martes, 21 de diciembre de 2021

El año de la plaga (Marc Pastor)

Como a veces me pasa, este libro llevaba más de seis años en casa, pero nunca le encontraba el momento para hincarle el diente. Algún día tenía que llegar.

 

Título: El año de la plaga

Autor: Marc Pastor

 “Últimamente, a Víctor Negro le duele mucho la cabeza. Su novia le ha dejado y no se ve capaz de superarlo. Es un agosto bochornoso en Barcelona, pero él no tiene vacaciones. Las compañeras de trabajo de este asistente social que se dedica a la atención a la tercera edad están empeñadas en buscarle una nueva compañía femenina, y él las deja hacer con resignación.

Todo transcurre lentamente, entre la migraña, el desamor y el calor estival, hasta que una oleada de suicidios de ancianos dispara todas las alarmas. En las casas de los muertos aparece invariablemente una maceta con una planta de eucalipto despidiendo un olor dulzón, y los familiares parecen demasiado resignados ante una pérdida tan trágica. Las noticias en los medios de comunicación son confusas: un misterioso virus con poder curativo convive con una mutación muy agresiva de la gripe A. La conexión a Internet desaparece, y los teléfonos móviles pierden la cobertura. En la televisión reponen películas antiguas. Todo es demasiado extraño, y Víctor Negro está decidido a averiguar qué pasa.”

Poco después de leer el libro, me di cuenta de que conocía al autor. No es que fuéramos amigos ni nada de eso, pero por razones de trabajo, resulta que el Marc Pastor que había conocido en el pasado era el mismo Marc Pastor que se dedicaba a escribir. El mundo acaba siendo un pañuelo.

De este mismo autor, tengo reseñada La mala mujer, una historia de detectives algo truculenta. Con El año de la plaga no sabía muy bien que esperar, y el resumen de la contraportada tampoco es que sea muy aclaratorio. Además, las primeras páginas son algo desconcertantes. No se dan indicaciones sobre qué ocurre más allá de que algo va mal y se hace bastante cuesta arriba. Finalmente, llegó un momento en que caí que estaba en una invasión de los Ultracuerpos barcelonesa, con lo que todo cobró sentido. Además, se juntó con el momento en que el autor decide dejarse de sutilezas y empieza a darle marcha, con lo que el libro se hiciera más entretenido y las páginas pasasen sin dificultad.

El año de la plaga se circunscribe al género del terror, con algunos toques de comedia friki metidos por ahí. Aunque parece que va a tirar por los zombies, luego vemos que son los aliens los implicados. No inventa nada nuevo y abusa bastante de tópicos, pero se le nota cariño por el tema, realizando continuos homenajes que los conocedores gustarán de reconocer. Quizás se puede hacer un poco pesado si no eres un seguidor del género, ya que los guiños tienden a comerse la propia trama, con el consiguiente problema de ritmo. Esto se refuerza con el especial hincapié con que el autor te bombardea con referencias frikis de los 80, remarcando lo mucho que le gusta esa época y lo bien que la conoce. Me repito, hay páginas y giros dedicados a lucir frikismo más que a desarrollar trama y se nota, especialmente cuando hay diálogos que parecen comentarios del propio autor que suelta su opinión de clavo sobre cualquier tema banal.

El único personaje con desarrollo es el protagonista, Victor Negro. No sé hasta qué punto será una autoinclusión del autor –quien sabe- pero sí que se perciben muchas ganas de hacerlo molón, tal como sería ese personaje borde y desagradable pero de buen fondo, que está siempre soltando burradas a cada cual más salvaje, como un Bender o un Vegeta de la vida. Empieza como un personaje sin oficio ni beneficio, pero con opiniones muy fuertes sobre muchos temas que, además, está empezando una relación con una chica mientras que no ha acabado de olvidar a la anterior, con los consiguientes problemas que ello le causa –y una invasión alienígena no contribuye a mejorar las cosas-, sin contar con su propia estupidez, claro. Realmente, un personaje que cae mal con ganas, diría que involuntariamente, pero que, al ir sorteando los desastres a su manera, consigue que tengas interés en ver que le pasa.


Quizás lo que más gracia me hace es el toque barcelonés que se le da a la novela. Tal como ocurre en Sin noticias de Gurb, la ciudad se convierte en un personaje más de la ciudad y Marc Pastor hace un buen trabajo al reflejar fielmente la extraña idiosincrasia de la misma. Además, se ha currado mucho todas las localizaciones, pudiendo seguir perfectamente por dónde se están moviendo los personajes e incluso qué rampa están cogiendo en cada momento. Comparando este trabajo con los efectismos de Dan Brown, por ejemplo, pues el resultado es bastante mejor para el escritor barcelonés. Asumo que alguien que no sea de Barcelona no va a poder apreciar el chillón de detalles que Pastor le ha metido y le va a dar todo un poco igual.

También es de agradecer el hallazgo que hace el autor en la propia naturaleza de los Veges, sobre lo que saben y su capacidad para transformar -o no- a la gente. Es un girito bien buscado que sorprende y guía para un desenlace diferente al de las películas originales (se siente). No puedo evitar mi admiración al dejar la puerta abierta para una posible segunda parte que, entiendo, nunca llegó.

Investigando sobre el libro, me enteré de que existe una película basado en el libro. No tenía ni idea de ella –y suelo enterarme de lo que se hace por aquí-, así que tuvo que pasar muy desapercibida. Por la nota que veo que tiene en diversas páginas, no debe ser muy pallá tampoco, pero nunca se sabe. Si algún día acabo viéndola, ya actualizaré esta parte ^^.

El año de la plaga tiene bastantes problemas: un ritmo inicial bastante inexistente, unos protagonistas con poca chicha, toneladas de referencias que no vienen al caso y una historia inicialmente desconcertante. Sin embargo, una vez se pone en danza, el libro es muy fácil de leer y las páginas pasan como nada. Como además la profundidad del argumento es muy justita, permite apagar un poco el cerebro mientras te narran una película de serie B de los 60.

Es ligerita y tiene su toque diferencial, pero, por ejemplo, La Mala Mujer me gustó bastante más. Muerte a los eucaliptos, eso sí.

Nota: 4

Nota goodreads: 3.73/5

 

jueves, 16 de diciembre de 2021

Enola Holmes

A veces te pones algunas cositas porque tienes ganas de ver algo sin comerte mucho la cabeza.

Esta suerte de reimaginación de Sherlock Holmes pone luz a la existencia de una hermana pequeña del conocido inspector, Enola. Ésta se ha criado con su madre, a la que los hermanos mayores apenas visitan, por lo que apenas la conocen. Cuando la madre de los tres desaparece, Mycroft decidirá tutelar a Enola a su modo, mientras Sherlock se pone manos a la obra para resolver el caso. Por su parte, Enola tiene su agenda propia, ya que es tan (o más) brillante que sus hermanos mayores, además de expertas en artes marciales y un puñado de cositas más.

Lo que más me ha sorprendido es que yo esperaba ver una historia de detectives, más o menos facilita, pero de detectives. Y lo que me he encontrado es una película de aventuras, el tono es decididamente ligero, sucediéndose todos los enredos a buen ritmo, entreteniendo sin acrobacias innecesarias y encontrando un par de giros curiosos en el camino. No en vano, se basa en una saga juvenil de libros publicados a principios del XXI, que buscaba modernizar el mito Holmesiano para las nuevas generaciones. Esto se nota en la manera de presentar el caso, menos denso y ominoso que las historias tradicionales del detective. El público objetivo provoca que para algunas cosas de guión debas hacerte un poco el tonto, pero tampoco es muy difícil.

La película corre a cargo de Millie Bobbie Brown que se aleja bien del personaje de Once, convirtiendo a Enola en una chica algo sabiondilla, con cierto riesgo de ser irritante, pero saliendo airosamente del brete sin muchos problemas. Henry Cavill hace de Sherlock Holmes, pero realmente no se dedica a nada más que a estar buenísimo (¡ay omá qué rico!), que tampoco es algo por lo que me vaya a quejar mucho. Algo más deslucido está Sam Claffin como Mycroft, principalmente porque el guión le obliga a ser un completo imbécil ostiable, cosa que, realmente, hace también. Sí que se me hace MUY cargante (como casi siempre) Helena Bonham Carter, pero es mucho más por la actriz que por lo poco que le ofrece el guión.

La factura técnica denota que hay alguien con seso tras la cámara. La música complementa las escenas sin desentonar ni tampoco aportar gran cosa. La fotografía se muestra agradable, diseñada con buen gusto, cosa que también sucede en el vestuario, un deleite para la vista. Tal como sucedía en Fleabag, la protagonista juega mucho a mirar a cámara para contar detallitos al espectador. Hace gracia las primeras veces que aparece, pero al final se hace algo cansino del abuso. 

Si algo hay que destacar de la película es que en ningún momento aburre. Con un humor muy blanco, aventuras para toda la familia y un feminismo de Hacendado no demasiado bien equilibrado, Enola Holmes es un producto pasajero para ver relajadamente con los más jóvenes de la casa. Entretendrá a los peques y no aburrirá a los más crecidos.

Nota: 5

Nota filmaffinity: 5.5