Recientemente he
conseguido la colección completa de DVDs de la saga de Harry Potter (las 8
películas proveniente de los 7 libros), así que procederé a ir repasando (con
caaaaaaalmaaaaa) todas las películas que, con el tiempo, irán cayendo.
Empezamos, obviamente,
por el inicio: la Piedra Filosofal.
Supongo que a estas
alturas de 2019 no tiene mucho sentido recordar un argumento que todos conocen:
Harry Potter es un niño maltratado por sus padres adoptivos que un buen día
descubre que es mago, incorporándose a una escuela de magia donde vivirá mil
aventuras y olvidará las penurias de todos los años anteriores. Como siempre,
un Señor Oscuro pasará por ahí, liándola parda y tal y tal.
Quizás es que tengo
muy interiorizada la imagen de los actores ya adultos, pero me ha sorprendido
mucho ver a todos TAN niños. Que sí, que tenían 10-11 años, pero ha sido
chocante. También es verdad que no había vuelto a esta película (ni al libro)
desde que salió, con lo que no la tenía nada fresca.
Mi regreso ha sido
como volver a hace quince años: Harry Potter y la piedra filosofal podía ser
para niños y tener muchas cosas mejorables, pero desbordaba sentido de la
maravilla: Hogwarts cobraba vida con todo el esplendor que exigía mi
imaginación. Los decorados son fantásticos, el castillo es una pasada y la
magia se palpa como verosímil. Cada localización está realizada con un mimo
pasmoso: el Callejón Diagón, Hogwarts, el Bosque Prohibido, el Comedor… Además,
contenía la que quizás es la última gran sinfonía reconocible de John Williams,
con una banda sonora llena de carisma que te sumerge en el Universo tan pronto
suenan las primeras notas. Me complace comprobar cómo tanto esfuerzo técnico
vio sus frutos con el resultado final y nominaciones a los Oscars en Vestuario,
dirección artística y su banda sonora.

En consonancia con
la estupenda recreación, la experiencia fílmica se sostiene a través de su
certero casting. Aquí Daniel Ratcliffe, Emma Watson y Rupert Grint son unos
moquetes, pero cada uno de ellos parecía haber nacido para el papel, pocas quejas hemos tenido a lo largo de los
años. Por parte de los adultos, no podemos sino felicitar a Alan Rickman,
magistral con su Severus Snape que se ha convertido casi en inmortal. También
destacaría a Richard Harris, el mejor Dumbledore que hemos tenido, así como la
enjundia con que soportan Maggie Smith, Warwick Davis y Robbie Coltrane. Lo
dicho, escogidos con mimo y talento.

Nota: 6
Nota filmaffinity: 6.8
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