Las ganas de apagar el cerebro un rato son peligrosas porque suelen
conllevar elecciones relativamente aleatorias para ver. La portada es
definitoria: Clint Eastwood con pistola y Cirino de director. Dos referencias
que siempre son estimulantes. Adelante.

Pero este engendro deslavazado se hace difícil de definir. Si acaso es un
ejemplo perfecto de película irregular. No es de acción, ni de atracos a
bancos, ni se convierte en comedia ni acaba de tener mucho sentido. El inicio
es prometedor, mola. Jeff Bridges tiene una cara de cemento armado y por
momentos le roba la película a Eastwood, lo que no es nada fácil. Hasta el
momento en que aparecen las prostitutas, Cirino nos ha soltado unas cuantas
escenas tremendas, que dejan huella. Luego, una vez aparecen los compinches…
todo se desinfla.
La sensación es que tenían un guión hecho para unos sesenta minutos pero
tenían que llenar cien, así que le empezaron a meter añadidos que a veces tenían
gracia (el loco de la carretera) y otras no tenían ningún sentido (¿se ponen a
trabajar? Qué demonios…). El esfuerzo de los actores también va en consonancia,
pues composiciones bien cuidadas se mezclan con unos secundarios de traca y
escenas que denotan buenas dosis de pasotismo. La sensación es que la película fue una continua improvisación con lo que les venía a la mente para rellenar minutos hasta que
toca cerrar y empieza el robo en sí, consiguiendo un climax la mar de mono para
desembocar en un WTF final de los que hacen época. Eso sí, hay que reconocer que no te han dado
tiempo para que te aburras. Incluso ahora que estamos acostumbrados a montajes
frenéticos, el ritmo es demencialmente rápido. Los cien minutos pasan en un suspiro, aunque
al final no estés muy seguro de qué es lo que acabas de ver.
Luego, si nos documentamos un poco sobre la película, nos enteramos de que se trata de una de las primeras películas Hollywoodienses de
Eastwood. Éste venía de triunfar con sus spaghetti-westerns y quería hacer un
taquillazo rápido y sin complicaciones. Así que consiguió un guión facilón y se
lo dio a un novatillo con talento (también era su primera película) y tiraron para
adelante. Mientras tanto, los productores sabían que tenían un producto prometedor no sabían muy bien qué hacer con él, cambiando el tono del film casi cada día. Así no hay quién pueda crear algo coherente, así pues, hay escenas muy
buenas, otras horrendas, personajes que cambian de personalidad como de camisa….
Vamos, un despropósito.
Una gamberrada de serie B como las que tenemos ahora, pero de su época.
Realizada con el único objetivo de reventar taquillas, sigue sirviendo para lo
mismo de siempre: Disfrutarla sin exigencias haciéndote el tonto un rato con su
guión. Pero bueno, Eastwood es Eastwood y Bridges se sale, eso ya de por sí
vale la pena. El ritmo es muy vivo, algunas escenas molan mucho y acaba
consiguiendo que disfrutes, sin que se evite dejar la sensación de
ser bastante basuril. Eso sí, el final
es un poco como que… ejem… bueno, no digo nada.
Nota: 2
Nota
filmaffinityt: 6.2
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