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sábado, 5 de abril de 2025

Austin Powers - La espía que me achuchó

Mira, un día más en que me apetecía ver una de James Bond y acabo poniendo una de Austin Powers. Si es que en el fondo cuentan lo mismo y con la última me río.


Inicialmente
, Austin Powers y el Dr. Maligno viajaron al futuro (nuestra actualidad). Aquí tenemos una vuelta del Dr. Maligno a los años sesenta, buscando jugar con las líneas temporales para acabar con Powers y así dominar el mundo. Obviamente, nuestro imposible agente secreto deberá buscar su Delorean particular para volver a los sesenta y salvar la papeleta. Así, a las chorradas y memeces de la franquicia, se unen chascarrillos y jugueteos con viajes en el tiempo y sus consecuencias.

Normalmente, se suele decir que una secuela suele contener lo mismo que la anterior, pero más grande. La espía que me achuchó es una buena muestra de ello, sublimando con acierto todo lo que funcionaba y llevándola al límite. Así, las características bondianas se mezclan con chistacos que funcionan en la mayoría de los casos, componiendo una de las mejores películas de Bond pre Craig que podemos encontrar. Ya el título deja bien clarito los referentes, toca parodiar todos los tropos del sub-género, pero al mismo tiempo se las arregla para usarlos con acierto para descojonar al personal.

 

Repite Jay Roach a la dirección y Mike Myers al guión y el protagonismo, con lo que encontramos el mismo humor grueso y basto que no debería funcionar pero que me hace reír cosa mala. A ello contribuye un Florentino Fernández en el doblaje que hace uno de los mejores trabajos de su vida y da vida a personajes inolvidables. Gordo Cabrón o El Dr. Maligno tienen un puñado de frases lapidarias que funcionan a tal nivel que se convirtieron en iconos para toda una generación.

El humor sigue siendo grotesco hasta límites impensables, pero se conjuga con cierta imaginación para dejar al espectador boquiabierto ante la nueva burrada que se va soltando una y otra vez. Quizás el que menos luce es el propio Austin Powers, pero cuando el protagonismo recae en el Doctor Maligno cada escena sube enteros con nuevos niveles de absurdeces. Lo mismo ocurre con Gordo Cabrón, el tercer personaje interpretado por Myers en la película: lo tiene todo para ser repugnante (y lo es), pero su interpretación es tan excesiva y Flo clava tanto el esperpento que el resultado es descacharrante.

Lo mismo ocurre con Mini-Yo y el resto de secundarios, ahora ya conocidos y más locos que nunca, dando lugar a un puñado de imitaciones sin sentido, juegos de palabras idiotas y un bombardeo de gags que te dejan tonto.

Luego podemos echarle en cara que argumento de la película parece salido de Scooby-Doo, al que se le ha añadido un montón de chistes verdes. La trama es incoherente, avanza a base de sucesos sin sentido mal hilados y el ritmo no destaca por su brío. Pero hay tanta diversión y tanto buen rollo que se le perdona casi todo.

La espía que me achuchó es una estupidez como la copa de un pino, pero llegó tan bien en su momento y le tengo cariño que le puedo pasar cualquier cosa. Son 90 minutos de chistes idiotas que me desternillan.

 

Nota: 6

Nota filmaffinity: 5.6 

domingo, 11 de diciembre de 2011

This is England


En la línea realista de las películas de Ken Loach o de Stephen Fears, hoy toca una película sobre los bajos fondos de Inglaterra, ambientada en pleno Tatcherismo, con muchos toques autobiográficos en ella.

Shaun es un chico de doce años gordito, tímido y marginado en el colegio. La muerte de su padre en la guerra de las Malvinas y su madre ausente e irresponsable no componen el mejor panorama para hallar cobijo en el hogar. En uno de sus peores días, es acogido por una banda de skins, que lo “adoptan” como una especie de mascota. Por primera vez en su vida, Shaun se siente querido y apreciado, con lo que rápidamente trabará gran amistad con ellos. Sin embargo, el retorno del antiguo cabecilla del grupo, recién salido de la cárcel, dónde se han  radicalizando sus ideales, provocará cambios en la panda, lo que será una dura prueba para Shaun.

Aunque a primera vista, podría parecer que es una película sobre el racismo al estilo de American History X, la veo más bien parecida a una crónica de una época y una tribu urbana mas parecida a Quadrophenia. Sirve de recuerdo de la época en la que surgió el movimiento Skin y como una muestra de cómo la individualidad se disuelve dentro del grupo y permite a la persona hacer cosas que de otra manera no podría; la dinámica de grupos, la influencia de un líder pernicioso, la soledad y la necesidad de compañía…

ACTORES: Es obligatorio destacar el papel del pequeño Thomas Turgoose como Shaun, que consigue transmitir muy bien la vulnerabilidad y el miedo de su personaje, su desesperación y su deseo de ser aceptado. Resulta casi imposible no coger cariño a este personaje. El resto de actores de la pandilla cumplen con su función, con cierta corrección.

DIRECTOR: Shane Meadows ya tiene una larga tradición de películas de trasfondo social, explicando historias de los bajos fondos desde un punto de vista diferente al habitual. En esta película compone un buen retrato de una época en la que un niño descubre la dureza de la vida que le ha tocado vivir. Enseña un retrato diferente de los skins, no demoniza a la tribu urbana ni se arrastra por idealismos abstractos relacionados con dichos grupos sinó más bien nos lleva a unos maravillosos pero grises y plomizos años ingleses. Es la Inglaterra arrojada al compact disc, al aerobic, a los teleñecos, las gominolas y a Margaret Thatcher. Aunque deja perfilar un poco el ideal skin de su tierra prestada a concesiones como igualdad entre razas, surgido del descontento heredado de la generación de nacidos en países de la Commonwealth (uno de los chicos es jamaicano). No obstante, no se deja de lado la esencia del nacionalismo como bandera que ondean estas tribus urbanas y que posteriormente tomará las riendas del movimiento y le dará la fama que tiene. Shaun refleja claramente el preadolescente indeciso, enfurecido y negado por los demás con un futuro no muy esclarecedor y su protector Combo la fría, violenta y dura veteranía con una frustración que no tiene otra manera de justificar su realidad que con odio. Una fotografía correcta capta adecuadamente la tristeza y la dureza de su tiempo, lo cual, unido a una muy buena banda sonora, sirve para poder sumergirse en unos años fríos y sombríos para todos, especialmente los jóvenes.

GUIÓN: El guión, según el director, muy autobiográfico, contiene una historia realista e intimista, con un inicio muy logrado. En él vemos como Shaun es un niño que necesita cariño y, sorprendentemente, lo encuentra en un grupo de skins, el cual, mientras lo observamos, vemos que está compuesto de jóvenes tan solos, desorientados y perdidos como el propio Shaun, que aprovechan la presencia de un grupo y un líder para hacer lo que solos no se atreverían hacer, unidos por una propuesta estética común que les atorga un sentimiento de pertenencia a un grupo más que a una ideología concreta. Tras la llegada de Combo, la película pasa a mostrar como un movimiento urbano de ruptura se va radicalizando y carcome al movimiento -y al grupo- llevándolo hacia una senda que es de sobras conocida. Exceptuando sus últimos veinte minutos, donde la historia deja bastantes cabos sueltos -Woody o Lol, por ejemplo-, se suceden un par de despropósitos un tanto extraños -la reunión del Front National o todo lo de Smell- y no acaba de encontrar un final muy lógico, el ritmo general es muy adecuado y la historia bien desarrollada, sabe captar la atención y no la pierde durante gran parte de la película.

"Mirad, la vida que he tenido puede volver malo a un buen hombre". Algo así rezaba aquella canción de The Smiths. Y esta película habla de ello. El movimiento skinhead, la Inglaterra de Margaret Thatcher, la guerra e incluso el fascismo son sólo un marco, el contexto, la excusa para hablarnos con gran emotividad y mesura sobre la amistad, sobre el amor, la integración y la violencia contenida; pero sobretodo para hablarnos del miedo y su aterradora extensión: el odio, odio surgido de la desesperanza y la desesperación que se ceba en buscar un culpable, lo que lleva a una violencia estúpida y sin sentido. En This is England vemos a Shaun sentirse parte de algo por fin, lo vemos recuperar la figura paterna y madurar tan rápido como un puño armado de furia tarda en llegar a un rostro descuidado. Todo con una sinceridad aplastante, casi inusitada. Lástima de los últimos veinte minutos, que desastran el resultado.

Nota: 6
Nota Filmaffinity: 7.1