viernes, 13 de enero de 2017

Recomendaciones del año 2016: Películas





Después de repasar los libros más impactantes que he leído este 2016 que ya se ha ido, le llega el turno a las películas. Setenta títulos han pasado por las pantallas (más algunas repeticiones), para jolgorio y aburrimiento general. Hay películas que me han encantado, películas que me han gustado, otras me han aburrido y, quizás, las que peor sabor de boca me dejan son aquellas que podrían haber sido mucho más, pero no lo son. La batalla por coronarse en mi ránking ha sido feroz y he tenido que sudar sangre para acabar escogiendo a las ganadoras, todas llamadas a ser referencias de su género.

Las mejores

Que Kubrick es uno de mis directores favoritos no va a coger por sorpresa a nadie. Así pues, cuando reseño una de sus películas en el blog, ya podemos estar (casi) seguros de que se colará en las Recomendaciones del Año. Senderos de gloria es una de las cumbres del género bélico, una película que sabe no dejar a nadie indiferente, aunque salgas de ella con un cabreo de tres pares de narices. No es un trago de buen vino, sino un vinagre magistral que te indigna y te da ganas de patear al mundo que nos rodea. Ahí está la grandeza de la película. No sólo tiene un guión impecable ni apenas se le notan los 50 años que tiene (la construcción de escenas es impresionante, con travellings a lo largo de las trincheras o el campo de batalla que siguen cortando el aliento), no. Es una ficción tan trasladable a nuestra vida laboral que nos remueve por dentro de la peor manera. Justo lo que Kubrick quiere con el film. ¡Qué pocos son capaces de construir una base sólida a partir de sentimientos, realizando además una propuesta artística de este calibre! Da igual los años que pasen, Senderos de gloria es una maldita pasada atemporal. Kubrick coge a la realidad y te golpea con ella. Tienes que tener latón dentro del cuerpo para no quedar impactado por su dureza y honestidad. Simplemente, es una maldita pasada.

Si Senderos de gloria es el epítome de las historias de soldados y abogados, Spotlight es mejor película de periodistas de los últimos veinte años. Nos enseña cómo deberían ser (y como cada vez menos son) los centinelas de la democracia. Un grupo de periodistas investiga los abusos sexuales por parte de sacerdotes de la diocésis de Boston, soportando mil presiones hasta dar lugar con una verdad con la que ocnstruir un lugar mejor en que vivir. Quizás sea una propuesta para disfrutar más a nivel mental que con las tripas (pues no hay rastro de morbo o carnaza en el film), pero se trata de la mejor película estrenada en 2016 (para mí). Un prodigio de guión que equilibra mil aspectos inmiscibles, unas actuaciones brillantes y una puesta en escena milimétrica que permite tratar temas llenos de polémica sin rastro de carnaza o efectismos gratuitos. Un film apasionante, sin duda.  

La última película de estas recomendaciones es una de las cumbres del cine de terror. Alien, el Octavo pasajero. El monstruo fálico que habita nuestras pesadillas, el ser más terrorífico que nuestra imaginación puede generar, la criatura más mortífera que ha creado la evolución es el responsable de llenar de miedos las pantallas de medio mundo desde su aparición a finales de los setenta. Simplemente con recordar su nombre, nuestro subconsciente nos recuerda lo pequeños que somos en la inmensidad cósmica, evocando miedos insondables y seres más allá del espacio conocido. Ridley Scott consigue lo más difícil en el cine: juntar imágenes impactantes, personajes míticos y toneladas de tensión con las que mantenerte a tope durante dos horas sin apenas recursos. La acción es constante pero sus estallidos se encuentran perfectamente medidos y cronometrados. La película no tiene ningún punto muerto y su entorno biotecnológico retro-futurista (toma ya) te atrapa y te lanza hacia un horror del que es difícil salir sin haber sufrido…. aunque en el espacio nadie pueda oir tus gritos.

La peor (más o menos)

Para la peor película voy a nombrar dos propuestas que en realidad son la misma (casi) aunque estén rodadas con treinta años de diferencias. Un bonito exaequo entre Los Locos del Cannonball y Need for Speed. Ambas películas comparten argumento (una carrera clandestina de bólidos), puntos fuertes (coches bonitos… y ya) y puntos flacos (Nulidad de trama, actores pésimos, acción más que mejorable, humor chabacano…). Siendo una casi el remake de la anterior adaptado a los gustos actuales, constituyen ambas ejemplos lamentables de productos de usar y tirar, tan repletos de horterismo como faltos de ganas y talento. 

En fin, gente, eso ha sido todo por hoy. Pero esto todavía no ha acabado. El próximo día habrá otra entrega de estas recomendaciones del año con una categoría que nunca había hecho antes. No sé como me saldrá, pero bien vale un pequeño experimentillo ^^. 

miércoles, 11 de enero de 2017

Recomendaciones del año 2016: Libros



¡Hola a todos! Un año más, desde las Recomendaciones (o no) de Mt queremos desear a todos los lectores un…

¡FELIZ AÑO NUEVO!

Que sorpresa. ¿Verdad? Como buen cambio de año, toca hacer balance de lo visto/leído y sacar su listita correspondiente sobre qué ha sido lo mejor y lo peor. 

Primero de todo, mis reglas: El único motivo para que una propuesta sea elegible para salir en estas recomendaciones es que haya tenido su reseña correspondiente a lo largo del año. Da igual si es de 2016, 1807 o 2114, si ha caído este año que se acabar de ir… ¡me vale! De la misma manera, no colocaré dos obras del mismo autor en ninguna categoría. Quiero intentar mantener un poco de variedad, así que no creo que nadie se vaya a enfadar por esta consideración…

Este año he subido un poco el ritmo de entradas, sobrepasando las 100, lo que significa una casi cada tres días. ¡Casi nada! Debo reconocer que también ha sido el año que más me ha costado decidir quiénes son los ganadores en cada categoría, con una dura competencia en todos los casos. Ha habido un buen puñado de joyas y truños y me ha fastidiado dejar fuera a algunos, pero bueno, ¡no hay espacio para más!

Empezaré con los libros, ¿Cuáles son los tres que más me han gustado este año?

La mayor sorpresa que me he llevado… ¡Ningún libro de ciencia-ficción! El género me encanta y he leído un puñado de buenas propuestas dentro de él, pero al final han sido otros los que se han llevado el gato al agua. 

Los mejores

 BLACKSAD (Juan Díaz Canales, Juanjo Guarnido)
Y de gatos empieza la cosa, con el gato negro con más mala leche de los Estados Unidos reimaginado por Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido. Blacksad es un detective privado muy gatuno que se encarga de meter el hocico en los líos de lo más desagradables. Así, por entrar en detalles, la expresividad de su dibujo y su acertadísima elección de los tonos en cada momento convierten leer Blacksad en un placer para la vista. Además, Blacksad es el epítome del personaje de novela negra, un detective venido a menos que lucha por mantener un mínimo de integridad en una sociedad corrupta y decadente, sin poder evitar peligrosas panteras y gatitas salvajes que lo meterán en mil problemas. Simplemente, mola. Sus relatos tocan diversos sub-géneros dentro de la novela negra con una maestría al alcance de muy pocos. En Blacksad, todo es bueno. Su dibujo es un gozo para la vista; su imaginería es vivaz; su historia es un placer para el alma y Blacksad un amigo que no defrauda. Ningún consumidor de cómics de calidad debería dejarlo pasar. De hecho, si no eres consumidor de cómics, tampoco deberías dejarlo pasar. Deja con ganas de más y más aventuras.

EL SOL DE BREDA (Arturo Pérez-Reverte)
Un acompañante fiel a lo largo de cientos y cientos de aventuras es también el inefable Capitán Alatriste. No es el hombre más honesto, pero es valiente y fiel. Cuando lo conocí malvivía en Madrid, alquilándose por cuatro maravedíes en trabajos de poco lustre, a menudo en calidad de espadachín por cuenta de otros que no tenían la destreza o los arrestos para solventar sus propias querellas. Ya saben: un marido cornudo por aquí, un pleito o una herencia dudosa por allá, deudas de juego pagadas a medias y algunos etcéteras más. En El Sol de Breda encontramos la más redonda de sus historias. En él encontramos relatos de épica descarnada y luchas por la supervivencia, Iñigo está en la búsqueda de su lugar en el mundo y, sobretodo, lo que más impacta en el libro es el espléndido retrato que realiza de la soldadesca española de la época: compuesta de soldados que son lo peor de cada casa, malhablados y con pocos escrúpulos éticos, pero al mismo tiempo orgullosos de sus orígenes y custodios del honor que supone ser un soldado de los tercios, el ejército más temido de la historia (lo único que tienen, quizás). Hará las delicias a todos aquellos que disfruten de las novelas históricas, de las novelas de aventuras o de las novelas en general. Indispensable para cualquier fan de las aventuras del Capitán. Y si no sois versados en sus andanzas, acudid, raudos, a la primera de sus novelas. Merece la pena.

EL HOMBRE SIN PASADO (Peter May)
El último de los libros es una recomendación de Lauriqui. No sé si está estupenda novela negra me habrá gustado más porque acabo de mudarme a la zona en que se desarrolla (os recomiendo pasar unos días por las Hébridas, impresionan), que el autor convierte en un personaje más de la propia historia, con su atmósfera desolada, unas islas por los vientos árticos, dónde la lluvia vuela horizontalmente, martirizando las moradas de unos habitantes que luchan por vivir en una región oscura e inhóspita; o porque está  sus protagonistas están esculpidos con mimo, desplegando una inesperada falibilidad que los hace entrañables e inolvidables; o porque su argumento es capaz de dejarte sin aliento. Un adorable ancianito, presa de demencia senil parece esconder un oscuro secreto: En el pasado podría haber sido un asesino sanguinario. Un detective azotado por los horrores que ha vivido se convierte en la única esperanza de aclarar los turbios orígenes de una familia que merece tener, por fin, un mínimo de felicidad en su vida…A lo largo de las páginas, los nudos del pasado se van desentrañando, cada pista da lugar a una nueva historia, obteniendo siempre un nuevo cabo del que tirar. Los rencores y secretos ocultos en la isla se van desvelando, lo que conduce paulatinamente  hacia un final que se ve cada vez más ominoso, que se remata de maravilla para dejarnos un gran sabor de boca y un pequeño agujero en el alma.
Tiene de todo, y bonito. Así da gusto leer.

El peor

DRACO DE FUEGO (Nick Kyme)
Tradicionalmente, el peor libro es la categoría más clara, con la que menos me cuesta decidir el ganador. Sin embargo, este año los contendientes han hecho unos méritos tremebundos por decepcionarme, opositando con ahínco a tal cuestionable honor. Al final ha sido la reciente Draco de fuego la que se ha llevado el gato al agua. Incluso partiendo de las pocas exigencias de la franquicia del cuadragésimo primer milenio, Nick Kyme ha conseguido impactarme en todos los sentidos. Empieza con un salto temporal de cuarenta años que no se molesta en explicar, no te recuerda quién es tal o cual personaje, tampoco se molesta en diferenciarlos, jalona las páginas con montones de dejes cansinos que entorpecen un ritmo ya lento de por sí y, finalmente, contiene la acción más pésimamente coreografiada de la franquicia. En conclusión, un horror. 



En fin, esto ha sido todo lo que concierne a los libros de este año. Cualquiera de los tres ganadores hará las delicias de un lector dedicado. Si mis comentarios os han puesto los dientes largos, no dudéis, no os decepcionarán. Por el resto, deseo a todos buenas lecturas y un buen 2017. 
En unos días, las películas :) 

viernes, 6 de enero de 2017

Conan de las islas (Robert E. Howard)



Continuo repasando (parece) los libros de Robert E. Howard. Después de las impresionantes aventuras de Solomon Kane y el extraño engendro que es el libro de Esaú Cairn, cojo el último de los libros originales de Conan que me faltaba para completar su bibliografía.

Título: Conan de las islas
Autor: Robert E. Howard
Título original: Conan of the Isles

“Conan, el bárbaro rey de Aquilonia, tiene más de sesenta años. Su esposa Zenobia ha muerto, y su hijo Conn ya es un hombre adulto. El monarca de la más poderosa nación hibória se distrae del tedio rememorando sus pasadas aventuras y hazañas, y todo parece indicar que podrá terminar su reinado en paz.

Sin embargo, una peligrosa amenaza se cierne sobre su reino desde el lejano Occidente, en concreto desde la misteriosa Antillia. Conan renunciará a su trono y su corona, y navegará hacia el oeste en una nueva aventura.”

El genial bárbaro cimerio me ha proporcionado toneladas y toneladas de diversión sin complejos a lo largo de los años, siguiendo sus muy variadas aventuras. Ladrón, pirata, aventurero, rey… Y hete aquí que nos encontramos a un Conan ya viejo, consciente ya de que han pasado sus mejores años, pero todavía ávido de emociones y aventuras. 

Conan se aburre gobernando un reino próspero y sin conflictos. Con su amada muerta y su hijo ya criado, no tiene otro aliciente que ver pasar los días uno tras otro. Pero eso no va con Conan. El cuerpo le pide marcha y, a la que sale la excusa, toma su espada y su coraza, y a triscar por el mundo. El héroe en busca de su última aventura, en busca de encontrar esa “una de más” que le permita tener una muerte gloriosa y no una muerte “indigna” en un lecho confortable.

Howard acierta plenamente al representarnos a este Conan en su senectud. Todavía poderoso, este prodigioso guerrero debe afrontar que no siempre puede ganar todos los duelos, que de vez en cuando, debe tragarse el orgullo y huir cuando la situación lo requiere. Vemos al bárbaro pasarlo realmente mal y encontrar desafíos que no es capaz de afrontar. Ello le vuelve mucho más humano, tu sabes (y él sabe) que su resistencia puede quebrarse en cualquier momento, lo que añade mucha mayor emoción en cada combate, pues ya no es el súper-hombre capaz de salir de cualquier entuerto a base de fuerza bruta. Si ya era un personaje que me gustaba, en Conan de las islas disfruto todavía más de sus aventuras. 

Concebido como la despedida de Howard del personaje, se beneficia de gozar de una mayor madurez al escribir, lo que se traduce en una mezcla ideal entre acción e historia, ambas capaces de fascinar por igual. Sin dejar de utilizar su estilo seco y brutal que le caracteriza, el libro dedica más tiempo del habitual a describirnos una provincia exótica del mundo Hibório, en la que adivinamos mil referencias a la Atlántida, a la cultura inca y la maya, que se mezclan en un poti-poti de lo más curioso. En efecto, Howard traslada a Conan de las tierras que conoce para su despedida, llevándonos a un mundo imposible pero igualmente fascinante.

Sin asomo de sutilezas o complicaciones, Howard realiza una novela tremendamente disfrutable, decididamente entretenida. Contiene la mejor trama de las novelas de Conan, le añade el punto de la falibilidad de nuestro héroe y no se corta al mostrarnos la brutalidad de un mundo donde todas las necesidades eran mucho más primarias. Un auténtico placer leer este libro.

Nota: 10
Nota goodreads: 4.15/5

lunes, 2 de enero de 2017

Dr. Extraño



Y otra vez que vuelve a pasar. Llega la nueva película de Marvel, digo que ésta vez voy a pasar de ir a verla al cine y otra vez que la lluvia se conjura para que acabe buscando refugio entre los fotogramas de los superhéroes. Es mas inesperado aún porque el Dr. Extraño es de los súper importantes que menos me han atraído de la franquicia. Demasiado raruno o patillero, supongo. Parece que al final lo único que me pierdo en el cine son las películas del dios de los Vikingos xD.


Y mira que no es fácil hacer reconocible al Dr. Extraño. A fin de cuentas, su parecido a Iron Man como personaje es más que obvio. Dos playboys, chulitos y arrogantes que tienen sus juguetitos (tecnológicos uno, mágicos el otro, imposibles ambos) con los que jugar a ser héroes sin por ello tener algún tipo de poder “real” o ser más resistentes que un humano estándar. 

¿Cómo conseguir presentar al personaje sin que nos recordara en exceso a Downey Jr.? Para empezar, se ha escogido al actor más descaradamente arrogante que podemos encontrar en el panorama británico. Ya le hemos visto en Sherlock, El hobbit, Descifrando Enigma… Si le toca hacer de un asocial más chulo que un ocho, lo sabe hacer.  Y si algo hemos de reconocer es que Cumberbatch da el pego de la mejor manera. Está claro que se lo habrá pasado en grande rodando la película, el jodío. Se nota que disfruta y chulea a todo Dios. Lo odio un poco, pero que bien le sale sacar afuera toneladas de pedantería y carisma.

Como le podría esperar, tenemos lo habitual en la primera película de un súper: Hay que presentar los orígenes del Dr. Extraño. Desde que es un cirujano de élite hasta que debe buscar su nuevo lugar en la vida en un remoto templo estándar del Himalaya. Luego aparece un supermalo al que tendrá que vencer para conocerse a sí mismo y madurar lo suficiente para crear al personaje que intervendrá en el futuro del Universo Marvel. La fórmula de siempre, vamos. 

Ésta es la mayor crítica que se le puede hacer a la película: es la misma de siempre. Han encontrado el wombo combo que funciona y no salen del mismo sota, caballo y rey.  Decididmente entretenida, proporciona dos horas de pura diversión, pero se le empezaría a exigir un puntito más de innovación, por favor. Para el Dr. Extraño, han revestido el envoltorio de un trabajo de imaginería visualmente espectacular,  esta demencial mezcla entre Origen y Iron Man juega con los multiversos para provocar un despelote de efectos especiales de lo más molón. Por lo menos, Marvel sabe con qué está jugando. No variarán el mejunje, pero los aderezos son los que el héroe pedía, deslumbrando a lo bruto. Felicitemos a los diseñadores y a los artistas del CGi, los efectos que generan son indescriptiblemente potentes, con un sentido de la armonía y la belleza fuera de este mundo.  

Otro punto a favor se lo debo reconocer al psicodélico combate final contra el Dios maligno. Es la primera vez que veo que uno de ellos gane al otro… por aburrimiento. Diferente, si señor.

Por el resto, más allá de Cumberbatch, el resto de actores no pasan del correcto. Y aquí Swinton o Ejiofor cumplen con el automático puesto, pero Mikkelsen está un poco pasota… y se nota. 

También es criticable el extraño uso del humor en esta película. Es la vez que lo he notado más forzado. Aquí y allá aparecen los chascarrillos ocurrentes que ya son característicos de la franquicia, pero en este caso la película pedía un tratamiento más serio y perturbador. Los chistes, aunque ingeniosos, parecen totalmente fuera de lugar. Casí parecen estar por que estamos en una película Marvel y DEBE HABER CHISTES. Justo como suele ocurrir en la franquicia rival, en las que se les mete trascendencia y seriedad PORQUE DC, aquí, los chistes brotan PORQUE MARVEL.

No obstante, remarco también las ¡2! Escenas post-créditos. Una te deja alucinando y la otra te saca las risas a lo bestia. Cada vez alucino más con la capacidad de Hemsworth para reírse de sí mismo con su Thor.

Dr. Extraño no inventa nada en el género. Su guión es el mismo que hemos visto en otra decena de películas, su historia está incluso trillada, pero tiene la rara cualidad de estar sustentada por tamaña cantidad de pirotecnia visual que puede pasar sin los cimientos de un guión. El apabullante despliegue de imágenes y el carisma de su protagonista son más que suficientes para constituir un blockbuster palomitero de primera calidad. Puro entretenimiento a lo grande. Si te gusta Marvel, ésta es de las que se disfrutan.

Nota: 7
Nota filmaffinity: 6.8