Mostrando entradas con la etiqueta Ilión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ilión. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de octubre de 2012

Ilión / Olympo (Dan Simmons)



Después de un poco de espera, ¡por fin empiezo con la primera saga! Debo reconocer que en las reseñas de los libros correspondientes me explayé a gusto, por lo que esta entrada consistirá casi en un resumen más ordenado de lo ya publicado. Eso sí, la saga lo vale.

Título: Ilion
Autor: Dan Simmons
Volúmenes: 4(2)

“Asistimos al desarrollo del asedio de Troya guiados de la mano del erudito Thomas Hockenberry. Se trata de un personaje misteriosamente revivido y presente en este Marte del futuro, cuyo Monte Olimpo se ha convertido en la morada de los posthumanos, quienes, con nombres como Zeus, Palas Atenea, Ares y otros ya conocidos, se comportan como los dioses de la saga homérica. Hockenberry tiene como misión contar si lo que ocurre ante las murallas de Troya se ajusta precisamente a lo narrado por Homero y, desde el distanciamiento del estudioso, nos proporciona además, una sugerente lectura comentada de la Ilíada.
La historia del asedio de Troya (Ilión), reconstruida en un lejano futuro: los dioses son post-humanos que disponen de una divina tecnología cuántica, el monte Olimpo está en Marte y los nuevos robots moravecs, de más allá del cinturón de asteroides se interesan por la inusitada actividad que se observa en el planeta rojo.
Mientras tanto, los últimos humanos de la Tierra viven una insulsa vida de eloi bajo la atenta vigilancia y supervisión de unos misteriosos Voynix de origen desconocido.”

En Volúmenes indico 4(2) por una sencilla razón: la obra original está pensada y escrita en dos tomos: Ilión y Olympo. Sin embargo, la edición española se divide por arte de magia en 4 libros. Este truco editorial provoca un dispendio mayor, pero permite pasear con cuatro libros de 500 páginas cada uno, en vez de mega-tochos de más de mil páginas (que sienta mal a la espalda).


Olympo I: La guerra
Olympo II: La caída

La saga se incribe dentro del género de la ciencia-ficción, pero Simmons es un autor genuinamente inclasificable y consigue cambiar de género varias veces a lo largo de la  saga. Novela bélica, ciencia ficción clásica, sociología, terror, aventuras, épica, acción… A lo largo de las dos mil páginas toca todas las teclas posibles, con mezclas imposibles de géneros y además le queda muy bien.

Como habréis podido ver en el resumen, el argumento es, cuanto menos, bastante pasado de vueltas. Simmons nos propone una revisión de la Ilíada en clave de ciencia ficción, sustituyendo a los Dioses Griegos por extraterrestres pero manteniendo en lo posible el espíritu de la obra clásica. Hay que tenerlos bien puestos para intentarlo. Si además le añades otras dos tramas originalmente separadas que, aparentemente, es imposible que tengan nada en común y encima consigues trenzarlas en una sola historia coherente… pues tiene su mérito.

La primera trama -y la más importante al inicio- pertenece a la Guerra de Troya. Sucede a los pies del monte Olympo, donde los Dioses Griegos no son más que seres tecnológicamente muy avanzados que “juegan” a la guerra con los griegos originales. Los Dioses se comportan como niños malcriados hiperpoderosos y las “armas mágicas” y las “bendiciones divinas” son simplemente chutes de nanomáquinas de combate que mejoran la capacidad de lucha de los humanos. Nos es narrada por Thomas Hockenberry, un estudioso de la Ilíada de nuestra época que es resucitado para comprobar que todo sucede tal como Homero lo planteó. Este detalle es muy curioso, pues Zeus parece ser el único que sabe como deben pasar las cosas y vela por que se cumplan, ya que si no, algo malo puede ocurrir.

Hockenberry nos retransmite lo que ocurre como si de un comentarista deportivo se tratase y siempre da un punto de vista “actual” . Además, como ya sabe todo lo que va a pasar, se permite muchos chistes y chascarrillos bastante cachondos que le dan mucha frescura al texto. Por si fuera poco, tiene la ventaja de tener unos personajazos con los que tirar para adelante la historia. Aquiles, Héctor, Helena de Troya, Menelao, Zeus, Ares, etc. son conocidos por todos y son parte integral de nuestra cultura. Simmons consigue que cualquier acto hecho por uno de estos personajes tan carismáticos tenga una trascendencia y un impacto considerables.

La segunda trama -y que al principio no sabes por dónde va- es la de los moravecs. Son robots que viven en las lunas de Júpiter, creados por los humanos para explorar el Universo, que acabaron evolucionando y estableciendo su propia civilización. Mahmut de Europa y Morphu de Io son contratados por el gobierno jupiterino para “explorar” las extrañas radiaciones procedentes de Marte. Lo que en un principio es una misión pacífica pronto se complica mucho más de lo que se puede prever y… tendrán que improvisar.
Esta parte empieza con mucha calma, pues el autor se lo toma con mucha tranquilidad para situar la historia. Mientras tanto, vas conociendo a los dos moravecs, que viven obsesionados con la idea de qué es ser “humano” ya que ellos no lo son y cada uno intenta acercarse al tema estudiando a dos genios de la literatura como son Shakespeare y Proust. Los dos personajes no pierden el tiempo en divagar y discutir sobre el tema, incluso en los momentos más inoportunos, soltando citas y comentarios dispuestos para que el lector atento suelte unas risas. Te pillan más de una vez con la guardia baja y te los clavan que da gusto.
Lo que empieza como una parte muy lenta y filosófica va poco a poco evolucionando a una novela de aventuras clásica muy entretenida pero sin dejar en ningún momento sus neuras. Los dos personajes son, cada uno a su manera, muy generosos y altruistas. Mahmut es muy franco e inocente, mientras que Orphu despliega un humor negrísimo y socarrón muy punzante.

Finalmente, la tercera trama nos lleva a una distopía donde los humanos viven en una especie de “Mundo feliz” en que sus únicas preocupaciones pasan por decidir a qué fiesta ir o con quién acostarse. Sin embargo, hay un par de humanos que se han dado cuenta de que hay algo que no cuadra en su modo de vida. Poco a poco empiezan a darse cuenta de que la realidad en la que viven ha sido puesta ante sus ojos y la vida fuera de sus ciudades no tiene nada que ver con lo que les habían explicado. Esto les llevará a explorar el mundo y descubrirán muchas cosas que preferirían no haber conocido…
Lo que empieza como una distopía se convierte rápidamente en una novela de terror con unos momentos de tensión muy bien conseguidos acabando con muchos toques de acción.
Los personajes principales son Harman, el último hombre que sabe leer en la Tierra y que tiene ganas de saber porqué la sociedad está construida tal como es. Siendo un científico obsesivo y solitario, se verá obligado a relacionarse con los demás y descubrir qué es la amistad; y luego está Daeman, un seductor que no tiene otro propósito que llevarse a la cama a todo ser femenino que encuentre, y que se verá atrapado en una vorágine de sucesos que le superan. El encontrarse cara a cara con la muerte lo hará madurar y convertirse en un humano con mucha más clase y determinación. Una de las mayores gracias de esta parte es el hecho de que todos los personajes van evolucionando a lo largo de la saga. Simmons consigue que toda esta evolución se produzca de un modo muy creíble que ancla perfectamente la historia y la hace avanzar con una fuerza espectacular.

Una vez situadas las tramas -que es más o menos la mitad del primer libro-, empiezan a pasar cosas en serio. En Troya, poco a poco los sucesos se van separando de los hechos descritos en la Ilíada (Hockenberry mediante, o no, ¡metepatas!) y a medida que avanza, la cosa se va saliendo de madre -y más que lo hará-. Con los moravec, el detonante se produce al llegar a Marte y ver como está el percal. Y luego en la Tierra, una vez dejan de discutir lo que saben de cómo está hecho el mundo y empiezan a investigar, la cosa pasa de ser interesante a ser espectacular. En todo momento se produce un crescendo en la historia, cada vez más delirantemente bruta y pasada de vueltas. Página a página, la cosa mejora y es más espectacular y viciante a cada momento. El final de Ilión es uno de los mejores hypes que he visto en mi vida y luego el final de Olympo está muy pero que muy bien encontrado.

Simmons hace entrar las historias en barrena y se empiezan a intercalar con una fuerza inusitada. Una vez se lanzan, es un no parar. La gran cantidad de personajes diferentes, de secundarios bien esculpidos y de carisma a raudales es signo de su innegable calidad.

Aparte de su talento a la hora de construir personajes y contar historias, hay algo en lo que Simmons es muy bueno: crear momentazos épicos. A lo largo del libro se van viendo momentos en los que el autor se queda realmente muy a gusto, y uno, como lector, puede disfrutar de sus idas de olla. Sobradas entre dioses, actuaciones bélicas un tanto pasadas de vueltas, personajes que se quedan con todos… Para muestra: hay un momento en que Ulises pregunta qué hay de comer. Como el menú es la misma comida de siempre, decide irse de caza para buscar Aves Terroríficas (unas macrauchenia, no, no preguntéis que hacen dinosaurios por ahí). ¿Qué necesidad había de ello, aparte de que Simmons quería quedarse a gusto viendo como Ulises se luce matando avestruces prehistóricas? Lo mejor es que no es una de las sobradas más espectaculares, que las hay para todos los gustos.
Además, en la Tierra del futuro, Simmons se divierte mucho describiendo lugares sin decirte qué son, pues sus habitantes lo han olvidado, así el lector avispado puede entender que está hablando de Notre-Dame, el Golden Gate y monumentos similares. En algunos momentos te mete unos goles muy bien metidos.

Un par de dialogazos:

“¿Qué está diciendo?, preguntó Orphu.
Os desafío dioses, bla bla bla… Y ahora invoco al caos y desato los perros de la guerra…, recitó Mahnmut.
Espera, dijo Orphu. ¿Ha usado de verdad esa cita de Shakespeare?
No, dijo Mahnmut. Estoy traduciendo libremente.
Fiuuu, dijo el ioniano. Pensé que teníamos un plagio sorprendente entre manos.”

“¿Quieren una receta para perder toda la autoestima? Intenten permanecer desnudos enfrentándose al Dios de Todos los Dioses que va vestido con botas altas, grebas doradas y armadura de batalla. Además de esta obvia diferencia está la cuestión de la altura. […] y Zeus mide cinco metros esta tarde. ¡La maldita puerta fue hecha para estrellas de la NBA que lleven a hombros a otras estrellas de la NBA, y Zeus ha tenido que agacharse para pasar!”

Igualmente, ver a Ulises decir: “no hay tiranosaurios cerca” es simplemente genial.

Transcribo una reseña de www.Sfreviews.net/olimpos.html

“Una de las maneras en que el pasado informa el presente es a través de la narrativa mítica que pasa de generación en generación. A medida que la humanidad evoluciona , también lo hacen nuestros mitos y Olympo en sí mismo es un ejemplo de ello. Al revisar y recontextualizar la épica de Homero y Shakespeare, Simmons parece intensamentente consciente de que las futuras generaciones pueden ver esas revisiones como la épica de nuestro propio tiempo. ¿Pretencioso? A grandes rasgos, es posible que sí, pero no lo es en la manera en que lo maneja Simmons. Para él, narrar y volver a narrar las grandes historias es algo que está en el núcleo de lo que somos. No podemos dejar de narrar historias de la misma manera que no podemos dejar de comer, dormir o hacer el amor. Es ese homenaje a ese proceso de narrar historias lo que hace que Olympo sea una obra maestra”

En resumen, esta saga es un delicioso trago refrescante absolutamente adictivo. Recomiendo totalmente esta saga por su delirante excentricidad. Simmons no tiene ningún pudor en meter en la coctelera todo lo que se le viene a la mente y conseguir un buen resultado; por mezclar con maestría géneros y subgéneros como la space-ópera, el cyberpunk y la ética futurista; por beber de las fuentes mitológicas y religiosas; por ser tan extremadamente original siendo tan conservador; por crear personajes entrañables, mundos espectaculares, sociedades increíbles… hay tantos momentos que te dejan tonto que es un no parar. Parece mentira que una mezcla de despropósitos semejante no le explote en la cara, pero Simmons demuestra su maestría al darnos un compañero de viaje de dos mil páginas tan espectacular, vibrante y absorbente.

Nota: 9

lunes, 12 de diciembre de 2011

Olympo II: La Caída (Dan Simmons)


Por fin, la cuarta y última parte de la saga, fantásticamente absorbente.

Título: Olympo II: La caída
Autor: Dan Simmons

“La historia del asedio de Troya (Ilión), reconstruida en un lejano futuro con elementos de ciencia-ficción. Aunque todo pudo haber ocurrido como Homero cuenta en la Ilíada, lo cierto es que, en Marte, a los pies del Monte Olimpo, la guerra de Troya ha tomado otros derroteros. Resucitado para comprobar si el asedio de Troya se ajusta a lo narrado por Homero, el erudito Thomas Hockenberry sugiere a aqueos y troyanos la idea de una rebelión frente a los post-humanos, que actúan como los dioses del Olimpo. Mientras tanto, los moravecs construyen en Fobos una nave espacial para viajar a la Tierra en un intento por descubrir el origen de las modificaciones genéticas de las que han surgido los nuevos dioses y, también, la causa de las manipulaciones del espacio-tiempo que amenazan con provocar la destrucción del sistema solar.”

Llegamos por fin al final de la historia, ¿qué ha sido de Aquiles en el monte Olimpo? ¿Cómo podrán los humanos sobrevivir al ataque de los voynix? ¿Qué llevó a los antiguos post-humanos a convertirse en dioses? El anterior libro había dejado la historia en su mejor momento y, por fin, vemos como acaba.
Estos libros-saga, que nos sorprenden por la magnitud que toma el aspecto épico de la narración, la multitud de tramas entrelazadas y las muchas referencias literarias provocan un cierto “hype” que suele conllevar una cierta decepción en su desenlace, ya sea porque no se acierta a cerrar acertadamente la aventura o porque este final no se adecua a lo que habíamos deseado de él. Sin embargo, yo debo decir que Simmons no me ha defraudado y me ha proporcionado un final a la altura, realmente espectacular. Es cierto que quedan cosas en el tintero y que no explica todos y cada uno de los muchísimos hechos ocurridos a lo largo de la saga, pero el desenlace es plenamente satisfactorio.

No voy a añadir nada más que no haya dicho antes: es toda una sorpresa encontrar una propuesta de ciencia-ficción seria tan bien realizada, donde la nanotecnología y la cuántica se encuentran en conjunción con referencias literarias muy bien escogidas (Homero, Shakespeare, Proust…).

Transcribo una reseña de www.Sfreviews.net/olimpos.html

“Una de las maneras en que el pasado informa el presente es a través de la narrativa mítica que pasa de generación en generación. A medida que la humanidad evoluciona , también lo hacen nuestros mitos y Olympo en sí mismo es un ejemplo de ello. Al revisar y recontextualizar la épica de Homero y Shakespeare, Simmons parece intensamentente consciente de que las futuras generaciones pueden ver esas revisiones como la épica de nuestro propio tiempo. ¿Pretencioso? A grandes rasgos, es posible que sí, pero no lo es en la manera en que lo maneja Simmons. Para él, narrar y volver a narrar las grandes historias es algo que está en el núcleo de lo que somos. No podemos dejar de narrar historias de la misma manera que no podemos dejar de comer, dormir o hacer el amor. Es ese homenaje a ese proceso de narrar historias lo que hace que Olympo sea una obra maestra”

Sí, la reseña se queda a gusto, quizás demasiado, pero para mí ha sido un libro espectacular y un absorbente compañero de viaje durante las casi dos mil páginas que componen esta magnífica saga.

Nota: 9

lunes, 14 de noviembre de 2011

Olympo I: La guerra (Dan Simmons)


Y por fín -con que ganas se ha leído- he acabado Olympo: la guerra, la 2º parte (bueno, 2.1) de la saga de Ilión. Si bien la primera parte era un prodigio de mezcla de géneros, aquí la historia se convierte en dos tramas épicas llenas de acción con ciertos toques de terror en algunos momentos.

La historia se sitúa 8 meses después de finalizar el anterior libro. La guerra griegos-dioses ha llegado a un punto muerto tras las primeras masacres provocadas por los héroes griegos. Mientras Aquiles piensa únicamente en matar y aniquilar a los dioses, las mentes pensantes de los dos ejércitos griegos -Ulises y Héctor- se van dando cuenta de que la guerra contra los dioses no se va a ganar y empiezan a conspirar uno contra el otro mientras los dioses intentan meter cizaña entre los dos bandos griegos.
Mientras tanto, en la Tierra, los pocos humanos supervivientes han empezado a armarse ya que ha empezado una guerra contra los voynix, sin embargo, su inexperiencia guerrera es un lastre muy pesado. Por otro lado, unos hechos acaecidos en Crater-Paris llevan a Daeman a sospechar que algo muy oscuro está libre en la Tierra: Calibán ha sobrevivido. Tiene sed de venganza, y Daeman es su presa…
Los moravecs, que han asistido de espectadores a la guerra del Olympo, construyen una nave para viajar a la Tierra y salvar a los humanos, pidiendo a Hockenberry ayuda para reunir todo lo que necesitan.

Las dos tramas principales del anterior libro (humanos y griegos) cogen fuerza durante el libro y van realmente a fondo. Es un no parar de momentos épicos e interés realmente divertidos con pequeños impass por parte de los moravecs, que ven lo que ocurre y dan su “versión” de las cosas.
Encontramos dos fantásticas tramas de acción con la aparición maestra de una sub-trama de terror a cargo de Daeman. Simplemente espectaculares.

Es muy curioso de ver como muchos de los personajes -especialmente los humanos- van evolucionando a lo largo del libro:

Daeman: ya no queda ni rastro del pijo niño guapo de la historia inicial. El enfrentamiento cara a cara con la muerte le ha curtido y poco a poco se ha ido convirtiendo en un veterano combatiente, con arrestros para enfrentarse a lo que le pongan por delante.

Harman: el anterior sabiondo empieza a notar la responsabilidad de ser el más listo y el líder de los humanos. Con abundantes dudas sobre la corrección de sus actos y frecuentemente abrumado por los sucesos, hace lo que puede para conseguir que los humanos sobrevivan.

Hockenberry: a pesar de perder importancia, poco a poco va dejando de ser el cobardica que era y empieza a hacer más cosas. Siempre es el que pone un punto de sensatez a los hechos que ocurren en Marte.

Aquiles: Si antes era una picadora de carne, ahora está sediento de sangre. Más peligroso y desequilibrado que nunca, se ha convertido en un berserker enloquecido que sólo busca matar a los dioses Olímpicos.

Ulises: Sirve de contrapunto a Aquiles, astuto, rastrero, arrogante y pragmático, se le odia o se le adora dependiendo del momento en que estemos. Coge protagonismo y tiene toda la pinta de que va a ser importante en la historia (¿para qué? No idea).

En los primeros libros se le destacaba una prodigiosa mezcla de registros y un estilo vibrante y sumamente adictivo. En éste, el nivel se mantiene, pero con unas tramas ya lanzadas entrando a matar. El libro sigue estando lleno de momentos espectaculares.
En Marte, la guerra contra los dioses tiene una epicidad intrínseca que la hace impactante, y todas las batallas, luchas y conspiraciones tienen mucha clase y resultan muy atractivas y carismáticas, ¡que se están pegando contra dioses!
En la Tierra, la trama está bien hilvanada en un crescendo lleno de epicidad, cuando ves a todos los humanos intentando mejorar para sobrevivir. Además, el relato de terror a cargo de Daeman tiene las dosis de intriga y tensión suficiente como para querer ver que ocurre.
Simmons sigue usando a los moravecs para reflexiones ético-filosóficas con abundantes referencias literarias que sirven de agradable descanso entre las animaladas que suceden a su alrededor.
Encima, encontramos buenas dosis de ciencia-ficción cuando intenta explicar científicamente lo que ocurre, encontrando incluso una explicación “lógica” al hecho de que las tres tramas están ocurriendo realmente en el mismo universo y al mismo tiempo. Sin embargo, al abusar de tecnicismos, hay alguna que otra contradicción//error de traducción que puede hacerlo un pelín difícil de seguir.

No obstante, son 500 páginas que pasan en un suspiro.

Eso sí, adolece del mismo problema que la primera parte de Ilión: es un libro cortado por la mitad, las tramas no quedan en suspenso, simplemente, están cortadas a la espera del desenlace (que se quiere ya!!!).

Lo dicho, a la espera de leer su desenlace, es una saga altamente recomendable.

Nota: 9

domingo, 16 de octubre de 2011

Ilión II: La rebelión (Dan Simmons)


Título: Ilión II: La rebelión
Autor: Dan Simmons
Título original: Ilium

“La historia del asedio de Troya (Ilión), reconstruida en un lejano futuro: los dioses son post-humanos que disponen de una divina tecnología cuántica, el monte Olimpo está en Marte y los nuevos robots moravecs, de más allá del cinturón de asteroides se interesan por la inusitada actividad que se observa en el planeta rojo.
Mientras tanto, los últimos humanos de la Tierra viven una insulsa vida de eloi bajo la atenta vigilancia y supervisión de unos misteriosos Voynix de origen desconocido.”

Después del gran sabor de boca que me había dejado la primera parte de la saga, era casi obvio que la segunda parte (de 4) iba a caer pronto.

Como ya comenté en la reseña de la primera parte, se trata de un libro único partido en dos, con lo que el final del libro anterior no era un final al uso, si no que quedaba todo truncado, partido en medio de la acción. Por ello, éste empieza en medio de la acción, a fondo y dejando sin aliento desde la primera página.

En Troya, Hockenberry empezaba a darse cuenta de que las cosas se empezaban a salir del camino marcado por la Ilíada. Las cosas empeoran y se salen de madre del todo, pues Hockenberry se ve obligado a intervenir en el curso de los acontecimientos, provocando que la línea temporal se rompa del todo y que, a partir de allí, se cancelen todas las apuestas, y entonces cualquier cosa puede (y va a) suceder.
Los moravecs habían conseguido llegar a Marte pero una vez cerca del monte Olimpo, son capturados por Apolo. A partir de ese momento, tendrán que centrar sus esfuerzos en escapar de los palacios de Zeus…
Finalmente, los humanos de la tierra se han encontrado a Odiseo y deciden dividirse: Ada volverá a su casa con Odiseo para mostrar al mundo la mentira en la que viven, mientras que Daeman y Harman volarán hacia la estación espacial de la Tierra, dónde habitan los dioses -según las creencias del momento- y allí afrontarán horrores que nunca hubieran imaginado.

En esta segunda parte Simmons sigue mezclando con maestría diversos géneros literarios, pues encontramos épica futurista en la guerra de Troya y novela de aventuras exóticas con los moravecs, mientras que la novela ética de los humanos se transforma en una historia de terror que te deja sin aliento a cada página.
Simmons en ningún momento renuncia a sus momentazos peliculeros, buscando y consiguiendo páginas y páginas de situaciones espectaculares que te obligan a seguir leyendo. Las tres tramas separadas empiezan a hilarse -aunque pareciera imposible- y a relacionarse poco a poco entre ellas, como dirigiéndose hacia un punto en común que aún no llega.

Lo que es curioso es que la trama más floja de la primera parte se transforma en una apasionante historia de terror llena de tensión y que, junto a la espectacularidad de la fabulosa trama Troyana, provoca que la historia de los moravecs pierda algo de interés frente a las otras dos aunque siga siendo entretenida y divertida,.

En cuanto a los personajes, al tratarse del mismo libro que la parte anterior, apenas tiene personajes nuevos. No obstante, algunos ya existentes empiezan a evolucionar, siendo aún más interesantes.

Thomas Hockenberry: Nuestro socarrón intelectual que tantas perlas nos había dejado como locutor deja de ser poco a poco un mero espectador y se ve obligado a actuar. Esto provoca que sus narraciones pierdan objetividad y podamos comprobar como un tímido, cobardica y más bien patoso profesor de universidad se ve obligado a aprender -a las malas- cómo debe ser un héroe de la época. Reconozco que le he cogido cariño al ver la cantidad de veces que, aterrado, no le queda otra que sacar valor donde no tiene y seguir haciendo lo que hace.

Daeman: El guaperas egoísta de la Tierra también se ve obligado a transformarse en la estación espacial. No sólo descubrirá lo que es el miedo y el dolor, si no que también se verá obligado a luchar por su vida de una manera que nunca hubiera imaginando. Estos hechos provocan un endurecimiento de su carácter, consiguiendo que el personaje madure y evolucione de una manera muy coherente e interesante, contribuyendo a construir un personaje mucho más atractivo.

Próspero, padre de los diez mil hijos: Próspero es (fue) un Dios que habitó en la Tierra, surgido a partir de la evolución de la logosfera (Internet) que consiguió tener consciencia de si mismo y tener un ávatar físico. Ahora no es más que el eco grabado de la sombra de una sombra. Antaño todo poderoso, sabio y compasivo, ha perdido todo su poder y su capacidad de acción, encerrado en su estación espacial, siendo un simple holograma omnisciente consumido por los remordimientos que no puede hacer nada para detener a su hijo más querido, Calibán.

Calibán, el ángel caído: Siendo el hijo de Próspero, se esperaba de él que se convirtiera en el adalid de una nueva humanidad. Sin embargo, su ansia de violencia y sangre lo convirtió en un monstruo que masacró a todo lo que tuvo a su alcance quedándose encerrado en la estación espacial, donde espera paciente… Malvado, cruel y retorcido, encuentra regocijo en la caza de su presa, con la que juega como un gato haría con un ratón, hasta que decide devorarla.

La novela sigue siendo tan brutalmente espectacular como su predecesora, manteniendo ese gusto por mezclar cosas imposibles, no sólo consiguiendo que sean coherentes, sino haciendo que sean realmente impresionantes. Las tramas siguen siendo muy adictivas y nuevos personajes se unen a los anteriores para añadir más salsa a la diversión. Además, la abundancia de momentazos brutales peliculeros sigue en danza y no baja el ritmo en ningún momento, acabando además en un clímax troyano apoteósico que es de lo más impactante que he leído en mucho tiempo.

Transcribo un par de fragmentos que me hicieron mucha gracia:

¿Qué está diciendo?, preguntó Orphu.
Os desafío dioses, bla bla bla… Y ahora invoco al caos y desato los perros de la guerra…, recitó Mahnmut.
Espera, dijo Orphu. ¿Ha usado de verdad esa cita de Shakespeare?
No, dijo Mahnmut. Estoy traduciendo libremente.
Fiuuu, dijo el ioniano. Pensé que teníamos un plagio sorprendente entre manos.

¿Quieren una receta para perder toda la autoestima? Intenten permanecer desnudos enfrentándose al Dios de Todos los Dioses que va vestido con botas altas, grebas doradas y armadura de batalla. Además de esta obvia diferencia está la cuestión de la altura. […] y Zeus mide cinco metros esta tarde. ¡La maldita puerta fue hecha para estrellas de la NBA que lleven a hombros a otras estrellas de la NBA, y Zeus ha tenido que agacharse para pasar!

En resumen, una magnífica continuación -que no lo es como tal- que acaba un fabuloso libro que mezcla géneros y tiempos con una alegría y una maestría sorprendentes. En cuanto pueda me cojo los siguientes.

Nota: 9

martes, 27 de septiembre de 2011

Ilión: El asedio (Dan Simmons)


Título: Ilión I: el asedio
Autor: Dan Simmons
Título original: Ilium

“Asistimos al desarrollo del asedio de Troya guiados de la mano del erudito Thomas Hockenberry. Se trata de un personaje misteriosamente revivido y presente en este Marte del futuro, cuyo Monte Olimpo se ha convertido en la morada de los posthumanos, quienes, con nombres como Zeus, Palas Atenea, Ares y otros ya conocidos, se comportan como los dioses de la saga homérica. Hockenberry tiene como misión contar si lo que ocurre ante las murallas de Troya se ajusta precisamente a lo narrado por Homero y, desde el distanciamiento del estudioso, nos proporciona además, una sugerente lectura comentada de la Ilíada.

Con esta contraportada tan sugerente, es evidente que el libro tiene su gracia. Y tiene más porqué ésta es solamente una de las tres tramas que conforman la novela.
La primera es la ya descrita: una guerra de Troya escenificada en el planeta Marte en la que los Dioses no son más que seres tecnológicamente más avanzados que “juegan” a la guerra con los humanos, siendo lo que siempre han sido los dioses griegos: Niños malcriados con mucho poder. Las armas mágicas son simplemente de una tecnología más avanzada, y los “toques divinos” son chutes en forma de nanomáquinas de combate que convierten al Diomedes de turno en un Terminator. Para explicarnos la historia tenemos a los escólicos: estudiosos de la Ilíada de nuestra era que han sido resucitados debido a que su conocimiento sobre los hechos que han de ocurrir los hacen de vital importancia para el juego de los Dioses. Contemplamos los hechos desde el punto de vista de Hockenberry, que nos narra las cosas al mas puro estilo de comentarista deportivo, añadiendo una interpretación desde un punto de vista “actual” y entreteniéndose en explicar las imágenes de la Ilíada y las polémicas en torno a la obra, como si fuera una lectura comentada, pero que luego se puede cotejar con la “realidad”.

La segunda trama es la de los Moravecs -aficionados a la robótica, atentos-, que son unos seres semiorgánicos, sentientes y autónomos, originalmente humanos pero que han evolucionado por separado en las lunas de Júpiter. El gobierno local ha detectado una serie de radiaciones cuánticas provenientes de Marte y deciden enviar una misión de “exploración” para investigar que ocurre. Los cuatro integrantes de la operación saben de su peligrosidad y son conscientes de que es poco probable que vuelvan a casa. No obstante, harán lo que puedan por llevar a cabo la misión con éxito.

Finalmente, la tercera trama ocurre en la Tierra aproximadamente en el año 15.000. Los humanos viven una existencia parecida a la del “Mundo Feliz”, pero con menos sustancia aún. Han perdido cualquier interés por cualquier cosa que no sea pasárselo bien y dependen de los servidores robóticas para todo. Ignorantes del mundo que los rodea, viven su corta existencia de manera plácida en sus hogares. Pero un grupo de ellos se vuelve consciente e intenta investigar porqué el mundo es como es. Poco a poco empiezan a darse cuenta de que la realidad en la que viven ha sido puesta ante sus ojos y la vida fuera de sus ciudades no tiene nada que ver con lo que les habían explicado.

Al principio del libro, cada una de estas tramas es totalmente independiente y no hay la más mínima relación entre ellas. Sin embargo, a medida que avanza la novela, se empiezan a ver indicios de una cierta interconexión, pudiéndose atisbar apenas la madeja que ha tejido Simmons para hilar las tres historias. Debo reconocer que inicialmente la trama más floja es la de los humanos, un tanto insulsa en sus primeros capítulos en comparación con la guerra de Troya en Marte o los preparativos y desventuras de la expedición de los moravecs (y sus discusiones literarias). No obstante, luego la trama coge más fuerza y gana mucho interés.

El mayor problema que he tenido con el libro es que está partido por la mitad. Ilión: el asedio es la mitad del libro escrito por Simmons que la editorial española decidió publicar en dos partes -porqué sale más rentable-. Todas las tramas quedan cortadas en seco al acabarse el libro. No hay el más mínimo tipo de conclusión o de dejarte las cosas en el aire. Simplemente, el libro se acaba a mitad de historia, dejando todo colgado, por lo que me tocará coger la segunda parte para ver como sigue la cosa.

Hay un par de cosas a destacar:
Sus personajes son realmente sólidos. Están fantásticamente esculpidos, con personalidades muy bien conseguidas, amplias dosis de matices y evoluciones muy trabajadas sin incoherencias.
En cuanto cogen ritmo, las tramas son espectaculares, no dejándote apenas un momento de respiro. Las tres tramas son completamente diferentes en cuanto a estilo, pero todas tienen una dosis de carisma y épica que hacía tiempo que no veía -vale, hace un mes, pero llevo una muy buena racha-.

Los estilos de las tramas están muy bien reflejados, pues a su modo, son novelas “casi” independientes -no lo serán en un futuro, supongo, pero por ahora lo son-.
La guerra de Troya es una novela bélica con un narrador muy cachondo, en la que los Dioses y los Griegos le añaden un punto de carisma impagable.
La expedición moravec es una novela de aventuras de ciencia ficción clásica, con una ambientación futurista que contrasta con las dudas existenciales de los protagonistas, con frecuentes digresiones filosóficas bien entrelazadas con la historia.
La tierra humana recuerda en muchas cosas a algunas novelas de ética y sociedad situadas en un momento futuro, estilo La máquina del tiempo o Un mundo feliz en que se describe largamente cómo está organizada la sociedad y cual es el sentido de la existencia (42, siempre) de los humanos. Es la más descriptiva y ello provoca que al principio tenga poco fuelle respecto a las otras historias.

En cuanto a los personajes, dividámoslos por tramas:

Troya

Thomas Hockenberry: Profesor universitario, relativamente entradito en años que ha sido resucitado para ser testigo de aquello que ha sido su obsesión durante toda su vida. Lo que en un principio le llena de excitación -poder ser testigo de la guerra- poco a poco empieza a hastiarle. Retransmite las batallas tal como se haría con un partido de fútbol y se permite entretenerse en añadir comentarios que son como las anotaciones que tiene todo libro comentado. En todo momento te va relacionando lo que ve con imágenes actuales, mientras explica lo que ve. Además, sus comentarios pasadísimos de vueltas contienen unas dosis de retranca bien metida y, cuando su situación se vuelve desesperada, es capaz de evolucionar y actuar a pesar de estar “manchando sus calzones” (sic).

Aquiles: Siendo uno de los mayores responsables de la Guerra, es evidente que va a tener mucha importancia. Sus habilidades en combate lo convierten en una picadora de carne si los dioses no están cerca. Adorado y temido, es de los pocos con voluntad de desafiar a los dioses si la situación lo requiere. Es una montaña de músculos sin mucho cerebro, pero con unas dosis de inconsciencia apoteósicas. “un Schwarzenneger revivido” (sic).

Helena de Troya: Es el botín de la guerra. Martirizada continuamente porque su belleza es la causante de toda la matanza, no desea otra cosa que la paz entre los dos pueblos. No obstante, no olvida que teniendo una belleza “mas allá de toda mi capacidad literaria, tanto es que los hombres eyaculan a su paso” (sic) es muy capaz de mandar sobre la voluntad de los hombres, si la ocasión lo requiere.

Dioses griegos: aquellos que saben un poco de mitología clásica ya los conocerán. Son unos adolescentes salidos con unas maquinitas muy chulas. Maniáticos, obscenamente orgullosos, borrachos de poder… son descritos en todo momento como seres con un aura de poder tan grande que provocan adoración. Cuando Zeus, Atenea, Afrodita o Ares están interviniendo, hablando o luchando, la sensación de arrogancia divina que desprenden es de una rotundidad impresionantemente bien conseguida. Imponen. “Al aparecer Ares, el mundo se detuvo. Estaba hablando un DIOS” (sic)

Moravecs

Mahmut de Europa: Es el piloto de la expedición, un avezado piloto de los mares submarinos de la luna congelada de Europa que, en su tiempo libre se dedica a analizar la obra de Shakespeare con una dedicación que sobrepasa en mucho la obsesión. A través de sus análisis, intenta descubrir que es lo que significa ser Humano y, a partir de ello intentar ser mejor “organismo” sin por ello dejar de lado su misión. Generoso y de buen corazón, tendrá problemas de conciencia al enterarse de que la operación es militar.

OrPhu de Io: Un moravec proveniente de un ambiente extremadamente hostil como es Io. Es el mecánico de la expedición a pesar de ser grande y torpe. Siempre alegre y optimista, con un chascarrillo a punto en todo momento, actúa a modo de voz de la conciencia del grupo. A diferencia de Mahmut, no está obsesionado con Shakespeare, sino con En busca del tiempo perdido de Proust por las mismas razones que Mahmut, con lo que tiene material para discutir y divagar, incluso en los momentos más inoportunos.

Tierra

Herman: Quizás el único humano vivo con capacidad de leer y, sobretodo, con ganas de aprender porqué la sociedad ha sido diseñada tal como es. Científico obsesivo, empieza a desarrollar sentimientos tales como la amistad y la cooperación al verse obligado a colaborar con un grupo de gente para descubrir la verdad

Daeman: es un joven seductor encantado de llevarse a todo lo que pasa por delante a la cama. Orgulloso de su ignorancia, se ve atrapado en una aventura en la que tendrá que dar todo de sí para poder sobrevivir y desentrañar la verdad escondida en su mundo. Al principio es odioso, pero poco a poco va cogiendo gracia.

Ada: Una chica joven e ingenua, pero que es consciente de que hay algo que no funciona tal como debería, aunque no sabe que es. Se debate entre un amor más físico y otro más intelectual con los dos anteriores personajes. Valiente y decidida como pocas, es quién mantiene el grupo unido.


Indudablemente, estos no son más que los principales personajes. El libro tiene una gran cantidad de secundarios, todos ellos con personalidad propia, sin necesidad de recurrir a clichés. No los pongo todos porque si me paro a explicar la personalidad de cada uno lleno páginas y páginas y se me os morís de asco. Baste decir que están muy bien pensados y escritos.

Una vez situadas las tramas -que es más o menos la mitad del libro-, empiezan a pasar cosas en serio. En Troya, poco a poco los sucesos se van separando de los hechos descritos en la Ilíada (Hockenberry mediante, o no, ¡metepatas!) y a medida que avanza, la cosa se va saliendo de madre -y más que lo hará-. Con los moravec, el detonante se produce al llegar a Marte y ver como está el percal -sin acercarse al Monte Olimpo, ojo-. Y luego en la Tierra, una vez dejan de discutir lo que saben de cómo está hecho el mundo y empiezan a investigar, la cosa pasa de ser interesante a ser espectacular.

Aparte de su talento a la hora de construir personajes y contar historias, hay algo en lo que Simmons es muy bueno: crear momentazos épicos. A lo largo del libro se van viendo momentos en los que el autor se queda realmente muy a gusto, y uno, como lector, puede disfrutar de sus idas de olla. Sobradas entre dioses, actuaciones bélicas un tanto pasadas de vueltas, personajes que se quedan con todos… Para muestra: hay un momento en que Ulises pregunta qué hay de comer. Como el menú es la misma comida de siempre, decide irse de caza para buscar Aves Terroríficas (unas macrauchenia, no, no preguntéis que hacen dinosaurios por ahí). ¿Qué necesidad había de ello, aparte de que Simmons quería quedarse a gusto viendo como Ulises se luce matando avestruces prehistóricas? Lo mejor es que no es una de las sobradas más espectaculares, que las hay para todos los gustos.
Además, en la Tierra del futuro, Simmons se divierte mucho describiendo lugares sin decirte qué son, pues sus habitantes lo han olvidado, así el lector avispado puede entender que está hablando de Notre-Dame, el Golden Gate y monumentos similares. En algunos momentos te mete unos goles muy bien metidos.

Simmons es un autor largamente aclamado tanto por la crítica como por el éxito en las ventas. Pero no recomiendo el libro por ello. Lo recomiendo sobretodo por su eclecticismo; por su falta de pudor a la hora de meter en la coctelera todo lo que se le viene a la mente y conseguir un buen resultado; por mezclar con maestría géneros y subgéneros como la space-ópera, el cyberpunk y la ética futurista; por beber de las fuentes mitológicas y religiosas; por ser tan extremadamente original siendo tan conservador; por crear personajes entrañables, mundos espectaculares, sociedades increíbles…

Ilión: el asedio ha sido un delicioso trago refrescante absolutamente adictivo. Una novela muy diferente y agradablemente absorbente, con unos momentazos espectaculares. A ver, ¿a quién se le ocurriría poner a dos robots discutir sobre ética humana en la literatura de Proust y Shakespear y hacerlo de forma amena y creíble? ¿Y qué tiene eso que ver con el asedio a Ilión y los humanos de un Mundo Feliz? Nada, y avanzando el libro, tampoco mucho, pero poco a poco las piezas van encajando magníficamente, al menos hasta donde el mutilado libro permite.

Nota: 9
Nota amazon: 4.29/5

Mi recomendación -a la espera de conseguir la segunda parte- es que cojáis las dos y os las leáis del tirón, que quedarme cortado así ha sentado muy mal.