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sábado, 24 de diciembre de 2022

El regreso de los muertos vivientes

En esta tercera película del especial de zombis que nunca hicimos viene uno de los referentes del género en los 80. Esto lo puedo decir a posteriori, después de investigar un poco, porque la verdad es que desconocía la propia existencia de esta película U.u.

Lo que podemos decir desde un primer momento es que la película es muy gamberra. Parte (con todo el descaro) de ser una continuación no oficial de La noche de los muertos vivientes de George A. Romero. Considera sus hechos como acaecidos en el pasado, cuyos cadáveres acabaron en la funeraria donde trabajan los dos torpes empleados, los cuales acabaran provocando un nuevo apocalipsis zombi que destrozará la tranquilidad de la pequeña ciudad donde ocurren los hechos.

Se trata de una de las pocas películas de Dan O’Bannon, uno de los referentes en los efectos especiales de los 80. Aquí recoge los tópicos del cine del género y les pega una pequeña vuelta de tuerca que asienta la imaginería de los zombis que tenemos hoy en día. Si hace un tiempo comenté que el género post-apocalíptico Mad Max surge de la segunda parte y no de la primera, los tropos zombis toman como inspiración El regreso de los muertos vivientes: la plaga como una enfermedad contagiosa “tras la muerte”, la búsqueda de cerebros de los que alimentarse, la alarmante inmortalidad del no-muerto, cierta capacidad de organización como horda… Elementos que encontramos aquí reunidos por primera vez. También es la primera vez que hay dos tipos de zombis, los “normales” y lentos y otros que son rápidos, feroces y con inteligencia, aumentando enormemente su peligrosidad.

Además, todo ello aderezado con gags de puro humor ácido que añaden cierta frescura a su visionado, con gamberradas bastante salvajes como la fiesta punk en el cementerio (con desnudo más que gratuito), muertos vivientes especialmente inmortales y cabrones y diálogos impagables como el del zombi atado a la camilla incapaz de alimentarse.

Esto no quita, no obstante, que la gran mayoría de los minutos se pasan con un puñado de personajes encerrados en la funeraria sin que ocurra nada de importancia. Además, esta vez sí, la manera de avanzar la trama es a base de que alguien haga algo estúpido, lo que acaba produciendo algo de pereza. Quizás es que venía muy a seguido de la anterior película y no he acabado de entrar en mucho de los chistes, pero ésta me ha parecido inferior en muchos aspectos, por lo que no la he disfrutado tanto como pudiera haber sido sin el empacho zombi que arrastro.

Por otro lado, me encanta el final SPOILER Una bomba nuclear que esconde el problema y lo soluciona radicalmente, un botón, 4000 víctimas, y se acabó el problema que llevaba sin resolverse desde hacía años... Maravilloso, imprevisible y para quitarse el sombrero, me ha encantado. FIN DEL SPOILER

Otra vez, un referente dentro del género, que se gasta unos chistacos muy salvajes incluso hoy en día. Acierta con un acercamiento fresco al género zombi, asentando las bases de lo que sería el género en los siguientes 15 años. A pesar de que funciona como película de terror, me falla en ritmo y tensión para funcionar más allá de como referente de una época, visitándose más por motivos formativos que como disfrutable.

 

Nota: 4

Nota filmaffnity: 6.2 

martes, 6 de diciembre de 2022

One cut of the dead

 Ahí en el podcast de Cinéfagos nos pasa a veces que nos envalentonamos a pensar especiales que luego no grabamos. Esto provoca que me pegue un empacho de películas de una temática o director, para luego no usarlas en el programa. Y esto es lo que me ha pasado con un especial de cine de zombis que luego nunca hicimos. Abríamos con One cut of the dead.

Nos situamos en la grabación de una película de serie Z en la que un grupete de esforzados trabajadores intenta rodar una de zombies en una planta industrial abandonada. Como no puede ser de otra manera, la grabación se ve interrumpida por un apocalipsis zombi que provocará un puñado de equívocos y otras muertes esperpénticas.

Se trata de una película de presupuesto ridículo pero llena de ingenio, donde se conjuga un poco de terror y chistes muy absurdos con el cine dentro de cine (cosa que siempre me encanta), en un mejunje muy raruno que funciona estupendamente. Puede que haya zombies, alguna cabeza volando y grotescos chorros de sangre, pero ante todo, One cut of the dead es una COMEDIA y eso es algo que no olvida. Claro que son japoneses y su humor es el que es, pero son bien capaces de dejarte el culo bien torcidito.

En ese sentido, el reparto está tan sobreactuado y se flipa tanto que no hace sino reforzar el efecto de locura ante lo que estamos viendo. Así que bueno, cero quejas en este apartado.


El One cut del título es, en efecto la toma única de 30 minutos que vemos inicialmente. Ojo ante la dificultad de la propuesta de la película y los pocos medios con las que la llevan a cabo, aquí hay un trabajo de artesanía muy bien ejecutado. Luego, se produce un girito y volvemos a ver “lo mismo pero diferente”, y así hasta una tercera vez. Esta repetición es la que llena de originalidad a la película, una acrobacia quizás innecesaria, pero que si la compras, te permite gozar lo que no está escrito. Quizás tiene el problema que el primer round es el más flojo, pero luego es canelita. Lo dicho, empieza como una historia de terror al uso y, a medida que avanza, se va transformando en una carta de amor al cine con tanto fervor y respeto que se hace entrañable, queriendo a todos y cada uno de los personajes.

En fin, una idea tremenda, ejecutada con gracia y cariño. Le faltaría un poco de presupuesto, pero quizás este cine de guerrilla no habría sido tan efectivo. Siempre se agradece ver cómo en un género tan trillado como éste todavía se pueden hacer aproximaciones novedosas. Se nota (y me encanta cuando se transmite así de bien) que hay pasión por el cine, por un proyecto difícil y placer al hacer un trabajo bien hecho. La película puede dar un poco de asquete al inicio pero es que los últimos quince minutos se acogen con una sonrisa tan agradable que te deja un calorcito en el alma de lo más lindo (¡y en una de zombis!).

Dentro del podcast habríamos destacado su frescura, su manera de hacer cosas tan original y, no dudo ni por un segundo, que habrían habido un buen puñado de chistes en torno al zumbado del director de la película (la que están rodando, me refiero, puntazo de personaje).

Una peli de zombies de 2017 que es DIFERENTE. Eso ya de por sí hace que se debiera valorar. Además, es una comedia con muy buenas ideas, destila buen rollo (¡sí!) y mucho cariño por el cine, con lo que siempre se las arregla para tocar la patata con ternura. Una cosa raruna que se puede convertir en tu favorita a la que te coja con buen pie.


Nota: 9

Nota filmaffinity: 7.1

lunes, 12 de octubre de 2020

Shed of the dead

Y hoy nos dedicamos a cerrar la ronda de zombies con una “zomedia” inglesa, protagonizada por un puñado de secundarios de las series locales, un presupuesto ridículo e ideas algo peregrinas.

El “Cobertizo de los muertos” nos sitúa a un par de frikazos de vida bastante desastrosa que se ven implicados en el asesinato del dueño del cobertizo vecino. Después de unos momentos de pánico estúpido, estalla un apocalipsis zombie que les llena de regocijo. Además de ser ideal para esconder un cadáver, sus conocimientos frikis les dotan de ventaja. Son conscientes desde un primer momento de las reglas de funcionamiento de los zombies y siempre pueden extraer técnicas de defensa de su saber friki. Incluso se sumergen (a modo de película) dentro de los mundos de fantasía con los poderes de un buen rolero para inspirarse en las peleas. Parece que mola, ¿no? Pues aquí acaban las cosas buenas.

Bueno, miento, también se debe destacar que la factura visual de la película es más que correcta. Las escenas están compuestas con pulcritud y, especialmente en las flipadas de fantasía, resuelven con nota las absurdeces que plantea el guión, con un nivel que ya quisieran, por ejemplo, las dos películas de zombies anteriores.

Dentro de los aspectos negativos de la película está todo lo demás. Las actuaciones sobrepasan en mucho la vergüenza ajena, el guión oscila entre lo desagradable y vomitivo, dirigida sin ningún sentido del ritmo o del desarrollo de la trama. Que sí, que es algo que se puede esperar en las comedias cutres de zombies, pero aquí estamos ante una de las peores propuestas de este estilo.

El mayor problema es que quiere ser un Zombies Party sin tener ni idea de saber qué es lo que funcionó de la película. Así pues, en vez de perdedores carismáticos, tenemos a un puñado de sabandijas a cada cual más despreciable como protagonistas pretendidamente chistosos. Unos imbéciles integrales que se mueven por egoísmo y ganas de joder al prójimo, que se creen graciosos y no pasan de estúpidos ostiables.



Los personajes masculinos son especialmente grotescos, siendo todos (sin excepción) unos cerdos salidos que no dudan en sacar partido del apocalipsis zombie para arrimarse al chumino más cercano, pasando a chantajear o coaccionar para tocar algo de teta. Casi siempre vulgar, no es en ningún momento divertido (es que ni una vez), ni inteligente ni ingenioso.

El desarrollo de la historia tampoco se salva en lo más mínimo. No llega a haber un argumento. No encontramos un “necesitamos llegar a tal lugar por razones” o algo. Simplemente consiste en ver como el puñado de mendrugos la va palmando producto de su propia estulticia, sufriendo las consecuencias de sus execrables decisiones. Simplemente, pasan de un escenario a otro viendo reducido su número porque han intentado tirarse a una zombie stripper que les ha acabado reventando los sesos, o porque les ha parecido divertido arrojar a la horda a la chica que se ha negado a enseñarle las bragas (Si, y lo venden como gracioso).

Ahí está lo más gordo. Hay intentos de chiste. Los ves. Te das cuenta de que “eso” es lo que debería ser gracioso y uno no puede evitar pensar en la somanta de collejas que le daría a los creadores. Por momentos me da la impresión de que sería la película que yo habría escrito con 12 años y luego se hubiera rodado sin tocar ni una coma.



En fin, una basura bien grande que lanza por la borda un planteamiento curioso del que se podría haber sacado mucho más jugo. Ofende sin siquiera ser consciente de ello y no ofrende nada que pueda interesar incluso al fan, que fácilmente encontrar un chillón de propuestas mejores en el mismo sentido. En serio, que la evitéis.

 

Nota: 1

Nota filmaffinity: 2.7 

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Infección

Después de liarnos con una película de zombies canadiense, toca una de zombies venezolana, también con mensaje político a su modo.

En este caso, tenemos una película de género más convencional. En la maltratada Venezuela, un abnegado médico intenta llevar salud a un pequeño pueblo perdido por las montañas (ejem). Estalla un apocalipsis zombie causado por una variante del virus de la rabia, con lo que tenemos infectados que se mueven a cierto ritmo y la van a liar por todo el país.

Flavio Pedota (el director) no se anda con sutilezas, identificando claramente a los zombies rabiosos sin cerebro con los seguidores del dirigente Maduro, que ha llevado el país a la perdición. El protagonista no es otro que un dedicado médico que lucha por traer un rayo de esperanza a su gente, acabando con la infección que azota a su pueblo.

Una vez que obviamos (bueno, no) su parte política, lo que tenemos entre manos es una típica historia de zombies, con la confusión correspondiente, sus correrías y las huídas de un refugio a otro, la esperanza ante la llegada a una zona segura donde encontrar una cura, con militares tocando las narices aquí y allá, aderezado con el particular toque cultural del país sudamericano.

La comparación con Juan de los Muertos es inevitable, pero Infección no busca el chascarrillo ni la comedia terrorífica. Ésta es una de zombies post-Romero clásica, con sus dosis de acción y de ominoso terror.

Sufre (mucho) de un reducidísimo presupuesto, además de cierta tendencia de los zombies a teletransportarse según conviene al guión, pero tenemos un producto que se funcionar a ritmo aceptable, en la que los sucesos transcurren manteniendo algo de lógica e incluso se permite cierto desarrollo de personajes. De un modo muy convencional, todo está en su sitio, sin alardes ni ínfulas, dando lugar a una dirección muy anodina pero sin errores, completado por unas actuaciones medianamente competentes.


Infección n
o tiene nada especialmente malo, pero tampoco nada que podríamos destacar como bueno. Ni inventa nada ni tiene nada en especial que la distinga de otras muchas propuestas del mismo estilo, más allá de ser venezolana y haber conseguido realizarse (que ya de por sí tiene su mérito).

Si la comparamos (inevitablemente) con la anterior Blood Quantum, sale perdiendo en todas las coreografías de asaltos zombies, falla en espectacularidad y medios, pero por otro lado contiene un desarrollo más lógico, rematado con más empaque y menos personajes que se dedican a hacer estupideces.

En conjunto, acaba siendo una película de zombies muy canónica y convencional. Corre peligro por ser anodina si no fuera por que aprovecha cada oportunidad para lanzar una pedrada gratuita al gobierno de Maduro. No destaca dentro del género, pero tampoco se le pueden encontrar defectos de gran magnitud, con lo que proporciona un entretenimiento funcional al fan, sin aspavientos ni grandes novedades.

Nota: 4

Nota filmaffinity: 3.9 

lunes, 28 de septiembre de 2020

Blood Quantum

Cada año me pego mi correspondiente maratón de cine de zombies. Un gustazo culpable que gusto de darme de vez en cuando (y que creo que este 2020 será imposible de tomar).

La primera película de esta ronda es la canadiense Blood Quantum. El film plantea, como no puede ser de otra manera, un apocalipsis zombie en el que la sociedad se ha ido a tomar viento. Sin embargo, hay una excepción. Por alguna razón desconocida, los indígenas de la zona son inmunes a la zombificación, por lo que han conseguido establecer unas reservas libres de zombies donde los blancos (y otras razas) pueden refugiarse mientras ellos se hacen los amos del cotarro.

Ahí está la vuelta de tuerca inusual, los indígenas son inmunes, mientras que los zombies son todos blancos. Así pues, el peligro para los protagonistas no es el de convertirse en zombie sino el de ser sobrepasados/comidos por ellos. Esta obvia relación con el racismo no es casual. No en vano el equipo que hay detrás de la película es indígena y la película aprovecha para criticar cierta política del gobierno canadiense establecida en los años 80 sobre cómo se les debía tratar (demasiado recientemente corregida). El giro se plantea con acierto y un pelín de mala leche bien buscada, aunque se olvida completamente cuando empieza la lucha por la supervivencia, me hubiera gustado que se pusiera algo más de énfasis en ello.



El principal problema del argumento de la película es que parece haberse llegado a un status quo más o menos satisfactorio en que los indígenas son los privilegiados por el sistema y al resto no le queda otra que tragar. Todos son más o menos felices (ejem ejem) y no parece haber una ruta obvia que el argumento deba tomar ¿Cómo desatas entonces algún tipo de trama? Pues poniendo a personajes (supuestamente) inteligentes a hacer estupideces sin motivo hasta que todo salta por los aires. Entonces, lo que quedaba de sociedad se va al garete y empieza una nueva lucha por la supervivencia, con todos los tiros y todas las tortas convencionales que estamos acostumbrados a ver en las mil propuestas que trae el género.


Se olvida pues cualquier crítica racial o desarrollo de los personajes (que tampoco es que fuera muy allá, inicialmente), repitiendo todos los tropos habituales, repasando los trillados caminos de las pelis de zombies, con la única salvedad de que algunos personajes son inmunes y tienen poderes extras. A pesar de ciertos altibajos, funciona aceptablemente, llegando al final con cierta dignidad, consiguiendo incluso alguna que otra escena destacable, como la redención del samurái indio. 

En resumen, Blood Quantum tiene un buen planteamiento, un desarrollo algo cuestionable y un final apañaete. A pesar del girito argumental, se queda como una de zombies mas que seguro hubiera ganado si se hubiera incidido más en el tema racial/social que se deja de fondo tan pronto empiezan los tiros.

Nota: 4

Nota filmaffinity: 4.0