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domingo, 3 de noviembre de 2024

Depredador 2

Aunque ahora ya se trate de una película que ha trascendido el tiempo y el espacio, no creo que hubiera nadie más sorprendido por el éxito que tuvo Depredador que sus propios creadores. Con el tiempo, una plétora de libros, cómics, videojuegos y chillones de propuestas se ocuparon de hacer trascender la mitología, profundizando en la imagen del cazador definitivo. Pero estaban acabando los ochenta y tocaba hacer una secuela de un bombazo inesperado, aunque no tuvieras ni fe en el proyecto ni nada que contar.

Así, tenemos una secuela de Depredador que entra en el saco de los remakes disfrazados. Si con el Chuache teníamos al cazador intergaláctico en una jungla del Amazonas, aquí ha decidido perderse en la jungla urbana de Los Ángeles, dispuesto a cargarse a los más peligrosos del lugar.

Sí. Es el mismo argumento, pero ahora en la gran ciudad. Los policías, pandilleros y demás gente de mal vivir son las presas peligrosas que constituyen un desafío (o no). Donde antes teníamos árboles entre los que camuflarse, ahora hay sombras, túneles del metro y la misma mala idea. Acierta de pleno al presentar una Los Angeles tomada por la lucha de bandas, provocando que los tiroteos sean continuos y la acción no pare en ningún momento (no sea que nos paremos a pensar todas las cosas que no cuadran). A destacar toda la escena en el metro, o el momento en que el Depredador decide interrumpir una emboscada de traficantes de drogas y la Policía, originales e impactantes sin cortarse un pelo.

El mayor problema que afronta la película es su reducido presupuesto. Está hecha con dos duros, lo que se nota mucho en el resultado: los escenarios son bien cutrillos, los efectos especiales demasiado justitos… Sin tampoco necesitar un gran dispendio, algo más de músculo financiero le habría venido de lujo.

Esto se nota también en el elenco actoral, cuyos secundarios no son precisamente de primera. Danny Glover como improbable héroe de acción es el que debe cargar con todo el peso del film. Aunque ya le habíamos visto como policía en Arma Letal, ahora deber mostrar todas sus facetas de tío duro, cumpliendo con creces. No supura testosterona por los poros como el Chuache ni tiene la letalidad que hemos visto en Bruce Willis. Más bien parece un policía sufrido como Murtaung, superado por la situación pero que, de alguna manera se las arregla para salir adelante.

Una cosa que me hace especial gracia es el calor que exuda la película. Imagino que obligados por un rodaje en el verano angelino, sin poder tirar de escenarios con aire acondicionado, todo el mundo suda horrores. Se notan las gotas resbaladizas por la frente, las axilas mojadas, las manos pegajosas… Lo cual no deja de contribuir a crear una atmósfera incómoda que le viene muy bien al film.

Obviamente, no tiene el efecto sorpresa, ni el derroche de carisma o la testosterona desbordante que mantenía la obra de McTiernan. Aquí ya conocemos al bicho, sabemos a qué viene y no nos pilla de nuevas. A fin de cuentas, todo nos deja una sensación de “ya visto” bastante grande. Es tarea del director, Stephen Hopkins, programar una serie de escenas de acción bien funcionales, sustituyendo con imaginación y oscuridad un presupuesto que da para lo que da.. Dando buena muestra de su experiencia con el terror de bajo presupuesto, Hopkins no se anda con alardes, con un ritmo bien medido y una duración bien ajustada para contar lo que se debe sin que sobre ni falte nada. Copia donde debe, aprovecha la poderosa imaginería asentada y, a fin de cuentas, nos da un más de lo mismo hecho con oficio. Viendo hasta donde llegó a descender la calidad de la franquicia en entregas posteriores, pues oye, ni tan mal.

No estará muy alta en ningún ranking del género pero funciona como entretenimiento vacuo. No engaña, da lo que promete y no se complica la vida. Es una secuela deudora del “lo mismo pero peor” a la que le falta la sorpresa y el encanto de la primera parte. No obstante, cumple con su trabajo.

 

Nota: 5

Nota filmaffinity: 5.1 

domingo, 12 de febrero de 2012

El color Púrpura


He aquí el primer intento de Spielberg de hacer una película “seria”. He aquí una de las películas malditas de los Oscar. He aquí El color Púrpura.


La vida no es fácil para una mujer del sur de EEUU a principios del siglo XX. Menos aún si además eres negra, tu padre abusa de ti (y te embaraza dos veces) y luego además te vende en matrimonio a un hombre autoritario que está enamorado de tu hermana. Celie parece haber nacido para conocer el lado duro de la vida. Humillada, ultrajada y con una autoestima anulada desde la infancia, Celie comparte sus penas únicamente con Dios, manteniéndose firme gracias a una fortaleza inquebrantable. Con un tono casi cercano al documental, la película nos muestra todas las vicisitudes que pueblan la vida de Celie, desde que es apenas una chiquilla hasta ya cercana la vejez. Celie no solo sufre con su marido si no que es testigo de las injusticias que sufren sus amigas “Shug”Avery, una “pecadora” cantante de jazz que parece vivir una vida feliz debido a su éxito, aunque paga un gran precio por ello; y Sofía, una mujer con mucho carácter que no está dispuesta a dejarse pisar por nada ni por nadie.

Este drama de pañuelo cuenta una historia necesaria, que denuncia la situación de las mujeres en la sociedad del siglo XX, mostrando las desgracias que caen sobre tres mujeres de muy diferente carácter, sólo por el hecho de ser mujeres. La película Precious puede considerarse una versión actual de la misma historia (siendo bastante admirables las dos).

ACTORES: Spielberg sabe ser un gran director de actores y aquí se encuentra a tres actores en estado de gracia, que hacen probablemente las mejores actuaciones de sus vidas. Whoppi Goldberg, a la que nunca se le ha considerado una gran actriz, compone a una magnífica Celie, creíble en su humillación y en su personalidad anulada. Danny Glover, apenas conocido por otra cosa que sus papeles en Arma letal, nos muestra un retrato del típico hombre de principios del XX. Pusilánime y tímido, es un total don nadie que se muestra superior y dominante sobre el único ser que considera que “le pertenece”, la pobre Celie. Finalmente, la conocida Oprah Winfrey interpreta a la perfección a una mujer “moderna”, consciente de que no puede dejarse pisar por el propio hecho de ser mujer, pero incapaz de saber cuando esa valentía se torna inconsciencia.

DIRECTOR: Anteriormente ya había revolucionado la manera de hacer cine de entretenimiento (Tiburón, Encuentros en la tercera fase, Indiana Jones), pero de Spielberg nadie se esperaba que fuera a rodar un dramón de pañuelo con fuertes cargas de denuncia social. La película combina momentos realmente magníficos con otros de una carga sensiblera excesiva, mostrándose irregular. Además, al estar rodada de una manera tan fría, buscando profundizar en el realismo de las escenas, no se consigue (especialmente al inicio) empatizar demasiado con el personaje principal. La historia es algo lenta y pesada, pero está rodada con mucha seriedad y corrección. Spielberg maneja a unos actores en estado de gracia y consigue sacar algunos momentos de los que parten el alma y denuncian unos hechos que siguen teniendo plena vigencia. Toda la puesta en escena está muy trabajada y se plasma fantásticamente la crónica de una época y una forma de vida. Tanto la fotografía, como la música como el vestuario están muy bien realizados, realzando la valía de la misma.

GUIÓN: Si la película adolece de algo, es de un ritmo muy cansino. Todas las escenas son calmadas y lentas, para dar tiempo a que cada idea se asiente y deje poso, mientras que uno se puede recrear en lo correcto del encuadre y el color. Ello permite algunas escenas magníficas pero en otros momentos se puede volver algo pesado. No obstante, la historia es vibrante y te mantiene pegado al asiento si eres capaz de soportar el bajo ritmo de la misma. Por otro lado, las dos subtramas se encuentran perfectamente entrelazadas con la historia principal y le añaden profundidad y trascendencia a la historia. Como siempre, el happy ending obligatorio de Spielberg no puede faltar, aunque en este caso quede algo más forzado de la cuenta (la última escena es algo horrenda, pero qué se le va a hacer).

Quizás no es la mejor película de Spielberg, pero es su primer acercamiento a una temática seria (son mucho mejores Salvar al Soldado Ryan y La lista de Schindler). Teniendo en cuenta que se trata de un dramón de pañuelo que puede no gustar a todo el mundo, contiene escenas magistrales y momentos perfectamente disfrutables.

Es una cruda historia sobre la vejación, el "uso esclavizante" de la mujer, el maltrato y el abuso físico, la discriminación, la soledad y la separación de los seres queridos, pero por encima de todo es un relato de supervivencia en una sociedad raciste e hipócrita, un relato sobre el triunfo del amor y de la sangre a través de una conducta perseverante que no baja los brazos.  Es un film que celebra el hecho de poder seguir estando vivo, de mantener presente los lazos de sangre aunque sean distantes, de revelar al mundo una parte de la historia afro-americana que es desconocida por muchos. Es un film que habla sobre personas, sobre el amor, la comprensión y el crecimiento personal a pesar de las dificultades, sobre las crisis emocionales, el papel de la mujer en la vida y la “superioridad” del hombre sobre ella.

Nota: 7
Nota filmaffinity: 7.4

Se llevó 11 nominaciones al Oscar (Película, director, actor, actriz, actriz secundaria, guión, vestuario, fotografía, banda sonora, canción, dirección artística y maquillaje), vamos, todo. Sin embargo, no se llevó nada, aunque esa avalancha de nominaciones indica que la película está bien hecha. Ese año triunfó Memorias de Africa, que tampoco es que sea muy superior.