viernes, 7 de agosto de 2020

Mimic

Hace ya un porrón de años, cuando estaba en el instituto, se estrenó esta película. Yo nunca fui a verla, pero recuerdo el clima de miedo que generó, aterrando a medio instituto. Recuerdo los susurros que generaba entre mis compañeros. Supongo que por ello nunca me atreví a decirles a mis padres que fuéramos al cine a por ella.

Mimic nos sitúa en una Nueva York donde una nueva especie de cucaracha mutante ha tomado los subsuelos de la ciudad, invisible a los ojos de la gente. Pronto las muertes empiezan a sucederse y se desvela el plan de los bichos: sustituir a la humanidad en la superficie.

Este film constituye el desembargo de Guillermo del Toro en Hollywood tras el estupendo debut de Cronos. Ilusionado por la oportunidad que se le presentaba, aceptó sin miramientos las condiciones de producción, dándose de bruces con la realidad cuando empezaron las injerencias y las peleas. De un día para otro se encontraba con cambios de presupuesto, escenas cambiadas, actores despedidos (a mitad de rodaje) y otras imposiciones que venían desde arriba. El propio director mexicano ha comentado numerosas veces que ésta es la menos suya de sus películas, aprendiendo la lección para el futuro, no dudando en abandonar proyectos (el Hobbit) si desde arriba no le dejaban hacer lo que él deseaba y le imponían demasiados factores “en pos del marketing”.

En este caso, el resultado es una película muy irregular. Mimic es un remedo de Alien ambientado en el metro de Nueva York, que por momentos pasa como una correcta película fantástica con toques del terror. En ella se mezclan escenas de intrigante malignidad y conseguida atmósfera con resoluciones patilleras, diálogos estúpidos y relaciones forzadas que  le quitan toda credibilidad y tensión al conjunto.

Lo que más se debe destacar es el estupendo trabajo de diseño e imaginería. Decir a estas alturas de la historia que Del toro tiene un gran talento para el apartado visual no debería coger por sorpresa a nadie. La creación de los bichos, su manera de comportarse o la mala leche de algunas escenas deja claro desde el segundo cero quién está tras las cámaras. Además, se permite crear escenas tan perturbadoras como el asesinato de niños por cucarachas gigantes ¡Y lo enseña con detalle!

El principal problema se halla en un anodino guión plagado de malos diálogos, en el que los personajes no pasan del estereotipo. Su desarrollo parece más el pastiche de un puñado de películas de terror con Alien como eje central, lo que provoca un exceso de situaciones que ocurren por que sí, cuyas escenas aparecen por obligación sin que haya una idea clara de cómo se ha llegado a ella. La gratuita resolución de las mismas sólo sirve para llegar al siguiente set-piece reconocible sin demasiadas razones, perdiendo rápidamente el interés de cualquier espectador no especialmente devoto. Caso aparte es el enamoramiento express del final de la historia, que pasa incluso de gratuito. Hay que poner besos que si no las damas no van a ver películas de terror, ya lo sabemos.

Los actores, quizás conscientes de las peleas que hay entre bambalinas, parecen ir con el automático puesto. Tanto Jeremy Northran como Josh Brolin realizan su tarea con corrección, sin llegar a hacer un mal desempeño de lo poco que el guión les ofrece, pero no encontramos nada destacable ni por encima del “decente” en su actuación. Mira Sorvino, quizás consciente de que se trata de una de sus últimas oportunidades en Hollywood tras rechazar acostarse con Weinsestein, se esfuerza más, pero el guión da para lo que da.

En el apartado de adiciones innecesarias, toda la trama secundaria del niño autista es de una gratuidad insensata, probablemente imposición del estudio, que quería meter un pastiche del Resplandor dentro del nido de la Reina de los Aliens. Está metido con calzador, un más dificil todavía que no funciona y encima, sin Ripley para salvar la papeleta. Fastidia encontrar aspectos tan mal realizados cuando hay otras partes mejor implementadas.

¿Inquieta? Sí. Tiene el ambiente malsano que uno espera de una película de este tipo, pero es lo único destacable del conjunto. Efectiva quizás, pero previsible. Normal que asustara a unos jovencitos impresionables como éramos en el colegio. Desde el punto de vista de un espectador más curtido, se deja ver sin ofender mucho, pero no tiene nada que no hayas visto (mejor) un buen puñado de veces. Probablemente la peor película de Del Toro, de la que él no está tampoco excesivamente orgulloso.

Nota: 2

Nota filmaffinity: 5.2


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