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martes, 16 de febrero de 2016

El despertar de la Fuerza



Ya sé que me he retrasado un poquito mucho –he estado ocupadillo- pero aquí está la reseña de la película más esperada de 2015. Que conste que le tenía un miedo atroz a Abrams pero a medida que avanzaban los meses y se sabían más cosas de la película, le iba cogiendo ganas a la cosa. ¡Igual no estaba tan mal y todo!

Supongo que con el machaque tan salvaje que se ha pegado no quedará nadie que no sepa al menos de qué va la cosa. Por si acaso, lo recuerdo. Han pasado más de treinta años desde la muerte de Darth Vader y el mundo ha avanzado. Nuestros héroes han envejecido, el Remanente Imperial se hizo fuerte y se llevan muchos años de un tira y afloja entre la República y la Primera Orden –los restos del Imperio-. La cámara vuelve a acercarse a interesarse por este universo y nos conectamos con un nuevo elenco de actores y personajes a quienes querer y odiar mientras luchan por el triunfo de la luz, la caída del Imperio y todas esas cosas. Muy Star Wars todo, como debe ser.

Supongo que para evitar lo que ocurrió con La amenaza Fantasma, que se parecía demasiado poco al Universo de la Guerra de las Galaxias como para gustar a la mayoría, Abrams se ha ido al lado contrario. Ha querido asegurarse de una manera exagerada que somos conscientes de que éste SI es el mundo de El Retorno del Jedi. Incluso demasiado. Parece que J.J decidiera meter la trilogía original en una coctelera, agitara, mezclara bien y luego abriera para ver qué había pasado. ¿Es lo que debe ser La Guerra de las Galaxias? Sin duda, pero quizás se ha pegado tanto al canon que pierde personalidad, sin diferenciarse demasiado de ser uno de los estupendos videojuegos de la saga que hemos podido disfrutar últimamente. 

A pesar de la falta de originalidad, sí que ha conseguido que sintiera ese punto de fascinación,  de querer  asombrarme con un mundo en el que sumergirme con avidez, que sí me producía la trilogía original (y que no consiguieron las precuelas). La capacidad de maravillarme que producen las letras iniciales o los primeros espadazos gratuitos es igual a las aventuras de Luke, Han y compañía. Más allá de sus taras, ha molado, que es lo que deseaba. A ver, que sí, que se ha tirado de nostalgia a muerte, pero se ha hecho con respeto y cariño por unos personajes y una historia imborrable, lo que se agradece y provoca que veamos la película con una sonrisita condescendiente en los labios.

El anuncio de que J. J. Abrams iba a pasar directamente del Universo Expandido me sentó un poco (muy) mal en su momento. Sin embargo, viendo el resultado, no me quejo en exceso. Abrams es perfectamente consciente de que existe y al trazar el guión ha decidido ser exactamente lo contrario. ¿Qué Han tiene tres hijos? Aquí uno, y justo con el nombre que faltaba. ¿Qué está feliz con su princesa? Aquí están divorciados. ¿Qué Chewie moría? Aquí no. ¿Qué Luke es un héroe siempre presente? Aquí está desaparecido. ¿Qué el Imperio había caído y la República imperaba? Aquí el Imperio permanece. Curioso.

Quién más ostias está recibiendo es el incompetente malvadísimo Kylo Reen. A lo largo del metraje tenemos muestras de su estupidez y de su estampa de malote que luego no es sino pura pose. Hay quién lo califica de ser el nuevo Jar Jar. Ni por asomo. Jar Jar intentaba ser un secundario gracioso con el que quitar tensión y refrescar las escenas (como fueron los droides en la trilogía original), que luego fracasaba totalmente. No hacía gracia y daban ganas de atizarle cada vez que aparecía. Kylo Reen no es un malo fallido. No intenta ser un malvadísimo general (Grievous) ni un Sith astuto y artero (Dooku) que luego no tienen carisma ni funcionan como antagonistas (ay, si Maul hubiera tenido más cancha). Kylo Reen es un Jedi paquete, fanboy de un abuelo que conquistó la galaxia y que, al no poder soportar ser una medianía con tres poderes, se refugia en una máscara de rebeldía y maldad. Es exactamente lo que sus creadores quieren que sea. Un pringao. Y eso lo hace muy bien. Y que conste que, una vez pasada la sorpresa, yo les compro el personaje. Incluso su estúpida empuñadura cuadra con el personaje: pura pose sin poso en su interior. ¿Qué no gusta a algunos fans? Qué le vamos a hacer, el error -que no es tal- estaría en el diseño, no en un personaje fallido.

Dónde si no falla la saga es en la parte técnica. En la línea que uno se podía esperar de una producción gigantesca, todo funciona como debe funcionar. Se ha gastado dinero a espuertas y se ha gastado bien: las naves voladoras, los personajes creados por ordenador, los escenarios… El mundo da la impresión de estar vivo, de ser creíble, que es lo que importa. La banda sonora es genial, como siempre en la franquicia. Puro mito.

Por el resto, más allá de unas cuantas incongruencias de estar por casa –esa capitana plateada-, la película da lo que sus fans querían: más aventuras en el Universo de fantasía más famoso del mundo. Rayos láser, un remanente imperial, espadas láser, X-wing volando de aquí para allá…. Que sí, que no aporta nada nuevo e incluso algunos detalles y soluciones se repiten den demasía –incluyendo chistes autorreferenciales sobre ello- pero la historia mola lo suficiente para que esperamos un Episodio VIII (y el primer spin-off) con más chicha y un Kylo Reen menos negro y más oscuro.

Conozco a gente que salió indignada del cine. Por mi parte, he salido con mucha mejor sensación que las precuelas. Ningún amago de decepción. Abrams me ha dado exactamente lo que quería. No esperaba encontrar trascendencia o grandilocuencia. Quería un entretenimiento bien hecho de acuerdo con la coherencia del Universo y eso es lo que he tenido. Me ha divertido, ha tenido respeto y abre bien lo que será un filón del que abusar al estilo Marvel, hasta que el público se canse.
Los ingredientes para el asado están claros, se vuelven a poner en la olla, unos retoques con nuevos condimentos, sazonar al gusto del momento y a disfrutar de un producto de entretenimiento como debe ser.

Nota: 6
Nota filmaffinity: 7.1

viernes, 13 de noviembre de 2015

El retorno del Jedi



Y se acabó la trilogía. Vaya si se ha disfrutado.

De pequeño ésta es la que más me gustaba. Es en la que los buenos ganan más mejor, con la batalla espacial más molona y las mejores peleas de espadas. Como niño no pedía más. Con los años, aprendí a apreciar que es la más floja de la trilogía original, pero eso no quita que sea, igualmente, un ejemplo de cómo hacer una gran película de aventuras. Desde el primer momento mantiene un ambiente de expectación y puro exotismo. La promesa de grandes aventuras está siempre presente.  El ritmo es vivísimo, con una sucesión de escenas molonas continua. 

Situémonos en la historia. Otra vez, ha pasado un largo tiempo tras “El Imperio contraataca”. Luke ya se ha convertido en un Caballero Jedi, la Estrella de la Muerte está casi reconstruida y la Alianza Rebelde se prepara para un golpe final al Imperio. Pero antes hay que rescatar a Han, congelado en carbonita dentro de los dominios de Jabba. 

Como ya he comentado, ésta es la película más floja. Es pura diversión pero el guion es considerablemente simple. La evolución de los personajes durante el film es nula, pues para la trama ya han llegado donde tenían que llegar. No se quiere abrir tramas ni complicar la historia. Ahora toca concluir y cerrar todo con un colofón inolvidable. Es lo que se propone y es lo que consigue.

A diferencia de las dos películas anteriores, no se esfuerza en expandir el Universo. Sí, Endor aparece, pero me refiero a que Star Wars ya es un Universo maduro. Existe por sí mismo. La historia está ya lanzada y el espacio para el drama se reduce. Hay unos buenos, unos malos y los buenos ganan -que es lo que queremos todos los niños de doce años-. Los Ewoks pueden parecer algo tontos, pero a mí no es nada que me haya molestado nunca, la verdad. Echo más en falta a un Solo que sólo se dedica a soltar chascarrillos sin parar. 

En lo que sí hay evolución es en los efectos especiales, exageradamente superiores a los previos. Perfectamente usados. El mundo generado está VIVO.  Geniales las persecuciones en moto –variadas e intensas-, el palacio de Jabba –lleno de exotismo y perversión- y el asalto final del Halcón a la Estrella de la Muerte. Sorprende que sólo hayan pasado seis años desde la primera entrega.

Pero bueno… a fin de cuentas no es por la profundidad de su guión por lo que destaca Star Wars, sino por su imaginación y su capacidad para penetrar en el imaginario colectivo. Y aquí vamos bien servidos: 

-         - Vader se redime
-         - Luke deja de ser un flojo
-         - El Emperador despliega toda su gloria
-         - La lucha con el Rancor
-         - La pelea en el pozo de Sarlacc
-         - La batalla en Endor (que los Storm Troopers no son clones, ¡coñe!)
-         - Y, otra vez, KA-BOOOM!

Y vaya clímax final: la batalla de Endor, la incursión al núcleo de la Estrella y el duelo mental  entre El Emperador y Luke por el alma de Darth Vader. Carisma a raudales y un perfecto manejo del tempo para proporcionar un final mítico y eterno. El bien y el mal, que dilema.

Es diversión sin complejos. Un broche de oro para hacerte disfrutar durante casi dos horas sin recurrir a trucos baratos, sólo con honestidad e imaginación.

En fin, la guerra civil ha acabado. La República se ha impuesto de nuevo al Imperio. Los males pasan, y nosotros sonreímos al comprobar como lo festeja la galaxia entera, y especialmente nuestros protagonistas. Eso sí, mirando de reojo a tres jedis que han salvado a la galaxia, Yoda, Obi-Wan y Anakin, ahora reconciliados y en paz. Gracias Lucas por tener una imaginación tan hipnótica y fantástica. Simplemente, gracias.

Nota : 9
Nota filmaffinity: 7.9

domingo, 18 de octubre de 2015

El Imperio contraataca



Yujuju ! Después de ver « Una nueva esperanza » se me abrió un poco el gusanillo y algo me dice que voy a ir repasando poco a poco toda la saga para preparar el Episodio VII de Abrams. Así pues, voy a por la mejor película de todas las hechas: El imperio contraataca.

El primer punto importante a destacar: No es una continuación  al uso. Lucas decidió separarse del “más de lo mismo” y aleja las dos partes. Hace que pasen unos años entre una y otra, usando las imponentes y archiconocidas letras iniciales para ponernos al día de lo que ocurre entremedias. La acción empieza in media res, en el devenir de otra historia donde el Imperio –que se ha recuperado del golpe dado por la Alianza Rebelde en la primera película- ha localizado una de las principales bases rebeldes y se dispone a destruirla; un esquema similar al que se usaría luego para “El templo maldito”, aprovechando para desarrollar al mejor malvado del cine, un Darth Vader implacable dando órdenes y marcando cada segundo que aparece en pantalla.
A partir de ahí, la trama se subdivide, con Luke comprendiendo que debe entrenarse para llegar a ser el Caballero Jedi que la Luz necesita y el resto de sus compañeros buscando la manera de sobrevivir y escapar de la cruel bota del Imperio.

Es El Imperio contraataca porque el verdadero protagonista de la historia es el Imperio. Oímos la Marcha Imperial por primera vez y no nos cansamos de oírla cada vez que Darth Vader hace su trabajo como líder de las tropas imperiales. Su característica respiración es la que goza de más minutos en pantalla, mientras “los buenos” de la historia se dedican a huir aterrados ante su presencia, con la épica de cada escena reforzada con la fuerza de las mejores notas del mítico John Williams, que pone la carne de gallina en cada nota.

Nos hallamos ante la mejor película, no sólo por tener la osadía de dar protagonismo al antagonista de la historia, sino también por ser la que tiene un mayor y un mejor desarrollo de personajes: Luke, Han, Leia, incluso C3PO evolucionan y cambian. Los hechos que suceden les transforman, provocan cambios que son presentados con acierto. El ritmo de la película es vivísimo, convirtiéndose en la película con más escenas impactantes y espectaculares de la trilogía. Todo está más que bien introducido, evitando caer en los fuegos artificiales vacíos o saturar con exotismo gratuito. No es una película que vaya de algo y conduzca a un punto culminante (bueno, sí) sino que constituye una serie de sucesos, con muchos clímax sucesivos. Es la película en la que pasan más cosas, con diferencia.

Y luego están los efectos especiales. En Star Wars, ILM acaba de crearse y sus técnicos inventan in situ la mayoría de efectos que necesitan. Dos años después, los efectos especiales se hayan mucho más maduros y están preparados para ofrecerse para integrarse a la perfección al servicio de la película. No hay más que ver a ese estupendo Yoda, creado sin asomo de ordenador, tarea que sería casi imposible hoy día. La escenografía está perfectamente escogida, consiguiendo llegar a lugares fascinantes sin por ello volverse maniquea, Hoth se convierte en la definición de mundo Helado de la Ciencia-ficción posterior, La ciudad de las Nubes bebe con acierto de las mejores distopías y Dagobah –y su excéntrico habitante- tiene un halo mágico que convierte un Universo más bien tecnológico en caldo de cultivo para misticismos y Fuerzas más allá de nuestra comprensión.

En cuanto a los actores, en su línea. Mark Hamill, con sus limitaciones, es Luke Skaywalker. Y punto. No ha valido nunca para nada más, pero es algo que se le da a la perfección. Carrie Fisher demuestra mucha más calidad al interpretar una Leia que evoluciona y pasa por multitud de sentimientos. Alec Guiness demuestra el pedazo de actor que es en los dos minutos cortos que se le dan. Y finalmente, Harrison Ford, que goza del personaje interpretable más complejo y mejor constuido, roba cada escena en la que aparece y borda a un personaje que guarda un puñado de frases inmortales (aunque no LA frase de la saga :p) que ya están en nuestro inconsciente.

Aunque sea una cuestión menor, también se produce la aparición de Boba Fett, en aquel momento un anónimo cazarrecompensas que apenas hace nada en la película. No puedo negar lo extraño que resulta la fama y la reputación que alcanzó con apenas dos minutos de aparición entre las tres películas. Es EL cazarrecompensas. Cayó bien y se convirtió en el “puto amo” en el Universo Expandido. Es sorprendente a veces por dónde puede llegar a reaccionar la gente.
Otra cosa que me gustaría destacar es que no recordaba lo condenadamente desnivelado que está el combate final contra Darth Vader. No sé por qué creía que era mucho más parejo, pero la paliza es da aúpa. Veo con agrado lo bien que funcionan las coreografías de kendo y lo diferentes que son las luchas respecto a las mil acrobacias que pueblan los episodios I-III. Lo dicho, un despliegue de sobriedad y tensión magnífico a pesar de la diferencia de nivel entre los contendientes.

Cuando era pequeño, vi las tres películas con una diferencia de una semana. Cada sábado tocaba una. No dormí durante seis días pensando en lo que había pasado y cómo mis queridos héroes podrían salir de ésta. No quiero ni pensar lo que tuvo que ser esperar dos años para conocer el último capítulo. La historia está llevada con una gracia descomunal y el desenlace es simplemente mítico (Y la frase, y la frase).

En "El Imperio contraataca" tenemos el mejor ejemplo de que no hace falta ser el mejor ni tener a los mejores si lo que se tiene es un buen sentido de la dirección de cine, del espectáculo, y algo de respeto por el fan de este tipo de films. Sí que hay sentido de la aventura, cariño por hacer las cosas bien y toneladas de imaginación –y buen equilibrio en la dirección etc-. Oscura, retorcida y enjundiosa, ni siquiera termina bien. Tiene sus incoherencias, pero no me importan lo más mínimo. Mola y me lleva como ninguna a una galaxia muy, muy lejana.

Nota: 10
Nota filmaffinity: 8.1

lunes, 24 de agosto de 2015

El juego de Ender

 Si sois lectores fieles, ya sabréis que El juego de Ender es uno de mis libros favoritos. Sabiendo cómo se las gasta Hollywood, una adaptación me daba mucho miedito. Mi sorpresa al ver los actores que iban a estar en el cásting y… oye, no parecían malos. Luego por unas cosas y por otras se me pasó el verla en el cine y luego la vorágine de los estrenos me llevó y se me perdió la película. Ya tocaba ponerse con ella por fin.

Quizás es porque esperaba casi una basura, pero a fin de cuentas no lo han hecho nada mal. Tampoco es que esté especialmente bien, claro. Se observan fallos claros en la adaptación, que se perdonan… más o menos.

La traslación a la pantalla está muy bien hecha. No se dejan ningún detalle importante en la historia ni cambian lo que sucede. Es verdad que algún personaje se mueve de sitio, pero no hay ningún cambio mayor. Desde el rigor literario no han hecho un estropicio, que ya es casi un logro.
Así mismo el cásting está muy bien buscado. A pesar de la obvia subida de edad –necesaria e inevitable-, cualquiera que conozca a los personajes del libro reconocerá rápidamente a todos, desde Graff o Anderson hasta los pequeños secundarios como Alai o Hot Soup. Quizás el único que canta un poco es Bonzo, que se supone que tiene que ser un malote intimidador y es más bien escuchimizado, pero una vez abre el pico si que dices: “Es Bonzo”. Muy clavada su actuación.
Los efectos especiales, necesarios para la Sala de Batalla y para el simulador final, son bien molones. Su estética es muy diferente de la que yo había imaginado, pero no podemos negar que están muy bien resueltos dando lugar a una imaginería sólida y coherente. Le podemos criticar que está quizás demasiado inspirada en Minority Report pero yo no soy quién se va a quejar por ello.

Al diseñar el guión se ha decidido eliminar todas las tramas secundarias e ir directos al grano con la historia principal. Por ello debemos decir adiós a las aventuras de Valentine y Peter (que si no tienes previsto hacer secuelas, tampoco te hacen falta), y muchas de las anécdotas de Escuela de Batalla. El desarrollo de los secundarios se ha reducido a la mínima expresión y nos podemos olvidar de ver los piques de Bean, el feminismo de Petra o las tácticas de la Sala de Batalla –snif snif-.
Así pues, el ritmo es bestialmente rápido. Demasiado. La velocidad con la que se salta de una cosa a otra es exagerada, pues cuando necesitas una explicación sobre lo que está ocurriendo o necesitas unos segundos para digerir ya se ha pasado al siguiente tema. Es una sucesión de “Momento importante” / CHAN / “Momento importante” / CHAN / y así todo el rato. No hay transiciones ni evolución de la trama. No se produce interacción entre los personajes ni apenas profundidad. Aparecen, dicen su frase importante y ya no vuelven a salir en la peli. Han “cumplido su papel” como quién dice.
Claro que el lector sabe perfectamente la historia y sigue lo que va a ocurriendo, pero creo que el espectador “virgen” puede perderse con demasiada facilidad. La trama se lanza demasiado rápidamente, con muchos saltos y pocas explicaciones. Igual se han perdido en el tijeretazo, pero la sensación de que falta trasfondo es palpable, como si la película debiera durar media hora más de lo que duraba y se ha quitado el resto.

No es la película que “El juego de Ender” pedía (y exigía), pero no es el truño adaptado que hemos visto tantas veces. Deja la sensación de que debería ser más de lo que es, que tenía potencial para ser importante, pero que el equipo se ha conformado a cumplir con lo mínimo para formar un blockbuster veraniego. El “correcto entretenimiento” que llega tan habitualmente al cine estos últimos meses.

Nota : 6
Nota filmaffinity : 6.0