuerza y gana mucho interés.

El mayor problema que he tenido con el libro es que está partido por la mitad. Ilión: el asedio es la mitad del libro escrito por Simmons que la editorial española decidió publicar en dos partes -porqué sale más rentable-. Todas las tramas quedan cortadas en seco al acabarse el libro. No hay el más mínimo tipo de conclusión o de dejarte las cosas en el aire. Simplemente, el libro se acaba a mitad de historia, dejando todo colgado, por lo que me tocará coger la segunda parte para ver como sigue la cosa.

Hay un par de cosas a destacar:
Sus personajes son realmente sólidos. Están fantásticamente esculpidos, con personalidades muy bien conseguidas, amplias dosis de matices y evoluciones muy trabajadas sin incoherencias.
En cuanto cogen ritmo, las tramas son espectaculares, no dejándote apenas un momento de respiro. Las tres tramas son completamente diferentes en cuanto a estilo, pero todas tienen una dosis de carisma y épica que hacía tiempo que no veía -vale, hace un mes, pero llevo una muy buena racha-.

Los estilos de las tramas están muy bien reflejados, pues a su modo, son novelas “casi” independientes -no lo serán en un futuro, supongo, pero por ahora lo son-.
La guerra de Troya es una novela bélica con un narrador muy cachondo, en la que los Dioses y los Griegos le añaden un punto de carisma impagable.
La expedición moravec es una novela de aventuras de ciencia ficción clásica, con una ambientación futurista que contrasta con las dudas existenciales de los protagonistas, con frecuentes digresiones filosóficas bien entrelazadas con la historia.
La tierra humana recuerda en muchas cosas a algunas novelas de ética y sociedad situadas en un momento futuro, estilo La máquina del tiempo o Un mundo feliz en que se describe largamente cómo está organizada la sociedad y cual es el sentido de la existencia (42, siempre) de los humanos. Es la más descriptiva y ello provoca que al principio tenga poco fuelle respecto a las otras historias.

En cuanto a los personajes, dividámoslos por tramas:

Troya

Thomas Hockenberry: Profesor universitario, relativamente entradito en años que ha sido resucitado para ser testigo de aquello que ha sido su obsesión durante toda su vida. Lo que en un principio le llena de excitación -poder ser testigo de la guerra- poco a poco empieza a hastiarle. Retransmite las batallas tal como se haría con un partido de fútbol y se permite entretenerse en añadir comentarios que son como las anotaciones que tiene todo libro comentado. En todo momento te va relacionando lo que ve con imágenes actuales, mientras explica lo que ve. Además, sus comentarios pasadísimos de vueltas contienen unas dosis de retranca bien metida y, cuando su situación se vuelve desesperada, es capaz de evolucionar y actuar a pesar de estar “manchando sus calzones” (sic).

Aquiles: Siendo uno de los mayores responsables de la Guerra, es evidente que va a tener mucha importancia. Sus habilidades en combate lo convierten en una picadora de carne si los dioses no están cerca. Adorado y temido, es de los pocos con voluntad de desafiar a los dioses si la situación lo requiere. Es una montaña de músculos sin mucho cerebro, pero con unas dosis de inconsciencia apoteósicas. “un Schwarzenneger revivido” (sic).

Helena de Troya: Es el botín de la guerra. Martirizada continuamente porque su belleza es la causante de toda la matanza, no desea otra cosa que la paz entre los dos pueblos. No obstante, no olvida que teniendo una belleza “mas allá de toda mi capacidad literaria, tanto es que los hombres eyaculan a su paso” (sic) es muy capaz de mandar sobre la voluntad de los hombres, si la ocasión lo requiere.

Dioses griegos: aquellos que saben un poco de mitología clásica ya los conocerán. Son unos adolescentes salidos con unas maquinitas muy chulas. Maniáticos, obscenamente orgullosos, borrachos de poder… son descritos en todo momento como seres con un aura de poder tan grande que provocan adoración. Cuando Zeus, Atenea, Afrodita o Ares están interviniendo, hablando o luchando, la sensación de arrogancia divina que desprenden es de una rotundidad impresionantemente bien conseguida. Imponen. “Al aparecer Ares, el mundo se detuvo. Estaba hablando un DIOS” (sic)

Moravecs

Mahmut de Europa: Es el piloto de la expedición, un avezado piloto de los mares submarinos de la luna congelada de Europa que, en su tiempo libre se dedica a analizar la obra de Shakespeare con una dedicación que sobrepasa en mucho la obsesión. A través de sus análisis, intenta descubrir que es lo que significa ser Humano y, a partir de ello intentar ser mejor “organismo” sin por ello dejar de lado su misión. Generoso y de buen corazón, tendrá problemas de conciencia al enterarse de que la operación es militar.

OrPhu de Io: Un moravec proveniente de un ambiente extremadamente hostil como es Io. Es el mecánico de la expedición a pesar de ser grande y torpe. Siempre alegre y optimista, con un chascarrillo a punto en todo momento, actúa a modo de voz de la conciencia del grupo. A diferencia de Mahmut, no está obsesionado con Shakespeare, sino con En busca del tiempo perdido de Proust por las mismas razones que Mahmut, con lo que tiene material para discutir y divagar, incluso en los momentos más inoportunos.

Tierra

Herman: Quizás el único humano vivo con capacidad de leer y, sobretodo, con ganas de aprender porqué la sociedad ha sido diseñada tal como es. Científico obsesivo, empieza a desarrollar sentimientos tales como la amistad y la cooperación al verse obligado a colaborar con un grupo de gente para descubrir la verdad

Daeman: es un joven seductor encantado de llevarse a todo lo que pasa por delante a la cama. Orgulloso de su ignorancia, se ve atrapado en una aventura en la que tendrá que dar todo de sí para poder sobrevivir y desentrañar la verdad escondida en su mundo. Al principio es odioso, pero poco a poco va cogiendo gracia.

Ada: Una chica joven e ingenua, pero que es consciente de que hay algo que no funciona tal como debería, aunque no sabe que es. Se debate entre un amor más físico y otro más intelectual con los dos anteriores personajes. Valiente y decidida como pocas, es quién mantiene el grupo unido.


Indudablemente, estos no son más que los principales personajes. El libro tiene una gran cantidad de secundarios, todos ellos con personalidad propia, sin necesidad de recurrir a clichés. No los pongo todos porque si me paro a explicar la personalidad de cada uno lleno páginas y páginas y se me os morís de asco. Baste decir que están muy bien pensados y escritos.

Una vez situadas las tramas -que es más o menos la mitad del libro-, empiezan a pasar cosas en serio. En Troya, poco a poco los sucesos se van separando de los hechos descritos en la Ilíada (Hockenberry mediante, o no, ¡metepatas!) y a medida que avanza, la cosa se va saliendo de madre -y más que lo hará-. Con los moravec, el detonante se produce al llegar a Marte y ver como está el percal -sin acercarse al Monte Olimpo, ojo-. Y luego en la Tierra, una vez dejan de discutir lo que saben de cómo está hecho el mundo y empiezan a investigar, la cosa pasa de ser interesante a ser espectacular.

Aparte de su talento a la hora de construir personajes y contar historias, hay algo en lo que Simmons es muy bueno: crear momentazos épicos. A lo largo del libro se van viendo momentos en los que el autor se queda realmente muy a gusto, y uno, como lector, puede disfrutar de sus idas de olla. Sobradas entre dioses, actuaciones bélicas un tanto pasadas de vueltas, personajes que se quedan con todos… Para muestra: hay un momento en que Ulises pregunta qué hay de comer. Como el menú es la misma comida de siempre, decide irse de caza para buscar Aves Terroríficas (unas macrauchenia, no, no preguntéis que hacen dinosaurios por ahí). ¿Qué necesidad había de ello, aparte de que Simmons quería quedarse a gusto viendo como Ulises se luce matando avestruces prehistóricas? Lo mejor es que no es una de las sobradas más espectaculares, que las hay para todos los gustos.
Además, en la Tierra del futuro, Simmons se divierte mucho describiendo lugares sin decirte qué son, pues sus habitantes lo han olvidado, así el lector avispado puede entender que está hablando de Notre-Dame, el Golden Gate y monumentos similares. En algunos momentos te mete unos goles muy bien metidos.

Simmons es un autor largamente aclamado tanto por la crítica como por el éxito en las ventas. Pero no recomiendo el libro por ello. Lo recomiendo sobretodo por su eclecticismo; por su falta de pudor a la hora de meter en la coctelera todo lo que se le viene a la mente y conseguir un buen resultado; por mezclar con maestría géneros y subgéneros como la space-ópera, el cyberpunk y la ética futurista; por beber de las fuentes mitológicas y religiosas; por ser tan extremadamente original siendo tan conservador; por crear personajes entrañables, mundos espectaculares, sociedades increíbles…

Ilión: el asedio ha sido un delicioso trago refrescante absolutamente adictivo. Una novela muy diferente y agradablemente absorbente, con unos momentazos espectaculares. A ver, ¿a quién se le ocurriría poner a dos robots discutir sobre ética humana en la literatura de Proust y Shakespear y hacerlo de forma amena y creíble? ¿Y qué tiene eso que ver con el asedio a Ilión y los humanos de un Mundo Feliz? Nada, y avanzando el libro, tampoco mucho, pero poco a poco las piezas van encajando magníficamente, al menos hasta donde el mutilado libro permite.

Nota: 9
Nota amazon: 4.29/5

Mi recomendación -a la espera de conseguir la segunda parte- es que cojáis las dos y os las leáis del tirón, que quedarme cortado así ha sentado muy mal.