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viernes, 23 de mayo de 2025

El instante más oscuro

En mi habitual tendencia a equivocarme de película, cuando le di al play estaba convencido de que iba a ver la película de la muerte de Osama Bin Laden (La noche más oscura). No os podéis imaginar mi sorpresa al ver que estamos en la IIGM y aquí a los talibanes no se les espera.

El instante más oscuro está situada en las semanas que transcurren desde que el frente franco-británico es destrozado por las fuerzas alemanas hasta la consolidación de la batalla de Inglaterra. Se centra en la figura de Winston Churchill, repasando sus actos durante los primeros meses de la IIGM y su papel vital para que Gran Bretaña no se rindiera a los nazis. Se inicia con la dimisión de Chamberlain como primer ministro del Reino Unido y la tarea de Churchill de negociar una paz (una rendición) ante Hitler y Mussolini. Sabemos cómo ocurre la historia y veremos como éste decide desafiar a su gabinete y tomar una postura contrara a la negociación, preparando a su país para una resistencia a ultranza en una guerra se prevé larga.

El instante más oscuro es un vehículo para el lucimiento de Gary Oldman, que da vida a Winston Churchill en un ejercicio de transformación en el que se convierte en un doble del personaje histórico. Su enormérrima actuación es capaz de mostrar todas las contradicciones y defectos de un personaje vital para la historia de su país, copiando dejes, maneras de comportarse y discursos a veces indistinguibles del personaje original. Es el alfa y omega de la película y, si lo que quieres es ver a un buen actor haciendo un buen trabajo, aquí te vas a quedar a gusto.

Además, se agradece que este ejercicio venga acompañado de un envoltorio muy bonito. Se realiza un gran esfuerzo para recrear la Londres que vive bajo los bombardeos, tanto en una fotografía impecablemente sucia con la que mostrar los daños sufridos sin por ello dejar de ser espectacular. Lo mismo ocurre con el vestuario – lo que refuerza la teatralidad de la película – y los escenarios en sí, consiguiendo una recreación histórica fina y creíble. También debe destacarse el brutal trabajo de maquillaje y el chillón de prostéticos que debe ponerse Oldman para transformarse, siendo al mismo tiempo capaz de interpretar y realizar todos los gestos que sean necesarios.

Técnicamente, El instante más oscuro es un portento de discreta orfebrería. El problema que tiene es que más allá de ello la película es un peñazo de los grandes. Sí, hace gracia adentrarnos en los despachos y ver qué ocurre entra bambalinas, enterándonos de los diálogos dentro del gobierno y quién llamaba impresentable o petardo a quién mientras los británicos se planteaban capitular. Sin embargo, esa recreación concienzuda es la que le resta interés a la que sepas un poco de historia: ahora viene este discurso, ahora toca esta decisión, etc. El retrato del momento está realizado con una asepsia tal que le cuesta provocar sorpresa o emoción, más cerca de un documental novelado que de una película como tal. A ello contribuye un ritmo no especialmente brillante, unos diálogos – excepto de los de Churchill, que se nota quién debe quedar bien – no especialmente brillantes y cierta inexistencia de los giros de guión. A mí me tienden a gustar las películas de gente hablando en pasillos, pero esta vez se me ha hecho bastante bola.

Parece que llega un momento en todo actor que se da cuenta de que quiere ganar y empieza a hacer películas-lucimiento para que se lo den. Gente como Will Smith, Leonardo DiCaprio, Bojack Horseman… empiezan a producir películas sobre las que tienen control para que destaque especialmente su trabajo y así llevarse la estatuilla y quedar a gusto con su ego. En este caso, le ha tocado el turno a Gary Oldman, que ha sacado adelante el proyecto casi de su bolsillo. Para ello ha reunido a la flor y nata de los estudios británicos en una propuesta técnicamente impecable (mis felicitaciones a Joe Wright y al resto del equipo tras las cámaras, que hacen un trabajo enorme al recrear el Londres de 1939 tan bien como lo hacen). Fue nominada en los Oscar a Película, fotografía, diseño de producción y vestuario, ganando también – como no podía ser menos – el de actor principal y el de maquillaje.

¿Quieres disfrutar de una actuación de bandera aunque luego la película sea un poco meh?  Este “documental” sobre las intrigas políticas inglesas durante el inicio de la IIGM es justo eso. Oldman impresionante, la película aburrida. Cada uno con sus preferencias.

 

Nota: 5

Nota filmaffinity: 6.7


lunes, 27 de noviembre de 2023

The Batman

Y cuando todavía no nos habíamos recuperado de todos los follones que generó el Batman de Ben Affleck y la Liga de la Justicia, va y se anuncia la enésima reencarnación del encapuchado. Los ánimos no mejoraron mucho cuando además se anunció que el actor escogido para ello iba a ser el “vampiro brillante” Robert Pattinson. Pocas veces he visto una reacción tan visceralmente contraria a una decisión de casting.

Por si fuera poco, se anunció casi desde un primer momento que esta película estaría separada del DCUniverse, siendo simplemente “una película de Batman”. Así que tenías a otro montón de fancistas echando llamas por el culo, pues ¿Cómo no se iba a mantener un Universo Compartido, etc? Y por si fuera poco, se venía de echar a Zack Snyder de la dirección del proyecto completo, añadiendo todavía más sal a la herida de los talibanes del integrismo tebeístico.

En fin, que había mucha gente con ganas de atizar a esta película, incluso antes de que saliera o siquiera se vieran algunas imágenes sobre ella. Su producción estuvo envuelta en críticas y ardían las redes ante cualquier noticia que se generara sobre el tema. Creo que más allá de Las Cazafantasmas y Cpt. Marvel, no recuerdo tanto odio ante un proyecto, así reciente.

Pero bueno, la película salió y mostró una nueva versión de Bruce Wayne y Batman. Esta vez acercándose a un personaje novato, que hace poco ha empezado a “trabajar” y todavía no se ha ganado la reputación y la confianza de los demás. Para la mayoría de gente, es “un loco” que hace locuras, tan delincuente como los criminales que dice querer capturar. El detonante del film es la aparición de un súper-terrorista llamado Enigma que parece tener algo personal contra Batman, trayendo de cabeza a nuestro héroe, a la policía y a la Mafia de Gotham.

Y hay mucha tela que cortar. Principalmente porque tenemos los  referentes muy presentes y pesa mucho ante la gestión de las expectativas. Por un lado, el Batman de Affleck (una montaña de músculos hipertecnológica) estaba todavía en activo, sacando películas. Por el otro, todo el mundo tiene presente la gran actuación de Christian Bale en la reconstrucción del personaje que hace Nolan. Así que la presión que tenía el director Matt Reeves sobre qué facetas mostrar o en qué centrarse era morrocotuda, viéndose ante (casi) la obligación de hacer una buena película o lo iba a pasar mal. Las decisiones se toman y, en vez de alejarse radicalmente de anteriores encarnaciones o tomar la vía kitsch. Reeves decide tirar por la vía de en medio y, utilizando un par de los cómics más reputados del murciélago, hace un machembrado muy raro para adaptar su estética y mitología. Tenemos a un Batman menos heroico y más detectivesco, se nota, se hace hincapié en que todavía está verde en algunas cosas, mostrando que hay un buen camino que recorrer. Volvemos a vivir una Gotham que respira como un personaje más, despidiendo una atmósfera decadente en la que nos creemos que cualquier delito es posible y la vida importa poco, como si de una Ciudad del Pecado se tratara. Si bien no tiene la ampulosidad de Nolan o el barroquismo de Schumacher, el trabajo visual es notable a la hora de mostrar una ciudad repleta de siniestra riqueza.

La acción se presenta inesperadamente desnuda de artificio. Se siente dura y desagradable sin necesidad de acrobacias extrañas ni cámaras desenfocadas. Más allá de algunos tortazos mortales al aterrizar (que apenas le producen magulladuras), las coreografías son variadas, con un puñado de escenas que seguro recordaremos unos cuentos años. Destacaría la persecución al Pingüino por la autopista, con un Batmovil que parece salido de Mad Max, la ingeniosa pelea en el pasillo a oscuras, sólo iluminada por los estallidos de las armas y, sobreotodo, la primera aparición en el metro, muy efectista en su mini-acercamiento al terror.

Una de las sorpresas que yo (y casi todos) nos llevamos fue el estupendo trabajo de Robert Pattinson a la hora de dar vida a Bruce Wayne. Quizás no es el mejor Batman que hemos visto, SÍ es el mejor Wayne. No es habitual ver tan bien reflejado al hombre torturado por sus demonios internos, tan ido que sólo encuentra consuelo en ponerse la máscara para vengarse. A su alrededor, un elenco de secundarios da el do de pecho a la hora de dar vida a todos los antagonistas que conocemos del cómic. Catwoman (Zoe Kravitz), el Pingüino (Colin Farrell), Carmine Falcone (John Turturro) y, sobretodo, un Enigma irreconocible y con toneladas de mala leche (notabilísimo Paul Dano). Un poco más desaprovechados veo a los adláteres del prota, pues ni Alfred (Andy Perkins) ni el Comisario Gordon (Jeffrey Wright) realizan un trabajo tan memorable. A grandes rasgos, el descomunal metraje permite espacio para que todos los secundarios tengan profundidad, dejando margen para que cualquier actor con ganas pueda lucirse y vaya si se quedan a gusto.


El mayor problema – quizás – del film es que toca demasiados palos. Uno acaba fácilmente confundido y no es fácil aclararse si estamos creando el mito, acabando con la mafia, luchando contra supervillanos, viviendo una historia de amor y venganza o si lo único que importa son los traumitas del protagonista. Esta dispersión obliga al espectador a esforzarse por seguir el hilo, lo cual es divertido, pero puede hacerse una tarea pesada al final de las tres horas. Lo mismo ocurre con los acertijos y la torpeza de Batman para resolverlos. No sé si es que es un novatillo o un atontao, pero se muestra especialmente obtuso a la hora de encontrar una solución y siempre se los tienen que ir resolviendo, dando lugar a algunas líneas de diálogo que son un poquito vergonzosas en algunos momentos.

Esto redunda con la desmesurada longitud del film. Reeves quiere que todo momento sea trascendente, grande y rotundo (bueno, tampoco llegamos a la grandilocuencia de Snyder, pero se queda a gusto). Está todo el rato “a tope”, incluso cuando está tomándose un café, durante tres horas. Al ver la película en el cine, salí realmente agotado, pues el metraje no respira, no descansa ni un momento. Quitando pausas al hablar y otras escenas de caminar ominosamente hacia el objetivo ahorraríamos treinta minutos, ganando mucho ritmo entre medias, seguro. Curiosamente, cuando la volvía a ver en casa (sí, a veces uno es un rato masoca) gracias a HBO, la tuve que partir en tres episodios (las noches después de cenar dan para lo que dan) y entró mucho (pero mucho) más fina. El tener un descanso entre días hacía que el gravitas se tragara mejor, resultando en una experiencia mucho más gratificante.

Además de no tomarse ninguna prisa por explicar la historia, otro problema es que la película tiene tres epílogos que llegan cuando ya estás agotado. Pero bueno, por lo menos cierran todo lo argumentalmente importante, dejando el camino abierto para una segunda parte (que se confirmó desde el segundo uno) y la posible aparición del Joker en un futuro. Después del guirigay que ha supuesto el cambio de poderes en Warner/DC, The Batman 2 fue casi la única película que sobrevivió a todos los ajustes – quizás por ir por libre desde un primer momento – aunque cambiando como veinte veces de argumento. Al final, parece que tendremos conjunción de este Batman con el Joker de Joachim Phoenix. A mí me hubiera gustado que tardaran alguna película más en juntarlos, pero comprado me tienen.

El reinicio de Batman que nadie había pedido ha acabado siendo una sólida película de súpers. Se ve lastrada por su pantagruélica longitud, lo que afecta al ritmo y al poso. Sin embargo, el esfuerzo de todo el elenco, un guión mejor pensado de lo que parece a primera vista y un director que sabe qué quiere hacer con su producto hacen de su visión una experiencia muy aprovechable. Si han de ser películas de súpers con esta enjundia, me da igual que no se busque un Universo Compartido.

 

Nota: 8

Nota filmaffinity: 6.9 

jueves, 1 de noviembre de 2018

Arma Fatal


Simon Pegg y Nick Frost se han erigido como una de las parejas de cómicos británicos más afamadas del abundante panorama británico. Lanzados al estrellato internacional con la punzante Zombies Party, completaron a posteriori una singular trilogía que sólo tenía en común a los actores y el amor por los helados de sus personajes. La película que hoy nos ocupa, Arma fatal, es su segunda parte, culminada finalmente en la descomunal pelea de Bienvenidos al fin del mundo.

Arma Fatal es una película muy difícil de clasificar. Esta comedia británica de policías de 2007 es una parodia deconstructiva y un homenaje a todas las películas de colegas de detectives de EEUU, situada en un bucólico pueblo de Inglaterra lleno de secretos.

En ella, Nicholas Angel (Simon Pegg) es el mejor policía de Londres, capaz él solo de mantener el crimen de la urbe en mínimos históricos. Es, parafraseando a su exnovia Janine (una irreconocible Cate Blanchett), incapaz de “apagar” su estado de oficial de policía. Sus superiores piensan que es muy bueno en su trabajo. Demasiado bueno, de hecho. Lo que hace quedar mal al resto de los policías del cuerpo. Con la intención de poder vivir más tranquilos, lo ascienden y lo convierten en sargento de un pueblecito en el que nunca pasa nada en la campiña inglesa. Sandford (Gloucestershire) ha ganado el premio al “mejor pueblo de Gran Bretaña” durante un buen puñado de años; una villa reconocida por no tener crímenes… pero símuchos accidentes.

Los primeros equívocos hacen patente que Nick no encaja para nada. Sus tareas son extremadamente banales y choca inmediatamente con los relajados policías locales, especialmente con Danny Butterman (Nick Frost), un “joven” policía que quiere ser un poli duro de película (como en Dos policías rebeldes y Le llaman Bodhi, para ser precisos). A partir de ahí, empiezan a suceder una serie de extraños incidentes, lo que lleva a pensar a ambos policías que hay algo turbio escondido en el pueblo…


Escrita y dirigida por Edgar Wright, la película se dedica a arrojarte a la cara durante 90 minutos todos los tópicos de las películas de policías para dejarte clarito que son pura fantasía… y aplicar todos y cada uno de ellos en su tramo final, sin dejar por ello de parodiarlos. Pocas escenas y detalles de la pantalla se reflejan “porque sí”, obedeciendo a un plan que esconde una muy detallista sofisticación referencial. Sorprende en su complejidad para una película que no apunta inicialmente a ser más que una chorrada gigantesca. Sin embargo, tenemos acción abundante, salvaje y bien rodada, con poco que envidiar a las propuestas con mucho más músculo; la trama se enreda con brío y sin artificios, con una enjundia que llega mucho más profundo de lo que uno esperaría, provocando que el desenlace se acometa con muchas, muchas ganas. Todo ello sin dejar de abanderar con ganas el humor absurdo que te obliga a exclamar “pero que demon…” entre un buen puñado de risas.

Además, al estar ubicado en los pueblecitos del oeste de Inglaterra, te retrata con gracia todos los tópicos de la región (acentos, pueblerinos, tweed y chorradas varias), lo que añade un puntito entrañable a todo el conjunto. Después de haber vivido un tiempo en uno de ellos, me choca comprobar lo condenadamente bien relacionado que está todo. ¡Es tal que así!

 La parte más floja se halla en los personajes y sus actores. No tanto en Simon Pegg y Nick Frost, que se las pintan solos para hacer el canelo, como llevan haciendo con notable éxito durante los últimos veinte años, sino en el manojo de secundarios, que son meros tópicos andantes interpretados por actores que no se toman en serio el proyecto. Pero bueno, ¿cómo te puedes tomar en serio una película tan chorra y pasada de página como ésta?, tampoco sería cuestión de criticarles mucho por ello. En el fondo, las comedias absurdas son lo que son, aunque molen tanto como ésta.

 Arma Fatal es una de estas películas que te reconcilian con la vida. Sentido quizás no tiene mucho, pero destila hilaridad por los cuatro costados, con el humor justo para mantenerte una sonrisa, mezclando los géneros como pocas (de comedia chorra ZAZ, se pasa a buddy movie letal a un final que mezcla La comunidad con los westerns de Sergio Leone. El mejunje es un poco raro, pero si te casas con el humor del Cornetto… el descojone está asegurado.

Nota: 8
Nota filmaffinity: 6.7

jueves, 28 de mayo de 2015

La prinesa prometida

¿Te gustan los cuentos? Este es extraordinario:
Tenemos un bueno, un malo, una princesa, un pirata, un espadachín, un brujo…
Tenemos intriga, codicia, venganza, miedo…
Tenemos amistad, heroismo, determinación en cumplir tu objetivo…
Tenemos duelos de espada, persecuciones, enigmas, magia…
Tenemos aventura, acción, lágrimas y un sentido del humor insuperable
Y sobre todo tenemos el AMOR VERDADERO.



Y no miente. Es justo lo que dice ser, contiene todo lo que una película de capa y espada debe tener.

Los ochenta es la mejor época para la aventura, para que un niño pueda echar a volar la imaginación y ponerse a soñar: WillowLos GooniesDentro del LaberintoEl Castillo en el cieloCuenta conmigo… Y la princesa prometida. La fantasía medieval más inusual y perfecta que unos actores han trasladado a la gran pantalla. Qué frustrante es disponer solamente de lenguaje escrito para abarcar las sensaciones que transmiten una obra de tamaña magnitud. Y qué pena no poder plasmar directamente sobre la pantalla del ordenador sobre el que ahora escribo las emociones, las sensaciones y los recuerdos que me vienen al recordar esta historia.

Debo confesar que cuando se procedió al reparto de películas en el blog, ésta es la que más ganas tenía de quedárme. No por lo que disfruto con ella (que también) sino para conseguir que mi pareja la viera por primera vez (si, hay gente de nuestra quinta que no la ha visto). Y he podido comprobar lo bien que funciona. He comprobado como un adulto ha recordado, con una sonrisa en los labios, el momento en que no fue más que una personita que soñaba con tesoros en un mundo fantasioso, casi onírico, en el que todos quisimos vivir en algún momento.

El planteamiento de la historia es de lo más naïf: Un abuelo lee a su nieto enfermo un libro que lo hizo disfrutar cuando él estuvo enfermo. El pequeño, como nosotros, no parece muy conforme con lo que le plantean ¿Un cuento de capa y espada, a estas alturas? Pero rápidamente la imaginación del chico pone en movimiento las palabras, quedando él (y nosotros) encandilados con lo que ocurre. Todos hemos sido niños y hemos estado enfermos, a todos hemos disfrutado de esos cuidados amorosos y, tengamos la edad que tengamos, nos emocionamos cuando el Hombre de Negro logra escalar los Acantilados de la Locura, o cuando la pareja de enamorados atraviesa los peligros de las Arenas Resplandecientes, o sobrevive a los Roedores de Aspecto Gigantesco.

La imperfecta realidad que se crea no es sino fruto de la imaginación de un niño. Éste convierte en imágenes las palabras que su abuelo le relata, dotando a la trama de un realismo mágico decididamente atemporal. Acrecentando sin duda la sensación de cuento de hadas que parece vivir quien ve por primera vez esta película.  Cualquier cosa es posible en un cuento que se permite el lujo de empezar al revés, con una feliz historia de amor sucedida por el duelo entre los duelos a florete. Y a partir de ahí, simplemente magia. Un guión redondísimo, un ritmo vivo, un sinfín de aventuras vibrantes y unos diálogos que hace mucho que trascendieron la frontera solo reservada a los mitos.

El responsable de todo el espectáculo no es otro que Rob Reiner, del que ya hemos disfrutado como niños con Cuenta conmigo y que nos hará vibrar a lo grande en Algunos hombres buenos (o no), así por poner un par de ejemplos. En este caso adapta el también mágico mágico libro de William Goldman, que participa del mismo juego que La Historia Interminable, impreso en dos colores para mostrar los dos diferentes planos de realidad. La adaptación conserva todos los grandes momentos de un libro que es capaz de hacernos soñar como pocos, puliéndolo un poco y quitándole alguna de las tramas secundarias menos importantes, constituyendo una de las mejores traslaciones libro=> película que podemos encontrar.Tampoco puedo olvidarme de la estupenda banda sonora compuesta por Mark Knopfler que aporta el justo tono a la cinta.

Y es que hay poco más que decir. ¿Ingenua? Sí, pero dulce y divertida. ¿Irreal? Sí, pero decididamente mágica. Así que acomódate en la sala, relájate, retorna a tu infancia y disfruta de esta fascinante película. Te aseguro que merecerá la pena.

Y ahora un pequeño juego, ¡a ver si adivináis quién dice cada frase!
1) Debo confesaros algo…¡que yo tampoco soy zurdo!
2) Me llamo XXX. Tu mataste a mi padre. Prepárate a morir
3) Parecéis un hombre honrado. Lamentaré mataros
4) Si, hijo, el amor verdadero es lo mejor que existe, salvo quizás los bocadillos de cordero.
5) Como desees
6)- Pienso que no está bien matar a una doncella inocente.
– ¿Te he entendido mal o ha salido de tus labios la palabra pensar?
7) La vida es dolor, alteza. Quien quiera que diga lo contrario intenta engañaros

8) Somos hombres de acción. Eso de mentir no sería propio de nosotros

Nota: 9
Nota filmaffinity: 7.4

Puublicada previamente en Cinéfagos AQUI

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Scott Pilgrim contra el mundo


Dentro de la CVO nos ha tocado ver una de las chorradas más espectaculares que he visto en bastante tiempo. Se quería una película ligera y chistosa para acabar el año, y vaya si lo ha sido.

Scott Pilgrim es un friki algo inadaptado que parece (por fin) tener una novia normal, pero la exótica Ramona Flowers aparece en su vida y él cae rendido a sus pies. Sin embargo, para ser merecedor de sus atenciones, primero deberá derrotar a las siete malvadas exparejas de Ramona.

La película es bastante particular, es difícil coger el truco a esta mezcla de cómic/videojuego/cine muy pasada de vueltas. A ver, ¿qué chaval no ha soñado alguna vez con ver su vida convertida en un videojuego? Pues Scott Pilgrim la vive así, con sus barras de energía, sus power-ups, sus vidas extras y las moneditas que recibes cada vez que derrotas a un enemigo. Scott Pilgrim es bastante especial, tanto que requiere predisposición previa del espectador ante lo que está a punto de ver, ya que es éste el que debe conectar con la historia y sus personajes. En un microcosmos tan particular como el que se nos ofrece, entiendo perfectamente que haya quien la repudie, pues no es para todos los gustos. Ya no sólo por el recurrido tema/homenaje al mundo de los videojuegos, sino por la narración elegida, rápida e impactante, sin respiro alguno. Tanto que dos horas casi se me pasaron como si fuesen media.

ACTORES: La actuación de todo el elenco es (deliberadamente) cutre. La cara de empanado / flipado de sus personajes es justo una de sus (pretendidas) gracias. El guión no les pide otra cosa que hacer tonterías, y ellos las hacen con ganas.

DIRECTOR: Esta es una película peligrosa. Tiene una estética y una forma de narrar la historia muy particular, que la hace personalísima y diferente. Este estilo le permite conectar con una buena hornada de espectadores (frikis de los videojuegos que aún tengan ganas de soñar) pero que al mismo tiempo, alejará a casi cualquier otro sector del público. Junto con la superior Kick-Ass, son abanderadas de una nueva hornada de directores/guionistas que han conseguido su estilo al realizarlas. Referncias frikis, diálogos absurdos, estructura narrativa discordante y una estética muy suya, que adoras o odias.
Luego el tema de las imágenes, con onomatopeyas y cosas típicas de cómics, que creo está bastante logrado. La música es buena (se me quedó grabada una cancioncita y no había modo humano de quitármela de la cabeza). Y las luchas son como estar jugando al Street Fighter o algo similar, por lo que con esto os podéis hacer una idea de si os va a molar o no la cosa. Una flipada total y absoluta: verosimilitud nula, por supuesto.


GUIÓN: Ejem… el guión es una condensación de los seis tomos del cómic en que se basa. Apenas hay cambios (extraño) y hay incluso algunos diálogos totalmente calcados, (incluyendo la disposición en viñetas). En el fondo, Scott Pilgrim en ningún momento deja de ser una alegoría sobre lo que pueden ser las relaciones de pareja, los celos (representados de alguna manera por los combates con los malvados ex), la sinceridad, el compromiso y sobretodo, sobre lo que es llegar a ser sincero con uno mismo y respetarse para luego ser capaz de llevar una relación hasta el final; pero todo ello narrado a modo de batiburrillo, con el absurdo por bandera y un montón de chorradas por medio.

Sin duda, no es una película para cualquier tipo de público: está cariñosa y exclusivamente dedicada a los que hemos crecido inmersos en la cultura pop de finales de los ochenta y principios de los noventa, así como quienes nos hemos dejado los dedos aporreando el mando de la "NES" ayudando a Mario a rescatar a Peach. Elipsis imposibles, diálogos absurdos, referencias sin venir a cuento y actuaciones dignas de un Razzie. Scott Pilgrim lo tiene todo para ser una comedia de acción olvidable y sin gracia pero hubo gente que creyó en ella al realizarla y ahora yo también creo. Descacharrante con ganas, puro cómic en movimiento (siempre y cuando tengas el humor adecuado).

Nota: No le pudo poner una nota. Soy justamente el público objetivo y me ha encantaaaaaaaado, incluso viendo sus defectos. Me es imposible ser mínimamente subjetivo con esto. Es una gran película, de las que se aman o se odian y en mi caso, la amo, si tu no lo haces … mejor haz otra cosa durante dos horas. xD
Nota filmaffinity: 6.7

Am, y lo del logo de la "Universal" a lo "8 bits" es un auténtico puntazo.