sábado, 4 de marzo de 2023

El sueño del celta (Mario Vargas Llosa)

Este libro se leyó como parte de la Cesta’13, siendo el número 60. Vargas Llosa tendrá sus cosas, pero lo que es escribir, lo sabe hacer bien.

Título: El sueño del celta

Autor: Mario Vargas Llosa

“Roger Casement fue uno de los primeros europeos en denunciar los horrores del colonialismo. De sus viajes al Congo belga y a la Amazonía sudamericana quedaron dos informes memorables que conmocionaron a la sociedad de su tiempo. Estos dos viajes y lo que allí vio cambiarían a Casement para siempre, haciéndole emprender otra travesía, en este caso intelectual y cívica, tano o más devastadora: la que lo llevó a enfrentarse a una Inglaterra a la que admiraba y a militar activamente en la causa del nacionalismo irlandés. También en la intimidad, Roger Casement fue un personaje con múltiples aristas. Héroe y villano, traidor y libertario, moral e inmoral, la publicación de fragmentos de unos diarios, de veracidad dudosa, en los últimos días de su vida, airearon unas escabrosas aventuras sexuales que le valieron el desprecio de muchos compatriotas.”

Igual me esperaba una novela al uso, pero el libro propone una aproximación diferente, buscando el punto intermedio entre el documental y la novela histórica. Así pues ¿Quién es Roger Casement? Pues un aventurero anti-colonialista, diplomático, humanista, nacionalista irlandés y traidor a la corona británica. Casi nada. Suele decirse que es el primer europeo que hace de testimonio de las barbaridades que el hombre blanco realiza en sus colonias, poniéndolo en negro sobre blanco para alertar al mundo del mal que están haciendo. Y esto es algo que se nos describe profusamente, Vargas Llosa nos provee de cantidades inmensas de documentación histórica y una brillante recreación del lugar en que se sitúa la acción, con un respeto a veces exacerbado (qué contraste con la película que acabo de reseñar, jé). Sin embargo, echo en falta que en ningún momento sabemos qué le pasa a Casement por la cabeza, más allá de su progresiva desilusión en cómo está organizado el mundo. No hay actitud en sus actos, ni reflexión ni apenas ningún tema que tratar por sí mismo.

Esto también ocurre con el resto de personajes.  Casement va de aquí para allá (está en todos los fregaos de la época), protegiendo al más débil a su manera, pero ningún otro personaje pasa de ser más allá del nombre. No hay ningún tipo de desarrollo que vaya más allá de “este es bueno”, “este es malo”, lo cual es especialmente sangrante a la hora de reflejar qué es lo que mueve a nuestro protagonista, al que cuesta entender durante gran parte de sus páginas.

No obstante, sigue una estructura narrativa curiosa, mezclando un capítulo de pasado y uno de “presente”, manteniendo ambos muy relacionados, de manera que parecen influir uno en el otro. Hay un esfuerzo muy claro en conseguir este efecto y tiene su mérito haberlo conseguido.

Tampoco se puede obviar que Vargas Llosa tiene los sesgos que tiene, su manera de pensar y sus filias y fobias, lo que se trasluce en sus páginas, especialmente a la hora de describir qué le parece mal que el protagonista haga. Pero bueno, esto forma parte de mis problemas con Vargas Llosa persona y no tanto con el Vargas Llosa escritor.

El principal problema de El sueño del Celta es que es un libro ABURRIDO. A medida que avanzas, van pasando páginas y páginas bellamente escritas, pero repletas de repeticiones, expresiones banales, saltos temporales difíciles de seguir y poca acción por parte de un protagonista que se limita en gran medida a estar ahí e indignarse por la situación. Sabiendo que se trata de la primera novela que publica tras obtener el premio Nobel, me da la impresión de que se trataba de un proyecto que tenía a medio escribir, pero que, como le habían galardonado, desde la editorial le ordenaron que sacara algo rápido, quedando el conjunto a falta de un par de hervores bien metidos para hacer de este libro una propuesta más interesante.

Este extraño biopic pone el foco en una figura desconocida pero no por ello menos importante. Aporta una cantidad de datos abrumadora y te permite reconstruir la vida de su protagonista. Demuestra una calidad en la escritura por su talento en las descripciones y la variedad de las situaciones presentadas, indignando cuándo y cómo debe hacerlo. Sin embargo, fracasa considerablemente en una de las tareas más importantes, a la hora de tejer una trama coherente que permita captar el interés del lector. Muy bien escrito, sí, pero también aburrido con ganas.

 

Nota: 3

Nota goodreads: 3.79/5 

jueves, 2 de marzo de 2023

Justicia y venganza

Ésta es una película (una más) que vi por error. Yo tenía la idea de ver un spaghetti Western de Sergio Corbucci de título similar y la puse en el buscador correspondiente. Me salió el título que buscaba y un sombrero vaquero en la portada y le di al play sin fijarme en nada más. A los dos segundos ya comprobé que me había equivocado de película, pero había una plancha que hacer y ya que estaba puesto, pues no la iba a cambiar.

Saltándose cualquier tipo de coherencia histórica (que tampoco se busca), Justicia y venganza nos presenta a cinco vaqueros negros que se la tienen jurada al sangriento cacique - sheriff de un pueblo recóndito del Oeste. En su afán de Justicia y Venganza (jé) planean atracar el banco local para obligar al sheriff a comparecer y así que todos aprecien su maldad antes de acabar con él. Como no puede ser de otra manera, las cosas no acabarán bien.

Muchos se quejan de que “el género de los géneros” no provee de buenas películas hoy en día. Pues la verdad, ésta es una de los ejemplos de ello. No es ni siquiera decente. Sin embargo, los primeros cinco minutos auguran una película mucho peor de lo que acaba siendo. Una vez coges el chip de que estás viendo un blackxplotation de un spaghetti-western actualizado, pues oye, why not.

Se ve cierto amor de fliparse por fliparse, unos medios ridículos y ganas de pasarlo bien. Que siempre son cosas con las que tener algo de cariño. Lo más doloroso está en el atrezzo. La utilería parece salida de Port Aventura y de la tienda de disfraces más cercana. Además, no hay el más mínimo esfuerzo en respetar el contexto histórico: los protagonistas tienen andares de rapero, las chupas de cuero (ejem) tienen remaches modernos, los carteles de Wanted! Están impresos en folios (y en HD). 


Por momentos, podría parecer una película hecha por amiguetes, pero bueno, luego ves a David Carradine por ahí (que habrá costado algo de dinero) y no sabe uno que pensar. Además, se disponen de cámaras buenas y hay alguien por ahí que sabe qué hacer con la fotografía, lo que contrasta con los medios tan pedestres de los que se disponen. Mi idea inicial es que me parece una película que han hecho los currelas de los estudios en su tiempo libre, más que un trabajo de estudio. Una vez investigando un poco más, resulta que detrás del proyecto está Jean-Claude La Marre, un tío con mucho morro que ha encontrado un nicho de mercado en películas protagonizadas por negros, donde inicialmente uno no tendría previsto encontrarlos. En este caso, en un Western, pero también tiene su versión de Magic Mike, su vida de Cristo (¡y con segunda parte!) e incluso una de fugas de prisión. Su mayor éxito es una saga de películas religiosas sobre un pastor evangelista muy ligón que él mismo protagoniza, pero su obra más valorada es este atípico Western del que hablamos hoy (imaginad el resto).

Lo dicho, el creador no se molesta en que el producto sea redondo: falta un corrector, un editor, alguien que homogeneice tonos, evite errores de continuidad, maneje el ritmo… pero los personajes están diferenciados, cada uno tiene sus motivaciones y no son intercambiables, hay cierto trabajo en ello. Asimismo, el desarrollo va muy a baches, conectando con cierta torpeza una escena con otra, sin que el ritmo contribuya a hacer fluida la obra, pero luego mantiene cierta (ejem) coherencia y un final con lógica de acuerdo a lo que hemos visto.


Hay cosas bien hechas y cosas mal hechas. No en vano, la acción se deja de tonterías y hace tiroteos decentillos. Viendo el presupuesto del que se dispone, pues me parece bastante apañado todo. Que sí, que los efectos de sonido no siempre casan con los estallidos y no tenemos surtidores de sangre (ni sangre en general), pero bueno… Las tareas de post-producción brillan por su ausencia en todo el metraje y es algo que duele un poquito.

También me duelen los oídos cada cada vez que oigo géneros “modernos” en los Westerns. No dejo de oírlo más y más desde que Tarantino pusiera rap en su Django, pero bueno, todavía queda acostumbrarse. Éste es otro de esas películas en que el hip hop domina la banda sonora y sigue haciéndoseme raro, pero bueno comparado en el resto de aspectos del proyecto, tampoco es lo peor.

Y, finalmente, las actuaciones, que sí que son para dar de comer aparte. Nadie del elenco llega a unos niveles mínimos de decencia. Especialmente sangrante me parece el cameo de David Carradine, que tiene cinco minutos de papel (que habrá hecho en una mañana) sólo para poder ponerlo bien grande en la portada y así llamar un poco la atención. En fin, que grotesco.


No es ni mucho menos la primera vez que veo la película equivocada y me trago un engendro de lo peorcito. Ya podría fijarme más a veces.

Más allá de decir que es una película mala y poco recomendable, se me hace difícil decir juzgar a Justicia y Venganza. Es un Western trasnochado muy cutre y con una cantidad de errores bien grande, con lo que ya deberíamos saber qué esperar. Sin embargo, la primera impresión asusta tanto que luego uno no queda decepcionado. Como suele decirse: es chungo, pero no tan chungo.

 

Nota: 2

Nota filmaffinity: 3.4

 

martes, 28 de febrero de 2023

Perseguido

A raíz del programa de LODE, me enteré de que mi pareja no había visto esta película y había que arreglar eso. No en vano es uno de mis placeres culpables de mi juventud y hay que difundir la palabra.

El corredor es un programa de televisión de un futuro cercano. En él, un puñado de desesperados luchan en un juego mortal de televisión cuyo vencedor verá cumplidos sus deseos (Juegos del Hambre, ¿dónde?). Evidentemente, el concurso está amañado en función de los intereses de la productora y los gobernantes. Ben Richards es un policía que se ha enterado de lo que no debía y ha sido injustamente acusado de una serie de asesinatos. Como última oportunidad para sobrevivir, es obligado a participar en el concurso. Pero como Ben Richards es Arnold Scwharzenegger, las cosas no serán tan fáciles para los malos.

Esta película surge de un libro con el mismo nombre, escrito por el – entonces – desconocido Richard Bachman. Después de un puñado de libros de éxito más o menos discreto, el autor saltó a la fama al descubrirse que era el pseudónimo que utilizaba Stephen King cuando quería alejarse del Terror. Si no lo habéis leído, es cortito y recomendable. En él, King aprovecha para realizar una crítica feroz a los Realities y a la manipulación de los medios de comunicación en medio de un thriller de acción que entra muy fácil. En un principio, iba a estar protagonizada por Paul Glaser (Starsky, de la famosa serie de los 70-80), pero al entrar Arnie en el proyecto, éste pasó a estar tras las cámaras. Obviamente, al tener al Chuache involucrado, se obvió en gran medida la critica social, centrándose en gran medida en la acción desnortada y terriblemente pasada de página.

Lo que yo no recordaba es que el inicio de la película es bastante indigesto. Le cuesta entrar en materia y pasa por una media horita inicial bastante pestosilla. Sin embrago, una vez empieza el concurso en sí, la acción ochentera toma el mando y se convierte en una propuesta muy entretenida: escenas de acción bien construida, mamporros gratuitos, explosiones exageradas, futurismo hortera y un buen ritmo de frases lapidarias. Además, se guarda un buen puñado de bastardadas para lucimiento de nuestro Terminator favorito que no sé cómo pasaron el comité de decisiones (un poco de poder que debía tener ya el hombre). Muy fan de la “carrera” de coches a reacción, que tuvo que ser un quebradero de cabeza para los dobles de acción.

Y bueno, el final es el final porque tiene que haber uno. Debo reconocer que en mi memoria había guardado sólo lo bueno y tenía todo lo aburridote algo olvidado. Errores de continuidad por todos lados, un ritmo extraño (siendo amables), escenas construidas únicamente para que el Chuache se luzca. Pues a ver, se nota que es la primera vez del director tras las cámaras, que ya venía de ser “invitado” a dejar de ser el prota, por loque mucho no podría mandar tampoco.

Así, tenemos a Chuache haciendo de sí mismo, la cubana María Conchita Alonso de dama en apuros y un puñado de amiguetes (Jesse Ventura, Yaphet Kotto y Jim Brown) acompañando en la acción, todos en unos papeles algo lamentables. El único que hace algo parecido a actuar es Richard Dawson, como sádico presentador del programa que, a base de carisma, se marca un par de momentazos gloriosos.

Pero sí me acordaba de su cruda acción, con un puñado de escenas con empaque, bien resueltas en su parte central. La propuesta para crear a gladiadores tan improbables como Subzero Dinamo o Buzzshaw y la manera de acabar con ellos tiene su dosis de mérito e imaginación. Hay carisma y poca vergüenza bien usada por ahí.

Se nota que estamos en la parte más loca de los ochenta, con una propuesta estética estridente y hortera. Desmesurada y cutre en muchos sentidos, cosa que a mí me produce cierta ternura, pero que entiendo que a muchos les puede echar para atrás. Hay quién pediría un remake para adaptarlo a nuestros estándares actuales, pero teniendo Los Juegos del Hambre tan recientes (y ya sabemos lo mucho que bebe Katniss Everdeen de esta propuesta), no creo que fuera muy bien recibido.

Si hasta el (mínimo) subtexto de la película es el mismo: una crítica a la manipulación de las masas y al entretenimiento a base del morbo y el sufrimiento ajeno. En ambos casos, en el libro está mucho mejor tratado y, al pasarlo a la pantalla grande, pierde cualquier sutilidad y, al tirártelo a la cara con tanta gratuidad, no acaba de funcionar del todo bien. Como he comentado antes, la idea inicial era hacer más hincapié, pero al aparecer Chuache por ahí, cambiaron todas las prioridades.

A pesar de mis buenos recuerdos, debo reconocer que Perseguido se queda en una irregular propuesta de acción a la que le cuesta un mundo empezar pero que luego entretiene que da gusto. Un Chuache en su época más loca que se queda muy a gusto en un proyecto del que tiene un mando casi absoluto. Muy hija de su época, para lo bueno y lo malo, con un horterismo tan pasado de vueltas que lo tienes que querer, ni que sea un poquito.

 

 

Nota: 4

Nota filmaffinity: 5.8 

martes, 21 de febrero de 2023

Luca

Desde hace un tiempo, parece que las grandes películas de Pixar han desaparecido y, especialmente post-pandemia, han cogido un tono menor. Disney las hace pasar de puntillas por el cine y las estrena rápido en su plataforma, sin una especial publicidad de la casa madre (con la excepción quizás de Lightyear). Parece que los ejecutivos de arriba están apostando por otras franquicias últimamente y el estudio tenga que conformarse con un presupuesto más reducido y un trato menos favorable.

Eso no quita para que tengamos nuestra cita (más o menos) anual con la nueva propuesta del estudio. En este caso, Enrico Casarosa debuta a cargo de un proyecto en que rememora su infancia en un pueblecito italiano (al pie de las montañas….) de lo más pintoresco, siguiendo la vida de Luca, uno de los chavalillos que hay por ahí.

Pero obviamente, Luca no es un niño cualquiera, sino que él y su mejor amigo son en realidad tritones que adoptan forma humana cuando no están en contacto con el agua. Se han escapado de su casa submarina para explorar el mundo fuera del mar, maravillados ante las perspectivas que se les ofrecen. Al no conocer la sociedad humana, se comportan como un pez fuera del agua (jé), lo que no les impedirá hacer amigos de verdad ni participar en una competición deportiva que se celebra cada verano en el pueblecito.

Nos hallamos ante la película más pequeña de Pixar, pequeña en contenido y ambiciones, limitándose a contar (muy bien) uno de esos veranos que todos los que tenemos una edad pasábamos en el pueblo de los abuelos, corriendo aventurlillas en las que todo era posible a su modo. No hay verdades trascendentes ni emociones que nos busquen la lágrima. La historia de Luca y sus amigos es una trama sencilla, con su planteamiento, su nudo y su final, muy entrañable y muy bucólico todo. Complicaciones mínimas en un desarrollo impecable de una trama destinada únicamente a los más pequeños.

Lo que sí maneja la película es una calidad técnica descomunal. No deja de sorprenderme la calidad de los paisajes, el mar y la propia recreación del pueblo italiano. No se dejan ningún detalle que yo pudiera relacionar con lo que eran mis veranos de churumbel (a pesar del cambio de ambiente). Así se usa la nostalgia.

Además, tiene un diseño de personajes muy bien parido. Desde los dos tritones, desarrollando el sentido de la maravilla cada uno a su manera, con diferentes grados de malicia infantil pero sin mala fe hasta la pequeña Giulia, una niña muy echada pa’lante que ve en los dos chavales raros una posibilidad de cumplir su sueño de ganar la competición. Mención aparte para Massino, el padre de Giulia, un personajazo que acepta la vida como le viene y, cuando parece que te va a contar la historia para sacarte la lagrimita (el contexto busca el momento), rompe con lo esperado y despacha su anécdota sin más. Y qué grande al darse cuenta de la condición entre los tritones sin importarle lo más minimo ni inmutarse ni medio segundo. Son los amigos de su hija y ya le vale.

Observando el subtexto, a priori puede parecer que nos están contando una Sirenita modernizada, pero pronto vemos que la cosa no va por ahí. Luca es una entrañable alegoría sobre la inmigración (esos niños que son iguales pero no son iguales, no entienen la sociedad en la que están y siempre serán extraños por mucho que se esfuercen) explicada para los más pequeños, todo ello dentro de una preciosa historia de aventuras para los retoños de la casa, rodada – eso sí – con gusto exquisito.

Mis dieces por hacer que el niño gordo no sea el escogido para el desafío de comida. Por una vez no se tira de tópico.

Luca fue nominada a los Oscar de animación de su año, que perdió ante la muy inferior Encanto. Tú y yo sabemos que ese Oscar era para Los Mitchell, pero bueno…

Sorprende que Pixar traiga una película menor. Luca adolece de no tener nada de ese toque trascendente que nos ha hecho disfrutar durante tantos años en Pixar. Se limita a ser una deliciosa historia de aventuras para los más pequeños de la casa sin más complejos que ese. Unos personajes muy bien construidos y una calidad técnica marca de la casa complementan una propuesta con la que pasar 90 minutitos muy agradables. Muy entrañable a la que te pille con el ánimo adecuado.

 

Nota: 7

Nota filmaffinity: 6.9 

viernes, 17 de febrero de 2023

Sonic - La película

Estaba yo por aquí sin hacer nada de provecho con mi día cuando me acordé que tenía que hacer la reseña de Sonic.

A pesar de haber disfrutado durante años con los videojuegos del puercoespín azul, no tenía una especial ilusión por ver esta película. Viendo las experiencias proporcionadas por las películas de videojuegos, podíamos esperar tener un buen truñete entre manos. Además, las imágenes que se iban filtrando no prometían nada bueno. Pero hete aquí que al final se vio (años después), y ya tocaba hacer su reseña.

La película nos sitúa a un Sonic que, por alguna razón saltó de su mundo natal a la Tierra, donde lleva atrapado un puñado de años, en los que se ha criado al margen de la sociedad. Un día es descubierto por un patán que hace lo que puede con su vida y, entre ambos, deberán luchar contra un malo maloso que quiere a Sonic por una historia de Anillos de Poder y tal y tal.

Y debo reconocer que me he llevado una grata sorpresa. Sonic es una película de videojuegos con pocas pretensiones, pero la mar de simpática, constituyendo una de las mejores adaptaciones que se habían hecho hasta la fecha.

A ver, ¿qué tienes que adaptar del videojuego? El bicho azul, que corre mucho y Robotnik es el malo. Más allá… No tienes mecánicas que representar, ni tampoco un argumento mínimamente complejo (que esto no es Half-Life o The last of Us), así que los creadores optaron por un acercamiento a lo MCU: Coge el concepto original, lo trata con respeto y crea una nueva historia a partir de ello que recuerda suficiente al material primigenio para que el fan lo reconozca y aprecie, mientras que mete suficientes conceptos “nuevos” para que el profano no se pierda. Además, esforzándose para funcionar a diversos niveles dependiendo del frikerío del espectador (referencias para el que se lo sabe todo, detalles de común conocimiento para el que le suena de por dónde va la onda y luego, facilidades para que el profano no se pierda). Así, con una historia sin complicaciones, pero bien desarrollada y cuatro chascarrillos, pues tenemos 90 minutos para divertirnos sin exigencias.

Que sí, que la película es infantil, cuyo público objetivo ronda los 8-10 años, así que no lo podemos pedir lo que no tiene interés en dar. Sonic es una road movie de amistad entre un humano y un puercoespín de CGI, de atajos argumentales, todos los que queráis.

Quizás lo que menos me esperaba es que Sonic fuera creíble en pantalla. Para ser un peluche peludo que se mueve por ordenador, funciona estupendamente. Va muy acelerado por la vida, corre que se las pela e incluso el carácter bocazas y respondón del personaje está bien adaptado. Esto permite que las partes en que la película se decanta por la comedia y la acción sean las más logradas, ya que, además, Sonic tiene una gran química con James Marsden, complementándose muy bien cuando ambos están en pantalla (mis felicitaciones al actor y al equipo técnico). Luego la película naufraga un poco cuanto intenta ponerse trascendente y poner algo de drama, pero bueno, es soportable.

Y bueno, luego está Robotnik. Nadie lo había pedido, pero Robotnik es Dios. Jim Carrey es una improbable encarnación del malvado doctor que roba cada escena en la que aparece, gozándose a sí mismo como hacía años que no hacía y convirtiéndose en el espectáculo por excelencia del film. Es una bendita locura impredecible, tan desternillante como malvada, que levanta la calidad de cada segundo que aparece en pantalla. Estoy seguro que la mayoría de escenas están rodadas siguiendo el motto de “Carrey hace cosas y vosotros os adaptáis a ello”. Impagable.

En cuanto al trabajo del debutante Jeff Fowler, destacamos su capacidad para no meterse en líos, resolviendo con corrección las escenas de acción (aunque sin deslumbrar). Se nota la influencia de Mercurio a la hora de acelerarse, que con Sonic pasa bastante. La película avanza a buen ritmo, los chascarrillos tienen su gracia, Robotnik es dios y el desarrollo no es insultante. Además, el clímax final sigue un buen escalado y no parece estar por que sí. Al final, esta propuesta no busca más que ser simpática y hacer pasar un buen rato al espectador con 90 minutitos muy ajustados, funcionando como un entretenimiento agradable para toda la familia.

Así que al final, Sonic ha sido una sorpresa muy agradable. Esperando una basurilla, nos encontramos con una chorradita inofensiva, pero simpática y entretenida, que provee de aventuras para toda la familia. Y luego está Robotnik, que joé, como mola. Con su total falta de prejuicios y pretensiones, consigue ser una de las mejores películas que adaptan videojuegos que te puedes encontrar (bueno, la competencia es la que es).

 

Nota: 6

Nota filmaffinity: 5.4 

sábado, 11 de febrero de 2023

Guerreros de Ultramar (Graham McNeill)

Seguimos con Guerreros, aunque ahora sean de otro tipo. Con ésta, cierro toda la saga de Uriel Ventris, teniendo todos sus libros reseñados en este sitio. Algún día me pondré (o no) a hacer una reseña de toda la saga completa, pero no será hoy, que los Tiránidos invaden Tarsis Ultra y eso siempre llama la atención.

Título: Guerreros de Ultramar

Autor: Graham McNeill

Título original: Warriors of Ultramar

Traducción: Juan Pascual Martínez

“En la fría oscruridad del espacio, los voraces alienígenas Tiránidos viajan de mundo en mundo, consumiendo todo en un intento fútil de saciar su hambre de materia biológica. Justo en su camino se halla el planeta industrial de Tarsis Ultra, dónde el Capitán Uriel Ventris y los Ultramarines de la Cuarta Compañía les plantan cara en compañía de sus hermanos de batalla del Capítulo de los Mortificadores. A medida que la guerra arrecia y la situación empeora, Uriel deberá aceptar las tradiciones bárbaras de sus aliados y actuar contra las tácticas arcanas escritas en el sagrado Codex Astartes si quiere tener alguna posibilidad de destruir la amenaza alienígena.”

Lo que vemos desde un primer momento es un cambio de tono bastante importante. Cualquier atisbo de trama o desarrollo político (como sí habíamos visto en El Portador de la Noche) ha desaparecido. Aquí tenemos una invasión tiránida que no deja lugar a nada más que muchas toñas. Grandes y gigantescas. Obviamente se pierde la gracia del libro anterior, pero si algo sabe hacer bien el autor es escalar la belicosidad a tope, con lo que el libro se disfruta de otra manera.

El argumento tiene cero complicaciones. Los buenos defienden el mundo frente a los malos. Además, los Tiránidos son un villano muy fácil de escribir porque no piensan como nosotros y no tienen emociones, por lo que no hace falta dedicar tiempo a entender por qué hacen lo que hacen. Lo único que debes saber es que son el Gran Devorador y consumirán todo a su paso.

Esta simplicidad también se nota en el carácter de los personajes. Parece que McNeill “se olvida” de darles la personalidad que tenían en el libro anterior y se limita a tirar de tópicos como si no hubiera un mañana. Uriel Ventris pasa a ser “el prota”, con pocos detalles característicos más allá de ser el prota. El Sargento Pasanius se convierte en “el tío del lanzallamas” que, como buen secundario, siempre está allí. Peor parado queda el Sargento Learchus que se convierte en el gruñón que lleva la contraria al prota, sin más papel que ese.

Por lo menos, sí que entramos cierta diferencia entre los Ultramarines y los Mortificadores. Este capítulo de marines intercambiables se muestra como el reverso tenebroso de los Ultras para dar ejemplo de lo que ocurre si te alejas del Codex. No hace falta abandonar el Imperio para transformarse en un ejército de lo más inquietante. Su adoración por la muerte y aceptación de cualquier daño colateral como baja asumible los convierten en seres todavía más inhumanos de lo que tiende a ser cualquier Marine, provocando ciertos escalofríos cada vez que explican alguna de sus peculiaridades.

Me hace especial gracia encontrarme por aquí a un personaje famoso dentro del trasfondo, como es el Inquisidor Kryptmann. Sin andarse con suberfugios ni otras totnerías, se comporta tal como esperaríamos de un inquisidor cabrón. Su objetivo es todo lo que importa, y el resto, cositas veredes. Si tiene que cargarse un par de planetas para detener a la Flota Enjambre, pues se hace y punto.

Entre batalla y batalla, encontramos pequeños interludios en que se desarrolla una mini-trama secundario, siguiendo las vicisitudes de una pandilla callejera en los estratos más bajos de la ciudad colmena. Evidentemente, no lo pasan muy bien durante la invasión tiránida, teniendo sus aventurillas aquí y allá. No es que tenga una especial importancia dentro del libro (o ninguna), pero un poco sirve de recordatorio a lo mal que lo pasa el pueblo llano cuando las pistolas toman protagonistmo.

Lo que sí tiene el libro es un ritmo estupendo. No para. Consciente de tener una historia prácticamente nula, McNeill sabe lanzarte explosiones a la cara sin parar. Es decir, tienes acción continua de lo más emocionante. Así, el libro no aburre en ningún sentido. Las toñas son tan enormes y tan diversas que mola a su modo. Por otro lado, se echa en falta ese punto de trama que permite leer páginas y páginas sin parar. A mí no me importa disfrutar de escena de batalla tras escena de batalla, pero mucha gente encontrará dificultad en avanzar capítulos del libro sin una historia interesante, que la tercera ronda de cañones disparando y misiles explotando puede perder un poco la gracia.

Viniendo de un libro la mar de redondo como El Portador de la Noche, este libro es una pequeña bajona. Abandona cualquier pretensión argumental para ofrecer acción a lo bestia, pero le falta llegar al nivel de épica que otras propuestas similares consiguen, como El legado del Capítulo. Por lo menos no llega ser tan insulso como Cielo muerto, sol negro, de la misma saga y mucho más difícil de tragar.

Guerreros de Ultramar es una propuesta de acción descocada que busca tener las batallas más pantagruélicas de su franquicia. Su flojita trama lo destina a ser para cafeteros y completistas del género. No obstante, sigue siendo divertida y zumbada, que a veces es lo que se pide.

 

Nota: 5

Nota goodreads: 3.83/5