martes, 12 de marzo de 2019

Ready Player One


Los asiduos a este sitio ya sabréis que el libro de Ready Player One me flipó cosa mala. Conectó con mi friki interior como pocos libros, aunque fuera por la pura tormenta de referencias, disfrutándose con ganas. Que tenía sus cosas y sus errores, pero vaya si me divertió. Creía que me estaban timando cuando se anunció la película. No ya que se hiciera, sino que quién estuviera detrás fuera Spielberg. ¿Qué hacía metiéndose en una cosa tan friki? La verdad es que no me cuadraba. Además, para que funcionara, se tendría que pedir un montón (pero grande grande) de derechos de autor, ya que tendría que haber DE TODO o no cuajaría.

Meses después apareció el tráiler, que me demostró que sí se podía meter tanto frikerío en pantalla. Y encima parecía que iba a molar y todo. No obstante, a mí casi me daba igual que fuera mala. A la que fuera tan friki como el libro ya me iba a valer.

El planteamiento de ambas propuestas es el mismo. En un futuro cercano, la humanidad pasa más tiempo conectada a Oasis que en el mundo real. Este videojuego de realidad virtual contiene miles de mundos en el que puedes ser (casi) quién quieras ser. Además, su creador ha conseguido mantenerlo fuera del alcance de las malvadisísimas compañías, permitiendo que el juego sea accesible para todo el mundo. A su muerte, escondió dentro del juego un secreto que permitiría a quién lo encontrara apoderarse de todo Oasis y decidir su futuro. Durante años, muchos han dedicado infructuosamente horas y horas de sus vidas. Wade (Parzival) es uno de tantos chavales que sueña con desentrañar los puzles que el creador ha dispuesto que, por un azar del destino, consigue ser el primero en pasar la primera prueba escondida.

El planteamiento es exactamente el mismo, pero luego el desarrollo es completamente diferente. Más allá de los personajes y las toneladas de referencias, pocas cosas se mantienen, con una simplificación exagerada en el caso de la película. En ese sentido, veo materialmente imposible poner las dos primeras pruebas del libro en la pantalla, no son practicables. La salida por la tangente que ha realizado Spielberg es preciosa, tanto la carrera de coches locos como el Hotel Overlook son verdaderos ejercicios de virtuosismo.

Asimismo, se suavizan las oscuras referencias videojueguiles de los ochenta y se sustituyen por referencias noventeras mucho más reconocibles por el común de los mortales, algo perfectamente entendible. Eso no quita, claro que siga habiendo carretadas de guiños y detalles por todos lados de la pantalla (el DeLorean, Akira, Street Fighter, WOW, Sonic, Gears of War y podría estar horas con ello). Mi niño interior no podría haber estado más feliz. Habré visto la película como cinco veces, las últimas sólo dedicándome a pausar para encontrar todas las referencias posibles. Lo mejor de todo es que, más allá de las tres primeras que se te ponen para que sepas de qué va la cosa… NO SON OBVIAS. Nos hemos cansado de ver cómo te paran la escena para que te puedas fijar un segundo en el guiño, pero Spielberg no hace nada de eso. Muestra las referencias en pantalla como si nada, tanto en primer como en segundo plano, pasan por allí, como una parte orgánica de la película.

Además, lo más importante de todo es que la película es divertida. Muy divertida. Spielberg quita un montón de cosas para que Ready Player One vaya a toda mecha, tenga acción y emoción a raudales y encima las pasteladas no se hacen desagradables. Por otro lado, no se debe olvidar el tratamiento claramente infantil a lo largo de toda la película. El desarrollo del argumento es para niños de seis años, con un malo que es malo porque es malo, los giros son casi inexistentes e incluso hay un momento que toda la humanidad (TODA) se pone de acuerdo para ir en contra de la malvada compañía porque… ¡Son los malos y hay que acabar con ellos! Pero we, Spielberg es de estos genios dotados del talento divino de contar historias y le acabas comprando todo sin problemas.

Su mano se nota realmente. A pesar de haberse rodado en pantalla verde casi en su totalidad, a pesar de que en todo momento hay mil cosas pululando por la pantalla, no pierdes en ningún momento la noción de lo que está ocurriendo. Mover la cámara a toda leche no es problema si se hace bien, como es este caso. No es sólo que cada escena de acción sea de lo mejorcito, es que la calidad técnica de la película es sencillamente brutal. Evidentemente, Spielberg sabe rodearse de los mejores expertos y consigue reunir un chorrón de imaginerías diferentes con texturas y acabados estéticos propios sin que chirríen lo más mínimo al juntarlos en la pantalla (por ejemplo, Tracer corriendo al lado de una tortuga ninja noventera con Freddy Kruger pasando por ahí). Habiéndolas visto ya más de una vez, hay escenas que me parecen una auténtica pasada, como todo lo que tiene que ver con el Resplandor, el baile en la discoteca o el mega-batallón final. En ese sentido, una merecida nominación al Oscar para los efectos visuales, simplemente alucinantes.

Por su parte, la banda sonora no se queda precisamente atrás. De lo mejorcito de los 80-90 (Blondie, twisted Sisters, Depeche Mode, Bruce Springsteen, Prince…), puesto todo en su sitio exacto. No sé cuántas veces me la he puesto para escucharla en el coche. ¡Cientos!

El problema reside, claro, en que alguien que no disfrute de tanta nostalgia en vena no va a pasarlo bien con la película, pues no es más que un maravilloso despliegue de fuegos artificiales de los que hacen época. Además, tampoco se puede decir que ninguno de los actores (con la excepción, quizás, de Mark Rylance) haga un trabajo especialmente lúcido. Entendible, entre la pantalla verde y que la película tampoco pide nada en ese sentido, pero cuando toca desarrollar algo a los personajes, se nota.

Esto no quita que Ready player one siga siendo una auténtica frikada. Me sorprende que un hombre de casi 80 años sea capaz de manejar tan bien todas las referencias (modernas y antiguas) en una película con tanta energía como ésta. Es un auténtico gustazo. Sorprende que entre tanta cosa, justo decida omitir las referencias a sus películas (casi todas). Imagino que para evitar suspicacias y rumores de onanismo cinematográfico.

Un servidor se lo ha pasado teta todas las veces que la ha visto. No dudo que cualquier frikazo se quedará bien a gusto con ella, pues es la idea con la que está concebida. Una auténtica orgía de personajes, referencias y buen rollo que se convierte en el videojuego no interactivo más pasado de página que jamás hubiera podido imaginar. Quizás no sea de sus mejores películas cinematográficamente hablando, pero me lo he pasado bien tantas veces que sólo puedo decir una cosa: Gracias, Mr. Spielberg.


Nota: N/A
Nota filmaffinity: 6.8

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