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viernes, 23 de mayo de 2025

El instante más oscuro

En mi habitual tendencia a equivocarme de película, cuando le di al play estaba convencido de que iba a ver la película de la muerte de Osama Bin Laden (La noche más oscura). No os podéis imaginar mi sorpresa al ver que estamos en la IIGM y aquí a los talibanes no se les espera.

El instante más oscuro está situada en las semanas que transcurren desde que el frente franco-británico es destrozado por las fuerzas alemanas hasta la consolidación de la batalla de Inglaterra. Se centra en la figura de Winston Churchill, repasando sus actos durante los primeros meses de la IIGM y su papel vital para que Gran Bretaña no se rindiera a los nazis. Se inicia con la dimisión de Chamberlain como primer ministro del Reino Unido y la tarea de Churchill de negociar una paz (una rendición) ante Hitler y Mussolini. Sabemos cómo ocurre la historia y veremos como éste decide desafiar a su gabinete y tomar una postura contrara a la negociación, preparando a su país para una resistencia a ultranza en una guerra se prevé larga.

El instante más oscuro es un vehículo para el lucimiento de Gary Oldman, que da vida a Winston Churchill en un ejercicio de transformación en el que se convierte en un doble del personaje histórico. Su enormérrima actuación es capaz de mostrar todas las contradicciones y defectos de un personaje vital para la historia de su país, copiando dejes, maneras de comportarse y discursos a veces indistinguibles del personaje original. Es el alfa y omega de la película y, si lo que quieres es ver a un buen actor haciendo un buen trabajo, aquí te vas a quedar a gusto.

Además, se agradece que este ejercicio venga acompañado de un envoltorio muy bonito. Se realiza un gran esfuerzo para recrear la Londres que vive bajo los bombardeos, tanto en una fotografía impecablemente sucia con la que mostrar los daños sufridos sin por ello dejar de ser espectacular. Lo mismo ocurre con el vestuario – lo que refuerza la teatralidad de la película – y los escenarios en sí, consiguiendo una recreación histórica fina y creíble. También debe destacarse el brutal trabajo de maquillaje y el chillón de prostéticos que debe ponerse Oldman para transformarse, siendo al mismo tiempo capaz de interpretar y realizar todos los gestos que sean necesarios.

Técnicamente, El instante más oscuro es un portento de discreta orfebrería. El problema que tiene es que más allá de ello la película es un peñazo de los grandes. Sí, hace gracia adentrarnos en los despachos y ver qué ocurre entra bambalinas, enterándonos de los diálogos dentro del gobierno y quién llamaba impresentable o petardo a quién mientras los británicos se planteaban capitular. Sin embargo, esa recreación concienzuda es la que le resta interés a la que sepas un poco de historia: ahora viene este discurso, ahora toca esta decisión, etc. El retrato del momento está realizado con una asepsia tal que le cuesta provocar sorpresa o emoción, más cerca de un documental novelado que de una película como tal. A ello contribuye un ritmo no especialmente brillante, unos diálogos – excepto de los de Churchill, que se nota quién debe quedar bien – no especialmente brillantes y cierta inexistencia de los giros de guión. A mí me tienden a gustar las películas de gente hablando en pasillos, pero esta vez se me ha hecho bastante bola.

Parece que llega un momento en todo actor que se da cuenta de que quiere ganar y empieza a hacer películas-lucimiento para que se lo den. Gente como Will Smith, Leonardo DiCaprio, Bojack Horseman… empiezan a producir películas sobre las que tienen control para que destaque especialmente su trabajo y así llevarse la estatuilla y quedar a gusto con su ego. En este caso, le ha tocado el turno a Gary Oldman, que ha sacado adelante el proyecto casi de su bolsillo. Para ello ha reunido a la flor y nata de los estudios británicos en una propuesta técnicamente impecable (mis felicitaciones a Joe Wright y al resto del equipo tras las cámaras, que hacen un trabajo enorme al recrear el Londres de 1939 tan bien como lo hacen). Fue nominada en los Oscar a Película, fotografía, diseño de producción y vestuario, ganando también – como no podía ser menos – el de actor principal y el de maquillaje.

¿Quieres disfrutar de una actuación de bandera aunque luego la película sea un poco meh?  Este “documental” sobre las intrigas políticas inglesas durante el inicio de la IIGM es justo eso. Oldman impresionante, la película aburrida. Cada uno con sus preferencias.

 

Nota: 5

Nota filmaffinity: 6.7


miércoles, 24 de diciembre de 2014

Sin novedad en el frente

La IGM fue un infierno de trincheras, barro, sangre y miedo como nunca lo había habido hasta entonces. Es fácil entender que, pasada la misma, ciertos sectores de la sociedad reaccionaran con rechazo ante la barbarie acontecida. Im Westen nichts Neues, publicado en 1929 a partir de los testimonios de veteranos de guerra alemanes, fue un ejemplo de divulgación realista sobre los horrores y las pérdidas de la guerra, las dudas sobre el sentido de la misma, la camaradería entre los soldados, el trauma inimaginable que les supone combatir en ella y el que les supondrá rehacer sus vidas tras el conflicto. Su rapidísimo éxito propició una adaptación al cine, la llamada Sin Novedad en el Frente.

Tras escuchar una inspirada soflama patriótica por parte de uno de sus profesores, una clase entera de instituto decide alistarse en el ejército para luchar en la guerra que acaba de comenzar.  Decididos a destruir a sus enemigos, marchan ilusionados al campo de instrucción. Sus sueños chocan pronto con la realidad, al darse cuenta de que todos sus valores y conocimientos no sirven para nada ante la barbarie de la guerra. Pero el sufrimiento acaba de empezar. Una vez son trasladados al frente, deben vivir en las trincheras, rodeados de barro y ratas y sobrevivir, simplemente sobrevivir.

Sin novedad en el frente  es una película de 1930, debemos tener en cuenta que El cantante de Jazz (es decir, las películas sonoras) tiene apenas dos años de vida. Y ya hay cineastas que se atreven a retratar los horrores de la guerra con un realismo impactante. No son las Hazañas Bélicas de los cómics o de los Fantasmas de Tanith, no son las aventuras de camaradas de los años 70 (Navarone, Kwai), es la sucia y perra guerra. Y por ello una llamada a la cordura, una propuesta de reflexión sobre la locura colectiva que conlleva.

Al espectador actual puede sorprenderle la cámara fija, las escenas larguísimas, el ritmo pausado, los actores sobregestuando y la ausencia de música, pero sin duda se verá conmovido al contemplar como la ingenua exaltación patriótica se transforma en histeria y locura, en una mera lucha por sobrevivir. El conjunto de imágenes memorables refleja una planificación y un perfeccionismo inusitado, la arenga patriótica inicial, el primer encuentro entre los reclutas y los veteranos, las visitas a los hospitales, el soldado atrapado en un cráter con un francés al que ha asesinado… Escenas espléndidas que harían enrojecer de envidia a la mayoría de directores actuales.

Los pobres soldados las pasan de todos los colores, el horror de las batallas en las trincheras está magníficamente plasmado, pero aún queda espacio para la poesía. El soldado Paul las ha pasado de todos los colores: ha sufrido ataques de ratas, ha visto a sus amigos morir, ha sido herido, ha vuelto a casa para comprobar que es incapaz de entender el mundo que vive en paz. Nada parece tener sentido para Paul, la guerra parece habérsele llevado todo, le ha dejado totalmente alienado de la sociedad. ¿Cómo puede la gente imaginar planes de guerra en la barra del bar mientras los jóvenes se matan en las trincheras? ¿Acaso queda algo bello en el mundo? ¿Acaso tiene sentido soñar? Paul languidece desconsolado en el barro y ¡ay! Una delicada mariposa aterriza frente a él, un resquicio de color y vida que proporciona consuelo a nuestro sufrido soldado, provocando incluso que olvide que está en el frente.

Aquí lo tenéis: 


No hay "el malo". No hay "el enemigo". No hay héroes. Solamente un grupo de seres humanos que luchan contra otros, que tampoco saben por qué están peleando. Y a pesar de la pesadilla, al final el informe oficial "Sin novedad en el frente". Qué lástima que el mensaje no les quedó claro a quienes, nueve años depués, comenzarían una nueva Gran Guerra. La guerra es sucia, traicionera y desagradable aunque, a juzgar por nuestra historia, necesaria. Si aun así uno quiere participar en ella, ésta es una película que todo el mundo debería ver antes de alistarse, pero sobretodo, es una película que todo aquel que intenta convencer a otros que se alisten mientras él se queda en casita debería tener muy presente.

Nota: 9
Nota filmaffinity: 7.8